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Full text of "Historia de la lengua y literatura castellana"

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HISTORIA DE LA LENGUA 



Literatura Castellana 



(ÉPOCA DE CARLOS V) 



POR 



D. JULIO CEJADOR Y FRAUCA 

CATII-ÍPÁTICO DE LENGUA T LITERATURA LATINAS 
DE i.A TNIVERSIDAD CENTRAL 







\ 



MADRID 

TIP. DE LA "REV. DE ARCH., BIBL. Y MUSEOS" 

Olózaga, i. — Teléfono 3.185. 
i9i5 



ES PROPIEDAD DEL AUTOR Y QUEDA HECHO EL DEPOSITO 
QUE MARCA LA LEY 



i-,z 



AL INSIGNE HISPANÓFILO 
MR. ARCHER MILTON HUNTINGTON 

Señor : 

Los escritores y eruditos españoles todos se honran con 
vuestra cariñosa amistad, la literatura española os adeuda be- 
neficios sin cuento, el nombre español brilla cada día con nue- 
vas luces en vuestra nación merced d las empresas que habéis, 
acabado para enaltecerlo, la España culta os cuenta entre sus 
hijos predilectos, el Rey os tiene por amigo y familiar, vos 
nismo sois tan apasionadamente aficionado y devoto, no sólo 
de las letras, antigüedades é historia de España, sino de cuanto 
á España atañe, que sólo sentís no haber nacido español, tenien- 
do tan española el alma y en esta nuestra tierra todos vuestros 
amores. 

Permitid, pues, que el último de los eruditos de España, 
aunque no Jo es de los que os admiran y quieren, os dirija este 
liviano trabajo sobre la "Historia de la lengua y literatura caste- 
llana durante la época de Carlos V", que tan hondamente co- 
nocéis y cuyos mejores monumentos escritos guardáis como el 
más preciado de vuestros tesoros. 

Llamaros Mecenas de las letras españolas sería llamaros 
bien poca cosa, para lo que de hecho habéis sido, sois y habéis 
de ser respecto de ellas. Harto lo tenemos sabido cuantos en 
ellas entendemos; pero justo es no guardárnoslo agradecidos, 
sin que lo pregonemos á cada paso por todas partes para que 
el mundo entero lo sepa y os lo reconozca debidamente. Inte- 



V I DEDICATORIA 

resamos en ello los españoles, porque ensalzar vuestras obras es 
ensalzar á nuestra misma patria. 

Como disfrutaseis en vuestra tierra de la magnifica biblio- 
teca de libros españoles allegada por el benemérito hispanista 
Ticknor, á quien debe la literatura española la primera y mejor 
historia que tenemos, os tomó tan desapoderada afición por 
nuestras letras, que no descansasteis hasta venir á España, y, 
enamorado de la vieja epopeya de Castilla, os entregasteis de 
lleno al estudio del añejo pergamino que del "Cantar de Mió 
Cid" guardaba en cof recito de hierro, como oro en paño, don 
Alejandro Pidal. Planeasteis los tres magníficos tomos de la 
obra, con la edición critica, la versión inglesa, variantes del tex- 
to y comentarios; recorristeis paso á paso los que el héroe cas- 
tellano hubo de dar con sus mesnadas; paseasteis la tierra, le 
bebisteis el espíritu, sacasteis costosas fotografías y disteis al 
cabo á la estampa el maravilloso monumento de vuestra obra, 
digna de parearse con la que Alejandro ordenó sobre la epopeya 
homérica. 

Erais además arqueólogo, porque no hay campo de la cul- 
tura que á vuestra alteza de pensamientos esté vedado, y os 
fuisteis á Itálica, arrendasteis los terrenos particulares arren- 
dables de Santiponce, pagando más que si los hubieseis com- 
prado, y ordenasteis las excavaciones á todo coste. Desenterra- 
dos magníficos tesoros, las piezas mayores regalásteislas al Mu- 
seo Arqueológico de Sevilla; con lo demás enriquecisteis el 
Museo que á las antigüedades españolas levantabais en Nueva 
York, así como en la Biblioteca hispánica, que juntamente fun- 
dabais, habíais recogido ya hasta 18.000 volúmenes, comprados 
parte de la biblioteca de Ticknor en Boston, parte en España, 
pagando aquí y allá á peso de oro, libro por libro, cuanto de 
más raro y precioso sabía rebuscar el ansia que os aquejaba de 
allegar cosas españolas. 

Dos años mortales luchasteis con el Marqués de Jerez de 
los Caballeros por que os vendiese su inestimable biblioteca de 
22.000 volúmenes, la flor y nata de los más exquisitos y rebus- 
cados libros de la antigua España. Cuando al cabo vencisteis, y, 
pagados un })iillón de francos, sacasteis de España tamaño te- 
soro literario, con lágrimas del corazón lloraron los eruditos 



DEDICATORIA VII 

españoles aquel, al parecer, triste y fatal acontecimiento. Los 
pergaminos de nuestra antigua hidalguía salían de la casa so- 
lariega, dejábannos sin los últimos testigos que acreditasen 
nuestras glorias pasadas. Pero bien pronto enjugaron los eru- 
ditos sus lágrimas, y no sólo se consolaron, sino que se congra- 
tularon y á buena estrella para la cultura española atribuyeron 
el que hubieran pasado á tales manos, que sabrían guardarlos me- 
jor que no los hubiéramos nosotros sabido guardar. 

Habíais comprado en el Andubon Parck de Nueva York, 
donde cada día se extiende lo más granado de aquella gran 
ciudad, terrenos bastantes para labrar, como labrasteis en ellos, 
el magnífico palacio del "Museo y Biblioteca hispana', verda- 
dero templo del arte y del saber español, obra única en el mun- 
do, como no la hay consagrada al arte y saber de ningún otro 
pueblo. 

No contento con esto, comenzasteis á devolvernos los me- 
jores libros, rica y fielmente reproducidos, regalando ejempla- 
res á los centros de cultura y á cuantos particulares eruditos 
pudieran aprovecharlos, como la reproducción de las dos pri- 
meras ediciones de la primera parte del "Quijote", hechas por 
Cuesta en 1605, y la de la segunda de 161 y, la reproducción 
del famoso manuscrito del "Abecedarium" , de Hernando Co- 
lón, índice de la antigua biblioteca colombina, y tantas y tan- 
tas otras reproducciones que allanan las antes insuperables di- 
ficidtades que ofrecía el estudio de nuestra literatura. 

¿Qué más? No hay libro, no hay obra de arte, no hay pa- 
pel, pergamino, lienzo, tabla ó cascote que atestigüe el menor 
pedazo de nuestra antigua cultura, que no lo apreciéis como un 
inapreciable pedazo del alma española, que tan al alma propia 
os llega, y no derrochéis vuestros bien empleados caudales para 
haceros con ello, depositándolo en aquel templo de las glorias 
españolas que habéis levantado en el corazón de la capital de la 
más rica y poderosa de las naciones. Exposiciones de pinturas 
españolas, compra de cuadros, todo lo hacéis y no os cansáis 
de glorificar con ello á España. 

Y para que la obra fuese duradera, fundasteis allí en 1914 
"The Hispanic Society of America", la Sociedad hispana de 
r América, que os nombró su Presidente, la cual lleva y llevará 



VIII DEDICATORIA 

adelante lo emprendido, será perpetua vocera del nombre es- 
pañol, guardará los tesoros de la española cultura y facilitará 
todo linaje de estudios y trabajos sobre cosas españolas. 

Sólo sentís no haber nacido en España; pero sois tan espa- 
ñol de alma, de sentimientos, de cariños, como el mejor de los 
españoles. Pasa tan de la raya este vuestro encariñamiento por 
España y por todos sus hijos, que con el fin de regalarles y 
hacerles á todos gustosa la estancia cu aquel Palacio que les 
habéis aparejado, siendo protestante os ocurrió la peregrina idea 
de levantar un templo católico, y lo habéis levantado, luciendo 
en él una hermosa lámpara de bronce, regalo de -S. M. Al- 
fonso XIII. 

Justamente nuestro augusto Monarca os trata de amigo y 
os asienta á su mesa particular con su esposa la Majestad de 
nuestra augusta Reina, así como á vuestra propia esposa, cuando 
á Madrid os acompaña. 

Estas son, señor, sin ponderaciones y llanamente recordadas, 
las cosas que habéis emprendido y acabado para honra de Es- 
paña. Este el amor entrañable, el cariño de hijo, que á Espa- 
ña tenéis. 

Permitid que vuestro claro nombre venga á honrar este mi 
trabajo, dirigiéndooslo como escasa muestra de la admiración y 
amistad que os tiene 

Julio Cejador. 



bibliografía de la historia del teatro 



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ginas 352-370, 473-493- 
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Yxart (José). El arte escénico en España. Barcelona, 1894-1896, 2 vols. 



"No hay, no ha habido, ni habrá 
en la tierra pueblo que en una 
misma época presente en igual grado 
de desarrollo todas las ramas del 
árbol de la cultura..." 

(Meni. Pelayo.) 



ÉPOCA DE CARLOS V 

EL RENACIMIENTO CLÁSICO Y EL ERASMISMO 
LA LÍRICA Y LA PROSA 

(PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI, I517-I554) 



Literatura italiana. — Poetas: Ariosto (1474-1533). Orlando Furioso 
(1516-1532). Rucellai (1475-1525). Michelangelo (1475-1564). Trissino 
(1478-1550). Molza (1489-1544). Vittoria Colonna (1492-1547). Berni 
(1498-1535). Bernardo Tasso (1493-1569). Aretino (1492-1557). AJa- 
manni (1495- 1556), Anníbal Caro (1507- 1566). Tansillo (15 10-1568). — 
Historiadores: Paolo Giovio (1483-1552). Guicciardini (1483-1540). 
Machiavelli (1469-1527), el Príncipe (1514-1518), Décadas (1515-1520), 
Historia de Florencia (hacia 1525). Vettori, Histor. de Italia (hacia 
1527). Benedetto Varchi (1503-65). Benvenuto Cellini (1500-1571). 
Vasari (1511-1574). — Novelistas, moralistas, etc.: Bembo (1470-1547). 
Baldassare Castiglione (1478-1529), Cortigiano (1528). Bandello (1485- 
1561). Firenzuola (1493-1545). Giraídi Cinzio (1504-1573). — Dramáti- 
cos: Bernardo Dovizi (1470- 1520), La Calandria (1513). Alamanni, 
Rucellai, Aretino, Machiavelli, Giraldi. Los Ingannati (1531). Cecchi 
(151*1587). 

Literatura francesa. — Poetas: Clément Marot, Adolescente Clé- 
mentinc (1532), Psaumes (1541-1543). Marguerite de Navarre, Poésies 
(1531-1547). Du Bellay, Déjense et illustration de la langue fmncaise 
(1549). Ronsard, Odes (i55°)> Hymnes (1555), Mystéres et Farces. La 
Pléyade. — Prosistas: Calvin (1509-1564), Institutio (1536-1541), Ser- 
mones. La Boétie, Contr' un (hacia 1548-1550). Despériers, Cymbalum 



6 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

mundi (1538), Joycux Dezis. Rabelais, Pantagrucl (1533). Gargantea 
(1535), 3. e livre (1546), 4/ livre (1552). — Humanistas: Budé (1468- 
1540J. Turnébe (t 1565). Robert y Charles Estienne. Henri Estienne 
(1 528- 1 598). Amyot (1 5 13- 1 593). Erasmo (1467- 1536). 

1. En la época de Carlos V sazonan los frutos de las hu- 
manidades en los grandes maestros que comenzaron á florecer 
en la época anterior y en los que de nuevo en ésta florecen. Pero 
una no esperada empresa, á más de las ya emprendidas en Ita- 
lia y América, se ofrece á los ojos de los españoles, que no les 
deja vagar para entregarse de lleno á los sosegados ocios de las 
letras, teniendo que empuñar la espada á la vez que la pluma. 
El Emperador desea emular el carácter de protector de la Igle- 
sia católica, que le imprimió la corona de hierro de Carlomag- 
no, y España, ganosa de aventuras, no olvidando su recién aca- 
bada cruzada contra el Islam en la misma patria, emprende otras 
dos de no menor empeño : la una contra los moros africanos, que 
habrá de extenderse después contra el poderío de los turcos, el 
único que en Europa puede hacer frente al español : la otra 
contra la naciente reforma luterana. Este grito de guerra con- 
tra todos los enemigos de la Fe católica, en que se aunan las 
gloriosas ambiciones de Carlos V con las tradicionales costum- 
bres de los españoles, ponen nuevo y más fuerte valladar al 
paganismo que consigo trae el renacimiento clásico, y al re- 
chazar sus ideas anticristianas hace nacer en el pecho del Em- 
perador y de España entera la contrarreforma, esto es, la refor- 
ma interna de la Iglesia, de las costumbres, mayormente de 
religiosos y eclesiásticos, ya comenzada en parte por Cisneros. 
El Emperador batalla sin tregua ni descanso con la corrompida 
y paganizada Corte romana, hasta lograr se convoque el Conci- 
lio de Trento (1545), en el que nuestros grandes teólogos, tan 
sobresalientes en aquel palenque del dogma y de la moral como 
nuestros capitanes en los campos de batalla, echaron los ci- 
mientos de la renovación de las costumbres harto mejor que 
no pretendía hacerlo el despicado é interesado Lutero con la 
befa y el escarnio, encenagándose más y más él mismo en lo 
propio que en los otros condenaba. Erasmo. el renacentista del 
Norte, que sentía como los protestantes la necesidad de la re- 
forma eclesiástica, aunque sin abandonar, por verla relajada, 
la propia Fe, hubo de ser el dechado al cual miraron desde el 



EL RENACIMIENTO CLASICO Y EL ERASMISMO 7 

Emperador hasta el último de los españoles en este nuevo re • 
nacimiento del Cristianismo, como le miraban cual á dechado 
del renacimiento clásico. Comúnmente hablando, ios humanistas 
italianos, entrando en esta cuenta hasta los Cardenales y el 
mismo Simio Pontífice, hallábanse tan desmoralizados y manci- 
llados del paganismo anticristiano que abría nuevas brechas á 
la rotura de costumbres, que los nuestros no podían poner en 
ellos los ojos sin apartarlos al punto de asco. Erasmo, en cam- 
bio, se presentaba á la vez como humanista insigne y como 
verdadero reformador dentro de los linderos del dogma, sin la 
parte pagana ni el consiguiente enmollecimiento afeminado, 
antes alzando bandera por la renovación de las austeras costum- 
bres de los viejos cristianos de otras edades. El humanismo eras- 
miano señoreó en España, por ser tan español, como española 
era la empresa que había tomado sobre sus hombros de defen- 
der á la Iglesia. Sólo así se explica el que toda persona culta, 
arzobispos, obispos, clérigos, religiosos y seglares, se hallasen 
de la noche á la mañana ser en España verdaderos erasmistas. 
Y como para que campee lo blanco necesario es que se dé lo 
negro, y para que resplandezca la luz menester es que haya som- 
bra, tampoco ha de extrañar que hubiera en España no pocos 
antierasmistas, aunque fuesen los menos. Erasmo (1467-1536) 
es una representación histórica: representa y personifica el Re- 
nacimiento, no italiano, sino español; no pagano, sino' cristiano. 
Fuera ó no más allá de donde la cristiana caridad aconseja que 
se llegue en las diatribas contra la parte gangrenada de la Igle- 
sia, fuera ó no demasiado cruel cirujano al cortarla á cercén y 
sin piedad, gangrena había, y espantosamente hedionda, en el 
cuerpo de la Iglesia, y la literatura castellana de aquella época 
solfea sin duelo y satiriza con no menor saña que Erasmo los 
abusos de la gente eclesiástica. Que alzasen el grito los miem- 
bros gangrenados al sentir del cirujano feroz la legra desga- 
rradora y la mano forzosamente pesada, nada tiene que asom- 
brar. Erasmo, fuérase lo que se fuera, fué para los erasmistas 
españoles símbolo de sana y noble renovación, cifra de toda 
empresa grande y cristiana, por más que en su persona hubiese 
de los desfallecimientos y flaquezas, del sarcasmo cruel, de la 
mengua de tino y mesura que cual fruta del tiempo, recia y nada 
blandengue, como acaso sea la de hoy, igualmente se daba entre 



8 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

católicos y protestantes, italianos, alemanes y españoles. Fué 
Erasmo cabeza de un nuevo Renacimiento, más grandioso que 
el clásico, del cual no menos era para los nuestros adalid : del 
renacimiento eclesiástico. "Erudito insuperable — dice Bonilla 
en su excelente estudio Erasmo en España (New-York, París, 
1907) — , comentarista sagaz, teólogo insigne, humanista con- 
sumado, literato de amenísimo estilo, de fina sátira, de profun- 
da observación y delicado análisis. Sin reducir el humanismo 
á la forma, como la mayor parte de los renacientes italia- 
nos, y sin hacerlo consistir tampoco en frío dogmatismo, supo 
dar el justo matiz á su producción literaria, con tan buena elec- 
ción y tan atinado criterio, que se acreditó de arbitro- del buen 
gusto." Nadie le igualó en su tiempo como teólogo; pero fuélo 
cual lo hubieran sido en tiempo de Pericles ó en los jardines 
de Academo. "¿Qué representa, pues, Erasmo en la historia 
literaria del Renacimiento? El elemento de armonía y de con- 
cordia entre las tendencias extremas : la tolerancia y la paz, 
mezcladas con un sano- escepticismo, no exento de cierta inte- 
rior ironía, Erasmo es un creyente y al mismo tiempo censor 
severo del fariseísmo ; su empeño constante es : cum elegantia 
litteraritm pictatis christiatiae sinceritateni copulare." Pero, 
además, para los españoles y para Carlos V representaba Eras- 
mo el renacimiento cristiano, bien hermanado con el renacimiento 
clásico. Como Ulrico de Hutten decía, Erasmo' fué "el comen- 
tador más laborioso y sagaz de la Biblia, el restaurador de la 
verdadera religiosidad, el exterminador de la superstición, el 
descubridor de las supercherías de los papas, el restaurador de 
las buenas costumbres antiguas, desfiguradas por innovaciones 
inspiradas por la ambición y la codicia, el apóstol é introductor 
de la libertad y el adversario de los opresores tiránicos de la 
cristiandad". Por eso no pudo excusar la enemiga de los Be- 
das, Lees, Zúñigas y Escalígeros y de no' pocos eclesiásticos 
italianos y algunos españoles, que se sentían heridos donde les 
escocía y no tenían suficiente grandeza de alma para comenzar 
por si mismos y en sus propias casas la reforma, como la tu- 
vieron la mayor parte de los eclesiásticos españoles. Por eso su 
eficacia en España fué mayor que no la de los renacentistas 
italinos; fué más íntima, más profunda, tocó más al fondo 
de la evolución que la influencia italiana. Halló, por lo mismo, 



EL RENACIMIENTO CLASICO Y EL ERASMISMO Q 

mayor oposición que esta última y aparentemente fué menos 
duradera: pero el impulso estaba dado y no sólo señoreó el 
erasmismo en la época de Carlos V, sino que sus efectos dieron 
color á la, al parecer, contraria época de Felipe II. 

2. Con lo dicho queda suficientemente declarado por qué en la 
época de Carlos V tampoco pudo penetrar en España el paganismo 
del renacimiento clásico, como había penetrado en Italia. El erasmismo 
ó el españolismo defensor de la Iglesia y reformador de las costum- 
bres, que es todo uno, peleaba cabalmente contra la descreencia y des- 
enfreno de costumbres que el paganismo traía consigo. Si por eso 
quieren decir algunos que no hubo en España renacimiento clásico, 
porque no lo hubo á la italiana, juntamente con renacimiento del 
paganismo, concedérnoslo, y no fuera bueno lo hubiera habido. Pri- 
mero, porque no era tan para apetecer tan dañina ponzoña. Segundo, 
porque sólo en pueblos entecos y amortecidos prende el virus y ponzoña 
traída de fuera, y España estaba en disposición de reaccionar contra 
ella, como reaccionó, robusta, cual se veía de vida nacional y enarbo- 
lando la bandera contraria á la del paganismo, entronizado en el 
mismo Vaticano. Tercero, porque imitar enteramente, copiar, tomar á 
zurrumburrun lo extraño, quédase para pueblos de menos valer. Bueno 
fuera que España no supiera más que copiar á Italia y tomar el re- 
nacimiento como ella se lo ofrecía. Los organismos sanos y recios 
aprópianse lo extraño, asimilándoselo, mudándolo en su propio ser, 
no tragándoselo como enfermo que ni sabe escoger ni mascar. España 
tomó del Renacimiento lo que debía tomar, dejando lo malo y apro- 
piándose lo bueno conforme á su natural, bien así como no copió la 
pintura italiana ni la arquitectura italiana, sino que, empapados en 
estas artes italianas nuestros artistas, supieron crear la arquitectura 
plateresca y la pintura española. Así la literatura española inspiróse 
en la clásica é italiana, sin ser italiana ni clásica, sino genuínamente 
española. El Renacimiento fué, pues, en España español, como fué 
italiano en Italia, sin dejar de ser renacimiento clásico aquí y allá. 
Pero ¡ qué diferencia, santos cielos ! Italia, desgarrada ya de antiguo 
en jirones por sus propios hijos y los jirones en manos de gentes ex- 
trañas, se consolaba con sus artes, que la entretenían para no apesa- 
dumbrarse mirando á los que la tenían domeñada. Y esas artes, pintura 
y literatura sobre todo, eran propias de cortesanos que sirven á se- 
ñores ajenos; eran de imitación, de hermosísima y á veces mejo- 
rada imitación, pero de imitación al cabo, de griegos y romanos. 
España, en cambio, de esclava ó medio esclava de los moros, había 
venido á ser señora de moros y cristianos : ; cómo había de contentarse 
con serviles imitaciones? Los aceros de su celo contra la morisma 
hallaban nuevos campos donde emplearse : un nuevo mundo que evan- 
gelizar, un septentrión donde combatir las nuevas herejías, que por 
momentos brotaban como de inmunda gusanera ; costumbres podridas 



10 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

que renovar en la misma cristiandad, hasta en Roma, su propia cabeza. 
La fe cristiana, arraigada y enardecida en los españoles por una cru- 
zada de ocho siglos, robustecíase más y más en el fragor de tantos 
combates contra todos los enemigos de ella en el viejo y nuevo mundo. 
Este celo cristiano, verdadero ideal y verdadero título de la epopeya 
que emprendió la España del siglo xvi, la engrandeció tanto en sí y 
para cuantos la contemplaban, que los mismos resplandores paganos 
que el Renacimiento traía no la pudieron deslumhrar ni cegar, des- 
apareciendo ensombrecida su personalidad artística entre ellos, como 
sucedió á Italia, sino que sobrepujándolos con los de sus propias 
hazañas y altísimos intentos, recogiólos en sí y apropióselos, para 
abrillantar más el arte y la literatura, que tamaña preñez de grandezas 
no podía menos de producir. Ni la más mínima de las ideas paganas 
que fuese contraria á nuestra religión hizo asiento en Ja cabeza de 
nuestros escritores; empapados, en cambio, todos ellos en la armonía 
elegante y ondulosa de la belleza clásica, fueron desesquinando y sua- 
vizando aquella ruda manera de pensar y decir de nuestros viejos 
guerreros medioevales, hiciéronse más sensibles á las delicadezas del 
trato social, afinaron sus sentimientos, ablandaron sus ásperas cos- 
tumbres, hiciéronse, en una palabra, más humanos en la vida, en el 
pensar, en el sentir, en el expresarse, que son los verdaderos frutos 
del humanismo. La literatura y el arte en general tenía que ser tan 
pujante, tan propio y nacional como las demás manifestaciones del 
alma española en el momento de su entera madurez y el ideal cris- 
tiano de su política, en Europa y América, tenía que serlo no menos 
de su arte y de su literatura. 

3. J. Gómez Ocaña, El Autor del Quijote: ''Entonces, y desde 
mucho tiempo antes, España, los españoles, mejor dicho, tenían un 
ideal: la religión, y un carácter: el individualismo. El individualismo 
pulverizó á España en multitud de Estados pequeños, rivales entre sí, 
que vivieron muchas veces en guerra; la religión los unió para los 
efectos de la Reconquista y fué la base de la unidad española. El 
fervor religioso de los españoles se exaltó en la guerra de Granada, y 
parece que debió aquietarse después de vencidos los moros y expul- 
sados los judíos; mas inmediatamente surgieron dos motivos para 
mantener excitado el celo religioso : la conquista de América y la 
Reforma. Merced á ella encontraron los sacerdotes y caballeros cris- 
tianos muchedumbres de indios que evangelizar ó de luteranos á quie- 
nes combatir." 

Erasmo á F. Vergara (1527): "Hispania vestra quum semper et 
regionis amoenitate fertilitateque semper ingeniorum eminentium 
ubere proventu, semper bellica laude floruerit, quid desiderari poterat 
ad summam felicitatem ut nisi studiorum et eruditionis adiungeret 
ornamenta, quibus aspirante Deo paucis annis sic effloruit, ut caeteris 
regionibus quamlibet hoc decorum genere, praecellentibus vel invi- 
diae queat esse vel exemplo." 



CULTURA ESPAÑOLA I I 

M. Pelayo, Heterod., t. II, pág. 679: "Hubiéramos visto, en primer 
lugar, un pueblo de teólogos y de soldados que echó sobre sus hom- 
bros la titánica empresa de salvar con el razonamiento v con la 
espada la Europa latina de la nueva invasión de bárbaros septentrio- 
nales; y en nueva y portentosa cruzada, no por seguir á ciegas las 
insaciadas ambiciones de un conquistador, como las hordas de Ciro, 
de Alejandro y de Napoleón; no por inicua razón de Estado ni por 
el tanto más cuanto de pimienta, canela ó jengibre, como los héroes 
de nuestros días, sino por todo eso que llaman idealismos y visiones 
los positivistas, por el dogma de la libertad humana y de la respon- 
sabilidad moral, por su Dios y por su tradición, fué á sembrar huesos 
de caballeros y de mártires en las orillas del Albis, en las dunas de 
Flandes y en los escollos del mar de Inglaterra. ¡ Sacrificio inútil, 
se dirá; empresa vana! Y no lo fué, con todo eso; porque si los 
cincuenta primeros años del siglo xvi son de conquistas para la Re- 
forma, los otros cincuenta, gracias á España, lo son de retroceso ; y 
ello es que el Mediodía se salvó de la inundación, y que el protes- 
tantismo no ha ganado desde entonces una pulgada de tierra, y hoy, 
en los mismos países donde nació, languidece y muere. Que nunca 
fué estéril el sacrificio por una causa santa, y bien sabían los antiguos 
Decios, al ofrecer su cabeza, á los dioses infernales antes de entrar 
en batalla, que su sangre iba á ser semilla de victoria para su pueblo. 
Yo bien entiendo que estas cosas harán sonreír de lástima á los 
políticos y hacendistas, que, viéndonos pobres, abatidos y humillados 
á fines del siglo xvu, no encuentran palabras de bastante menosprecio 
para una nación que batalla contra media Europa conjurada, y esto, 
no por redondear su territorio ni por obtener una indemnización de 
guerra, sino por ideas de Teología..., la cosa más inútil del mundo. 
¡Cuánto mejor nos hubiera estado tejer lienzo y dejar que Lutero 
entrara ó saliera donde bien .le pareciese ! Pero nuestros abuelos lo 
entendían de otro modo, y nunca se les ocurrió juzgar de las grandes 
empresas históricas por el éxito inmediato. Nunca, desde el tiempo 
de Judas Macabeo, hubo un pueblo que con tanta razón pudiera 
creerse el pueblo escogido para ser la espada y el brazo de Dios; y 
todo, hasta sus sueños de engrandecimiento y de monarquía universal, 
lo referían y subordinaban á este objeto supremo: Fiet itnum ovile, 
et unus pastor. Lo cual hermosamente parafraseó Hernando de Acuña, 
el poeta favorito de Carlos V: "Ya se acerca, señor, ó ya es llegada ¡ 
"La edad dichosa en que promete el cielo | Una grey y un pastor sólo 
"en el suelo, I Por suerte á nuestros tiempos reservada. ] Ya tan alto 
"principio en tal jornada ¡ Nos muestra el fin de vuestro santo celo, | 
"Y anuncia al mundo para más consuelo ¡ Un monarca, un imperio 
"y una espada." En aquel duelo terrible entre Cristo y Belial, España 
bajó sola á la arena; y si al fin cayó desangrada y vencida por el 
número, no por el valor de sus émulos, menester fué que éstos vi- 
nieran en tropel y en cuadrilla á repartirse los despojos de la amazona 
del Mediodía, que así y todo quedó rendida y extenuada, pero no 



12 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

muerta, para levantarse más heroica que nunca cuando la revolución 
atea llamó á sus puertas y ardieron las benditas llamas de Zaragoza." 
M. Pelayo, Heterod., t. II, pág. 685 : "España, que tales varones 
daba, fecundo plantel de santos y de sabios, de teólogos y de funda- 
dores, figuró al frente de todas las naciones católicas en otro de los 
grandes esfuerzos contra la Reforma, en el Concilio de Trento, que 
fué tan español como ecuménico, si vale la frase. No hay ignorancia 
ni olvido que baste á oscurecer la gloria que en las tres épocas de 
aquella memorable Asamblea consiguieron los nuestros. Ellos instaron 
más que nadie por la primera convocatoria (1542), y trabajaron por 
allanar los obstáculos y las resistencias de Roma. Ellos, y princi- 
palmente el Cardenal de Jaén, se opusieron en las sesiones sexta y 
octava á toda idea de traslación ó suspensión. Tan fieles y adictos 
á la Santa Sede como independientes y austeros, sobre, todo en las 
cuestiones de residencia y autoridad de los obispos, ni uno solo de 
nuestros prelados mostró tendencias cismáticas, ni siquiera él audaz 
y fogoso arzobispo de Granada, don Pedro Guerrero, atacado tan 
vivamente por algunos italianos. Ninguno confundió el verdadero 
espíritu de reforma con el falso y mentido de disidencia y revuelta. 
Inflexibles en cuestiones de disciplina y en clamar contra los abu- 
sos de la curia romana, jamás pusieron lengua en la autoridad del 
Pontífice ni trataron de renovar los funestos casos de Constanza y 
Basilea. Pedro de Soto opinaba á la vez que la autoridad de los 
obispos es inmediatamente de derecho divino ; pero que el Papa 
es superior al Concilio, y en una misma carta defiende ambas pro- 
posiciones. Cuando la historia del Concilio de Trento se escriba 
por españoles, y no por extranjeros, aunque sean tan veraces y 
concienzudos como el cardenal Pallavicini, ¡ cuan hermoso papel 
harán en ella los Guerreros, Cuestas, Blancos y Gorrioneros ; el 
maravilloso teólogo don Martín Pérez de Ayala, obispo de Segorbe, 
que defendió invenciblemente contra los protestantes el valor de las 
tradiciones eclesiásticas; el rey de los canonistas españoles, Antonio 
Agustín, enmendador del Decreto de Graciano, corrector del texto de 
las Pandectas, filólogo clarísimo, editor de Festo y Varron, numismá- 
tico, arqueólogo y hombre de amenísimo ingenio en todo ; el obispo 
de Salamanca, don Pedro González de Mendoza, autor de unas cu- 
riosas memorias del Concilio; los tres egregios jesuítas Diego Láinez, 
Alfonso Salmerón y Francisco de Torres; Melchor Cano, el más 
cullto y elegante de los escritores dominicos, autor de un nuevo mé- 
todo de enseñanza teológica, basado en el estudio de las fuentes de 
conocimiento ; Cosme Hortolá, comentador perspicuo del Cantar de 
los Cantares; el profesor complutense Cardillo de Villalpando, filósofo 
y helenista, comentador y defensor de Aristóteles y' hombre de viva 
y elocuente palabra; Pedro Fontidueñas, que casi le arrebató la palma 
de la oratoria, y tantos y tantos otros teólogos, consultores, obispos 
y abades como allí concurrieron, entre los cuales, para gloria nuestra, 
apenas había uno que no se alzase de la raya de la medianía, ya por 



CULTURA ESPAÑOLA l3 

su sabiduría teológica ó canónica, ya por la pureza y elegancia de su 
dicción latina, confesada, bien á despecho suyo, por los mismos ita- 
lianos ! Bien puede decirse que todo español era teólogo entonces. Y 
á tanto brillo de ciencia, y á tan noble austeridad de costumbres, 
juntábase una entereza de carácter, que resplandece hasta en nuestros 
embajadores Vargas y don Diego de Mendoza. ¿Cuándo ha sido 
España tan española y tan grande como entonces? Una serie de Con- 
cilios provinciales puso vigorosamente en práctica los Cánones del 
Tridentino, á pesar de la resistencia de los malavenidos con la Re- 
forma. ¿ Qué había de lograr el Protestantismo, cuando honraban 
nuestras mitras obispos al modo de fray Bartolomé de Jos Mártires, 
don Alonso Velázquez, don fray Lorenzo Suárez de Figueroa, fray 
Andrés Capilla, don Pedro Cerbuna, don Diego de Covarrubias, fray 
Guillermo Boil y el venerable Lanuza?" 

M. Pelayo, Hctcrod., t. II, pág. 687: "Una sólida y severa instruc- 
ción dogmática nos preservaba del contagio del espíritu aventurero, y 
España podía llamarse con todo rigor un pueblo de teólogos. ¿ Cuándo 
los hubo en tan gran número y tan ilustres? Desde el franciscano Luis 
de Carvajal y el dominico Francisco de Vitoria, que fueron los pri- 
meros en renovar el método y la forma, y exornar á las ciencias ecle- 
siásticas con los despojos de las iletras humanas, empresa que llevó á 
feliz término Melchor Cano, apenas hay memoria de hombre que 
baste á recordar otros, ni siquiera á los más preclaros, de aquella 
invicta legión. Pero por el enlace que con nuestro asunto tiene, no 
hemos de olvidar que fray Alonso de Castro recopiló en su grande 
obra De hacresibus cuantos argumentos se habían formulado hasta 
entonces contra todo linaje de errores, y disputó, con tanta sabiduría 
jurídica como teológica, de justa haercticornm punitioiic; que Do- 
mingo de Soto, cuyo nombre (gracias á Dios) suena todavía con elogio, 
gracias á su tratado de filosofía del derecho {De justitia et jure), 
trituró las doctrinas protestantes de la justificación en su obra De na- 
tura et gratia; que el cardenal Toledo impugnó más profundamente 
que ningún otro teólogo la interpretación que los luteranos dan á la 
Epístola á los romanos; que fray Pedro de Soto, autor de un excelente 
Catecismo, hizo increíbles esfuerzos con la pluma 3' con la enseñanza 
para volver al gremio de la Iglesia á los subditos de la reina María; 
que el eximio Suárez redujo á polvo las doctrinas cesaristas del rey 
Jacobo y el torpe fundamento de la Iglesia anglicana, y que el obispo 
Caramuel, océano de erudición y de doctrina y verdadero milagro de 
la naturaleza, convirtió en Bohemia y Hungría tal número de herejes, 
que, á no verlo confirmado en documentos irrecusables, parecería in- 
creíble y fabuloso. Pero bien puede decirse que entre todos los libros 
compuestos aquí contra la Reforma no hay uno que, por la claridad 
del método y de la exposición, ni por la abrumadora copia de ciencia 
teológica y filosófica, ni por la argumentación sobria y potente, iguale 
á la del jesuíta Gregorio de Valencia, De rebus fidei hoc tempore con~ 
troversis. ¿Quién lee hoy este libro, uno de los más extraordinarios 



14 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

que ha producido la ciencia española? ¿Quién e! elegante y doctísimo 
tratado de don Martín Pérez de Ayala, De divinis tradiiionibus? 
¿Quién las obras del padre Diego Ruiz de Montoya, fundador de la 
Teología positiva, y á quien siguieron y copiaron muchas veces Petavio 
y Tomasino ? Pero digo mal : es en España donde no se leen, que 
fuera de aquí no hay teólogo que no se descubra con amor y vene- 
ración al oír los nombres de Molina y Bañez, de Medina, de Suárez 
y de Gabriel Vázquez. La sola historia de las controversias De auxi- 
liis bastaría para mostrar la grandeza de la especulación teológica 
entre nosotros. No sólo nació en España la ciencia media y el con- 
gruísmo, sino también el sistema de la gracia eficaz, que llaman to- 
mista por haberle defendido siempre los dominicos, pero que fué 
creación de Bañez en oposición á Molina." 

•*• Cuanto á la ciencia, el descubrimiento del Nuevo Mundo trajo 
á España mejoras que luego pasaron á Europa. Los físicos de hoy 
eran médicos entonces. ¿Qué hicieron los físicos españoles por la 
ciencia? Los dos textos de la historia de la ciencia que se han estudiado 
en Europa son los de Montucla y Saverien: el primero desconoce 
enteramente nuestra historia; el segundo no nombra á ninguno de 
nuestra patria en la historia de la navegación. Fuimos molestos á 
los europeos y creyeron científico correspondemos de esta manera. 
En ciencia de la navegación y astronomía, España hizo más que 
todo el resto de Europa; verdad es que aquí no hubo la astrología, 
brujería y hechicería que hubo en Tréveris, donde, en tres años, 
fueron procesadas 6.500 personas; en Flandes, donde, en un año, 800; 
en Ginebra, en tres meses, 500 ; en Francia, donde, según informe del 
Parlamento en tiempo de Francisco I, había 100.000 brujos, y el In- 
quisidor general se lamentaba de no tener tiempo ni bastar el Santo 
Oficio para quemarlos. Nicolás Remy se jactaba de haber hecho morir á 
900. Los médicos creían en las enfermedades astrológicas é infernales, y 
escribían libros que jamás fueron imitados en España; y los Tribunales 
se negaban á juzgar á los astrólogos y brujos por no arriesgarse á su 
mal influjo, y les hacían entrar de espalda en la sala para evitar su 
mirada. De 1513 á 1819 hubo en las Inquisiciones de Toledo sola- 
mente 287 causas de hechicería, mientras que hubo 891 de judaizantes, 
738 de blasfemia y 547 de palabras escandalosas. 

Morejón, en el prólogo de la Historia Bibliográfica de la Medicina 
en España, dice que "somos más ricos que ninguna nación de Europa 
en ilustradores de Hipócrates, en monografías de pestes y tifus ptiquia- 
les: que un español fué el primero que describió el crov.p; que otros 
fijaron el verdadero método de curar la lúe sifilítica, introduciendo las 
preparaciones del oro y el método de prescribir el mercurio, el guayaco 
y otros remedios; que á los españoles se debe la introducción de la 
quina, de ese árbol de la vida, como le llama Torti ; la del chocolate, 
el pensamiento de las cuarentenas, el establecimiento de los hospitales 
militares, el origen de la Medicina legal, las figuras anatómicas de 



CULTURA ESPAÑOLA I 5 

seda del aragonés Tabar, la circulación de la sangre, la descomposi- 
ción del agua, el uso de los eméticos y purgantes en las frenitis y 
hemotisis biliosas, muchos años antes que los aconsejara Stoll ; las 
hospitalidades domiciliarias á mediados del siglo xvi, dos antes que en 
Francia é Inglaterra; la institución de la Medicina patológica en 
Zaragoza por los Reyes Católicos en el siglo xv, y en Valladolid y en 
Salamanca poco tiempo después; el sistema de la curación de los 
locos en Valencia y Zaragoza ; la introducción en la Terapéutica de 
las aguas minerales artificiales por Gutiérrez de Toledo en el siglo xv, 
etcétera, etc. Pero cuanto á lo que la ciencia debe á España en el 
siglo xvi, ha tratado Felipe Picatoste, Apuntes para una Biblioteca 
científica española del siglo xvi. Madrid, 1891. 

Resumen de algunos hechos notables de la ciencia española en el 
siglo xvi (1): Acosta (José) y Fernández de Oviedo (Ginzalo), crean 
la Física moderna del globo sin tener imitadores, hasta que más de 
medio siglo después escribe Vanerio. Acosta descubrió mucho antes 
que Gasendo y Gilbert las líneas sin declinación. (1526-1589.) Álava 
y Viamont (Diego de), aplica las Materna ticar. á la Artillería y de- 
muestra, por medio de la experiencia, los errores de Tartaglia res- 
pecto de los alcances de las piezas. (1590.) Arfe y Villafañe (Juan), 
fija en la Junta de ensayadores (1585) los procedimientos científicos 
para el ensayo de los metales y de la moneda. Arias Montano, estudia 
detenidamente algunas plantas y se anticipa en sentar los principios 
y efectos de la presión atmosférica. (1594.) Barba (Alvaro Alonso), 
sentó los principios de la Metalurgia y del beneficio de los metales 
con tal exactitud, que fueron adoptados en toda Europa. (1580.) Ba- 
rroso (Vicente), modifica las antiguas bombas de madera para la ex- 
tracción del agua en los buques. (1545.) Cano (Juan Sebastián del), 
primer navegante que dio la vuelta al mundo. Fué premiado con la 
cesión de la veintena real, con una pensión de 500 ducados de oro 
y uso de escudo con un emblema alegórico. (1522.) Cedillo Díaz (Juan), 
corrigió los mapas y cartas de marear ; inventó varios instrumentos 
matemáticos, entre ellos un nivel y el trinormo, y dio nuevas reglas 
para calcular la posición de los astros. (1590.) Ciruelo (Pedro), es- 
cribió el primer curso completo de Matemáticas,, dando la norma á 
sus sucesores, y reformó la teoría de la refracción astronómica. Re- 
futó los errores supersticiosos de la Astrología. (150S.) Collado (Luis), 
fué uno de los primeros escritores de Artillería, é impuso su obra y 
sus principios en Italia. (1586.) Colón (don Fernando), fundó su mag- 
nífica Biblioteca en Sevilla. (1524.) Corcuera (fray Rodrigo), inventa 
una brújula de variación. (1548.) Córdoba (Alonso de), corrige las 
tablas astronómicas con tal acierto, que las usan los astrónomos ita- 



( 1) Prescindimos en este resumen de los descubrimientos geográficos, cuya 
anotación le haría demasiado extenso. Por otra parte, son bastante conocidos. 
Los números encerrados en paréntesis indican los años en que florecieron los 
autores ó escribieron su obra más notable. 



1 6 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

lianos. (1508.) Córdoba (don Fernando de), causó con su saber la ad- 
miración de Francia é Italia, hasta el punto de que la Universidad de 
París dudó si era el Antecristo ó si tenía parte con el demonio. (1480.) 
Cortés (Martín), estudia el decrecimiento de los intervalos entre los 
paralelos mucho antes que Eduardo Wright y Gerardo Mercator. 
Presenta la teoría de la diversidad del polo magnético y el polo te- 
rrestre cuarenta años antes que Livio Sanuto. Escribe uno de los 
primeros tratados de Navegación, que se impuso en Inglaterra durante 
un siglo. (1551.) Cosa (Juan de la), suscita, por sus conocimientos en 
Geografía y Marina, los celos de Colón, y traza su magnífico mapa, 
reproducido en Francia en nuestros días. (1500.) Chacón (Pedro), in- 
forma y toma la parte principal y más activa en la corrección del Ca- 
lendario, mandada por Gregorio XIII. (1570.) Díaz (Manuel), escribió 
un tratado de Astronomía en chino, que ha sido el texto en este Im- 
perio por espacio de dos siglos. (1596.) Escrivá (Pedro Luis), fué el 
primer escritor de Fortificación moderna en Europa. (1540.) Escri- 
vano (Juan), fué el primero que trató de apreciar la fuerza elástica 
del vapor en relación con el volumen de agua, y anunció las grandes 
aplicaciones de este fluido. (1600.) Esquivel (Pedro), aplicó la trian- 
gulación á la Geodesia, emprendiendo el trabajo geográfico más grande 
de todo el siglo xvi. (1566.) Esteve (Pedro Jaime), determinó la cla- 
sificación y nomenclatura de más de 50 plantas del reino de Valen- 
cia. (1552.) Falero (Francisco), escribió la segunda obra sobre el arte 
de navegar. (1535.) Fernández de Enciso (Martín), fué el primero que 
redujo á reglas y preceptos el arte de la navegación y presentó un 
cuadro geográfico de América. (1519.) Fernández Raxo (Francisco), 
crea en Zaragoza un Colegio para el estudio de las ciencias. (1578.) 
Firrufino (Julio César), escribe el tratado más completo de Artillería 
de su siglo y hace observaciones nuevas é inventa procedimientos é 
instrumentos que perfeccionan esta ciencia. (1620.) Fragoso (Juan), 
exploró botánicamente el reino de Sevilla, y clasificó y dio á conocer 
varias plantas. (1572.) Francés (Miguel), después de ser un distinguido 
catedrático de la Universidad de París, fué consultado por la de Bo- 
lonia sobre ciertas dudas en la medida del tiempo, y las resolvió tan 
acertadamente, que esta Universidad le dio el nombre de Aristóteles 
español. (1558.) Garay (Blasco de), hace varios inventos mecánicos, 
entre ellos el de las paletas para el movimiento de los buques y de 
las ruedas de los molinos. (1540.) García de Céspedes (Andrés), inventa 
y construye gran número de instrumentos de Matemáticas y Astro- 
nomía, corrige las tablas de don Alfonso y de Copérnico, y reforma 
las cartas de marear y el mapa de América. Además hizo el Islario 
ó Atlas de las islas más completo en aquel siglo, y propuso á Felipe II 
la creación de un Observatorio astronómico en El Escorial. (1596.) 
Guillen (Felipe), inventó en 1525 la brújula de variación y fué pre- 
miado con una pensión por el Rey de Portugal. Hernández (Fran- 
cisco), exploró botánicamente el reino de Sevilla y estudió las pro- 
ducciones de Nueva España. (1570.) Herrera (Juan de), inventó un 



CULTURA ESPAÑOLA 1 7 

nivel, un aparato de longitud y otro de latitud. Propuso al Rey la 
creación de la Academia de Matemáticas, institución nueva en Euro- 
pa. (i530- I 597-) Lsla (Lázaro de la), propuso al Rey la creación de 
una Escuela de Artillería, de que fué director; inventó los cartuchos 
de pergamino en vez de los de cotonía y un procedimiento para incen- 
diar los buques. (1590.) Labaña (Juan Bautista), trazó el magnífico 
mapa de Aragón, reproducido en las mejores colecciones de Euro- 
pa. (1590.) Laguna (Andrés), propone y consigue la creación del Jar- 
dín Botánico de Aranjuez, anterior á los de París y Montpeller; ex- 
pone el modo de propagación de los heléchos, y explica los sexos y la 
fecundación de las plantas fanerógamas. Además perfeccionó la Bo- 
tánica, estudiando y describiendo gran número de plantas, y combatió 
muchas supersticiones. (1499-1560.) López (Eduardo), escribe su viaje 
á África hasta las fuentes del Nilo. Los viajeros de nuestros días 
confirman todas sus observaciones. (1578.) López de Velasco (Juan), 
redacta las instrucciones para la observación de los eclipses de sol y 
de luna de 1577, 1578 y 1584, dando á estas observaciones una impor- 
tancia y una extensión que no volvieron á tener hasta últimos del 
siglo xviii. Martín Población (Juan), escribió su obra sobre el astro- 
labio, que se adoptó como única en Francia. (1547.) Medina (Pedro), 
escribió su tratado de Navegación, que se impuso durante todo el siglo 
en Francia é Inglaterra. (1545.) Mico (Francisco), exploró botánica- 
mente Cataluña, Castilla y Extremadura, y descubrió más de 30 plan- 
tas, mereciendo los elogios de Dalechamp y que Linneo dedicara á su 
memoria un género de plantas. (1560.) Molina Cano (Juan Alfonso de), 
presentó nuevas relaciones geométricas para la resolución de los pro- 
blemas. (1598.) Monardes (Nicolás), crea un Museo de ciencias natu- 
rales de los más antiguos de Europa; estudia y da á conocer las pro- 
ducciones botánicas de América, y combate muchas preocupaciones de 
Medicina. Sus obras fueron traducidas en todas ias naciones. (1493- 
1578.) Muñoz (Jerónimo), hace la nivelación de los ríos Castril y Gua- 
dahardal con gran exactitud ; observa la nueva estrella Casiopea, de- 
duciendo la imposibilidad del sistema aristotélico; sus observaciones 
son admitidas por los astrónomos franceses y por Tico-Brahe. Inventa 
el planisferio paralelográmico, y demuestra los errores de Tartaglia 
en el cálculo de las trayectorias. (1566.) Nebrija (Antonio), rectifica 
las medidas longitudinales romanas y mide un grado de meridiano. 
Indica la conveniencia de un sistema de pesas y medidas en que se 
relacione el volumen y el peso, reforma introducida por el sistema 
métrico. (1500.) Núñez (Pedro), inventó el instrumento llamado nonius, 
que usan todos los aparatos de precisión de nuestro siglo ; corrigió á 
Oroncio Fineo en muchos teoremas geométricos y en la demostración 
de las retrogradaciones ; descubrió nuevas propiedades de las loxodro- 
mías, y resolvió el problema del menor crepúsculo, que se ocultó al gran 
Bernouilli, casi dos siglos después. (1537.) Osorio (Antonio), inventa 
unas armaduras magnéticas para acrecentar el poder del imán. Oviedo 
(Juan de), hizo la nivelación de los ríos Guadalquivir y Guadalete y los 



l8 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

planos para su comunicación. (1595.) Pereira (Benito), rechazó toda im- 
posición que no fuera de la observación y el propio juicio en materia de 
ciencias. Trató de unir la Física y las Matemáticas, y refutó los erro- 
res astrológicos. Sus obras fueron reproducidas en toda Europa. 
(1576.) Pérez de Oliva (Fernando), idea por primera vez la aplicación 
del magnetismo á la comunicación de personas ausentes. (1497-1533) 
Pina (Vasco de), corrigió las tablas de Copérnico, aplicándolas al 
cálculo de las declinaciones del sol, referidas al meridiano de la isla 
Dominicana, y construyó las tablas desde 1583 á 1880. Poza (Andrés 
de), propuso varios medios para calcular la longitud, principalmente 
por m^dio de las distancias de la luna á las estrellas zodiacales. Río 
Riaño (Andrés de), inventó un instrumento par?, conocer la variación 
de la aguja y determinar la longitud. Conoció los errores de refracción 
y otras causas en el orto y ocaso de los astros. Rivero (Diego), inventa 
la bomba de metal para extraer el agua de los buques. Fué premiado 
con 60.000 maravedís y una pensión vitalicia. Rogete, construye los 
primeros y mejores telescopios de que hay noticia en la historia de la 
ciencia. Rojas Sarmiento (Juan), inventó un astrolabio fundado en 
una nueva proyección de la esfera ; astrolabio que sustituyó al de To- 
lomeo en Francia é Italia. San Martín (Andrés de), demostró los 
errores de las tablas astronómicas, fundado en av.t no se correspondían 
con los movimientos celestes. Santa Cruz (Alonso de), construye las 
cartas esféricas ; inventa los primeros instrumentos para determinar 
la longitud geográfica, y traza la carta de las variaciones magnéticas, 
precediendo á Halley en siglo y medio. Sarmiento de Gamboa (Pedro), 
inventó y construyó un instrumento para hallar la longitud por medio 
del plenilunio y del orto del sol. Sarzosa (Francisco), corrigió las 
tablas de los movimientos celestes. Su obra fué aceptada en Francia 
é Italia y usada por Tico-Brahe. Sepúlveda (Juan Ginés de), propuso, 
con Pedro Chacón, la reforma del Calendario. Tobar (Simón), redactó 
anualmente los catálogos de plantas como se hace hoy en los más cé- 
lebres jardines botánicos; descubrió varias plantas, y corrigió la cons- 
trucción de instrumentos matemáticos. Urdaneta (Andrés de), fué el 
primero que estudió los ciclones. Zamorano (Rodrigo), introdujo en 
las tablas astronómicas las correcciones que exigía la reforma del 
Calendario ; creó un Museo de ciencias naturales y un Jardín Botánico. 
Zúñiga (Diego de), explicó y defendió el sistema de Copérnico treinta 
y un años antes que el padre Foscarini, á quien sé atribuye esta 
gloria. 

Celebración de las Juntas de Yelves y Badajoz para determinar los 
límites astronómicos de las conquistas y descubrimientos españoles y 
portugueses. Estas Juntas tuvieron, según demuestra Humboldt, una 
gran influencia en los progresos de la Astronomía. Creación de las cá- 
tedras libres en la Universidad de Salamanca, disponiéndose que no 
se exigiesen títulos para explicar las de Matemáticas, y que su número 
pudiese ser ilimitado mientras hubiese personas notables para ello. 
Creación en la misma Universidad de la cátedra de Luz y Magnetismo, 



ERASMISTAS ESPAÑOLES 1 9 

primera de este género. Elección de la Cruz del Sur para sustituir á la 
estrella podar en el hemisferio austral, hecha por los marinos espa- 
ñoles y confirmada por el progreso de la Astronomía. Los Reyes Ca- 
tólicos crean la Casa de Contratación de Sevilla, verdadera Univer- 
sidad científica y Cuerpo consultivo, único en Europa. (V. Chaves, 
Alonso.) Proposición del gran premio para el cálculo de la longitud, 
que consistía en 6.000 ducados de renta perpetua y 2.000 de renta vi- 
talicia. Hicieron oposición á este premio astrónomos de toda Europa. 
Fué el primero de su género. Holanda, Francia é Inglaterra le imitaron 
uno y dos siglos después. 

5- Recordemos con Bonilla los más insignes erasmistas españoles. 
"El famoso secretario del Emperador, Alonso Valdés (¿ 1490-1532), á 
quien el humanista valentino Pedro Juan OH ver llamaba erasmicior 
Erasmo; su hermano el reformista Juan de Valdés (¿ 1501-1541), autor 
probable del Diálogo de la lengua y del Diálogo de Mercurio y Carón; 
Juan Francisco de Vergara (1492-1557) y sus hermanos Bernardino 
Tovar y Francisco de Vergara ; Luis Núñez Coronel, secretario del 
arzobispo de Sevilla don Alonso Manrique de Lara; el benedictino 
fray Alonso de Virués y su hermano Jerónimo; el insigne arzobispo 
de Toledo, don Juan Alonso de Fonseca; el de Sevilla, don Alonso 
Manrique de Lara ; los Arzobispos de Santiago y de Bari ; el obispo 
Cabrero; el valenciano Pedro Juan Oliver, comentarista de Pomponio 
Mela; el catalán Vicente Navarra; Sancho Carranza de Miranda, 
adversario primero, ferviente admirador después, de Erasmo ; su her- 
mano Bartolomé Carranza de Miranda, arzobispo de Toledo ; Juan 
Maldonado, vicario general que fué del Arzobispado de Burgos y 
elegantísimo latino; Juan Luis Vives ( 1492- 1 540) ; Alonso Fernández 
de Madrid, arcediano de Alcor (1474-1559); los hermanos Pedro y 
Cristóbal Mejía; el abad Pedro de Lerma y su sobrino el cancelario 
de la Complutense Luis de la Cadena; Francisco de Vitoria; Diego 
Gracián de Alderete; Fernando AJonso de Herrera, el autor del raro 
libro Breve disputa de ocho levadas contra Aristótil y sus secua- 
ces (1517); Cristóbal de Villalón ; el secretario Juan Pérez; el maestro 
Alvar Gómez de Castro (1515-1580), á quien no debe confundirse con 
el caballero Alvar Gómez de Ciudad Real (1488-1538) ; el humanista 
y pedagogo sevillano Alonso García Matamoros; Lope Alonso de 
Herrera, hijo del mencionado Fernando; los reformistas Juan Ponce 
de León, Julián Hernández, el maestro Blanco (García Arias), el doc- 
tor Juan Egidio y Francisco de Encinas; Luis Mejía, Bernardo Pérez, 
Juan Justiniano, Juan Martín Cordero, Juan de Jarava, Francisco 
Thamara, Fernando Ruiz de Villegas, Lorenzo Palmireno, Francisco 
Sánchez de las Brozas y otros de menos renombre, como Bartolomé 
Ferrer, Santiago de Cadenas, Alfonso Henríquez, Morillón, etc., etc., 
así eclesiásticos como seglares. Influyó el erasmismo hasta en la 
esfera literaria, porque se transparenta en los escritos de Gil Vicente, 
de Bartolomé de Torres Naharro y de Cristóbal de Castillejo. Puede 



20 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

decirse que, en la primera mitad del siglo xvi, no había en España 
una persona culta, desde el Emperador hasta el último vasallo ; que 
apenas existía un humanista de gusto, desde el Primado hasta el último 
y más oscuro teólogo, que no participase, en grado más ó menos per- 
ceptible, del fervor erasmista." 

6- Todas las grandezas españolas del siglo xvi debiéronse á la 
raza, por aquel entonces sana, entera y como llegada á su cabal madu- 
rez y bien encauzada en la reventazón juvenil de sus ardimientos y bríos 
por reyes tan notables como Fernando, Isabel y Carlos V. La raza aqué- 
lla daba de sí capitanes y maestros de capitanes, teólogos y maestros de 
teólogos, conquistadores y estadistas, prosistas y poetas, santos y funda- 
dores religiosos. Lo que de sí no dio la raza, sino que le vino de fuera, 
es la dinastía que subió al trono de la recién unida España, y la política 
que los reyes de esa dinastía abrazaron, lo cual es mucho de conside- 
rar, si queremos entender las raíces que desde los mismos Reyes 
Católicos echó en la nación el mal, que, creciendo poco á poco, la fué 
carcomiendo y socavando, haciéndola ya amenazar ruinas y estragos 
á la muerte de Felipe II, y derrumbándola del todo con fragoroso es- 
truendo á la muerte de Carlos II. Dos causas principales en el orden 
político hallo yo de la decadencia de España. La sustitución del abso- 
lutismo real á la monarquía templada por verdaderas Cortes, cual hasta 
los Reyes Católicos rigió en Castilla y Aragón, y el desplazamiento, que 
por la unión de estos dos reinos, y no con el de Portugal, y mucho 
más después, por la ambición de Carlos V por triunfar en Europa, llevó 
al destino político español, inclinándole hacia Italia y Europa, en lugar 
de hacerle caer hacia el Atlántico y América. 

Los Reyes Católicos aprovecharon el soplo imperialista de abso- 
lutismo que el Renacimiento traía consigo como venido de la Roma 
imperial y de la imperial Bizancio, no de la democrática Grecia, para 
aplastar á los nobles, que andaban divididos. El absolutismo arranca, 
pues, de los Reyes Católicos; pero sin Renacimiento, sin aquel soplo 
histórico que en cada era trae sus ideas y las siembra en todas partes, 
aquel absolutismo, por ser español de raza, se hubiera mitigado, no 
se hubiera hecho agudo, según es de democrática é independiente la 
raza hispana. Vino, sin embargo, la casa de Borgoña, francesa por 
naturaleza y origen, y el absolutismo francés señoreó hasta hoy la 
política española. Los vocablos palaciegos que trajeron lo dicen bien 
claro : son vocablos absolutistas, centralistas. Con Felipe I el Hermoso, 
sóúo de la casa de Austria por su padre el archiduque de Austria y 
emperador de Alemania, Maximiliano I, á quien casi no conoció, y de 
hecho de la casa francesa de Borgoña, nacido en los Estados de su 
madre, heredero de ellos siendo niño y que hablaba francés y fran- 
ceses eran los oficios de su casa, vino su Guardia de Corps, ó Guardia 
borgoñona, sus gentileshombres ó camareros, vino la Orden suprema 
del Toisón, que los nuestros dijeron después Tusón; vinieron el bureo, 
el chapeo y el manteo; vinieron el mesón, el acroy, el cadete y el con- 



política de la ÉPOCA 21 

tralor; vinieron el grefier, el fruitier, el busier, el potagier, el furrier, 
el guarda-mangier, el costiller, el sumiller de Corps. Para ser de la Guar- 
dia borgoñona era menester hablar walón y ser borgoñón; en francés 
se escribían, y aún se escriben, los nombramientos oficiales de Caba- 
lleros del Toisón, que sustituyen á los de Santiago del Espada. La 
cruz de Borgoña ó aspas de San Andrés irán en lugar de los castillos 
y barras en las banderas españolas por mar y tierra. Su hijo Carlos 
sólo querrá llamarse Carlos V, no Carlos I; ambicionará el Imperio 
de Alemania, y aunque las Comunidades le pidan no se ausente de 
Castilla, él se irá adonde le llama su ambición, y ahogará en un ca- 
dalso la independencia española. Todo el imperialismo romano se le 
mete en el cuerpo al Rey de Romanos, que no conoce otra ley que su 
capricho, conforme al Derecho romano ó impenal. Las Cortes tienen 
que callarse y someterse por primera vez á la Servidumbre, siendo 
expulsados de ellas, contra la antigua constitución nacional, los grandes 
y prelados que griten contra los saqueos de Chievres y los demás 
llamados flamencos, cuando, al salirle á saludar Cisneros, no sólo no le 
recibe, sino que por toda muestra de agradecimiento le envía por 
otro la desvergonzada palabra de que se retire á su diócesis: con él 
se va la España independiente. Cisneros muere al oir tamaña palabra, 
y con él muere la España que fué. Si el rey don Fernando el Católico 
hubiera seguido siendo único rey de España, en vez de suceder á sus pa- 
dres doña Juana, según la infausta voluntad de la Reina Católica, expre- 
sada en su célebre testamento, la historia moderna hubiera sido otra 
de lo que ha sido. "No faltaron personas señaladas, dice Mariana, 
que, no embargante esta disposición de la Reina, aconsejaban al Rey 
se tuviese por legítimo sucesor de aquellos reinos, pues descendía por 
línea de varones de la Casa Real de Castilla; que éste era el camino 
más derecho y más firme, que la vía de la administración; que los pue- 
blos le amaban mucho... El Rey, sin embargo, en este punto estuvo 
tan sobre sí, con estar ofendido de su yerno en muchas maneras y 
la Princesa tan impedida y tener el camino muy llano para apoderarse 
de todo, el mismo día que falleció la Reina salió á la tarde, y en un 
cadahalso que se armó en la plaza de aquella villa, mandó alzar los 
pendones reales por doña Juana, su hija, como Reina propietaria de 
Castilla, y por el rey don Felipe como su marido." Esta condescen- 
dencia de la reina Isabel con el amor filial y esta magnanimidad de 
Fernando, trajeron al trono de España á la casa de Austria, con todas 
sus consecuencias de guerras y política en Europa, que si pusieron 
en manos de España la hegemonía del continente y del mundo, le aca- 
rrearon á la postre la más espantosa ruina y el descrédito y leyenda 
negra por la que todavía sigue menospreciada y acoceada de las de- 
más naciones, á causa de haber seguido al emperador Carlos V en su 
política de reducir á sus rebeldes subditos alemanes y levantar bandera 
en pro del Catolicismo y contra la Reforma. A ser Fernando sucesor 
de Isabel en Castilla, los reyes españoles, en vez de gastar las fuerzas 
nacionales baldía y desdichadamente en Europa, hubiéranlas dirigido 



22 ÉFOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

hacia África y América, robusteciéndose el solar español, en vez de 
desangrarse la nación por ajenos intereses. Sacrificio de la raza his- 
pana en el altar de la cristiana civilización fué éste al que la llevaron 
los Austrias, jamás reconocido por -la Europa, que deseaba romper 
con la Iglesia. Alemania, los Países Bajos, Inglaterra, Francia, todas 
las naciones tocadas del Protestantismo, juraron acabar con ella. La 
destrucción de la armada invencible por las borrascas del mar del 
Norte zanjó el poderío de Inglaterra y apresuró la independencia de 
Flandes. La política anticatólica de Richelieu y Mazarino, las alian- 
zas de Francia con el turco y protestantes acabaron con el poderío 
militar de la casa de Austria. El maquiavelismo ó política pagana, 
que revivió en Italia con el Renacimiento, puesto en práotica por las 
naciones enemigas de España, triunfó al cabo en Westfalia, hundiendo 
para siempre, juntamente con la hegemonía española, la política cris- 
tiana tradicional. Vencida así la nación que defendía el Catolicismo y 
la política cristiana, Europa volvió de lleno al paganismo ; la política 
pagana, de ¡la fuerza bruta, del imperialismo, del interés material, 
gobernó la historia moderna y sigue gobernando la historia contempo- 
ránea, dando como naturales frutos el imperio napoleónico y el im- 
perio germánico, con su desapoderado militarismo, que se extiende á las 
demás naciones y revienta al cabo en la horrible guerra europea de 
nuestros días. Caída nuestra nación, pudo ya preguntar con desprecio 
M. Masson lo que suelen repetir nuestros famosos europeizantes : 
"¿Qué se debe á España? Y en diez, en veinte siglos, ¿qué ha hecho 
por la civilización europea?" La supina ignorancia que supone en el 
autor francés semejante pregunta sube de punto cuando la oímos de 
labios de españoles, no de varones maduros, que tienen bien tanteado 
el valer real de nuestra raza, que conocen lo que España fué, que 
tienen bien asentado juicio sobre la vida, la religión, la política, sino 
de ciertos mozos que con el tiempo acaso ganen á dichos varones, pero 
que todavía no han tenido espacio bastante sino para pasear de sobre- 
peine ojos y pensamiento sobre las cosas y hojear algunas revistas 
y libros de los que hoy andan de moda, que son los extranjeros, pues 
para apechugar con viejos librotes españoles forrados de pergamino 
habrían de descalzarse los guantes, retraídos á la soledad, y son 
todavía de los que no saben vivir á solas y no salen de los salones, 
tertulias y Ateneos. Son los mismos mozos que repiten no hubo Rena- 
cimiento en España, y á poco que les apuréis, os lo dirán más claro: 
porque en España no entró la Reforma. Como si hubiera entrado la 
Reforma en la Italia del Renacimiento y como si, fuera de Melanchton, 
se diera entre los reformadores algún verdadero discípulo del Rena- 
cimiento. Son los mismos que pretenden dar vida á España con lo 
que llaman europeización, esto es, desespañolizándola, porque, para 
ellos, todo lo español es y ha sido siempre pésimo, y hay que hacer una 
España que no sea española. El que serenamente lea la historia y des- 
apasionadamente dé su fallo, hallará, por el contrario, que las causas 
de nuestra decadencia son precisamente europeas y nada españolas, y 



LA LÍRICA Y LA PROSA 23 

que españolas y nada europeas fueron las causas que á nuestra nación 
le dieron el poderío y valer, que Masson y dichos mozos desconocen tu- 
viera jamás, pero que eternamente reconocerá la civilización y la 
historia. EJ absolutismo y el haber terciado en la ludha de la Reforma 
cosas son que vinieron de fuera. España se había sabido gobernar de 
otra manera ¡harto más democrática, conforme á su temperamento 
independiente. El absolutismo romano cuajó en la raza germánica, 
desde los francos de Carlomagno hasta los franceses de Luis XIV, 
desde el germánico feudalismo hasta el germánico militarismo de hoy. 
No hubo jamás pueblo más enemigo de lo feudal que el español, ni 
pueblo más rebañiego que el germánico, alma de la moderna Europa ; 
advirtiendo que Francia, cuna de todo absolutismo, es un pueblo 
germano y nada mediterráneo. España, con todos los aceros de su 
madura virilidad, sacrificó en el siglo xvi su espíritu independiente á 
la noble idea, á la que el europeo Carlos V la arrastró, de defender en 
Europa la justicia y salir por los fueros del derecho, sofocar las re- 
beldías germánicas y restaurar la pureza de costumbres, manchadas 
por el paganismo italiano. Aplastó además el poder de moros y turcos, 
que, cual nuevos bárbaros, amagaban arrasar la civilización europea, 
y llevó la civilización á inmensas comarcas, levantando ciudades, 
abriendo Universidades y no haciendo desaparecer á los indígenas, 
como después lo hicieron los ingleses dondequiera que llevaron 
sus almacenes de comercio y Compañías explotadoras á título de 
colonizar y civilizar pueblos salvajes. Agotada España en tan glo- 
riosas empresas, vencida por la Europa rebelde y pagana, hablará ésta 
en son de befa, por boca de M. Masson y de los europeizantes es- 
pañoles, preguntando qué debe la civilización á España y echándonos 
en cara la leyenda que ellos forjaron como adversarios y de cu- 
yos feos hechos fueron ellos cabalmente los que en América y Europa 
fueron actores. 

7. La lírica y la prosa llegan á su perfección en la época 
de Carlos V merced á la maravillosa fusión de lo popular y na- 
cional con lo erudito y humanístico greco-romano. Verdad es 
que luchan y andan separadas las dos escuelas líricas, la nacio- 
nal y la italiana ; pero en entrambas el lirismo llega á colmo y á 
menudo sin querer se compenetran. Sobresalen en la italiana 
Boscan, Garcilaso, Hurtado de Mendoza, Cetina y Francisco de 
Figueroa, que no han de ser sobrepujados en adelante. En la 
escuela nacional brillan, armonizado lo' popular con lo clásico, 
Castillejo, Gregorio Silvestre, Sebastián Horozco. Más tarde 
llegaran fray Luis de León y Herrera, con la más perfecta ar- 
monía de entrambas escuelas. La dramática perfecciónase en 
sus tres direcciones de la época anterior, la de la Celestina, la 



24 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

de Juan del Enzina ó autos religiosos y la de Torres Xaharro 
ó farsas profanas, sobresaliendo Carvajal, Lope de Rueda, Juan 
de Timoneda y Villegas Selvago. Los prosistas son legión, bri- 
llando entre otros Oviedo, los do? Valdés. Guevara, Delicado, 
el B. Avila, el B. Orozco, Laguna, Villalón, Yenegas, Grana- 
da, Mejía, Montemayor, Azpilcueta, Enzinas, Ocampo, Mo- 
rales, A. Torquemada, Seb. Horczco, A. Villegas, Las Casas, 
Gomara, Estella y el autor del Lazarillo, si no lo es Horozco. 
La mayor parte escribieron en son de reforma y mejora de las 
costumbres, fueron espíritus críticos y varios de ellos satíricos. 
El fruto principal del erasmismo en los autores de la época del 
Emperador fué, efectivamente, aquel espíritu crítico -y satírico 
que la lectura de Erasmo infundió en ellos. ¿De dónde lo sacó 
Erasmo? Sin duda de Luciano de Samosata. Aquellas galerías 
satíricas en las que van pasando todo linaje de personas vivas 
y difuntas y hasta los dioses, con todas sus necedades, verda- 
dera comedia humana y divina de los tiempos del paganismo. 
vuelven á reproducirse en el Diálogo de Mercurio y Carón, de 
Juan de Valdés; en el Crotalón, de Cristóbal de Villalón, y en 
el Lazarillo de Tormes, desenvolviéndose dramáticamente la 
comedia de la sociedad del siglo xvi, con la misma variedad, 
ingenio y gracia, con la misma fuerza dramática que en los 
diálogos y tratados del gran satírico griego. Fué ésta la corrien- 
te más puramente helénica que llegó á España, y debióse, sin 
género de duda, á Erasmo, de quien la tomaron nuestros eras- 
mistas. Xo había de agotarse su vena, y en ella bebió después 
Cervantes, cuyo Coloquio de los perros es enteramente lucia- 
nesco y tiene claros recuerdos del Mercurio y Carón y del Cro- 
talón; no menos se la apropió Quevedo, cuyos Sueños son un 
Luciano revivido, y cuyo espíritu es el de un español Luciano. 
Los que niegan el Renacimiento en España podrán decir si sin 
ese espíritu lucianesco y erasmiano hubieran podido escribirse 
tales obras, de las mejores de nuestro siglo de oro. 

8 - M. Pelayo, idólatra del clasicismo, da á entender que la lirica 
italiana triunfó fácilmente en España de la lírica nacional. Cierto que 
sepultó los metros antiguos de origen extraño; pero de los castizos, ni 
fácil ni difícilmente llegó á triunfar. Lomas Cantoral, Figueroa y 
Espinel siguieron los pasos de Boscán y Garcilaso : pero sin abandonar 
los metros castellanos, los verdaderamente castizos, que los autores de 



LA LÍRICA Y LA PROSA 23 

la época de los Reyes Católicos sacaron del pueblo en villancicos, can- 
tares y coplas. Y lo que más es: estos tres autores son mejores líricos 
sin comparación, cuando versifican en metros castellanos que cuando 
signen la moda italiana. Que, fuera de esto, fuesen autores que casi 
caminaban solos por el nuevo sendero, pruébase, no sólo por los que 
conocemos que seguían el camino trillado, sino por el hecho notable 
de que, á pesar de declararse Montemayor, en su Diana, imitador de 
Sannazaro, "tanto entre las poesías que intercaló en aquella pastoral, 
en prosa, como en un tomo de rimas que más tarde dio á luz, se en- 
cuentran á menudo, como observa Ticknor, composiciones castellanas, 
y de lo mejor que salió de la pluma, pertenecientes á la escuela na- 
cional. Las mismas observaciones pueden hacerse respecto á los otros 
autores de aquella época. Luis Barahona de Soto tampoco era parti- 
dario exclusivo de la escuela italiana, aunque en su obra principal de 
Las lágrimas de Angélica imitó decididamente al Ariosto. Y Rufo, 
que procuró seguir las huellas del Petrarca, tenía, sin embargo, un 
ingenio eminentemente castellano, que lo arrastró, á pesar suyo, por 
el camino de los antiguos escritores de su patria. Mayor es aún el 
número de poetas líricos contemporáneos, como Damián de Vegas y 
Pedro de Padilla, que son enteramente nacionales en su estilo y en- 
tonación ; pero lo mejor de esta clase es El Cancionero, de López Mal- 
donado, poeta que, unas veces con gracia y donaire, y otras con ter- 
nura y melancolía, fué siempre intérprete fiel de los sentimientos é 
instintos populares." Llega el teatro con Lope, ingenio castizamente 
español, y la lírica nacional toma mayores vuelos en ¡las tablas que 
la italiana. El gusto por los romances entre los mayores ingenios llega 
á colmo. Y Góngora, en su primera época; Lope, después Ouevedo, 
hacen letrillas, romances, quintillas, villancicos, etc., que vencen, no 
ya en valor estético, á las composiciones italianas, que esto es más 
claro que la luz, sino hasta por su muchedumbre. Olvídanse Boscán y 
Garcilaso; tiénense como cosa vieja, y señorea de nuevo la moda de 
los versos castellanos y más allegados á los populares que nunca. 
¿Dónde está el triunfo de la lírica italiana? Los metros italianos 
entraron á enriquecer el caudal nacional ; pero éste, con su tonalidad 
propia, quedó dueño del campo. Siempre se harán sonetos y tercetos; 
pero las coplas castellanas, las quintillas y el romance flotarán para 
siempre en la lírica castellana. 

La verdadera épica castellana está en los romances, que comenzaron 
á publicarse en pliegos sueltos á principios del siglo xvi, y después en 
colecciones ó Romanceros. Así pudieron salvarse por la imprenta al- 
gunos pocos de los más antiguos, llamados romances viejos, aunque 
no lo sean más que el siglo xv. La verdadera lírica castellana está 
igualmente en las coplas y cantares, que también comenzaron á im- 
primirse en el siglo xvi, aunque no se hayan hecho sobre ellos los 
estudios que se han hecho sobre el Romancero. Esta poesía lírica po- 
pular hállase desparramada por los libros de aquel siglo, esperando que 
algún crítico la junte en libro aparte. Dos colecciones principales se 



26 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

conocen: el Cancionero de Upsala, Venecia, 1556, y el Cancionero 
musical de los siglos xv y xvi, hallado en la Biblioteca Real y pu- 
blicado por Francisco Asenjo Barbieri, Madrid, 1890, llamado por lo 
mismo Cancionero de Barbieri. Añádase la Colección de poesías de un 
Cancionero inédito del siglo xv, existente en la Biblioteca de S. M. el 
Rey, Madrid, 1881, por Alfonso Pérez Nieva. Pero, fuera de estas 
colecciones, hállanse los cantares populares desparramados en los 
demás Cancioneros conocidos, á veces como tema de inspiración entre 
los versos de nuestros poetas de los siglos xv, xvi y xvn, á menudo 
glosados por ellos, alguna veces recordados en las comedias y aun en 
los romances de aquel tiempo, otras apuntados tan solamente, como 
en el tratado de música de Salinas, donde hay bastantes coplas sueltas 
para confirmar la doctrina que expone y en otros libros de música y 
canto. Habia que juntar todas estas riquísimas perlas en un solo libro, 
anotando la procedencia. Cuando esto se haga se verá cuánta razón 
tenían los poetas de la escuela poética nacional para preferirla á la 
recientemente venida de Italia. El valor estético de esta lírica popular 
es tan grande como el de la épica popular del Romancero. Basta abrir 
por cualquier parte los Cancioneros de Barbieri y de Upsala. Los 
mayores esfuerzos de los poetas eruditos, aunque se llamen Góngora 
y Lope, no alcanzan á la naturalidad virginal, á la sinceridad de sen- 
timiento, al candor de expresión de estas coplas populares. En el 
mismo Cancionero d' Hcrberay, sienr des Essarts, de mediado el si- 
glo xvi (Gallardo, I, 451), hállanse trozos populares como éstos: "Soy 
garridilla é pierdo sazón | por malmaridada, | tengo marido en mi co- 
razón, I que á mí agrada." "Si desta scapo, sabré contar, j non par- 
tiré dell aldea | mientras viere nevar. | Una moquela de vil semeiar | 
fizóme adaman de comigo folgar, | non partiré dellaldea | mientras 
viere nevar." "Que non es valedero | el falso del amor, ¡ que non es 
valedero, non." "La ninya gritillos dar, | no es de maravillar." De la 
misma manera hállanse á manta por doquier coplas populares. "En el 
campo la galana, \ ¡ juri á mí ! | en el campo la vi." Conocidas son las 
Coplas de Antón Vaquerizo de Morana, las de Tan buen ganadico \ y 
más en tal valle \ placer es gnardalle. Villancicos los hay á porrillo, 
como "No te tardes, que me muero, | carcelero, | no te tardes, que me 
muero." "Si no te dueles, señora, de mí, que muero por ti, | ¿quién se 
dolerá de mí?" "Pásesme, por Dios, barquero, | de aquesa parte del 
río, ¡ duélete del dolor mío." "Romerico, tú que vienes | donde mi 
señora está, | las nuevas della me da." Y un sinfín de letrillas glosa- 
das ó por glosar, como: "Taño en vos, pandero mío, | taño en vos y 
pienso en al." "Tus cabellos, niña, | mi cadena son, | cárcel son tus 
ojos I y el alcaide amor." "Aunque más os quiera | mis males contar, i 
no me dan lugar." "Duélenme los ojos | de mirar bajo; | si los alzo 
y miro, | dicen que mato." "Para mí son las penas, madre; | para mí, 
que no para nadie." "La que me robó mi fe, | sin tocarme en el ves- 
tido, I la morena morenica ha sido, | la morena morenica fué." "Los 
ojos por quien suspiro, | que han de remediarme espero: | aunque si 



LA LÍRICA Y LA PROSA 27 

los miro muero | y muero si no los miro." "Venturas y dichas son, ¡ 
que los unos las saben y los otros no." "En el monte la pastora | me 
dejó: I ¿dónde iré sin ella yo?" "Arrojóme las naranjicas { con las 
ramas de blanco azahar; | arro jómelas y arrójeselas, ] y volviómelas 
á arrojar." "Aquel caballero, madre, | tres besicos le mandé, | cresceré 
y dárselos he." "Yo me levantara, madre, | mañanica de San Juan." 
"Miraba la malcasada | que miraba la mar cómo es ancha y larga." 
"Guárdame las vacas, | Carillo, y besarte he; | si no, bésame tú á mí, | 
que yo te las guardaré." "Son tan lindos mis cabellos, | que á cien mil 
mato con ellos." "Libres alcé yo mis ojos, | señora, cuando os miré; | 
libres alcé yo mis ojos | y captivos los bajé." "Donde sobra el 
merecer, ¡ aunque se pierda la vida, | bien perdida, no es perdida." 
"Besábale y' enamorábale ¡ la donzella al villanchón, | besábale y 
enamorábale, | y él metido en un rincón." "Pídeme, Carillo, | que 
á ti darte me han, | que en casa del mi padre | malaborrecido me 
han." "¡ Ah !, galana del rebozo, | ¿no diréis ¡ á cómo vendéis la onza ¡ 
del chispirrichape i que tenéis?" "Criéme en aldea, | híceme morena, | 
si en villa me criara, ¡ más bonica fuera." "No puedo apartarme | de 
los amores, madre, [ no puedo apartarme." "Esta cinta es de amor 
toda, I quien me la dio | ¿para qué me la toma?" "En aquella peña, en 
aquélla, | que no caben en ella." "Abúrrete, zagal, ¡ pues la zagaleja 
es tal." "Si queréis comprar romero, | de lo granado y polido, | qu' aun 
agora lo he cogido." "Madrugáballo el aldeana, | ¡cómo lo madru- 
gaba!" "Lo que demanda j el romero, madre, | lo que demanda ! no 
se lo dan." "Di, pastor, ¿quiéreste casar? | Más querría pan, más 
querría pan." "Ve do vas, mi pensamiento, | invidia tengo de ti, | pues 
verás el bien que vi, | sin sentir el mal que siento." "De piedra podrán 
decir | que son nuestros corazones: | el mío en sufrir pasiones ¡ y 
el vuestro en no las sentir." "Vencedores son tus ojos, | mis amores, | 
tus ojos son vencedores." "Madre, lo que no queréis 1 vos á mí no 
me lo deis." "Ninguno cierre las puertas, | si amor viniere á llamar, ¡ 
que no le ha de aprovechar." "Dime, Juan, por tu salud, | pues te picas 
de amorío, j si es mal de amor el mío." Basten estas muestras, dejando 
al lector saboree las dos colecciones dichas, que no he abierto para 
recordar estos ejemplos. Por ellas echará de ver cómo la huera bam- 
bolla, la fría sequedad, el postín declamatorio, que algunos creen ser 
cualidades de la lírica castellana, no lo son de la verdadera, que es la 
popular, sino de la imitada y extraña de los poetas renacentistas. El 
que no sienta en lo hondo de sus entrañas esta lírica popular, que no 
suelen mencionar los literatos, no sabe realmente lo que es lírica, no 
sabe más que pedantear con fríos sonetos. 

Respecto de la lírica popular española ha escrito Ticknor (t. III, 
pág. 233) : "Tal vez la dificultad misma de satisfacer el gusto po- 
pular en aquello que se miraba con tanto respeto y veneración fué 
causa de que la poesia llamada "á lo divino", sin adherirse estric- 
tamente á las formas antiguas, se apegase más á ellas y ofreciese 
cierta semejanza con las más naturales y primitivas inspiraciones 



28 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

del antiguo ingenio nacional. Generalmente es pintoresca, como en 
las canciones ya citadas de Ocaña á Ja llegada de la Virgen á Belén 
y huida á Egipto ; á veces hasta ruda y grosera, recordando los vi- 
llancicos que los pastores cantaban en los antiguos autos de Navidad: 
pero siempre, hasta cuando pasa á ser mística y se contamina con 
el mal gusto, respira el verdadero espíritu de la fe católica, impreso 
en este ramo de la lírica española con más fuerza que en ningún otro 
de los cultivados posteriormente. Ni está marcada con menos vigor 
la parte profana, si bien con atributos del todo diferentes; en los 
géneros populares, 'Sobre todo, tiene frescura, sencillez y aun á veces 
cierta rusticidad. Algunas de las "canciones" cortas, que tanto abun- 
dan en ella, y no pocas "chanzonetas", al paso que comienzan de 
una manera tierna y sentida, acaban con una chanza ó rasgo epigra- 
mático. Los "villancicos", "letras" y "letrillas" conservan con toda 
fidelidad el sello del carácter nacional y retratan con escrupulosa 
exactitud los sentimientos é ideas populares. Comúnmente tratan un 
suceso común y vulgar, ó bien ponen en escena un pensamiento trivial ; 
ya es una muchacha inocente y candorosa, revelando á su madre la 
pasión que siente en su pecho, y que el pudor, por otra parte, la obliga 
á ocultar; ya una mujer de más años y experiencia pidiendo el remedio 
de un amor que no puede dominar ; ya una doncella feliz y afortunada, 
que se goza en su cariño, mirándole como la luz y gloria de su exis- 
tencia. Muchos de estos juguetes líricos son anónimos, y pintan las 
pasiones y sentimientos de las clases más humildes de la sociedad, de 
cuyos corazones brotaban tan espontáneamente como los antiguos ro- 
mances, con los que generalmente van mezclados y á los que se pa- 
recen mucho. Sus formas son, por lo común, antiguas y muy pronuncia- 
das; á veces se advierte en ellos cierta intención picaresca y maliciosa, 
aunque no reñida con la pasión y la ternura, que explica su origen 
y constituye una poesía singular y desconocida en todos los demás 
pueblos del mundo. Por otro lado, en la parte profana de la poesía 
lírica, menos popular y más infiel á las tradiciones patrias, se nota 
más variedad de intención, y el pensamiento está casi siempre for- 
mulado en metros italianos. Los sonetos, sobre todo, fueron mirados 
durante este período con extravagante idolatría, y su número llegó 
á ser inmenso y superior al de todas las demás composiciones de la 
lengua; pero desde el soneto hasta la oda grave y formal en estancias 
regulares de diez y nueve ó veinte versos cada una, todos los géneros 
posibles se encuentran: el solemne y majestuoso, el imponente y serio, 
el festivo, agradable y risueño." 

M. Pelayo, Estud. Propaladla, CXLV: "Durante la primera mitad 
del siglo xvi coexistieron dos escuelas dramáticas: una, la más co- 
múnmente seguida, la más fecunda, aunque no ciertamente la más 
original, se deriva de Juan del Enzina, considerado, no solamente 
como dramaturgo religioso, sino también como dramaturgo profano, y 
está representada por innumerables autores de églogas, farsas, repre- 
sentaciones y autos. Todas las piezas anónimas del códice grande 



EL CASTELLANO DE LA ÉPOCA 29 

de la Biblioteca Nacional, pertenecen á esta escuela, y pertenecen tam- 
bién las del Cancionero de Horozco, las de la Recopilación en metro, 
de Diego Sánchez de Badajoz, y, en general, todas las que tratan asun- 
tos del Antiguo y Nuevo Testamento, misterios y moralidades y tam- 
bién las que describen sencillas escenas pastoriles, como la Comedia de 
Pretea y Tibaldo, del comendador Perálvarez de Ayllón, ó la Égloga 
Silvana, de Luis Hurtado de Toledo. La otra dirección dramática, que 
produjo menor número de obras, pero todas muy dignas de conside- 
ración, porque se aproximan más á la forma definitiva que entre 
nosotros logró el drama profano, nace del estudio combinado de la 
Celestina y de las comedias de Torres Naharro, sin que por eso se 
niegue el influjo secundario del teatro latino... y el de las comedias 
italianas. Suelen reconocerse, aun á simple vista, por su imayor exten- 
sión, por la división en cinco jornadas, por la versificación en coplas de 
pie quebrado, por el uso del introito y del argumento puestos en boca 
de un zafio y deslenguado pastor. Y penetrando más en su contenido, 
se ve que son, ó quieren ser, pinturas más ó menos toscas de la socie- 
dad de su tiempo, y que con más ó menos fortuna aspiran sus autores 
á presentar caracteres ó caricaturas, á tramar una acción interesante, 
avivada con episodios jocosos y á sacar partido de las intrigas de amor 
y celos, fondo común del teatro secular en todos tiempos."' El primero 
de estos precursores de la comedia de enredo y de la de costumbres 
es Cristóbal de Castillejo, en su único drama medio conocido Cons- 
tanza, de desenfrenado cinismo é inmoralísimo. Menor lo ofrecen y 
menos sal que Castillejo, las dos groseras comedias de Jaime de Huete, 
Tesorina y Vidriana; "Quamvis non Torris digna Naharro venit", 
que se lee al final, y se ve claramente que le imita. Igualmente la 
Comedia Radiaría, de Agustín Ortiz (hacia 1525) ; la Comedia Tidea, 
del beneficiado de Covarrubias, Francisco de las Natas (1550), pieza 
celestinesca por el asunto, pero escrita á la manera de Naharro; la 
Comedia Clariana (1522) ; el Auto de don Clarindo, por Antonio 
Diez (1535) ; la Farsa Salmantina, del bachiller Bartolomé Palau, de 
costumbres escolares (1552) y otras. Pero son mucho más aven- 
tajados observadores del natural y menos directos discípulos de Na- 
harro, Luis de Miranda, en su Comedia Pródiga (1554), aunque 
deba mucho á la Comedia d'U figliuol prodigo, de Cecchi ; y Miguel de 
Carvajal, en su Josefina (1540?), ambos de Plasencia. 

9. Del trato de los españoles en Italia vinieron desde fines 
del siglo xv y durante el xvi la mayor parte de los vocablos 
italianos que tiene el castellano, sobre todo los de milicia y ar- 
tes, que son los más ; los náuticos llegaron probablemente antes, 
de Genova á las costas de Levante ; algunos, pocos, son más mo- 
dernos. Cuanto al lenguaje literario de esta época, los estudios 
clásicos, las traducciones y el estar de moda el latín hacen que 



3o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

se prefieran los vocablos más claramente latinos y que se in- 
troduzcan otros nuevos del latin, del griego y del italiano. Pero, 
por otra- parte, los mismos estudios que despertaron la atención 
hacia el arte popular en la época anterior despiértanla en ésta 
hacia el habla del pueblo, apreciándola más y más y aun tenién- 
dola por dechado del puro castellano. Hay, por tanto, lucha 
entre el habla vulgar y el latinismo ; pero, asi como en la época 
anterior vencía el latín, tiende ahora á vencer el vulgar. Clari- 
fícase el lenguaje, asentándose como posos lo que antes lo en- 
turbiaba. Los groseros latinismos de Lucena, de Mena, Santi- 
llana, y de casi todos los pasados escritores, del mismo Rojas, 
ya no se hallan en este período ; el hipérbaton exagerado ha 
desaparecido; el período se ha contorneado y recibido del in- 
flujo clásico toda la libertad que sufre nuestro romance. En 
una palabra, el habla literaria toma del clasicismo, que antes 
la enturbiaba, lo que más le cuadra y tiene por norma el vulgar 
del pueblo, aunque dando todavía preferencia en este vulgar 
al elemento latino y aun tomando bastantes voces eruditas de 
prestado, y menospreciando como plebeyas y groseras las hasta 
entonces no llevadas á los escritos. El estilo alcanza en prosa y 
verso la serenidad y naturalidad del helenismo y la dulzura del 
habla toscana, siendo cuan clásico lo lleva el ingenio español; 
no es, sin embargo, todavía tan nacional y recio como lo será 
en tiempo de Felipe II. La norma del lenguaje literario en el 
siglo xvi fué el habla de Toledo, según los escritores de aquel 
siglo, como lo había sido desde los tiempos de Alfonso X. De 
hecho los más famosos escritores son de aquella región: Rojas, 
Horozco, Cervantes, y antes los Arciprestes de Talavera y de 
Hita. 

10. Lo del lenguaje literario en la época de Carlos V tratólo ya 
por entonces Juan de Valdés en el Diálogo de la lengua. Pregúntanle 
sobre la ortografía, vocablos y estilo que guarda en sus cartas, y res- 
póndeles que su dechado es el habla vulgar: "He aprendido la lengua 
latina por arte y libros, y la castellana, por uso : de manera que de la 
latina podría dar cuenta por el arte y por los libros en que la aprendí, 
y de la castellana no, sino por el uso común de hablar; por donde 
tengo razón de juzgar por cosa fuera de propósito que me queráis 
demandar cuenta de lo que está fuera de toda cuenta." Tacha á Le- 
brija de no haberse aprovechado de todo el léxico vulgar castellano : 
"parece que no tuvo intento á poner todos los vocablos españoles, como 



EL CASTELLANO DE LA ÉPOCA 3 1 

fuera razón que Ihiciera, sino solamente aquellos para los cuales hallaba 
vocablos latinos ó griegos que los declarasen". Insiste en lo vulgar: 
"para considerar la propiedad de la lengua castellana, lo mejor que 
los refranes tienen es ser nacidos en el vulgo". Esto de apreciar el 
habla vulgar y tenerla por dechado de la literaria es la primera nove- 
dad de esta época. Así como en el reinado de los Reyes Católicos 
comenzóse á apreciar la literatura vulgar, así ahora hácese otro tanto 
con el habla. Sin embargo, no se saca de este sano principio cuanto se 
sacará después, porque el renacentismo lo refrena, y así dice : "es 
mi opinión que la ignorancia de la lengua latina que en los tiempos 
pasados ha habido en España ha sido muy principal causa para la 
negligencia que habernos tenido en escribir la lengua castellana." Dice 
bien, pues los estudios latinos del Renacimiento despertaron la aten- 
ción sobre el estudio del habla vulgar, que nadie había antes hecho. 
Así Nebrija y Hernán Núñez, que aprenden y enseñan griego y latín, 
luego caen en la cuenta de que también el castellano puede aprenderse 
y enseñarse, y escribe el uno Diccionario y Gramática y recoge el 
otro refranes. Con todo, seguía creyéndose que el latín había de ser 
la norma á la cual el castellano se ajustase: "No apruebo lo que hacen 
los que, queriendo conformar la lengua castellana con la latina..., 
porque tengo por mejor, ipara conservar ha gentileza (el casticismo) de 
mi lengua, hacer desta manera, que si..." "Porque os apedrearían aque- 
llos notarios y los escribanos (de Valladolid), que piensan levantarse 
diez varas de medir sobre el vulgo, porque, con saber tres maravedís 
de latín, hacen lo que vos reprehendéis." Y el mismo Valdés cae en 
lo de apreciar más, cuanto al habla, la opinión de los doctos y rena- 
centistas : "Huélgome que os satisfaga ; pero más quisiera satisfacer 
á Garcilaso de la Vega con otros dos caballeros de la Corte del Em- 
perador." Y menosprecia al vulgo, único maestro del habla: "Es la 
más recia cosa del mundo dar regías en cosa donde cada plebeyo y 
vulgar piensa que puede ser maestro." Véase cómo luchan las dos 
tendencias: "Bien sé que el latín quiere m, y que, á la verdad, parece 
que está bien ; pero como no pronuncio sino n, huelgo ser descuidado 
en esto : y así, por cumplir con la una parte y con la otra, unas veces 
escribo n (antes de p y ib) y otras jm." Vuelve al sano principio: "Esto 
hago, con perdón de la lengua latina, porque, cuando me pongo á es- 
cribir en castellano, no es mi intención conformarme con el latín, 
sino explicar el concepto de mi ánimo de tal manera, que, si fuera 
posible, cualquier persona que entienda el castellano, alcance bien 
lo que quiere decir." Cuanto á vocablos, solían los escritores todavía 
menospreciar muchos por vulgares: "Y esos vocablos que vos no que- 
réis usar, ¿úsanlos otros? — Sí usan; pero no personas cortesanas ni 
hombres bienhablados." En cambio, en habiendo sinónimos, prefieren 
los claramente latinos: "Yo uso siempre del latino, que ya casi los 
más lo entienden"; con lo que da á entender no ser de pura capa 
vulgar. Los eruditos introducían voces nuevas greco-latinas: "De la 
lengua griega deseo introducir éstos, que están medio usados: paradoja, 



32 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

tiranizar, idiota, ortografía. — Larga nos la levantaríades á los que no 
sabemos griego ni latín, si, por introducirnos nuevos vocablos, nos 
pusiésedes necesidad de aprenderlos. — Por vuestra vida, que me consin- 
táis usar destos vocablos; pues si bien miráis en ello, fácilmente los en- 
tenderéis.'' Bien se ve aquí la comezón erudita por la lengua que está 
de moda: entonces, el griego y el latín; hoy, además, el francés y el 
inglés. "De la lengua latina querría tomar estos vocablos: ambición, 
excepción, dócil, superstición, obyeccion.-'' De este jaez se introdujeron 
muchos que hoy corren ya por castizos, pero que poquísimo se usan 
en el vulgo. Todos estos principios del criterio lingüístico y las cuali- 
dades consiguientes del habla literaria vense claramente en Granada, 
los Yaldés, Guevara, Avila y Villalón, los mejores prosistas de la época, 
en quienes domina el gusto renacentista. En todos ellos el castellano tie- 
ne toda la amplitud del período clásico, que encaja en el genio del ro- 
mar.ee : el vocabulario es castizo, pero castizo-latino, podemos decir. Con 
dificultad se hallará la riqueza de voces de origen no latino que después 
se emplearon en el reinado de Felipe II. Y es que todavía señorea el 
patrón clásico, y, al escribir, se están acordando los escritores del 
latín. Por eso, comparado Granada con León, es más aguado, menos 
colorista ni brioso, más pobre su vocabulario ; puede verterse casi li- 
teralmente al latín, ya cuanto á las voces, ya cuanto á la construcción. 
Todavía es Villalón más turbio y parecido á los de la pasada época 
en muchos trozos, aunque en otros se allegue más al vulgo, cuando 
dialoga llanamente. La lucha de las dos tendencias es en este autor más 
turbulenta por ser más helenista. Los Valdés han suavizado su decir 
con el roce del melodioso toscano, y aun por ablandarlo como nadie, 
empobrecen el vocabulario : son los Moratines de la época, el colmo 
del refinado gusto; han pulimentado toda esquina; dejan correr el 
habla como sesga fuente que mana; no detienen al lector con voces 
que brillen por el color ó la fuerza; todo es igual y parejo. Montema- 
yor y Boscán en la prosa, Boscán y Garcilaso en el verso, han adel- 
gazado el habla con la misma finura toscana, la han convertido en 
música. Pero hay algo de frío en esta blanda y suave frescura, falta 
fuerza de la tonalidad castellana, pujante y colorista, que vemos en 
la prosa del Lazarillo y en el verso de Sebastián de Horozco y de 
Castillejo, los cuales anuncian ya el castellano más castizo y nacional 
de los escritores del reinado de Felipe II. El estilo llega á la perfec- 
ción clásica, aunque no á la perfección propia del realismo español. 
Véase en el más acabado estilista de la época, en Juan de Valdés: 
"Para deciros la verdad, muy pocas cosas observo, porque el estilo 
que tengo es natural y sin afectación ninguna. Escribo como hablo; 
solamente tengo cuidado de usar de vocablos que signifiquen bien lo 
que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible, porque, 
á mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación." Es el canon 
helénico, V lo pone realmente, como nadie, en práctica al escribir. 
Pero nótese bien, con naturalidad y sin afectación caben variedad de 
estilos. Yaldés, y generalmente los escritores de esta época, tanto 



EL CASTELLANO DE LA ÉPOCA 33 

prosistas como poetas, prefieren la llaneza ésta cuasi olímpica y so- 
segada; los de la época siguiente, con la misma naturalidad y caren- 
cia de afectación, tienen más del vigor y del color propios del rea- 
lismo castellano, son más nacionales en estilo y lenguaje, más recios, 
de pincel más valiente; difieren de los de la época de Carlos V, como el 
Greco difiere de Pacheco, como la escuela española, que arranca del 
Entierro del Conde de Orgas, difiere de la escuela italiana, aunque 
sea del mismo Tiziano, con ser el que más se nos allega en vigor y 
colorido. Véase el canon de mesura helénica en Valdés : "Todo el bien- 
hablar castellano consiste en que digáis lo que queréis con las menos 
palabras que pudiéredes, de tal manera, que, explicando bien el con- 
ceto de vuestro ánimo y dando á entender lo que queréis decir, de las 
palabras que pusiéredes en una cláusula ó razón no se pueda quitar 
ninguna sin ofender á la sentencia ó al encarecimiento ó á la elegan- 
cia.'' Cierto, y el mismo canon repite y practica Cervantes; pero ¿quién 
duda de que la valentía del pincel de Cervantes y la riqueza de su 
vocabulario popular realza, rebulta y nacionaliza más sus escritos que 
no el encogido y puramente clásico é italiano de Valdés con los suyos? 
Y otro tanto se diga de los contemporáneos del uno comparados con 
los del otro. "En todas las lenguas del mundo hay unos que escriben 
mejor, más propia y galanamente que otros, y por esto, los que quieren 
aprender una lengua de nuevo, deberían mucho mirar en qué libros leen, 
porque siempre acontece que, así como naturalmente tales son nues- 
tras costumbres cuales son las de aquellos con quien conversamos y 
platicamos, de la mesma manera es tal nuestro estilo cuales son los 
libros en que leemos." He aquí el porqué de la diferencia del estilo 
y del lenguaje entre las dos dichas épocas. Los escritores del tiempo 
de Carlos V tenían puestos los ojos más en el latín y en el italiano, y en 
esos libros leían; los del tiempo de Felipe II, más nacionales, pasado 
ya algún tanto el hervor renacentista, los tenían puestos en el habla 
vulgar, buscaban la propiedad para decir en vulgar lo que hallaban 
en los clásicos, y más en la Biblia, ya que, como veremos, á los es- 
criturarios romancistas se debe la nacionalización mayor del habla y 
estilo, y sacaron de las entrañas del habla popular la fuerza y el color 
en los vocablos, la soltura y concisión en el estilo, que sus antecesores 
no habían visto, por no leer este libro nacional del decir plebeyo y 
aquellos otros tan recios y realistas de la Biblia. Valdés tacha á 
Juan de Mena de latinizante desaforado en vocablos y estilo: "Dan 
todos comúnmente la palma á Juan de Mena, y á mi parecer... yo 
no se la daría, cuanto al decir propiamente, ni cuanto al usar propios 
y naturales vocablos, porque, si no me engaño, se descuidó en esta 
parte mucho, á lo menos en aquellas sus Trecientas, donde, queriendo 
mostrarse doto, escribió tan escuro, que no es entendido, y puso 
ciertos vocablos... que por muy latinos no se dejan entender á todos, 
como son: Rostro jocundo, fondón del polo segundo y ciñe toda la 
esfera, que todo esto pone en una copla, que todo, á mi ver, es más 
escribir mal latín que buen castellano." Otro tanto dice de La Celestina. 



34 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

La demasía en la afición al clasicismo puede verse en El Escolástico, 
de Villalón. Lo que maravilla es que la lengua castellana, llevada y 
traída por cien naciones de Europa y América, mezclándose en los 
tinelos de Italia como en los albergues de Flandes, en las mazmo- 
rras de Argel como en los bodegones tudescos, con todo linaje de 
hablas, chapurreada en Roma y Amberes, en París y Ñapóles, des- 
trozada por americanos cobrizos y negros africanos, campease tan 
limpia y castiza entre nuestros escritores y entre nuestros soldados, 
en labios de galeotes y trajineros, sin enturbiarse con tanto aluvión 
de lenguas como pasaban sobre ella por todos los rincones del mundo. 
Débese, sin duda, á la pujanza señoreadora del espíritu español en 
aquel siglo, á la robustez de la raza, que así como no se deja infi- 
cionar del descreimiento pagano de Italia, de la herejía de Alemania 
ni del mahometismo africano, así tampoco permite que su habla se 
mancille ni empañe : antes sacando del fondo popular nuevos aceros, 
se acrisola y nacionaliza, se enriquece y se arrea, se ennoblece y 
doblega, lo mismo para expresar las más altas elucubraciones pla- 
tónicas de Grecia y místicas del Cristianismo, como las más rastreras 
y rufianescas de picaros, jaques y hembras del partido. Tan verdad 
es que el idioma en cada siglo y nación pone de manifiesto la en- 
tereza ó decaimiento del pueblo que lo habla, espejándose en él su 
espíritu y cualidades más clara y transparentemente que en los libros 
de historia y aun en las obras de arte y de literatura. La misma 
pujanza de la raza se echa de ver en la fonética del castellano, que 
durante aquel siglo se mudó, abandonando algunos sonidos muelles y 
delicados y tomando otros tan recios y briosos, que frisan en broncos 
y desapacibles. Pero esta mudanza no acabó de hacerse hasta fines de 
siglo. 

Pisa, Descripc. de Toledo, 1605, lib. I, cap. XXXVI: "Asimismo 
ordenó en las mismas Cortes el mismo rey don Alonso décimo (de 
Toledo, 1253) que si de allí adelante, en alguna parte de su reyno 
huviesse diferencia en el entendimiento de algún vocablo castellano 
antiguo, que recurriessen con él á esta ciudad, como á metro de la 
lengua castellana: y que passassen por el entendimiento y declaración 
que al tal vocablo aquí se le diesse, por tener en ella nuestra lengua 
más perfección que en otra parte." Cervantes dice esto mismo 
(Quij., 2, 9), y Mariana (Hist. Esp., 16, 15). 

H- Radicales italianos (véase t. I, 69): acuarela neol. (dimin. de 
cqua), achicoria y chicoria (de *cichdr¡ía, cichdrcum, x'.yópiov, inter- 
viniendo el it. cicorca, excoria ó el fr. chicorée, rumano cicoare), ada- 
gio neol., aduana (del fr. douane, que, como el prov. doana, viene 
del it. doana, do gana, del árab. d'uan, ad dluan), agio (de aggio; 
agiotaje del fr. agiotage, del mismo ital.), alabarda (de alabarda, 
labarda; del fr. hallcbarde, helmbarte, hellebarte; del germ. helm = 
füt, harte = hacha, alem. Hellebarde), alerta (de all erta esser; de 
érctum, erigere), alojar (de alloggiare, loggia, fr. loge; del ant. al 



ITALIANISMOS 33 

loiibá), almidón (de amido; de amylum, ¿ípXov), amalgamar (de amal- 
gamare, de malagma, yj£ka"[y.á), amartelar y martelo (de martellare), 
arcabuz (de archibuso, arcobugio, ó del fr. arquebuse; del hol. haakbus, 
al. Hakenbüchse; de Haken, haeck, haak = arco., y Büchse, buyse, 
bus = cañón de arma de fuego; modificado por analogía con arcMí), 
aria neol. (de ana = aire), arlequín (de arlccchino, del guerrero mal- 
dito Hennequin ó Hellequin de cara negra, que guía á la noche por el 
cielo, Mesnie Hallequin de los bajo-normandos), arsenal (de ar señale, 
arzana; del árab. dargana), artesano (de artigiano; de ars), avanzar 
(de avanzare; ab + ante), bagatela (it. bagatella, fr. hágatele), 
balandra (de balandra ó palandra; del hol. biennenlaender, barco que 
lleva á tierra: balandrán del fr. balandrán, aludiendo á la vela de la ba- 
landra, it. palandra(na)) , balaustro y balaustre (de balaustro y balaus- 
tre; de paXaóoxtov, /Zor aVZ granado), balcón (de fcoko, palco; del 
ant. al. balcho, al. Balken), baluarte (de baluardo; del fr. boulevart, 
que lo tomó del al. Bollwerk y — ara 7 ), baqueta (de bacchetta, dim. de 
ooc; de *bacus, baculus), banca, banco (de banca, banco; del germ. 
bank), batel (de battello, dim. de batto; del germ., ant. norso oa¿r, al. 
.Booí., bote), batuta (de battuta, batiere), baúl (de baule ; baj. lat. bahu- 
dum; del germ. bahuten conservare, servare, medio al. behut, behuot), 
bayeta (de baietta paño negro, de aayo, badius), beca (de becca, bec- 
care, picotear, despedazar; del celt.-ibero beccus, pico), ocaVZ (de bc- 
de//a, baj. lat. bidellum; del germ. &?<ía/, ant. al. &ífai, />úa¿, med. al. 
bitel; de bitten, tomada la terminación germánica como sufijo dimi- 
nutivo y por etimología popular reducido á pedellus, cual si viniera de 
pes, pie, corredor, como quien dice), bellaco (de vigliacco, de vilis), 
belladona (de bella-donna, por el cosmético purpúreo que de ella se 
hacía y usaban las damas romanas), bemol (de b mole ó suave, 6 es el 
signo del bemol), bergamota (de bergamotta; del turco bergamodi 
= reina de las peras), berza (de verza, verzo, vers; de viridiata, viri- 
dis), bicoca (bicocca, peña en la cumbre, de pico y coca), birreta, birre- 
te (de birretta; de birrus, ~oppóc,; de aquí birro = sbirro = cast. es&¿- 
rra, por el manto encarnado ó &¿rro — birrum), bisel (de bisegolo; 
bis + acutus), bisoño (mejor del fr. bejaune ó becjaune, pajarillo, pi- 
piólo, luego soldado bisoño), boceto neol. (de bozzetto), bodrio y 
brodio (de brodo, broda; del ant. al. &?'o7, guisar), borda y bordo (de 
bordo ó del fr. oorc?, del germ.), brida (de brida), brindis (de brindisi; 
del al. bn'na oJíV.y, expresión para brindar), broculi (de broceólo; de 
brassicae-caulis), brujida (de bússola; de buxus), bruno (de bruno, 
del ant. al. brün), buco y buque (de omco, bwoz, ahujero; del germ. 
0í7&, al. Bauch, vientre), ozí-jío (de busto; de bustum, por el que se 
ponía sobre la tumba ó urna de cenizas quemadas), cabalgata (de ca- 
valcata, cavallo), cadencia (por analogía con cadenza, cadere), cala- 
fatear, calafate (de calaf atare ; del árab. qalafa), caminata (de caw- 
minata, cammino), canalla (de canaglia, canis), canciller (de cancel- 
liere), canela (de cannella, canna), canje, canjear (de cangio, can- 
giare), capelo (de cap ello), capitán (de capitana), capitel (de capitello), 



36 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVII 

capricho (de capriccio, capra), caporal (de caporale), carabela (de 
caravella; carabas, xipetPoc), carabina (de carabina, dim. de calabre), 
carcaj (de carcasso; de carchesium. xerpx^jaiov), carena (de carena), 
carnaval (de carnevale), carroza (de corro^xra), cartel (de cartello), 
cartucho (de cartoccio), casaca (de cassaca; del eslavo cosaco, por su 
traje), casamata (de casamatta), casulla (de casúpola), cédula (de ce- 
oo/a; schedula, sy.V jr ¡)'> centinela (de sentinella; senic: senda), cim- 
borrio (de ciborio, ciborium, xipAptov), co/o (de coffa; xócpivo?), co- 
frade (de co + frate), comparsa (de comparsa; de compar, compa- 
ñero), cornisa (de cornicc, coronis, xopwvú;), coronel (de colonello; de 
colona, columna), credencia (de credenzá), crédito (de crédito; cre- 
áere) ; crujía, curuxia (Baena, 447) (de corsía, si no derechamente de 
cruz), crujir (de crosciare; del ant. bajo alem. *kraustyan, *kró~styan, 
gótico kriustan), cuartet-o, -a (de quartetto, quartetta), cúpula (de 
cupola; lat. cupo), chichisbeo (de cicisbeo), chusma (de ciurma; 
celeusma, xéXeuojia), dársena (de dársena; del árab. dar ac-canagha = 
casa de construcción; del arábigo derechamente vino atarazana, y 
arsenal del francés), o?óíí7 (de dattilo, (SerxToXoc;), desmantelar (de 
smantellarc), diseño (de disegno), dogal (de íioo/a. &°X>Í); dwefo {dovela 
es su diminutivo), droga (de droga; del hol. droog, al. trochen), cítío 
(de rfí/o, dos), embajada (de ambasciata) y embajador (de ambasciatorc; 
de ambactus, que dio ambactia, ambasia, ambascia; de ambi- y ag- en 
forma participial en celta), esbelto (de svelto; ex + vellere), esbirro 
(vide birreta), esbozo (de sbozzo), escaramuza (de scaramuccia ; del 
germ. skérman, ant. al. skirm, skerm, escudo, ai. schirmen, proteger), 
escarpa (de scarpa, del germ. skarp), escayola (de scagliuola, scaglia; 
del germ. skalya, al. Scliale), esclavo (de schiavo, del med. al. sklave, 
prisionero de guerra de los eslavos), escolta (de scorta; de cohors), 
escollo (de scoglio; de scoculus por scopulus), escopeta (de schioppetto, 
dimin. de schwppo, de *scloppus, golpe, tiro, por stloppus), escor- 
zo (de scorcio; de curtus), escuadra (de squadra; de ex-quadrare), 
esdrújulo (de sdrucciolo, de sdrucciolare, tropezar), esfumar (de 
sfumarc, fumus), esmaltar (de smalto; del germ. smalt. al. Schmelz), 
esmeril (de smeriglio, de 3u.ep; por au.óp-.c), espingarda (de J/>tM- 
garda, del ant. al. springan), espoleta (de spoletta), esquife (de schifo; 
del ant. al. í&í/), estafermo (de íía fermo), estafeta (de staffetta, del 
ant. al. stapho, paso), estoque (de stocco; del ant. al. .yíoc), estofado, 
estofa (de stoffa, pedazo), cstrambote (de strambotto, especie de es- 
trofa) ; estropear (de stroppiare; de torpidarc), estuco (de stucco, yeso; 
del ant. al. stucclú, costra), £\yí7//a (de ¿ftí/a; de stuffa), extranjero 
(de straniero), facha (de faccia), fango (de fango, got. /ant), faraute 
(de farabutto), fellón, felón (de felloné), feudo (de /n<do, del germ. 
/e/w, gót. faihu), fiasco (de fiasco, por frasco), fieltro (de feltro; del 
germ. /¿Zf)> filigrana, flauta (de f lauto ; del ant. franc. fiante; de 
flatus), flecha (de freccia; del hol. ftófj, arco), floresta (de foresta; de 
foras), florete (de fioretto, de la flor de la punta), folleto (de foglietto; 
de folium), fracaso (de fracasso; frag + quassarc), fragata (de /re- 



S. XVI, 1 5 17. POLÍGLOTA COMPLUTENSE ^J 

gata; navis fabricata), francolín (de francolino), fresco (de fresco; 
del ant. al. frise), gaceta (de gazzeta, monedilla de cobre), góndola (de 
góndola, condy = xo'vBu vaso), grotesco (de grottesco, de crupta — 
xpóxia), gualdrapa (de gualdrappa), guante (de guanto; del germ. want), 
intrigar (de intrigare, de intricare), joya (de gioja), lava (de lava), 
libreto (de libretto), lontananza (de lontano), macarrones (de mache- 
rone), malandrín (de malandrino), mariscal (de mariscalco; del germ. 
marah-skalk, criado de caballos), marrasquino (de marraschino) , mastín 
(de mastino, mansuetinus), mazapán (de mazapane), menestra (de 
minestra, ministrare), mesaría (de mezzana, mezzo, medio), millón 
(de milione), miniatura (de miniatura, minium), modelo (de modello, 
dim. de modo), mosaico (de musaico, ¡iouastov), mosquete (de moschetto, 
musca), mostachos (de mostacchio, ¡i'-mcóaov), muceta (de mozzetta, 
del al. mütze), nácar (de naccaro; del curdo nakera; árab. nakara 
grabar), m'cAo (de nicchio), norte (de norte, del gót. naurthr), novel 
y novela (de novello, novella), orzuelo (de orzól; de hordeolus), pala- 
frén (de palafreno; del bajo lat. paraveredus, celt., contaminado 
con freno), palanca (de palanca, ipocXáTpO» />afco (véase balcón), pa- 
quete (de pacchetto, pacco), parapeto (de parapetto), pastorela, pedal 
(de pedale), pedante (de pedante), pedestal (de piede-stallo), perfil (de 
profilo y per), peto (de petto), piano, piloto (de piloto), polea (de puleg- 
pa; de xoXt'Siov), póliza, popa (de poppa), porcelana (de porcellana, por- 
cella, por cus), preboste (de prevosto, praepositus), proa (de proa), quilla 
(de chigua; del germ. £i'eZ), rada (de rada, med. ingl. rade), rancho (de 
rancio?), revellín (de revellino), rifa (de riffa; del germ. riffen), 
rimbombo (de ronda), saltimbanqui, sémola, sofión (de soffione), solfa, 
sonata, soprano, sotana, sotavento, superchería, tarantela, tarántula, 
tenor, terceto, tertulia (de trastullo, pasatiempo), tinelo, tómbola, tonel; 
(del ant. al. y galo tunna) ; tráfico, trinca, trinchar, trinchera, trinquete, 
tromba, trompa, ultraje (de oltraggiare), viola, violín y violón, vitualla 
(de vettovaglia). 

12. ^«o i\5¿7. Pocos meses antes de morir el cardenal Francisco 
Ximénez de Cisneros (1436-1517), estaba acabada, en 1517, la Políglota 
Complutense, cuyo texto griego del Nuevo Testamento había sido im- 
preso en 1514; salió á luz la Políglota el año 1522, y la fecha del Breve 
apostólico de León X autorizándola es de 1520. Lleva el texto hebreo, 
el griego de los Setenta, el Targum, de Onkelos (Pentateuco), ambos 
con traducciones latinas interlineales, y la Vidgaia latina. El Antiguo 
Testamento está en los cuatro primeros tomos; el Nuevo, en el quinto, 
con el texto griego y la Vulgata; el sexto es de gramáticas y vocabu- 
larios (hebreo, caldeo, griego). Diez años duraron los trabajos pre- 
paratorios. El hebreo y el caldeo corrió á cargo de los tres judíos con- 
versos Alfonso de Alcalá, Alfonso de Zamora y Pablo Coronel; del 
griego cuidaron Lebrija, Demetrio Ducas, Hernán Núñez de Toledo 
(i475?-i553), Juan de Vergara (1491-1557), y en parte Nebrija, que 
tuvo mucha mano en la corrección de la Vulgata. Véase M. Pelayo, He- 



38 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

terod., II, pág. 46. — Martín de Arles y Andosilla, canónigo de Aivar, 
en Navarra, publicó De Superstit'wnibus contra maleficia et sortilegio, 
París, 1517; Venecia, 1584. — Historia del Cavállero Arderique, 1517. — 
Compendio de la salad humana, Sevilla, 1517: reimpresión de la de 
Burgos, 1495 : Espejo de cirugía y medicina. — Jaime Conill, valenciano, 
publicó Specalum conscientiae } Valencia, 15 17. — Alonso de Córdoba, 
sevillano, publicó Tabulae Astronomicae, Venecia, 1517. Almanach 
perpetuum Abrahami Zacuthi. — Fray Pedro de Covarrubias (t 1530), 
dominico burgalés, publicó Memorial de pecados y avisos de la vida, 
Burgos, 1517; Sevilla, 1521; Medina, 1545. Remedio de jugadores, 
Burgos, 1519; Venecia, 1526 (en lat.) ; Salamanca, 1543. Sermo- 
nes, 2 vals., en latín, París, 1520. Aparejo de bien morir, Toledo, 1526. 
— Lorenzo Galíndez de Carvajal, de Plasencia, consejero de los Reyes 
Católicos, catedrático de Salamanca, publicó Addicioncs á los Varones 
Ilustres de Fernán Peres de Guzmán, con la Historia de Juan II, que 
revisó y publicó, Logroño, 15 17. Los Ms., en Nic. Antonio. Consúltese 
Floranes, Vida y obras de don Lorenzo Gal. de Carvajal, en Doc. inéd. 
para la Hist. de España. — Hernando Alfonso de Herrera, talaverano 
y primer catedrático de Retórica en Alcalá, nombrado por Cisneros, 
publicó la Disputación de ocho levadas contra Aristotil y sus secuaces, 
Salamanca, 1517 (en castellano y latín). Fué el primer antiaristotélico 
español, escribió un comentario á las Elegancias, de Lorenzo Valla, y 
dejó discípulos : Expositio Laurentu vallensis de Elcgantia linguae lati- 
nee, Alcalá, 1527. — Silvestre Velasco publicó Libro de Fisiognomía, 
1517. 



13. 'Año 1 518. Cristóbal de Castillejo (1490?-! 550) 
nació en Ciudad Rodrigo, entró de paje al servicio del infante 
don Fernando, hermano de Carlos V, acompañando á entrambos 
en sus viajes á Córdoba (1508) y á Extremadura (15 16). Re- 
cibió órdenes sagradas y viajó como secretario con don Fernan- 
do (1525), cuando fué nombrado Rey de Bohemia (1526), Rey 
de romanos (1531) y Rey de Hungría (1540). Asistió con él 
á la dieta de Augsburgo y después anduvo en otras partes 
por Austria y Bohemia. En 1532 fué declarada noble su familia, 
y en 1536, nombrado él mismo para un beneficio en Ardegge, 
diócesis de Passau, que renunció en 1539, acaso por tener que 
pasar aquel mismo año á Venecia con el embajador Mendoza. 
Fué siempre delicado de complexión y pobre los últimos años 
de su vida, que acabó en Viena el 12 de Junio de 1550, según 
reza la inscripción de su sepulcro en aquella ciudad. Como da á 
entender él mismo, recorrió la Francia y la Esclavonia, la Po- 
lonia y los Países Bajos, la Hungría y la Italia, la Alemania y 



S. XVI, 1 5l8. CRISTÓBAL DE CASTILLEJO 39 

la Inglaterra. Y no en vano, pues nunca se aprecian mejor las 
cosas de la patria como cuando se halla uno ausente de ella, y 
mientras Boscán y Garcilaso, Mendoza y Luis de Haro anda- 
ban hechos unos italianizantes enteros y verdaderos, como lee- 
mos en un su soneto, burlándose de novedades, se afianzaba él 
cada día más en los metros y maneras castizas, que tan al justo 
le venían á su ingenio regocijado y festivo, chistoso y socarrón 
de viejo castellano. Su musa fué la popular, lozana y fácil, le- 
vantada por las delicadas maneras de fino cortesano, sazonada 
con picante agudeza y hasta con licenciosa mordacidad. Los 
historiadores literarios, demasiadamente pagados de lo clásico, 
hanle tachado hasta de grosero y no han sabido apreciar su 
rica y pizmienta vena castiza. Canciones aldeaniegas de bodas 
y jolgorios, refranes populares y sabrosos decires, zumbas y 
risadas de sano humor, todo sacado del pueblo castellano, como 
del pueblo griego sacaba sus loquescas alegrías Anacreonte. 
Son las verdaderas anacreónticas españolas, tan sinceras y vi- 
vaces como muertas y mentirosas fueron las de los imitadores 
de aquel poeta. Por eso nadie le gana al cantar sus amores con 
Anna von Schaumburg, entre veras y burlas, con alegría mez- 
clada de gravedad. Glosó á Jorge Manrique y el romance de 
La bella malmaridada ; remedó otros como Tiempo es ya, Casti- 
llejo, con el mismo triste y melancólico plañido que lamentó 
Por la dolencia va el viejo. El Diálogo que habla de las condi- 
ciones de las mujeres, donde describe con satírico fuego el que 
oculto ardía en los pechos de algunas monjas enclaustradas, no 
podía salir con su nombre, así como ni el Sermón de Amores. 
Ambos fueron perseguidos y condenados al fuego. En sencillez, 
gracejo y hermosura puede parearse el Diálogo con los más ele- 
gantes de la antigüedad y del Renacimiento. Era más de alabar 
su afición á lo castizo y rancio, cuanto no puede desconocerse 
su erudición y conocimiento del latín. Tres traducciones hizo 
de Ovidio; en la poesía Vuestros lindos ojos, Ana, hay algunas 
estrofas remedadas de Catulo (carm. 51), y no menos en Dame, 
amor, besos sin cuento (carm. 5) ; imitó el epigrama de Nava- 
jero De ciipidine et Hylla en las coplas Al amor preso, y se 
acuerda del Petrarca en la Torre del viento. Desde el año 15 18, 
por lo menos, que compuso En una partida de la corte para 
Madrid en metro castellano, hasta los cuarenta de su edad, 



40 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

cuando Boscán y Garcilaso trajeron los nuevos metros de Italia, 
se había ejercitado siempre en la vieja poesía nacional; tenía cin- 
cuenta y más de edad al imprimirse las obras de aquellos inge- 
nios italianizantes: nada tiene de extraño siguiese aferrado á 
lo castizo. Sobre todo, que su estro poético le llamaba á lo 
verdaderamente sincero y nacional, y le despegaba de cuanto 
fuese imitación y cosa extraña : fué el Anacreonte y el Catulo 
español. Aun bien que Castillejo, hallándose lejos de España, 
no pudo ser adalid formidable de los muchos que acaso hubie- 
ran acudido á su bandera contra la innovación; además que 
más que polémica dogmática, la que entabló contra ella fué 
polémica festiva, conforme á su genio y humor, siguiéndola en 
el mismo tono Gregorio Silvestre, el otro campeón de lo cas- 
tizo. "Aquel verdadero poeta — dice Fitzmaurice-Kelly — impe- 
nitente conservador, representa con brillo una escuela poética 
que posee el sabor del terruño hispano, escuela que tres siglos 
de modas predominantes no han podido destruir." No hay con- 
fesión más clara del sólido valor que encierra lo castizo y na- 
cional. Sobre ello pueden pasar modas que lo oscurezcan algún 
tiempo ; pero siempre vuelve á lucir y su vivir es eterno. Sus 
obras se coleccionaron en 1573. aunque fueron saliendo antes 
sueltas. 

En 1542 se publicó Sermón de amores, del maestro Buen- 
talante, llamado Fray Nidel, de la Orden del Cristel, obra pro- 
caz, de la cual se cita otra edición, sin año ni lugar, con título 
de Sermón de amores, nuevamente trovado, por el menor de 
Aunes, á los galanes y damas de la eortc: está en coplas de pie 
quebrado y versos pareados. 

14. Diálogo que habla de las condiciones de las mugeres..., Vene- 
cia, 1544; Toledo, 1546. Otra edición, Va nuevamente corregida de 
algunas cosas mal sonantes, que en otras impressiones solían andar, 
con prólogo de Blasco de Garay, su corrector, 1546; Medina, 1548; 
Alcalá, 1615. Diálogo entre la verdad y la lisonja... Con otro tratado 
de la vida de la Corte. Por Cristóval Castillejo, Alcalá, 1614. Historia 
de los dos leales amadores Píramo y Tisbe..., Alcalá, 1615. Las obras de 
Christóbal de Castillejo, corregidas y emendadas, por mandado del 
Consejo de la Santa y General Inquisición, Madrid, 1573. "Sumario 
ó división desta obra : En el primer libro las obras amatorias, cartas, 
villancicos, motes y letras; y al fin el capítulo al Amor, de sus defectos 
y pasiones. En el segundo libro las obras de conversación y pasatiempo, 



S. XVI, I518. M. HERNÁN PÉREZ DE OLIVA 4 I 

y al fin el Diálogo de Aletio y Fileno y el de la Pluma" (es el de las 
condiciones de las mujeres). En el tercer libro las obras morales, en 
que están el Diálogo de la vida de corte y el de la Adulación y Verdad ; 
y al fin, las obras de devoción." Ediciones de Las obras..., Madrid, 
1573, 1577; Amberes, 1598; Madrid. 1600. Libro de diversas trovas 
(Ms. de mediados del siglo xvi, Gallardo). Compuso en su mocedad 
vareas comedias que han desaparecido, hasta la Farsa de la Costanza, 
ms. de El Escorial, que se le perdió á Gallardo,, y los literatos fian 
siempre deplorado. "Docto y sabio" le llamó Cervantes (Galatea, 1. VI). 
Cristóbal de Castillejo, Obras. Madrid, 1792, 2 vols. ; Bibl. de Aut. 
Esp., t. XXXII. Consúltense: F. Wolf, Cristóbal de Castillcjo's Lob- 
spruch der Stad Wien, en Sitzungsberichtc der K. Academie del Wis- 
senschaften, Wien, 1849, t. II, págs. 292-310; Ueber C. de C.'s To- 
desjahr, en Sitzungsberichte der K. Academie Wissenschaften, Wien, 
1861, t. XXXVII, págs. 100-102; B. Sanvisenti, Un giudizio nuovo su 
C. de C. ne' soci rapporti coll' italianisino spagnuolo, en Aiti dclla 
Rcalc Academie delle Scienzie di Torino (1905), t. XI, págs. 94-101; 
C. L. Xicolay, The Life and Works of Cristóbal de Castillejo, Phila- 
delphia, 1910; Juan Menéndez Pidal, Datos para la biografía de Cris- 
tóbal de Castillejo (en el Boletín de la Real Academia Española, año II, 
t. II). 



15. Año 1 518. El M. Hernán Pérez de Oliva (14.94.?- 
1533), hijo de Hernán Pérez de Oliva, autor de La Imagen 
del Mundo, libro inédito, nació en Córdoba, estudió Artes en 
Salamanca y Alcalá, y desde 15 12 con Juan Martín Silíceo 
dos años en París, á quien alabó en un diálogo, impreso con 
la Arithmetica de su maestro, en 1518: Dialogus in laudem 
Arithmeticae Hispana sen Castellana lingua, qnae panun ant 
nihil a sermone Latino dissentit, París (véase año 1514"). Si- 
guió estudiando tres años Filosofía y Letras humanas en Ro- 
ma, y otra vez en París, donde enseñó tres años Las Eticas de 
Aristóteles. León X le había dado los beneficios de su difunto 
tío, y Adriano IV le señaló una pensión de cien ducados ; pero 
fallecido este Pontífice y vuelto á España (1524), obtuvo por 
oposición la cátedra de Teología moral en la Universidad de 
Salamanca, de la cual después fué Rector (1529). Nombróle 
Carlos V maestro del príncipe don Felipe, pero murió á po- 
co, de edad de treinta y nueve años. Escribió además en 
elegante prosa La Venganza de Agamenón, tragedia... cuyo 
argumento es de Sófocles, Burgos, 1528, 1531; Sevilla, 1541: 
Madrid, 1914. por Ochoa. El Diálogo de la Dignidad del hom- 



42 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

bre, compuesto para probar cómo el castellano puede expresar 
tan elegantemente como el latín los conceptos más graves, pu- 
blicólo, con una continuación, Cervantes de Salazar en 1 546 ; 
tradújolo al italiano Alonso de Ulloa y lo publicó en Vene- 
cia, 1563. Compuso además: De las Potencias del alma y buen 
uso de ellas. Muestra de la Lengua Castellana en el nacimiento 
de Hércules ó Comedia de Amphitryon, tomado el argumento 
de la Latina de Planto. Hcciiba triste, d-e Eurípides. Razona- 
miento que hizo en el ayuntamiento de la Ciudad de Córdova 
sobre la navegación del Río Guadalquivir. Razonamiento que 
hizo en Salamanca el día de la lición de oposición de la cátedra 
de Philosophia moral. Pítidos ó inscripciones en latín para las 
aulas de la Universidad Salmanticense. Enigmas en verso de 
arte mayor (octavas). Lamentación al saqueo de Roma, año 152"/ , 
en coplas de pie quebrado. Todas estas obras fueron junta- 
mente publicadas por Ambrosio de Morales, su sobrino, en 
Córdoba, 1586: Las obras con otras cosas, Córdoba (comen- 
zóse á escribir en Salamanca). Dejó sin acabar un Discurso 
en latín sobre la piedra imán, donde trató de "cómo se pu- 
diesen hablar dos absentes", que no es más que el telégrafo 
moderno. 

16- Hernán Pérez de Oliva, Obras, Madrid, 1787, 2 vols. Diá- 
logo de la dignidad del hombre, Bibl. de Aut. .Esp., t. LXV. Consúltese: 
M. Menéndez y Pelayo, Páginas de un libro inédito, en La Ilustración 
Española y Americana (1875), t. XIX, págs. 154-155 y 174-175; sobre 
todo en el Razonamiento que hizo (Pérez de Oliva) en Salamanca el 
día de la lición de oposición de la cátedra de Philosophia moral, donde 
nos da noticias de su vida. 



17. Año 1 518. Mateo Adriano publicó Introductiones in Unguam 
Hebraicam, 15 18. — Fray Alberto de Aguayo, de la Orden de Predi- 
cadores, publicó el Libro de Boecio Severino, intitulado De la Consola- 
ción de la Filosofía, agora nuevamente traducido de latín en castellano 
por estilo nunca visto en España. Sevilla, 1518; ibid., 1521. — Gonzalo 
Arredondo y Alvarado (t 15 18), benedictino en Arlanza y su abad, 
burgalés, de cerca de Belorado, escribió la Crónica Arlantina de los 
famosos y grandes hechos de los bienaventurados cavalleros sonetos 
conde Fernán Gongáles y Cid Ruy Diez... (Ms. Escorial, con permiso 
para la impresión de 1522) El Castillo inexpugnable y defensorio de 
la fe, Burgos, 1528, postumo. Historia del Monasterio de Arlanza 
(ms.). Arlantina, poema en redondillas (ms. Acad. Historia). — Orde- 



S. XVI, 1 5 19. GONZALO HERNÁNDEZ DE OVIEDO 43 

nansas reales de Castilla. Burgos, 1518; Toledo, 1549; Salamanca, 1560; 
Alcalá, 1565. — Don Francisco de Castilla, palentino, gobernador en 
1518 de Baza, Guadix, Almería, etc., publicó, en natural y ¡elegante esti- 
lo, la Teórica de virtudes en coplas de arte humilde con comento... 
Práctica de las virtudes de los buenos reyes de España en coplas de arte 
mayor. Murcia, 1518; Zaragoza, 1552; Alcalá, 1554, 1564. De los trata- 
dos de filosofía moral en coplas, de don Francisco de Castilla, los si- 
guientes : El Proemio de su Teórica de virtudes. Los Proverbios. Inqui- 
sición de la felicidad en metáfora. La satírica lamentación de humani- 
dad. Otras cosas de devoción trovadas y algunas en latín, Sevilla, 1546: 
es la misma obra anterior, Zaragoza, 1552; Alcalá, 1554, 1564; Zarago- 
za, 1570. — Juan Dolz, de Castellar (Teruel), catedrático en París, publi- 
có Cunabula omnium fere scientiarum et precipue physicalium difficul- 
tatum in proportionibus proportionalibus, Montalbán de Francia, 1518. 
— Pedro Cándido Dezimbre publicó, traducido, Quinto Curcio. Historia 
de Alexandro magno, Sevilla, 1518. — 'El licenciado Alonso Espina pu- 
blicó Tratado contra toda pestilencia y ayre corrupto, Valladolid, 15 18. 
— Terónimo López publicó Libro primero del esf oreado Cavallero don 
Clarión de Landanis, Toledo, 1518; Sevilla, 1527; Medina, 1542. Li- 
bro II de la Historia de don Clarión de Landanis, traducido en- caste- 
llano por Albaro físico, Sevilla, 1550; Toledo, 1522. Libro III de la 
Historia de..., Toledo, 1524. La quarta parte dé don clarión, en la qual 
se trata de... Lidaman de Ganayl, Toledo, 1528. 



18. Año 1519. El capitán Gonzalo Hernández de Ovie- 
do y Valdés (1478-1557) nació en Madrid, entró desde su 
niñez al servicio de don Alfonso de Aragón, segundo Duque de 
Villahermosa, á los trece de su edad, como mozo de Cámara 
del príncipe don Juan, que tenía los mismos años que él, y á su 
muerte (1497) partióse á Italia de soldado, siendo luego fa- 
miliar del rey don Fadrique, secretario en España del Gran Ca- 
pitán. Fué á América como veedor de las fundiciones del 
oro (1 5 14), luego regidor y teniente del Darien en Tierra Fir- 
me y gobernador electo de la provincia de Cartagena. Nombró- 
le Carlos V cronista de Indias, alcaide de la fortaleza y regi- 
dor de Santo Domingo, y vuelto á España, falleció en Valladolid. 
cumplidos los setenta y nueve años. Ni la confianza de los es- 
pañoles en el Nuevo Mundo ni la predilección de la Corte fue- 
ron bastantes á engendrar en su pecho bastardas ambiciones, 
contento siempre con la medianía que le había tocado en suerte, 
trabajando sin cesar por la justicia en aquellas partes. Doce 
veces cruzó el Océano, yendo á América los años 15 14, 1520, 



44 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

1526, 1532. 1536 y 1549. Las ciudades del Darien, Panamá 
y Santo Domingo, mirándole como su libertador, acudieron 
constantemente á su lealtad para que les sacase de los mayo- 
res apuros. La Real Cnancillería de la Isla Española no se des- 
deñó de investirle con su representación y poderes, sucedién- 
dole siempre bien y en provecho de sus representados. Y entre 
tantos y tan espinosos negocios y correrías tantas, tuvo tiem- 
po para escribir todos los acontecimientos de su tiempo, á los 
cuales había asistido ó conocido á los principales personajes y 
aun tratádoles con familiaridad y amistad, á Colón, al rey don 
Fernando, al Gran Capitán, á Las Casas, á los Conquistado- 
res, á Carlos V. Pero su obra de mayor momento fué la que 
enseñó á España y á Europa entera las maravillas de la na- 
turaleza de América, la historia de la Conquista, los intentos á 
intereses de los que la llevaron al cabo. Xo tienen precio sus 
infinitas noticias sobre las hazañas y sobre las torpezas mismas 
cometidas por los españoles en América, sobre las costumbres 
de los indios, naturaleza de plantas, animales y muchedumbre 
de cosas, que describe como quien las ha visto, en estilo llano 
y sin pretensiones, con aquella fresca naturaüidad del histo- 
riador imparcial y grande observador de las cosas, de los hom- 
bres y de sus acciones. Es el Plinio americano y el más trans- 
parente historiador de aquella época, la más importante de la 
vida de la nación española, de los Reyes Católicos y del em- 
perador Carlos Y, mayormente en lo tocante á las primeras 
conquistas del Nuevo Mundo. No abarca como filósofo en con- 
junto los grandes acontecimientos; pero en cambio se detiene 
en pormenores, que otros menospreciarían, pintándonos con 
mayor viveza los hechos, los hombres y los objetos, sin faltarle 
de vez en cuando el calor que le comunica la visión de cosas tan 
maravillosas, de tan grandiosos acaecimientos y de tan pas- 
mosas empresas. 

19. Batall.: "Yo nací año de 1478." Era oriundo del valle de Val- 
dés, en las Asturias de Oviedo. Bat. : "Porque la villa de Cortes en 
Navarra era en essa sac,ón de doña Leonor de Soto, duquesa de Villa- 
hermosa, mi señora, madre de don Alonso de Aragón, duque de Villa- 
hermosa, mi señor, que me crió, al qual yo serví antes que sirviesse 
al príncipe don Juan." A la muerte de éste es cuando se partió á 
Italia: "Mi descontento me llevó fuera de España á peregrinar por 




(Toledo, 1526.) 



S. XVI, 1 5 19. GONZALO HERNÁNDEZ DE OVIEDO 4b 

el mundo, habiendo passado por mí muchos trabaxos y nescessidades, en 
diversas partes discurriendo, como mancebo, á veces al sueldo de la 
guerra y otras vagando de unas partes y reynos en otras regiones." 
"Discurrí por toda Italia, donde me di todo lo que yo pude saber é 
leer y entender la lengua toscana y buscando libros en ella de los qua- 
les tengo algunos que ha más de cincuenta y cinco años (escribía en 
1555) que están en mi compañía, deseando por su medio no perder 
de todo punto mi tiempo." "En el mes de Mayo de 1502, en otra armada, 
tornó á navegar la Reina, mi señora y dentro de ocho días fuymos á 
España, en Valencia del Cid, donde estaba su madre, y pocos meses 
después que ove dado cuenta de la cámara, con licencia de la reina, 
mi señora, fuy á Madrid, mi patria." Casó con Margarita de Vergara, 
"más mancebo y con menos hacienda que fuera menester", á los vein- 
ticuatro de su edad; murió ella á los pocos meses, de sobreparto. 
Estuvo en la guerra y victoria del Rosellón (1503). Volvió á casarse, y 
en 1509 tuvo un hijo. "Para volver á Italia el Gran Capitán, el qual 
quiso servirse de mí de secretario..., me volví á la Corte." Partióse á 
América con Pedrarias Dávila, con el oficio de Veedor de las fundi- 
ciones del oro y de Secretario general, en 1514, á los treinta y seis de 
su edad; pero volvióse á dar cuenta de la tiranía del Gobernador al 
Rey, el cual falleció entonces; Carlos V le despachó bien, fué nom- 
brado teniente del Gobernador de Darien ; perdió á su mujer; trataron 
de asesinarle, y embarcóse secretamente para España, donde acusó 
á Pedrarias, y obtuvo la gobernación de Cartagena, de donde pasó á 
Nicaragua. Nombrado procurador por las ciudades de Panamá y Santo 
Domingo, vino de nuevo á España, nombróle Carlos V cronista de 
Indias, adonde volvió, siendo elegido alcaide de ia fortaleza de Santo 
Domingo. Tornó, con nueva procuración, á España en 1534, y el año 
siguiente publicó la primera parte de la Historia general y natural de 
las Indias, en que había trabajado cuarenta y tres años, siendo recibida 
con tan general aceptación, que "estaba ya en lengua toscana y francesa 
é alemana é latina é griega é turca é arábiga." Por quinta vez volvió 
á América en 1536, y por última vez, en 1549, y en 1556 estaba en 
España, donde, á poco, murió, impidiéndose así la impresión del resto 
de su obra principal. Obras de Oviedo. El libro del muy esforcado 
et invencible caballero de la Fortuna propiamente llamado don Cla- 
ribalte, Valencia, 1519: obra que hizo después de la primera vuelta de 
América, cuando todavía los hechos militares y su primera visión ame- 
ricana le llenaban el alma de las ficciones caballerescas tan en boga á la 
sazón. La Respuesta á la Epístola moral del Almirante, 1524 (Ms. Bibl. 
Nac), del almirante don Fadrique Enríquez. Relación de lo subcedido 
en la prisión del Rey Francisco de Francia desde que fué traydo á 
España..., 1525, pinta la Corte de la época. Sumario de la natural y 
general istoria de las Indias ó Historia de Indias, Toledo, 1526; Se- 
villa, 1535; traducida al latín y reimpresa por Andrés González Bar- 
cia en el t. I de los Historiadores primitivos de las Indias occiden- 
tales. Cathatogo Real de Castilla y de todos los Reyes de las Españas 



46 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

é de Ñapóles y Secilia c de los Reyes y señores de las casas de Fran- 
cia, Austria, Holanda y Borgoña..., 1535 ó Historia general de Em- 
peradores, Pontífices, Reyes, etc. (Ms., Bibl. Escor.), 450 folios, con 
las fábulas consabidas en los orígenes; pero de valor desde la Edad 
M'edia, por Ihaber depurado los hechos y cotejado muchas crónicas. 
Libro de la Cámara Real del Príncipe don Juan y off icios de su casa 
é servicio ordinario, 1546 y 1548 (Ms. Bibl. Esc. y Real), publicado en 
Madrid, 1870 (Bibl. Españ.), precioso arsenal de noticias sobre este 
asunto. Reglas de la vida espiritual y secreta theologia, Sevilla, 1548, 
traducción del italiano. Batallas y Quinquagenas, escritas en 1550, 
obra de genealogista, con muchas noticias del tiempo de los Reyes 
Católicos y anécdotas (Ms. Bibl. Nac, Real y de la Acad.). Tractado 
general de todas las armas é diferencias dellas é de los escudos..., 
1550 ó 1551, obra de blasón, curiosa (Acad. Hist.). Libro de lina- 
ges y armas, 1551 ó 1552 (Acad. Hist.). Las Quinquagenas de los 
generosos é illustres é no menos famosos reyes, prínqipes, duques, 
marqueses y condes é caballeros c personas notables de España, es- 
critas en Santo Domingo de 1555 á 1556 y publicadas en Madrid, 1880; 
en 7.500 versos de arte menor, en tres Quinquagenas de á 50 estanzas, 
y cada estanza de 50 versos ; tienen muchas noticias, además de las 
sentencias ó proverbios morales. Historia General y Natural de las 
Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano, los primeros 20 libros 
impresos en Sevilla-Salamanca, 1535-1537," con los restantes hasta 50, 
en Madrid, 1851-1855, 4 vols., por la Academia de la Historia. Es 
la principal obra de Oviedo, monumento imperecedero. Véase Pres- 
cott, Historia de los Reyes Católicos, t. I, pág. 112. La Vida y Obras 
de Oviedo, por José Amador de los Ríos, en la edición de la Academia 
de la Historia general y natural de las Indias 1 Madrid, 1851-1855, 
4 vols. ; Las Quinquagenas, ed. V. de la Fuente (Academia de la His- 
toria), Madrid, 1880 (ed. sin acabar). Consúltese: A. Morel-Fatio, en 
Revue Historique (1883), t. XXI, págs. 179-190. La Historia del Es- 
trecho de Magallanes, 1557, se extractó de la obra grande. 

2 0. Año 1 519. Cristóbal de Arcos, sevillano, capellán del arz- 
obispo Deza, publicó Itinerario de... micer Luis Patricio Romano: en 
el qual cuenta mucha parte de la ethiopía Egypto y entrambas Arabias: 
Siria y la Yndia. Buelto de latín (de Luis Varthema Bolognese), 
Sevilla, 1519; ibid., 1523, 1570. La cruenta conquista y lamentable 
batalla de Rodas, del latín, de Jacome Fontano, Sevilla, 1526; Valla- 
dolid, 1549, 1564; Medina, 1571. Reprobación... contra la falsa pro- 
nosticación del diluvio... Compuesta por el excellente filósofo Augus- 
tino Nifa, saesano. Vuelta de latín en vulgar castellano, Sevilla. — Can- 
cionero de obras de burlas provocantes á risa, Valencia, 15 19, del 
cual sólo se conoce el ejemplar del Museo Británico. Editólo Luis Usoz 
y Río en Londres, 1841 (con falsa portada de Madrid). Es uno de los 
libros más deshonestos españoles, y en Valencia se había de publicar, 
donde la licencia y el escándalo llegaban al colmo (véase M. Pelayo, 



S. XVI, 1519. NICOLAO DE PAX 47 

Orig. novela, t. III, CLXXIII). — Fray Alonso de Córdoba (t 1542), 
agustino, publicó Principia Dialectices, Salamanca, 1519. In Libros 
Aristotelis Etíücorum, Oeconomicorum ct Politicorum. — Don Gonzalo 
de Córdoba publicó Historia de Avila, Salamanca, 15 19. — Martín Fer- 
nández de Enciso, sevillano, alguacil mayor de Castillo del Oro, hoy 
istmo de Darien, publicó el primer libro que trató de cosas de Amé- 
rica: Suma de geographia que trata de todas las partidas & provincias 
del mundo: en especial de las indias..., Sevilla, 1519; ibid., 1530, 1546. 
— Enrique de Hamusco publicó Compendium totius scripturae divinunt 
Apiarium nuncupatum, Toledo, 1519. — Hexamcrón thcologal sobre el 
regimiento Medicinal contra la pestilencia, Alcalá, 1519. — Don Diego 
López de Stúñiga (t 1530), gran humanista, escribió Annotationes 
contra Jacobum Fabrutn Stapulem, Alcalá, 1519; París, 1522. Annota- 
tiones contra Des. Erasmum in defensión em translationis Novi Testa- 
mcnti, Alcalá, 1520. Itinerarium ab Hispania usque ad urbem Romam, 
Roma, 1521. Erasmi Rotcr. Blasphemiac ct impietates, Roma, 1522. 
Libellus trium illorum voluminum praecursor quibus Erasmicas impie- 
tates ac blasphemias redarguit, Roma, 1522. Sobre esta controversia, 
M. Pelayo, Heterod., II, pág. 48. — Historia de la linda Magalona, 
Burgos, 1519; Sevilla, 1519; Burgos, 1521 ; Toledo, 1526; Sevilla, 1533, 
1542, 1689; Barcelona, 1600 (en lemosín) ; Zaragoza, 1602; Baeza, 1628; 
Barcelona, 1650; Sevilla, 1689. Tradújose del francés de Bernardo Tre- 
viez, canónigo de Maguelonne, antigua ciudad junto á Montpeller. — 
Libro de medicina llamado macer que trata de los mantenimientos, Assi 
mesmo todas las virtudes del Romero. Fechas por Amoldo de villanova. 
Segunda vez Imprimido: é puesto en buen romance. Granada, 1519. — 
El bachiller Juan de Molina, de Ciudad Real, publicó Confesionario 
de Juan Gersón, Alcalá, 1519. Epístolas de San Gerónimo, con una na- 
rración de la guerra de las Gemianías, Valencia, 1520, 1522, 1526; Se- 
villa, 1532, 1541, 1548. Gamaliel traducido in lingua castellana; cum 
septem tractatibus, atribuido á San Pedro Pascual, Valencia, 1522, 
1525; Toledo, 1525, 1527; Sevilla, 1534. Chronica de los Reyes de Ara- 
gón, de Marineo Sículo, Valencia, 1523. Vita b. marie en español (de la 
publicada en valenciano por Miguel Pérez en Barcelona, 1494) ; Tole- 
do, 1525; ó De la Vida y excelencias de Nuestra Señora, Sevilla, 1531; 
Toledo, 1537; Sevilla, 1542; Toledo, 1549. Antonio Panormita (Ant. 
Beccatelli) de los dichos y hechos del Rey don Alonso de Ñapóles, el V 
de Aragón, Valencia, 1527; Burgos, 1530; Zaragoza, 1552, 1554; Am- 
beres, 1554. Lucio Marineo Síctdo, de las cosas memorables de España, 
Alcalá, 1539. Homiliario de Alcidno, Valencia, 1552. Gayangos le atri- 
buye las Guerras civiles, de Apiano, Valencia, 1522. — Don Jerónimo 
de Villegas, prior de Covarrubias y canónigo de Burgos (1504?), pu- 
blicó la Sexta Sátira de Juvenal, Valladolid, 15 19. Sátira desena de 
juvenal..., Valladolid, 15 19; del ital., de Fr. co Patricio publicó De Reyno 
y de la institución del que ha de Reynar, París, 1519; Madrid, 1591. — 
Nicolao de Pax, mallorquín introductor del lulismo, publicó Vita Rai- 



48 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

muiidi Lulli, Alcalá, 1519. Commentaria super artcm diri R. Luíli. 
Traducción del Dcsconort, 1540. Publicó el Ars inventiva Veritatis y 
otras obras lulianas. 



21. Año i¿20. Micael de Carvajal, clérigo, natural de 
Plasencia, teniendo de treinta y cinco á cuarenta años, publicó 
hacia 1520 la Tragedia llamada Joscphina, obra eclesiástico- 
simbólica, tan acabada como un auto del siglo xvu ; aunque 
mucho más natural en la expresión de los sentimientos, en los 
caracteres bien dibujados y en el dialogado. Es pieza del teatro 
religioso, de las que se representaban en las festividades : ade- 
más con el elemento humano que siempre tuvieron, aunque 
sin las chocarrerías y los bajos personajes de otras. Sobre lo 
humano, cristiano y popular ha soplado el aire del Renacimien- 
to tan sólo para prestarle delicadeza y elegancia. Compuso 
también el Auto de las Cortes de la Muerte: pero sin acabarlo, 
lo cual hizo Luiz Hurtado (véase año 1547). 

El bachiller Herxáx López de Yanguas publicó la Farsa 
sacramental en coplas; otra edición Farsa del mundo y moral... 
La qual declara como el mundo con sus cautelas engaña á 
cada uno de nosotros. Y en fin relata la Assumpcion de nues- 
tra señora, 1520, 1528, 1551 : Madrid. 1555. 1913 (Biblióf. 
Madril.). Triunfos de la locura, 1542. Los dichos ó sentencias 
de los siete sabios de Grecia : hechos en metros... '"Estos bocadi- 
llos de oro j me plugo screvir en temos | porque los niños más 
tiernos | los puedan saber de coro". Zaragoza, 1549 (Biblioteca 
Nacional) : Salamanca. 1587: Madrid. Sevilla. Cincuenta pre- 
guntas con otras tantas respuestas, Valencia. 1550: en otra 
edición: Aqui, lector, veras juntas ' por Hernán López com- 
puestas I cincuenta vivas preguntas \ con otras tantas respuestas. 
Y otra obra al mismo Yanguas. Obra nuevamente compues- 
ta por el B. Hernán López de Yanguas, llamada Problemas que 
quiere decir Preguntas con sus respuestas: la cual, por no estar 
ocioso, compuso a imitación de Aristotiles e de Plutarco y¡ 
de Alexandro Afrodisco. Farsa nuevamente compuesta sobre 
la felice nueva de la concordia y paz y concierto de nuestro 
felicísimo emperador semper augusto y del cristianísimo rey 
de Francia, Madrid. 1913 (Biblióf. Madril.): el ms. en la Bi- 
blioteca Nacional. En el Registro de Colón, hay : Farsa de genea- 



S. XVI, I52O. HERNANDO DÍAZ 49 

logia. Farsa de Natividad. Drama, Farsa turquesca, Jornada de 
tres peregrinos, en coplas, 1500. 

22. Carvajal: "Después de otros filosóficos estudios, me pasé á la 
Sagrada Escritura" ; parece, pues, que fué clérigo. En el Registro de 
Colón hay ejemplar de la Joscphina, Salamanca, 1535; en la Bibl. 
Imper. de Viena otro de Toledo, 1546, estudiado por Wolf y reeditado 
en Madrid, 1870 (Biblióf. Españ.). Pero debió de haber otra edición 
anterior á la de 1315, pues está dirigida la obra á don Alvar Pérez de 
Osorio, el cual heredó en 1505 á su padre Pedro Alvarez Osorio, que mu- 
rió hacia el 1523. De modo que debió de escribirse y publicarse hacia 
1520. Hízose para la fiesta del Corpus, y se representó en la plaza. "Es 
materia que en figura contiene la causa que hoy causa esta sancta 
fiesta." Cañete, en su edic, XLIII: "No hay comedia (de aquel 
tiempo) profana en que se pinten pasiones y caracteres con mayor 
elevación y verdad, ni en que esté mejor expresada la poesía del sen- 
timiento y" de la naturaleza... ¿Hay en el famoso y popularísimo teatro 
español del siglo xvn una sola comedia profana donde las pasiones 
que aquí agitan el corazón del hombre estén puestas en relieve con 
más verdad y naturalidad que en la tragedia Josefina, escrita expre- 
samente para una fiesta religiosa?" Id.: "Carvajal es elocuente pro- 
sador, discreto filósofo, sano moralista, conocedor del mundo y de 
ios hombres y muy versado en letras divinas y humanas." Tragedia 
¡¡amada "Josefina", ed. M. Cañete (Soc. de biblióf. españoles), Ma- 
drid, 1870; Las Cortes de la Muerte, Bibl. de Aut. Eso., t. XXXV. 
Consúltese : W. E. Purser, Palmcrin of England, Dublin-London, 1904. 

Hern. López de Yanguas, Égloga nuevamente trovada... en loor 
de la Natividad de N. S„ en Sieben spanischc dramatische Eklogen, 
ed. E. Kohler, Dresden, 191 1, págs. 192-209. Consúltense: Fernando 
Wolf, Ein spanisches Frohnleichnamspiel von Todtentans, Viena, 
1852; E. Cotarelo y Mori, El primer auto sacramental y noticia de su 
autor el Bach. H. L. de Y., en Revista de Archivos (1902), t. VII, 
págs. 251-272. 

23. Año 1520. Alfonso Alvarez Guerrero (t 1577) publicó Las 
docientas del Castillo de la Fama. Valencia, 1520. Palacio de la Fama 
y Historia de las Guerras de Italia con la Coronación de su Magestad 
(Carlos V), Bolonia, 1530. De Bello insto et iniusto, Ñapóles, 1543. 
De modo et ordine Generalis Concilii, ibid., 1545. De administratione 
Justitiac. Thcsaurus Christianae Religionis ct Speculum Sacr. Sum. 
Pontificiim, Imperatorum ac Regum et S. Episcoporum, Venecia, 1559. 
— Fernán Díaz Paterniano, de Toledo, publicó Grammatica Cal- 
aea, 1520. — Hernando Díaz publicó la Vida y excelentes dichos de los 
más sabios philosophos que hubo en este mundo, Sevilla, 1520; To- 
ledo, 1527; Sevilla, 1535, 1538, 1541. Parece extracto de la compila- 
ción mudho más vasta de Gualtero BurleV, Líber de vita et moribus 
philosophorum poetarumque veterum, traducida y muy leída en el 



5o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

siglo xv con el título de La vida y las costumbres de los viejos filó- 
sofos ("Crónica de las fazañas de los filósofos'' la llamó Amador de 
los Ríos). Hermann Knust publicó juntos el texto latino y la traduc- 
ción castellana en el tomo CLXXVII de la Bibliotek des litterarischen 
vcrcins, de Stuttgart (Tübingen, 1886). Historia de los honestos avio- 
res de Peregrino y Ginebra (Fern. Colón, sin lugar ni fecha), Sevilla, 
1520?, 1527, 1548; Salamanca, 1548, dos sin lugar ni año: es traduc- 
ción de II Peregrino, de Jacopo Caviceo (1508). Véase su estudio en 
Adolfo Albertazzi, Romanzieri c Romanzi del Cinquecento é del Sei- 
cento, Bolonia, 189 1, pág. 7. — Juan de Espinosa, racionero de la sancta 
yglesia de Toledo, publicó el Tractado de principios de música prác- 
tica é theórica, Toledo, 1520. — Antón Francés, vecino de Borja, pu- 
blicó El Doctrinal de Motazafes ó fieles, Zaragoza, 1520. — La institu- 
ción de la muy estrecha y no menos observante orden de la cartuxa 
y de la vida del excelente doctor San Bruno, primero cartuxano, 
buelta de latín en romance según el verdadero original d' la ystoria 
cartaxana, Sevilla, 1520. — La Historia de Leoneo de Ungría y de 
Vitoriano de Pannonia, su hijo, Toledo, 1520. — La fundación y des- 
truyeión de la cibdad de Monvedro antiguamente llamada Sagunto, 
Valencia, 1520. — Diego de Segura, jurisconsulto sevillano, publicó Re- 
petitiones, Salamanca, 1520. Tratatus de bonis per maritum haereticum 
constante matrimonio quaesitis, Colonia, 1580. — Juan Viñao publicó su 
Cancionero, Valencia, 1520. Son notables las obras burlescas, provo- 
cantes á risa y hasta "nefandas y bestiales" (M. Pelayo). — Vocabulario 
para aprender francés, español y flamenco, 1520, anónimo. 

24. Año 1 52 1. Publicóse en 1521 : Sigúese la comedia lla- 
mada Thebayda nuevamente compuesta, dirigida al muy illus- 
tre señor Duque de Candía. — Sigúese la comedia llamada : Ipó- 
lita, nuevamente compuesta en metro. (Portada aparte.) — Co- 
media nuevamente compuesta llamada: Seraphina, en que se 
introducen nueve personas, las quales en estilo cómico y á ve- 
zes en metro, van razonando.... Valencia, ibid., 1524; sin la 
Hipólita, Sevilla, 1546 (Bibl. Imper. de Viena). La Thebayda 
y la Serafina parecen más ser de un mismo autor que no la Hi- 
pólita, la cual es una pieza dramática en verso, calcada sobre 
La Celestina, aunque difiere en el personaje principal y en el 
desenlace. La Serafina es más obscena, pero más ingeniosa que 
la Hipólita y la Thebayda, de excelente prosa, aunque deslus- 
trada por la afectación y la pedantería de citas clásicas, á imi- 
tación de La Celestina. Su argumento son las aventuras amoro- 
sas de un hombre disfrazado de mujer. Encierra muchos pro- 
verbios é idiotismos familiares; tiene dicción pura, natunal 



S. XVI, 1521. THEBAYDA, IP0LITA, SERAPHIXA 5 I 

gracejo y, sobre todo, observación realista en la pintura de 
costumbres. Como en La Celestina, hay lenguaje renacentista 
y culto muy afectado, junto con el popular, entrambos más 
extremados que en su modelo. No es menos extremada la obs- 
cenidad. El autor subióla de punto, creyendo en ello imitar á La 
Celestina, sin tomar de ella el intento moral, bien patente en 
el desastrado desenlace de los amantes y de la misma tercerona. 
Inferior, aunque bastante parecida á la Serafina, es la Comedia 
llamada Thebayda, de prolija y fastidiosa lectura, en 15 esce- 
nas, con largos razonamientos y episodios, mezcla de retórica 
y de escolástica, y no pocos latinismos y citas mitológicas é his- 
tóricas á granel. En suma : la Serafina y la Tebaida no desdi- 
rían de Proaza, pues tienen los mismos defectos que lo que éste 
añadió á la primitiva Celestina, no habiendo tenido talento más 
que para exagerar las faltas que en ella apuntaban y conver- 
tir en defectos sus virtudes. Son más útiles al filólogo por la 
riqueza de refranes y frases castizas populares. Algunas voces 
y alusiones muestran haberse compuesto en Valencia ; pero 
no había por aquel tiempo autor valenciano que así conociese 
nuestro romance. Todo lo cual induce á sospechar si sería 
Proaza su autor, como lo fué de los actos que añadió en sus edi- 
ciones de La Celestina. 

25. Alonso de Proaza, que escribió una Farsa, que editó La Ce- 
lestina, añadiéndole nuevos actos, y probablemente hizo la edición 
de 1514 en Valencia, hombre trabajador, que andaba metido en cien 
cosas á la vez, no debió ser ajeno á la composición de estas tres co- 
medias valencianas, remedadoras de La Celestina, y más de los defec- 
tos, esto es, remedadoras de lo añadido por el mismo Proaza. No 
carece de misterio eí que estas primeras imitaciones de La Celestina, 
mejor dicho, de lo á La Celestina añadido por Proaza, se hiciesen en 
Valencia, donde él vivía. Ejemplar de la primera edición sólo se co- 
noce el del Museo Británico; de la segunda los hay en las Bibliotecas 
Nacionales de Madrid, París y Viena. Reimprimióse la Serafina con 
la Selvagia en la Colecc. de libros españ. raros y curiosos, t. V, Madrid, 
1873, y la Tebaida en la misma, Madrid, 1894. — La Hipólita está en 
verso y "plagia servilmente la fábula de La Celestina, salvo el per- 
sonaje principal y el desenlace, que no es trágico, sino festivo y pla- 
centero, y, por consiguiente, inmoralísimo; su corta extensión, que 
no es mayor que la de las farsas de Jaime Huete y Agustín Ortiz, 
su versificación en coplas de pie quebrado á estilo de Torres Naharro 
y todas las condiciones externas, en suma, hacen de ella una pieza 



52 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVI) 

dramática y de ningún modo novelesca". (M. Pelayo, Orig. novel., 
t. III, CLXXVIII). Timoneda (prólogo) dice de la Thebayda que es 
de "muy apacible estilo cómico, propio para pintar los vicios y las vir- 
tudes''. No la prohibió la Inquisición, á pesar del parecer contrario 
de Zurita. 

Los mejores escritores valencianos del tiempo de Carlos V es- 
cribieron en latín y algunos en catalán ; hasta fines del siglo xvi 
no hubo en Valencia prosistas castellanos que pudiesen escribir estas 
comedias, propias de quien ha mamado el castellano con la leche. 
Además, el autor parece andaluz, como dice M. Pelayo. En la Se- 
raphina (pág. 379) se menciona "el lienzo sevillano y el lino de Gua- 
dalcanal, que cuesta á moneda de oro la vara" ; Galterio, en la The- 
bayda, dice: "Yo he sido prioste de juego de esgrima, y en San Lucar 
de Barrameda serví un hostal por el mismo señor de la casa, y en 
Carmona tuve casa de trato, y en algunas partes, como ya te es no- 
torio, he sido padre" (pág. 64) ; una de estas partes era Lucena 
(pág. 48). "Seyendo mancebo y hijo de Ecija, me afrentó la justicia" 
(pág. 81). "Estábamos en Cabra, en la posada de Pedro Agujetero" 
(pág. 92). "De treinta años á esta parte no se ha hecho desafío en 
toda Andalucía donde ella (la espada) no se haya hallado, porque de 
Córdoba, de Cádiz, de Jerez, de Málaga y de otras muchas y diversas 
partes, donde suceden desafíos entre los amigos, luego me envían 
por ella, y con ésta fué con la que mataron al tablajero de San Lu- 
car..." (págs. 132-133). "Estando en el Potro" (de Córdoba) (pág. 176). 
El vino que beben no es el de Murviedro, tan del gusto de Celestina, 
y que debía de ser el que más se bebía en Valencia, sino de la vega de 
Martos, de Luque ó de Lucena (págs. 326-27). Hay otros lugares más 
sobre Andalucía. Todo lleva á sospechar si el autor fué el sevillano 
Alonso de Proaza. 

26. Año 1521. Juan Gixés de Sepúlveda (1490-1572), 
cordobés, nacido en Pozoblanco : estudió en Alcalá, y desde 
15 1 5, en Bolonia. Trató en Roma con los más eminentes auto- 
res; se carteó con Erasmo, el cual, en su Ciccronianus, ape- 
nas reconoció otro verdadero imitador de Cicerón que nuestro 
Ginés de Sepúlveda. A los veintidós años de estancia en Italia, 
donde tuvo parte en la corrección del Calendario, volvió á Es- 
paña el 1536, aprovechando la llegada á Roma del Emperador, 
que le nombró su Cronista. Vivió hasta el 1557, ya en Valla- 
dolid, ya en Córdoba, ora en Madrid, ora en Pozoblanco. Dis- 
putó en Valladolid con fray Bartolomé de las Casas, contra 
los dominicos v contra la Universidad de Alcalá, probando ser 
licito á los Reyes de España someter á los indios, no como á 
esclavos, sino como á sujetos civiles de la Monarquía. En 1557 



S. XVI, 1 52 1. FERNANDO DE ENZINAS 33 

fué á visitar á Carlos V, ya retirado en Yuste, y apartado desde 
entonces de la Corte, pasó el resto de sus días en Córdoba ó 
Pozoblanco. Alderete dice que fué prebendado de Córdoba 
(Antig. de Esp. y África, 1. I, c. IV). Gran humanista, henchido 
de erudición, perito en latín y griego, elocuentísimo' como ningún 
otro español en el estilo ciceroniano y como pocos de los ex- 
traños, fué Ginés de Sepúlveda una de las mayores glorias del 
Renacimiento en nuestra Patria y de los más celebrados por 
todos los escritores, como puede verse en Nicolás Antonio-. Por 
afición fué peripatético, bebiendo la doctrina en sus mismas 
fuentes griegas. 

27 - Obras de Sepúlveda: De Vita et rebus Aegidii Cardenalis 
Albomotii, Roma, 1521. Dialogus de appetenda gloria, qui dicitur Gon- 
zalus, Roma, 1523. De Fato et libero arbitrio, Roma, 1526. Alcxandri 
Aphrodisiac Commentaria, ibid., 1527. Oratio ad Carolum V ut bellum 
sascipcret in Turcas, Bolonia, 1529. De Ritu nuptiarum et dispensa- 
tione, Roma, 1531. Aristotelis Meteororum, Eiusdem de Ortu et Inte- 
rviú y Parvorum Naturalium y De Mundo, París, 1531 y 1532. An- 
topologia pro Alberto Pió Comité Carpensi in Erasmum, París, 1532; 
Roma, 1532; París, 1541 ; Colonia, 1602. De Honéstate reí militaris. qui 
inscribí tur Democrates, Roma, 1535, traducido por Antonio Barba con 
el título De cómo el estado de la milicia no es ageno de la religión 
Cristiana, Sevilla, 1541. Dialogus de rationc dicendi testimonium in 
causis oceultorum, TJieophylus, París, 1541. De Correctione Anni et 
Mensium Romanorum, Venecia, 1546; París, 1547. Apología pro libro 
de Iustis belli causis, Roma, 1550. Aristotelis PoHticorum libri VIII, 
París; Colonia, 1601. Epistolarum libri VII, Colonia, 1602; en ellas se 
tratan puntos importantes. Opera cum edita him inédita, ac curante 
Regia Historiac Academia, Matriti, 1780, 4 vols. Véase M. Pelayo, 
Heterod., t. II, pág. 86. Cartas publicadas por la Acad. Historia en 
1780. 

28. Año 1521. Fray Alonso de Castrillo, trinitario, publicó Tra- 
tado de República con otras historias y antigüedades. Burgos, 1621 ; 
analizado por Ed. de Hinojosa en su discurso de ingreso en la R. Acad. 
de Cieñe. Mor. y Polít., y por J. Costa en su Colectivismo agrario, 
Madrid, 1898, y hay ejemplar en la Bibl. Nac. Égloga de la fundador, 
de la Orden de la Trinidad (Reg. Colón). — La Hystoria del muy va- 
liente y esf oreado cauallero Clamades, Burgos, 1521, 1562; Alcalá, 
1603; Lérida. — Fernando de Enzinas, aragonés, nominalista y profesor 
en París, publicó De Compositione propositionis mentalis, París, 1521. 
Tractatus Summularum et syllogismorum, ibid., 1526. Oppositiones, 
ibid., 1527. De verbo mentís et Syncatcgorcmaticis, ibid., 1528. Ter- 
mini pcrutilcs et principia Dialéctica, Toledo, 1534. — Fray Bernardino 



54 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

de Laredo (t 1545), lego franciscano de Sevilla, publicó Modus fa- 
cicndi cum ordinc mcdicandi ) Sevilla, 1521, 1522, 1527; Madrid, 1527; 
Sevilla, 1534, 1542; Alcalá, 1627. Metaphora medicinae, en castellano, 
con 600 autoridades de latín, fechas por un fraile menor de la provincia 
de los Angeles, Sevilla, 1522. Subida del Monte Sión, Sevilla, 1535, 
1538; Medina, 1542; Sevilla, 1553; Valencia, 1590; Alcalá, 1617. Véase 
en 1509 la obra con el mismo título atribuida á fray Jerónimo de Al- 
cozer, dominico. — Fray Alonso de Madrid, franciscano, publicó Arte 
para servir á Dios, Sevilla, 1521; Alcalá, 1525, 1526; Burgos, 1530; 
Sevilla, 1539; Alcalá, 1555; Zaragoza, 1567; Tarragona, 1591 ; Lyon, 
1593; Madrid, 1603, 1610, 1621, 1785 (Nueva Bibl. Aut. Esp., t. XVI). 
Espejo de ilustres personas, Burgos, 1524; Alcalá, 1525; Sevilla, 1539. 
Arte para servir á Dios... Con el espejo de illustres personas y una 
Epístola de San Bernardo de la perfección de la vida- espiritual, Sa- 
lamanca, 1545; Madrid, 1598. Siete Meditaciones de la Semana Santa, 
París, 1587. — Historia de la bendita Magdalena, Toledo, 1521; Medi- 
na, 1534. — Jacobo Martino, médico judío, publicó Paraphrasis Averrois 
de Partibus et Generatione Animalium, del hebreo, Roma, 1521. Pa- 
raphrasis Averrois super libros Platonis de República, ibid., 1539. 
In Organum Aristotelis, Venecia. In Posteriora Aristotelis, ibid., 1562. 
Interprctatio Averrois ad Introductionem Porphyrii, ibid., 1552. — En- 
rique de Olloa publicó Memorial de la vida en coplas, Alcalá, 1521. — 
Alonso de Salazar publicó Crónica de Lepolemo, llamado el Cavallero 
de la Cruz, Valencia, 1521; ibid., 1525; Sevilla, 1534; Toledo, 1543; 
Valladolid, 1545; Sevilla, 1548; Toledo, 1562, 1563. Libro segundo, 
Toledo, 1563. — Historia de la reina Sevilla, Toledo, 1521; Sevilla, 1532; 
Burgos, 1551. — Miguel de Ulzurrun, pamplonés, publicó De Damno 
infecto, Burgos, 1521. De Regimine Mundi, 1525. — Diego Velázquez, 
castellano, poeta laureado, publicó la Vida de San Orcncio. en coplas 
de arte mayor, Zaragoza, 1521: ibid., 1529. 

29. Año 1522. El magnífico Caballero Alvar Gómez de 
Ciudad Real (1488-1538), natural de Guadalajara, señor de 
los pueblos de Pioz, Atanzón, etc., en el partido de Madrid; 
teólogo y poeta castellano, y no segundo á ninguno en el metro 
latino; erasmista decidido; sirvió al emperador Carlos V como 
soldado y como letrado en su Casa en España y Flandes; es- 
cribió muchas obras latinas y algunas castellanas; Nebrija le 
llamó "Virgilio cristiano". 

Obras: Thalichristia, poema latino en 25 cantos de versos heroicos, 
Alcalá, 1522, 1525. Musa Paulina, en elegiacos, paráfrasis de las cartas 
á San Pablo, ibid., 1529. Proverbia Salomonis, en hexámetros y pen- 
támetros, ibid., 1536; Basilea, 1538. Septem elegiae in septem Pocni- 
tentiae Psalmos, Toledo, 1538, con prólogo de Alejo Banegas. De Mi- 
litia Principis Burgundi, quam Velleris Aurei vocant : ad Carolum 



S. XVI, 1522. ACADEMIAS LITERARIAS 55 

Caesarem, eiusdem Militiac Principem, libri quinqué. Ad Magnum 
ítem Philippum, üwentutis Principem, in eiusdem Velleris locos obs- 
curiores Alcxii B anegas brevis Enucleatio, Toledo, 1540 (de la Caba- 
llería y orden del Tusón). Teológica descripción de los Misterios Sa- 
grados en doce cantos, glosa y prólogo de A. V anegas, con coplas de 
arte mayor, Toledo, 1541. La Translación de los Triunfos del Pe- 
trarcha, en verso (en las ediciones de Montemayor, Madrid, 1595, 1602 
y 1622). De la Concepción de Ntra. Sra. De las Tres Marías. Satyras 
morales contra los siete Vicios, en el Tesoro de Sacra Poesía, de 
Juan Esteban de Villalobos, Madrid, 1587, 1604. De profligatione bes- 
tiarum, en prosa latina, confundiendo los dogmas de los heresiarcas. 

30. Año 1522. En 1522 llegó Juan Sebastián del Cano, con su 
nave Victoria á Sanlúcar, habiendo salido con Magallanes en 1519 
de aquel puerto y rodeado el mundo por vez primera (Ladislao de 
Velasco y Fernández Cuesta, Biografía de J. S. del Cano, Bilbao, 1860). 
— El doctor Diego Castillo de Villasante, natural de Molina, pu- 
blicó Tratado de cuentas, Burgos, 1522; Salamanca, 1542, 1551, 1555. 
De Duello, con el Remedio de desafíos, anónimo. Turín, 1525. Las 
leyes de Toro glosadas, Burgos, 1527; Medina, 1553. Reprobación de 
los juegos, Valladolid, 1528; Sevilla, 1557. A nombre de su hijo el 
bachiller Juan Arias del Castillo, salió su obra Doctrinal de confesores 
en casos de restitución. Alcalá, 1552. — Comedia llamada Clariana, por 
"un vecino de Toledo", Valencia, 1522. Los traductores de Ticknor, 
que la mencionan, nada dicen acerca de su paradero ni dan más 
noticias de ella sino que está escrita en prosa, mezclada de versos. 
Juan Pastor, natural de la villa de Morata, declara al fin de su Farsa 
ó Tragedia de la castidad de Lucrecia, haber compuesto otras dos, 
llamadas Grimaltina y Clariana, pero no sabemos si esta misma Cla- 
riana. La de 1522, por el título, parece ser la más antigua imitación 
dramática de La Celestina, aunque ya tomaron algo de ella Juan del 
Enzina, por ejemplo, en Plácida y Vitoriano, y no menos Gil Vicente 
y Torres Naharro en la Himeneo,. — Hernán Cortés (1485-1547), el fa- 
moso conquistador de Méjico, escribió en cartas al Emperador la 
relación de sus descubrimientos y hazañas con naturalidad y brío. 
Imprimiéronse: de la primera, no se sabe; la segunda, en Sevilla, 
1522; Zaragoza, 1523; la tercera, en Sevilla, 1523: la cuarta, en To- 
ledo, 1525; Valencia, 1526 (Gallardo). Véase Cartas y relaciones, 
ed. P. de Gayangos, París, 1866. Tuvo en su casa, en Madrid, la 
primera Academia literaria, á la que concurrían insignes varones espa- 
ñoles y extranjeros. Después de la Academia literaria que juntó en su 
casa Hernán Cortés, la primera que se conoce en Madrid es la Acade- 
mia Imitatoria, hacia 1586, que no llegó á cumplir un año, presidida por 
un caballero joven, rico y poeta, y á la que asistieron Lupercio Ar- 
gensola y Cervantes, que la cita en sus novelas. En 1602 publicó 
Lope su Arte nuevo de hacer comedias, dirigido á la Academia de 
Madrid. En 1612 se abrió la Academia Sclvaje, por estar en casa de 



56 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

su presidente, don Francisco de Silva, á la que perteneció Lope y 
los mejores ingenios. Lope cita posteriormente otra Academia Ma- 
dridcnsc, presidida por un gran señor, á la que concurrían Lope, 
Mendoza, Barrionuevo, Luis Vélez, Elisio, Bosque y otros {Filom. 
ep. 9). Siguióse la protegida por don Félix Arias Girón, en la que 
fué laureado Espinel (Lope, Laurel, dedic). Otra de Madrid, de 1623 
á 1626, en la que Pantaleón de Ribera dio su segundo Vejamen, Des- 
pués la de 1649, en que dio Cáncer el suyo. Bernal Díaz: "Era latino 
y oy dezir que era bachiller en Leyes, y quando hablaua con letrados 
y hombres latino3 respondía alo que dezian en latín. Era algo poeta, 
hazia coplas en metros y en prosa.'" Sobre sus Relaciones, véase Bar- 
cia, Historiadores primitivos de las Indias Occidentales, Madrid, 1749. 
— Juan de Robles publicó Vida y excelencias de Santa Ana, Salaman- 
ca. 1522: Sevilla, 1604. Diálogos entre dos sacerdotes en razón del 
uso de la barba, ibid., 1642. — Juan de Yedoya publicó Comedia llama- 
da Flerida, en coplas, Sevilla, 1522 (Reg. Colón). 

31. Año 1523. Pedro de Altamira, de Hontiveros, publicó Auto 
de la aparición que N. S. Jesucristo hizo á los discípulos que iban á 
Emaus, Burgos. 1523. en metro de arte mayor. — Arte de confesión 
breve, Burgos. 1523. 1535. Hay un Arte de bien confesar. Toledo, 
1524, 1525, 1536, refundición probablemente del libro así intitulado 
del maestro Pedro Ciruelo, y con no menor probabilidad lo es el libro 
burgalés. — Sancho Carranza de Miranda publicó Libcllus, in quo 
refcllii Error em quemdam adversus virgmei partus veritatcm, Al- 
calá, 1=23. — Luis Domínguez tradujo el Innamoramcnto di Cario 
Magno (Venecia, 1481), con el título de Libro del noble y esf oreado 
cavallero Renaldos de Montalbán, Toledo, 1523; Sevilla, 1525; con 
variantes en el título se reimprimió en Salamanca, 1526; Sevilla, 1535; 
Alcalá, 1563, 1564; Burgos, 1564; Perpiñán, 1585, 1589. La Trapeson- 
da que es tercero libro de don Renaldos, Sevilla, 1533, 1543; Toledo, 
1538, 1558: Alcalá, 1563; Perpiñán, 1585. Debía de estar ya impresa 
en Salamanca en 1526 {Registro de Colón) y es traducción de la 
Trabisonda historiata. de Francesco Tromba. Venecia, 1518. EL 
quarto libro del esforcado cavallero rcynaldos de montalván, que 
trata de los grandes hechos del inz'cnciblc cavallero Baldo y las 
graciosas burlas de Cingar. Sacado de las obras del Mano Palagrio 
en nuestro común castellano. Sevilla. 1542. Tercera parte de Rcynaldos 
de Montalbán. en la qual se cuentan los famosos hechos del infante 
don Roserin..., Sevilla, 1550; Toledo y Medina, 1586. — Erudita in 
áaviticos psalmos Expositio incerto autore, Alcalá. 1523. — Luis Gó- 
mez, de Orihuela, publicó Ad Titul. Institutionum de Actionibus, 
Padua. 1523. /;; Regulas Cancellariae Apostolicac. París. 1545. Dccis- 
sionum Rotac, París. 1546. De Liitcris Gratiac, Lyon, 1573: Roma, 1587. 
Y otras obras. — Luis de Lucena, (1490-1552), médico de Guadalajara, 
publicó De tuenda, praescrtim a peste, integra valetudinc. deque huius 
morbi remcdiis, Tolosa, 1523. Colección de inscripciones de España, 



S. XVI, 1525. JUAN BOSCÁX ^ 

Ms. en la Vaticana. Inscripciones aliquot Hispanice collcctae ex ipsis 
saxis. — Juan Montes de Oca, ó Juan Hispano, averroísta sevillano, 
enseñaba en Padua y compuso bastantes obras inéditas y comentarios 
sobre obras ajenas que publicó (Nic. Ant.). Aristotelis Parva naturalia, 
Venecia, 1523; París, 1530. In librum IX Phisicorum... Padua, 1523. 
In VIII libros Physicorum, Padua, 1523. — Rodrigo Sixeto, cordobés, 
publicó Dialéctica Introductio, Toledo, 1523. — Fray Pedro Tierra 
publicó Supplementi Privilcgiorum, Barcelona, 1523. — El maestro Ga- 
briel publicó UtiUssima et compendiosa expositio sacri canonis missae, 
Toledo, 1523. 

32. Año 1524. Mosén Juan Ángel, valenciano, publicó Tragi- 
triunfo de don Rodrigo López de Mendoza..., Valencia, 1524, en verso. 
— Lorenzo Balbo de Lillo, gran humanista toledano, publicó Quintus 
Curtius, Alcalá, 1524. In Valerii Flacci Argonautica, ibid., 1524. — 
El presbítero valenciano M. Bartolomé Cucala publicó la Obra muy 
provechosa no sólo para los Reverendos Sacerdotes, Rectores, Curas 
y Vicarios; mas también para los mismos penitentes: y en fin para todo 
fiel Christiano. Llamada Baculus Clericalis. Valencia, 1524, 1529 y 
1539: Zaragoza, 1548, 1551 y 1552; Barcelona, 1553; Alcalá, 1554; 
Zaragoza, 1562, 1577. — Doctrina xriana en español, de San Agustín, 
Sevilla, 1524; Toledo, 1526. — Alvar Gutiérrez de Torres, de Toledo, 
publicó Breve Compendio de las Alabanzas de la Astrología, con el 
Sumario de las maravillosas y espantables cosas que en el mundo an 
acontecido, Toledo, 1524. — La Istoria d'l noble cauallero Paris é d' la- 
hermosa doncella Viana, Burgos, 1524; tradújose del francés; su 
origen es provenzal ; el traductor fué morisco. Ed. E. Saavedra, en 
Rev. Histórica, Barcelona, 1876, t. III, págs. 33-41. Véase I, 131 de 
esta nuestra obra. — Historia del esforcado y muy vitorioso cavallero 
Rey mundo de Grecia. Salamanca, 1524. — Fray Cristóbal de San An- 
tonio, franciscano, publicó Triumphus Ckristi Jesu contra Infideles, 
Salamanca. 1524. — En 1524 se publicaron las obras de Gabriel de 
Tarraga, médico catalán. 

33. A fio 1525. Juan Boscán, ó Mosén Juan Boscá Almu- 
gaver ( T 1542), de familia honrada, nació á fines del siglo xv 
en Barcelona ; su padre, probablemente, fué Francisco Boscá, 
á quien nombró caballero don Fernando el Católico en I5!0. 
Fué nuestro poeta, de mancebo (Garcilaso), ayo del gran duque 
de Alba, don Fernando Alvarez de Toledo (1 507-1 583), y dis- 
cípulo de Lucio Marineo Sículo. como se ve en cartas que se 
cruzaron, siendo criado de la Real Casa desde el tiempo de los 
Reyes Católicos, y seguía siéndolo en 1533, al imprimir El 
Cortesano, y así se educó y vivió casi siempre en Castilla, y bien 
se ve por la pureza de su lenguaje. Asistió con Garcilaso á la 



58 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

frustrada empresa de Rodas (1522), y ya estaba entonces al 
servicio de la Casa de Alba. Había hecho amistad con Garcilaso 
(1 503-1 536) en la Corte, donde estuvo desde los diez y siete 
años, y guardáronla entrambos hasta la muerte. Entre 1525 y 
1528, que Navagero (1483-1529) estuvo de embajador vene- 
ciano en España, hablando con él en Granada, se animó á escribir 
sonetos y versos al modo italiano, y comunicando á Garcilaso las 
dificultades que encontraba, alentóle no menos con su buen jui- 
cio primero y luego con su mismo ejemplo. Así llegó á España 
el endecasílabo toscano que tanto había de realzar la poesía eru- 
dita de nuestra nación, como llegó hasta Inglaterra más tarde y 
á Francia, por lo menos el soneto, ya que el endecasílabo no lo 
sufrían aquellos idiomas como el nuestro, en el cual asentaba 
como de molde. Tradujo El Cortesano clel italiano, y se publicó 
en Barcelona, 1539, obra "muy bien romanzada". (J. Valdés, 
Dial lengua.) "El Cortesano no habla mejor en Italia, donde 
nació, que en España, donde le mostró Boscán, por extrema 
bien el castellano." (Ambrosio de Morales, en el Dise. sobre la 
lengua castellana, delante de las Obras de Francisco Cervantes 
de Solazar, 1546.) Aunque el fondo de la obra no sea de Bos- 
cán, por el estilo y lenguaje es, sin duda, el mejor libro en prosa 
escrito en España en la época de Carlos V y el mejor intérprete 
que hasta ahora ha tenido la prosa italiana. Al publicar El Cor- 
tesano vivía ya Boscán en Barcelona, donde se casó con doña 
Ana Girón, valenciana, de origen aragonés, y de ella tuvo una 
hija, doña Mariana, que casó con don Martín de Bardaxí. A 
su mujer alude en muchos de sus versos, por haberla querido en- 
trañablemente y ser "sabia, gentil y cortés", como la llama don 
Diego de Mendoza en su carta á Boscán, de quien fué amigo, y 
cuya escuela italiana siguió. Seis años después de caer Garcilaso 
descalabrado por una piedra en la campaña de Provenza (1536). 
murió su amigo Boscán el 1542. (Docum'entos inéditos, to- 
mo XVI, pág. 161, por Eustaquio Fernández de Navarrete, en 
su Vida de Garcilaso?) Había preparado sus obras en verso para 
imprimirlas juntamente con las de Garcilaso, que le habían 
sido confiadas, ó por su mujer doña Elena de Zúñiga ó por al- 
guno de sus compañeros de armas. Apareció la colección en 
Barcelona al año siguiente de morir Boscán, en 1543. por dili- 
gencia de su viuda. 



S. XVI, 1525. JUAN BOSCÁN 59 

34. En 1525, Andrés Navagero, llegó á la Corte de Toledo 
como enbajador de Venecia, historiógrafo de ella y bibliotecario de. San 
Marcos, filólogo de nota y refinado renacentista, y de los más fa- 
mosos, con Bembo, Sadoleto, Frascator y Jerónimo Vida, ciceroniano 
tan intransigente como el mismo Longolio. Famoso es // Viaggio 
fatto in S pagua (Venecia, 1563), y tan importantes sus cinco cartas 
á Ramusio, para conocer lo que sintió de España, viajando por ella 
tres años, hasta volverse en 1528; murió en Francia en 1529. El 
fué el que un día en Granada, en 1526, animó á Boscán á "probar 
en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los 
buenos autores de Italia", y le "rogó que lo hiciese" (Bosc, prólogo 
al 1. II de sus poesías). "Tratando con él en cosas de ingenio y de 
letras, y especialmente en las variedades de muchas lenguas, me dixo 
por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de 
trovas usadas por los buenos autores de Italia ; y no solamente me 
lo dixo así livianamente, mas aun me rogó que lo hiciese. Partíme, 
pocos días después para mi casa, y con la largueza y soledad del 
camino, discurriendo por diversas cosas, fui á dar muchas veces en 
lo que el Navegero me había dicho, y así comencé á tentar este género 
de verso. En el qual al principio hallé alguna dificultad, por ser muy 
artificioso y tener muchas particularidades diferentes del nuestro. 
Pero después, pareciéndome, quizá con el amor de las cosas propias, 
que esto comenzaba á sucederme bien, fui paso á paso metiéndome 
con calor en ello. Mas esto no bastara á hacerme pasar muy adelante, 
si Garcilaso con su juicio, el qual no solamente en mi opinión, mas 
en la de todo el mundo, ha sido tenido por regla cierta, no me confir- 
mara en esta mi demanda. Y así alabándome muchas veces este mi 
propósito y acabándomele de aprobar con su ejemplo, al cabo me hizo 
ocupar mis ratos ociosos en esto más particularmente." Sa de Miranda 
volvía por entonces de Italia y por poco no se adelanta á Boscán en 
la introducción del metro toscano. Dos meses antes que Navagero 
vino también su amigo el conde Baltasar Castiglione (1478-1529), pe- 
rito en las dos lenguas clásicas, hombre de armas y de Corte, profesor 
de cortesanía galante no menos que de filosofía platónica, amigo y 
consejero de Rafael, poeta lírico y dramático, dechado de florentinos 
y autor de El Cortesano, trasunto de las discretas pláticas que se 
tuvieron en las fiestas y saraos en la elegante Corte del duque Gui- 
dobaldo de Urbino, á cuyo servicio entró en 1504, después de pelear 
con su señor natural el marqués de Mantua, Francisco Gonzaga, de 
la parte de los franceses, en la para ellos desgraciada batalla del 
Garellano (1503). En aquella Corte aprendió de la gentil duquesa 
Isabel Gonzaga y de su cuñada la ingeniosa Emilia Pía; del magní- 
fico Julián de Médicis, hermano de León X; del futuro duque de Ge- 
nova, Octaviano Fregoso; de su hermano Federico, arzobispo que fué 
de Salerno; del conde Luis de Canossa, y de los futuros cardenales 
Bembo y Bibbiena, interlocutores de los diálogos de su libro: pero, 
sobre todo, de su primo César Gonzaga, con quien compuso y repre- 



6o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

sentó en 1506 la égloga dramática Tirsi. Para otra fiesta del año si- 
guiente compuso Bembo las estancias que Boscán imitó en su Octava 
Rima, su mejor ensayo en metro italiano. Clemente VII nombró á 
Castiglione protonotario apostólico y su Nuncio en España, llegando 
á Madrid el 1525 y murió en Toledo el 1529, cuando el Emperador 
trataba de hacerle Obispo de Avila. 77 Cortcgiano, de Castiglione, se 
publicó en Venecia, 1528, anotado por Vittorio Cian en su edición 
de Florencia, 1894. Leyólo Boscán en el ejemplar que desde Italia le 
envió Garcilaso (carta dedicatoria del Cortesano). Con razón dice 
M. Pelayo que el que quiera apreciar el valor de la traducción de 
Boscán la coteje con la que Juan Nicasio Gallego ha hecho en el 
siglo xix de la novela de Manzoni "y comprenderá lo que va del uno 
al otro y lo mucho que hemos retrocedido en materia de estilo y len- 
gua". Edic. Los cuatro libros del Cortesano, compuestos en italiano 
por el Conde Baltasar Castellón y agora nuevamente traducidos en 
lengua castellana por Boscán, Barcelona, 1534: Toledo, 1539; Sala- 
manca, 1540; otra acaso del 1541; Toledo, 1542; Amberes, 1544; otra 
de 1549; Zaragoza, 1553; Toledo, 1559: Amberes, 1561; Valladolid, 
1569; Amberes, 1573, 1574; Salamanca, 1581 ; Amberes, 1588; Sala- 
manca, 1591; Madrid, 1873 (Libros de Antaño). Entre las copias de las 
poesías de Boscán hay que citar el códice 17.969 de la Nacional y nú- 
mero 693 del catálogo de Gayangos, donde además están la mayor 
parte de las de Garcilaso, algunas de Diego de Mendoza y de Juan 
de Mendoza y el Triunfo de Amor, del Petrarca, traducido por Alvar 
Gómez. Hay 26 poesías suyas (12 que no se hallan en ninguna de sus 
ediciones) en el Cancionero General de obras nuevas nanea hasta 
aora impressas, Zaragoza, 1554, ejemplar de la Biblioteca de Wolfem- 
büttel, que reimprimió Morel-Fatio en L'Espagnc au xvi° et au xvn" 
siecle, Hellbronn, 1878. Edic: Las -obras de Boscán y algunas de Gar- 
cilaso, Barcelona, 1543; otra del mismo, 1543: Lisboa, 1543; Medina, 
1544; Amberes, 1544; Lyon, 1547 (dos edic); Roma, 1547; París, 
1548; Toledo, 1548; Lyon, 1549; Amberes, dos ediciones sin año; Va- 
lladolid, 1553; Venecia, 1553; Barcelona, 1554; Amberes, 1554; Stella, 
1555; Amberes, 1556; Toledo, 1558; Amberes, 1569; Alcalá, 1575; 
Granada, 1575; Amberes, 1576; Zaragoza, 1577; Londres, 1578 (ingl.) ; 
Amberes, 1597; Madrid, 1875, que editó Knapp críticamente, aña- 
diendo la bibliografía. 



35. Boscán trajo por primera vez á España el endecasílabo 
del Petrarca, aunque tiene mucho verso escabroso, sobre todo 
por las sílabas átonas que se hallan donde debería haber acento, 
como: "Dando nuevas de mi desasosiego, — El alto Cielo que 
en sus movimientos." También peca en las cesuras: "Siguiendo 
vuestro I natural camino." Menudea los versos agudos, que nos 



S. XVI, I525. JUAN BOSCÁN 6 1 

disuenan, habiendo vencido el endecasílabo llano con Garcilaso, 
al cual estamos hechos. 

Introdujo Boscán ó generalizó el soneto, la canción, ei ter- 
ceto, la octava rima y ei verso suelto, aunque ya Santillana ha- 
bía hecho sonetos, pero casi nadie le había imitado. "Boscán 
— dice Menéndez y Pelayo (Antol., tomo XIII, pág. 379) — fué 
un ingenio mediano, prosista excelente cuando traduce, poeta 
de vuelo desigual y corto, de duro estilo y versificación ingrata, 
con raras, aunque muy señaladas excepciones. Reconozco' que no 
tiene ni el mérito de la invención ni el de la forma perfecta. " 

36. La Historia de Leandro y Hero consta de unos 3.000 ende- 
casílabos y está tomada del poeta griego Museo, que la despacha en 
tres ó cuatro centenares de hexámetros; lo mejor en esta taracea, bas- 
tante pesada, es lo que toma de la paráfrasis que de Museo hizo Ber- 
nardo Tasso (1493- 1 569) en la Favola di Leandro ed Ero (1537). Vale 
más la Octava Rima, alegoría de la Corte de Amor y de la Corte de 
Celos, con la historia de una embajada de la Corte de Amor á dos 
rebeldes barcelonesas, aunque en gran parte no sea más que traduc- 
ción de las Stanze, de Bembo. 

Herrera, Anotaciones á Garcilaso : "Boscan, aunque imitó la lla- 
neza de estilo i las mesmas sentencias de Ausias, i se atrevió traer 
las joyas de Petrarca en su no bien compuesto vestido, merece mucha 
más onra que la de la censura i el rigor de juezes severos, porque si 
puede tener desculpa ser estrangero de la lengua, en que publicó sus 
intentos ; i no exercitado en aquellas disciplinas, que le podían abrir 
el camino para la dificultad i aspereza, en que se metía ; i que en 
aquella sazón no avia en la habla común de España á quien escoger 
por guía segura ; no será tan grande la indinación, con que lo vitu- 
peran queriendo ajustar sus versos i pensamientos; i no reprehende- 
rán tan gravemente la falta suya en la economía i decoro i en las mes- 
mas vozes; que no perdonen aquellos descuidos i vicios al tiempo, en 
que él se crió ; i á la poca noticia, que entonces parecía de todas estas 
cosas, de que está rica i abundante la edad presente." 

Boscán, en la introducción al lib. II de sus poesías: "La cosa 
era nueva en nuestra España y los nombres también nuevos, á 
lo menos mudhos dellos... estas trovas, las quales hasta agora no las 
hemos visto usar en España... he querido ser el primero que he jun- 
tado la lengua Castellana con el modo de escribir Italiano... Petrarca 
fué el primero que en aquella provincia le acabó de poner en su punto : 
y en éste se ha quedado y quedará, creo yo, para siempre. Dante fué 
más atrás: el qual usó muy bien del, pero diferentemente de Pe- 
trarca. En tiempo de Dante y un poco antes, florecieron los Proen- 
zales, cuyas obras... Destos Proenzales salieron muchos autores ecelen- 
tes Catalanes. De los quales el más ecelente es Osías March..." Cris- 



62 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

tóbal de Castillejo argumentó que Mena tenía algunos endecasílabos, 
y Argote de Molina, en el Discurso de la Poesía castellana, añadido 
á la edición de El Conde Lucanor (1575), reconoció endecasílabos en 
don Juan Manuel, y añade : "No fueron los primeros que los restituye- 
ron á España el Boscán y Garcilaso (como algunos creen), porque 
ya en tiempo del rey don Juan el segundo era usado, como vemos en 
el libro de los sonetos y canciones del Marqués de Santillana, que yo 
tengo, aunque fueron los primeros que mejor lo tractaron, particu- 
larmente Garcilaso, que en la dulzura y lindeza de concetos y en 
el arte y elegancia no debe nada al Petrarca ni á los demás exce- 
lentes poetas de Italia." Repitió Herrera la especie, añadiendo un sone- 
to del Marqués, en sus Anotaciones á Garcilaso, Sevilla, 1580, pág. 75, y 
Juan de la Cueva, en su Exemplar Poético, 1904, pág. 60. Sánchez, 
en el siglo xvm, halló endecasílabos en el Arcipreste de Hita. Hoy 
se sabe que el endecasílabo pasó de los provenzales á los galaico- 
portugueses. Su origen es latino, mudada la cantidad en la acentua- 
ción silábica, como aconteció con los demás versos. Los clásicos la- 
tinos procuraban que coincidiese el golpe fuerte ó thesis (el arsis, 
según el sistema de otros) con la sílaba larga de fin de verso y de 
hemistiquio y dondequiera deseaban sobresaliese el ritmo, y esto por 
el genio de la lengua latina, que daba más importancia que la griega 
al acento intensivo, como que en él se fundó la verdadera métrica 
latina del Carmen Saturnium, antes de llevarse á Roma la métrica 
griega, la cual jamás penetró entre el pueblo, que siguió con la suya 
y salió vencedora al decaer la literatura clásica, pasando á los nuevos 
idiomas neolatinos. Por esta razón nos suenan mejor los versos latinos 
que no los griegos. Nada tienen que ver con el endecasílabo el ende- 
casílabo latino ni los demás metros clásicos dactilicos ni el endeca- 
sílabo arcaico, que no pasaron á la liturgia ni al pueblo cristiano. 
Litúrgico y medioeval fué, en cambio, el verso sanco, más latinizado 
por Horacio al emplear el espondeo en el segundo pie y ponerle ce- 
sura || en el dáctilo: 

Iam satis terris || nivis atque dirae 

— o| 1 — II u uj — o I — <J 

Igualmente Prudencio : 

"Bis novem noster || populus sub uno 
Martyrum servat || ciñeres sepulchro." 

Este verso fué muy usado en la liturgia. Conocido es el himno de 
Guido de Arezzo, del que se tomaron los nombres de las notas mu- 
sicales : 

"Ut queant laxis || resonare fibris." 

Y el que rezan los eclesiásticos á cada paso : 

"Iste confessor II Domini colentes." 



s. xvi. 1525. JUAN BOSCÁX 63 

Lo usaron mucho fuera de la liturgia, como Teodulío, obispo de 
Orleáns, en el recibimiento de Ludovico Pío, y el del Cid (Du Méril, 
Poésies popul. Lat. du Moyen-Age, 1847, págs. 248-314) : 

' ; Eia ! laetando, populi catervae 
Campidoctoris hoc carmen audite : 
Magis qui eius freti estis ope, 
Cuncti venite." 

Así el verso sáfico, de once sílabas, de pies cuantitativos, se mudó 
en endecasílabo de puro acento silábico. La composición del Cid y 
otras latinas fueron obra de clérigos españoles, en la época en que, 
introducido el rito romano en España por los Cluniacenses franceses, 
"allá van leyes do quieren reyes", aficionados á ellos, ó reinas y obis- 
pos afrancesados, si se quiere. Por el rito romano, pues, se hizo 
común este verso entre los clérigos, esto es, por influjo francés. Y 
efectivamente, de este verso había salido en Francia el verso épico 
francés y el endecasílabo lírico de Provenza é Italia. No menos hay 
que tener en cuenta el trímetro yámbico acataléctico ó senario: 

"Phaselus ille, quem videtis, hospites."' 

Siendo de seis yambos ó doce sílabas, perdida la cantidad, pro- 
nuncióse como un sáfico esdrújulo, y así formó estrofas sáficas, usán- 
dose en la liturgia y fuera de ella, como en la destrucción de Aquileya, 
atribuida á San Paulino : 

"Ad flendos tuos, Aquileia, ciñeres 
Non mihi ullae sufriciunt lacrymae, 
Desuní sermones, dolor sensum abstulit 
Cordis amari." 

Como todo ritmo yámbico, fué muy aceptado por los franceses, en 
cuya lengua cuadra al justo por tener agudas las voces; mien- 
tras que al castellano, que las tiene graves, conviene el ritmo tro- 
caico. Así el canto sobre la muerte de Carlomagno (Du Méril). Y en 
la canción de Modena (929), de 36 trímetros asonantados (£-0), que 
ya citamos: 

"O tu qui servas armis ista moEXiA 
Non eam cepit fraudulenta GrAECiA..." 

Tenemos así la forma llana del endecasílabo, sacada del sáfico, y 
la esdrújula del trímetro yámbico, éste ya en el mismo latín con aso- 
nantes, como en los antiguos versos franceses. Muchos sostienen que 
el endecasílabo italiano les llegó de Provenza y que á Provenza les 
llegó de la Francia del Norte. De todos modos á España vino de fuera 
y siempre fué propio de la poesía erudita. Oigamos ahora á M. Pe- 
layo (Antol. lír. cast., t. XIII, pág. 183) : "En los orígenes de las 
lenguas romances aparecen tres versos análogos, cuyas particularida- 
des conviene deslindar. Y son por este orden : 



64 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

"o) El decasílabo épico francés. 

"b) El endecasílabo lírico provenzal. 

"c) El endecasílabo italiano. 

"Conservamos al verso épico el nombre que los franceses le dan, 
según su sistema de no contar la última sílaba átona, pues aunque 
este verso tenga generalmente once sílabas, según el cómputo es- 
pañol ó italiano, puede en algunos casos llegar basta doce, por virtud 
de su estructura interna. En efecto, todo decasílabo consta de dos 
miembros desiguales é independientes, separados por una pausa: pue- 
de ser átona la última sílaba del primer miembro, ó la del segundo, ó 
ambas á la vez. En este metro están compuestas las mejores y más 
antiguas gestas francesas, entre ellas la Chanson de Rolla ns. De los 
poemas conocidos hoy, unos 47, la imitad, próximamente, según el 
cálculo de León Gautier, pertenecen al tipo decasílabo, que fué sus- 
tituido luego, sin ventaja alguna de la epopeya, por el pesado y 
monótono alejandrino. El verso épico tiene dos tipos, que Rajna ha 
distinguido con los nombres de decasílabo a minori y decasílabo a 
maiori. Estos dos tipos jamás se mezclan ni se presentan juntos en 
una misma composición. El decasílabo a minori, que es con gran 
exceso el que más abunda, consta de dos miembros: el primero de 
cuatro, el segundo de seis sílabas, ó, hablando con más propiedad, el 
pri.mero tiene por sílaba tónica la cuarta; el segundo, la sexta. Así 
en la Chanson de Rollans: 

"Rollans s'en turnet, | le camp vait recercer 
Desoz un pin | e foluf e ramer..." 

"En el otro decasílabo, que es más raro, pero se encuentra en un 
poema importante de que hay dos redacciones, francesa y provenzal, 
el Girart de Rosilhó, la fórmula aparece invertida, resultando el pri- 
mer hemistiquio de seis y el segundo de cuatro sílabas: 

"Esteirent tote noit | ihauberc vestiz ; 

E quant li jors paraist, | bien fu joiz..." 

"Este metro... es el primogénito de las lenguas romances y de él 
procede, según toda apariencia, el endecasílabo provenzal... Pero... 
los provenzales... le consideraban como un metro épico... en algunos 
trovadores del último tiempo, como Aimerico de Pegulhan, llega á 
ser forma casi única... El endecasílabo provenzal, todavía en algún 
verso de Marcabrú, conserva la antigua pausa épica, que parece 
indicio claro de su origen. Pero desde Ventadorn se convierte en ley 
general la acentuación de la cuarta sílaba... Y ésta es la forma de- 
finitiva del verso provenzal y catalán, que Ausias March y los poetas 
de su escuela regularizaron, empleando sistemáticamente finales agu- 
dos en los primeros hemistiquios. Pero en los trovadores provenzales, 
como Ventadorn, hay ejemplos de sílabas átonas que para el verso 
se cuentan, y entonces resultan verdaderos endecasílabos á la italiana, 
acentuados en 3. a , 6. a y 10. a ... De este modo la pausa fuerte del de- 
casílabo épico se va debilitando y convirtiéndose en mera cesura, 



S. XVI, 1525. JUAN BOSCÁN 65 

con lo cual pierde el verso en rigidez y gana en libertad métrica... 
La mezcla de los dos tipos del endecasílabo a minori y a maiori está se- 
veramente proscripta en las Leys d'amor... Pero este rigorismo no 
siempre se observó en la práctica, abriéndose camino con ello á la 
absoluta libertad del verso italiano, que es propiamente el endecasílabo 
emancipado, con cesura débilísima, con ritmo libre y variado." Entre 
el endecasílabo de Dante y Petrarca y el saneo latino ha intervenido 
la métrica francesa y provenzal, y esto mismo nos dice la historia: 
que la lírica provenzal comunicó su técnica y tecnicismo á Italia hasta 
fines del siglo xiii. De los tres metros antes vistos, "el decasílabo 
francés, que en la primera de sus formas, dice M. Pelayo, corresponde 
las más veces á un endecasílabo castellano con acento en la 4. a , y en 
la segunda á un endecasílabo con acento en la 6. a , no tuvo derivación 
inmediata en la literatura española de la Edad Media". Con todo, 
comenzando por el primer verso de Mió Cid, 

"De los sos ojos | tan fuertemientre llorando", 

hay bastantes versos en el poema, que M. Pelayo se calla, pero que 
puede verlos el que quiera. Ellos vienen de Francia, sin duda, así como 
los alejandrinos (7 + 7), que forman la mayor parte del poema; los 
octonarios ó de pie de romance (8 + 8), se le escapan al autor, que, 
queriendo como erudito usar metros franceses, le retiñen en los oídos 
los romances populares españoles. El endecasílabo lírico provenzal 
entró en España por dos caminos, engendrando casi simultáneamente 
el endecasílabo catalán y el endecasílabo galaico- portugués. "Coplas 
de diez sillabas á la manera de los lemosis", llamaba Santillana al 
verso en su tiempo, usado por catalanes y valencianos, y es el ende- 
casílabo de Aquitania, que á Levante trajeron los trovadores pro- 
venzales y sobrevivió en Cataluña á la poesía provenzal, sobre todo 
con mosén Jordi y Ausias March, que en la métrica no imitaron nunca 
á Petrarca. El endecasílabo gallego aparece ya en las Cantigas del 
Rey Sabio, ya con finales llanos, ya agudos: 

"Sancta Maria os enfermos sana 

E os sanos tira de la via vana... 

Porque trobar e cousa en que ias 

Entendimiento, poren quen os fas..." 
Abunda este metro en los Cancioneros de Ayuda, del Vaticano y 
Colocci Brancuti, y es el mismo provenzal, con cesura monótona des- 
pués de la sílaba 4. a ó 5. a , y con acentos principales en la 3. a ó 4. a y 
en la 10. a No pocos castellanos hicieron tales versos gallegos: ¿qué 
mucho se hiciesen algunos endecasílabos parecidos en castellano? Tal 
don Juan Manuel, en las moralidades ó sentencias del Libro de Pa- 
tronio : 

"Ganará de tal salto un orne el cielo 
Si á Dios obedeciere acá en el suelo. 

En el comiendo deve orne mostrar 
A su mujer cómo deve passar." 



66 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Cuanto al endecasílabo del Marqués de Santillana, ya dijo M. Pe- 
layo (Antol. poet. lír. cast., t. XIII, pág. 212) que es "un endecasílabo 
incipiente, un aprendiz de endecasílabo", respecto del endecasílabo 
italiano. Falta muchas veces el acento en la 6. a , aunque nunca en 
la 4. a y en la 10. a ; y en vez de la 8. a , suele acentuarse la 7. a , como en 
el verso gallego: 

"Las gentes délla con toda fervéncia... 
Vieron mis ojos en forma divina... 
Face por curso de tiempo sen-nal..." 

Otras veces el movimiento anapéstico no se hace sentir más que 
desde la 4. a , como en los siguientes, parecidos á los que Juan de 
Mena, por influjo galaico-portugués, emplea en sus versos de arte 
mayor : 

"Por bien quel sexo contraste é desdiga... 
Enxemplo sean á tantos sennores..." 

"En un poeta como el Marqués de Santillana, que tanto admiraba 
á Ausias March y á mosén Jordi, dice M. Pelayo, es muy probable la 
influencia del endecasílabo catalán, no sólo en la acentuación de la 
cuarta sílaba, sino en la grande abundancia de versos agudos." 

Boscán, que conocía bien el endecasílabo catalán, ihuyó de él siem- 
pre, y no tiene ni un verso acentuado como los de Ausias, aunque le 
tome más pensamientos é imágenes que al mismo Petrarca. Por cono- 
cer el verso de arte mayor, huye del acento en la 5. a Su endeca- 
sílabo es el italiano, que además del acento obligatorio de la pen- 
última, le lleva en la 2. a y 6. a , ó en la 2. a , 4. a y 8. a Pegáronsele á veces 
del arte mayor y aun de algunos versos italianos, los versos acentuados 
en 4. a y 7. a , al modo gallego. 

La oposición á las novedades de Boscán hecha por Castillejo y 
Gregorio Silvestre, dice M. Pelayo que más fué festiva que doctrinal, 
y diez años después de publicarse sus versos, esto es, en 1554, Her- 
nando de Hozes, traductor de Petrarca, pudo decir: "Después que 
Garcilaso de la Vega y Juan Boscán traxeron á nuestra lengua la 
medida del verso toscano, han perdido con muchos tanto crédito todas 
las cosas hechas ó traducidas en cualquier género de verso de los 
que antes en España se usaban, que ya casi ninguno las quiere ver, 
siendo algunas, como es notorio, de mucho precio." Aunque es cierto 
que los antiguos metros no fueron del todo desechados, ya que los 
siguió empleando hasta don Diego de Mendoza, tan amigo de Boscán, 
por no decir nada de Jorge de Montemayor, Gálvez de Montalvo y 
otros, que seguían prefiriéndolos y que Castillejo murió impenitente 
en sus trece. Gregorio Silvestre, su discípulo, se dio á partido (véase 
Pedro de Cáceres y Espinosa, en el prólogo á las Obras, de Silvestre, 
Granada, 1599). Los portugueses Sa de Miranda, Antonio Ferreira y 
Camoens siguieron la innovación. Sebastián de Córdoba, vecino de 
Ubeda, viendo cuan común y manual andaba en el mundo el libro de 



S. XVI, I525. JUAN BOSCÁN Ó7 

las obras de Boscán y Garcilaso, malgastó doce años en parodiarlas 
á lo divino : Las obras de B osean y Garcilaso trasladadas en materias 
christianas y religiosas, Granada, 1575; Zaragoza, 1577. Lo mismo hi- 
cieron iray Bartolomé Ponce en la Clara Diana y Juan de Andosilla 
Larramendi en Cristo N. S. en la Cruz hallado en los versos de Gar- 
cilaso. Esto da bien á entender la boga que tuvieron las poesías de los 
dos amigos, hasta que en el siglo xvn le llama ya Cervantes "el anti- 
guo Boscán" ; quiere decir que había pasado de moda. 

M. Pelayo, Id. estét., t. II, vol. II, pág. 385: "La introducción de 
los metros italianos se verificó sin resistencia alguna que tuviera ver- 
dadero carácter crítico: las trovas de Castillejo y de Gregorio Silvestre 
contra los petrarquistas son una humorada sin alcance, que de ningún 
modo puede tenerse por guerra literaria. Oposición formal no la hubo, 
ni podía haberla, puesto que no se trataba de un conflicto entre la 
poesía nacional y la trasplantada de Italia, sino de un conflicto 
entre dos escuelas líricas igualmente artificiosas, derivación lejana la 
una del arte provenzal y galaico-portugués (no estoy conforme de 
todo punto con esto) ; pero modificada ya desde fines del siglo xiv 
por elementos italianos ; y nacida la otra de la inteligente comprensión 
de los primores de la forma en las obras del Renacimiento toscano, y 
á través de él en las del arte latino, y más remotamente en las del arte 
helénico. Y de hecho, como nada de la poesía indígena se perdía, como 
sólo se trataba de sustituir una imitación á otra, y como aquella imi- 
tación era más discreta (y en el fondo más original), y de obras, sin 
duda, más perfectas y armoniosas, y traía además la poderosa palanca 
de un nuevo metro, "capaz (como escribió Boscán) para recibir cual- 
quier materia, ó grave ó sotil, ó dificultosa ó fácil, y assimismo para 
"ayuntarse con cualquier estilo de los que hallemos entre los autores 
"antiguos aprobados", y, finalmente, como el espíritu de aquel siglo 
y la tendencia de los sucesos y la disposición de los espíritus se enca- 
minaban fatalmente hacia il bel paese, la batalla estaba ganada antes 
de darse, y bien se les conoce á los innovadores en la arrogancia é 
imperio con que se asientan sobre la tierra de su conquista." En estas 
palabras muestra M. Pelayo sti predilección por todo lo que el Rena- 
cimiento trajo consigo ; pero el hecho es que la copla castellana es 
española de origen, antiquísima, que es la única popular hasta hoy y 
la que más se acomoda á nuestro idioma. Somos los españoles dema- 
siado vives para soportar la pachorra de tan largos versos y no nos 
gusta desleír en ellos el pensamiento, que, cuajado en versos cortos y 
trocaicos de ritmo, brinca y corre con la galanura propia de nuestra 
lengua. De mí sé decir que pierdo el lulo, ó me cuesta trabajo seguirlo, 
en los endecasílabos; mientras que en las coplas no necesito hacer el 
menor esfuerzo para seguir el pensamiento. 

37. Ahora digamos claramente el juicio que formamos de 
la introducción de este metro en castellano, así como de¡l soneto, 



68 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

tercetos y octavas. El castellano es tan flexible y musical, que 
se acomoda hasta al ritmo yámbico, que es el más opuesto á 
su naturaleza: así se acomodó á los metros medioevales fran- 
ceses y á los italianos del siglo xvi, todos ellos de ritmo yám- 
bico. Fué provechosa, pues, su introducción, porque añadió 
nueva cuerda á la lira castellana; pero entiéndase: á la lira 
erudita. Tardó mucho tiempo el castellano en acomodarse á él, 
y apenas se hicieron nunca en la época clásica endecasílabos 
italianos perfectos en castellano. 

Fué, sin embargo, dañosa la introducción, porque todos los 
poetas que con él se entretuvieron hubieran podido hacer obras 
mucho mejores si se atuvieran á los metros castizos. .Otro tanto 
se diga de sonetos, tercetos y octavas, estrofas artificiales todas, 
que plagaron nuestro parnaso y le llenaron de afectación y de 
obras de pura técnica. No< hay cosa más artificial, fría y hasta 
aovillada que un soneto. El sentimiento se sacrifica en él á la 
pura técnica. Y con ese metro y esas estrofas, vinieron los fríos 
y eruditos asuntos y géneros clásicos, como la égloga y bucólica 
mentirosa y sosísima, que puso en olvido la verdadera y viva 
égloga castellana de Juan del Enzina, por ejemplo, y de Gil Vi- 
cente. Todo fué Arcadias embusteras, escenas campestres de un 
campo fantástico que no era el que gozamos en España ; pasto- 
res que no son los de por acá, hasta ideas paganas en religión, 
que sonaban en labios de pastores españoles á pura quimera, co- 
mo puede verse hasta en la misma Galatea, donde se pinta una 
sociedad enteramente falsa. Las necedades, las sosainas que nues- 
tros líricos escribieron no tienen fin ni cabo. Desde Boscán, de 
toda aquella hojarasca lírica huera, apenas nos gustan más que 
las contadas piezas compuestas en los metros y manera antigua; 
todo lo italiano nos suena á lo que era de hecho: á puro ejer- 
cicio de escuela, á fría imitación, á afectación y amaneramiento. 
El espíritu castizo hizo que los poetas verdaderos posteriores 
volviesen á los metros castellanos, á los versos cortos y al ro- 
mance, esto es, á los siempre usados por el pueblo. La innovación 
italiana mató la verdadera lírica de la época clásica, desnacio- 
nalizándola en la mayor parte de los autores. Este es él juicio, 
severo acaso para los pagados de la pura erudición ; pero que 
brota de los hechos mismos y de lo que el común de los lecto- 
res siente al leer hasta las más delicadas composiciones de Gar- 



S. XVI, 1525. JUAN BOSCÁN 69 

cilaso, que no podemos menos de exclamar: "¡Lástima de poeta, 
que se entretuvo y malgastó tan lindo ingenio en fríos lirismos 
y en lirismos afectados!" Y no hay mayor enemigo del lirismo, 
que consiste en la sincera expresión de los sentimientos, que 
la frialdad y la afectación. Con razón, pues, le achacaba Casti- 
llejo á Boscán el haber errado el camino : "El mismo confesará | 
que no sabe dónde va. " 



38. Alfonso García Matamoros, en el mismo panegírico del Re- 
nacimiento español, en su De adserenda Hispanorum eritditione (1553), 
da bastante á entender que "los versos á la italiana son más artificio- 
sos que suaves y canoros". No se atreve á condenar á los nuevos 
poetas; pero dice que "en los oídos de algunos suenan mejor los versos 
de los antiguos y también aquellos romances viejos que, con cierto 
horror de antigüedad, celebran tan sabrosamente los amores, hazañas 
y victorias de nuestros antepasados", y compara los nuevos poetas, 
que, no contentos con los ritmos tradicionales, han traído los nuevos, á 
las hierbas, dañosas á los frutos, que produce el ingenio feraz de los 
españoles, el cual no sólo da frutos exquisitos, sino hasta esas hierbas. 
"Si yo fuera poeta, preferiría cantar, añade, á la manera antigua, que 
á todo el pueblo gustase y me aplaudiese." Lope admira igualmente 
á estos nuevos poetas; "pero en el fondo de su alma, dice M. Pelayo, 
era poeta popular, amigo de los metros cortos, que son el nervio de 
su teatro, y si hubiese vivido en los tiempos de Castillejo, probable- 
mente se hubiese alistado en su cruzada contra los petrarquistas". 
Véase Obras sueltas, edic. Sancha, t. I, pág. 83, Laurel de Apolo : 
"Las coplas castellanas, j si bien después de ser puras y llanas, | son 
de naturaleza tan suave, | que exceden en dulzura al verso grave (al 
endecasílabo) ; | en quien con descansado entendimiento | se goza el 
pensamiento | y llegan al oído | juntos los consonantes y el sentido, | 
haciendo en su lección claros efetos, | sin que se dificulten los con- 
cetos. I Así Montemayor las escribía, | así Gálvez Montalvo dulce- 
mente, I así Liñán y ahora los modernos: ] que como ésta nos es 
propia Poesía... | ingenios españoles hace eternos." En este sentido 
estoy con Gracián, cuando dice en el Criticón (2. a pte., cr. 1) : "No 
hay hartazgo de zanahorias como unos cuantos sonetos del Petrarca 
y otros tantos de Boscán." Y en la crisis cuarta: "Descolgó (la diosa 
de la Poesía) una vihuela, tan de marfil, que afrentaba la misma nieve; 
pero tan fría, que al punto se le helaron los dedos y hubo de dejarla, 
diciendo: "En estas rimas del Petrarca se ven unidos dos extremos, 
5; que son: su mucha frialdad con el amoroso fuego. Colgóla junto á 
"otras dos muy sus semejantes, de quienes dijo: "Estas más se suspen- 
"den que suspenden, y en secreto confesóles eran del Dante Aligero y 
"de el español Boscán." J. Castellanos, Elegías, 4. a pte., cap. XIII : "Ji- 
ménez de Quesada, licenciado, | que es el Adelantado deste Reino, | 



70 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

de quien puedo decir no ser ayuno j del poético gusto y ejercicio; | y 
él porfió conmigo muchas veces | ser los metros antiguos castellanos ¡ 
los propios y adaptados á su lengua, | por ser hijos nacidos de su 
vientre, | y éstos (los italianos) advenedizos adoptivos, | de diferente 
madre y extranjera." Notable testimonio filológico en el primer con- 
quistador del Nuevo Reino de Granada. 

Juan Boscán Almogaver, Obras, ed. W. I. Knapp, Madrid, 1875. 
El Cortesano, ed. A. M. Fabié, en Libros de antaño, Madrid, 1873, 
t. III. Poesías, ed. A. de Castro, Bibl. de Aut. Esp., ts. XXXII y 
XLII. Las Treinta, ed. H. Keniston, Hispanic Society of America, 
New- York, 191 1. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Antología 
de poetas líricos, etc., t. XIII. F. Flamini, La "Historia de Leandro 
y Hero" e V "Octava Rima" di Giovanni Boscan, en Studi di stoña 
letteraria italiana e straniera, Livorno, 1895, págs. 383-417. F- Pércopo, 
Giovanni Boscan e Luigi Tansillo, Arpiño, 1913. P. Verrua, Precet- 
tori italiani in Ispagna durante il regno di Fcrdinando il Cattolico, 
Adria, 1906. 

39. Año 1525. Garcilaso de la Vega (i 503-1 536) nació 
en Toledo, fué hijo segundo de don García, poflítico en tiempo 
de los Reyes Católicos, y de doña Sancha de Guzmán, señora de 
Batres. Huérfano de padre siendo de pocos años, pasó su mo- 
cedad en Toledo, y á los diez y siete le admitió el Emperador 
entre los mancebos nobles de su guardia, entre los cuales so- 
bresalió en gallardía de cuerpo y en las partes de un cumplido 
cortesano, pues sabía griego, latín, toscano y francés, jugaba las 
armas con tanta gentileza como tañía una arpa ó una vihuela, 
que se llevaba de calle á las damas, entre las cuales, la que 
en la égloga I llama Calatea ó Elisa, tempranamente fallecida, 
y otra napolitana (soneto XXVI, etc.), á quien conoció allí sir- 
viendo al virrey don Pedro de Toledo. También fué á Francia 
con la embajada de la Emperatriz. Desposóse (1526) con doña 
Elena de Zúñiga, hija de don Iñigo, maestresala de la reina 
doña Isabel. 

Mostróse valiente soldado contra los Comuneros en Olías, 
donde fué herido, con los sanjuanistas en la defensa de Rodas 
(1522), contra los franceses en Fuenterrabía (1523), contra los 
florentinos en Italia (1530), en el cerco de Viena por los turcos 
(1532), contra Barbarroja en la empresa de Túnez; herido no 
pocas veces, en el rostro las más, vióse en varios peligros de 
muerte con serenidad y arrojo temerario, pereciendo en uno> de 
ellos. En 1536, el 23 de Setiembre, tardaba la artillería en 



S. XVI, I525. GARCILASO DE LA VEGA 7 1 

abrir brecha en el muro de la fortaleza de Muey, cuatro millas 
de Frejus, en Provenza; como sintiera impaciente al Empera- 
dor por esta tardanza, Garcilaso, maestre de campo de la In- 
fantería española, se lanzó al asalto con los suyos, sin dete- 
nerse á armarse de su casco y coraza, sólo con una rodela y la 
espada en la mano, subió por una escala puesta al muro y al- 
canzóle en la cabeza una peña despedida desde los adarves, que 
le hizo caer tendido de espaldas en lo hondo* del foso, mortal- 
mente herido. Ciegos con esto sus peones, escalaron la torre y 
el Emperador la mandó luego arrasar, ahorcando á sus de- 
fensores, "rigor desacostumbrado en el ánimo benigno de tan 
gran Príncipe, que nos muestra bien el exceso de dolor y rabia 
con que destrozó su alma tan trágico suceso". (Navarrete, Vida, 
pág. 85.) Llevado á los reales de Niza, falleció Garcilaso el 14 
de Octubre, de edad de treinta y tres años, en brazos del Mar- 
qués de Lombay, después San Francisco de Borja (1510-1572). 
Enterráronle dos años más tarde en San Pedro Mártir, de To- 
ledo. Las Musas castellanas hubieron de contentarse con los 
primeros y juveniles frutos, de imitación y remedo los más, de 
este elegantísimo poeta clásico, que hallaba ratos de esparci- 
miento para ensayarse, entre el fragor de las armas, en escar- 
ceos poéticos, que pudieran haberse convertido, andando el tiem- 
po, si más durara, en obras de mayor aliento y grandeza. Así 
es de creer en un ingenio, un spirto gentil, como le llamó Tan- 
sillo, que á los primeros pasos que dio en las sendas del Par- 
naso, dejóse muy atrás, no sólo á su amigo Boscán y á cuantos 
le precedieron, sino á los más de los que tras él habían de venir. 



40. Fué nieto de Pérez de Guzmán. Don García tomó por apellido 
el de su abuela doña Elvira, hermana del marqués de Santillana, don 
Iñigo, por haberse educado con ella y haber sido hijo segundón, pues 
el apellido de su padre don Pedro fué Suárez de Figueroa. Doña Elvira 
conservó el apellido de su madre doña Leonor Lasso de la Vega, pues 
el del padre, don Diego, sabido es que fué Hurtado de Mendoza. El 
solar de la Vega se halla en las Asturias de Santillana, riberas del 
Vesaya, una legua de Santillana y otra del mar. El mayorazgo don 
Pedro Lasso, corregidor de Toledo y cabeza de Comuneros, "era un 
caballero de sanas entrañas y sin malicia, y junto con esta bondad, 
amigo de justicia y del bien del reino, y por esto se metió tanto en 
estos bullicios" (Sandoval, Hist. de Carlos V, 1. V). El mismo nombre 
de Pedro Lasso tuvo su antepasado el Almirante de Alfonso el Sabio. 



72 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Navarrete cree, contra los demás, que se crió en la Casa Real, según 
la antigua costumbre de los nobles. Tamayo de Vargas, fol. 4: "En el 
hábito del cuerpo tuvo justa proporción, porque fué más grande que 
mediano, respondiendo los lineamentos y compostura á la grandeza ; 
la trabazón de los miembros igual; el rostro, apacible con gravedad: 
la frente, dilatada con majestad; los ojos, vivísimos con sosiego, y 
todo el talle tal, que, aun los que no le conocían, viéndole, le juzgaran 
por hombre principal y esforzado, porque resultaba de él una hermo- 
sura verdaderamente viril." Sobre su temeridad y arrojo, véase Luis 
Zapata, Cario Famoso. A su muerte le quedaron de su esposa tres 
hijos: Garcilaso, don Pedro y doña Sancha; don Lorenzo se sospecha 
fuese hijo natural. Murió el primero de veinticinco años, defendiendo 
á Vulpiano contra el francés ; fué dominico el segundo, y doña Sancha 
casó con don Antonio Portocarrero. Cuanto á don Lorenzo, desterrado 
á Oran por una sátira mordaz, murió en el camino. En el alzamiento 
de los Comuneros (1520-1521) se puso al lado del Emperador, mientras 
su hermano mayor, Pedro Lasso de la Vega (t 1554), les siguió á ellos. 
Llevóle Carlos V á Italia en 1529 y le envió á París en 1530 con una 
comisión secreta. Habiendo partido en 1531 á Alemania con su amigo 
el Duque de Alba, cayó en desgracia del Emperador, por haber alen- 
tado el matrimonio de su sobrino con Isabel de la Cueva, dama de la 
Emperatriz y sobrina del Duque de Alburquerque, contra la voluntad 
de Carlos V, el cual le encarceló en una torre de la Grosse Schütt 
Insel, isla del Danubio, donde escribió Danubio, río divino. Allí estuvo 
tres meses y pasó á las órdenes del virrey de Ñapóles, don Pedro de 
Toledo, marqués de Villaf ranea, tío del Duque de Alba. Entre 1532 
y 1533, estando en Ñapóles, dirigió una oda latina al erudito Antonio 
Telesio (1482-1534) y tuvo amoríos, que suenan en sus composiciones. 
El mismo año de 1533 fué á ver al Emperador en Barcelona, donde 
halló á Boscán; volvió á aquella ciudad en 1534 y de allí á Italia por 
tierra, deteniéndose en Valclusa, y allí compuso á su amigo Boscán 
una epístola, "do nació el claro fuego del Petrarca". En 1535 asistió 
á la jornada de Túnez, recibiendo dos heridas, al lado de Diego Hur- 
tado de Mendoza. Vuelto á Ñapóles, dirigió un soneto á Mario Galeota ; 
y Scipione Capece, uno de los principales entre los Accademici Ponta- 
niani, le dirigió la edición de Virgilio. 



41. No se cuidó Garcilaso de sus versos ; los que conocemos 
los recogió Boscán, su amigo entrañable, y, con los del mismo 
Boscán, diólos á la luz la viuda de éste doña Ana Girón de Re- 
bolledo, en 1543. Tres églogas, dos elegías, una epístola, cinco 
canciones y varios sonetos, que, con los hallados hasta hoy, lle- 
gan á 38, dudosos algunos. Hizo otras composiciones en versos 
cortos, una Carta-próíogo para El Cortesano, de Boscán; otra 
Carta al Emperador, un Villancico, versos italianos y latinos. 



S. XVI, I525. GARCILASO DE LA VEGA 73 

Garcilaso, en su edad madura, hubiera quizá sido un poeta cas- 
tizamente español en el fondo, clásico en la forma : un poeta 
de cuerpo entero; comenzó, á fuer de principiante, ensayándose 
en la imitación del clasicismo italiano, y en este terreno salió 
maestro. Es el mejor poeta castellano de los cultos, aristócratas, 
nada populares, que imitaron á los latinos al través de los ita- 
lianos. 

Herrera, el Brócense y sus demás comentadores, descubrie- 
ron su poca originalidad, precisando los trozos imitados, las 
frases, las metáforas tomadas de Tansillo, Sannazaro, Petrarca, 
Dante, Marcial, Virgilio, Marceno Filosseno, Bembo, Tasso. 

El italianismo exagerado procedía en Garcilaso de menos- 
preciar la antigua poesía castellana. Alabando á Boscán por 
su traducción del Cortegiano, dice: "Yo no sé qué desventu- 
ra ha sido siempre la nuestra, que apenas ha nadie escrito en 
nuestra lengua sino lo que se pudiera muy bien escusar." Sin 
duda, no conocía el Mío Cid ni el Arcipreste de Hita ; pero un 
poeta que no aprecia el Romancero ni la poesía de Enzina, 
muestra no tener capacidad para apreciar la poesía recia popular 
por exceso de aristocracia en sus venas y de enfermiza admira- 
ción por la poesía culta. Quiso romper enteramente con la tra- 
dición é hizo bien en lo que toca á la poesía erudita, la única 
que él entendía; pero, menospreciando la popular, como su an- 
tiguo pariente Santularia, no hizo obra nacional, sino de pura 
imitación seudoclásica. Carece del nervio, del realismo, del co- 
lor y de la sinceridad, cualidades propias del alma española, que 
sacrificó por una versificación intachable, una dulzura que á la 
larga empalaga y unos asuntos que no llenaban á los españoles. 
Sus versos no hieren el alma : pasan rozándola suavemente, co- 
mo un rumor músico que agrada al oído, pero que no nos dice 
nada. Transparentase por demás el amaneramiento y el artifi- 
cio y su idealismo no arranca de la vida real española, de modo 
que son puras nubes, que toman variadas formas y se coloran 
ricamente, pero que se ve no llevan dentro sustancia ailguna, 
sino que son puro aire. Si alguno imitando consiguió fama, fué 
Garcilaso en España, como en Roma Virgilio 1 ; porque imitó con 
libertad y puso de su cosecha elementos realmente poéticos : la 
música, la frase, la dulzura, el sosiego, la nobleza de sentimien- 
tos. Es una rozagante y deslumbradora tela recamada de oro; 



74 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

pero hecha con filamentos de tela de araña. Increíble parece 
que este poeta escribiese "tomando ora la espada, ora la plu- 
ma", como él dijo, sin eme jamás se oyese en sus versos el 
chasquido de las espadas y sólo veamos la pluma de un cisne 
traída de la remota Arcadia, que melopea suavemente sin de- 
cirnos cosa. El simbolismo en los nombres de sus pastores, et- 
cétera, nada añade de poesía después de conocidas las personas 
que expresan, al igual que en Virgilio, á quien se parece mucho, 
cuanto á la técnica y dulcedumbre de expresión, quedando, sin 
embargo, muy lejos de él en el sentimiento y en la plasticidad 
y relieve de sus pinturas, que son en Garcilaso descoloridas y 
sin bulto. Logró lo que Boscán no pudo lograr: la españoliza- 
ción casi completa del endecasílabo, doblegando la lengua cas- 
tellana á su ritmo de una manera maravillosa, naturalizando el 
soneto, ensanchando el marco de la canción, amoldando el 
período castellano á su libre y redondeada amplitud, para lo cual 
nuestro idioma es tan acomodado. Acertó en el terceto y en la 
octava i'uno, aunque no tanto en la rimo al mezzo. Suya es la 
estructura de la oda y de la silva (versos de siete y once sílabas). 
La alta sociedad española, cada vez más cortesana, refinada 
y elegante é italianizada, gustó sobremanera de la manera de 
Garcilaso ; y sus versos, impresos con los de Boscán en lindas 
ediciones de bolsillo, andaban en boca de todas las gentes de 
cuenta, hasta el punto de que los no tan avenidos con las insul- 
seces extrañas y clásicas del fondo, los acomodaran á lo divino, 
haciendo centones con ellos. Así Sebastián de Córdova Sazedo 
publicó Las obras de Boscán y Garcilaso trasladadas en materias 
cristianas y religiosas, 1575; Juan de Andosilla publicó Cristo 
N. S. en la Cruz, hallado en los versos de Garcilaso. Fuera de 
España apreciaron su maestría, y Francois de Belleforest arre- 
gló con su segunda égloga la Pastorale amonrcitsc (1569), y 
Mariano le ponía junto á Ronsard, en su Gallcria (1619), aunque 
valía mucho más que él. Paulo Jovio, en el 1. XXXIV y en los 
elogios de los hombres doctos, alaba las Odas, que escribía con 
la suavidad de Horacio. Pedro Bembo, en carta latina que le 
dirigió (1535). y en otra toscana á Fasitelo, piensa que no sólo 
á los españoles, pero que excederá á los italianos si no se cansa 
en aquel estudio. Versos en su favor, véanse en Herrera. 



S. XVI, I525. GARCILASO DE LA VEGA j5 

42. De Garcilaso sobre todo, como cabeza de los demás, hay que 
decir lo que escribe Rodríguez Marín (Barahona, pág. 282) : "Nuestros 
poetas se apropiaron, como bienes mostrencos, las ideas que en aquellas 
formas habían vertido los italianos, y éstos y los clásicos antiguos 
de Grecia y Roma abastecieron á la musa ibérica, de tal modo, que 
en los unos y en los otros pueden buscarse, casi siempre con fruto, 
durante los dos últimos tercios del siglo xvi y una buena parte del xvn, 
las fuentes de nuestro vasto caudal de asuntos y pensamientos poé- 
ticos. Todos imitaban, todos traducían; trajímonos con los moldes la 
masa echada en ellos, y nuestro Parnaso perdió en originalidad ge- 
nuínamente española cuanto ganó en brillantes atavíos, en amplitud de 
formas y en riqueza y variedad de modos de expresión/'" De su estilo 
escribió Francisco de Medina (Herrera, Anot., pág. 8) : "Las sentencias 
son agudas, deleitosas y graves las palabras, propias y bien sonantes; 
los modos de decir, escogidos y cortesanos; los números, aunque ge- 
nerosos y llenos, son blandos y regalados; el arreo de toda la oración 
está retocado de lumbres y matices que despiden un resplandor antes 
nunca visto; los versos son tersos y fáciles, todos ilustrados de claridad 
y ternura, virtudes muy loadas en los poetas de su género." Herrera 
(Vida) : "Es el estilo de G. L. inafetado, como se dixo de Xenofón, ó, 
por más cierto, que ninguna afetación lo puede alcancar halla con 
agudeza i perspicacia; dispone con arte i juizio, con grande copia i 
gravedad de palabras i concetos; que no podrá, aunque escriva cosas 
umildes, inclinar su ánimo á oración umilde. está lleno de lumbres i 
colores i ornato poético, donde lo piden el lugar y la materia; i de 
grandes afetos i eloquencia, no sólo esprimiendo, mas amplificando, i 
componiendo i ilustrando sus pensamientos con tanta elegancia, que 
ninguno le ecede. tiene riquíssimo aparato de palabras ilustres, sini- 
ficantes i escogidas con tanto concierto, que la belleza de las palabras 
da luz al orden, i la hermosura del orden da resplendor á las palabras, 
i aunque en algunas partes se pudieran mudar algunas vozes i ilus- 
trar con mejor disposición; está todo tan lleno de ornamentos i be- 
llezas, que no se puede manchar ni afear con un lunar, que se halle 
en él. Los sentidos, ó son nuevos, ó, si son comunes, los declara con 
cierto modo proprio sólo del, que los haze suyos; i parece que pone 
duda si ellos dan el ornato, ó lo reciben. Los versos no son rebueltos 
ni forcados, más llanos, abiertos i corrientes, que no hazen dificultad 
á la inteligencia, si no es por istoria ó fábula, i con aquella claridad 
suave i fácil, i con aquella limpieza i ternura i elegancia i fuerqa 
de sentencias i afetos se junta Y alteza de estilo á semejanca de 
Virgilio. Sin la cual claridad no puede la poesía mostrar su gran- 
deza ; porque donde no ái claridad, no ái luz ni entendimiento ; i 
donde faltan estas dos virtudes, no se puede conocer ni entender 
cosa alguna, i aquel poema que siendo claro tendría grandeza, care- 
ciendo de claridad es áspero y difícil. L' alteza nace en G. L. de 
las palabras escogidas i dispuestas con buen juizio; porque la pri- 
mera, que es de materia alta y grande en invención i ornamento, 



76 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

no se halla en él por falta del argumento, tiempla la gravedad del 
estilo con la dulcura haziendo un ligamento maravilloso, i que rara- 
mente se halla aun en los poetas de más estimación, porque la gran- 
deza aciende en sobervia, i la dulqura deciende en umildad. pero él 
anudó con tal temperamento estas dos virtudes, que juntas en sus 
versos hazen un' armonía igualmente proporcionada, las flores i lum- 
bres, de que esparce su poesía, parece que nacieron para adornar 
aquel lugar, do las puso. Las figuras i traslaciones están de suerte, 
que no por ellas se pierde la inteligencia de los versos, no es más 
cuidadoso en escrevir proprio, que figurado, ni al contrario ; antes 
tiempla uno con otro, porque no dize apuestamente para ostentación 
de ingenio, sino para alcanzar su intento con la persuasión i afetos. 
haze los assientos de los versos siempre llenos de hermosura i ma- 
gestad en lugar, que quien lee respira i descansa, i aquel número 
tan suave i armonioso es sólo suyo, con su regalo i blandura i sua- 
vidad es estimado por miui fácil; porque es tanta la facilidad de 
la dición que á pena parece que puede admitir números, i tanto el 
sonido de los números, que á pena parece que puede admitir lenidad 
alguna, finalmente escrivió mucho en poco, porque no dexó en aquel 
género lugar para los que le sucedieron. Mas si alguna cosa ái en él, 
que de todo punto no satisfaga á los ombres, que entienden, puede 
dezir, como dixo Ovidio: "defuit scriptis ultima lima meis." i en 
otra parte: "Quicquid in his igitur vitij rude carmen habebit, | emen- 
daturus, si licuisset, erat." Herrera, Anot. á Garcilaso: "Garci Lasso 
es dulce i grave (la cual mésela estima Tulio por mui difícil) i con 
la puridad de las vozes resplandece en esta parte la blandura de sus 
sentimientos; porque es mui afetuoso i suave, pero no iguala á sus 
canciones i elegías; que en ellas se ecede de suerte, que con grandíssima 
ventaja queda superior de sí mesmo. porque es todo elegante i puro 
i terso i generoso i dulcissimo i admirable en mover los efetos; i lo 
que más se deve admirar en todos sus versos, cuantos an escrito en 
materia de amor le son con gran desigualdad inferiores en la onestidad 
i templanqa de los desseos, porque no descubre un pequeño sentimiento 
de los deleites moderados, antes se embevece todo en los gozos, ó en 
las tristezas del ánimo." Hern. Hozes, Triunfos, 1554: "Después que 
Garcilasso de la Vega y Joan Boscan truxeron á nuestra lengua 
la medida del verso thoscano, han perdido con muchos tanto crédito 
todas las cosas hechas ó traduzidas en qualquier género de verso de 
los que antes en España se usaban, que ya casi ninguno las quiere ver, 
siendo algunas (como es notorio) de mucho precio." A lo que añade 
Ticknor: "Si la opinión que indica este escritor hubiera prevalecido 
por más tiempo, no sería la literatura española lo que es hoy día." Y 
poco antes: "No cabe duda que Garcilaso hubiera hecho aún más 
por sí y por la literatura de su patria, si, en lugar de imitar tan 
completamente á los grandes poetas italianos, que justamente ad- 
miraba, hubiera acudido más á menudo á los elementos del antiguo 
carácter nacional." Pero lo extranjerizo le cegaba, hasta el punto 



S. XVI, I525. GARC1LAS0 DE LA VEGA 77 

de decir en su carta del Cortesano: "Porque yo no sé qué desventura 
ha sido siempre la nuestra, que apenas ha nadie escripto en nuestra 
lengua sino lo que pudiera muy bien escusar." 

43. Obras de Garcilaso, con las de Boscán, Barcelona, 1543, y 
otras varias ediciones, bonitas y de bolsillo, hasta que se imprimieron 
aparte: Las obras del Excellente Poeta Garcilasso de la Vega, en 
esta postrera imprissión corregidas de muchos errores que en todas 
las passadas auía, Madrid, 1570 ; con Anotaciones y Emiendas del 
M. Francisco Sánchez, conforme á la de Salamanca de 1581 : Fran- 
cisci Sanctii Brocensis Opera Omnia, t. IV, Genova, 1766. La primera 
edición, con notas del Brócense, es de Salamanca, 1574; después, 1577, 
1581, 1589, etc. Estas notas señalan los pasajes de autores latinos é 
italianos imitados por el poeta. El gaditano Cobos se enfadó en un 
soneto de que pareciese censurarle esta imitación ; pero Sánchez volvió 
á la carga en el prólogo de la edición de 1581. Obras de Garci-Lasso 
de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera, Sevilla, 1580, con 
el famoso discurso sobre la lengua castellana del maestro Francisco de 
Medina, uno de los más elegantes y de magnífico estilo que se han 
escrito en nuestra lengua, y la Vida de Garci Lasso de la Vega. 
Es el comento más acabado ; pero de esos que toman pie de una 
palabra para dilatarse en cosas que no vienen al caso. El Prete Ja- 
copin, esto es, don Pedro Fernández de Velasco, replicó á los defec- 
tillos que Herrera le tacha. Garci-Lasso de la Vega, natural de 
Toledo, de don Thomás Tamayo de Vargas, Madrid, 1622: crítica, ex- 
purgo y fijación del texto y noticia de pasajes imitados. Obras de Gar- 
cilaso, ilustradas con notas, Madrid, 1765, por don José Nicolás de 
Azara, con prólogo sobre la decadencia del castellano. Poetas líricos 
de los siglos xvi y xvn, de Adolfo de Castro, Madrid, 1854. Garci- 
laso, edie. de Clásicos cast., Madrid, 191 1, por Tomás Navarro Tomás. 
Las estrofas latinas de Garcilasso, dirigidas á Antonio Telesio, están 
impresas en las Opera de este erudito (Ñapóles, 1762), págs. 128-129. 
Obras [facsímile de la ed. (Lisboa) de 1626, por Archer M. Hunt- 
ington], New- York, 1903. Una oda latina de Garcilaso de la Vega, 
ed. P. Savj-López y E. Melé, en Revista crítica, etc. (Agosto-Setiem- 
bre, 1897), págs. 248-251. Una oda latina inédita de Garcilaso de la 
Vega y tres poesías á él dedicadas por Cósimo Anisio, en Revista 
crítica, etc. (Junio-Setiembre, 1898) ; Oda latina de G. L. de la V., ed. 
A. Bonilla en Rev. crít. (Julio-Agosto, 1899), págs. 362-371. Consúl- 
tense: E. Fernández de Navarrete, Vida del célebre poeta Garcilaso de 
la Vega, en Colección de documentos inéditos para la historia de Es- 
paña (1852), t. XVI, págs. 9-287. B. J. Gallardo, Ensayo, etc., t. III, 
col. 317-333; t. IV, col. 1271-1325. B. Croce, Intorno al soggiomo di 
G. de la V. in Italia, Napoli, 1894. F. Flamini, Itnitazioni italiane in 
G. de la V ., en La Biblioteca dclle scuole italiane (Milano, Julio, 1899), 
t. VIII (2. a serie), págs. 200-203. 



7'S ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

44. Año 1525. El doctor Francisco de Sa de Miranda 
(1495-1558). caballero portugués nacido en Coimbra, doctor 
en Derecho, perito en Griego y Humanidades, dejó la cátedra 
de Jurisprudencia que tenía en su patria, viajó por España 
é Italia y se retiró á un lugar, donde era Comendador de la 
Orden de Cristo; se casó con doña Briolanda de Acevedo y se 
entregó á la poesía, en la que le tienen los portugueses por 
el segundo después de Camoens. De las 190 composiciones que 
Michaélis de Vasconcellos ha recogido en su edición, 75 están 
en castellano. Compuso al principio cantigas y csparsas al es- 
tilo antiguo, que se hallan en el Cancionero general, de Re- 
sende; pero después de viajar por Italia (1 521-1526) se hizo 
bastante italiano, sin dejar enteramente la manera antigua. 
Pastoril es la Fábula de Mondego (1528); más italiana es la 
égloga Alexis (1528-1532). en que ensaya el endecasílabo. 
Hasta entonces no parece habían influido en él Boscán ni Gar- 
cilaso; pero en 1534 ó 1535 Antonio Pereira Marramaque le 
dio, en copia manuscrita, los versos de entrambos, y se des- 
pertó en él la admiración por Garcilaso, cuya muerte lamenta 
en Nemoroso, la mejor de sus cinco églogas castellanas. A 1 
pesar de algunos portuguesismos, escribió en castellano co- 
rrecto. Usó, como Boscán, versos agudos é imitó bastante 
bien á nuestros dos poetas italianizantes. Hizo Sátiras en por- 
tugués y ocho Églogas, de ellas seis en castellano. 

45. As Obras de Dontor Francisco de Saa de Miranda, Lisboa, 
1595, 1605, 1614, con su vida; 1632, 165 1, 1677. As Comedias, Lisboa, 
1595, 1622. Poesías, ed. señora C. de Michaélis de Vasconcellos, Ha- 
lle, 1881. 

46. Año 1525. Jaime de Huete, aragonés, publicó, hacia 1525, 
la Comedia intitulada Thcsorina, la metería de la qual es anos amores 
de un penado por una señora, y otras personas adherentcs, 1551 ; Ma- 
drid, 1913 (Biblióf. Madril). Y la Comedía llamada Vidriana, Madrid, 
1913 (Biblióf. Madril.). Ambas están en la Bibl. Nacional. Proceden 
de La Celestina y de Torres Naharro combinados, en cinco jornadas 
y coplas de pie quebrado y lenguaje tosco y abundante en aragone- 
sismos: "Quamvis non Torris digna Naharro venit", se lee al final; 
claramente se ve que le imita. 

Agustín Ortiz publicó, hacia 1525, la Comedia Radiana. Véase 
The Comedia Radiana, ed. R. E. House, Chicago, 1910. Hállase en 
la Bibl. Nacional. 



S. XVI, I525. JAIME SOLER 79 

Fray Francisco de Vitoria (t 1546), dominico alavés; maestro de 
Meldhor Cano, estudió Teología en París y la enseñó en Valladolid, 
siendo prefecto del Colegio de San Gregorio el año 1525; después 
en Salamanca, siendo el primero que sacó de Santo Tomás la escolás- 
tica, reformando el estudio de la Teología, aunque no quiso publicar 
sus obras, y sólo después de fallecido vieron la luz pública: Theolo- 
gicae Relectioncs XII, vol. 2, Lyon, 1557; Salamanca, 1565. Summa 
Sacramentorum, Valladolid, 1561 ; Zaragoza, 1565. Confesionario, Sa- 
lamanca, 1562; Medina, 1569. Inéditos quedaron In universam Sum- 
mam Theologiae S. Thomae Commentaria é In IV Sententiarum. 
Consúltense las monografías sobre Vitoria, de don Fidel Abad y Cavia, 
Madrid, 1909, y del padre fray Luis G. Alonso Getino, El maestro fray 
Francisco de Vitoria, en La Ciencia Tomista, núms. 1-16. 

4 7. Año 1525. Miguel Asensio publicó Instructio Curatorum, 
Zaragoza, 1525. Acaso es el canónigo y vicario general de Huesca, 
que imprimió el Tratado llamado Tripartito : compuesto por el vene- 
rable luán gcrson, Zaragoza, 1525, 1562. — Soliloquio de San Buena- 
ventura, Alcalá, 1525. Véase Ponce (1597). — Jerónimo Cucalón pu- 
blicó la celebrada obra Apostillae et Repertorium... super Tit. de 
Regulis luris, Lyon, 1525. — Tratado del nombre de Jesús; compuesto 
por maestro Navarro, canónigo de Sevilla, Sevilla, 1525. Magistri Na- 
varre. De nomine Jesu, en español, Toledo, 1526. — Don Fernando de 
Loazes, de Orihuela, publicó De Conversione et baptismo Agareno- 
rum, Valencia, 1525. De Matrimonio Regis Angliae Henrici VIII, Bar- 
celona, 1531. — Juan Maldonado, conquense, vicario general de Burgos, 
publicó Hispaniola, quae Plautina festivitate, Tercntianaque facundia 
rednndans varios amantium casus, iucundosque successus non sine 
venustate elegantiaque complectitur, Valladolid, 1525. Paraenesis ad 
bonas literas, 1527. De Senectute Christiana, y Parado xa, Vita ho- 
minis instar diei, y Ludus chartarum et triumphns, y Geniale Judicium, 
Burgos, 1549. Vitae Sanctorum, 1530, 1548; Burgos, 1573. — Fray 
Jerónimo Pérez, mercedario valenciano, publicó Monoctium, Ñapó- 
les, 1525. In i am D. Thomae, Valencia, 1548. In i am 2 ae . Contra 
Haereticos unius diei opus, Ñapóles. — Perla preciosísima que asegura 
y repara la vida christiana, Toledo. 1525. — Historia del Emperador 
Carlomagno y de los doze pares de Francia, Sevilla, 1525, 1528, 1534, 
1547, 1548, 1549; Alcalá, 1570; Lisboa, 1613; Huesca, 1641 ; Cuenca 
(sin año); Sevilla, 1650 ; Barcelona, 1696. Está sacada del poema 
francés Fierabrás del Speculum historíale, de Vicente de Beauvais, y 
acaso de un compendio del Turpin. El pueblo le llama Carlomano, é 
inspiró á Calderón La Puente de Mantible. Es libro muy vulgar, que 
todavía se imprime, y lo tradujo Nicolás de Piemonte. — Libro de 
cozina compuesto por maestre Ruberto de Ñola, Toledo, 1525, 1529, 
1538, 1544, 1568, 1577; traducido del latín. — Jaime Soler, aragonés, 
publicó Summa de los Fueros y Observancias del Reyno de Aragón, 
Zaragoza, 1525. Repertorio de todas las Leyes de Castilla, Toledo, 



8o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

1529. — Francisco de la Torre, que no parece ser el famoso posterior, 
publicó Contedia Pontifical, en español, Roma, 1525 (Abcced. Colón). — 
Don Francisco Sarzosa, de Celia de Aragón, publicó In Aequatorem, 
planctarium, París, 1525 (?), 1526. 

48. Año 1526. Juan Alfonso de Benavente publicó Tractatus de 
penitentas et actibus penitentium et confessorum, Alcalá, 1526. — Fer- 
nando de Basurto, natural de Jaca, muerto en 1540, publicó el Libro 
agora nuevamente hallado del noble y muy esforcado cavallero don 
Florindo hijo del buen duque Floriseo, Zaragoza, 1526, 1530 y 1550. 
Descripción poética del martirio de Santa Engracia, Zaragoza, 1533. 
Vida y milagros de Santa Orosia, Zaragoza, 1539. Diálogo entre un 
caballero cazador y un pescador anciano, Zaragoza, 1539. Véase Cotare- 
lo, Teatro espñ. anterior á Lope, Madrid, 1902. — Bonavcnturae Sacti 
historia ó leyenda mayor de s. Francisco, y s. clara en español, To- 
ledo, 1526. — Caroli imperatoris, sumario del aceptación que tomó con 
el Rey de Francia en Madrid, Toledo, 1526. — Alvaro Castro, médico 
toledano, escribió {anua vitae, 1526, 2 tomos (ms. Catedr. Toledo), es 
Diccionario de los seres naturales, con nomenclatura castellana, latina, 
griega y árabe. Fundamenti Medicorum, 2 partes (Ms., Toledo). — 
En 1526 se publicó El octavo libro de Amadís: que trata de las es- 
trañas auenturas y grandes proezas de su hijo Lisuarte y de la 
muerte del ínclito rey Amadís... Fué sacado de lo Griego é Toscano 
en Castellano por Juan Díaz, bachiller en cánones, Sevilla. — Las Fá- 
bulas de Esopo, Sevilla, 1526, 1533, 1571, traducidas por tercera vez, 
después de las impresas en Zaragoza, 1489, y en Burgos, 1496. — Diego 
García, general de la Armada, en 15 12 y 1526, escribió Relación que 
presentó á S. M. de su derrota en el segundo viaje que hizo al descu- 
brimiento del río de la Plata, desde su salida de la Coruña, á 15 de 
Enero de 1526 (ms.). — Tripartito de Juan Gcrson, Toledo, 1526. — Mar- 
garita confessorum, Sevilla, 1526, por un dominico. — Juan Martín 
Población, valenciano, médico, matemático y astrólogo, publicó De 
itsu astrolabi Compendium, París, 1526, 1527, 1547, 1550, 1553, 1554, 
1556; Salamanca, 1550. Tratado y uso del astrolabio, traduc. por Ro- 
berto Deuport (ms. Bibl. Nac). — Fernando de Oropesa publicó Me- 
moria de una redempción en español, Toledo, 1526. — Nicolás de Plove 
publicó Tractatus sacerdotalis: de ecclesiasticis sacramentis, Alcalá, 
1526, 1553. — Historia del invencible cavallero don Polindo, Toledo, 
1526. — Diego Sagredo, capellán de doña Juana la Loca, publicó la 
primera obra de Arquitectura que se escribió en España (y también en 
Francia, traducida al francés en 1542), en la cual pretendió restaurar 
y compendiar la doctrina de Vitrubio, sin romper del todo con la 
arquitectura plateresca de entonces: Medidas del Romano, Toledo, 
1526; Lisboa, 1541 (dos ediciones); Toledo, 1549, 1564. Véase Llaguno 
y Amírola, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España, Ma- 
drid, 1829. — En la edición de La Celestina, de Toledo, 1526, se entre- 
metió el Auto de Traso é sus compañeros (entre el 18 y el 19), y al 



S. XVL, 1527. ALONSO DE VALDÉS 8l 

principio se dice: "El proceso deste auto fué sacado de la comedia 
que ordenó Sanabria." No se sabe qué comedia fuese. — Fray Alonso 
Venero (1483-1560), dominico burgalés, publicó El Enchiridión de los 
tiempos ó Univcrsalis ab Origine rerum Historíete Summarium, Bur- 
gos, 1526, 1529, 1540; Alcalá, 1541; Salamanca, 1545; Zaragoza, 1549; 
Medina, 1551, Amberes, 1551, 1554; Toledo, 1569, 1576, 1587; Alcalá, 
1641. La Vida del Confesor San Lesmcs, Burgos, 1563. La Vida de 
Santa Casilda. Agiographia ó vidas de Santos de España. Poligraphia 
de España (descripción). Tratado del origen y fundación de Burgos. — 
Francisco de Vergara (t 1545), canónigo toledano, erasmdsta y her- 
mano del doctor Juan de Vergara, y que, según Scoto, era "inferior 
á Juan en el ingenio, pero superior en el estudio", catedrático por diez 
años de griego en Alcalá, publicó Graecorum characterum apicum ct 
abbreviationum explicatio, Alcalá, 1526. De ómnibus Graecae Unguae 
Grammaticae partibus, Alcalá, 1537; París, 1550. D. Basilü Magni 
Condones novem... His accesserunt Graecae Unguae Alphabetum et 
Litt eraría Rudimento,, Alcalá, 1540, 1544. Teagenes y Clariclea ó Ld 
Historia Ethiopica de Heliodoro, Amberes, 1554; Salamanca, 15S1. 
Theonis Sophistae Progymnasmata. 

49. Año 1527. Alonso de Valdés (1490-1532) debió de 
nacer en Cuenca, donde su padre, don Hernando ó Fernando, 
asturiano de origen, fué regidor perpetuo y procurador en 
Cortes, padre, asimismo, de Juan y de Andrés, en quien re- 
nunció en 1520 la regiduría. Parece fué discípulo de Pedro 
Mártir, por lo menos se carteó con él, y se retrató en aquel 
Laclando del Diálogo, "mancebo, seglar y cortesano" ; no fué 
clérigo ni teólogo, como algunos han creído. Suena por primera 
vez su nombre en sus tres cartas que desde Flandes y la Baja 
Alemania dirigió á Pedro Mártir en 1520; acompañaba á la 
Corte imperial, acaso como escribiente de la cancillería, á las 
órdenes de Mercurio Gattinara. Asistió, y la describe en estas 
cartas, á la coronación 'de Carlos V en Aquisgrán y á la Dieta 
de Worms, mostrándose en ellas desfavorable á Lutero, "au- 
daz y desvergonzado", "venenosos" sus libros. Vuelto á Es- 
paña, siguió en la cancillería, redactó unas Ordenanzas (1524), 
que se conservan de su puño y letra, por encargo del canciller, 
siendo ya "registrador" y "contrarrelator" ; en 1525 el sobre 
de una carta le apellida "secretario del canciller", y en 1526 el 
Emperador le nombró "secretario de cartas latinas", con sa- 
lario de 100.000 maravedís anuales; más tarde se le llama "se- 
cretario", y Crammer le dice, en 1532, "secretario principal". 

6 



82 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Siguió á la Corte imperial en sus viajes por España, y redactó 
y suscribió muchos documentos oficiales, entre ellos la Inves- 
tidura é infcudación del ducado de Milán á Francisco Sforcia 
(1524); la carta del Emperador á Jacobo Salviati (1527), sin- 
cerándose del asalto y saqueo de Roma; la carta al Rey de In- 
glaterra (1527) sobre lo mismo, y la Liga clementina; la res- 
puesta al cartel de desafío de los Reyes de Inglaterra y Francia 
(1528) al Emperador; una carta al Embajador de Londres so- 
bre el divorcio de Enrique VIII (1529); el Tratado de paz 
con Clemente VII en Barcelona (1529); la cédula de Carlos V, 
reconociendo á su hija natural madama Margarita (1529), etc. 
Escribió, sobre todo, la Relación de las nuevas de Italia: saca- 
das de las cartas que los capitanes y comisario del Emperador 
y Rey nuestro Sr. han escripto á su majestad ; assí de la vic- 
toria contra el rey de Francia (de Pavía) como de otras cosas 
allá acaecidas (1525). Asimismo suscribió las cartas que en 
1526 dirigió Carlos V á Clemente VII y al Colegio de Carde- 
nales, quejándose de los agravios que había recibido del Papa 
y solicitando la celebración de un Concilio general, impresas 
en Alcalá, 1527 y muchas otras veces. Fué Alonso de Valdés 
más erasmista que Erasmo, Erasmiciorem Erasmo, como dijo 
Oliver; divulgaba sus escritos, hacía ediciones de ellos á su 
costa, le servía en sus negocios particulares. Fué de índole 
afable y pacífica y todo el mundo le estimaba; sólo tuvo con- 
tienda con Juan Alemán y el nuncio Castiglione, con ocasión 
del Diálogo de Lactancio y un arcediano, "tesoro de lengua", 
según M. Pelayo, retocado por su hermano Juan y aun recar- 
gado en la dureza y acedía, como á su vez lo hizo el editor de 
París de 1586. Trata del saco de Roma (1527), defendiendo^ á 
Carlos V. En estilo dramático, fogoso y pintoresco, narra el 
saco de Roma el Arcediano y por el Emperador sale Lactancio, 
en quien Valdés se reviste, echando la culpa al Papa, que pro- 
movió la guerra y se alió con Francia, y, repitiendo muchas de 
las diatribas de Erasmo contra frailes y clérigos y contra la 
corrupción de la Iglesia, acaba clamando por la reforma. En 
1529 salió Valdés de España, acompañando á la Corte imperial; 
asistió en Bolonia á las vistas de Clemente VII y el Emperador, 
y en Alemania, á la Dieta de Ratisbona. En 1530 estaba en 
Ausburgo; en 1531, en Colonia y Bruselas; en 1532, en Ratis- 



S. XVI, IS27. ALONSO DE VALDÉS 83 

bona. En la Dieta de Ausburgo debieron entenderse bien él y 
Melanchton, el cual, oídas las explicaciones de Valdés, en nom- 
bre del César, formuló por escrito las creencias luteranas en 
la famosa Conferencia de Ausburgo (1532). Valdés la leyó 
antes de presentarse á la Dieta y halló amargas é intolerables 
algunas proposiciones; luego la tradujo, por orden de Carlos V, 
al italiano. Murió Valdés en Viena, de la peste. Los extranjeros 
le ponen á la cabeza de los reformistas españoles; don Fermín 
Caballero vindica su ortodoxia; M. Pelayo le tiene "por un 
fanático erasmista, Erasmiciorem Erasmo, que participó de to- 
dos los errores de su maestro". "El juicio (añade) que de éste se 
forme, ya se le considere como católico (aunque malo), ya como 
hereje, debe aplicarse, punto por punto, á Alfonso, que nunca 
vio más que por los ojos del humanista roterodanense. Sin es- 
tar separados uno y otro pública y ostensiblemente del gremio 
de la Iglesia, sostuvieron principios de disciplina, y aun de 
dogma, incompatibles con la ortodoxia, y una y otra vez con- 
denados, é hicieron cuanto en su mano estuvo por concitar los 
pueblos contra Roma, menoscabar el prestigio de la dignidad 
pontificia y acelerar y favorecer los progresos de la Reforma. 
Si no reformistas, son padres y precursores de los refor- 
mistas, y bien hacen éstos en contarlos entre dos suyos." No 
fueron luteranos ni Erasmo ni Alonso de Valdés, ni reformis- 
tas heterodoxos, sino reformadores de las costumbres dentro 
de la Iglesia, aunque, en el fragor del combate, se saliesen á 
veces de la raya, y al criticar los desmanes de clérigos y frailes 
generalizasen demasiado. El pueblo no podía escandalizarse de 
que les pintasen la vida desreglada que él mismo veía en tanta 
gente de iglesia. 

50. Alonso de Valdés compuso de por sí, ó valiéndose de su 
hermano Juan, en 1528, el Diálogo de Laclando y un arcediano, con 
el fin de defender al Emperador, cuando el asalto de Roma en 1527, 
mirado en España por los erasmistas, y aun los que no lo eran, 
como justo castigo de Dios contra las liviandades y vicios de la 
Corte romana, como se ve por las cartas del Abad de Nájera, de 
Juan Pérez y de Fernando de Salazar. El mismo Valdés, secretario 
de cartas latinas del Emperador, había ya redactado las que en 1526 
dirigió Carlos V á Clemente VII y al Colegio de Cardenales, que- 
jándose de los agravios recibidos del Papa y pidiendo la celebración 
de un Concilio general. Como erasmista que era, tuvo otro fin, que 



84 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

fué el de pintar los horrores del asalto, achacando, con razón, las 
causas de la guerra al Papa y sus consejeros. "Si él, de esta vez, 
reforma la Iglesia, allende del servicio que hará á Dios, alcanzará 
en este mundo mayor fama y gloria que nunca príncipe alcan- 
zó y dezirse ha hasta el fin del mundo que Jesu Christo formó la 
Iglesia y el Emperador Carlos V la restauró." M. Pelayo entiende 
que la reforma deseada por Valdés es la luterana; pero no habiéndose 
nunca hecho luterano y siendo bienquisto de los católicos erasmistas 
españoles, no se le puede colgar tal sambenito; la reforma que él 
quería era la que querían los demás erasmistas: la reforma eclesiás- 
tica dentro del catolicismo. Hay que suponer mejor enterados en 
esto al Inquisidor general y al Presidente del Consejo de Castilla, que 
no á M. Pelayo. En la pág. 463, ed. Usoz : Dos diálogos escritos por 
Juan de Valdés, ahora cuidadosamente reimpresos, 1850, t. IV de los 
Reformistas Antiguos Españoles. No se imprimió por entonces, pero, 
sin nombre de autor, se copió y leyó y voló hasta Alemania, como 
dice Castiglione en su Risposta: "Dopo l'aver publicato il libro, é 
mandatolo in Alemagna, in Portogallo é in diversi altri luoghi." 
Denunciólo al Nuncio Castiglione el primer secretario del Emperador, 
Juan Alemán, enemistado ya mucho antes con Alonso de Valdés. 
Castiglione pidió al Emperador lo hiciese recoger y quemar, el cual 
le respondió que lo vería y llevaría al Consejo, aunque tenía á Val- 
dés por buen cristiano é incapaz de escribir herejías á sabiendas; 
divididos los pareceres del Consejo, aunque los más favorables á 
Valdés, diólo el Emperador á examinar al doctor De Praet {Praten- 
ses) y al doctor Granvella. El inquisidor general, don Alonso Man- 
rique, erasmista, á quien también acudieron Alemán y el Nuncio, 
declaró que no hallaba doctrina sospechosa, y el Arzobispo de San- 
tiago, Presidente del Consejo de Castilla, absolvió á Valdés y su 
libro de los cargos de injuria y calumnia. Boehmer conjetura que 
la primera edición es de 1529. La edición conocida, sin lugar ni año, 
dice: Diálogo: en que particularmente se tratan las cosas acaecidas 
en Roma: el año de M. D. XXVII. Cita Boehmer ejemplares de las 
Universidades de Rostock y Goettingen y de la Bibl. de Munich. De 
la 2. a , ed. lo hay en la Univers. de Goettingen; de la 3. a , en el Museo 
Británico; de la 4. a , en la Bibl. de Munich; de la 5. a , en la Nacional 
de París y Munich, tiene variantes, y se imprimió suelta, París, 1586. 
Se imprimió, como el Mercurio, siete veces en italiano, desde 1546, y 
se tradujo al inglés, 1590. Consúltense: A. V. Litteras XL inéditas, 
ed. E. Boehmer, en Homenaje á Mencndez y Pelayo, Madrid, 1899, 
t. I, págs. 385-412. E. Boehmer, Spanish Reformers, Strassburg- 
London, 1874, t. I, págs. 65-115. Usoz, Consideraciones Divinas, de 
Valdés, 1863. Fermín Caballero, Valdés. M. Pelayo, Heterod., t. II, 
pág. 97- 

51. r Año 1527. Alonso Fernández de Madrid (1474- 
1559), nació en Patencia, protegióte el arzobispo de Granada, 



S. XVI, I527. JAIME LÓPEZ 85 

fray Hernando de Talavera; fué canónigo de Pa'lencia y arce- 
diano de Alcor, llegando á ser vicario general de don Francisco 
de Mendoza, obispo de Pa'lencia; "varón de mucha virtud y 
bondad, muy estudioso y honesto" (Nic. Ant, Bibl. nova, I, 
23); fué erasmista. Publicó, en 1527, el Enquiridio ó matinal 
del cauallero cristiano... traduzido en castellano, sin lugar ni 
fecha (véase Bonilla, Erasmo en España), Zaragoza, 1528; Al- 
calá, 1529 (?); Lisboa, 1541; Amberes, 1555. Publicó esta tra- 
ducción del Enchiridion militis christiani, de Erasmo Alonso 
Fernández, sin poner su nombre. Además publicó Doctrina y 
amonestación caritativa, en la qual se demuestra no ser licito á 
los cristianos ricos que dejen de socorrer con lo que les sobra 
á los pobres que tienen presentes, por guardarlo para remediar 
á los venideros; compuesta en latín por el R. en Cristo P. el 
Dr. Juan Bemol Díaz de Luco, doctor en decretos, obispo 
de Calahorra y la Calzada y del Consejo de S. C. C. M. Tra- 
ducida en romance por Alonso de Madrid, arcediano de Alcor, 
en la iglesia de Palencia, Stella, 1547. De la antigüedad y no- 
bleza de la cibdad de Palencia (Ms. Bibl. Nac.) ; publicada la 
parte de la Silva Palentina referente á las Comunidades, en la 
Colección de documentos inéditos para la Hist. de Esp., II, 331. 
Según Bonilla, del mismo autor es la Exposición y sermón so- 
bre dos Psalmos, de Erasmo, Toledo (?), 1531. 

52. Año 152J. Fernando de Briz publicó la Comedia en coplas 
de Josep, 1527 (Hern. Colón). — En 1527 se celebró el bautizo de 
Felipe II, en Valladolid, y, entre otros festejos, se representaron 
cinco dramas á lo divino, como el Bautismo de San Juan. Véanse, 
por ser importantes para la historia del teatro estas festividades, en 
Sandoval, Historia de Carlos V, Amberes, 1681, t. I, pág. 619, 1. XVI. — 
Recopilación de las ordenangas de la muy noble z muy leal cibdad de 
Sevilla, Sevilla, 1527. — El doctor Enrique de Ribera, médico del Em- 
perador, publicó el Tractado contra pestilencia, Valladolid, 1527. — 
Fray Francisco de Meneses, franciscano, publicó Difficilium accen- 
tuum Compendium, París, 1527. — Jaime López, médico de Calatayud, 
publicó Aboali Aviceni, vulgo Avicenae, líber de viribus coráis, cum 
commentariis, Tolosa, 1527. — Pro invictissimo Caesare Carolo Au- 
gusto... epistolae Franci Regís ad principes Imperii transmissae ac 
apologiae madriciae convencionis dissuasoriae refutatio..., Alcalá, 
1517. ítem: Invictissimi rom. imper. Caroli... ad dúo Clementis sep- 
timi... brevia responsio, in qua ab ipso Pontífice appellat: petitque 
generalis Christianorum omnium ConcUii congregationem, Alcalá, 



86 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

1527. — Vita bcati Pauli heremite : ex soluto sermone ac prosa : in elegan- 
tissimos: perpulchros : atque luculcutos versus, Toledo., 1527. 

53. Año 1528. Fray Antonio de Guevara (1480?- i 545) 
nació en Treceno, de las Asturias de Santillana, de linaje ala- 
vés; su padre, Beltrán de Guevara; su madre, Elvira Noroña 
y Calderón. A los doce años llevóle á la Corte su padre, donde 
siguió estudiando, y á la muerte de la reina Isabel entró en la 
Orden franciscana, profesando' en Vallad olid ó, según otros, 
en la provincia de Ñapóles. Elevado á las más altas dignidades 
de la Orden, fué predicador, consejero y cronista de Carlos V, 
Inquisidor de Valencia, Obispo de Guadix (1527?), luego de 
Mondoñedo (1537) >" falleció en Valladolid. Escribió el famo- 
so Libro de Marco Aurelio y el Relox de Príncipes, incorpo- 
rados en una sola obra, en 1529, por su autor; el Monte Cal- 
vario, Epístolas familiares, Menosprecio de la Corte, Aviso de 
privados y doctrina de cortesanos, De los inventores del arte de 
navegar y otras obras. 

No es para creído el estruendo que armaron, no sólo en 
España, pero en toda Europa, los libros del donairoso y grave 
moralista, que en ser uno y otro y en la elocuencia del decir y 
en la musical armonía del versificar su elegante prosa, estribó, 
sin duda alguna, su fama de un siglo entero, como incontras- 
tada por la de ningún otro escritor, y no menos hoy y para 
siempre, á mi parecer, su altísimo valor artístico, como de uno 
de los que más suntuosa y lujosamente supieron manejar la 
lengua castellana y acertaron á embelesar á los lectores, persua- 
diéndoles, burla burlando, con la socarronería de su desenfa- 
dado ingenio, los más nobles y levantados principios de política 
y moral cristiana. 

54. Epíst., 34: "Que como nací en Asturias de Santillana." 
Epíst. pte. 2, 15: "Los viejos de mi tierra, la Montaña." Epíst. á 
don Alonso de Acuña : "Acuerdóme que siendo muy niño, en Treceno, 
lugar de nuestro mayorazgo de Guevara"; allí dura la torre de los 
de su apellido. 

En España fué tan leído como el Amadís y La Celestina, dice, 
con razón, M. Pelayo, que es cuanto encarecerse puede. Fuera de ella 
se menudearon sus ediciones en latín, en italiano, en francés, en 
inglés, en alemán, en holandés, en danés, en húngaro, hasta hubo 
quien, en el siglo xviii, le tradujo al armenio. Fué la biblia y el 
oráculo de los cortesanos *y de las damas; la admiración de los le- 



S. XVI, I528. FRAY ANTONIO DE GUEVARA 87 

irados y escritores; el terrero de la envidia de muchos, y el escándalo 
de algunos necios. Según afirmaba el hijo de Casaubón, ningún libro, 
fuera de la Biblia, tuvo en su tiempo tanta difusión como el Marco 
Aurelio. El Marqués de Pescara regaló al autor una pluma de oro. 
En Francia fué reimpreso el mismo año en que salió en Valladolid 
el Relox de Príncipes: Libro Áureo de Marco Aurelio, París, 1529, 
texto tomado de las fraudulentas de Sevilla, Portugal y Aragón, á 
que el autor alude en su prólogo de la edición vallisoletana. Al fran- 
cés tradujo el Marco Aurelio Herberay des Essars, el que trasladó 
el Amadís y otros libros de caballería. Montaigne dice {Essais, II, 2) 
que era una de las lecturas favoritas de su padre. Brantóme repite, 
en las Damas galantes, los cuentos de Lamia y Flora. El del villano 
del Danubio se halla en las Historias prodigiosas, de Bouistán, Tes- 
serant y Belleforest (1560); varios poetas lo trataron: Brunet, Pedro 
Sorel, Chartrain, Nicolás Clément y Gabriel Fourmenois; lo inmor- 
talizó Lafontaine, y, según M. Pelayo, "las cartas y los tratados del 
primer Balzac, que pasa por reformador de la prosa francesa en los 
primeros años del siglo xvn y por el primero que puso número en 
ella, parecen un producto de la escuela retórica de Guevara. En In- 
glaterra, en tiempo de la reina Isabel, tuvo aún más honda y duradera 
influencia, pues, imitado Guevara, por haberlo traducido cinco ó seis 
intérpretes, fué una de las principales causas del nuevo estilo lla- 
mado euphuismo. Tal sostuvo Landmann en su obra sobre Shakespeare 
y el euphuismo (1884), probando que el estilo de Lily viene de Gue- 
vara, que muchas de las ideas y aun largos pasajes de la célebre 
novela Euphues, the anatomy of wit, que dio nombre al género, están 
tomados de Guevara. "El Marco Aurelio, sobre todo, dice J. Jus- 
serand, traducido por lord Berners en 1532, y por sir Thomas North 
en 1537, gozó de extremada popularidad. Las disertaciones morales 
de que aquel libro estaba henchido encantaron á los pensadores más 
serios; el lenguaje insólito del autor español encantó á las personas* 
frivolas. Antes de Lily ya varios autores ingleses habían imitado á 
Guevara; cuando Lily apareció, embelleciendo todavía más aquel estilo, 
el entusiasmo fué tan grande, que se olvidó el modelo extranjero, y 
aquel estilo exótico fué rebautizado en signo de adopción y de natu- 
ralización inglesa." {Le Román au temps de Shakespeare, París, 1887.) 
Garret Underhill dedica, en su Spanish Literature in the England of 
Tudors (págs. 65-84), un capítulo entero al grupo de Guevara en la 
Corte de Enrique VIII. En Inglaterra, fray Luis de Granada destronó 
á Guevara, á fines del siglo xvi, y en el continente destronóle el Te- 
lémaco. La crítica presente y futura juzgará el hecho. En Alemania 
se llevaron la palma Quevedo y Gradan. Tal fué el triunfo de la 
socarronería castellana, alma de los escritos del famoso Obispo de 
Mondoñedo. Las principales ediciones francesas son: Livre dore de 
Marc Auréle, París, 1531. L'horloge des princes, París, 1540. L'hor- 
loge des princes, París, 1555. Italiana: Vita, gesti, costumi, discorsi 
di M. Aurelio, Venecia, 1544, con otras 22 ediciones. En inglés: The 



88 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Golden Boke of Mar cus Aurelias, reimpreso 14 veces en el siglo xvi. 
Alemana, en Munich, 1599, con siete reimpresiones. Holandesa, en 
1612. Latinas: Horologii Principum sive de vita M. Aurelii, Torgae, 
1606. Horologium principum ad norman vitae M. Aurelii, Francfort, 
1664. Armenia, por Kapriel Hamuzasbian, Venecia, 1738. 

55. El estilo de Guevara se reconoce al punto por el afec- 
tado amontonamiento de antítesis, como las llaman los retóri- 
cos, que se corresponden cual frases musicales de un ritmo 
agradable de suyo; pero que, tan menudeadas, trasparentan la 
afectación y fatigan. La facundia y abundancia en el decir pasa 
de la raya, y suena á derroche. Si el río de su elocuencia se con- 
tuviese dentro de las riberas y no se derramase á la continua 
sin medida por todas partes, y si el dejo rítmico de la cadencia 
musical no bambanease tan repetidamente, sería Guevara el 
más elocuente de los escritores españoles. Suelto, rico, desenfa- 
dado, socarrón, elegante, es como el que más; grave en las 
sentencias, moral en los intentos, como nadie. Pedro de Rúa, 
Antonio Agustín y otros muchos le achacaron el dar por ver- 
dadero lo que sólo era obra de su fantasía, cuanto al citar an- 
tiguos autores, que jamás vivieron y él fantaseó, y al contar 
historias que él supo fraguar en su magín. Pero ya él se había 
curado en salud, diciendo que no creía más que en la Sagrada 
Escritura, de modo que no le parecía debía contenerse cuando, 
de su propio caletre, inventaba casos más bonitos y á propósito 
que los que hallaba en las historias y autores verdaderos. Nues- 
tro hombre los fabricaba á su antojo, sin reparo, y se los col- 
gaba á escritores, que jamás fueron en el mundo, con un tan 
desenfadado desparpajo y una tan grave seriedad, que no es 
el menor de los deleites para el que le va leyendo gozar de tan 
sabrosos embustes, afirmados gravemente por varón tan auto- 
rizado y sesudo. 

56. M. Aurelio, prólogo: "Yo comencé á entender en esta obra 
el año de mil y quinientos y diez y ocho, y hasta el año de veynte y 
cuatro ninguno alcanzó en que yo estava ocupado: luego el siguiente 
año de veynte y cuatro, como el libro que tenía muy secreto estuviesse 
divulgado, estando su Magestad (Carlos V) malo de la quartana, me 
le pidió para pasar tiempo y aliviar su calentura. Yo serví á su 
Magestad entonces con Marco Aurelio: el qual aún no le tenía 
acabado ni corregido, y supliquéle humildemente que no pidía otra 



S. XVI, I528. FRAY ANTONIO DE GUEVARA 89 

merced en pago de mi trabajo sino que á ninguno diesse lugar que 
en su real cámara trasladase el libro, porque en tanto que yo yva 
adelante con la obra, y que no era mi fin de publicarla de la manera 
que entonces estava, si otra cosa fuesse, su Magestad sería muy 
deservido y yo perjudicado. Mis pecados que lo uvieron de hacer: 
el libro fué hurtado y por manos de diversas personas traydo y 
trasladado, y como unos á otros le hurtavan y por manos de pajes 
le escrevían, como cada día crescían en él más las faltas, y no avía 
más de un original por do corregirlas. Es verdad que me trugeron 
algunos á corregir: que si supieran hablar, ellos se quexasen más 
de los que los escrivieron, que no yo de los que le hurtaron. Aña- 
diendo herror sobre herror, ya que yo andava al cabo de mi obra 
y quería publicarla, remanesce Marco Aurelio impresso en Seuilla, 
y en este caso yo pongo por juezes á los lectores entre mí y los 
impresores, para que vean si cabía en ley ni justicia un libro que 
estaba á la imperial majestad dedicado, era el auctor niño, estava 
imperfecto, no venía corregido, que osase ninguno imprimirlo ni pu- 
blicarlo. No parando en esto el negocio imprimiéronse otra vez en 
Portugal y luego en los reynos de Aragón, y si fué viciosa la impres- 
sión primera no por cierto lo fueron menos' la segunda y tercera; 
por manera que lo que se escrive para el bien común de la república, 
cada uno lo quiere aplicar en provecho de su casa. Otra cosa acón- 
teselo con Marco Aurelio, la qual he vergüenza de la dezir, pero más 
la habrán de tener los que la osaron hazer, y es que algunos se hazían 
auctores de la obra toda, otros en sus escripturas enxerían parte 
della como suya propria: lo qual paresce en un libro impresso do 
el auctor puso la plática del villano, y en otro libro también impresso 
pusso otro la habla, que hizo Marco Aurelio á Faustina, quando le 
pidió la llave. Pues estos ladrones han venido á mi noticia, bien 
pienso yo que se deve aver hurtado más hazíenda de mi casa. En 
esto verán que Marco Aurelio no estava corregido, pues agora se le 
damos muy castigado. En esto verán que no estava acabado, pues 
agora sale perfecto. En esto verán que le faltava mucho, pues agora 
le verán añadido... Este Relox de Príncipes se divide en tres libros. 
En el primero se trata que el Príncipe sea buen Cristiano. En el 
segundo, cómo el Príncipe se ha de aver con su mujer y hijos. En 
ei tercero, cómo ha de gobernar su persona y república." 

En 1528 se publicaron tres ediciones clandestinas del Libro áureo 
de Marco Aurelio, emperador y eloquentissimo orador; otras tres 
salieron, no menos fraudulentas, el año siguiente de 1529. Habíanle 
hurtado el manuscrito de la Cámara Imperial, se sacaron muchas 
copias y se imprimieron sin saberlo el autor, hasta que el año 1529 
intervino en la primera edición permitida, que rotuló Libro llamado 
Relox de Príncipes en el qual va encorporado el muy famoso libro 
de Marco Aurelio, Valladolid, 1529. Hay otra edición del mismo año 
con el título de Libro del emperador Marco Aurelio con Relox de 
Príncipes, Valladolid, 1529. Una de las fraudulentas lleva por título 



90 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Libro áureo de Marco Aurelio: empador (sic) y eloquentissimo ora- 
dor, Zaragoza, 1529. De las demás ediciones, tras la legal de 1529, 
citaremos: Sevilla, 1531 y 1532; Salamanca, 1532; Barcelona, 1532, 
edición que lleva añadidas "nueve cartas y siete capítulos" (del 58 
al 73 del 1. III) ; Libro nuevo de Marco Aurelio Emperador, Valencia, 
1532. Otras ediciones sin valor bibliográfico; Sevilla, 1533, 1534, 1537; 
Venecia, 1553; Zaragoza, 1555; Sevilla, 1557; Alcalá, 1566. Obras 
completas, Valladolid, 1529, 1545. Libro titulado Monte calvario, Va- 
lladolid, 1529; Salamanca, 1542, 1545; Zaragoza, 1545; Valladolid, 
1546; Zaragoza, 1549; Valladolid, 1549, 1551 ; Zaragoza, 1551. Orato- 
rio de religiosos, Valladolid, 1542; Zaragoza, 1543; Valladolid, I545> 
1546 y 1550, etc. Epístolas familiares, primera y segunda parte, Va- 
lladolid, 1539; 2. a pte., Valladolid, 1541 y 1542; Zaragoza, 1543; 
Valladolid, 1544-45, etc. Menosprecio de Corte, Valladolid, 1539; Lyon, 
1542 (en francés) ; París, 1542 (id.) ; Lyon, 1543 (id.) ; París, 1543 y 
1544 (id.); Londres, 1548 (en inglés), etc. Aviso de privados y doc- 
trina de cortesanos, Valladolid, 1539; Amberes, 1539; Venecia, 1544 
(en italiano) ; Lyon, 1556 (en francés), etc. De los inventores del arte 
de navegar, Valladolid, 1539, etc. Décadas de las vidas de los diez- 
Césares, Valladolid, 1539; Londres, 1577. De adventu Sancti Iacobi, 
Amberes, 1608. Dejó manuscritas: Disputatio contra Iudacos. Crónica 
imperial de Carlos V , etc. 

Antonio de Guevara, Epístolas familiares, Bibl. de Aut. Esp., 
t. XIII. Menosprecio de Corte, ed. T. de San Pelay'o Ladrón de 
García, Bilbao, 1893. Arte de marear, ed. J. de San Pelayo Ladrón 
de García, Bilbao, 1895. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Orígenes 
de la novela, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, págs. ccclxv-ccclxxv r 
L. Clément, Antoine de Guevara, ses leetnres ct ses initiateurs fran- 
jáis au xvi e siécle, en Revue d'histoire littéraire de la France (1900), 
t. VII, págs. 590-602; (1901), t. VIII, págs. 214-233. R. Foulché-Del- 
bosc, Revue Hispanique (1908), t. XXIII, págs. 633-635. J. M. Gálvez, 
Guevara in England (kapitel I und II), Berlín, 1910. A. Morel-Fatio r 
Historiographie de Charle s-Quint, París, 1913. John. Garret Underhill, 
Spanish Litcrature in the England of the Tudors, New-York, The 
Columbia University, 1899. 

57. Año 1528. Francisco Delicado ó Delgado, de la 
Peña de Martos, discípulo de Lebrija, siguió el estado eclesiás- 
tico y partióse para Roma, donde logró el cargo de vicario del 
valle de Cabezuela, sin residencia, pues allí vivió dado á los vicios 
de aquella ciudad, de los que le resultaron unas bubas. Allí 
mismo acabó de escribir, en 1524, el Retrato d'c ¡a Lozana An- 
daluza, y el año de 1528, tras el saco de Roma, pasó á Venecia, 
donde lo publicó, con algunas añadiduras, el mismo año, pero 
sin nombre de autor, "por no vituperar el oficio escribiendo 



S. XVI, 1528. FRANCISCO DELICADO 9 1 

vanidades", hasta que, viendo el buen suceso del libro, decla-- 
róse por autor de él. Es un retablo de la vida de una cortesana 
andaluza en Roma, con todas las obscenidades tomadas del na- 
tural, sin recato ni ideal alguno; no siendo novela ni comedia, 
sino narración, pero hablada, dialogada y viva, "en lengua 
española muy claríssima". Conocía La Celestina, el "Asno de 
oro, de Apuleyo; pero no á Pedro Aretino, como se ha dicho, 
pues sus obras son posteriores á 1528; antes, ya ha dicho Ar- 
turo Graf que, si imitación hubo, lo fué del Aretino y no al 
revés, y cierto 1 , el parecido es grandísimo, aunque M. Pelayo y 
Farinelli nieguen tal imitación. Menos tiene La Lozana del Diá- 
logo de las hetairas, de Luciano', del cual tomó lo más indecente 
el Aretino. La Lozana no salió de los libros, sino de la vida 
real de Roma, vivida por su autor. Encierra muchos elementos 
folklóricos y frases españolas; pero no menor mezcla de ita- 
lianismos, propios de la lengua franca que en Roma usaban 
los españoles de baja estofa, de la cual echó mano igualmente 
Torres Naharro, sin dejar, con todo eso, de tener trozos y 
frases en castizo y familiar lenguaje, con su propio color y brío. 

58. El Ragionamcnto della Nanna e della Antonia, del Aretino, 
es de 1533; el Diálogo della Nanna é della Pippa sua figliuola, de 1536; 
el Ragionamento del Zoppino fatto frate... dove contiensi la vita e 
genealogía de tutte le cortegiane di Roma, no se publicó hasta 1539. 
Acaban de ser elegantemente impresos Los Diálogos del divino Pedro 
Aretino, por Joaquín López Barbadillo, Madrid, 1914, 2 vols., las dos 
primeras jornadas. Véase Graf, Giomale Storico della letteratura 
italiana, Turín, 1880, t. XIII, pág. 317. A. Farinelli, en Ressegna Bi- 
bliographica della letteratura Italiana, t. VII, pág. 281, Pisa, 1900. 
M. Pelayo, Ortg. nov., t. III, pág. cxcvi. "Y si quisieren reprender que 
por qué no van munchas palabras en perfeta lengua castellana, digo 
que siendo andaluz y no letrado y escribiendo para darme solacio y 
pasar mi fortuna, que en este tiempo el Señor me había dado, con- 
formaba mi hablar al sonido de mis orejas, que es la lengua materna 
y el común hablar entre mugeres, y si dicen por qué puse algunas 
palabras en italiano, pódelo hacer escribiendo en Italia..., si me dicen 
que por qué no fui más elegante, digo que soy inorante'' (pág. 333). 

Un solo ejemplar se conoce de La Lozana, en la Bibl. imperial de 
Viena; reimprimióse en la Colecc. de libros raros y curiosos, Madrid, 
1871 ; en París, 1888, con traducción francesa, y en Madrid, en la 
Colecc. de libros picarescos, 1899. Las tres proceden de la copia que 
Gayangos sacó de Viena, y está en la Bibl. Nacional. En 1531 y 1534 
editó La Celestina, Venecia; en 1534 corrigió y publicó el Primaleón, 



92 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Venecia, en la introducción de cuyo tercer libro declaró "Como lo 
fui yo quando compuse la Logana en el común hablar de la polida 
Andalucía". Al fin del tomo se dice que los tres libros de Pritnaleón 
"fueron corregidos y emendados de las letras que trastrocadas eran 
por el vicario del valle de Cabezuela Francisco Delicado, natural de 
la Peña de Martos". Cuando padecía de las bubas compuso De con- 
solatione infirmorum (pág. 334), y curado, con el cocimiento del 
guayaco ó palo santo, introducido en España en 1508 y en Italia en 
1517, compuso un cierto electuario (pág. 280), escribiendo sobre el 
modo de curar con él, en italiano, II mal franceso, Venecia, 1529, 
opúsculo del cual hablan Astruc, médico de Montpellier y Morejón 
y Chinchilla {Historia bibliográfica de la Medicina Española, obra 
postuma de don Antonio Hernández Morejón, t. II; Madrid, 1843, 
pág. 219. Anales históricos de la Medicina..., por don- Anastasio 
Chinchilla, t. I, Valencia, 1841, pág. 186). Delgado llaman ambos al 
autor, así como el privilegio de Clemente VII para imprimir su libro 
en 4 de Diciembre de 1526; éste debió de ser su propio apellido, ita- 
lianizado de alguna manera en Delicado. En 1533 editó el Amadís de 
Gaula, Venecia. 

59. Año 1528. Fray Francisco de Osuna, franciscano (t 1540?), 
comenzó en 1528 á publicar la Primera parte del Abecedario espiri- 
tual, Sevilla; Burgos, 1537; Medina, 1544; Zaragoza, 1546; Sevilla, 
1554. La Segunda parte, Sevilla, 1530; Burgos, 1539 y 1545; Sevilla, 
1554; Burgos, 1555. La Tercera parte, Toledo, 1527; Valladolid, 1537; 
Burgos, 1544; Sevilla, 1554; Burgos, 1555. La Cuarta parte, 1530; 
Burgos, 1536; sin lugar, 1542 y 1551; Valladolid, 1551; Sevilla, 1554. 
La Quinta parte, Burgos, 1542; Sevilla, 1554; Burgos, 1554. La Sexta 
parte, Sevilla, 1554; Medina, 1554. Gracioso convite de las gracias 
del santo Sacramento, Sevilla, 1530; Burgos, 1537 y 1542, etc. Norte 
de los estados, Sevilla, 1531, 1536, 1541 ; Burgos, 1541 y 1550; Me- 
dina, 1550. Fué el Abecedario de los libros que más leyó Santa 
Teresa. En latín: Sanctuarium biblicum, Tolosa, 1533. Sermones de 
Virgine super verba Beatus venter, Tolosa, 1553. Pars meridionalis , 
París, 1583; Zaragoza, 1546, 1549; Medina, 1554. Comrnentaria super 
verba Missus est, Amberes, 1545. Trilogium evangelicum, Amberes, 
1537; París, 1557. Pars occidentalis, Amberes, 1536; Zaragoza, 1546; 
París, 1546, 1548; Zaragoza, 1549; París, 1550; Medina, 1554; Lyon, 
!5Ó9; Venecia, 1572, 1583, etc. Passw compassionis, Venecia, 1573. 
Tercera parte del libro llamado Abecedario Espiritual, ed. M. Mir, 
Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XVI. 

El protonotario Luis Mexía, acaso pariente de los hermanos Pedro 
y Cristóbal Mexía, los tres erasmistas, tradujo la obra de Erasmo 
Colloquio intitulado institución del Matrimonio cristiano, Valencia, 
1528. "En este presente tratado se contienen tres Colloquios de Eras- 
mo en romance... Colloquio de Erasmo llamado Menipsigamos... Una 
carta de Erasmo al Emperador: con la respuesta del emperador á 



S. XVI, I528. JUAN PASTOR 93 

Erasmo. Trasladadas de latín en romance... El primero del segundo 
tratado de los Colloquios de Erasmo..." Los coloquios de Erasmo, 
Sevilla, 1529 (Brunet) ; Toledo, 1530. Colloquios familiares compuestos 
en latín... traduzidos por un muy sabio varón, 1528 (?) : los ocho pri- 
meros traducidos por anónimo ; los tres últimos por Luis Mexía. 
El anónimo cree Bonilla fué Alonso de Virués {Erasmo en Esp., 
pág. 65). Doze coloquios de Erasmo, Zaragoza, 1530 (Juan M. Sán- 
chez, Biblia gr. Arag. siglo xvi, pág. 228). Colloquios de Erasmo, 1532, 
sin más que : I. A. T. O. L. (Bonilla, ibid., pág. 68) : es reimpresión 
de la edic. de 1530 "nuevamente añadido", acaso por el impresor 
/(uan) de ^4(yala) en TOL(edo). El Colloquiorum líber se publicó en 
1522 ó 1523; Basilea, 1524. Los Coloquios de Erasmo se han reim- 
preso en los Orígenes de la Novela, t. IV, Madrid, 191 5. Escribió 
además Luis Mexía el Apólogo de la ociosidad y el trabajo, intitulado 
Labricio P oriundo, obra que glosó y moralizó el aventurero huma- 
nista Francisco Cervantes de Salazar, Alcalá, 1546. 

El M. Bernardo Pérez de Chinchón nació en Valencia, donde 
fué chantre, canónigo de Gandía y de la servidumbre de don Juan 
de Borja, duque de Gandía. Declaración del Pater Noster. ítem el 
sermón de la grandeza y muchedumbre de las misericordias de Dios, 
Logroño, 1528; Amberes, 1549: es traducción de la Precatio Dominica, 
de Erasmo. Sueños de Alcibiades compuesto por el famoso doctor 
Erasmo, Valencia, 1529; Amberes, 1555. Diálogos christianos contra 
la secta mahomética y contra la pertinacia de los judíos; en la dedi- 
catoria dice Valencia, 1534. Libro del Aparejo que se deue hazer 
para bien morir, Burgos, 1535; Amberes, 1549; Sevilla, 1551 ; ó Pre- 
paración y aparejo para bien morir, compuesto por el famoso y ex- 
celente doctor Desiderio Erasmo Roterodano, Amberes, 1555. Histo- 
ria de las cosas que han pasado en Italia desde el año 1521 de nuestra 
redempción hasta el año 30 sobre la restitución del Duque Francisco 
Sforcia en el ducado de Milán, Valencia, 1536. Espejo de la vida hu- 
mana, Granada, 1587; Alcalá, 1589, 1590; Sevilla, 1656. Antialcoran, 
sive contra errores Sectae Machometanae, Salamanca, 1595. 

60. Año 1528. Francisco de las Natas, beneficiado en la parro- 
quial de Cuevas Rubias y en la de Santa Cruz de Rebilla Cabriada 
(Burgos), publicó Segundo libro de las Eneidas de Virgilio, trabado 
en metro mayor de nuestro romance castellano, Burgos, 1528. Co- 
media Claudina, en coplas, 1536 (Reg. Colón). Comedia llamada Ti- 
dea... Traíanse los amores de don Tideo con la donzella y cómo la 
alcancé por interposición de aquella vieja alcagueta; y en fin por bien 
de paz fueron en uno casados, 1550. Es el argumento de La Celestina, 
en coplas, con feliz desenlace y con algunos pastores á lo Enzina. 
En la versificación y en las cínico jornadas sigue á Naharro. Hállase 
en la Bibl. de Munich (Fern. Wolf, Sitzungberichte, de la Acad. de 
Viena, t. VIII, 1852). La ha reimpreso Cronan, Madrid, 1913, Biblió- 
filos Madrileños. 



94 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Juan Pastor publicó Auto nuevo del santo nacimiento de Cristo 
nuestro Señor, Sevilla, 1528. En él cita, y escribió de hecho, dos 
Farsas llamadas Grismaltina y Clariana. Además la Farsa ó Tra- 
gedia de la castidad de Lucrecia, reimpresa por Bonilla en la Revue 
Hispanique, 1912, del 'ejemplar de la Nacional, y por Ochoa, Madrid, 
1914. En ella no ve Bonilla ninguna cualidad brillante ni en la ver- 
sificación, ni en los incidentes, ni en la trama principal. "El bobo 
es verdaderamente inaguantable, y la ocurrencia de hacer acompañar 
á Tarquino, como si fuese cualquier pirulero, por un negrito, no 
abona el ingenio de Juan Pastor. Una Tragedia tan desmayada y 
íria era digna de estar inspirada en la obra de quien diputó al Fedón 
platónico por un escrito sin importancia." 

61. Año 1528. Juan de Aguilera, profesor salmantino, publicó 
Cañones Astrolabii , Salamanca, 1528, 1554. — Arnoldo Alberti 
(t 1545), mallorquín, canónigo y luliano, publicó Quaestio de secreto, 
Valencia, 1528. Repetitio nova, ibid., 1534. De agnoscendis assertionibus 
Catholicis et Haereticis, Panhormi, 1553. Commentaria super Artem 
Magistri R. Lulli. — Libro de Juan bocado que tracta de las ilustres 
Mugeres, Sevilla, 1528. — Fray Luis de Carvajal, franciscano andaluz, 
antierasmista, publicó Apología monasticae religionis diluens migas 
Erasnii, París, 1528; Salamanca, 1528; Amberes, 1529. Tradújose al 
castellano: Dulcoratio amarulentiarum Erasmicae responsionis ad Apo- 
logiam. De restituía Theologia, Colonia, 1540; Amberes, 1548. Con- 
súltense fray Juan de San Antonio, Bibliotheca Franciscana, t. II, 
pág. 292. Eysengrein, Catalogus testium veritatis, Dilingen, 1565, pá- 
gina 192. Sepúlveda, t. III, epíst., págs. 219, 611. — Fray Juan de Ca- 
zalla, franciscano de Veracruz, publicó Lumbre del Alma, Sevilla, 
1528. — Rodrigo de Cueto publicó Primus Tractatus Summularum in 
textum Petri Hispani, 1528. — Floramante de Colonia y Lidaman de 
Ganayl, 1528. — Martín de Frías publicó varios Tratados sobre mo- 
ral, 1528; Salamanca, 1550. — Fuero de Vizcaya, Burgos, 1528; Me- 
dina, 1575. — Esteban Martínez ó Martín, vecino de Castromocho, 
publicó el Auto de cómo San Juan fué concebido y ansimesmo el na- 
cimiento de San Juan, Burgos, 1528; otra edición con otras canciones, 
sin lugar ni año (La Barrera). — Cursus quattuor mathematicarum 
artium, Alcalá, 1528. — Obras... assi en prosa como en metro de Moner, 
las más dellas en lengua castellana y algunas en su lengua natural cata- 
lana, Barcelona, 1528. Véase M. Pelayo, Antol. de poet. lír. cast., t. VII, 
pág. ccxlii, etc. — Fray Alejo de Salamanca, franciscano de Zamora, 
publicó De Christi D. República Dialogi tres, Salamanca, 1528. — Don 
Francisco Velázquez Minaya publicó Esfera forma del mundo con 
una breve descripción del mapa, Madrid, 1528 (Vindel). 

62. r Año 1529. Juan de Valdés (i5oi?-i54i), hermano 
de Alfonso, hijo del corregidor perpetuo de Cuenca, don Fer- 
nando de Valdés, nació en aquella ciudad ; debió de estudiar en 



S. XVI, I529. JUAN DE VALDÉS 9 5 

Alcalá y anduvo diez años "andante en corte" y dado á la 
lección de libros de caballerías, aunque mezclándola con la de 
Luciano, de quien aprendió el tono del dialogar. Supo las len- 
guas clásicas y el hebreo. Por medio de su hermano, se rela- 
cionó con Erasmo, el cual, en 1528, le escribió animándole á 
continuar sus estudios y felicitándole porque ''enriquece su 
ánimo, nacido para la virtud, con todo linaje de ornamentos". 
En 1527 compuso su hermano el Diálogo de Lactancio, y pare- 
ce le ayudó Juan corrigiéndolo y retocándolo. En 1528 com- 
puso el mismo Juan el Diálogo de Mercurio y Carón, obra lu- 
cianesca, sátira moral y religiosa, más variada y artística que 
los Coloquios, de Erasmo, y que el Diálogo de Lactancio, de 
su hermano Alonso, aunque en el asunto se les parezca. También 
se parece á las Danzas de la muerte de la Edad Media, en cuan- 
to van presentándose personas de todos estados, juzgando sus 
buenas y malas acciones. Monumento clarísimo, como dice 
M. Pelayo, del habla castellana. El ingenio, la gracia y la ame- 
nidad rebosan en él, y bien puede decirse que nada hay mejor 
escrito en castellano durante el reinado de Carlos V, fuera de 
la traducción del Cortesano, por Boscán. La lengua brilla del 
todo formada, robusta, flexible y jugosa, sin afectación ni 
pompa vana, pero, al mismo tiempo, sin sequedad ni dureza, y 
con toda la noble y majestuosa serenidad de las lenguas clá- 
sicas. En 1 53 1, Juan de Valdés, "caballero noble y rico", en 
frase de Juan Pérez, "gentilhombre de capa y espada", como 
le llama Carnesechi, fué á Roma con una carta de recomenda- 
ción de su hermano para Juan Ginés de Sepúlveda, que, viendo 
en él la estampa de su hermano, no sólo en el aspecto, sino tam- 
bién en la doctrina, ingenio y estudios, le agasajó cuanto pudo. 
Seguía allí en 1532; pero, fuera de algún corto viaje á Roma, 
asentó en Ñapóles desde 1535 hasta su muerte. Había llegado 
erasmista á Italia y, á fuerza de leer y pensar, tomó algunas 
doctrinas heréticas, por ejemplo, sobre la justificación y la 
gracia, quizá en los Lugares Comunes, de Melanchton. Su doc- 
trina se aparta de las de éste, de las de Lutero, Calvino y demás 
herejes del siglo xvi por ciertos aspectos sustanciales que le 
dan carácter personal en lo dogmático y en la exégesis bíblica, 
sobre todo en lo que toca á la disciplina de la Iglesia. Después 
de 1534, pues habla como de cosa conocida de El Cortesano, 



96 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

no publicado hasta aquel año, y antes de Setiembre de 1536, 
pues se nombra en él á Garcilaso como á persona viva, escri- 
bió el Diálogo de la Lengua, que nació de verdaderas conver- 
saciones con amigos suyos, españoles é italianos, tenidas en la 
ribera del Qiiaja. Las doctrinas filológicas no podían ser certe- 
ras en aquel tiempo, y apenas merece recordarse más que la 
de la ortografía, que no se ha de escribir de una manera 
y pronunciar de otra, principio que tomó de Nebrija, en quien 
se ensaña más de lo justo, y la del rechazar los latinismos. 
Pero como crítico literario, juzgó tan delicadamente autores y 
obras, que sus fallos ha ido robusteciéndolos el tiempo. Su 
principio acerca del estilo es el mismo de Cervantes -y el que 
practicó en todos sus escritos, distinguiéndose cabalmente por 
él entre todos los escritores castellanos. "El que tengo me 
es natural y sin afectación ninguna. Escribo como hablo; sola- 
mente tengo cuidado de usar de vocablos que signifiquen bien 
lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es po- 
sible, porque, á mi parecer, en ninguna lengua está bien la afec- 
tación." Admirable principio, que vale por todos los tratados 
de retórica. Ese es, realmente, el estilo de Valdés, y si de algu- 
no, de él puede decirse que escribió llano, transparente y sin la 
menor afectación. El diálogo es apacible charla entre dos italia- 
nos corteses y entendidos : un soldado que pica en desenfadado 
y fanfarrón y el mismo Valdés, hombre descontentadizo, de 
delicado gusto cuanto al arte, respetado maestro y ahidalgado 
toledano, con sus puntas de franca modestia y su picante de 
socarronería castellana. Tiene vida el diálogo ; es cosa sucedida ; 
corre por todo él cierto aire lucianesco y helénico; cortesano 
gracejo y lindos donaires le engalanan. 

63. Juan de Valdés, en el Diálogo de la Lengua, se dice caste- 
llano, criado en el reino de Toledo y en la Mandha de Aragón, y 
paisano de mosén Diego de Valera; por consiguiente, natural de 
Cuenca, donde era regidor perpetuo su padre Ferrando de Valdés. 
Que era hermano de Alfonso se ve por las cartas de Erasmo y Se- 
púlveda. Francisco de Enzinas, que conoció á los dos hermanos, dice 
aue Juan fué "praeclare instructus in disciplina fraterna" (Memoi- 
res, ed. Campan, t. II, pág. 154), esto es, cuanto á las ideas reformistas 
erasmianas. Gallardo: "J. de V. compuso el Diálogo de Mercurio y 
Carón, según resulta de documentos que vi el año 1820 en los pa- 
peles del Archivo de la Inquisición general." La primera edición del 



S. XVI, I529. JUAN DE VALDES 97 

Diálogo de Mercurio y Carón es de 1529, aunque no tiene fecha, é 
impresa en Italia. De ella se valió Usoz para su reimpresión ; hay 
ejemplares en las Bibls. de Rostock, Munich y Goettinga; 2. a , sin 
lugar ni año; 3. a , en el Museo Brit. ; 4. a , copia de la segunda; 5. a , 
acaso flamenca; 6. a , Dos diálogos escritos por Juan de Valdés, aho- 
ra cuidadosamente reimpresos, 1850, t. IV de los Reformistas Es- 
pañoles, de Usoz, Madrid. Ambos diálogos están prohibidos en el ín- 
dice, de Pío IV (1564) y en los posteriores de España y Roma. Hay 
traducción italiana: Due dialoghi, l'uno di Mercurio ct Caronte..., 
laltro di Lattantio..., 1546, y tuvo reimpresiones; el traductor créese 
haber sido Bruccioli. Otra alemana, Amberg, 1609, 1613; Francfort, 
1643. El título es: Diálogo de Mercurio y Carón: en que allende de 
muchas cosas graziosas y de buena doctrina, se cuenta lo que ha acacs- 
cido en la guerra desde el año de mili y quinientos y veinte y uno, 
hasta los desafíos de los reyes de Francia et Inglaterra, hechos al 
Emperador en el año de M. D. XXVIII... "La causa principal... deseo 
de manifestar la justicia del Emperador y la iniquidad de los que 
le desafiaron, y en estilo que de todo género de hombres fuese con 
sabor leído." Es diálogo político y moral, Lucianesco, imitación del 
io.° de los Diálogos de los muertos y del Citaron sive speculatores, del 
Charon, de Pontano, y aun de los Coloquios, de Erasmo, aunque es 
más variado y artistico que cualquiera de los del roterodano. Ocultó 
su nombre, diciendo que lo era "uno que derechamente deseaba la 
honra de Dios y el bien universal de la república cristiana". La 
fecha: "en este año de M.D.XXVIII." Por contexto del Diálogo 
saca M. Pelayo (Heterod., II, pág. 155) que "no pasaba Valdés d'e 
erasmista, aunque no más mesurado y razonable que su hermano... 
andaba muy lejos de la doctrina de Lutero contra la eficacia de las 
obras, y más bien pensaba como los católicos en este punto... no 
se harta de decir que los ayunos, devociones, rezos, etc., son "muy 
"buenos medios para alcanzar y seguir la doctrina cristiana y ganar 
"el Cielo, con tal que no vayan desnudos y vacíos de caridad..." Hay 1 
un tono de buena fe y sinceridad en todo el Diálogo tal, que induce 
á creer que, cuando Valdés le escribió, todavía era, ó se creía, ca- 
tólico, aunque le extraviaban sus fatales propensiones al laicismo y 
á la inspiración privada, que después hicieron en él un místico sui 
generis, misionero de capa y espada, catequizador de augustas prin- 
cesas y anacoretas de buena sociedad." En la teoría del pacto so- 
cial ó político se adelantó á Rousseau cerca de tres siglos, y le aven- 
tajó en claridad, sin declamaciones ni paradojas: "Cata que ay pacto 
entre el príncipe y el pueblo ; que si tú no hazes lo que deves con 
tus subditos, tampoco son ellos obligados á hazer lo que deven con- 
tigo. ¿ Con qué cara les pedirás tus rentas si tú no les pagas á ellos 
las suyas? Acuérdate que son hombres y no bestias, y que tú 
eres pastor de hombres y no señor de ovejas. Pues que todos 
los hombres aprenden el arte con que viven, ¿por qué tú no apren- 
derás el arte para ser príncipe, que es más alta y más excelente que 



9§ ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

todas las otras? Si te contentas con el nombre de Rey ó príncipe 
sin procurar de servirlo, perderlo has y llamarte han tirano. Que 
no es verdadero Rey ni príncipe aquel que le viene de linage, mas 
aquel que con obras procura de serlo. Rey es y libre el que se 
rige y manda á sí mismo; y esclavo y siervo el que no se sabe 
refrenar. Si te precias de libre, ¿por qué servirás á tus apetitos, 
que es la más torpe y fea servidumbre de todas? Muchos libres he 
uisto servir y muchos esclavos ser servidos. El esclavo es siervo por 
fuerza y no puede ser reprehendido por serlo, pues no es más en 
su mano; mas el vicioso que es siervo uoluntario no deve ser contado 
entre los hombres. Ama, pues, la libertad y aprende á ser de veras 
Rey." "A los pobres, lisiados, clérigos y frayles mendicantes ó mer- 
cenarios, ordena cómo les sea dado de comer y no les consientas 
andar mendicando." 

El Diálogo de la Lengua no se publicó hasta que lo hizo Ma- 
yans en el t. II de sus Orígenes de la lengua española, 1737, to- 
mándolo del único manuscrito conocido hasta la fecha, que está en 
la Biblioteca Nacional (x-236) y fué de Zurita; pero echándolo á 
perder, y así se reprodujo en 1873. Luis Usoz, en 1860, hizo otra 
edición, correcta y ajustada al original. Marcio parece ser Marco 
Antonio Magno, apoderado de Julia Gonzaga y traductor del At- 
f abeto, de Valdés; Coriolano, el secretario del virrey don Pedro 
de Toledo, más bien que el Obispo de San Marcos en Calabria, como 
quiso Boehmer; el soldado español, que primero se llama Pacheco 
y después Torres; en fin, Valdés mismo, que hace de maestro, á quien 
los demás consultan, y un taquígrafo llamado Aurelio, completan 
los personajes del Diálogo. 

64. Después de escribir el Diálogo de la lengua, se dio 
enteramente Valdés á la propaganda de sus doctrinas religio- 
sas, con aquellos dulcísimos modales y hablar halagüeño y 
atractivo, con aquella respetada autoridad de maestro, que se 
ve en el mismo Diálogo. Juntábanse en su casa, ó en el palacio 
de la princesa Julia Gonzaga, ó en el del señor Bernardo Guesta, 
y más á menudo en la quinta de Chiaja, cerca del Posílipo, sus 
discípulos, todos personas de cuenta de Ñapóles. El 'Alfabeto es 
un diálogo entre Valdés y Julia Gonzaga, tenido en 1535. de 
vuelta de los sermones del padre Ochino; perdióse el original 
castellano y sólo se conserva la traducción italiana, retrotra- 
ducida al castellano por Usoz. Consérvanse de sus traducciones, 
hechas del original griego, las epístolas de San Pablo á los 
romanos y primera á los corintios, impresas en Genova : la pri- 
mera, en 1556; la segunda, en 1557. Es fiel y puntual versión, 
siguiendo el texto de Erasmo é inspirándose en Lutero, Me- 



S. XVI, I529. JUAN DE VALDES 99 

lanchton y Bucer. También tradujo del hebreo el P salterio, in- 
édito y descubierto por Boehmer en la Biblioteca Imperial de 
Yiena, con un comentario sobre el primer libro, y el Comenta- 
rio á San Mateo, que está en la Biblioteca Imperial de Viena. 
Su principal obra religiosa son las Consideraciones dizinas 
(1538-1539), cuyo original castellano no se ha impreso, sir- 
viéndonos hoy de texto la traducción italiana publicada en Ba- 
silea, 1550, por Celio Segundo Curión : así que Usoz hizo tres 
ediciones castellanas, conforme á una traducción castellana he- 
cha en 1558 de la traducción italiana y vertiéndolas él mismo 
del italiano. Últimamente se ha descubierto en Viena el texto 
castellano original. Murió Valdés en Xápoles, dejando heredera 
á Julia Gonzaga, no sólo de su espíritu, sino también de sus 
manuscritos. Guardó ella muchos de éstos en su poder como 
sagradas reliquias, hasta que, á su fallecimiento, los legó á sus 
amigos, quienes los publicaron poco á poco, traducidos del cas- 
tellano al italiano. Apenas murió Valdés, se establecía la In- 
quisición en Xápoles, desperdigando á sus partidarios y discí- 
pulos. Fué un reformador religioso y literario, y con ideas po- 
líticas de castiza cepa española, sustentadas con brillantez y 
brío durante todo el siglo xvi por muchos teólogos, filósofos y 
juristas, como Las Casas, Falcón, Fox Morcillo, Simón Abril, 
Mariana. 

65. Rivadeneira, en el t. LX Autor. Esp., pág. 597: "Comenzó 
á picar la herejía entre gente principal, siendo maestro della Valdés, 
hermano del secretario Valdés." Caracciolo, Vida de Paulo IV (César 
Cantú, Gli eretici d' Italia, pág. 333) : '"En 1535 vino de Ñapóles un 
cierto Juan de Valdés, noble español cuanto pérfido hereje. Era (según 
me dijo el cardenal Monreal, que mucho le recordaba) de hermoso 
aspecto, de dulcísimos modales y de hablar suave y atractivo ; hacía 
profesión de lenguas y sagrada escritura; habitó en Ñapóles y Tierra 
de Labor... leía y explicaba en su casa á los discípulos y afiliados 
las epístolas de San Pablo. " Nic. Balbani, Vida de Galeazzo Carac- 
ciolo : "Había por entonces en Xápoles un hidalgo español, que te- 
niendo algún conocimiento de la verdad evangélica y, sobre todo, 
de la doctrina de la justificación, había comenzado á traer á la nueva 
doctrina á algunos nobles, con quienes conversaba, refutando las 
opiniones de la propia justicia y del mérito de las obras y poniendo 
de manifiesto algunas supersticiones... los discípulos de Valdés eran 
en Ñapóles numerosísimos, pero en el conocimiento de la verdad 
cristiana no habían pasado más allá del artículo de la justificación 



100 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

y de rechazar algunos abusos del papismo; por lo demás, iban á las 
iglesias, oían misa y participaban de la común idolatría" (esto es, 
de la práctica católica). Misccllanea variarum rerum (en Ferm. Ca- 
ballero) : "Paréceme, dice Jacobo Bonfadio, que veo á v. señoría 
suspirar con íntimo afecto por aquella tierra y acordarse de Chiaja 
y del hermoso Posílipo... Pero ¿adonde iremos, después que el señor 
Valdés ha muerto?"' Allá acudía el elocuente capuchino sienes fray 
Bernardino Ochino, general de su Orden, varón de ayunos y macera- 
ciones, siempre descalzo y á la intemperie, pidiendo limosna de puerta 
en puerta, durmiendo en el campo al pie de un árbol y que predicaba 
con tal espíritu y devoción, que hacía llorar á las piedras, en frase 
de Carlos V. Juan de Yaldés, en 1536, se lo atrajo para sí, y con él 
á otros religiosos de su Orden. Iban también Pedro Mártir Vermigli, 
canónigo regular de San Agustín y abad de Spoleto; Marco Antonio 
Flaminio, buen médico y elegante poeta latino ; monseñor Pietro Car- 
nesecchi, noble florentino, protonotario y secretario de la Sede Apos- 
tólica, embajador del Duque de Ferrara, muy protegido por Clemen- 
te VII y por todos los Médicis; Galeazzo Caracciolo, marqués de 
Vico; Marco Antonio Magno, apoderado de la Duquesa de Trajetto; 
el humanista é historiador de Genova Jacobo Bonfadio: tales eran 
los discípulos más allegados, sin contar con que más ó menos clau- 
dicaban en la fe los Arzobispos de Otranto, Sorrento y Reggio; 
los de Catania, La Cava, San Felice, Ñola y Policastro, y más de 
tres mil afiliados, según Caracciolo. Las más nobles señoras de Ña- 
póles, Catalina Cibo, duquesa de Camerino; Isabel Briceño, Victoria 
Colonna y Julia Gonzaga, eran de su partido, ó participaban más ó 
menos de sus doctrinas. Pero la discípula querida de Valdés, la que 
inspiró casi todos sus escritos religiosos, fué Julia Gonzaga, duquesa 
viuda de Trajetto y condesa de Fondi, de famosa hermosura y de 
no menos maravilloso menosprecio del mundo, del cual se apartó para 
darse á la caridad y devoción. La traducción del Alfabeto al italiano 
por Marco Antonio Magno se imprimió en 1546, y el único ejemplar 
conocido, descubierto por Wiffen, sirvió á Usoz de texto para las 
versiones castellana é inglesa de entrambos: Alphabeto Christiano, 
che insegna la vera vía a acquistarc il hume dcllo Spirito Santo... 
M.D.XLVI. Alfabeto Chrisíiano, scritto in lingiia Spagnuola por Gio- 
vanni di Valdés. E dallo stesso manoscrito autógrafo recato neW Ita- 
liano por M. A. Magno. Otra ristampata fcdelmcntc la vcrsione 
italiana, pagina per pagina, con V aggiunta di dv.e traduzioni, V una in 
Castigliano, l' altra in Inglese... Londra. L' anno MDCCCLX, por 
Usoz y Wiffen. Según Carnesecchi había trabajado sobre todas las 
epístolas de San Pablo, menos la de los Hebreos. Comentario ó de- 
claración breve y compendiosa sobre la Epístola de San Pablo Após- 
tol á los romanos, Venecia, 1556. Comentario ó declaración familiar 
y compendiosa sobre la primera Epístola de san Paulo Apóstol d 
los Corinthios, Venecia. 1557; reimpresa modernamente sin lugar ni 
año. Esta publicación la hizo en Ginebra, con el rótulo de Venecia, 



S. XVI, I529. JUAN DE VALDES 1 O I 

el calvinista español Juan Pérez. Hay ejemplares en la Bibl. de San 
Isidro y entre los libros de Usoz, el cual las reimprimió (ts. X y XI de 
su colección), Madrid, 1856. Le cent o et dieci divine Considerationi 
del S. Giovanni Valdesso: nelle quali si ragiona delle cose pin utili, pin 
necessarie et pin perfette della christiana professione, Basilea, 1550 
(ejemplar en la Bibl. de M. Pelayo). Hay traducción francesa, tres veces 
impresa, Lyon, 1563; Paris, 1565; Lyon, 1601; dos traducciones ingle- 
sas, Oxford, 1638; Londres, 1865. Ediciones di Usoz: Ziento i diez con- 
sideraciones de Juan de Valdés. Ahora publicadas por primera vez en 
castellano... Año de MDCCCLV, t. IX de Reformistas. Ziento i diez 
consideraciones leídas i explicadas hazia el año de 1538 á 1539. Por Juan 
de Valdés. Conforme á un manuscrito Castellano escrito el año 1538, 
existente en la Biblioteca de Hamburgo. Y ahora publicadas por 
primera vez con un facsímile... España. Año MDCCCLXII, t. XVI 
de Reformistas antiguos españoles. Pero el ms. de Hamburgo no es 
el original de Valdés, sino una traducción del italiano, hecha con 
poco esmero por algún protestante español en 1558. Tornó Usoz á 
publicar las Ziento i diez considcr..., traducidas por él mismo, Lon- 
dres, 1863, t. XVII de Reformistas, con notas, apéndices y docu- 
mentos sobre los hermanos Valdés. La traducción italiana fué reim- 
presa por Boehmer, Halle, 1860; su mujer las tradujo al alemán, 
Halle, 1870. De este libro saca M. Pelayo que Valdés fué antitrinitario 
y arriano, creyendo que Cristo tuvo la imagen de Dios, pero que 
no fué Dios, sino algo intermedio entre Dios y el hombre. Fué de 
severo ascetismo y tuvo á la carne por enemiga de Dios, tal como 
suena, entendiendo por ella, no los pecadas y obras carnales, como 
San Pablo, sino el mismo cuerpo humano y sus actos fisiológicos. 
Atribuye á Dios el mal y el pecado, como verdadero autor de él; 
condena la ciencia y el deseo de saber ; no desecha las imágenes ; 
cree que la unión con Dios se hace por el amor, que nace del cono- 
cimiento intuitivo. M. Pelayo le tiene por luterano, cerrado en lo 
de la justificación y la fe; por unitario, en lo de la Trinidad, y, en 
lo demás, por un iluminado, predecesor de Jorge Fox y de Barclay. 
Es un místico frío y sin unción, por lo que tiene de islamita y arriano. 
M. Pelayo, Heterod., t. II, pág. 203: "¿Y hay algo de español en el 
ingenio de Valdés? A mi juicio, dos cosas: la extremosidad de ca- 
rácter, que le lleva á sacar todas las consecuencias del primer yerro, 
y de erasmista le convierte en luterano, y de luterano en iluminado, 
y de iluminado en unitario; en segundo lugar, la delicadeza de aná- 
lisis psicológico y la tendencia á escudriñar los motivos de las accio- 
nes humanas, que es lo que más elogian en él los extranjeros, y el 
único parecido que tiene con nuestros místicos ortodoxos.'' 

66. Juan de Valdés, Diálogo de Mercurio y Carón, ed. E. 
Boehmer, en Romanische Studien (1881), t. VI, Heft XIX. Diá- 
logo de la lengua, ed. E. Boehmer, en Romanische Studien (1895), 
t. VI, Heft XXII. Trataditos, ed. E. Boehmer, Bonn, 1880. Ziento i 



102 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

diez considerazioncs, ed. L. de Usoz i Rio, Londres, 1863. Le cento e 
dieci considerazioni di Giovanni Valdesso, ed. Boehmer. Commentary 
upon 1 Cor., tr. por J. T. Betts, London, 1883. El Evangelio según 
San Mateo, Madrid, 1880. Consúltense: B. B. Wiffen, Life and wri- 
tings of Juan Valdés otherwise Valdessio, London, 1865. E. Boehmer, 
Spanish Reformers, Strassburg-London, 1874-1883, ts. I y II. Fer- 
mín Caballero, Conquenses ilustres, Madrid, 1875, t. IV. M. Carrasco, 
Alfonso et Juan de Valdés, lenr zñe et leurs écrits religieux, Genéve, 
1880. M. Menéndez y Pelayo, Historia de los Lleterodoxos españoles, 
:. II, págs. 149-206, y t. III, págs. 843-848. E. Boehmer, Revista Cris- 
tiana, Madrid, 1885-1887. C. A. Wilkens, Gcschichte des spanischen 
Protestantismus im 16 Jahrhundert, Gutersloh, 1888. W. Webster, 
Glcanings in Church History, London, 1903, págs. 136-157. B. Croce, 
Una data importante nella vita di Juan de Valdés, en Archivo storico 
per le provináe napolitane (1903), fase. 1. Diálogo de Mercurio y 
Carón, trad. danesa por E. Gigas, Kjobenhavn, 1904. A. Stor, Julia 
Gonzaga y Juan de Valdés, en La Ilustración Española y Americana 
(1906), t. LXXXI, págs. 124, 126-127. E. Boehmer, en Realencyclo- 
pádie für protestantische Theologie und Kirche (Leipzig, 1908), t. XX, 
págs. 380-390. J. Heep, Juan de Valdés in seinem Verhaltnis zu Eras- 
mus und dem Humanismus, Leipzig, 1909. Id., /. de Valdés, seine 
Religión, scin Werden, seine Bedeutung, Leipzig, 1909. 

67. Año 1529. Aurelio é Isablela. Amorosa historia de Aurelio 
é Isabella, hija del Rey d'Escocia, Venecia, 1529: Amberes, 1556; Bru- 
selas, 1596, 1608. — Diego de Cabranes, del concejo de Villaviciosa, 
maestro en Artes y en Santa Teología, religioso de la Orden y ca- 
ballería del glorioso Apóstol Santiago del Espada, et capellán de S. M., 
publicó la Clave espiritual para abrir la alta materia de la predesti- 
nación, Toledo, 1529. Abito y armadura espiritual, Puebla de Gua- 
dalupe, 1545. — Miguel de Eguía, impresor de Alcalá, publicó La Me- 
moria de la Passión de Christo, Alcalá, 1529. — Coloquio espiritual 
de la Pasión de N. S., Sevilla, 1529, hoy desconocido (Reg. Colón). — 
Estímulo de Amor, de S. Buenaventura, Logroño, 1529; Alcalá, 1597 
(dos ed.). — Fray Martín de Castañega, franciscano, publicó el Trata- 
do muy sotil y bien fundado de las supersticiones y hechizerías y 
vanos conjuros y abusiones: y otras cosas al caso tocantes y de la 
possibiüdad é remedio aellas, Logroño, 1529. (Se funda en el proceso 
contra el aquelarre de Zugarramurdi, en Logroño, 1527, por el que 
fueron condenados 150 brujos.) — Alfonso Martínez publicó De la 
complexión de las Mugeres, Medina, 1529. Otros le llaman Antonio 
Martínez ó Alonso Martín. — Fray Rodrigo Navarro, dominico, publicó 
Discursos Evangélicos, Alcalá, 1529. — Antonio Polo, canónigo de Cuen- 
ca, publicó Contra Sacerdotes Concabinarios, Venecia, 1529. — Regla de 
la orden de la cavallc¥\a de señor Santiago del Espada, Toledo, 1529; 
ibid., 1530. (Véase I, 502.) — Sumario breve de los Sonetos Sacramentos, 
Sevilla, 1529. — Fray Luis Vicente tradujo Historia de todas las 



S. XVI, 1530. EL P. M. JUAN DE ÁVILA 103 

propriedades de las cosas, Toledo, 1529. — Luis de Villa Rubia publicó 
De preservatione e cura ab Epidemiali morbo, Toledo, 1529. 

68. Año 1530. El padre M. Juan de Avila (i 500-1 569), 
apóstol de Andalucía, beato desde 1894, nació en Almodóvar 
del Campo; fué hijo de Alonso de Avila y Catalina Xixona 
y estudió Derecho en Salamanca (15 14) durante cuatro años. 
Pero, como después decía él: "¿para qué se me daban á mí las 
negras leyes?" Vuelto de vacaciones á casa, recogióse (15 18) 
en una celdilla y se entregó á las asperezas y vida devota, aun- 
que, por consejo de un franciscano, se fué á estudiar Artes y 
Teología en Alcalá (1520), para mejor servar á Dios en su 
Iglesia. Oyó á fray Domingo de Soto, se hizo amigo de Pedro 
Guerrero, después Arzobispo de Granada, y, ordenado de sacer- 
dote (1525), pensó en pasar á las Indias á predicar la fe; pero 
ya en Sevilla (1527), detúvole el arzobispo don Alonso Manri- 
que, empleándole en la predicación, con la cual, por pulpitos, 
plazas y hospitales, y con la enseñanza del Catecismo á los ni- 
ños, no es de creer el fruto que logró. En Ecija convirtió á 
Dios á doña Sancha Carrillo, hija de los señores de Guadalcá- 
zar, para quien, aquel mismo año de 1530, escribió el Audi filia, 
paráfrasis en 113 capítulos del Salmo 44, publicado, sin autori- 
zación del autor, hacia 1538 ; volvióse á publicar en Alcalá, 1556, 
también furtivamente, y, prohibido por la Inquisición, rehízolo 
estando en Montilla, en 1557, y así es como salió con aprobación 
oficial en 1574 y 1577. Denunciáronle á la Inquisición algunos 
presumidos y envidiosos de su celo y fama y encarceláronle 
(1532), hasta que, aclarada la verdad de su ejemplar vida y 
doctrina y la calumnia de los delatores, fué dado por libre (1533), 
en sentencia definitiva y por voto unánime. De Sevilla pasó á 
predicar á Alcalá de Guadaira, Jerez, Palma, Ecija, Andújar y 
Córdoba, donde hizo asiento por varios años, estando allí en 
1535 y 1536; luego á Granada (1537), Guadalcázar, adonde fué 
para asistir á la muerte de doña Sancha, en 1537, y Granada 
otra vez, y allí predicó las honras de la Emperatriz (1539) con 
el efecto que todos saben en el Marqués de Lombay, después 
San Francisco de Borja. Allí había sido no menos instrumento 
de la conversión de San Juan de Dios (1537). Estuvo en Baeza, 
donde organizó la Escuela y Universidad, que el doctor Rodrigo 



104 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

López, capellán y familiar de Su Santidad, había fundado en 
1538, hiendo nombrado nuestro Beato su patrono por bula de 
Paulo III (1540), y haciendo él las constituciones de los estu- 
dios y eligiendo los maestros entre sus mejores discípulos. Fué 
gran parte para que, en 1544, se fundasen en Córdoba los estu- 
dios de Artes y Teología, nombrando él los lectores. Predicó en 
Montilla la Cuaresma de 1545, trabando amistad con el conde 
de Feria, don Pedro Fernández de Córdoba y Figueroa y su 
mujer doña Ana Ponce de León, á quienes acompañó en 1546 
desde Córdoba á Zafra, donde predicó, así como en Fregenal 
(1547), volviendo á Córdoba para el 1549, año en que escribió 
á San Ignacio, respondiéndole á la que le había dirigido en Ene- 
ro exponiéndole las objeciones que los teólogos salmantinos 
movían contra el nuevo Instituto. Otra carta desde Córdoba, 
al mismo fundador de la Compañía, lleva fecha de 3 de Agosto 
de 1551. Entre Córdoba y Montilla pasó el resto de sus días, mo- 
lestado de enfermedades y entregado á la dirección espiritual de 
sus discípulos, entre los cuales merecen mención particular doña 
Ana Ponce de León, condesa de Feria, que se había entregado 
enteramente á Dios; don Diego de Guzmán, hijo de los Condes 
de Bailen, que entró en la Compañía; don Antonio de Córdoba, 
hijo de los Marqueses de Priego, adonde fué en 1552 para 
ayudar á bien morir al marqués don Pedro Fernández de Cór- 
doba. En 1553 entró la Condesa de Feria en el convento de 
Santa Clara, de Montilla. Ayudó á la fundación de los colegios 
de la Compañía de Córdoba (1555) y Montilla (1558). San Ig- 
nacio y los demás padres hicieron cuanto pudieron para que en- 
trase en su Orden. En 1557 rehizo, estando en Montilla. el Audi 
filia, para que, sin escrúpulo de la Inquisición, pudiera impri- 
mirse. Predicó en Córdoba, el 1563, sus pláticas para sacerdotes, 
de las que se hizo edición en 1595 en la misma ciudad, y allí 
procuró se fundasen los estudios de clérigos de la Asunción, lo 
cual hizo (1564) don Pedro López, médico de Carlos V. levan- 
tándose más tarde edificio (1569) y alcanzando bula del Papa 
(1574). Vuelto á Montilla, parece que no tornó á salir de aque- 
lla ciudad, adonde le escribió San Francisco de Borja dos cartas 
en 1566. Envióle, en 1568, Santa Teresa el libro de su Vida y 
pecados, que, por consejo del inquisidor Soto, había escrito se- 



S. XVI, 1530. EL P. M. JUAN DE ÁVILA ICO 

gímela vez, con el fin de que se lo examinase el padre Avila, el 
cual le escribió el mismo año aprobando el espíritu de sus reve- 
laciones. Agobiado de enfermedades, que se le recrecieron en 
1569, de la gota que padecía diez y ocho años había, de un '" co- 
rrimiento de ojos", que le dejó casi ciego en los últimos de su 
vida, con su '"perdido estómago" y crueles dolores en "las con- 
junturas", falleció el 10 de Mayo. Fué sepultado, según su 
voluntad, en la iglesia de la Encarnación de la Compañía, hoy 
de San Francisco de Asís, y en 1641 trasladaron sus restos en 
la misma iglesia adonde hoy está. Comenzada en 1623 su ca- 
nonización, á instancias de la Congregación de Sacerdotes na- 
turales de Madrid, fueron declaradas heroicas sus virtudes por 
decreto de Clemente XIII en 1759, aprobados sus milagros 
por León XIII en 1893 y beatificado por el mismo en 1894. 
De los muchos discípulos que dejó, baste nombrar á fray Luis 
de Granada, que le bebió su espíritu y escribió su vida. 

El beato Avila fué, ante todo, un verdadero predicador 
apostólico, un apóstol de Andalucía. Sus pláticas para sacerdotes 
no son más que apuntes ó esbozos. Nunca escribió sus sermones, 
contentándose, en las ocasiones de mayor aparato, con ''una do- 
bladura de una carta", donde apuntaba la noche antes algunos 
conceptos, hablando, por lo común, de improviso. Pero su pre- 
paración doctrinal había sido maciza y su vida entera, dada 
á la lectura de los santos Padres, á la meditación y á la oración, 
no era más que un estar siempre aparejado para hablar en pú- 
blico. Su venerable presencia, su voz fuerte y "sonorosa", la 
"blandura de caridad", lo bien "enhilados" que salían sus razo- 
namientos, el ser "buen romancista", el saber las Escrituras 
"de coro", el hallarse siempre fervoroso y de "temple", según 
frases del padre Granada; su imaginación brillante y su alma 
fogosa y tierna, hacían que su predicación encantase y arrastrase 
á las gentes, y la sinceridad de su decir, acompañada del ejer- 
cicio de las virtudes que todos en él veían, ataba de pies y manos 
á sus oyentes, obrando maravillosas conversiones. La elocuencia 
sagrada española verdadera, la predicada en los pulpitos, en 
iglesias y plazas, sólo nos es conocida por lo que trasciende á 
los escritos que publicaron á otros propósitos nuestros oradores 
sagrados. La del beato Avila tenemos que figurárnosla por lo 



106 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

que de la misma manera dejó escrito: el Audi filio, los Veinte 
y siete tratados del Santísimo Sacramento, otros del Espíritu 
Santo, de Xuestra Señora y de San José y las cartas dirigidas 
á personas particulares, recogidas por sus discípulos y dadas 
á la estampa con el título de Epistolario pura todos los estados, 
Madrid, 1578. Jamás pensó su autor que habían de ver la luz 
pública. En ellas se retrata su fervoroso espíritu, su maciza doc- 
trina, el nervio de su persuasivo decir, la valentía y fuego de 
su alma, la mansedumbre de su dulce trato, la discreción para 
encaminar á cada uno conforme al propio talento. Dictábalas 
según se ofrecía, sin premeditación ni estudio ordinariamente, 
á no ser en casos que pedían pensar sobre particulares consultas. 
Fué el primero que con estos libros dio comienzo en España al 
escribir libros espirituales y de oración, de manera que bien pue- 
de decirse haber sido el fundador de la literatura mística y as- 
cética española, la cual, como derivada de esta tan pura fuente, 
se mostró siempre embebida en divina unción, sincera y sin 
pretensiones ajenas á la más pura intención de encaminar á Dios 
las almas de los fieles, haciéndoles llanos los más elevados con- 
ceptos de la teología católica, puestos en escena en los cuadros 
de la Sagrada Escritura, comentada al estilo de las homilías 
de los Santos Padres, con un realismo y colorido tan vivo y 
en lenguaje tan popular y castizo, que, el que no la conozca, 
puede asegurarse que desconoce la mitad del espíritu artístico 
de la literatura española y la mitad del inagotable tesoro del 
idioma castellano. 

No es de esas místicas que se pierden en nebulosidades ni se 
soterran en el hondón de Taulero ; siempre enderezada á la 
vida práctica, desde las más encumbradas concepciones del 
platonismo cristianizado ensímase en las más hondas recondi- 
teces del alma apartada del mundo y de los sentidos, y entregada 
á sólo Dios, abátese y sube y vuelve continuamente al vivir co- 
tidiano, á la pintura de las costumbres, á ensalzar la virtud y 
aborrecer el vicio. Puros místicos, que otra cosa no sean, no 
se dan á España: los más profundos jamás dejan de ser ascé- 
ticos, como Santa Teresa y San Juan de la Cruz. El despego 
de las cosas mundanas y de sí propio son en ella los medios 
para allegarse á Dios. La convicción más sincera, el fervor más 



S. XVI, 1530. EL P. M. JUAN DE AVILA 107 

encendido, el brío, el color, la popularidad en el lenguaje, la 
llaneza y claridad en la expresión, son sus cualidades. La 
mística, más que otras cualesquiera causas, comunicó la na- 
turalidad, la fuerza, el color y el realismo á toda nuestra 
literatura. El día en que feneció la literatura mística, co- 
menzó á enseñorearse de toda nuestra literatura el em- 
bustero convencionalismo, y por ende, la falta de personalidad 
y vida, la decadencia, en una palabra, manifestada en el gon- 
gorismo y el conceptismo del siglo xvn. El beato Avila 
no escribió tratados de mística; el Audi filia lo dirigió á una 
alma piadosa, que comenzaba á servir en la religión á Dios, de 
manera que no podía ni debía meterse en las honduras de la 
contemplación, aunque él las tenía prácticamente bien conocidas, 
como se ve al aprobar las visiones de Santa Teresa. No es, pues, 
místico propiamente, ni tampoco ascético, que reglase el vivir 
espiritual. Fué predicador y director de almas piadosas; su ofi- 
cio consistió en encenderlas en deseos de servir á Dios y apar- 
tarse del mundo y de sí mismos. Pero en sus escritos, á este fin 
enderezados, y cuya primera cualidad, por tanto, había de 
ser y es el fervor de espíritu, la unción y el atractivo hacia el 
bien y la virtud, no dejan de trasparentarse conceptos, á veces 
sublimes, verdaderamente místicos y reglas prácticas de sana 
ascética. Celebradísima fué, como que la copiaron Granada, Ri- 
badeneira y otros muchos, la altísima idea del amor de Dios y 
de Jesucristo hacia los hombres, que tocó en varios lugares, so- 
bre todo en uno de los tratados del Santísimo Sacramento. Fun- 
dada en la más firme teología y vista por aquellos sus ojos de 
humilde contemplativo y fino enamorado de Dios, es la idea 
más sublime que del amor divino ha podido escribirse. En suma : 
el beato Avila, comúnmente fué un místico y ascético popular, 
puesto que dirigió sus escritos á personas comunes en el camino 
de la virtud, como dirigía al pueblo sus sermones. 



69. P. Avila, en el pról. del Audi, 1562: "Y á cabo de pocos días 
supe que se había impreso un tratado sobre este mismo verso y con 
título de mi nombre en Alcalá..., año de 1556. Maravillóme de que 
oviese quien se atreva á imprimir libro la primera vez sin la co- 
rrección del autor... y procuré con más cuidado entender en lo co- 
menzado, para que, impreso este tratado, el otro se desacreditase..." 



108 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Obras del beato Avila. Libro espiritual que trata de los malos 
lenguajes del Mundo, Carne y Demonio..., Alcalá, 1577, había salido 
en Alcalá, 1556, sin noticia del autor. Primera (y segunda) parte del 
Epistolario Espiritual para todos estados, Madrid,, 1578 (edición 
reimpresa por Vicente García de Diego, Madrid, 1912) ; Alcalá, 1579. 
Obras del P. M. Juan de Afila. Aora de nuevo añadida la vida 
del Autor y las partes que ha de tener un predicador del Evangelio, 
por el padre fray Luis de Granada, Madrid, 1588. Primera (y segunda) 
parte de las obras del P. M. J. de Avila. Madrid, 1595. Tercera 
parte, Sevilla, 1596. Tercera parte de las Obras del P. M. J. de 
Avila..., que trata del Smo. Sacramento y del Stu. Sto. y de N. 5. a , 
Sevilla, 1603. Segunda parte de las obras..., Sevilla, 1604. Vida 
y Obras del M..., 2 vols., Madrid, 1618, 1674; ibid., 9 tomos, 1759- 
1760; 9 tomos, 1792-1806. Epistolario Español por D. Eugenio de 
Ochoa, t. I, Madrid. 1850 (t XIII de Autor. Esp.). Nueva edi 
de las obras del beato J. de Avila, con prólogos, notas, etc., por 
don José Fernández Montaña, 4 vols., Madrid, 1901. Epistolario esp., 
con notas, por Vicente García de Diego, Madrid, 1912 (La Lectura). 
M. F. Miguélez, Cartas inéditas y Sermones, en La Ciudad de Dios, 
1909. Consúltense: A. Catalán Latorre, El beato Juan de Avila, su 
tiempo, su vida y sus escritos y la literatura mística en España, Za- 
ragoza, 1894. Vida del padre J. de Avila, por fray Luis de Granada; 
id. por Luis Muñoz (1671) ; id. por el padre Longaro degli Oddi, 
S. J., traducida por don Luis de Duran, Barcelona, 1865 ; id. por 
don José Fernández Montaña, Madrid, 1S89 y aumentada por don 
Luis Delgado Merchán, ibid., 1894. 

7 0. Año 1530. Diego Gracián de Alderete, secretario de Carlos V 
y Felipe II, excelente humanista, que estudió en Lovaina con Vives, 
publicó La coronación Imperial con todas las cerimonias, del latín, 
1530. Apotcchmas de Plutarcho, Alcalá, 1533. Los oficios de San 
Ambrosio, Toledo, 1534; Lyon, 1553. Las obras morales de Plutar- 
cho, Alcalá, 1542, 1548; Salamanca, 1552, 1571. La Historia de Thucy- 
dides, Salamanca, 1564. La conquista de la ciudad de África en Ber- 
bería, de Calvete de Estrella, del lat., Salamanca, 1558. De Re militari, 
5 vols., traducciones, Barcelona, 1566. Arrestos de Amor, del francés, 
de Marcial de París, Madrid, 1569. I Sócrates, de la gobernación del 
reino; Agapeto del oficio y cargo de Rey; Dion. de la institución del 
Príncipe, Salamanca, 1570. 

Año 1530. Hacia 1530 florecía Fray Diego de Astudillo, domi- 
nico, que publicó Quacstiones super VIH libros Physicorum Aristo- 
telis. Super dúos libros de Generatione ; otras obras inéditas dejó 
en la biblioteca del Colegio Gregoriano de Valladolid. — Antonio de 
Cartagena, alcalaíno, médico de Carlos V, publicó De Signis Fe- 
brium et Diebus criticis, Alcalá, 1530. De Fascinatione, ibid., De Fe- 
bri pestilenti, ibid., 1530. — El doctor Juan Berxal Díaz de Lugo 
(t 1556), sevillano, obispo de Calahorra, publicó Instrucción de Pre- 



S. XVI, 1 53 1. EL M. ALEJO V ANEGAS IOg 

lados, Alcalá, 1530. Aviso para todos los Curas de Animas, ibid., 
I539> I543> 1 545.. !547; Zaragoza, 1547; Medina, 1550. Aviso para 
todos los Religiosos y Predicadores, con el anterior. Soliloquio : Suma 
breve y muy compendiosa, con la cual se puede despertar el ánima- 
cristiana á contemplar consideraciones muy altas, Burgos, 1541. Col- 
loquium, París, 1541. Doctrina-e Magistrales, Lyon, 1541. Doctrina y 
amonestación charitativa..., traducida por el arcediano de Alcor Alonso 
de Madrid, Estella, 1547. Practica Criminalis Canónica^ 154...; Lyon, 
1554: Alcalá, 1565, 1594, 1604. Rcgulac Inris, Alcalá, 154..., 1569. 
Antidotum Despcrationis, Salamanca, 1553. Sclectarum Regularían... 
utriusque inris, Alcalá, 1569. — Miguel Gilberto de Majarrés publicó 
Menosprecio del mundo, 1530. — Juan Gómez publicó el Triunpho de 
la Inmaculada Concepción, 1530. — Hystoria breve d'el muy excelente 
caballero el conde Fernán Goncález, sacada del libro viejo que está 
en el monasterio de San Pedro de Arlanca, Burgos, 1530, 1537, 1546. 
Véase el año 1562. — Pedro Goxzález de la Torre, sacerdote, publicó 
Tratado muy útil de las obras de misericordia, traducido... de Latín 
en Romance de las obras del famoso doctor Alexandro Anglico, To- 
ledo, 1530. — El Delfín de música para tañer vigüela, hecho por el ex- 
celente músico Luis de Narváez, Valladolid, 1530. El segundo libro 
del Delfín de Música de cifras para tañer vihuela, 1538. — García 
Pérez de Morales publicó Del Bálsamo, Sevilla, 1530. — La hystoria 
de la Poncella de Francia..., Sevilla, 1530; Alcalá, 1585. Con el título 
de Historia de la Doncella de Francia, Sevilla, 1531; Burgos, 1557, 
1362. Traducción del francés. — Alfonso de Prado, toledano, publicó 
Ouacstiones Dialecticae supra libros Pericrmcnias. Alcalá, 1530. — El 
portugués Antonio Rodríguez, rey de armas del Rey de Portugal, 
tradujo del francés la Crónica llamada el triunpho de los nueve pre- 
ciados de la fama,. Lisboa, 1530; retocóla en el estilo después Juan 
López de Hoyos, maestro de Cervantes; Valencia, 1552; Alcalá, 1585 
(la ed. corregida) ; Barcelona, 15S6. — Alonso de Toro publicó Trabajo 
de vicios, Coplas hechas, 1530 y 1532. — Tratado de tribulación devoto: 
spiritual z muy prouechoso, Sevilla, 1530. 

71. Año 1531. El maestro Alejo Vanegas ó Venegas de 
Busto (i493?-después de 1543), nació en Toledo, estudió con 
Alonso Cedillo, abrió escuela de letras humanas y enseñó á toda 
la juventud de entonces. Varón de inmensa erudición, ingenioso 
y de elegantísimo decir. Tratado de ortografía y acentos, To- 
ledo, 1 53 1, 1592. Agonía del tránsito de la muerte, Toledo, 
1537, 1540; Zaragoza, 1544; Alcalá, 1565, 1568, etc. ó De- 
claración de las sentencias y vocablos de la agonía del tránsito 
de la muerte, Toledo, 1543, 1547, 1553. De la diferencia de li- 
bros que hay en el universo, Toledo, 1540, 1546, 1553; Madrid, 



110 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

1569; Salamanca, 1572. Tratado y plática de la ciudad de To- 
ledo, Madrid-Escorial, 1583 (con la Historia virgims Florenti- 
nae, de fray Rodrigo Yepes). "Alvari Gómez in Valleris aurei 
locos obscuriores enucleatio, Toledo, 1540. Brevia scholia in 
Petri Papaei Samaritem comoediam, Toledo, 1542. 

"*-• Año 1531. Miguel Servet (1511 ?-i553) fué, como afirmó él 
mismo en el proceso de Viena, "natural de Tudela, en el reino de 
Kavarra", y "aragonés, de Yillanueva", cuanto á la tierra de sus 
padres, "cristianos de antigua raza, que vivían noblemente", siendo el 
padre notario en Villanueva de Sixena. Asistió á las escuelas de 
Zaragoza; fué á aprender leyes á Tolosa (1528), donde se hizo he- 
terodoxo independiente. Viajó por Italia y Alemania como 'secretario 
del confesor de Carlos V fray Juan de Quintana, franciscano; asis- 
tió á la coronación imperial (1529) y á la Dieta de Ausburgo (1530) ; 
conoció á Melanchton y acaso á Lutero, y dejó al confesor (1530?), 
yéndose á Basilea y Strasburgo, y publicó De Trinitate Erroribus 
Libri Septem, Haguenau de Alsacia, 1531, no fundándose más que 
en la libre interpretación de la Biblia y atacando la divinidad de Jesús, 
que "no era Dios por naturaleza, sino por gracia..., porque Dios 
puede levantar á un hombre sobre toda sublimidad y colocarle á su 
diestra". En 1532 publicó Dialogorum. De Trinitate libri dito. De 
Iustitia Regni Christi. Capitula Quatuor, Haguenau, 1532. Falto de 
recursos, pasó á París, donde halló á Calvino (1534), su antítesis, 
"corazón duro, envidioso y mezquino; entendimiento estrecho, pero cla- 
ro y preciso; organizador rigorista, inflexible y sin entrañas; nacido 
para la tiranía al modo espartano; escritor correcto, pero seco, sin 
elocuencia y sin jugo; alma de hielo, esclava de una mala y tortuosa dia- 
léctica ; sin un sentimiento generoso ; sin una chispa de entusiasmo artís- 
tico. ¡ Cómo había de entenderse tal hombre con Miguel Servet, espíritu 
franco y abierto, especie de caballero andante de la Teología!" (M. Pe- 
layo.) Hízose Servet corrector de imprenta y publicó Claudii Ptolomaei 
Alexandrini Geographicae Enarrationes, Lyon, 1535, 1541; obra de mé- 
rito y trabajo, que le dio fama de hombre de ciencia. Hízose amigo del 
médico lionés Champier (Campeggius), le ayudó en sus publicaciones 
y aprendió de él medicina; defendióle en una Apología, 1536, y se puso 
á estudiar esta ciencia en París, teniendo por condiscípulo á Vesalio; 
tomó los grados de maestro en Artes y doctor en Medicina y se puso 
á ejercerla y "á leer Matemáticas", esto es, á enseñar Astrología, pu- 
blicando la Apologética disceptatio pro Astrología y Syruporum uni- 
versa ratio, París, 1537, 1545, 1546, 1547, 1548. Vivió después en Lyon, 
Aviñón, Charlieu y en Lyon otra vez, donde reimprimió á Tolomeo 
(1 541) y dio á luz la Biblia, de Santes Pagnino, Lyon, 1542, y otras 
obras. Llamado á Viena del Delfinado por el arzobispo Palmier, pasó 
diez ó doce años (1542-1553) muy bien tratado; pero era de los de su 



S. XVI, 1531. DON LUIS MILÁN III 

tierra, "Inquietas est et magna moliens Hispanorum animus", y dejó 
la tranquilidad de vida, buscó nuevas aventuras, carteándose con 
Calvino (1546-1547) y publicando clandestinamente, á su costa, pues 
nadie se atrevió á hacerlo, el libro destructor del Cristianismo, Chri- 
¿tianismi Restitutio, 1553, reimpreso con la misma fecha en 1791. En 
esta obra es donde descubrió el primero la pequeña circulación de la 
sangre, ó sea la pulmonar, entre mil sueños fantasmagóricos y hete- 
rodoxos, "orgía teológica, torbellino cristocéntrico" (M. Pelayo). Lle- 
gó el libro á manos de Calvino y, por medio de otro, le delató al in- 
quisidor Ory, quien le mandó prender, aunque le facilitó la huida el 
Arzobispo. Vino á parar á Ginebra, acaso sin saber, y pensó irse á 
Zurioh; pero le ocurrió asistir en el templo á la predicación de Cal- 
vino, el cual, reconociéndole, le mandó prender ; buscó quien le acusase 
de haber escrito 38 proposiciones heréticas y difamado en la persona de 
Calvino á la Iglesia de Ginebra, y tras un ficticio proceso, fué quemado, 
con su libro, sin quererse retractar aquel pensador que, perdido el 
rumbo del catolicismo, llegó, como buen español, hasta las últimas 
■consecuencias de un panteísmo entre emanatista é idealista. Consúl- 
tese M. Pelayo, Heterod, esp., t. II, pág. 249, donde se halla la bi- 
bliografía. Fué condenado sin defensa, maltratado; los cargos eran 
supuestos por la mayor parte. Se le acusó de haber hablado contra 
la inmortalidad del alma. "Esto es horrible y execrable, escribió en 
carta desde la cárcel; entre todas las herejías y entre todos los crí- 
menes, no hay ninguno tan grande como el de hacer mortal el alma. 
El que diga esto no cree que hay justicia, ni Dios..., ni nada... Me 
condenaría yo mismo á muerte." Y acababa su carta al Consejo de Gi- 
nebra (22 Setbre. 1553) : "¡Os pido, señores, justicia, justicia, justicia!" 
Esta palabra y la de misericordia, que pronunció al morir, las echó 
Calvino á chacota: "In eius morte apparuit belluina stupiditas... Ouod 
postremo tándem sic invaluit, ut tantum hispánico more roboaret mi- 
sericordia, misericordia!" Fué el único hombre de ciencia español 
muerto en la hoguera, y no por la Inquisición española, perseguidora 
de la ciencia, como dicen los que dirán lo que quieran, pero en ello no 
dicen verdad. A 

73. Año 1531. Los quatro libros del muy noble y valeroso cauallero 
Félix Magno, Barcelona, 1531 ; Sevilla, 1543, 1549. — Fray Gonzalo, 
franciscano, publicó Speculum Fratrum Mvnoram, Sevilla, 1531. — 
Juan Gutiérrez de Gualda, toledano, publicó Arte breve y muy pro- 
vechoso de cuenta castellana y aritmética, Toledo, 1531, 1539; Zarago- 
za, 1557, 1564; Alcalá, 1570; Sevilla, 1609. — Obra nuevamente com- 
puesta sobre el nascimiento del sereníssimo príncipe don Felipe hijo 
de las cesáreas y cathólicas magestades, por Diego Hernández..., sin 
año (ejemplar de Gayangos; compróse en 153 1 en Burgos). — Lope de 
Herrera publicó Oratio de studiis humanitatis, 1531. — Don Luis Mi- 
lán, valenciano, compuso el Libro de Música de vihuela de mano. In- 



I I 2 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

titulada El maestro, Valencia, 1531; ibid., 1534, 1535, 1536. Libro inti- 
tulado el Cortesano, Valencia. 1561, libro curioso donde se describe el 
modo de vivir en el palacio del Duque de Calabria. — Diego de Oliva- 
res publicó Género del nombre según Xcbrixa... en coplas, Toledo, 
1 53 1. — Juan del Pastor, aragonés, publicó Suma de Fueros de las 
Ciudades de Santa María de Albarracín y de Teruel..., Valencia, 1531. 

"4. 'Año 1532. Feliciano de Silva, de Ciudad Rodrigo, 
hijo de Tristán de Silva, cronista de Carlos V, y de noble fami- 
lia, fué primero paje de don Alonso de Guzmán el Bueno, sexto 
duque de Medina-Sidonia. á quien servía en Sevilla el año 1540; 
con sus libros vivió desahogado y aun rico, según la Carta del 
Bachiller de Arcadia. Fué lo que hoy llamaríamos un novelista 
de folletín ó por entregas. Imitó La Celestina y escribió libros 
de caballerías con harta inventiva, larga vena y feliz maña, 
para buscar recursos con que variar y mantener, á fuerza de 
salsas, la atención de los lectores. Tiene, por lo mismo, cosas 
buenas y malas. El lenguaje es el corriente de la época; el es- 

. desigual, como de quien escribía de prisa, aunque á veces 
con chispazos brillantes. 

"5- La coronica de los muy valientes y esf oreados z inucncibles 
cauallcros Don Florisel de Niquea, y el fuerte Anaxartes: hijos del 
muy excelente Principe amadis de Grecia: emendada del estilo antiguo 
según que la escribió Cirfca rcyna d'Argincs por el muy noble caua- 

Feliciano de Suva, Valladolid. 1532; Salamanca, 1551 ; Lisboa, 
1566; Zaragoza, 1584 (con las demás partes), y después de esta fecha, 
nada se sabe ya de Feliciano de Silva. Parte segunda que llaman oncen 
de Amadis (Florisel de Niquea), Medina, 1535. Parte tercera de la 
Chronica del muy excelente príncipe don Florisel de Niquea, en la 
qual se trata de las grandes hazañas de los excelentíssimos príncipes 
don Rogel de Grecia y el segundo Agcsilao, hijos de los exccllentís- 
simos principes don Florisel de Niquea..., Sevilla, 1536, 1546, 1551 ; 
Salamanca, 1555; Evora (dos, sin año); Lisboa, 1566. Cuarta parte de 
don Florisel de Niquea, Salamanca, 1 5 5 1 ; Zaragoza. 1568. "'Tócanse en 
la hystoria algunas bucólicas, á la forma de verso de España, y so- 
netos y epigrammas en verso endecasílabo.*' La Segunda comedia de 
Celestina, Medina, 1534; Sevilla, 1534 (con la primera Celestina); 
Salamanca, 1536; Venecia, 1536; Amberes, 1550 (?); Madrid. 1874 
(en la Colecc. de Libr. rar. y cur., t. IX). El noueno libro de Amadis 
de Gaula, que es la chronica del muy valiente y esforcado principe 
y cauallero de la Ardiente espada Amadis de Grecia, Burgos, 1535; 
Sevilla, 1542, 1549; Medina, 1564; Valencia, 1582; Lisboa, 1596. En 
el prólogo se dice que lo compuso Feliciano de Silva. Aqui "aparecen 



S. XVI, 1533. LUIS DE MIRANDA Il3 

por primera vez algunos rasgos del género pastoril : el perfecto ca- 
ballero y no menos perfecto amante, está en vías de convertirse en 
pastor almibarado y melancólico" (Fitzmaurice-Kelly, Hist. lit. esp., 
1913, pág. 214). — Sueño de Feliciano de Silva. En el qual le fueron Re- 
presentadas las excelencias del amor; agora nuevamente puesto de 
prosa en metro castellano por un su cierto servidor, 1544. Consúltese 
Bibl. de Aut. Esp., t. XL. 



76. Año 1532. Camino de la Perfección espiritual del alma, Se- 
villa, 1532, de anónimo franciscano. — Deuotíssima exposición sobre el 
psalmo de Miserere, Cuenca, 1532. — La Gran farsa christiana, Valencia, 
1532, hoy desconocida. — Historia del Valiente cavallero don Floram- 
bel de Lucea, Valladolid, 1532; Sevilla, 1548. — Fernán Flores, canó- 
nigo de Jerez de la Frontera, publicó la Historia de Herodiano, His- 
toriador, 1532. Regimiento de sanidad de todas las cosas que se comen y 
beven con muchos consejos. Compuesto por el excelente médico maestre 
Miguel Savonarola de ferrara, Sevilla, 1541. — Fray Gonzalo de Ocaña, 
Jerónimo, publicó Los Diálogos de San Gregorio, Sevilla, 1532. — Gutie- 
rre González, presbítero, publicó el Libro de doctrina xriana, Sevilla, 
1532; Toledo, 1564. — Ley de Jesucristo N. Sr., Sevilla, 1532. — Fernán 
López de Castañeda publicó Del descubrimiento de la India y sic 
conquista por los portugueses, 4 vols., Coimbra, 1532, 1554, 1561. — 
Juan Martínez, clérigo, maestro de los mo^os de Coro de la Sancta 
yglesia de Sevilla, publicó el Arte de Canto llano, Alcalá, 1532; Sevi- 
lla, 1560. — Juan Rodríguez de Pisa, granadino, publicó Curia Pisana, 
Medina, 1532, 1548. — Francisco Román, de Carmona, publicó Tratado 
de la Esgrima con figuras, Sevilla, 1532. — Libro de medicina llamado 
Thesoro de pobres, Sevilla, 1532, 1562; con un regimiento de sanidad. 
Agora nuevamente corregido y enmendado, Alcalá, 1589. Fué escrito 
por encargo que hizo el papa Juan á su médico Juliano; el Regimien- 
to de sanidad es de Arnaldo de Villanova. Otra ed., Alcalá, 1602. 

77. Año 1533. Poco después de 1532, Luis de Miranda, 
extremeño, de Plasencia, publicó la Comedia Pródiga, obra exce- 
lente, de intención moral, que dramatiza algo profanamente la 
parábola del Hijo pródigo. "Bien pintados los caracteres, bien 
escritas algunas de sus escenas, las situaciones se suceden unas 
á otras, aunque no con particular artificio dramático, siempre 
con verisimilitud y rapidez." (L. Fern. Moratín, Orígenes del 
teatro.) La única edición conocida es la de 1554, reimpresa por 
José Asensio en la Sociedad de Bibliófilos españoles, Sevilla. 
1868. Creen algunos que es imitación libre y bien hecha de la 
Commedia d'il figliuol prodigo, del florentino Juan María 

8 



I 14 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Cecchi. mezclando cosas de La Celestina; pero la obra italiana 
se hizo hacia 1570. 

78. Año 1533. Bartolomé Albornoz publicó el Arte de los con- 
tratos, Valencia, 1533. — Fray Antonio de Aranda, franciscano, guar- 
dián en Alcalá, publicó Verdadera información de la tierra sancta 
según la disposición en que en este año de Mil y Quinientos y Treinta 
El autor la vio y passeó, Alcalá. 1533; Toledo, 1537, 1545, 1551 ; Al- 
calá, 1563, 1568. Loores de la Virgen N. S.*, madre de n. s. Jesús, 
sobre la exposición de las siete palabras, que esta Virgen habló, con- 
forme a lo que los Evangelistas escriven con la aplicación de cada uno 
de los siete dones del Espíritu Sancto, á cada qual de las siete pala- 
bras, Alcalá, 1552. Es autor curioso en noticias, castizo y .elegante, y 
en la segunda obra, elocuente y empapado en verdadera unción. — 
Fernando de Arce, de Benavente, publicó Adagiorum ex vernácula, 
id est, Hispana lingua latino sermone redditorum quinquagenae quin- 
qué, Salamanca, 1533. Grammaticae Latinae Institutiones, Salaman- 
ca, 1548. — Don Francisco Arias de Valderas, de León, publicó De 
belli Iustitia et iniustitia, Roma. 1533. Repetitio, Venecia, 1587. — Pedro 
Bravo, canónigo de La Calzada, publicó De Primo et magno Chari- 
tatis praeeepto. Alcalá. 1533. — El doctor Bernabé Busto, maestro de 
los pajes de Su Majestad, publicó Introductiones grammaticas, Sa- 
lamanca, 1533. Arte para aprender á leer y escribir perfectamente en 
romance y latín, 1535. — Juan Lorenzo Carnicer, natural de Maella, 
médico en Zaragoza, tradujo el Inventario ó collectorio en cirugía 
compuesto por Guido Cauliaco : cirurgico y doctor en medicina. Con 
la glosa del muy cxccllente doctor en cirurgía y medicina maestre 
Joan Falco: residente cu la muy antigua y aff amada universidad de 
Mompeller, Zaragoza, 1533. Tratado de Flebotomía de Antonio de 
Aviñón, ibid.. 1533. El glosador Juan Falcón, de Sariñena, cursó la 
Medicina en la Universidad de Montpellier. donde sucedió en la cá- 
tedra á Juan Garcín en 1502, decano en 1529; murió en 1538. Entre las 
obras que escribió ó comentó : Glosas al Colcctorio de cirugía de Guido 
de Cauliaco, Zaragoza, 1533, 1555; Alcalá, 1574: Valencia, 1596. Addi- 
tiones ad practicam AntonÜ Guaincrii, Lyon, 1517; Pavia, 1518; Lyon, 
l?2?. Xotabilia super Guidoncm, Lyon, 1559. De morbis oculorum 
(Catálogo de la Bibliot. de Turín), — Fray Pedro de Carvajal, mora- 
dor en sant francisco de Salamanca, publicó el Libro de la vida, sanc- 
tidad y cxcellencias de san Juan baptista, Salamanca, 1533. — Leonardo 
Jacchino publicó Adversas Aviccnnam, Mesuav. et vulgares médicos 
omnes, 1533. Opúsculo elegantissima, nempe praccognoscendi metho- 
dus. De rationali curandi arte. De acutorum morbontm curatione, 
1563, etc. — La lengua de erasmo nucuamcntc romaneada por muy 
elegante estilo, en dos ediciones del mismo año; una acaso de Toledo, 
1533: otra de Sevilla. 1533. 1544; Amberes, 1550; Zaragoza, 1551. 
Bonilla se inclina á creer que fué algún valenciano, acaso Bernardo 






S. XVI, I533. FRAY FRANXISCO DE ROBLES I I 5 

Pérez. — Pedro López de Santa Catalina publicó Espejo de cavallerías 
en el qual se verán los grandes fechos: y espantosas aventuras que el 
conde don Roldan por amores de Angélica la Bella hija del rey Gala- 
frón acabó..., traducido y compuesto por Pero López de S. Catalina, 
Sevilla, 1533, 1545, 1551 ; Medina, 1586. Es la traducción del Orlando 
Enamorado, de Mateo Boyardo. Libro segundo del Espejo de Cavalle- 
rías... (Al fin:) ...traducido y compuesto por Pedro López de S. Cathali- 
na, Sevilla, 1536, 1549; Medina, 1586. Tercera parte del Espejo de Caba- 
llerías, Toledo, 1585; Alcalá, 1587. En el final del 1. 2° de esta 3.* 
pte. dícese haber sido traducido y compuesto por Pedro López de 
S. Catalina. Sólo en la portada se dice que va dirigido por Pedro 
de Reynosa á don Bernardino de Ayala. Primera, Segunda y Tercera 
parte de Orlando enamorado. Espejo de Cavallerías... Por Pedro de 
Reynosa, vezino de la muy noble Ciudad de Toledo, Medina, 15851. 
Nótese: Fin del segundo libro de Espejo de Caballería. Traduzido y 
compuesto por Pedro López de S. Catalina. Prólogo del tercer 
libro... dirigido al muy magnífico señor don Bernardino de Ayala, 
traduzido de lengua Toscana en nuestro vulgar Castellano por Pedro 
de Reynosa... Sola, pues, la 3. a pte. lleva la dedicatoria de Reynosa, 
aunque en el frontis del libro primero se dice ir dirigido á don Bernar- 
dino de Ayala por Pedro de Reynosa: esta 3. a pte. es, pues, la úni- 
ca que se ha de atribuir á Pedro de Reynosa, si ya no es el mismo 
Pedro de S. Catalina; y aunque dice ser vecino de Toledo, bien pu- 
diera ser natural de Reinosa. M. Pelayo (Oríg. nov., t. I, pág. cxli) 
atribuye á Reinosa las partes segunda y tercera. — En 1533 estaba ya 
publicado el Libro del csforqado gigante Morgante y de Roldan y Rei- 
naldos, hasta agora nunca impresso en esta lengua, Valencia: no se 
sabe quién lo vertió del Morgante maggiore, italiano, Valencia, 1535; 
Sevilla, 1550. — Santiago Naveros, profesor de Artes en Alcalá, pu- 
blicó Supcr libros Periermcnias. Alcalá, 1533, 1543. Theoremafa super 
Universalia Porphyrii. Preparatio Dialéctica, Toledo. 1537.— Don Lo- 
renzo de Padilla, de Antequera, adelantado de Castilla, archidiá- 
cono de Ronda y cronista de Carlos V, peritísimo en antigüedades, 
escribió Libro Primero de las Antigüedades de España, 1533, publicado 
en Valencia, 1669, por Pellicer. Catálogo de los Santos de España, 
Toledo. 1538. La Historia general de España (Ms.). Geografía de 
España (Ms.). Nobiliario ó Linages de España. Origen y sucessión de 
los Príncipes de la Casa de Austria hasta el R. D. Felipe II (Ms.)w 
Catálogo de los Arzobispos de Toledo (Ms.). — Crónica del muy va- 
liente y esforzado caballero Platir Jiijo del invencible Emperador Pri- 
malcón, Valladolid, 1533. "Libro entre los raros rarísimo, y del que 
no llegó á hacerse segunda edición: no se conoce más ejemplar de él 
que el de la Bibl. Alessandrina de Roma, y hoy día es propiedad de 
don José de Salamanca" (Gallardo). — Andrés de Quevedo publicó Co- 
media evangélica á la Resurrección, en coplas, Sevilla, 1553 (Reg. 
Colón). — Fray Francisco de Robles, franciscano, publicó Copia swe 



I 1 6 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Ratio accentuutn omniutn fere dictionum difficilium, Alcalá, 1533 (trata 
también de ortografía castellana) ; Toledo, 1552, añadida por Juan de 
Robles: Ratio accentuum...; Berlanga, 1564. — Pedro Sánchez publicó 
Cuatro pasos de la Pasión, 1533. — Fray Agustín de Sbarroya, domi- 
nico cordobés, publicó Expositio Summularum Petri Hispani, 1533. 
Dialecticae Introductiones, Sevilla, 1533; y la 2. a parte, Sevilla, 1535. 
Purificador de ¡a conciencia, Sevilla, 1550. — Fray Alonso de Zurita, 
mercedario, publicó Speadum Rcligiosorum, Valladolid, 1533. 



79. Año 1534. El B. Fr. Alonso de Orozco (i 500-1 591), 
natural de Oropesa, agustino y predicador de S. M., publicó 
muchas obras espirituales en estilo grave, lenguaje castizo y con 
unción evangélica. Soliloquios de la Pasión de N. S.,' Madrid, 
1534 ; Zaragoza, 1566; Madrid, 1620. Vergel de Oración y mon- 
i<-. de contemplación, Sevilla, 1544, 1548. Examen de conciencia, 
ibid., 1 55 1. Coronica breve de los Santos de la Orden de S. Agus- 
tín, ibid., 1 55 1. En 1555, nuevamente corregidas, enmendadas 
y añadidas, publicó sus seis obras : Confesonario, Vergel de ora- 
ción. Monte de contemplación, Memorial de amor santo, Regla 
de vida cristiana, Ejercita-torio espiritual, Valladolid, 1555; Al- 
calá. 1570. Vida de la Reyna Sabá, 1565; Salamanca, 1575. Re- 
gimiento del Anima, Salamanca, 1565; Zaragoza, 1566. Gratitud 
Christiana, Zaragoza, 1566. Regla de vida cristiana, ibid., 1566. 
Desposorio espiritual, ibid., 1566. Siete Sermones sobre las 
siete palabras de la Madre de Dios, 1566. Todos estos opúsculos 
y otros se comprenden en la Recopilación de todas las obras que 
ka escripto el muy rev. P. Fr. Alonso de Orozco. Agora nueva- 
mente emendadas por el mismo auctor^ Zaragoza, 1566. Epis- 
tolario cristiano, Alcalá, 1567. Obra nueva... de las siete pala- 
bras de la Virgen, Medina, 1568. Vitoria del mundo, Alcalá, 
1570. Declamationes quadragesimales (lat.), Alantua, 1570. Exa- 
men de la Conciencia, Zaragoza, 1572. Cathecismo, Salamanca, 
1575. Libro de la suaiidad de Dios, ibid., 1576. Excelencias de 
los dos Juanes, Sevilla, 1580. Sermón en las Honras de la Chris- 
tianisima Reyna D. & Isabel, Burgos, 1583. Corona de N. S. & , 
Madrid, 1588. Guarda de la Lengua, ibid., 1589, 1590. Confesio- 
nes, ibid., 1620. Y otras castellanas y latinas, en Nicolás Antonio. 
Consúltese fray Tomás Cámara, Vida y escritos del B. Orozco, 
Madrid, 1882. La obra más notable es acaso el Epistolario 
christiano para todos estados, Alcalá, 1567, en que para todos 



S. XVI, 1534. JUAN FRANCISCO FERNANDEZ HJ 

da consejos saludables. Orozco escribe con gran pureza de dic- 
ción, y su estilo severo y grave brilla en esta obra más aún que 
en la Crónica breve de algunos Santos de su Orden. 

Confesiones: "Mi nacimiento fué en Oropesa, reynando la muy 
católica Reyna doña Isabel de gloriosa memoria. Mi padre se llamó 
Hernando de Orozco: y mi madre María de Mena. Los quales se 
vinieron á morar á Talavera, cinco leguas de Oropesa. Sería yo en- 
tonces de ocho años. Sirviendo algunos años en la Iglesia mayor 
en Talavera, me llevaron á la iglesia mayor de Toledo, en la qual 
serví tres años. Saliendo de Toledo me envió mi padre á estudiar á 
Salamanca, adonde estaba un hermano mío mayor de edad estudiando. 
Y allí nos hizo el Señor merced del (hábito que tomamos juntos en 
el monasterio de nuestro Padre San Agustín." 

80. Año 1534. Diego de Covarrubias y Leyva (1512-1577), tole- 
dano, hijo de Alonso V María, profesor de Cánones en Salamanca y 
publicista á los veintidós años de su edad, organizador de aquella 
Universidad, mereció ser llamado Bartolo Español; fué juez en Bur- 
gos, oidor en Granada (1548), propuesto para el Arzobispado de Santo 
Domingo (1549), obispo de Ciudad Rodrigo (1559); estuvo en Trento, 
donde, con Buoncompagni, redactó los decretos De reformatione; 
después fué obispo de Segovia (1564), consejero de Castilla (1572), 
presidente del mismo Consejo (1574). La colección de sus obras en 
Lyon, 1568; Zaragoza, 1583, 2 vols. ; Lyon, 1606; Amberes, 1638; 
Lyon, 1661 ; Ginebra, 1762; Amberes, 1762. Véanse en Nic. Antonio. — 
Arte para enseñar á leer perfectamente, 1534. — Barcas del Paraíso y 
del Infierno, en coplas del perú, Sevilla, 1534 (no es la de Gil Vi- 
cente), hoy desconocida. — Canciones y Villancicos, Medina, 1534. — Ga- 
briel de Castañeda publicó Quinto Curcio de los hechos del tnagno 
Alexandre, Sevilla, 1534. — Fray Alonso de Castro (1496-1558), fran- 
ciscano de Zamora, predicador de la Corte y consejero de Felipe II, 
designado arzobispo de Santiago en 1557 y fallecido al año siguiente, 
publicó Adversus omnes Haereses, París, 1534. In Psalmum 4, ibid., 
1537. De insta Haereticorum punitione, Salamanca, 1547. De Potestate 
Legis poenalis, ibid., 1550. Opera omnia, París, 1565, 4 vols.; 1572, 2 
vols. — Juan de Córdova, vecino de Salamanca, publicó el Libro primero 
del valiente s inuencible cauallero Lidamor, Salamanca, 1534. — Desper- 
tador de pecadores, Medina, 1534; Burgos, 1541, fotolitografiado en Ma- 
drid modernamente. — Desprecio del Mundo ó Espejo de un dominicano, 
Medina, 1534. — Diego Diez publicó Coplas sobre el pregón de las muge- 
res, Medina, 1534. — Pedro de Espinosa, salmantino, publicó Summxdae, 
Salamanca, 1534. Philosophia naturalis, ibid., 1535. Tractatus propor- 
tionum, Salamanca, 1545. Sphera Ioannis de Sacrobusto, cum propriis 
commentariis, ibid., 1550. — Ejcr citatorio de la vida spiritual, Sevilla, 
1534 (del B. Orozco?). — Esopi Fábulas en español, Toledo, 1534, 1546, 
1547. — Juan Francisco Fernández publicó Farsa Guillarda (sic) del 



I 1 8 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Nacimiento, en coplas, 1534. — Francisco de Jerez, nacido en 1504, 
natural de Sevilla, secretario de Pizarro, publicó la Verdadera Rela- 
ción de la Conquista del Perú, Sevilla, 1533; Salamanca, 1547; Ma- 
drid, 1891, Vict. Suárez. Tradújose en alemán é italiano. Partióse á 
las Indias en 1519, donde estuvo veinte años; los diez y nueve en po- 
breza; pero el último se hizo rico, volviendo con 110 arrobas de plata. 
Fué soldado valiente, herido varias veces; una vez, rota la pierna. 
Repartió entre pobres grandes cantidades. Todo ello se sabe por unos 
versos de la primera edición, que debió componer Fernández de Ovie- 
do, que se hallaba en Sevilla en 1534, cuando la edición salió. El 
mismo año salió en Sevilla La conquista del Perú, que parece fué 
como un ensayo del mismo autor, publicado antes de la obra prin- 
cipal, pues sólo tiene ocho hojas (Museo Británico). — Juan de León 
publicó Coplas sobre el Perú, Medina, 1534. — Meditación de la Pasión, 
Medina, 1534, por un agustino. — Fray Juan de Ortega, dominico 
aragonés, publicó Tratado subtilísimo de Ar'umética y de Geometría 
(agora nuevamente corregido y emendado), Sevilla, 1534, 1537, 1542, 
1552; Granada, 1563. Desde la ed. de 1552 fué enmendado por Gonzalo 
Busto. — Imitación del Planto de Hieremías, nuevamente traducido en 
metro castellano y latino, Salamanca, 1534. Créese ser del M. Pedro 
Lerma, así como Lamentaciones de amores. Comedia ó Farsa, Alcalá, 
1508 (véase Pedro Fernández del Pulgar, Vida... de Cisneros, 1673). 
— El licenciado Diego Ramírez de Avalos, de la Piscina, escribió la 
Crónica de los Reyes de Navarra, 1534, Ms., Gallardo. — Bernardo 
Rapio, catalán, publicó Tractatus de reformatione populi: et de omatu 
loquendi, 1534. — Diego de San Pedro publicó Las siete Angustias de 
N. S. 3 , Medina, 1534. En el Reg. Colón: Jacobi de Sanpcdro: Égloga 
pastoril en español. La égloga de Diego de Guadalupe (Reg. Colón) 
tiene el mismo principio que ésta. 

81. Año 1535. El doctor Andrés Laguna (1499-1560) na- 
ció en Segovia, donde estudió Gramática; siguió sus estudios 
en Salamanca y París, volviendo á España en 1536; enseñó en 
Alcalá, donde se doctoró, pasando después á Gante por orden 
de Carlos V, y siendo médico de Metz, en Alemania (1540), 
cinco años, conservando "los ánimos de todos los ciudadanos 
en devoción, obediencia é officio (del Emperador), é que si mi 
industria é solicitud no interveniera no se vieran en aquella re- 
publica oy por ventura ni altares ni templos", como él dice de 
sí en el prólogo de Dioscórides, librando además la ciudad de 
la peste. De allí fué á Bolonia, donde fué contado entre sus 
doctores; luego á Roma, donde fué muy honrado del Papa; á 
Francia, como médico del cardenal Bobadilla, y asimismo de 
Julio III. siendo nombrado Caballero de la Espuela de Oro y 

















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(J. Maca lo dib." /". Mariani lo grabó.) 



S. XVI, 1535. EL DOCTOR ANDRÉS LAGUNA I 1 9 

Conde palatino. Por entonces compuso su Pedazio Dioscorides, 
r a tirándose á menudo para ello á la quinta donde había estado 
el Tusculano, de Cicerón, y el mismo año 1555 que el Papa 
murió, imprimió su obra en Amberes, volviendo á la patria en 
1557, y en la iglesia de San Miguel, de Segovia, puso- un epita- 
fio á su padre, ya difunto, y allí permaneció el resto de sus días, 
aunque fué á Francia con la comitiva del Duque del Infantado, 
que acompañó á Isabel de Valois cuando vino á casarse con 
Felipe II. Murió en Segovia, y fué sepultado en el túmulo de 
su padre, hasta que en 1869 fueron trasladados sus restos al 
panteón nacional de San Francisco el Grande. Obtuvo de Feli- 
pe II la creación de un jardín botánico en Aran juez, anterior á 
los de Montpeller y París. 

82. Las obras en castellano de Laguna son el Pedazio Dios- 
córides Anazarbeo acerca de la materia medicinal y de los Ve- 
nenos mortíferos, Amberes, 1555, dirigido al príncipe don Fe- 
lipe, traducción elegantísima del griego, con 700 pasajes res- 
taurados y un comentario muy erudito; Salamanca, 1563, 1566, 
1570, 1586; Valencia, 1636, 1651, 1677, 1695; Madrid, 1733. 
De la Preservación y cura de la Peste, Amberes, 1556; Sala- 
manca, 1560, obra que antes escribió en latín. Quatro elegan- 
tissnnas y gravissimas Oraciones de M. T. Cicerón, contra Ca- 
tilina, Amberes, 1557. 

Las obras completas de Laguna son: Anathomica Methodus, Pa- 
rís, 1535. Aristotelis de mundo, Alcalá, 1538; Colonia, 1543. Aristo- 
telis de natura stirpium, Colonia, 1543. Castigationcs in translatio- 
nem octo ultimorum Ubrorum de re rustica Constantini Caesaris per 
Janum Cornarium, Colonia, 1543. Galeni omnium Operum... Epítome, 
Venecia, 1548; Basilea, 1551 ; Lyon, 1553, etc. Galeni Vita, Venecia, 
1548, con De Ponderibus ac Mensuris. Epitome omnium rerum et 
Sentcntiarum, quae notalii dignae in Commentariis Galeni in Hip- 
pocratem extant, Lyon, 1550, 1554, con De Contradictionibus, quae 
apud Galenum sunt. Annotationes in Galeni versiones, Venecia, 1548. 
Methodus cognoscendi extirpandique nascentes in vesicae eolio ca- 
rúnculas, Roma, 1551; Alcalá, 1555. Adnotationes in Dioscoridis fa- 
ctam a Joanne Ruellio interpretationem, Lyon, 1554. Epístola Apolo- 
gética ad Ioannem Cornarium, Lyon, 1554. Victus ratio, Scholasticis 
pauperibus paratu facilis et salubris y De Victus et exercitiorum ra- 
iione, máxime in senectute, observanda, París, 1547; Colonia, 1550. 
De Articulari Morbo, Roma, 1551. Compcndium Curationis praecautio- 
nis morbi passim populariterquc grassantis, Argentorati, 1542. Gale- 



120 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

ni de Antidotis Epitome, Amheres, 1587. Europa "Eau-ovTtiJiopo'JiiivT], 
discurso dicho en Colonia, en 1543. Tradujo mucho del griego: 
Aristotelis De Phisiognomia, París, 1535. De Plantis, Colonia, 1543. 
De Virtutibus, 1544. La Tragopodagra, de Luciano, y el Ocypo, con el 
De Mundo, del seudo Aristóteles, Alcalá, 1538. G ale ni De Historia 
Philosophica, Colonia, 1543. El Geoponicum, de Constantino Porfiro- 
geneta ó de Dionisio de Utica, Colonia, 1543. 

83. Año 1535. Fray Juan de Argomanas, franciscano, publicó 
Enchiridion seu Manuale frm minorum, Sevilla, 1535. Reglas y arte 
para aprender á rezar el oficio divino, ibid., 1535. Tractado... de las 
indulgencias y perdones, Sevilla, 1539, 1545, 1548, 1622. — El bachiller en 
Decretos Juan Bautista publicó Doctrina de sacerdotes, Sevilla, 1535. 
— Luis del Castillo publicó Canción con su glosa y otras muchas can- 
ciones glosadas: y villancicos y motes, Medina, 1535, 1537.-— Antonio 
Díez, "librero sordo", publicó el Auto de Clarindo, Toledo, hacia 1535, 
sacado de las obras de El Cautivo; ejemplar, en la Bibl. Nacional, re- 
producido por Bonilla en la Revue Hispanique , 1912, y por Ochoa, 
Madrid, 1914. "La obra, dice Bonilla, dividida en tres jornadas, es 
de lo más execrable que puede imaginarse. El argumento, tomado 
quizá de alguna comedia italiana, no deja de ofrecer interés; pero 
el arreglador lo ha tratado de la peor manera posible, embarazando 
á cada paso la acción con las impertinentes patochadas del bobo Pan- 
dulfo, que acaban de caer como golpes de maza sobre el cerebro del 
lector." Y M. Pelayo: "Clarindo y Clarisa son una nueva repetición 
de C alisto y Melibea; pero esta intriga de amor está cruzada por otra 
entre Felecín y Florinda. Los padres de las dos doncellas las encie- 
rran en un monasterio, de que era abadesa una tía suya; pero logran 
fugarse de él gracias á la diabólica intervención de una bruja, que, 
hechizándolas á entrambas, las hace cautivas de la voluntad de sus 
enamorados" (Oríg. nov., t. III, pág. cxlix). Es, con todo, notable, 
por los romances y versos de pie quebrado y sabor antiguo. — Espejo 
de bien biuir, Valencia, 1535, por un agustino. — Francisco Faleiro 
publicó el Tratado del Esphera y del Arte del marear, Sevilla, 1535. 
Florisenda, comedia en coplas de cinco jornadas, 1535 (Re-g. de Colón), 
hoy desconocida. — Pedro Melero, de Alquézar de Aragón, publicó 
Compendio de los números y proporciones, Zaragoza, 1535. — Libro 
segundo de Morgante, Valencia, 1535, por Jerónimo de Auner, tra- 
ducción del Marguttino ó Morgante Minore, italiano. La primera parte, 
en 1533; ambas en Sevilla, 1552. — Orisea, comedia de Valencia, 1535, 
en coplas, hoy desconocida. — Paladina, farsa del nacimiento, en coplas, 
desconocida. — Pedro Juan Oliver, de Alcoy, vivió en Francia, In- 
glaterra, Flandes, Alemania; publicó Scholia in Ciceronis fragmentum 
de Somno Scipionis y Summa Capita in Cic. Philosophiam moralem, 
Pictavii, 1535; Basilea, 1538. Pomp. Melae De Situ Orbis, París, 1536, 
x 539; Lyon, 1551 ; París, 1557. De Prophetia et spiritu Prophetico, 



S. XVI, I536. FRAY LUIS DE GRANADA 121 

Basilea, 1543. Annotation.es in Cic. De Finibus, ibid., 1544; París, 1573. 
Prosodia, Valencia, 1564. Scholia in Solini Polyhistora. Porphirii 
Isagoges. Praedicamenta Aristotelis, etc. — Don Pedro Luis Sanz pu- 
blicó Trecientos Proverbios, Consejos y avisos (Valencia, hacia 1535) 
(Salva), en tercetos endecasílabos, Barcelona, 1618. 

84. r Año 1536. Fray Luis de Granada (i 504-1 588) añade 
á la ciencia teológica y al fervor de espíritu de su maestro el 
B. Avila el conocimiento de las humanidades, sobre todo la elo- 
cuencia aprendida en Cicerón y San Juan Crisóstomo y el sen- 
timiento de la naturaleza. Es el que redondea el período cas- 
tellano y purifica más y más su transparencia; el que esplaya 
la doctrina ascética, el que le comunica la fuerza oratoria, fun- 
dando, puede decirse, la gran elocuencia del pulpito. Nació el 
1504, en Granada. Su padre, N. Sarria, natural del pueblo del 
mismo nombre en Galicia ; su madre, lavandera de un convento. 
El Conde de Tendilla cuidó de su educación y le admitió de 
paje de sus hijos, estudiando con ellos la Gramática. Entró de 
acólito en la Capilla Real, y en 1524, de novicio en el convento 
de dominicos de Santa Cruz, donde tomó el nombre de la ciudad 
de su nacimiento. Pasó á estudiar al Colegio mayor de San Gre- 
gorio, de Valladolid, el 1529; después volvió á enseñar en Gra- 
nada Filosofía y Teología, recibiendo el grado^ de maestro, y 
preparándose á la predicación con la lectura de San Juan Cri- 
FÓstomo, sobre todo, y del profeta Jeremías. Predicó en aquella 
ciudad, hasta que fué nombrado (1534) Prior de Scala Cceli, 
en la sierra de Córdoba, de donde bajaba á predicar á la ciudad, 
y allí compuso el libro de la Oración y meditación, y conoció al 
maestro Juan de Avila, haciéndose su discípulo. Ocho años más 
tarde se lo llevó á su palacio de Sanlúcar el Duque de Medina- 
sidonia; pero, huyendo del tráfago palaciego, ofrecióse para la 
fundación del convento de Badajoz, donde compuso 'la Guía de 
Pecadores. A instancias del infante cardenal don Enrique, arz- 
obispo de Evora, fué á aquella ciudad. Elegido Provincial de 
Portugal en 1557 y confesor de doña Catalina, logró rechazar 
con su elocuente palabra y maravillosa humildad la mitra de 
Braga, que pretendía ella darle. 

Acabado el tiempo del provincialato (1560), retiróse al con- 
vento de Nuestra Señora de la Luz, de Pedrogaon, en Lisboa. 
Murió en 1588, poniéndole el epitafio latino su amigo Fran- 



122 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

cisco Duarte. proveedor de las Reales Armadas, en el sepulcro, 
que estaba en el antecoro del convento de Santo Domingo, de 
Lisboa, de donde fueron trasladados sus restos en 1634 al mo- 
numento de mármol y jaspes que se labró junto á la capilla 
mayor. Sus virtudes y escritos le atrajeron la estimación de los 
más graves y santos personajes en vida y en muerte. 

85. Francisco Pacheco, Libro de retratos: "Doze años avían 
passado después de la gloriosa conquista del Reino de Granada... cuan- 
do nació en aquella ilustre Ciudad el insigne Maestro Frai Luis de 
Granada... sus Padres fueron pobres, aunque limpios y de cristianas 
costumbres. Faltóle el Padre á los 5 años, i la Madre con el trabajo 
de sus manos le sustentava en sus estudios, pero con tanta estrecheza 
que le obligava á pedir todos los días, en la portería del convento de 
Santa Cruz de la Orden de Predicadores... á los 16 años tomó el 
abito en aquel Convento, donde estudió Lógica i Filosofía, i como 
virtuoso i abstinente hijo, pidió licencia al Prior, para partir cada 
día la mitad de la ración con su Madre, esta Piedad le causó mil 
prósperos sucessos. el primero fué, nombrarlo por Colegial de San 
Gregorio de Valladolid, no admitió Cátedras, por poder correr más 
desembarazado en el exercicio de la Predicación... concluido su tiem- 
po, i curso de Teología, i graduado de Maestro, se bolvió asu Con- 
vento de Granada... aventajósse mucho en lo espiritual con la co- 
municación del Maestro Juan de Avila... salió de allí el año 1534, á 
reedificar el convento de Escala Celi, cerca de Córdova, donde com- 
puso el libro de Oración i Meditación : fué á fundar á Badajoz, hizo 
en ella gran fruto, i escrivió el libro que más estimó llamado Guía 
de pecadores, vivía en esta sazón en Evora, ciudad de Portugal, el 
Cardenal don Enrique hijo del Reí don Manuel, que quiso tenerlo á 
su lado, i no sólo fué admitido por hijo de aquella Provincia, pero 
elegido por Padre della. traduxo á san Juan Clímaco i dedicólo á la 
Reina doña Catalina abuela del Rei don Sebastián, fué tres vezes 
acometido con las mayores dignidades, i siempre con más aumento; 
la Reina le ofreció el Obispado de Visen, i después el Arzobispado 
de Brag, i el Pontífice Sixto quinto el Capelo de Cardenal... Passó 
de Evora á Lisboa... Víspera de la Magdalena del año 1586 abrién- 
dosele una pequeña rotura se le cayeron súbitamente las tripas no 
pudiendo bolver á su lugar, i viendo que vivía se las ligaron con una 
venda de lienqo. vivió assí dos años, con admirable paciencia... no 
dando de mano á ninguno de sus Santos exercicios, ni al soberano 
Sacrificio de la Missa. cosa espantosa, que passando de 80 años i 
las tripas más abaxo de las rodillas... el otro trabajo (no sé si mayor) 
fué el grande sentimiento del escándalo general, que causó la Santidad 
fingida de la Monja de Lisboa, que nro Señor permitió que se le 
encubriesse, para acrisolarlo más. el día pues que dio principio al 




(Pacheco. Libro de Retratos.) 



S. XVI, I536. FRAY LUIS DE GRANADA 123 

famoeo Sermón para animar á los Siervos de Dios, en semejantes 
caídas, fué el de su postrera enfermedad... se apartó su bendita alma 
del cuerpo... último día del año 1588. de edad de 84 años, sepul- 
táronlo en el Convento de Predicadores de Lisboa como se puede 
pensar, i Francisco Duarte que era Proveedor de las Armadas de 
su Magestad le mandó poner en una hermosa piedra gravada este 
Epitafio..." 



86. La primera obra del padre Granada fué la versión de 
3a Imitación de Cristo (1536); luego publicó el Libro de la ora- 
ción y meditación (1554). Ya en Portugal desde el 1555, escri- 
bió el Compendio de la Guía de pecadores (1556), y la Guia de 
pecadores (1567). El Libro de la oración y meditación y el Coni' 
pendió fueron puestos en el índice (1559), con otras obras de 
Juan de Avila y de Francisco de Borja. Vino á España á parar 
el golpe ; pero ya era tarde, y hallando en la cárcel á su amigo 
Bartolomé Carranza (1 503-1 576), arzobispo de Toledo, corrigió 
sumisamente estos libros y se volvió á Portugal. El mejor de 
los escritos en castellano es la Introducción del Símbolo de la 
Fe (15.S2-1585), donde muestra un delicado sentimiento de la 
naturaleza verdaderamente virgiliano. De hecho, como Virgilio, 
tenia un corazón tierno y le eran más propios los afectos dulces 
y delicados que los recios y tempestuosos. Es un Cicerón en 
la galanura del estilo, en la dulcedumbre mansa del redondear 
onduladamente el período y en el sentir hondamente todos los 
movimientos suaves y afectuosos: pero faltan en él los fuertes 
arrebatos, las salidas cortantes y briosas, no menos que el chis- 
toso gracejo para burlar y guasearse, cosas que tanto abundaron 
en Cicerón. No hay que buscar en él, por lo mismo, el centelleo, 
el vivo color, la riqueza de fraseología, la novedad de vocablos 
arrancados á la cantera popular, en que sobresalen otros escrito- 
res misticos menos famosos que fray Luis. Y aunque tampoco 
admite los feos latinismos con que algunos empedraron su es- 
tilo antes de él, su lenguaje está formado de voces las más co- 
munes, muchas de origen erudito y latino, pocas enteramente 
populares, briosas y realistas. Añádase la increíble facilidad con 
que ensancha su decir, rodando amplio y sonoro, cual rozagante 
vestidura, trabando con gran riqueza de conjunciones las cláusu- 
las, y se comprenderá la fluidez, la abundancia y suavidad de 
sus escritos; pero, al propio tiempo, lo descolorido y desvahado, 



124 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

lo común que parece su lenguaje. El nervio y el color que faJtan 
al castellano en Juan de Valdés y en fray Luis de Granada, los 
traerá el poeta y semitizante fray Luis de León. De todas suer- 
tes el castellano debe al padre Granada el estilo oratorio, am- 
plio y elegante, numeroso y bien trabado, y la literatura caste- 
llana trozos maravillosos de fervorosa piedad y delicados sen- 
timientos, reflejos de su encendido' y tierno corazón. Cuanto á 
la doctrina, el padre Granada tiene más de ascético que de mís- 
tico, y más de orador, que de ascético. La doctrina cristiana, la 
teología, la Escritura, oratoriamente expuestas, como si hablara 
desde el pulpito, aunque de suyo las expresara por escrito : tal 
es su obra y manera. Bien se ve que ni escribía él mismo sus 
libros, sino que los dictaba, que es casi casi como si los impro- 
visara delante de un auditorio, que sin duda, se representaba 
siempre tener delante de sí. 

87. Capmany dijo de fray Luis de Granada que "parece que 
descubre á sus lectores las entrañas de la Divinidad y la secreta pro- 
fundidad de sus designios y el insondable piélago de sus perfecciones", 
y que "el Altísimo anda en sus discursos, como anda en el Universo, 
dando á todas partes vida y movimiento". En filosofía y teología sigue 
á Santo Tomás, como los demás de su Orden; en la elocuencia es 
discípulo de Cicerón y de San Juan Crisóstomo; en la doctrina de 
la hermosura, hasta copia al Areopagita, á San Agustín y á Platón 
(Guía de Pecadores, 1. I, caps. I, IV, IX, XI, XIV, XV y XVI. Símbolo, 
1. a ,pte., cap. II. Memorial, 2. a pte., caps. I, II y XXXII. Adiciones, 
cap. XIV. Melchor Cano en Ferm. Caballero, Vida de M. C, pági- 
na 597) : "Fray Luis de Granada pretendió hacer contemplativos é per- 
fectos á todos, é enseñar al pueblo en castellano lo que á pocos del 
conviene, porque muy pocos pretenderán ir á la perfección por aquel 
camino de fray Luis que no se desbaraten en los ejercicios de la 
vida activa competentes á sus estados. E por el provecho de algunos 
pocos dar por eseripto doctrina en que muchos peligran... siempre 
se tuvo por indiscreción perjudicial al bien público é contrario al 
seso y prudencia." Por eso Cano, aunque con alguna exageración, 
viendo los alumbrados que se rebullían en Toledo, Llerena, Sevilla, se 
mostró duro con fray Luis, hasta decir que sus libros tenían "doctri- 
nas de alumbrados" y otras "contrarias á la fe y religión católica". 
Divide M. Pelayo la historia de nuestra mística en dos períodos: el 
primero hasta el año 1550, incluyendo en él al beato M. Avila y á 
fray Luis de Granada en sus primeras ediciones, que las que él co- 
rrigió por mandado de la Inquisición "le constituyeron en el gran 
maestro de la segunda" (Ideas estét., t. III, pág. 120). Esta segunda 
puede clasificarse por órdenes religiosas, que cada una suele tener 



S. XVI, I536. FRAY LUIS DE GRANADA 125 

parecidas doctrinas y tradiciones: dominicos, franciscanos, carmeli- 
tas, agustinos y jesuítas. El "respeto á la ciencia humana y al ejer- 
cicio de la razón, añade M. Pelayo, es una de las mayores glorias 
del misticismo castellano, que no temió declarar, por boca del más 
extático de sus intérpretes, que "más vale un pensamiento del hombre, 
"que todo el mundo". Y es otra de sus glorias no haber negado jamás, 
con ese apocado y sombrío ascetismo, que algunos sueñan, la belleza 
que Dios derramó en las criaturas, puesto que en la vida presente 
las considera como espejos "en que en alguna manera se ve la her- 
"mosura de Dios" y en la vida futura y en el gozo beatífico "Dios 
'"mismo será espejo en que se vea la belleza de las criaturas." 

Obras de Granada: Imitación de Cristo ó Contemplas Mundi, nue- 
vamente romanzado, trad-ucción del Kempis, Sevilla, 1536, 1538; Lis- 
boa, 1542; Alcalá, 1543; Sevilla, 1547; Evora, 1555, con unas Ora- 
ciones y Ejercicios de devoción; Madrid, 1567, 1589; más de 30 edi- 
ciones en el siglo xvi. Tratado de Meditación, Evora, 1554. Libro 
de la oración y meditación, Salamanca, 1554, 1567; Medina, 1578; 
Madrid, 1609, tuvo 4 ediciones el primer año; 8, hasta 1556, y 11, 
hasta 1559. Pero fué prohibido por la Inquisición en 1559, juntamente 
con otras del después San Francisco de Borja y del padre Avila. 
Llegó tarde á Castilla para impedir la prohibición y acudió al Concilio 
de Trento, donde obtuvo la aprobación del Libro de la Oración, con- 
firmada por Pío IV. Pero de 1559 á 1566 no parece edición alguna, 
y las posteriores á esta fecha llevan una advertencia: "sale agora 
nuevamente añadido y emendado y quasi hecho de nuevo". Lo emen- 
dado debían de ser las frases que, según Melchor Cano, tenían cierto 
sabor de la herejía de los alumbrados. Aceptó fray Luis las correc- 
ciones y así salió emendado. La 3. a pte. prometida se publicó en 
1556, formando el Libro llamado Guía de Pecadores, complemento 
del Libro de la Oración y base de la Guía de Pecadores del 1567. 
Compendio de la Doctrina Christiana, en portugués, Lisboa, 1559, re- 
copilado en gran parte de varios autores. Tradujéronlo los dominicos 
padre fray Enrique de Almeida y padre Montoya, cada uno de por 
sí, saliendo ambas traducciones castellanas en Madrid, 1595. Publi- 
cóse con las obras de Granada la del padre Almeida, aunque la del 
padre Montoya es mejor. El padre Cuervo volvió á traducirlo (1906). 
Libro llamado Guía de Pecadores, t. I, Lisboa, 1556; t. II, 1557. In- 
cluyóse en el índice, de Valdés, de 1559, juntamente con la Oración 
y meditación, influyendo no poco el informe que Melchor Cano dio 
en su Censura del Cathecismo, de Carranza, y puede verse en el 
Libro segundo de Audiencias del proceso de D. Fr. Bart. de Ca\- 
rranza (Acad. Historia, estante 24, gr. i. a B, número 6), y en M. Pe- 
layo, Ideas estét., t. III, pág. 119. Retirólo su autor de la circulación; 
pero dejando echados en él los cimientos de la Guía de Pecadores de 
Salamanca, 1567, pues el t. I de la Guía, de 1556, no es más que un 
compendio de la posterior, como el autor mismo dijo. El t. II es 



126 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

la tercera parte prometida en el Libro de la Oración, con otras cosas. 
Tratado de la Oración y Meditación, Lisboa (sin fecha, pero no an- 
terior á 1557, por citarse en él la Segunda Parte de la Guía de Pe- 
cadores, ni posterior á 1559, en que se publicó el índice, donde se 
incluyó la misma Guía). Esta obra lleva en la portada: U R. P. Fr. Pe- 
dro de Alcántara..." Manual de diversas Oraciones y Espirituales 
Ejercicios, Lisboa, 1557; Amberes, 1558. Otro diferente Manual de 
diversas Oraciones y Espirituales Ejercicios, Lisboa, 1559, prohibido 
en el índice, de Valdés. Memorial de lo que debe hacer el cristiano. 
Tratado de algunas muy devotas oraciones para provocar el amor de 
Dios y de las otras virtudes. Vita Christi, en el cual se contienen 
los principales pasos y misterios de la vida de Cristo. Estos tres 
opúsculos salieron juntos en Lisboa, 1561. Escala Espiritual, trad. de 
San Juan Clímaco, Lisboa, 1562; Alcalá, 1568; Medina, 1585; Madrid, 
1612. Guía de pecadores, Salamanca, 1567. 1568, 1570, 1571; Medina, 
1578; Salamanca, 1587. Memorial de la Vida Cristiana, 2 vols., Lis- 
boa, 1565; Alcalá. 1566; Salamanca, 1566; Amberes, 1572; Madrid, 
1594, 1599, 1604, 1606; Barcelona. 1614. Institución y regla de bien 
vivir para los que empiezan á servir ó Dios, Barcelona, 1566; Ma- 
drid. 1618. Adiciones al Memorial de la Vida Cristiana, 2 vols., Sa- 
lamanca, 1574, 1577, 1579, 1586: Madrid, 1599, 1604, 1606 (con el 
Memorial). Recopilación breve del libro de la Oración y Meditación, 
Salamanca, 1574. Ecclesiasticae rhetoricae, Lisboa, 1576; Colonia, 
1578; Yenecia, 1578; Colonia. 1582; Milán. 1585: Valencia. 1770. 
Por orden del obispo Climent se tradujo y publicó en Barcelona, 1770. 
y en la Bibl. de Autor. Españoles. Introducción del Símbolo de la Fe, 
en cuatro partes, Salamanca. 1582, 1583; Zaragoza, 1583; Salaman- 
ca, 1590. La Quinta parte es un compendio de las cuatro primeras. 
Salamanca, 1585, 1588. Salió además la Introducción en Madrid, 1595, 
1601, 1604. Breve tratado en que se declara de la manera que se podrá 
proponer la doctrina... á los nuevos fieles, Salamanca, 1582 (con la 
Introducción); Madrid, 1595. 1604. Obras, Salamanca, 1583, 2 vols.; 
Barcelona, 1600; Gerona, 1622. Sermones en las fiestas de la Anun- 
ciación, de la Resurrección, de la Ascensión, de Pentecostés, del San- 
tísimo Sacramento, de la Asunción de María, de Todos los San- 
tos, de la Concepción, del Nacimiento de N. Redentor (Cuervo). 
Doctrina Espiritual, 1587, en que juntó varios opúsculos publicados 
de 1554 á 1561, con mejoras; otra edición, Lisboa, 1589. Diálogo del 
Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, Barcelona. 1605. en la 
Historia de la Vida de... fray L. de Granada, por fray Francisco Diago. 
Discurso de la Redención (Ms. publicado por Cuervo). Vida del beato 
Juan de Avila, Madrid, 1588, con las Obras del padre M. I. de Avila. 
Vida de don fray Bartolomé de los Mártires, Valladolid, 1615, con la 
Cuarta Parte de la Historia general de Santo Domingo, por fray 
Juan López. Doctrina espiritual, Barcelona, 1620. Historia de las 
Virtudes y Oficio pastoral del Set'mo. Cardenal don Enrique... (Ms., 



S. XVI, I536. CRISTÓBAL DE VILLALÓN 1 27 

Cuervo, 1906). Vida de sor Ana de la Concepción, Vida de la Muy 
Ilustre señora doña Elvira de Mendoza, Vida de una devota mujer por 
nombre Mclicia Hernández: tres biografías en ms. del Colegio de 
Corpus Christi de Valencia (Cuervo, 1906). Cartas (más de 50, Cuervo, 
1906). Sermón en que se da aviso que en las caídas públicas de algu- 
nas personas ni se pierde el crédito de la salud de los buenos ni cese 
y se entibie el buen propósito de los flacos. 

Obras de fray L. de Granada, edic. fray J. Cuervo, Madrid. 1906 
y sigs., 14 vols. publicados; Bibl. de Aut. Esp., ts. VI, VIII y XI. Con- 
súltense: Fray J. Cuervo, Biografía de fray Luis de Granada, Madrid, 
1896. Id. fray Luis de Gran., en Homenaje á Mcn.*y Pelayo., t. I, 
págs. 733-743- Vida: Fray Jerónimo Joannini Capuano, Venecia, 1595. 
Francisco Diago. 1605. Fray Francisco Olivera. Fray Juan de Ma- 
rieta, 1604. Luis Muñoz, Valverde, 1730. 

88. Año 1536. Cristóbal de Villalón nació á prin- 
cipios del siglo xvi, en Villalón ó en Yalbuena del Duero, de 
familia humilde; su madre, partera, la cual tuvo cuatro hijos 
más. Estudió en Alcalá, donde se entregó á las Humanidades, 
sobre todo al estudio del griego. Fué mordaz y satírico, des- 
enfadado, alegre y algo licencioso en sus verdes años; tuvo el 
grado de licenciado en Teología sin ser clérigo. Vivió bastante 
tiempo en Salamanca (i 525-1 538), donde estaba el año 1525 
trabajando en su estudio, enseñando acaso en el colegio Trilin- 
güe; el año 1539 vivía en Valladolid. Viajó por Italia, aunque 
no como soldado, acaso acompañando á don Francisco de Bo- 
badilla, gobernador de Sena, maestrescuela que fué de Salaman- 
ca en 1528; antes de 1552 había estado en Palermo, Trápani, 
Ñapóles, isla de Capri, Milán, Roma. Venecia. Lyon y París, 
después en Flandes, en fin, había ''andado la tercera parte del 
mundo", como él dice. Cayó cautivo cerca de las islas de Ponza, 
en una de las naves de Andrea Doria que iban hacia Ñapóles. 
Hízose pasar por médico "de orina y pulso'', y con un libro 
de Medicina que halló, fué estudiando lo que pudo, y estando en 
Constantinopla curó á Sinan Bajá, su amo, del asma, por lo cual 
mandó le quitasen la cadena, y aunque tuvo no poco que su- 
frir por no renegar de la fe, fué creciendo en fama por haber 
sanado á la Sultana y otra vez al mismo Sinan, de suerte que 
fué nombrado médico del Sultán é intérprete y secretario de 
Sinan, y muerto éste, escapóse con otro cautivo al monte Athos, 
llegó á la isla de Chíos, Atenas. Sanios y Mesina y atravesando 



128 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Italia y Francia vino á parar á Valladolid á últimos de 1555, 
donde enseñó Humanidades y escribió El Crotalón, el Viaje de 
Turquía y el Libro de las transformaciones. En 1558 compuso, 
estando en una aldea, la Gramática castellana, y ya no sabemos 
más de él, fuera de que en la información que hizo Cervantes 
para sincerarse de las calumnias que le levantaba Blanco de 
Paz, entre los testigos parece un Cristóbal de Villalón, natural 
de Valbuena, de cuarenta y cinco años de edad aquel año de 
1580. El autor de El Escolástico debía de contar á lo menos 
sesenta, ya que en 1536 había publicado, siendo bachiller, la 
Tragedia de Mirrha. Pudiera haber error de edad, como suce- 
día á menudo en tales documentos, y así, siendo un mismo 
Villalón, se explicaría lo que Cervantes parece tomó' del Cro- 
talón. Distinguido helenista, hombre corrido y experimentado, 
de envidiable buen humor, fué Villalón tan independiente como 
valeroso y sufrido en todo linaje de penalidades; se hizo que- 
rer en todas partes, y sobre todo en el cautiverio, por su inteli- 
gencia y su arrojo, siendo en todo esto muy parecido á Cer- 
vantes. Villalón no fué luterano, como algunos creyeron, sino 
eramista y aficionado á Juan de Valdés, cuyos diálogos tenía 
muy leídos. Censura las peregrinaciones, búrlase de las falsas 
reliquias, anatematiza la simonía de la Curia Romana, me- 
nosprecia las Ordenes religiosas y habla de los Papas como 
de hombres malvados y corrompidos; pero, como Alfonso 
Valdés, quedóse dentro de las fronteras del catolicismo sin pro- 
fesar error alguno de la Reforma luterana. Su independencia 
filosófica fué como la de Fox Morcillo, Francisco Sánchez, Luis 
Vives, Pedro de Valencia, el Brócense y tantos otros españo- 
les que desmienten á voz en cuello lo que han propalado por 
ahí de la tiranía de la Inquisición contra el pensamiento es- 
pañol {Viaje de Turquía, fols. 84 y 85). Su filosofía era la de 
Laguna, Huarte y Francisco Sánchez, que daban mayor im- 
portancia al procedimiento inductivo sobre el demostrativo {Cro- 
talón, c. XII). Antes que Bacon, escribió : " Sola la Medicina 
dicen que ha menester experiencia; no hay Facultad que jun- 
tamente con las letras no la tenga necesidad y más la Teología." 
Gran humanista, conocía á fondo los autores griegos y latinos, 
como se ve por El Scholastico; hablaba el griego antiguo y el 



S. XVI, I536. CRISTÓBAL DE VILLALÓX 1 29 

moderno, y, además, cinco idiomas: "Deprendí muy bien la 
lengua griega, turquesca y italiana, por las quales supe muchas 
cosas que antes ignoraba, y vine por ellas á ser el christiano 
más privado que después que hay infieles jamás entre ellos 
hubo." "Hay pocos en Grecia que hablen más elegante y cor- 
tesanamente su propia lengua que yo, ni aun mejor pronuncia- 
da." Como escritor es de los mayores de aquel siglo. El Cro- 
talón es una sátira lucianesca de las costumbres de entonces, 
con varias novelas ingeniosas y ejemplares. El Viaje es modelo 
de esta clase de obras, con mucho también de sátira. No menos 
lucianescas son las Transformaciones. Supo mezclar lo castizo 
con lo clásico, tomando del habla popular sus voces y frases y 
de los griegos la elegancia del diálogo artístico. 

89. Obras de Villalón: Tragedia de Mirrha, en la qual se recuen- 
tan los infelices amores que ouo con el Rey Ziniras su padre, Me- 
dina, 1536, novela dialogada sobre el asunto de las Metamorfosis, de 
Ovidio, libro 10. Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente, 
Valladolid, 1539 (Museo B ritan.). Provechoso tractado de cambios y 
contrataciones de mercaderes y reprovación de usuras, Valladolid, 
1541, 1542; Sevilla, 1542; Valladolid, 1546. Xic. Antonio añade otra 
edición de Córdoba, 1546. El Scholastico, en el qual se forma una 
académica república ó scholástica universidad con las condiciones 
que deven tener el maestro y discípulo para ser varones dignos de 
la vivir (Ms. en la Acad. Histor.), debió de escribirlo en Valladolid, 
hacia 1538, imitando los diálogos de Platón y Macrobio, como él dice, 
haciendo intervenir á don Francisco de Mendoza y Bobadilla, autor del 
libelo Tizón de la Nobleza, á don Francisco de Navarra, prior de Ron- 
cesvalles; á don Alonso Osorio, hijo del Mayordomo de Carlos V; á don 
Francisco de la Vega, toledano; á don Antonio de Velasco, hijo de la 
que fué aya de la reina de Portugal, doña María de Velasco; á don 
Guillermo Carrillo, toledano; á don Alberto de Benavides, á don 
Gaspar de Mendoza, al maestro Hernán Pérez de Oliva y al caballero 
portugués don Francisco Manrique. Gramática castellana, Amberes, 
1558. El Crotalón de Christvphoro Gnosopho, del cual hay dos mss., 
uno en la Biblioteca Nacional, y fué del Marqués de la Romana; otro 
fué de Gayangos, ambos del siglo xvi. Es imitación de Luciano, como 
él mismo dice. Viaje de Turquía, en dos manuscritos de la Biblioteca 
Nacional: el uno fué su borrador, empezado á escribir el i.° de Marzo 
de 1557; el segundo es copia de éste, del último tercio del siglo xvi; 
Gallardo vio otro con el título de 'Diálogo de Pedro de Urdimalas y 
Juan de Voto á Dios y Mátalas Callando, que trata de las costumbres 
y secta de los turcos y de otras cosas de aquellas partes. Los personajes 
están velados con seudónimos: Pedro de Urdemalas ó Polítropo es 



1 3o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Villalón; Juan de Voto á Dios ó Apatilo es Alonso de Portillo, rector 
de la Universidad de Alcalá en 1515, fundador del hospital de la Re- 
surrección, que fué en algún tiempo casa llana, y Mátalas Callando ó 
Panurgo es Mata, el clérigo de Granada. Diálogo de las transforma- 
ciones, ms. de la biblioteca de M. Pelayo. 

Cristóbal de Villalón, El Crotalón, Madrid, 1871, Bibliófilos Espa- 
ñoles; Madrid, 1907, Nuev. Bibl. de Autor. Esp., M. Pelayo. El Scho- 
lásiico, Madrid, 191 1, Biblióf. Madrileños. Transformaciones, Madrid, 
1907, Biblióf. Españ. Viaje de Turquía, Madrid, 1905, Nuev. Bibliot. 
Autor. Españ., por Serrano y Sanz. Ingeniosa comparación..., Madrid, 
1898, Biblióf. Españ., por Serrano y Sanz, donde se trata copiosamente 
de la vida y escritos de Villalón. 

9 0. Año 1536. Sebastián Fox Morcillo, nacido en Sevilla en 
1528, doctísimo filósofo platónico y elegante escritor, estudió en Lo- 
vaina, y llamado por Felipe II para enseñar al príncipe don Carlos, 
pereció en un naufragio, muy joven, cortando el hado las esperanzas 
que la filosofía española de tan gran ingenio se prometía. Imitó á 
Cicerón en el estilo con que quiso arrear su independiente filosofía. De 
Rcgno ct Regis institntione, Amberes, 1536. In Tópica Ciceronis Pa- 
raphrasis et Scholia, Amberes, 1550, escribióla de diez y nueve años. 
Compcndium Ethices Philosophiae ex Platone, Aristotele aliisque au- 
thoribus collectiim, Basilea, 1554. In Platonis Timacum, ibid., 1554. 
De Imitatione sive de informandi styli ratione, Amberes, 1554. De na- 
tura Philosophiae, sen de Platonis et Aristotelis consensione, Lovaina, 
1554; París, 1560, 1589; Amberes, 1621; Lyon, 1622. De Usu et exer- 
citatione Dialéctica, Basilea, 1556, junto con De Dcmonstrationc, De 
iuventute y De Honore, Basilea, 1556. In Phoedonem, Basilea, 1556. 
In Platonis X Libros de República, ibid., 1556. De Historiac Institn- 
tione Dialogus, Amberes; París, 1557; Amberes, 1564. Consúltese: 
U. González de la Calle, S. F. M., estudio histórico-critico de sus doc- 
trinas, Madrid, 1903. 

91. Ailo 1536. Miguel de Ofuentes, de Gijón, publicó Nova 
Lectura sive declaratio legum Taurinarum, Salamanca, 1536, 1546; 
Medina, 1555. Glosa al Quaderno de las leyes nuevas de Toro, Medina, 
1546 (traduc. del anterior), 1549, 1555. Ordenamiento Real de Cas- 
tilla, Medina, 1555. — El Deseoso ó Espejo de Religiosos, compuesto 
por un devoto religioso de la orden del señor sant hierónimo nueva- 
mentre traducido d' lengua catalana en nro vulgar castellano y añadida 
la quarta z quinta parte que fasta agora no havía sido hnpressa, To- 
ledo, 1542, 1548; Burgos, 1548; Salamanca, 1574, 1580. Este áureo 
libro de mística se tradujo á muchas lenguas. — Tragedia de los amores 
de Eneas y de la Reyna Dido, como los recuenta Verguío en el quarto 
libro de la Eneida, hacia 1536, en 5 jornadas, como las obras de Torres 
Naharro (Bibl. Lisboa). — Fascicuhis Myrrhae, de franciscano anóni- 



S. XVI, I536. JUAN R. DE CASTELLO-BRAXCO I 3 1 

mo, Sevilla, 1536; Amberes, 1553. — Bartolomé Felipe, portugués, pu- 
blicó De Fictionibus, Salamanca, 1536. Repetitio in cap. Scindite corda 
vestra, Lisboa, 1539. Del Consejo y de los Consejeros de los Príncipes, 
Coimbra, 1584. — Gaspar Gómez, de Toledo, escudándose con el nombre 
de Feliciano de Silva y dirigiéndole su obra, publicó Tercera parte 
de la tragicomedia de Celestina, en 50 actos, Medina, 1536; Toledo, 
1539. En M. Pelayo, Orig. nov., t. III, pág. ccxn, puede verse el 
Prólogo y argumento de los actos: "necia y soporífera" la llama, "la 
fábula, insulsa y deslavazada; el estilo, confuso, incorrecto y, á veces, 
bárbaro". Hay una canción en vascuence, que ha traducido Julio Ur- 
quijo de alguna manera. — Antonio Honcala, de Yanguas, canónigo 
de Avila, alabado por Santa Teresa, publicó Epinicion Abulaf ab 
Honcala dictum pro victoria Carolo Imperatori..., Alcalá, 1536. De 
decimü ecclcsiasticis, ibid., 1540. Index... in universa opera... Hie- 
ronymi, ibid., 1545. Grammatica Propaegnia. Pentaplum Christianae 
pietatis, Alcalá, 1546. — Opnscula XVII, Alcalá, 1551. In Genesim, ibid., 
1555. — Cristóbal de Horozco publicó Castigaciones in Interpretes 
Pauli Aeginetae, Venecia, 1536. Annoiationcs in Interpretes Actii Me- 
did, Basilea, 1540. — Metaphora medicine c chirurgie... por un fraile 
menor, Sevilla, 1536, tratado completo en castellano de medicina y 
cirugía. — Juan Bautista Monardes, médico y botánico sevillano, que 
no ha de confundirse con Nicolás, publicó Diálogo llamado Farmaco- 
dilosis ó Declaración medicinal, Sevilla, 1536. Verdadera descripción 
de todas las yerbas que hay en España y en otras regiones, y la verdad 
de lo que son y cómo se llaman, en griego, latín, arábigo y asimismo en 
nuestro vulgar castellano, 1536 (citado en la Farmacodilosis). — Don 
Guido Morel, zaragozano, canónigo de La Seo, publicó Minerva Ara- 
goniae Assis Budeani Supputatio compendiaría ad Monetam, Pondera- 
que et Mensuras Hispaniae nostrae, Zaragoza, 1536. — Juan de París 
publicó Égloga nuevamente compuesta, 1536 (Bibl. Nac, R- 4104); Ma- 
drid, 1913 (Biblióf. Madril.) ; otra edición de 1551, en Munich, Bibl. 
Real. — En 1536 se imprimieron dos farsas y con ellas está encuader- 
nada la Farsa siguiente hizo Pero Lopes Rangel, á honor y reveren- 
cia del glorioso nascimiento de N. Red. Jesu-Christo y de la Virgen 
Gloriosa Madre sua (Colecc. de Ternaux-Compans). Hay en el Abeced. 
de Colón otra: Petri López: Farsa del Nacimiento, en coplas, Sevilla. 
¿Será del mismo? — Juan Rodríguez de Castello-Branco, portugués de 
nacimiento, salmantino por los estudios, discípulo del médico Alderete, 
uno de los mejores médicos peninsulares, publicó Index Dioscoridis, 
Amberes, 1536. Después, con nombre de Amato Lusitano, In Dioscoridis 
Anazarbaeí de materia médica libros cnarrationes, Venecia, 1553; 
Strasburgo, 1554; Venecia, 1557; Lyon, 1558; Strasburgo, 1565. Cura- 
tionum Mcdicinalium Centuriae VII, la 1. a , en Florencia, 1551 ; 2. a , 
Venecia, 1552; la 7. a , Lyon, 1570; todas juntas en Venecia, 1557 y 
1566; Lyon, 1560 y 1580; Barcelona, 1628; Brujas, 1620; París, 1617; 
Francfort, 1646. Tradujo al castellano la Historia romana, de Eutropio. 



1 32 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

— El doctor Sancho Salaya ó Celaya ó Selaya publicó Repertorio de 
tiempos, Zaragoza, 1536; Granada, 1542; Zaragoza, 1546. — Diego de 
Salazar, soldado y luego ermitaño, publicó Tratado de Re Militan. 
Tratado de Cauallería hecho á manera de diálogo que passó entre los 
illustríssimos señores don Gonzalo Fernández de Cardona llamado 
Gran capitán Duque de Sessa zc y don Pedro Manrique de Lar a duque 
de Naxara..., Alcalá, 1536; Bruselas, 1590. Appiano Alejandrino. His- 
toria de todas las guerras civiles que vuo entre los romanos..., Alcalá, 
1536. Suyos son los versos de la traducción de la Arcadia de Jacobo 
Sannazaro, hecha por Diego López de Avala (véase año 1546, y ade- 
más la Carta del bachiller de Arcadia, año 1547). — Juan Sedeño de 
Arévalo, publicó Dos coloquios de amores y otro de bi'cnaventuranca, 
especie de diálogos filosóficos y morales, 1536 (sin lugar) (Abeccd. de 
Colón). La tragicomedia de C alisto y Melibea, nuevamente trobada y 
sacada de prosa en metro, Salamanca, 1536, 1540, en desaliñadas coplas 
de arte menor (Bibl. Nac). Otra versificación vimos que hizo de un 
trozo Pedro Manuel de Urrea, y otra Lope Ortiz de Stúñiga, según 
el Abeced. de Colón: Farsa en coplas sobre la comedia de Calisto y Me- 
libea. El mismo Sedeño publicó Summa de varones ilustres: en la qual 
se contienen muchos dichos, sentencias y grandes hazañas y cosas me- 
morables de Docientos y veynte y quatro famosos, ansí Emperadores, 
como Reyes y Capitanes, Medina, 1551; Toledo, 1590. — Fray Gabriel 
de Toro, nacido en esta ciudad, profesó en la provincia franciscana 
de Galicia, en la que desempeñó cargos de cuenta. Fué predicador de 
los Reyes de Portugal y de Carlos V, el cual le nombró visitador del 
monasterio de las Huelgas de Burgos y consejero de la Inquisición de 
Castilla. Murió en 1540. Thcsoro de Misericordia divina y humana 
docta y curiosamente compuesto por..., Salamanca, 1536, 1548; Zara- 
goza, 1548; Valencia, 1575; Salamanca, 1597. Teología mística ó unión 
del alma con Dios, Zaragoza, 1548. — Andrés Urdaneta (1498-1568), 
de Villafranca, en Guipúzcoa, escribió Relación sumaria del viaje y 
sucesos del Comendador Loaisa desde 24 de Julio de 152$ (1536), pu- 
blicada por Xavarrete, Calece, t. V. Relación de los sucesos de la ar- 
mada del Com. Loaisa desde... (publicada por el mismo). Derrotero 
de la navegación que había de hacer desde el puerto de Acapulco para 
las islas de Poniente (ms. Arch. Indias). 

92. Año 1537. El maestro Juan Pérez ó Petreius, toledano, pro- 
fesor de Retórica en Alcalá, de grandes esperanzas en la prosa y verso 
latino, murió harto mozo, de treinta y cinco años. Publicó Progym- 
nasmata Artis Retoricae... una cum Annotationibus in Senecae decla- 
maciones, controversias ct deliberativas, Alcalá, 1539. Muerto ya, 
publicó su hermano Antonio Pérez Libri quatuor in laudcm Divae 
Mariae Magdalenae: una cum alus ciusdem opusculis, Toledo, 1552; 
Córdoba, 1568: los opúsculos son Genethliacum Ser. Principis Phi- 
lippi, Epithalamium eiusdem et Ser. Principis Mariae, Eutcrpe, 



S. XVI, 153/. EL DR. PEDRO XUÑEZ SALACIEXSE l3o 

sen De Música, Carmen in tándem D. Christophori, Epigrammaton 
liber unus. Comediae quatuor, Toledo, 1574; Necromanticus, Lena, 
Decepti, Suppositi, traducidas de Ariosto, menos Decepti, que Ga- 
llardo pregunta si es de Lope de Rueda, Los Engaños. Oratio Com- 
plutis in Studiorum initio habiia, auno 1537 (ms. Gallardo). 

Francisco de Mendoza y Bobadilla (150S-1566), nació en Córdoba, 
sus padres don Diego Hurtado de Mendoza y doña Isabel de Bobadi- 
lla, marqueses de Cañete, cuyo beneficio simple le dio el obispo de 
Cuenca, don Diego Ramírez de Villaescusa, y don Francisco de Bo- 
badilla, su tío, que gobernaba la iglesia de Salamanca, añadióle el prio- 
rato de Aroche. Gran latino y helenista en Alcalá, doctor por Sala- 
manca, donde explicó griego y fué Maestrescuela en 1528, después Ar- 
cediano de Toledo, y en 1536, Obispo electo de Coria. Al año siguiente 
celebró un Sínodo, en el cual se dispuso "que los hijos bastardos v 
espurios de los clérigos no sirvieran á sus padres en la iglesia diciendo 
Misa ó en otra cualquier manera". Precaviendo los fraudes que se in- 
ventarían para eludir la prohibición, conminóse á los que tal hicieran 
con excomunión mayor. En 1558 pasó á la iglesia de Burgos, fué go- 
bernador de Sena y recibió á Felipe II en Genova el año 1547- Asis- 
tió al Cónclave en que salió Papa Julio III. Nombrado Arzobispo de 
Valencia, murió en Arcos cuando iba á aquella ciudad; fué sepultado 
en la catedral de Cuenca. Se le atribuye, sin gran fundamento, el 
famoso libelo Tizón de la Nobleza española ó máculas y sambenitos de 
sus linajes, Gibraltar, 1821 ; Madrid, 1849; Cuenca, 1852; Madrid, 1871; 
Barcelona, 1880. 

Juan Andrés, zaragozano, publicó Práctica de Arithmética, Se- 
villa. 1537. — Luis Escrivá. caballero valenciano, publicó la novela cas- 
tellana, con título latino, Vencris Tribunal, Ñapóles, 1537, reproducida 
por Huntington. — Excelencias de la Fec, Alcalá, 1537, de anónimo fran- 
ciscano. — Farca á manera de Tragedia, como passó de hecho en amo- 
res de un cavattero v una dama, Valencia, 1537 (Museo Británico), 
del género de las obras de Juan del Enzina, con parecido lenguaje 
ó dígase sayagués. en verso octosílabo, quintillas, en cinco autos. 
Según dice Rennert, que la ha reimpreso en la Revue Hispanique, 
191 1, "no carecen los versos de cierta facilidad, y tanto en el estilo 
como en el artificio dramático, aventaja mucho á las más piezas de 
esta escuela que han llegado á nuestros tiempos". — Fray Julián Gar- 
cés, dominico, primer obispo de Tlascala, publicó De Capacitóte In- 
dorum, 1537. — Myst crios de la devoción, de franciscano anónimo, 
Burgos, 1537. — Diego Montes, vecino de La Guardia, soldado viejo 
de Su Majestad, publicó la Instruccción y regimiento de guerra, Za- 
ragoza, 1537. — El doctor Pedro Núñez Salaciense (1492-1577), de 
Alcázar de la Sal, cosmógrafo del Rey, publicó Libro de álgebra en 
arithmética y geometría, Amberes. 1564, 1567. Tratado de sphera com 
a theorica do solé da lúa..., Lisboa, 1537. De Crcpusculis, ibid.. 1542. 
De arte atque ratione navigandi, Coimbra, 1546. De erratis Orontii 



1 34 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

finci mathematum Lntctiae professoris, Coimbra, 1546. Y otras obras 
(Picatoste). — Jerónimo de la Peña, de Medina, publicó Commentario- 
rum philosophiae moralis l. III, París, 1537. — Don Martín Pérez de 
Ayala, obispo de Segovia y arzobispo de Valencia y que asistió á 
la Dieta de Worms y al Concilio Tridentino, publicó Commcntaria in 
Univcrsalia Porphyrii, Granada, 1537. De Divinis, Apostolicis atque 
Ecclesiasticis traditionibus, Colonia, 1549. Compendio y declaración 
de lo que son obligados á guardar los Cavallcros de la Orden de Sant 
lago, y Un breve Tratado para bien confesar, Milán, 1552. El Cate- 
cúmeno, ibid., 1552. Avisos de bien morir, ibid., 1552. Doctrina Chris- 
tiana, ibid., 1554. Catecismo, Valencia, 1599. Doctrina Christiana en 
lengua Arábiga y Castellana, Valencia, 1566. — Andrés Prado, estu- 
diante, publicó la Farsa llamada Cornelia, Medina, 1537. Según Mo- 
ratín, salió en esta fecha; reimprimióse en Medina, 1603 (por yerro 
en Gallardo, 1553). Editóla Pérez Pastor en La Imprenta' en Medina, 
Madrid, 1895, págs. 300-337. — Retraimiento del alma, anónimo, Va- 
lencia, 1537. — Thomás de Torquemada publicó CopUación de las ins- 
trucciones del Officio de la sancta Inquisición, Granada, 1537; Ma- 
drid, 1577. 

Año 1538. Pedro Díaz de Toledo publicó Opusculum de morbis 
pucrorum, 1538. — Fray Gutierre de Trejo, franciscano de Plasencia, 
publicó Paradisus delitiarum Pauli Apóstol!, Alcalá, 1538. In IV Evan- 
gelia, Sevilla, 1554. — Juan de Medina escribió Suma de notas de Es- 
crivanos, Valladolid, 1538. — Plutarco, Contra la codicia de las ri- 
quezas, Valladolid, 1538, por benedictino anónimo. 



93. Año 1539. Dox Diego Hurtado de Mendoza (1503- 
1575) nació en Granada; sus padres, don Iñigo López de Men- 
doza, nieto del Marqués de Santillana, del mismo nombre y 
apellido. Su primera instrucción en la latinidad recibióla de 
Pedro Mártir de Angleria, residente á la sazón en aquella ciu- 
dad, traído por el primer Conde de Tendilla, abuelo de don 
Diego. Con él estudió fray Luis de Granada, recogido por el 
Conde. Pasó á Salamanca, donde se dedicó más de asiento á 
las Humanidades, á la Filosofía y al Derecho civil y canónico. 
Acabados los estudios, y acaso recibidas las órdenes menores, 
partió para Italia y entró en la carrera militar (1524- 1526), 
asistiendo á la batalla de Pavía (1525), recorriendo Bolonia, 
Padua y Roma. Carlos V le empleó pronto en cargos diplomá- 
ticos, en Inglaterra (1537-1538), en los Países Bajos (1538), en 
Venecia (1539-1547), en Trento y Roma (1547-1555)- En In- 
glaterra fué embajador extraordinario para negociar el matri- 



S. XVI, 1539. D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA I 35 

monio de Enrique VIII con la Duquesa cié Milán, sobrina del 
Emperador, y el de María Tudor con el príncipe Luis de Por- 
tugal ; no habiendo tenido buen suceso, pasó en los Países Ba- 
jos el otoño de 1538. En Venecia tuvo por misión contrarres- 
tar las tendencias de la Señoría de romper ia Liga y aliarse 
con Francia en favor del turco. En Trento, desde 1 542, fué uno 
de ios cuatro Enviados de Carlos V al Concilio, y su valor y 
valer hicieron correr la especie de que el Emperador le haría 
obispo y Paulo III ( t 1549), cardenal. No fué así, y quedó en 
Roma hasta fines del pontificado (1 550-1 555) de Julio III. Al 
mismo tiempo se encargó del gobierno de Siena, pueblo siempre 
incitado por Paulo III y el rey Francisco á rebelarse contra 
el Emperador. Estas luchas se alargaron hasta 155 1. Su vida pú- 
blica en Italia duró veinte años. Desde el 1551, que fué relevado 
de su cargo por el Emperador, no tenemos más noticias cier- 
tas. Sedaño cita un códice florentino que le atribuye la misión 
de Embajador cerca del Gran Turco. Vuelto á España, desde 
1554 parece que desempeñó algunas comisiones de Felipe II, no 
muy á su satisfacción, y en 1567 el Rey le desterró de la Corte 
por haber tenido en Palacio una reyerta con un caballero. Desde 
entonces vivía retirado en Granada, dado á escribir á sus ami- 
gos, en especial á Zurita, correspondencia conservada en par- 
te en los Progresos de la Historia del Reino de Aragón, por 
Dormer. Allí se cree que escribió la Guerra de Granada (aunque 
hoy comienza á dudarse sea obra suya) y muchas de las poesías 
que conocemos. Murió poco después de vuelto á la Corte, el 
año 1575, de edad de setenta y dos años. 

94 « Don Iñigo López de Mendoza, nieto del célebre Marqués 
de Santillana y padre de nuestro don Diego, fué el primer marqués 
de Mondéjar y segundo conde de Tendida, alcaide de la Alhambra 
y capitán general del reino de Granada desde su conquista; casó 
en segundas nupcias con doña Francisca Pacheco, hija de don Juan 
Pacheco, marqués de Villena y primer duque de Escalona. De este 
matrimonio nacieron cinco hijos y dos hijas: don Luis, el primogé- 
nito, marqués de Mondéjar, capitán general del reino de Granada y 
presidente del Consejo; don Antonio, marqués de Cañete, virrey y 
capitán general de la Nueva España y del Perú; don Francisco, go- 
bernador de los Países Bajos, después presbítero y obispo de Jaén; 
don Bernardino, general de las galeras de España, muerto en la 
jornada de San Quintín; don Diego, nuestro poeta; doña Isabel, que 



1 36 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

casó con don Juan Padilla, y doña María, mujer de don Antonio 
Hurtado, conde de Monteagudo. La causa del destierro de Mendoza 
y su retiro en Granada fué una disputa que en Junio de 1568 se 
despertó en el Palacio Real de Madrid entre Mendoza y el joven 
cortesano Diego de Leiva. Agarróle Mendoza el puñal, quitóselo de 
la mano y lo arrojó por la ventana. Felipe II le desterró á Granada, 
donde escribió la guerra de los moriscos, si fué él quien la escribió. 
En su destierro se dedicó á sus estudios y aun á la poesía, como se 
ve por la canción dirigida á don Diego de Espinosa, presidente de 
Castilla, donde apunta lo que padecía. Consultábanle allí los sabios, 
como consta por Ambrosio Morales en la dedicatoria que le dirigió, 
donde confiesa su extraordinaria erudición en Geografía y su pun- 
tualidad y juicio en averiguar antiguallas de la toponimia española. 
Entregóse á las antigüedades arábigas y juntó más de 400 códices 
árabes, como se lo dice á Zurita, su gran amigo, á quien- ayudó á 
vencer dificultades que sus émulos le pusieron para escribir los Anales 
de Aragón. En carta de Diciembre de 1573 le dice que casi va á 
cumplir los setenta, de donde se saca el año de su nacimiento. Buscó 
consuelo en el trato con Santa Teresa, que le escribió complaciéndose 
por los propósitos virtuosos que le había manifestado (Cart. de Santa 
Teresa, t. I, 11). Ofreció al Rey sus libros cuando le permitió volver 
á la Corte; pero á pocos días de llegado le dio el mal de la muerte. 



95. Don Diego Hurtado de Mendoza fué en el sigio xvi 
lo que su bisabuelo Iñigo López de Mendoza, marqués de San- 
íillana, en el siglo XV, y algo más. Manejó la espada y la pluma, 
gran diplomático, macizo canonista y teólogo, soldado valiente, 
delicado poeta, prosista consumado, erudito, eminente huma- 
nista, hombre de mundo, ligero y grave á la vez, alegre y soca- 
rrón, altivo y malicioso y trabajador incansable. De aquí el 
habérsele atribuido tantas obras, de las que hoy le vamos despo- 
jando. El erudito historiógrafo Juan Páez de Castro (* 1570), 
uno de sus mejores amigos en Trento, cuenta que Mendoza 
solía decirle: "Estudiemos, señor Joan Páez." Paulo Manucio 
le dirigió las obras filosóficas de Cicerón: Carranza, la Suma de 
los Concilios. En Venecia fué patrono de los famosos impreso- 
res Aldos; allí y en Roma, sobre todo, afanóse por sacar co- 
pias de muchos manuscritos griegos, de la biblioteca de Bessa- 
rion, que regaló al Escorial. Según Miller y Grame, antes del 
incendio de aquel Monasterio en 1671, había 353 de ellos, los 32 
recibidos como presente del gran turco Suleimán II el Mag- 
nífico. Envió á Xicolás Sofiano á Grecia y Turquía para buscar 



S. XVI, 1539. D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA l3j 

otros. La primera edición del texto griego de Josefo se impri- 
mió en Basilea, 1544, por tres manuscritos de -Mendoza. Tuvo 
propósito de comentar á Aristóteles y tradujo la Mecánica. 
Gran helenista y gran latino, hizo traducciones de Virgilio y 
Ovidio. Renacentista convencido, vertió poesias líricas italia- 
nas, y sin dejar la métrica antigua castellana, abrazó desde luego 
la nueva traída por Boscán y Garcilaso. Su picante agudeza 
chispea en las redondillas, que encantaban á Lope ; su sinceridad 
de sentimiento se halla hasta en las poesías de los nuevos me- 
tros, la elegía á la muerte de doña Marina de Aragón ( t 1549); 
su elegancia, en la Fábula de Adonis, Hipoméhes y Atalanta, en 
octavas reales; pero abusa del verso agudo, no acaba de encajár- 
sele el ritmo italiano y sólo es poeta entero cuando se atiene á las 
viejas coplas castellanas. Su socarrona ironía, su malicia bur- 
lesca campea en las Cartas, Epístolas satíricas y escritos bur- 
lescos y políticos al estilo del Mercurio y Carón, de Valdés. 
Como poeta, pertenece Mendoza á la época de Carlos \ ; te- 
nemos poesías suyas desde el año 1539- Las poesías de Mendoza 
hoy conocidas son 170, sonetos, canciones, églogas, elegías, 
epístolas, sátiras, octavas, cartas, poesías burlescas, poesías va- 
rias, Fábula de Adonis, Hipomcncs y Atalanta. 

Como prosista, es de la época de Felipe II. Según Foulché- 
Delbosc, los 18 primeros cantos de La Austriada, de Juan Rufo, 
no son sino versificación de la Guerra de Granada, que Rufo 
pudo ver manuscrita y que hasta hoy ha sido atribuida á Hur- 
tado de Mendoza: no falta quien apunte, sin embargo, que la 
Guerra de Granada está calcada sobre La Austriada con frases 
y hasta versos enteros. Mientras no se aclare este punto segui- 
remos la opinión tradicional. Con no haberle dado su autor la 
última mano, es la Guerra de Granada la más artística historia 
que tenemos, en el noble sentido de la palabra, pareciéndose no 
poco á Tucídides, Salustio y á veces á Tácito. Tiene las grandes 
cualidades de los más sobresalientes historiadores : ciencia, im- 
parcialidad, alteza de pensamiento, penetración filosófica, fuer- 
za narrativa, elocuencia dramática. Copia con viveza las ac- 
ciones, los ánimos, los caracteres de los personajes, desabrocha 
los pechos, manifestando los intentos de los que tercian en los 
acontecimientos y descubre sus causas y enlaces. El estilo es de 
una reciura y brío incomparables, denso y nervioso, desemba- 



I 38 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

razado y á chorros, grandioso y natural, con un corte en las 
oraciones que sabe á la elocuencia de Demóstenes y un aire en 
el decir que suena más á griego que á latino. Dúdase sean suyas 
la Carta del Bachiller de Arcadia y Respuestas del capitán Sa- 
ladar; no es suyo el Lazarillo de Tormcs. 

96 - En carta de Juan Páez de Castro á Zurita se dice de Men- 
doza (Dormer, Progres, de la Hist. del reino de Aragón, 1. 4, cap. XI;. 
Cartas de D. Juan Páez de Castro, fol. 465) : "Es tan bueno y tan 
humano, que puede usted decir: Nil orituriim alias, nil ortum tale fa- 
t entes. Su erudición es muy varia y estraña; es gran aristotélico y 
matemático; latino y griego, que no hay quien se le pare; al fin es un- 
hombre muy absoluto. Los libros que aquí ha traído son muchos, y 
son en tres maneras: unos de mano, griegos, en gran copia-; otros im- 
presos en todas facultades; otros de los luteranos: todos estos están 
públicos para quien los pide, si no son los luteranos, que no se dan 
sino á los hombres que tienen necesidad de los ver para el Concilio. 
Ha sido tan gran cosa esta, y tan grandemente dispuesta, que allende 
de grandes costas que ha escusado, ha dado gran luz á todos, que ni 
supieran qué libros eran necesarios, ni de dónde se habian de traer; 
á lo menos yo no sabía qué hacerme en este lugar. Tienen todos creído 
que medrará mucho concluido este Concilio, y que S. M. le hará obis- 
po, y su santidad cardenal: plega á Dios que sea así, y en él estará 
todo bien empleado." Herrera, Anotac. á Garcilaso: "Don Diego de 
Mendoca halló maravillosamente i trató sus concetos, que llaman del 
ánimo, i todas sus perturbaciones con más espíritu que cuidado; i 
alcancó con novedad lo que pretendió siempre; que fué apartarse de 
la común senda de los otros poetas; i satisfecho con ello se olvidó 
de las demás cosas, porque si como tuvo en todo lo que escrivió eru- 
dición i espíritu i abundancia de sentimientos, quisiera servirse de la 
pureza i elegancia en la lengua, i componer el número i suavidad dé- 
los versos; no tuviéramos invidia á los mejores de otras lenguas pe- 
regrinas, i no se puede dexar de conceder, que cuando reparó con 
algún cuidado, ninguno le hizo ventaja, pero como él se exercitó 
por ocupar oras ociosas, ó librar el ánimo de otros cuidados molestos; 
assí la grandeza de sentimientos i consideraciones, i el natural donaire 
i viveza de sus versos lo desvían, como tengo dicho, del vulgo de la- 
poesía común." En el prólogo de una copia de la Guerra de Granada, 
hecha por Juan B. Lavaña de 1618 á 1619: "Costó trabajo enmendar, 
de dos ó tres copias, ésta religiosamente, como es justo; porque no. 
se mudaron sino puntos, pasando pocas veces á otra parte las mismas 
palabras, si la cláusula no se puede entender bien de otra manera, ó 
quitando algunas, muy pocas, cuando son notoriamente superfluas. 
Finalmente, entre esta copia y cualquiera de los originales de donde 
se ha sacado, hay menos diferencia de la que ellos entre sí tenían.'" 



S- XVI, 1539. D. DIEGO HURTADO DE MENDOZA I 3g 

La primera edición la hizo el licenciado Luis Tribaldos de Toledo 
(t 1634), bibliotecario del Duque de Olivares, siguiendo escrupulosa- 
mente esta copia de Lavaña y corregida por el Conde de Portalegre, 
y la hizo imprimir en Lisboa, 1627, cincuenta y dos años después de 
la muerte de Mendoza y ocho años después de sacada la copia. Des- 
pués en Madrid, 1674; Valencia, 1730, 1766, 1776, por Mayans, que 
llenó las varias lagunas del final del 1. III y principio del IV, que te- 
nían las otras ediciones, con trozos dados á luz por don Juan de 
Iriarte en la pág. 577, etc., de su Regiae Bibliothecae Matr. códices 
gracci Mss. Hallólos Iriarte en un ejemplar de la 1. a edición, que 
fué de la librería de Felipe IV, hoy de la Bibl. Real, en el que los 
insertó Tribaldos en 1628, transcribiéndolos de una copia completa de 
mano del mismo Duque de Béjar. Reimprimió esta de 1776 Eug. 
Oc'hoa, París, 1840, añadiendo los párrafos del Conde de Portalegre 
con que se completaba en las cuatro primeras ediciones el 1. III. 
Tribaldos, pról. á su edic. : "es muy sabido y muy antiguo en el mundo 
el odio á la verdad... Por esto nuestro don Diego determinó no pu- 
blicar en su vida esta historia, y sólo quiso, con la libertad que, no 
sólo en él, mas en toda aquella Mina, casa de Mondéjar es natural, de- 
jar á los venideros entera noticia de lo que realmente se obró en la 
guerra de Granada; y pudo bien alcanzarla, por su agudeza y buen 
juicio ; por tío del general que la comenzó, adonde todo venía á 
parar; por hallarse en el mismo reino y aun presente á mucho de 
lo que escribe: afectó la verdad y consiguióla... La determinación de 
don Diego me prueban unas g/ avísimas palabras, escritas de su letra, 
al principio de un traslado de esta historia que presentó á un amigo 
suyo, en que juntamente pronostica lo que hoy vemos. "Veniet qui 
"conditam et saeculi sui malignitate compressam veritatem dies publi- 
"cet. Paucis natus est, qui populum aetatis suae cogitat. Multa anno- 
"rum millia, multa populorum supervenient: ad illa réspice. Etiamsi 
"ómnibus tecum viventibus silentium livor indixerit, venient qui sine 
"offensa, qui sine gratia iudicent." Sénec. Epíst. 79. Dije que no quiso 
sacarla: añado, que ni pudo, porque no la dejó acabada y le falta aún 
la última mano..." 

Obras del insigne cavallero Don Diego de Mendosa... recopiladas 
por Frey Juan Días Hidalgo... , dirigidas á D. Iñigo Lopes de Mendosa, 
Marqués de Mondéjar, Conde de Tendilla, Madrid, 1610. Tiene 96 
composiciones. Reimprimióse en 1854, t. I de los Poetas Líricos de los 
siglos xvi y xvn, por Adolfo de Castro, con 94 de las de Hidalgo, 
cuatro tomadas de Sedaño, Gregorio Silvestre y Espinosa, de dudosa 
autenticidad, menos la de Silvestre; la Oda, de Horacio, es de fray 
Luis de León: total, 98 composiciones. Obras Poéticas de D. Diego 
Hurtado de Mendosa, primera edición completa, Madrid, 1877, por el 
doctor William I. Knapp, con 170 composiciones, sacadas de todos los 
códices españoles conocidos y dos de París. Guerra de Granada, 
hecha por el rey de España D. Felipe II N. S\ contra los Moriscos 



I40 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

de aquel Reino, sus rebeldes, Lisboa, 1627, publicada por el licenciado 
Luis Tribaldos de Toledo; Madrid, 1674, 1730; Valencia, 1776. Diálogo 
de Caronte y Pedro Luis Farnesio, publicado en Curiosidades Biblio- 
gráficas de la Bibl. de Autor. Españ. Paraphrasis in totunu Aristo- 
telem, La Mechanica de Aristóteles, traducida de griego en castellano, 
dirigida al Duque de Alba. Commentarii Politici (Ms.). La Conquista 
de la Ciudad de Túnez. Batalla Naval (al fin de la Guerra de Granada). 



9 7. Diego de Mendoza, Obras poéticas, ed. W. I. Knapp, en 
Colección de libros raros ó curiosos, t. XI (faltan bastantes composi- 
ciones). Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. XXXII. Poésies burlesques et 
satiriques inédites, ed. A. Morel-Fatio, en Jahrbuch für romanische und 
englische Sprachc und Literatur (Leipzig, 1875), t. II, págs. 63-80 y 
186-209. Guerra de Granada, ed. R. Foulché-Delbosc (en prensa), y 
Eibl. de Aut. Esp., t. XXI. Mechanica de Aristóteles, ed. R. Foulché- 
Delbosc, en Revue Hispanique (1895), t. II, págs. 208-303. Cartas, ed. 
R. Foulché-Delbosc, en Archivo de investigaciones históricas (191 1), 
t. II, págs. 155-195, 270-275, 463-475 y 537-600. Carta al capitán 
Salazar, etc., Bibl. de Aut. Esp., t. XXXVI, y en Sales españolas, ed. 
A. Paz y Melia, Madrid, 1890, t. I, págs. 63-99. Carta del Bachiller 
de Arcadia y Respuestas del capitán Salazar, edición crítica de L. de 
Torre, Madrid, 1913 (tirada aparte de la Revista de Archivos, etc.); 
y véase la nota crítica de A. Bonilla, en el Boletín de la Real Academia 
de la Historia de 1914. Carta en nombre de Marco Aurelio á Feliciano 
de Silva, en Sales españolas, ed. A. Paz y Melia, Madrid, 1890, t. I, 
págs. 227-234. Sermón de Aljubarrota, en Sales españolas, ed. A. Paz y 
Melia, Madrid, 1890, t. I, págs. 101-225. Consúltense: A. Morel-Fatio, 
Les lettres satiriques, en Romanía (1874), t. III, págs. 298-302. C. Graux, 
Essai sur les origines du fonds grec de l'Escurial (Bibl. de l'Ecole des 
Hautes Etudes, fase. 46), París, 1880. R. Foulché-Delbosc, Etude sur 
la Guerra de Granada, en Revue Hispanique (1894), t. I, págs. 101-165 
y 338. R. Foulché-Delbosc, Un point conteste de la vie de Mendoza, 
en Revue Hispanique (1899), t. V, págs. 365-405. R. Foulché-Delbosc, 
Le portrait de Mendoza, en Revue Hispanique (1910), t. XXIII, pá- 
ginas 310-313. J. D. Fesenrwair, Don Diego Hurtado de Mendoza: ein 
spanischer Humanist des ió ten Jahrhundcrts, München, 1882-1884. 
E. Señan y Alonso, D. Diego Hurtado de Mendoza : apuntes biográfi- 
co-críticos, Granada, 1886. Calendar of Letters, Despatches and State 
Papers, relating to the negotiations betzveen England and Spain [ed. 
P. de Gayangos], t. V, parte II (1888), y t. VI, parte I (1890). Letters 
and Papers, foreign and domestic, of the reign of Hcnry VIH [ed. 
J. Gardner], t. XII, partes I y II (1S90-1891) y t. XIII, partes I y II 
(1892-1893). A. Rodríguez Villa, Noticia biográfica y documentos his- 
tóricos relativos á D. H. de Mendoza, Madrid, 1873. 



S. XVI, I539. JORGE DE MOXTEMAYOR 141 

98. Año 1339. Jorge de Moxtemayor, castellanizado por 
él mismo su apellido portugués de Moxtemór, por haber nacido 
en Montemór o i'clho, cerca de Coimbra, fué hijo de un platero 
judaizante; militó en Flandes. probablemente en la guerra de 
1 555 á 1559, cuando San Quintín (1557); pero antes había 
sido "cantor en la capilla de Su Alteza la muy alta y muy po- 
derosa señora la infanta doña María", hija de don Juan III, 
casada en 1543 con el que luego fué Felipe II, y que murió en 
1545. Luego (1 55 1) sirvió á doña Juana, esposa del príncipe 
portugués don Juan y madre de don Sebastián. Al morir Feli- 
ciano de Silva, su amigo, escribió una elegía en tercetos y un 
epitafio (Cancionero, fols. 122-125). También fué amigo de Ce- 
tina, á quien llama Vandalio (fols. 146 y 147). Volvió á Por- 
tugal (1552) acompañando á la princesa doña Juana como 
aposentador y entonces escribió á Sá de Miranda. Muerto don 
Juan, volvió á Castilla con la Princesa en 1554, año en que se 
publicaron sus Obras. Murió en el Piamonte pocos meses después 
de 1559. muerto por un muy su amigo por celos ó amores (Fray 
Bartolomé Ponce, Clara Diana á lo Divino, dedicatoria). Com- 
puso Montemayor la Exposición moral sobre el Salmo ochenta 
y seis, Alcalá, 1548. en quintillas el salmo y en prosa la expo- 
sición. Después, en 1554. publicó en Amberes sus Obras en dos 
libros, el primero de poesías profanas: el segundo, de versos de 
devoción, entre ellos tres 'Autos de Navidad. Volviéronse á im- 
primir en Amberes, el 1558, con el título de Segundo Cancionero 
de George de Montemayor, y Segundo Cancionero spiritual, 
en dos volúmenes, quitadas unas cosas y añadidas otras; pero 
el tomo de versos devotos, prohibido por la Inquisición en el 
índice de 1559, no volvió á imprimirse. Hizo glosas á la Canción 
de Jorge Manrique y tradujo del catalán los Cantos de Amor, 
de Ausias March. La Diana, probablemente publicada en 1559, 
tiene el argumento de la historia de don Félix y Felismena, 
tomado de la novela 36 (2. a parte) de Mateo Bandello ; pero 
acomodado á las costumbres españolas, con más cortesía y sin 
lascivia. Imitó algo á Sannazaro y al Petrarca; pero la mayor 
parte fué obra propia. Las coplas castellanas valen más en él 
que los versos mayores italianos, y mucho más que las coplas, 
la prosa desenfadada, elegante y bien pulida, aunque de poco 
vigor. Es la mejor de las novelas pastoriles, pues Gil Polo no le 



I4 2 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

aventaja más que en los versos. La obra que le dio inmensa 
fama dentro y fuera de la Península fué la Diana, novela pas- 
toril y simbólica, como las bucólicas de Virgilio. Montemayor 
se aficionó á este género de naturalismo falso por su vida entre 
Jas paredes de los palacios. Cuando se huye del campo, se in- 
venta un campo artificial ; cuando no se tienen flores que huelan 
y solacen la vista, se hacen de papel ; y cuando la vida cortesana 
está alejada, entre paredes y calles, de la naturaleza, se inventa 
una literatura que remede la naturaleza en toda su sencillez, la 
naturaleza silvestre donde haya riachuelos, árboles, ganados y 
pastores; pero que revisten almas cortesanas, con sus afectos 
melindrosos, sus entretenidas sutilezas, su afectado conceptismo, 
y hasta se particularizan en ellos personas conocidas.' Esto úl- 
timo es una manera de chismografía elegante y con clave, como 
la que se murmujea en 'los estrados de los señores, en las ante- 
salas de las dueñas y en los tinelos de la servidumbre. Son los 
pastores verdaderos cortesanos que lamentan dengosamente 
los desdenes de las damas pastoras. Para variar las escenas, 
monótonas de suyo, de amoríos, zamponas y poesías recípro- 
cas ó amebeas, Montemayor acude, como Sannazaro, á hechi- 
ceras y hadas, á hechizos y bebedizos amorosos, á los que 
alude Cervantes cuando por el Cura dice: "Que se le quite todo 
aquello que trata de la sabia Felicia y de la agua encantada." 
Dentro de este falso género Montemayor es admirable, fluido 
narrador, requebrador tierno, endechador dulce y melancólico, 
galante cortesano, esmerado en la frase melodiosa y en las es- 
cogidas voces. Es diestro en la versificación y más todavía en 
la adamicada prosa. 

99- Cultivó mucho el metro italiano é hizo cuatro largas églogas 
imitando á Sannazaro y Garci Laso; pero sus mejores poesías son 
de la escuela española de Castillejo y Gregorio Silvestre, imitando 
á Jorge Manrique, cuya elegía glosó dos ó tres veces. La primera, árida 
y prosaica, en sus Obras de Amberes, 1554, y en pliego suelto de Va- 
lencia, 1576; Sevilla, 1883. La otra, poética y bien sentida, en diez 
coplas, como nueva lamentación sobre la muerte de doña María, 
no está en el Cancionero, sino en pliego suelto de la Bibl. Nac. de 
Lisboa, del cual la transcribe Domingo García Peres en el Catálogo 
razonado de los autores portugueses que escribieron en castellano, 
págs. 393-403. Otra, que pudiera ser la primera, se imprimió en Lis- 
boa, 1663. La Diana fué la que le dio más nombre, y tal, que no se 



S. XVI, 1539. JORGE DE MOXTEMAYOR 143 

leía en la Corte otra cosa, y traspuso la frontera. Hasta hay huellas 
en Shakespeare, en Sidney, en Sarrasin, en Desportes. Prometió con- 
tinuarla. Los editores añadieron en las ediciones postumas la Historia 
del Abencerraje y la hermosa Xarifa, que se halla en el Inventario, 
de Antonio de Villegas, cuyo privilegio es del 1551, aunque no se 
imprimió hasta 1565. Varios autores continuaron después la Diana ó 
el género pastoril. Según Lope de Vega, la heroína de la Diana fué 
una señora de Valencia de don Juan, cerca de León; según Faria é 
Sousa, se llamaba Ana, y conservábase todavía hermosa cuando, en 
1603, la vio Felipe III. 

100. Feliciano de Silva fué de los primeros, si no el pri- 
mero, que introdujo en España el falseado género pastoril (es- 
cena 33). Sannazaro lo había introducido en Italia, copiando y 
remedando, en latín, los bucólicos griegos y latinos. Juan del 
Enzina tradujo a Virgilio; pero él mismo y Gil Vicente se 
atuvieron al género pastoril popular y realista, que de mucho 
tiempo antes había brillado en el pueblo gallego, de donde pasó 
al rey don Diniz y á los poetas cortesanos portugueses, y luego, 
á veces, á los cortesanos de Castilla, y que con mayor empuje 
realista y originalidad castellana lució en manos del Arcipreste 
de Hita, y 'luego, más acortesanado, en las del Marqués de San- 
íillana. Ambos géneros pastoriles, el puramente español y el 
clásico greco-latino, vivieron en España; pero el extraño acabó 
presto y el nacional siguió cultivándose por Lope, Tirso y de- 
más dramáticos del siglo xvn. Cotejada la novela pastoril con 
la caballeresca, ambas son fantásticas ó idealistas y amatorias, 
como no españolas de origen ; pero mientras el caballero andante, 
para alcanzar el objeto de su amor, emprende hazañas descomu- 
nales y arrostra pavorosos peligros, el pastor enamorado tañe 
su rabel y su zampona y tararea lindos versos. Bien se ve que los 
libros de caballerías eran bastante apropiados para los españoles 
de entonces, ganosos de aventuras y emprendedores de hazañas ; 
pero cuando el esfuerzo fué decayendo y ganando tierra la vida 
retirada de la corte, los poetas, que antes meneaban á la par 
pluma y espada, sólo quisieron el campo para sentarse orillas 
del arroyo, á la sombra de alg~ún alcornoque, donde tañer y 
cantar. Obra de puros poetas cortesanos, que no gozando de la 
naturaleza, se la fantasean, viviendo en ella tan sólo en sueños, 
ya que de hecho moran en los palacios. En la novela caballeresca 
domina la acción ; en la pastoril, la charla y la cantilena. Está 



144 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

bien escrita la pastoril, como obra de artistas que es; mal y 
y toscamente la caballeresca, por ser obra para el vulgo, hecha 
por gente vulgar, que se meten á escritores. Pero por más que 
quieran pintar tales artistas cortesanos la viva naturaleza, como 
no la tocan ni sienten, sino que se la figuran desde su casa, re- 
sulta una naturaleza, que no impresiona, de pintados bastido- 
res. Así Virgilio es menos naturalista que Teócrito, por ser puro 
imitador, aunque gustase y sintiese tan delicadamente la vida 
campestre; ¡cuánto menos habían de serlo cortesanos imitado- 
res de Sannazaro (Venecia, 1502), imitador de Virgilio, que lo 
fué de Teócrito, y que no llevaban otra vida que la urbana ! Es 
un mosaico erudito de la antigüedad la 'Arcadia, de Sannazaro, 
y nuestras novelas pastoriles son mosaicos hechos con piedre- 
zuelas del mosaico de Sannazaro. El que la introdujo en España 
fué Jorge de Montemayor [1559). Si en lugar de traerla de 
Italia, hubiera continuado la poesía pastoril española de Enzina 
y Gil Vicente, hubiéramos tenido una novela pastoril nacional, 
popular, realista, pareja del teatro de estos autores y de Lope 
de Rueda. El mal uso del Renacimiento por parte de Monte- 
mayor tuvo la culpa; siguieron su carril todos los demás, sin 
apartarse un punto. Como la novela no había todavía nacido, en 
lugar de hechos reales y de luchas del alma, la pastoril se reducía 
á determinadas escenas entre pastores y al discretear más ó me- 
nos ingenioso y afectado de poetas que de pastores se vestían. 
Hasta las ideas morales y religiosas son medio paganas y la 
fatalidad es la que obra, ni más ni menos que entre los» antiguos. 
No hay visión de las almas, como no la hay de «la naturaleza. 
Son amores y penas aquéllas, convencionales y postizas. 

101. M. Pelayo, Disc. acerca de Cero, y "El Quijote": "A la 
falsa idealización de la vida guerrera se había contrapuesto otra no 
menos falsa de la vida de los campos, y una y otra se repartieron los 
dominios de la imaginación, especialmente el de la novela, sin dejar 
por eso de hacer continuas incursiones en la poesía épica y en el 
teatro y de modificar profundamente las formas de la poesía lírica. 
Ninguna razón histórica justificaba la aparición del género bucólico: 
era un puro dilettantismo estético; pero no por serlo dejó de pro- 
ducir inmortales bellezas en Sannazaro, en Garcilaso, en Spenser, 
en el Tasso. Poco se adelanta con decir que es inverosímil el paisaje, 
que son falsos los afectos atribuidos á la gente rústica y falsa de 
todo punto la pintura de sus costumbres; que la extraña mezcla de 



S. XVI, I539. JORGE DE MOXTEMAYOR 145 

mitología clásica y de supersticiones modernas produce un efecto 
híbrido y discordante. De todo se cuidaron estos poetas menos de la 
fidelidad de la representación. El pellico del pastor fué para ellos un 
disfraz, y lo que hay de vivo y eterno en estas obras del Renacimiento 
es la gentil adaptación de la forma antigua á un modo de sentir 
juvenil y sincero, á una pasión enteramente moderna, sean cuales 
fueren los velos arcaicos con que se disfraza. La égloga y el idilio, 
el drama pastoral á la manera del Aminta y del Pastor Fido, la no- 
vela que tiene por teatro las selvas y bosques de Arcadia, pueden 
empalagar á nuestro gusto desdeñoso y ávido de realidad humana, 
aunque sea vulgar; pero es cierto que embelesaron á generaciones 
cultísimas, que sentían profundamente el arte, y envolvieron los 
espíritus en una atmósfera serena y luminosa, mientras el estrépito 
de las armas resonaba por toda Europa. Los más grandes poetas, 
Shakespeare, Milton, Lope, Cervantes, pagaron tributo á la pastoral 
en una forma ó en otra. Tipo de este género de novelas fué la Ar- 
cadia, del napolitano Sannazaro; elegante humanista, poeta ingenioso, 
artífice de estilo más paciente que inspirado. Su obra, que es una 
especie de centón de lo más selecto de los bucólicos griegos y latinos, 
apareció á tiempo, y tuyo un éxito que muchas obras de genio hu- 
bieran podido envidiar. Hasta el título de la obra, tomado de aquella 
montuosa región del Peloponeso, afamada entre los antiguos por la 
vida patriarcal de sus moradores y la pericia que se les atribuía en 
el canto pastoril, sirvió para designar una clase entera de libros, y 
hubo otras Arcadias tan famosas como la de Sir Felipe Sidney y la 
de Lope de Vega, sin contar con la Fingida Arcadia que dramatizó 
Tirso. Todas las novelas pastoriles escritas en Europa desde el Re- 
nacimiento de las letras hasta las postrimerías del bucolismo, con 
Florián y Gessner, reproducen el tipo de la novela de Sannazaro, ó, 
más bien, de las novelas españolas compuestas á su semejanza y que 
en buena parte le modifican, haciéndole más novelesco. Pero en todas 
estas novelas, cuál más cuál menos, hay, no sólo reminiscencias, sino 
imitaciones deliberadas de los versos y de las prosas de la Arcadia, 
que, á veces, como en El Siglo de Oro y en La Constante Amarilis, 
llegan hasta el plagio. Aún en la Galaica, que parece de las más ori- 
ginales, proceden de Sannazaro la primera canción de Elicio ("Oh, 
alma venturosa"), que es la de Ergasto sobre el sepulcro de Androgeo, 
y una parte del bello episodio de los funerales del pastor Meliso, con 
la descripción del valle de los cipreses. Si la prosa de Cervantes pa- 
rece allí más redundante y latinizada que de costumbre, débese á la 
presencia del modelo italiano. Lo que Sannazaro había hecho con todos 
sus predecesores lo hicieron con él sus alumnos poéticos, saqueándole 
sin escrúpulo. El género era artificial y vivía de estos hurtos honestos, 
no sólo disculpados, sino autorizados por todas las Poéticas de aquel 
tiempo." — M. Pelayo, Orig. novel., t. I, pág. cdlxv: "Todo es inge- 
nioso, sutH, discreto en aquellas páginas, que ostentan á veces un 

10 



I4D ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

artificio muy refinado; pero no hay sombra de melancolía ni asomo de 
ternura... En la falta de sentimiento Montemayor está á la altura 
de Sannazaro. aunque la disimula mejor con el arte de galantería, en 
que era consumado maestro. Y esto explica en parte su éxito : refle- 
jaba el mejor tono de la sociedad de su tiempo; era la novela elegante 
por excelencia, el manual de la conversación cuita y atildada entre 
damas y galanes del fin del siglo xvi, que encontraban ya anticuados 
y brutales los libros de caballeríaas y se perecían por la metafísica 
amorosa y por los ingeniosos conceptos de los petrarquistas. Monte- 
mayor los transportó de la poesía lírica á la novela y realizó con 
arte y fortuna lo que prematuramente habían intentado los autores de 
narraciones sentimentales, es decir, la creación de un tipo de novela 
cuya única inspiración fuese el amor ó lo que por tal se tenía entre 
los cortesanos... Para la naturaleza no tiene ojos: su novela es mucho 
menos campestre que la de Sannazaro... Todas estas figuras se mueven, 
no sólo en un paisaje ideal, sino en una época indecisa y fantástica: 
son á un tiempo cristianos é idólatras... Esta mezcla de mitología y 
vida actual, de galantería palaciega y falso bucolismo, es uno de los 
caracteres más salientes de la novela pastoril.** Cervantes le juzgó 
con demasiada severidad: "Soy de parecer que no se queme, sino 
que se le quite todo aquello que trata de la sabia Felicia y de la 
agua encantada y casi todos los versos mayores, y quédesele enhora- 
buena la prosa y la honra de ser primero en semejantes libros.*' Cer- 
vantes no aplaudía lo maravilloso y poco real, y de los versos alaba- 
ba los más españoles, que de hecho son los mejores, los cortos, como 
"heredero de Gil Vicente y de los bucólicos portugueses por su ori- 
gen; heredero de los salmantinos Juan del Enzina y Cristóbal de 
Castillejo, por su larga residencia en el reino de León y en la Corte 
de Castilla, donde todavía tenían muchos pertidarios los versos de 
la manera vieja, las antiguas coplas" (M. Pelayo). "La prosa de 
Montemayor, añade, es algo lenta, algo muelle; tiene más agrado que 
nervio; pero es tersa, suave, melódica, expresiva, más musical que 
pintoresca, sencilla y noble á un tiempo; culta sin afectación, no muy 
rica de matices y colores, pero libre de vanos oropeles, cortada con 
bastante habilidad para el diálogo; prosa mucho más novelesca que la 
prosa poética y archilatinizada de Sannazaro... La Diana ha influido 
en la literatura moderna (sobre todo en Francia é Inglaterra) más 
que ninguna otra novela pastoril, más que la misma Arcadia, de San- 
nazaro, más que Dafnis y Cloe." 

Obras de Montemayor: Primera parte de las obras del excellcntis- 
jimo Poeta y Philosopho mossén Ansias March, sin lugar ni año (Sal- 
va, n. 771); Valencia, 1539; Barcelona, 1543, 1545; Sevilla, 1553; Va- 
lladolid, 1555; Barcelona, 1560; Zaragoza, 1562; Madrid, 1579 (con 
tres cánticas más) ; Madrid. 1582. Exposición moral sobre el salmo 
LXXXVI, Alcalá, 1548. Obras, Amberes, 1554; con título de Segundo 
Cancionero, 2 vols., Amberes, 1558; omitido el tomo de versos devotos 



S. XVI, 1539. D. FERNANDO COLON 1 47 

por haberse prohibido en 1559, salió sólo el Cancionero de versos pro- 
fanos, Zaragoza, 1562; Alcalá, 1563; Salamanca, 1571 ; Alcalá, 1572; 
Salamanca, 1572; Coimbra, 1579; Salamanca, 1579, "de nuevo emen- 
dado y corregido"; Madrid, 1588. La Diana se publicó en Valencia, 
sin fecha, probablemente entre 1558 y 1559 (Revue Hisp., 1895, pá- 
gina 304); otra edición de Milán, sin fecha; Zaragoza, 1560 ; Valla- 
dolid, 1561; Barcelona, 1561; Cuenca, 1561. "Fueron impresos los siete 
libros de la Diana, con el Triunfo de Amor, de Petrarca (traducido 
por Alvaro Gómez de Ciudad Real), y los Amores de Alcida y Silvano 
(en octavas)'', Amberes, 1561; Valladolid, 1562 (con el Triunpho de 
Amor, de Petrarca, traducido por Alvar Gómez de Ciudad Real, y la 
Historia de Alcida y Siluano. Con los amores de Abindarraz y otras 
cosas; Colonia, 1565 (con la Historia de Píramo y Tlsbe, etc.) ; Venecia, 
1574 (añadidas 65 octavas ajenas al Canto de Orpheo); Alcalá, 1564; 
Venecia, 1568; Zaragoza, 1570, con los verdaderos amores del Abence- 
rraje y la hermosa Xarifa. La historia de Alcida y Silvano. La infeliz 
historia de Píramo y Tisbe. Van también Las Damas Aragonesas, Cata- 
lanas, Valencianas y Castellanas, que hasta aquí no avían sido impressas 
(ejemplar único, en la Bibl. Nac.) ; Amberes, 1575; Pamplona, 1578; 
Amberes, 1580; Pamplona, 1582; Venecia, 1585; Madrid, 1586, 1591, 
1595, 1599, 1602; Valencia, 1602; París, 1603, 161 1 y 1612 (con trad. 
f ranc.) ; Barcelona, 1614; Milán, 1616; Madrid, 1622; Lisboa, 1624; 
Madrid, 1795 ; Barcelona, 1886. Texto inglés, de Barnaby, Londres, 
1563; de Bartolomew Yong, Londres, 1598. 

Jorge de Montemayor, Los siete libros de la Diana, ed. M. Menén- 
dez y Pelayo, Nueva Bibl. de Aut. Españ., t. VII. Consúltense: 
G. Schónherr, Jorge de Montemayor, sein Leben und sein Schdfcrro- 
man, Halle, 18S6. D. García Peres, Catálogo razonado biográfico y 
bibliográfico de los autores portugueses que escribieron en castellano, 
Madrid, 1890. J. Fitzmaurice-Kelly, en Revue Hispan ique (1895), 
t. II, págs. 304-311. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la Novela, en 
Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, págs. cdxlviii-cdlxxviii. D. Guima- 
raes, Bernardim Ribeiro, Lisboa, 1908. J. Marsan, La pastorale dra- 
matique en France, etc., París, 1905, págs. 107-130, 265-287. H. A. Ren- 
nert, The Spanish Pastoral Romances, 2. a ed., Philadelphia, 1912, pá- 
ginas 19-58. 

102. Año 1539. Don Fernando Colón (1488-1539), hijo de Cris- 
tóbal Colón, murió en 1539. Escribió Historia del Almirante D, Cliris- 
tóbal Colón, 1571 ; en ital., por Alfonso Ulloa, Venecia, 1571, 1614; 
Madrid, 1892, 2 vols., Vict. Suárez. Parecer sobre la pertenencia de 
los Molucos, 1524. Parecer de astrónomos y pilotos españoles en la 
junta de Badajoz sobre la demarcación y propiedad de las islas del 
Maluco, 1524. Apuntamientos sobre (ídem), 1529. En el Rcgistrum de 
su famosa biblioteca (Biblioteca Colombina) y en el Abeccdarium de 
la misma (recientemente editado en facsímile por Huntington) hay 



I48 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

un tesoro de libros, entre ellos las piezas dramáticas siguientes, hoy 
desconocidas, sin año de impresión: Deleitosa balanza, farsa. Diá- 
logo binario de dos pastores y dos frailes. Égloga de ó personas. 
Égloga de una pastora y un santero, con otros. Égloga) en coplas. 
Égloga pastoril sobre las cosas de Valencia. Farsa para misa nueva, 
en coplas. Farsa Zapato. Felisea. Égloga de Flamiano. Florimela, 
farsa en coplas. Comedia del mal pr ático. Farsa de Navidad y los 
Inocentes. Comedia de la Noche de Natividad. Comedia Pupilaria, en 
coplas. Égloga en coplas de Torino con otros cuatro. Farsa Triun- 
fal, en coplas. Christophori de Avendaño : Auto de Amores, en coplas, 
Alphonsi de Barrio : Farsa en coplas. Ferdinandi de Bracamonte ; 
Farsa luterana, en coplas. Gundisalvi Carvajal: Farsa del Nacimiento. 
Bartolomei del Castillo: Comedia del Nacimiento, en coplas, y Co- 
media llamada Graciana, en coplas. Ferdinandi de Córdoba: Farsa 
pastoril, en coplas. Didacus Duran : Farsa duna pastora y un hermi- 
taño, en coplas. Francisci Fleire: Farsa philosopal, en español. Chris- 
tophori Gil: Comedia Rosenda, en coplas. Petri Gómez de Cisneros: 
Farsa sobre la Resurrección en coplas. Jacobi de Guadalupe: Égloga. 
Jacobi de Herrera: Farsa del Nacimiento. Martin de Herrera: His- 
toria de la conquista de Oran y Jcrusalem, en coplas castellanas... 
Égloga de unos pastores con unos villancicos. Georgii de Heruaz:, 
Farsa in 7 personas, en coplas. Manuel Núñcz: Comedia del vino, en 
coplas. Lope Ortiz de Stúñiga: Farsa en coplas sobre la comedia de 
Calixto y Melibea, y unas coplas sobre la toma de Fuenterrabía y 
poesías (Gallardo, Registr. Colón), Antonii Pacheco: Farsa Pronostica, 
en coplas. Jacobi Ruiz: Farsa en coplas. Antonii Ruys de S antillana: 
Tragicomedia de los amores de Quirol, y Consuelo contra la adver- 
sidad. Solazar de Breño: Égloga al Duque de Medinaceli. Jo. Uzeda: 
Comedia Grayandora. Ferdinandi Vázquez: Farsa del Nacimiento, en 
coplas. (;Será el jurisconsulto, de quien hablamos en 1559?) Ventura 
de Vergara: Farsa con diez personas, Medina. Véase Harrise, D. Fern* 
Colón, historiador de su padre, Sevilla, 1871 (Biblióf. Andal.). 

103. Año 1539. Alonso (López) de Corella, natural de aquella 
población navarra, profesor de Medicina en Alcalá y después morador 
de Tarazona, donde murió, dio á la imprenta Secretos de philosophia 
y medicina, probablemente en Valladolid, 1539, obra sacada de El 
Sumario de la medicina del doctor Villalobos (i49 8 )- Comprendía 750 
preguntas en octosílabos pareados; pero siete años después redujo la 
obra á Trczicntas preguntas de cosas naturales. En diferentes materias. 
Con sus respuestas y alegaciones, Valladolid, 1546. Mas tardó tanto 
la impresión, que la mandó retirar el autor, aunque salió de copia que 
le hizo el impresor llena de erratas, por lo cual el autor desconoce 
esta edición en el prólogo de la tercera, que es Secretos de Philosophia 
y Astrología y Medicina y de las quatro mathemáticas Sciencias: Co- 
llcgidos de muchos y diversos auctores: y diuididos en cinco quinqua- 



S. XVI, 1539. NICOLÁS MOXARDES 1 49 

genas de Preguntas, Zaragoza, 1547. Enchiridion medicinae, Zaragoza, 
1549; Valencia. 1581. De zñni commoditatibus, Zaragoza, 1550. De 
■arte curativa libri IV, Estella, 1555. Annotationes in omnia Galeni opera, 
Zaragoza, 1562, 1565; Valencia, 1582; Madrid, 1582. Naturae quaeri- 
monia, Zaragoza, 1565. De natura venae, Zaragoza, 1573. De morbo 
pustulato, sive, vulgo tabardillo, Zaragoza, 1574; Valencia, 1581. De 
febre maligna et placitis Galeni, Zaragoza, 1575. Catalogus auctorum 
■qui Galeno contradixerunt, Valencia, 1589. En las Annotationes dice 
■que 'había escrito De tuenda valetudine. Véase Juan M. Sánchez, 
Bibliogr. Aragonesa del siglo xvi, t. I, pág. 337. 

Alonso García Matamoros nació en Villarrasa, en el condado de 
Niebla, fué catedrático de Letras humanas en la escuela de Alcalá, 
en Valencia y Játiba ; canónigo en Sevilla, célebre latino y erudito. 
In Aelii A. Nebrissensis Grammaticae IV librum scholia, Valencia, 
1539: acaso v es el Methodus Constructionis, Alcalá, 1553. De ratione 
dicendi, Alcalá, 1548, 1561. De adserenda Hispanorum eruditione sive 
De Viris Hispaniae doctis, Alcalá, 1553, y en Hispania Illustrata, 
"Francfort: "himno triunfal del Renacimiento español", como llama á 
•este elegante panegírico M. Pelayo. Verdadero ciceroniano en estilo 
y lenguaje. Oratio in Doctoratu Thcologiae Didaci Sóbanos, Alcalá, 
1558. De tribus dicendi generibus. sive de recta informandi styli ra- 
tione, ibid., 1569. Opera Omnia, Madrid, 1769. 

Nicolás Moxardes (1512-1588) nació en Sevilla, estudió en Alcalá, 
donde se graduó de bachiller en Medicina en 1533, y ejerció esta fa- 
cultad en su ciudad natal desde 1534, donde se licenció y doctoró (1547) ; 
juntó un museo de objetos naturales, de América sobre todo (1554). 
Casado con doña Catalina de Morales, tuvo seis hijos, enviudó y se 
hizo clérigo presbítero. De secanda vena in pleuritide ínter graecos 
et árabes concordia, Sevilla, 1539; Amberes, 1564. La Medicina his- 
palense, de Juan de Aviñón, Sevilla, 1545; 1885, en Biblióf. Andaluces. 
De rosa et partibus eius, Amberes, 155 1, 1564, 1565, 1568. Dos libros, 
el uno que se trata de todas las cosas que se traen de nuestras Indias 
occidentales, que sirven al uso de la medicina, y el otro que trata de 
la piedra bezaar y de la yerba escurconera, Sevilla, 1565, 1569. Libro 
que trata de dos medicinas excelentísimas contra todo veneno, que 
son la piedra bezaar y la yerba escuerzonera, Sevilla, 1569, 1574, 1580. 
Diálogo del hierro y de sus grandezas y cómo es más excelente metal 
de todos y la cosa más, necesaria para servicio del hombre y de las 
grandes virtudes medicinales que tiene, Sevilla, 1571, 1^80 (latín), 1616 
(ital.). Segunda parte del libro de las cosas que se traen de nuestras 
Indias Occidentales, que sirven al uso de medicina, Sevilla, 1571. Li- 
bro que trata de la nieve y de sus propiedades, Sevilla, 1571, 1580, 1616 
(en lat. é ital.). Primera y segunda y tercera partes de la Historia Me- 
dicinal de las cosas... Tratado de la Piedra Bezaar y de la yerba Es- 
cucrconcra. Diálogo de las grandezas del Hierro y de sus zñrtudes 
Medicinales. Tratado de la nieve y del bever frío..., Sevilla,, 1574, 



l5o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

1580. Tratado del efecto de varias yerbas, Sevilla, 1571. De varios se- 
cretos y experiencias de medicina, Leyden, 1605 (traducido al latín por 
Clusio. Consúltense: Joaquín Olmedilla, Estudio histórico de la vida y 
escritos del sabio médico esp. del siglo xvi Nicolás Monardes, Madrid, 
1897; Rodríguez Marín, Barahona, pág. 158. 

104. Año 1539. Arte breve y muy provechoso de cuenta Caste- 
llana y Arismctica, Toledo, 1539. — Consuelo de la vejez, diálogo, Sa- 
lamanca, 1539, anónimo. — Gaspar Miguel de la Cueva, natural de 
Daroca, capellán de Carlos V, publicó la Historia del misterio divino 
del Sanctissimo Sacramento del altar que está en los corporales de 
Daroca que acontesáó en la conquista que el christianissimo Rey de 
Aragón Don Jayme el primero hizo á los moros del reyno de Valencia, 
etcétera, Alcalá, 1539, 1553; Zaragoza, 1582, 1585, 1590, Doctrina chris- 
iiana, Zaragoza, 1554. — Directorio para las horas canónicas, Zara- 
goza, 1539. — Ruy Díaz de Isla publicó Tratado contra el mal serpen- 
tino que vulgarmente en España es llamado bubas..., Yalladolid, 1539; 
Sevilla, 1542. — Jorge Gómez de Toledo publicó De ratione minuendi 
sanguinem in morbo laterali, Toledo, 1539. — Manual para la eterna 
salvación, Zaragoza, 1539. — Diego Ortega, burgalés, publicó Comen- 
tarios para despartimiento del ánimo cu Dios, Burgos, 1539. — Don 
Baltasar de Romaxi, valenciano, publicó Ansias Marc, en Catalán, 
con traducción en Castellano, Valencia, 1539. Las obras del famoso 
philosopho y poeta Mossen Osias Marco..., Valencia, 1539. En las 
siguientes ediciones sólo se puso la traducción, no el texto: Sevilla, 
1553; Valladolid, 1555; Barcelona, 1560; Zaragoza, 1562 (dos ed.) ; 
Madrid, 1579, con la traducción de Montemayor. (Véanse Notas al 
Canto del Turia, en Gil Polo, 1778.) — Fray Felipe de Sosa, francis- 
cano cordobés, publicó De Mystcriis Angelorum, Salamanca, 1539. 
Parte segunda de las Chronicas de los frayles menores, de fray Marcos 
de Lisboa, Alcalá, 1566, traducción. De la excellencia del Smo. Evan- 
gelio, Sevilla, 1569. — Doxa María Tellez, franciscana en Tordesillas, 
tradujo del Cartujano Pasión de N. S. Jesu Chrisio, Valladolid, 1539. 
— Tragicomedia alegórica d' El Paraíso y d' El Infierno, Burgos, 
1539, refundición amplificada, más viva y satírica y mejor versificada, 
de la trilogía de las tres Barcas de Gil Vicente (1517-1519). Han 
creído algunos ser obra del mismo poeta portugués; pero la perfección 
métrica castellana persuade á M. Pelayo lo contrario. Reimprimióse 
en Madrid, 1913 (Biblióf. Madril.), y hay ejemplares de 1539 en la 
Biblioteca Real de Munich y en la Xac. de Madrid (R. 94!9)- — Ver- 
gel de virginidad con el edificio spiritual de la caridad y los mis- 
terios de la virgen sin par. Y otro tratado de los misterios de los 
Angeles; Con trece servicios que hace el Ángel Custodio. Compuesto 
por un Religioso de los Menores de la provincia de Santiago, anónimo, 
Burgos, 1539. — De Juan Luis Vives se tradujeron los Comentarios 
para despertamiento del ánimo en Dios y preparación del ánimo para 



S. XVI, I54O. D. HERNANDO DE ACUÑA I 5 I 

orar. Y un Comentario y Glosa sobre la oración del Pater Nostcr y 
oraciones y contemplaciones quotidianas, Burgos, 1539. — En 1539, pro- 
bablemente, se imprimió el primer libro en América, la Breve y com- 
pendiosa Doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana, de Juan 
de Zumárraga, primer obispo de Méjico. El primer poema escrito 
allí fué la Conquista de la Nueva Castilla, obra anónima y sin valor, 
publicada en 1848. La Araucana, de Ercilla, fué la primera obra lite- 
raria que en América se compuso (1555-1562), aunque el Manual de 
Adultos, del cual quedan dos hojas con dísticos latinos del burgalés 
Cristóbal de Cabrera, sea el primer vagido de la poesía clásica en 
América. Se han catalogado 116 libros del siglo xvi salidos de aque- 
llas prensas, y hubo muchos más, que se han perdido. Bibliografía 
mexicana del siglo xvi, por Joaquín García Icazbalceta, México, 1886. 

105. 'Año 1540. Don Hernando de Acuña (i52o?-i58o), 
vallisoletano, cuarto hijo de clon Pedro el Cabezudo, caballero 
"de mucha autoridad y méritos" (Garibay), y de doña Leonor 
de Zúñiga, ambos linajudos; asentó de soldado' en efl ejército del 
Emperador (1536) en la guerra del Piamonte, en las banderas 
del Marqués del Vasto, donde era capitán su hermano mayor 
don Pedro de Acuña y á quien sustituyó cuando en Moncaller 
cayó herido don Pedro. Orillas del Tesino permaneció largo 
tiempo, ya acariciado por las Musas y por Cupido, y allí, de 
veinte de edad, exhaló con nombre de Silvano tiernas quejas 
por su Silvia; luego se consoló con otros amores, los de Gala- 
ica, llamándose él Damon. Cayó prisionero, aunque se portó 
como bueno, en la rota de Ceresola (1544), y llevado á Francia, 
dejólo en libertad Francisco I ; preso en Narbona por el capitán 
de aquella frontera, hubo de rescatarse, ayudándole el del Vasto, 
quien le dio el gobierno de Querasco, hasta 1546 que fué lla- 
mado del Emperador á la acción de Ingoldstadt contra el de 
Hesse y el Duque de Sajonia, siguiéndole en toda la guerra de 
Alemania, y en 1 547 le encomendó Carlos V la custodia del Du- 
que de Sajonia, yendo con el Emperador cuatro años y merecien- 
do toda su confianza. Entonces le ordenó versificase El Caballero 
determinado, de Oliver de la Marcha, que el mismo Empera- 
dor había traducido de alguna manera en prosa. Hízolo en 379 
quintillas dobles (1551), omitiendo y añadiendo pasajes y en 
versos muy buenos, imprimiéndose en Amberes, 1553; Sala- 
manca, 1560; Barcelona, 1565; Salamanca, 1573, y Madrid, 
1590. Tuvo siete ediciones en cincuenta años, según Ticknor. 



I 52 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Fué Acuña con el Emperador contra Enrique II de Francia 
(1552), dándole la tenencia de Alcántara. En 1553 le encargó 
fuese á la ciudad de África, donde los soldados se hablan amo- 
tinado, y servido el Emperador (Marmol Carvajal, Descripc. de 
'África, apénds. XII y XIII), hallóse en San Quintín (1557) y 
sirvió á don Felipe II como* á su padre. Casóse en 1560 con 
doña Juana de Zúñiga, su prima carnal, y no se sabe más de él 
hasta que hacia 1569 le hallamos en Granada litigando sobre 
el condado de Buendía, y allí murió, probablemente en 1580, 
siendo enterrado en el convento de la Santísima Trinidad Cal- 
zada de Valladolid. En 1591 la viuda publicó sus obras poéticas, 
Varias Poesías, Madrid. Acuña fué de los poetas italianizantes, 
imitador de Garcilaso. Burlóse de Jerónimo de Urrea por su 
traducción El caballero determinado, que también, como él, 
había hecho el poeta aragonés (1555). Compuso' la Contienda 
de Ayax Telamonio y de Uliscs sobre las armas de Achiles, en 
verso suelto, y tradujo en tres cantos y seis estrofas un trozo 
del Orlando innainorato, de Boyardo. Es elegante versificador, 
quedando bastante atrás de Garcilaso. Famoso es aquel verso 
de uno de sus sonetos: "Un monarca, un imperio y una espada." 

106. Sobre la orden de Carlos V para que versificase Acuña su 
obra, véanse Lettres sur la vie intérieure de l'empereur Charles Quint, 
par Guillaitme Van Male, geúlhomme de sa chambre, Bruselas, 1843. 
Véase además la Carta dedicatoria de la viuda de Acuña, en la im- 
presión de Varias poesías, de don Hern. de Acuña, Madrid, 1591. 
Hernando de Acuña, Varias poesías, Madrid, 1894. Contienda de 
Ayax, etc., ed. de J. J. López de Sedaño, Parnaso español, Madrid, 
1770, t. II, págs. 21-51. Narciso Alonso Cortés, D. Hernando de 'Acu- 
ña, Valladolid, 1913, el cual escribe (pág. 108) : "Temple de acero, ni 
con golpes ni con fuego quebrantado; nobleza insigne, depositada en 
el santuario de la patria; alma sutil, á las más tenues inspiraciones 
abierta, bien habrían de aunarse allí las gallardías del guerrero y 
las delicadezas del poeta. Todo podía hacerlo quien con fueros de 
amor tejía el cendal de sus rimas y quien llevaba como vanguardias 
de su ideal Un Monarca..." Cervantes, en la Galaica (1. 6), hace decir 
á Calíope que "no dexó jamás el lado de don Fernando de Acuña". 
Su elegía A tina partida, es imitación de otra de Tansillo, que co- 
mienza: "Se quel dolor, che va innanzi al moriré" (E. Merle). 

107. Año 1540. El Magnífico Caballero Pero Mexía 
(1500-1550) nació en Sevilla, donde aprendió latín: en Sala- 



S. XVI, 1540. PERO MEXÍA 1 53 

manca, leyes. Esgrimía diestramente y se carteaba con Vives en 
latín elegante. Fueron muchas veces premiados sus versos, agu- 
dos y dulces. Trató mucho á don Fernando Colón, á don Bal- 
tasar del Río, obispo' de Escalas, que despertó en Sevilla las 
"buenas letras. Llamábanle el astrólogo por su afición á las ma- 
temáticas y astrología. Sobrevínole una gran enfermedad de la 
cabeza que le duró toda su vida. Fué alcalde de la Hermandad 
del número de los hijodalgos, contador de S. M. en la Casa de 
la Contratación, y veinticuatro. Comía poco i y no dormía más de 
cuatro horas. Nombróle Carlos V su cronista (1548). Murió de 
cincuenta años, siendo enterrado en Santa Marina. Celebróle 
con un epitafio Arias Montano, que le tuvo en su mocedad por 
padre y maestro. Fué uno de los escritores más celebrados 
su tiempo, y aun hoy en día de los más eruditos y sabrosos, 
de estilo sencillo y claro, apacible y castizo. Escribió la Silva 
■de varia lección, Sevilla, 1540, obra que declara muchos puntos 
de erudición, á la manera de las Noches Áticas, de Aulo Gelio, 
muy celebrada y traducida en varias lenguas. Historia imperial 
y cesárea, esto es, de Carlos V, Sevilla, 1544. Colloquios ó diá- 
logos, Sevilla, 1547. Laits Asini: ad instar Luciani et Apulen, 
Sevilla, 1547. Parénesis ó exhortación a la virtud, de Isocrates, 
traducida de la versión latina de Rodolfo Agrícola. Fragmen- 
tos y Memorias, que quedaron en la biblioteca de Gonzalo Ar- 
gote de Molina. 

108. La biografía y retrato véase en F, co Pacheco y M. Pelayo, 
Ilustr. esp. Rodrigo Caro, en los Claros varones, dice que nació en 
1500, y que le consultaban pilotos y" mareantes, que le escribieron 
Ginés de Sepúlveda y Erasmo (Epíst., 1. 25, 26, á su hermano Cris- 
tóbal, y á él la 27). Fué alabado de los más famosos escritores. 
Al fin del Ms. colombino de la Hist. de Carlos V se lee, de puño y 
letra de Colmenares: "Murió Pero Mexía, autor desta historia, año 
de 1 55 1... Fué infelicidad de este príncipe y de la nación española 
que no la acabase, para que no hubiera caído en manos de fray Pru- 
dencio de Sandoval, ya que el señor Rey D. Felipe II no advirtió 
en honor de su padre encargarla á don Diego Hurtado de Mendoza, 
con que tuviéramos la mejor historia por el asunto y por el escritor, 
que acaso hubiera en el mundo, fuera de las sagradas..." Rosell: 
"Mexía, como historiador, fuera de las lisonjas que prodiga al César 
y que le hace llamar siervos á los vasallos, adolece de cierto amane- 
ramiento en la elaboración de los períodos y en el uso de los sinónimos, 
con que, sin duda, pretende esclarecer más las ideas; pero es buen 



1 54 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

hablista, escritor claro y vigoroso; hábil en la manera de disponer 
su asunto. Xo deja de ser feliz en la elección de las palabras y no 
menos en el empleo de las metáforas y comparaciones, como al referir 
el incendio de Medina... Algunas veces incurre en afectación, y otras, 
por evitar este defecto, se arrastra con demasiada languidez; pero 
no debe olvidarse que sus largos padecimientos necesariamente habían 
de debilitar su espíritu y que no habiéndole dejado la muerte terminar 
su obra, tampoco le daría tiempo para perfeccionarla."' 

Silva de varia lección, Sevilla, 1540, 1542; Zaragoza, 1542; Ambe- 
res, 1544; Sevilla, 1547; Zaragoza, 1547; Venecia, 1550 (en ital.) ; 
Valladolid, 1551; París, 1552; Venecia, 1553; Zaragoza, 1554, con 5. a 
y 6. a partes anónimas; Amberes, 1555; Lyon, 1556 (dos edic, cast. 
é ital.), 1557, 1558, 1561 y 1563; Sevilla, 1563; Amberes, 1564; Lon- 
dres, 1566-1569 (en ingl.); Sevilla, 1570; Lérida, 1572; Sevilla, 1587; 
Madrid, 1602; Amberes, 1604; Madrid. 1643, 1662, 1673, con la tra- 
ducción de la Parénesis. Mambrini da Jabrino tradujo al italiano las 
4 partes, Lyon, 1556. Jerónimo Giglio añadió una continuación, Se- 
conda silva, Venecia, 1573. Reprodújose, en Venecia, Suva rinovata di 
varia lectione di Francesco Sansovino, Mambrino Rosseo et Bartholo- 
meo Dionigi, j6ió. Según Andrés Escoto, se tradujo al francés y se 
le añadieron varios libros. Antonio Verdier, autor de la Bibliotheca 
Galilea, cita una traducción de Lyon, 1576, después dos veces reim- 
presa. En 1643 publicó Claudio Grugneí una versión de la Silva 
(Rathomayi, por Jorge Loysellet), que comprende además tres diálo- 
gos de nuestro autor. Hay ediciones francesas de la Silva de 1570, 
1 577 Y I 58° y otras muchas, según Verdier. Xic. Antonio dice haber 
visto una obra francesa titulada Lecons diverses de Guyon de la N an- 
che suivani celles de P. Messia et de du Verdier, 2 vols., Lyon, 1610. 
Se hicieron dos traducciones al inglés y una al alemán (Ticknor). 
Historia imperial y cesárea, Sevilla, 1544, 1545. 1547; Basilea, 1547 
(en latín); Amberes, 1552; Sevilla, 1554; Amberes, 1561; Venecia, 
1561; Sevilla, 1564; Amberes, 1578. Tradújola al italiano Alfonso de 
Ulloa y Luis Dolce. Coloquios ó diálogos, Sevilla, 1547: Amberes, 
1547; Zaragoza, 1547; Sevilla. 1548, 1 5 5 1 ; Venecia, 1557 (en ital.) ; 
Amberes, 1561; Sevilla, 1562; Venecia, 1365: Sevilla, 1570, 1580, 1598; 
Madrid, 1767, con la Parénesis. Laus Asini: ad instar Luciani et 
Apuleü, Sevilla, 1547; Amberes, 1547, 1566; Sevilla, 1570, 1576. Hay 
versión francesa anónima é italiana de Alfonso de Ulloa: Raggiona- 
menti di Pietro Messia, Venecia, 1557, 1565, con la Filosofía de Juan 
de Xarava, traducida por el mismo Ulloa. Historia del Emperador 
Carlos V, empezada tres años antes de su muerte (1549) y dejada en 
el libro V: hay tres copias en la bibl. del Conde-Duque de Olivares 
y otra que tenía Diego de Colmenares, hoy de la Bibl. Colombina. 
Sandoval se aprovechó mucho de ella sin citarla. En 1852 Cayetano 
Rosell publicó lo tocante á las Comunidades (que forma el 1. 2 de la 
. Hist. de Carlos V) en la Bibl. de Autor. Esp., ts. XXI y XXVIII. 




(Pacheco, Libro de Retratos.) 



S. XVI, 1540. J. PANZANO I 55 

' Pero Mexía, Relación de las comunidades de Castilla, Bibl. de 
Aut. Esp., t. XXI. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo: El magnífico 
Caballero P. M., en La Ilustración Española y Americana (1876), pá- 
ginas 75, 76, 123, 126. F. co Pacheco, Libro de Retratos, y copiado por 
L. Villanueva, en Semanario Pintoresco Español de 1844, págs. 405, etc. 

109. Año 1540. Comedia Fenisa, Sevilla, 1540, ó, como puso Mo- 
ratín, Coloquio de Fenisa, y así se publicó en Valladolid, 1588, reim- 
presa por Gallardo en El Criticón, núm. VII, Madrid, 1859; Sala- 
manca, 1625 (Bibl. Nac), reimpresa por Bonilla en la Revue Hispa- 
nique, 1912. "Llama extraordinariamente la atención, dice Bonilla, 
que Moratín dijese de esta Comedia que "está escrita... con poca in- 
"vención y ninguna elegancia ; no merece particular examen". Es,, 
por el contrario, una de las piezas más lindas del viejo repertorio, y 
se distingue por la fluidez de su versificación y por la delicadeza de 
su espíritu, aunque ciertamente la acción sea bien sencilla y breve. Así 
lo comprendió también el pueblo, y no se explicaría de otro modo que 
la obrita hubiese podido subsistir hasta bien entrado el siglo xvn, 
cuando la exuberante lozanía de Lope y sus continuadores había 
borrado casi por completo el recuerdo de las antiguas farsas.'' En el 
códice de la Bibl. Nac, Colección de autos sacramentales, loas y 
farsas del siglo xvi, hay un Colloquio de Fenisa á lo divino (núm. 65) 
y otro de Fide ypsa (núm. 66), calcados sobre el anterior y conservando 
muchos versos del original. Dicha Colección fué publicada por L. Roua- 
net en la Bibliothcca Hispánica, ts. V, VI, VII y VIII. 

Las preguntas que el emperador Adriano..., Burgos, 1540. — Jorge 
de Bustamante, natural de Santo Domingo de Silos, publicó Justino 
claríssimo abreviador de la historia general del famoso y excellentc 
historiador Trogo Pompeyo, Alcalá, 1540; Amberes, 1542, 1586, 1599. 
Libro del Metamorphoseos y fábulas del excelente poeta y pliilósofo 
Ovidio (Salva); 2. a ed., Sevilla, 1550 (Salva); Amberes, 1551, 1595; 
Madrid, 1622. Gaulana, comedia en coplas (Hern. Colón). — Hugo de 
Celso publicó Las leyes de todos los reynos de Castilla: abreviadas y 
reducidas en forma de Reportorio decisivo por orden del A. B. C, Al- 
calá, 1540; Medina, 1553. — El valenciano Dionisio Clemente publicó 
Don V aleñan de Hungría, Valencia, 1540. — Pongo en 1540 la Relación 
del Sitio del Cuzco, y principio de las guerras civiles del Peni, hasta la 
muerte de Diego de Almagro (1535 á 1539), Ms. de la Bibl. Nac, pu- 
blicado en Madrid, 1879. Varias relaciones del Perú y Chile (Libr. 
rar. y curiosos). — Bernardino Daza, estudiante legista, de Valladolid, 
publicó en 1540 y 1548 Los emblemas de Alciato Traducidos en rhimas 
Españolas. Las Instituciones imperiales, de Justiniano, elegantemente 
vertidas del latín, Tolosa, 1551 ; Salamanca, 1614. — Examen de la 
Composición Theriacal de Andromacho, traducida de Griego y Latín 
en Castellano y comentada por el licenciado Liaño, Burgos, 1540. — 
J. Panzano escribió Anales de Aragón desde el año 1540... hasta el 



1 56 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

año 1558, Zaragoza, 1705. — Antonio Polo, aragonés, de Alfocea, pu- 
blicó Grammaticae annotationes in IV et V Ant. Nebñssensis libros, 
Zaragoza,' 1540, 1555. Caenotaphium in obitu Caroli V Imp. Caesar- 
augustae celébralo, ibid., 1558. — Quaestiones logicae sec. viam Rea- 
lium et Nominalium, Alcalá, 1540. — Fray Francisco Ruiz, de Valla- 
dolid, benedictino, publicó Index... in Aristotelis Stagiritae opera, quae 
extant, y Judicium de Aristotelis operibus, 2 vols., Sahagún, 1540. 
Regttlae CCCXXXIII intelligcndi Sacras Scripturas, Lyon, 1546. — 
Jeróntmo Sempere publicó la Primera parte de la Carolea, trata las 
victorias del Emperador Carlos V, Valencia, 1540. Segunda parte de 
la Carolea, Valencia, 1540. Caballería celestial de la Rosa fragante, 
Valencia, 1554; Amberes, 1554: libro de caballerías á lo divino. Se- 
gunda Parte de la cauallería de las hojas de la Rosa Fragante, Valen- 
cia, 1554. Primera y segunda parte de la Carolea, Valencia, 1560. — 
Luis Vasseo, autor de las más antiguas tablas anatómicas, publicó 
In Anatomen corporis hnmani tabulae quatuor, 1540. — Luis de Villa- 
longa, mallorquín, canónigo de Mallorca, publicó De Legatis, Alca- 
lá, 1540. 

110. Año 1541. Gregorio Silvestre Rodríguez de Mesa 
(i 520-1 569) nació en Lisboa, adonde acababan de llegar de 
Zafra su padre el doctor J. Rodríguez, llamado para médico del 
rey de Portugal don Juan III, y su madre, que ya iba preñada, 
doña María de Mesa. El año 1527, viniendo la infanta doña 
Isabel de Portugal á casarse con el emperador Carlos V á Cas- 
lilla, acompañóle como médico el dicho doctor, trayendo á Gre- 
gorio Silvestre de siete años, el cual, á los catorce de edad (1534), 
entró al servicio de don Pedro, conde de Feria, y en su ca?a se 
aficionó á las poesías de Garci-Sánchez de Badajoz, que la fre- 
cuentaba, dándose además á ia música de tecla. A los veinti- 
ocho de edad comenzó á tener nombre entre los que se precia- 
ban de componer los versos españoles que llamaban Ritmas 
antiguas y los franceses Redondillas, á los cuales se dio tanto 
por el amor que tuvo á Garci-Sánchez, á Bartolomé de Torres 
Naharro y don Juan Fernández de Heredia, que no pudo ocu- 
parse en las Composturas italianas, que Boscán introdujo en 
España en aquella sazón, y así imitando á Cristóbal de Casti- 
llejo dijo mal de ellas en su Audiencia de Amor. Pero después, 
con el discurso del tiempo, viendo que ya se celebraban tanto 
los sonetos, tercetos y octavas, compuso algunas cosas dignas 
de loa, y si viviera más tiempo, fuera tan ilustre en la poesía 
italiana como lo fué en la española. En 1541, viviendo en Mon- 



S. XVI, 1 541. GREGORIO SILVESTRE 1 bj 

tilla, ganó por aposición el cargo de organista de la catedral de 
Granada, contrayendo después la obligación de escribir cada 
año para las fiestas nueve entremeses y muchas estancias y 
chanzonetas. Casó con la guadixeña Juana de Cazonla, teniendo 
de ella varios hijos, entre ellos Juan (1547), Luis (1552), Paula 
i 1 567) y Mayor (1569). Era hombre de muy agudo ingenio y 
donaire y muy estimado en la ciudad. Fué muy amigo de Bara- 
hona de Soto, decidido italianista. Murió el 1570, de cincuenta 
años, de una calentura pestilencial con tabardete. Escribió mu- 
chas obras amorosas y no menos obras espirituales por su cargo 
de organista, obras morales, una glosa á las coplas de Jorge 
Manricme y á otras muchas, y gloriábase de ser glosador más 
que poeta. 

111. Publicaron sus Obras la viuda, doña Juana de Cazorla, y 
sus hijos, Granada, 1582, con su vida, escrita por Pedro de Cáceres 
y Espinosa; Lisboa, 1592; Granada, 1599. Poema de Proserpina, Gra- 
nada, 1599. Discurso, de Pedro de Cáceres y Espinosa, en sus Obras: 
"Xació Gregorio Silvestre en Lisboa, en el año de 1520, entre los dos 
últimos días del dicho año, que tienen la advocación de los dos Santos, 
por los cuales llamado así. Yendo su madre doña María de Mesa, 
preñada desde Zafra, donde antes vivía, por haber sido el Dr. J. Ro- 
dríguez, su padre, llamado entonces para Médico del Rey de Portugal, 
y estuvieron en servicio del Rey hasta el año de 27, que viniendo 
la Infanta doña Isabel de Portugal á casarse con el Emperador Don 
Carlos V á Castilla vino por su Médico el dicho Doctor, trayendo 
á Gregorio Silvestre de siete años, como parece en el privilegio que 
en este mismo año les concedió el Emperador á ellos y á sus descen- 
dientes. Siendo Silvestre de casi catorce años vino en servicio de Don 
Pedro, conde de Feria, do á la sazón florecía entre los Poetas Espa- 
ñoles Garci-S anche z de Badajoz; y como siempre la casa del Conde 
fuese llena de curiosidad, y visitada con los escritos de aquel célebre 
Poeta, participó tanto de lo uno y de lo otro, que se preciaban de 
componer los versos Españoles que llaman Ritmas antiguas, y los 
franceses Redondillas. A las cuales se dio tanto, ó fuese por el amor 
que tuvo á Garcir-Sánclicz y á Bartolomé de Torres NaJiarro y á 
D. Juan Fernández de Hcredia, á los cuales celebraba aficionadamente, 
que no pudo ocuparse en las Composturas Italianas que Boscan intro- 
dujo en España en aquella sazón. Y así, imitando á Cristóbal de 
Castillejo, dijo mal de ellas en su Audiencia (de Amor). Pero después, 
con el discurso del tiempo, viendo que ya se celebraban tanto los 
Sonetos y Tercetos y Octavas... compuso algunas cosas dignas de 
loa: y si viviera más tiempo, fuera tan ilustre en la Poesía Italiana, 
como lo fué en la Española. Con todo eso intentó una cosa bien cé- 



I 58 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

lebre, que fué poner medida en los versos Toscanos, que hasta enton- 
ces no se les sabía en España : la cual pocos días antes intentó el 
cardenal Pedro Bembo en Italia ; como parece en sus Prosas, y lo re- 
fiere Lodovico Dolche en su Gramática. Y que en España no se su- 
piesen, ni la trujesen los que trujeron la Poesía Toscana á ella, parece 
en que Castillejo aún no supo la medida Española de arte mayor; pues 
queriendo conferir la una y la otra, introduce á Juan de Mena diciendo 
de las Trovas Italianas: "Juan de Mena, cuando oyó ! La nueva trova 
"pulida. contentamiento mostró; • Caso que se sonriyó • Como de 
'"cosa sabida. Y dijo: '"'según la prueba, j Once sílabas por pie Xo 
'hallo causa por qué | Se tenga por cosa nueva, ¡ Pues yo también 
'"las usé." De suerte que Castillejo quiere probar que las composturas 
de Juan de Mena y Juan Boscán son una misma, pues constan de once 
sílabas... por no entender la medida de los pies; la cual se descubrió 
en España en esta sazón ; y en Granada Silvestre fué el 'que la des- 
cubrió... y por esto se dijo del: "Y que por vos los versos desligados ¡ 
De la Española Lengua, é Italiana | Serán con la medida encadena- 
dos; Deberos ha de aquí la castellana Más que la Griega debe 
"al grande Homero Y al ínclito Virgilio la Romana." De aquí ha 
venido la medida de los endecasílabos á hacerse en España por jambos 
tan comúnmente que no hay quien la ignore... Murió en el año de 
1570 siendo de cincuenta años, poco después de la rebelión de Granada, 
de una calentura pestilencial con tabardete. Murió también el mayor 
de sus hijos en aquella sazón; y vive el menor. De sus hijas la una 
entró Monja, sin dote, porque era diestra en la Música de tecla, y 
Lacia versos aventajadamente. Las otras quedaron con su madre. Fué 
Silvestre de agudo ingenio; y en conversación hablaba muy discre- 
tamente, casi siempre con dichos agudos y donosos. Hablando una vez 
á ciertos amigos en compañía de Juan Latino, dicen que habló á todos 
y no á él... y quejándose Juan Latino dello, dicen que respondió: "Per- 
"done, Señor Maestro, que entendí que era sombra de uno destos Se- 
' "ñores." Dícese también que uno de los que entonces componían en 
Granada le hurtó un Soneto, y vínoselo á enseñar por proprio, y 
preguntarle qué tal le parecía... "¿Qué le parece? — Que me pa- 
"rece." Disgustado con el Conde de Miranda porque le hablaba de 
vos. no le había visitado muchos días, y que como una vez le encon- 
trase el Conde en la calle, le dijo: " — Señor Silvestre, ¿por qué no 
"vais á mi casa vos? — Señor, por eso." De lo cual se rió el Conde, 
y entendiéndole procuró emendarse de ahí adelante... Otros muchos 
y muy discretos (donaires) hay suyos, que por ventura juntará algún 
curioso. La pintura de su cuerpo y rostro fué extraña, y tanto que le 
llamaban monstruo de Naturaleza, porque doquiera era notado entre 
muchos hombres, aunque de estatura mediana. Era hombre descuidado 
de su atavío corporal, como casi siempre lo son los que, ocupados en 
mayores cosas, no se acuerdan de sí. Tuvo por Mecenas y favorecedor 
de sus escritos á D. Alonso Pucriocarrero, hijo del Marqués de Villa- 



S. XVI, I54I. GREGORIO SILVESTRE I ?9 

nueva: al cual hizo muchas coplas y soneto?, aunque parecen pocos. 
Y á D. Alonso Benegas, al cual hizo una elegía á la muerte de su 
mujer... Tuvo por particulares amigos los que entonces eran famosos 
en Granada, el singular abogado Luis de Berrío; á D. Diego de Men- 
doza, y á Fernando de Acuña, honra de la Poesía de España; el Maes- 
tro Juan Latinp, doctísimo en la Gramática Latina y Griega ; el gran 
traductor Gaspar de Bacza, y el Bachiller Pedro de Padilla, habilidad 
rara y única en decir de improviso, y á pocos inferior en escribir de 
pensado; y al Licenciado Luis de Castilla, que le escribió una Carta, 
á la cual respondió con otra; y al Licenciado Josef Fajardo, hombre 
insigne en las Matemáticas y Lenguas Latina y Griega, Hebrea y 
Caldea y Arábiga, del cual hay ciertos sonetos en loa de Silvestre, y al 
Licenciado Maclas Brazo, y otros muchos que escribieron en su loor 
algunos versos. Escribiéronle Cartas Poéticas el famoso Pedro de 
Padilla, y G cor ge de Montcmayor, y Francisco F arfan, el indio, y la 
que más se estimó en aquellos tiempos, fué la de Luis Barahona de 
Soto, el cual también fué uno de sus particulares amigos. Parte de 
.sus obras se han conservado, y parte están perdidas. Escribió muchas 
obras espirituales, así por ser él aficionado á religión, como por darle 
ocasión la iglesia mayor, donde era organista; obligándose por sólo 
su gusto cada año á hacer nueve Entremeses y muchas estancias y 
changonetas: en el cual oficio sucedió al famoso Maestro Pedro Mota, 
complutense, y al Licenciado Jiménez, que hizo el Hospital de Amor, 
que imprimió por suyo Luis Hurtado de Toledo; que éstos también 
tuvieron cargo de escribir estos Entremeses para las fiestas más cé- 
lebres de la iglesia mayor; aunque al uno y al otro supo aventajarse 
sin comparación alguna. Escribió Obras morales muchas, una glosa 
á las coplas de D. Jorge Manrique. Glosó otras muchas cosas, y tuvo 
para esto particular ingenio, más que para otra cosa; y así lo solía 
él decir, que no era Poeta, sino glosador. Escribió muchas obras amo- 
rosas, teniendo por sujeto casi desde su niñez á una dama llamada 
doña María, cuya calidad, por razonable respeto, no se explicar Mu- 
rió esta Señora el mismo año que Gregorio Silvestre, mes y medio 
antes que él... Sintió mucho Gregorio Silvestre la muerte de doña 
María; y así dicen que se determinó á hacer muchas canciones á su 
muerte á imitación del Petrarca; y pienso que hizo una ó dos... y 
como murió tan presto no pudo pasar adelante con su intento. Está 
enterrado en la iglesia del Carmen.'' Epitafio: '"Yace en esta iglesia 
chica I Y entre sus piedras aquel De quien la fama infiel Más en- 
tiende que publica. Mas pues ella no lo explica, Pregúntaselo al 
Laurel, ¡ Al Moral, Lirio y Clavel, j Y á mil Glosas que por él \ Ha- 
cen nuestra España rica." Las obras de Silvestre están divididas en 
cuatro libros. El libro I contiene: Diez Lamentaciones, que acaban 
en el f ol. 23 ; cinco sátiras ; multitud de glosas, canciones, etc., todo 
con coplas castellanas. El libro II: Fábula de Dafne y Apolo; P'xramo 
y Tisbe; La visita (de cárcel) de Amor; La residencia de Amor. El 



I ÓO ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

libro III: Glosas y canciones de moralidad y devoción; dos romances 
devotos; glosa sobre las coplas de don Jorge Manrique. El libro IV 
contiene los versos que dicen á la larga y al través, endecasílabos, etc.; 
sonetos, y la Fábula de Narciso, en octavas. 

Gregorio Silvestre, Poesías, Bibl. de Aut. Esp., ts. XXXII y XXXV. 
Consúltense : D. García Peres, Catálogo razonado biográfico y biblio- 
gráfico, etc., Madrid, 1890. H. A. Rennert, en Modcrn Languagc Nates 
(1899), t. XIV, cois. 457-465. F. Rodríguez Marín, Luis Barahona de 
Soto, etc., Madrid, 1903, págs. 32-35. 

112. Año 1 541. Florián de Ocampo (i499?-i555?), za- 
morano, hijo de Lope Docampo, que lo fué de Diego de Va- 
lencia y de la portuguesa Sancha Garzia Docampo, estudió en 
Alcalá con Nebrija y otros maestros, fué nombrado canóniga 
de Zamora y por Carlos V cronista imperial. Las Cortes de Cas- 
tilla de 1555 pidieron al Emperador se le señalase sueldo para 
que pudiese acabar su historia, sin ocuparse en las obligaciones 
de su canonjía. Ambrosio de Morales alaba su mucha diligencia 
y trabajo y la grandeza de su estilo, continuando su obra. Da- 
ñóle el crédito que dio al seudo Bcroso, publicado por aquel 
tiempo. De 'las cuatro partes que pretendía escribir, tan sólo un 
pedazo de la primera acabó con el título de Los quatro libros 
primeros de la Crónica general de España, Zamora, 1544. Quiso 
llegase esta primera parte hasta Jesucristo; pero dejóla en los 
Escipiones, y se publicó en Zamora, 1544; con el quinto libro en 
Medina, 1553. No es gran historiador cuanto al fondo, sus no- 
ticias son poco seguras y el estilo nada tiene de particular. 

113. Estos cuatro, de los cinco libros, se los sacó un impresor, 
según da á entender Florián en carta á Juan de Vergara. Dice que 
enmendó muchas cosas para la edición siguiente; pero habiendo fa- 
llecido antes de darla, fué publicada, completa ya en sus cinco libros, 
por Ambrosio de Morales, en Alcalá, 1578; Valladolid, 1604. Había 
antes publicado por primera vez la crónica llamada de Alfonso el 
Sabio, en 1541. Cita á Juan de Viterbo y su Beroso y á Manethon, 
obras ya desechadas antes de él. Véase Nicerón, Hommcs iUustres f 
París, 1730, t. XI, págs. 1-2, y t. XX, págs. 1-6. Las quatro partes 
enteras de la Crónica de España, de Alfonso X, Zamora, 154*; Va- 
lladolid, 1604; extracto del ms. original de la Coronica ó grande Es- 
toria general de Espanna. En fabla antigua comenzada á capilar no 
tempo do Rey Don Alfonso X, precioso códice acabado en la era de 
1403, hoy propiedad del librero Vindel, Madrid; está en galaico- 
portugués. Los quatro libros primeros de la Crónica general de Es~ 



S. XVI, 1 54 1. MARCO AUREL l6l 

paña, Zamora, 1544; Zamora (sin fecha); Medina, 1553, con el 5. 
libro; Alcalá, 1564. Los cinco libros primeros De la Coronice general 
de España que recopilava el maestro Florión de O campo, Alcalá, 1578; 
Valladolid, 1604. Crónica general de España por Florión de Ocampo, 
Ambrosio de Morales y Fr. Prudencio de Sandoval, Madrid, 1791-93, 
15 tomos. Consúltese: G. Cirot, Les Histoires genérales d'Espagnc en- 
tre Alphonse X et Philippe II (1284-1556), Bordeaux, 1905, págs. 97- 
147. Su biografía, en la Biblioteca de escritores que han sido individuos 
de los seis colegios mayores, por José de Rezabal y ligarte, págs. 233- 
8; y en la impresión de su Crónica de 1791. 

114. Año 1 541. Blasco de Gara y, racionero de Toledo, publicó 
Dos Cartas en que se contiene, cómo sabiendo una señora que un su 
servidor se quería confessar: le escribe por muchos refranes, Toledo, 
1541, con otras dos, una que dice le dio Juan Vázquez de Ayora; otra 
impresa en Toledo. Salió la obra con el título de Cartas en refranes, 
con las coplas de Jorge Manrique, los refranes de H. Xúñez y con 
los de Mal-Lara: Toledo. 1541; 1545 (sin lugar); Venecia, 1553; 
Medina, 1569; Alcalá, 1570; Sevilla, 1575; Amberes, 1577; Sevilla, 
1577; Huesca, 1581; Alcalá, 1581; Huesca, 1584; Alcalá, 1588; Madrid, 
1598; Bruselas, 1608, 1612; Lyon, 1614; Madrid, 1614, 1617, 1619; Lé- 
rida, 1621; Madrid, 1632, 1864. Arcadia de Jacobo Sannazaro, Toledo, 
1547, hecha la prosa por el canónigo Diego López de Toledo y el 
verso por el capitán Diego de Salazar : así lo dice el editor Garay en 
el prólogo, añadiendo que él mismo retocó los versos; ibidem, 1549; 
Salamanca, 1578. Inéditas quedaron otras traducciones de la Arcadia 
por Juan Sedeño y por Jerónimo de Urrea (Gallardo, núms. 3900 y 
4120) ; los manuscritos, en la Bibl. Nacional. 

Martín Laso de Oropesa, de este pueblo, canónigo burgalés, se- 
cretario del ilustrísimo cardenal don Francisco de Mendoza, obispo 
de Burgos, publicó el grandilocuente libro que tituló La Historia que 
escribió en latín el Poeta Lncano, sin lugar ni año de impresión; des- 
pués en Lisboa, 1541. Las ediciones de Burgos, 1578 y 1588, llevan 
además la Historia del Triunvirato, y va dirigida "al ilustrísimo señor 
don Antonio Pérez, secretario del estado de la Magestad Cathólica del 
Rey don Phelippe Segundo''. Tanto la traducción com la historia 
original suya están escritas en estilo elevado, magnilocuente, cual lo 
pedía el poeta traducido ; pero sin el menor rastro de mal gusto. Gran 
fidelidad en la versión, propiedad en las voces, muchas poco usadas, 
pero de hondo casticismo; es uno de los mejores libros escritos en 
romance. 

Marco Aurel, natural alemán, publicó Tratado muy útil y prove- 
choso para toda manera de tratantes y psonas afficionadas al contar, 
Valencia. 1541. Libro primero, de arithmética algebrática, en el qual 
se contiene el arte Mercantival, con otras muchas Reglas del arte 
menor, y la Regla del Algebra, vulgarmente llamada Arte Mayor ó 

11 



IÓ2 ÉPOCA DE C. - -. XVl) 

Regla de la cosa: sin la qual no se podrá entender el décimo de Eu- 
clides ni otros muchos primores, assi en Arithmética como en Geome- 
tría, Valencia. 1552. — Antonio Barba tradujo el Diálogo, de Sepúlveda: 
Diálogo llamado Dettwcrates compuesto por el doctor Juan de Se- 
-■:áa, Sevilla. 1541. — El doctor Damián Carbón de Mallorca pu- 
blicó el Libro del arte de las Comadres ó madrinas y del regimiento de 
las preñadas y paridas y de los niños, Mallorca. 1541: primera obra de 
obstetricia en España y de las más notables de la antigüedad. — Fray 
Juan de la Cruz, dominico talaverano, publicó La Historia de la 
Iglesia, que ¡laman Eclesiástica y Tripartita, Lisboa. 1541 ; Coimbra, 
1554. Diálogo sobre la oración..., Salamanca. 1555. Suma de los Mys- 
terios de la Fee de Fr. F. co Titelman, ibid., 1555. Chronica de la Orden 
de P Lisboa. 1567. Treinta y dos Sermones. Alcalá. 1568. 

Epitome de Statu Religionis, Toledo. 161 1: Madrid. 1613. 1622. Di- 
ztorium conscieniiae, Madrid, 1620; Toledo, 1624. 1626, -1628. 1631; 
Madrid. 1648. — Enquiridio ó manual del cavallero christiano, de Eras- 
mo.. Lisboa. 1541. — Cristóbal de Escobar publicó De causis corrupiae 
eloquutionis, 1541. De verbis exceptae actionis. De verbis impersona- 
libus. etc. De naturalium nominum ratione lucubratio. De viris latini- 
tate praeclaris in Hispania. — La Historia Eclesiástica de Ensebio Ce- 
sari: se, Lisboa. 1541. — Francisco de la Fuente publicó Grammatica 
':od::s, Alcalá. 1541. — Libro artificioso para todos los pintores, 
Arr.' 541, — Luis Lobera de Avila, médico de Carlos V, publicó 

Vergel de Sanidad (¿Alcalá, 1541?). Remedio de cuerpos humanos y 
: de experiencias y otras cosas uiilíssimas, Alcalá. 1542; Venecia, 
1566. Libro de pestilencia- curativo y preservativo, ibid., 1542. Antido- 
tar:: .guiar de todas las medicinas usuales y la manera cómo se 
han de hacer, ibid., 1542. Libro de las quatro enfermedades cortesanas, 
que son Catarro, Gota arthética, Sciática, Mal de piedra..., Toledo, 
1544. Libro de experiencias de medicina, Toledo, 1544. Regimiento de 
la salud; de la esterilidad de hombres y mugeres, y enfermedades de 
los niños, Valladolid. 1551. Don Alonso Ruiz de Virués ( f 1549) nació 
en Olmedo, fué benedictino, doctísimo teólogo y perito en lenguas 
orientales: predicador de Carlos V, á quien acompañó en el viaje de 
1 5_o á 1541 á Flandes y Alemania; obispo de Canarias y erasmista, 
procesado por la Inquisición (1537, de levi, ad cautelam). Escribió, 
con ocasión del casamiento de Enrique VIII de Inglaterra con Ana 
Boler.a. Tra status de matrimonio Regis . . con Philippicae Dis- 
putath::s viginti adversas Luterana dogmata, per Philippum Me- 
lanchihonem defensa, Antuerpiae. 1541. Collationes septem cum Erasmo 
Roterodano habitae (Xic. Ant.). Véase M. Pelayo, Heferodo-xos, t. II. 
Vergara: "Erasmi usque ad invidiam percupidus.** Vives: 'momoT'"- : 
epooguzác". Al. Valdés: '"'aventajando á los demás en erudición y piedad, 
no podía menos de favorecer las buenas letras y la sincera religión". 
Bonilla cree que tradujo parte de los Coloquios de Erasmo (véase Luis 
Mexía, 1528). — Fray Miguel de Salinas (1501-1567), Jerónimo zarago- 



S. XVI, 1542. MARTÍN DE AZPILCUETA 1 63 

zano, publicó la primera Rhetórica en lengua castellana, Alcalá, 1541, 
para uso de predicadores. Tratado de la forma que se debe tener en leer 
los autores, ibid., 1541. Tratado para saber bien leer y eserizir, pronun- 
ciar y cantar letra assí en latín como en romance, Zaragoza, 1551. Libro 
apologético que defiende la buena y docta pronunciación que guardaron 
los antiguos, Alcalá, 1563; Madrid, 1587. Primera Parte de la Ortogra- 
fía y origen de los Lenguajes, Alcalá, 1563, 1567. Manera para poner 
en ejercicio las reglas de retórica. Tratado de los avisos en que con- 
siste la brevedad. Origen de los lenguajes, Alcalá, 1567. Dejó mss. : Li- 
bro de poesía y espirituales conceptos. Prontuario para saber las cos- 
tumbres y usos del monasterio de S. Engracia en Zaragoza. — Breve 
summa lomada Sossiego y descanso del ánima, Alcalá, 1541. 

115. r Año 1542. Martín de Azpilcueta ó el doctor Na- 
varro (1492- i 586), por haber nacido en Barasoain del Valle 
de Orba, cerca de Pamplona, hijo de Martín de Azpilcueta y de 
doña María, el más célebre de nuestros canonistas y moralistas, 
de la misma familia de San Francisco Javier, fué canónigo re- 
gular de Roncesvalles, estudió en Alcalá y Tolosa. donde enseñó 
Cánones, así como en Cahors, y á pesar de ser extranjero le 
quisieron nombrar consejero del Parlamento de París, cosa que 
no aceptó. Volvió á España y obtuvo por oposición la cátedra 
de prima de Cánones en Salamanca, que regentó catorce años; 
pero llamado por Juan III de Portugal, enseñó otros diez y seis 
en la Universidad de Coimbra, renunciando á la mitra que le 
ofrecía. Convencido de la inocencia del Arzobispo de Toledo, 
Carranza, Felipe II le nombró su abogado en Valladolid y en 
Roma, donde vivió el resto de sus días, ayudando al Cardenal 
Penitenciario apostólico por orden de Pío V y siendo obsequia- 
do por Gregorio XIII que le visitaba en su casa, por su discí- 
pulo el cardenal Pedro Deza y por toda la Corte pontiñcia. Va- 
rón sapientísimo y santísimo por su mortificación y virtudes, 
tenía un juicio maravilloso para desenmarañar cuestiones mo- 
rales y una portentosa erudición. Sixto V le hizo extraordina- 
rios funerales y el pueblo le honró en su muerte como á santo. 
Manejaba el castellano con la limpieza y brío de los mejores de 
su tiempo. Son notables, entre sus muchas y autorizadísimas 
obras, el Tractado de alabanza y murmuración, Coimbra. 1542: 
el Tratado de la Oración. Horas canónicas y otros diz-inos ofi- 
cios, Coimbra. 1545: el famosísimo Manual de Confesores, 
Coimbra, 1553, el Comentario resolutorio de usuras, Salamanca, 



164 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

1556, y el Capitulo veynte y ocho de las Addiciones del Manual 
de Confessores, Valladolid, 1566. 

116. Obras del doctor Navarro: In tres de Poenitentia distin- 
ctiones posteriores, Coimbra, 1542; Madrid, 1566; Lyon, 1569. Tractado 
de alabanza y murmuración, Coimbra, 1542, 1544; Valladolid, 1572. 
Tratado de la Oración, Horas canónicas y otros divinos oficios, Coim- 
bra, 1545, 1550, 1551 ; Zaragoza, 1560. Relectio in cap. Cum contingat, 
de rescriptis, Coimbra, 1548; Roma, 1575. Relectio c. Novit... de iudi- 
ciis, Coimbra, 1548; Lyon, 1576. Relectio cap. Ita qnontmdam, de Ju- 
daeis, Coimbra, 1550. Commentarius de anuo J obele o et Indulgentiis 
ómnibus, Coimbra, 1550 ; Lyon, 1575. Hacia 1552 un franciscano había 
compuesto un Manual de Confesores, y se lo llevó al doctor Navarro 
para que lo revisase, el cual quitó tanto y tanto puso en él, que, al 
publicarse en portugués, el mismo año de 1552, no llevó nombre de 
autor, "que por humildad quiso ocultar", dice Azpilcueta. Al salir la 
segunda edición, Coimbra, 1553, todos lo tuvieron por del doctor Nava- 
rro. Las demás ediciones de este magnífico y célebre libro son : Sala- 
manca, 1556, 1557 (dos edic.) ; Amberes, 1557; Medina, 1557; Amberes, 
1565; Valladolid, 1566, 1567; Barcelona, 1567; Valladolid, 1569, y mu- 
chas apócrifas. Comentario resolutorio de usuras, Salamanca, 1556, 1557 
(dos edic); Amberes, 1557; Medina, 1557; Estella, 1565; Valladolid, 
1565, 1566; Barcelona, 1567; Valladolid, 1569. Relectio in cap. Si quan- 
do, de Rescriptis, Coimbra, 1563; Madrid, 1566; Roma, 1575; Coimbra, 
1576; Madrid, 1595. Capítulo veynte y ocho de las Addiciones del Ma- 
nual de Confesores, Valladolid, 1566; Zaragoza, 1570; Lisboa, 1575. 
Tractado de las Rentas de los beneficios Ecclcsiásticos, Valladolid, 1566; 
Coimbra, 1567. Tractatus de reditibus beneficiorum ecclesiasticorum, 
Roma, 1568, 1574. Apología libri de reditibus..., Roma, 1571 ; Amberes, 
1574; Lyon, 1575. Commentarius de spoliis Clericorum, Roma, 1573, 
1629. Commentarius de alicnationc rcrum Ecclcsiarum, unido al an- 
terior. Commentarius de finibus humanorum actuum, Roma, 1573; 
Lyon, 1573; Roma, 1583. Enchiridion sive Manuale confessariorum, 
traducido del romance, Roma, 1573; Amberes, 1573; Venecia, 1573; 
Amberes, 1575; Lyon, 1575; Colonia, 1579; Roma, 1579; Lyon, 1580; 
Amberes, 1581; Turín, 1582; Lyon, 1583; Roma, 1584; Genova, 1585; 
Lyon, 1585; Vizburgo, 1586; París, 1587; Amberes, 1588; Valladolid, 
1588; Venecia, 1589; Lyon, 1592; Colonia, 1600; Amberes, 1625, etc. 
Propugnaculum Apologiae, Roma, 1574; Lyon, 1575. Commentarius de 
datis et promissís, Lyon, 1575. Commentarius de voto paupertatis, Lyon, 
1575. De Regularibus, Roma, 1584. Accepta et restit. spoliat., Roma, 
1585. Commentarius resolutorias de usuris, traducido del romance, 
Valladolid, 1588; Amberes, 1625. Dejó otras muchas obras inéditas. 
Vida de Fr. Bartolomé de Carranza (ms. de la Bibl. del Instituto ge- 
neral y técnico de Córdoba, Roma, 1576). Obras completas: Roma, 
1590; Lyon, 1595, 1597; Venecia, 1601, 1602; Colonia, 1616. Consúltese 



Mm 




(Salesa lo dibnxó, D. n Un. 1 Salv.' Carmona lo gravó. 



¡raro.) 



S. XVI, 1542. EL M. SANCHO DE MUÑÓN 1 65 

doctor don Mariano Arigita y Lasa, El Dr. Navarro D. Martín de 
Aspilcueta y sus obras, Pamplona, 1895. 

117. 'Afio 1542. El M. Sancho de Muñón, eclesiástico y 
teólogo, salmantino, publicó anónima la Tragicomedia de Li- 
sandro y Roselia llamada Elida y por otro nombre qiiarta obra 
y tercera Celestina, Salamanca, 1542. Obra escrita con buena 
intención, "llena de avisos y buenas enseñanzas de virtud, sa- 
cadas de muchos autores santos y profanos, con celo de la uti- 
lidad pública". Demasiado fárrago de sermones y citas; pero 
trozos muy sentidos y elocuentes. El autor bien se ve ser eras- 
mista por el brío y libertad en la sátira clerical. Como criado á 
Jos pechos del humanismo, él supo hacer una obra clásica, tan 
sólo afeada por la erudición pedantesca y con algunas puntas y 
collares de afectada retórica. Fuera de esto, el gusto exquisito, 
la elegancia clásica, la abundancia de construcciones, frases y 
palabras y, sobre todo, el trágico desenlace, ponen á esta obra, 
aunque por debajo de la primera Celestina, de la cual es imita- 
ción, muy por encima de todas las demás que desenvolvieron el 
mismo argumento. Los amantes pasan del seno del placer á la 
muerte que les dan los que vengan la deshonra de la hermana. 
Los caracteres tampoco desdicen y el de Brumandilón es buena 
copia de su original plautino. 

US. El autor quedó descifrado por Hartzenbusch, ateniéndose 
á la cifra que da la última de las estrofas añadidas, y es que se tome 
el 5. renglón de la copla que alude al vengador de la tierra y se ande, 
como el escarabajo, 'hacia atrás, y así juntando las primeras letras de 
los versos hacia atrás de la 4. a octava, donde se habla de Hércules el 
vindex terrac, de Ovidio y Séneca, se lee: Esta obra confuso Sancho 
de Munino, natural de Salamanca. Pero los modernos editores de la 
Tragicomedia, .Fuensanta del Valle y Sancho Rayón, juntando las pri- 
meras letras de los tres versos, leyeron Munnon, esto es, Muñón. Es 
el M. Sancho de Muñón, teólogo del cual hay noticias en la colección 
de Estatutos de la Universidad de Salamanca, impresos en 1549. Reim- 
primióse en la Colecc. de libr. rar. y cnr., Madrid, 1872. Otras noticias 
del autor, en M. Pelayo, Oríg. nov., t. III, ccxxi; el cual dice: "El 
gusto que domina en la obra es el de las antiguas comedias humanísti- 
cas, y de él proceden sus principales defectos, que se reducen á uno solo: 
el alarde de erudición fácil y extemporáneo. No necesitaba alegar á cada 
momento aforismos y centones de poetas y filósofos antiguos quien se 
mostraba tan de veras clásico, no sólo en el estilo jugoso y en la locu- 



l66 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

ción pulquérrima, sino en la composición sencilla, lógica y perfecta- 
mente graduada. El buen gusto con que borra ó aminora muchos de- 
fectos de las Celestinas precedentes, y el manso y regalado son que sus 
palabras hacen como gotas cristalinas cayendo en copa de oro, bas- 
tarían para indicar la fuente nada escondida donde él y los hombres 
de su generación habían encontrado el secreto de la belleza. Tal libro, 
por el primor con que está compuesto, es digno del más glorioso pe- 
ríodo de la escuela salmantina, en que salió á luz. Pero algo le perjudica 
el haber sido concebido y madurado en un ambiente erudito y univer- 
sitario y no en la libre atmósfera en que, andando el tiempo, había 
de desarrollarse el genio de Cervantes. La prosa de la Tragicomedia 
de Lisandro y Roselia, perfecta á veces, revela demasiado el artificio 
retórico, y no está inmune de afectación. Su autor escribía demasiado 
bien, en el sentido de que era un prosista de los que se escuchan y se 
complacen ellos mismos con la suavidad y galanura de sus palabras 
y con la pompa y armonía de sus cláusulas... En las situaciones culmi- 
nantes, en los monólogos de la hechicera, en los coloquios de Celestina 
y Roselia, hay' cosas dignas de ponerse al lado de lo mejor de La 
Celestina antigua, aunque con la desventaja de haber sido escritas 
medio siglo después. Lástima que el talento del maestro salmantino 
no se hubiese ejercitado en un argumento de pura invención suya, que 
siempre le hubiese dado más gloria que una labor de imitación, por 
primorosa que sea. Pero le fascinó el prestigio de un gran modelo, y 
renunció á su originalidad ó por excesiva modestia ó por la presun- 
ción de igualarle." 

119. Año 1542. Per Antón Beuter, valenciano, publicó De recta 
sacrificii oblatione et caeremoniis ad Missam, Lyon, 154 2 - Primera 
Parte de la Coronica general de España, especialmente del reyno de 
Valencia, Valencia, 1546, 1604. En valenciano, en 1538. Segunda Parte, 
donde se tratan las cobranzas destas tierras de poder de Moros por los 
Reyes de Aragón y Condes de Barcelona, Valencia, 1546, 1551. Las 
dos partes, Valencia, 1551, 1694. Annotationcs X ad Sacram Scriptu- 
ram, Valencia, 1547: es el primer ensayo de manual isagógico. — Feay 
Pedro de Cañedo, franciscano salmantino, publicó Summa de Casos de 
consexencia, Salamanca, 1542. — Compilación en metro de la Sucesión 
de los Emperadores de España y assí mismo de sus Reyes, Sevilla, 
1542, 1549. — Fray Alberto de Farias, carmelita andaluz, publicó Lec- 
turac Thcologicae, hacia 1542. Dialogorum mixtae Phrasis, in quibus 
S. Scripturae Hebraísmos ct Graccismos enodat. — Fernán Gómez 
Arias, de Talavera, publicó Subtilissima et válde utilis Glossa ad... 
leges Tauri, Alcalá, 1542. — Alvar Núñez Cabeza de Vaca, jerezano, 
cautivo en la Florida (1527-1537), publicó Relación que dio... de lo 
acaescido en las Indias en la armada donde yza por governador pam- 
philo de narbáez, Medina, 1542; Valladolid, 1555. Naufragios... y Co- 
mentarios y sucesos de su gobierno en el Río de la Plata, Valladolid, 



S. XVI, I543. GUTIERRE DE CETINA 1 67 

1555 ; y en la colección de Barcia, t. I; en Aut. Esp., t. XXII; Ma- 
drid, 1906, 2 vols., Vict. Suárez. — Fernando Pérez de Xerez publicó 
La Historia de Herodiano, del latino Ang. Politiano, 1542. — Philesbian 
de Candaría, Sevilla, 1542. 

120. Año 1543. Gutierre de Cetina (i520?-i574?), se- 
villano, hijo de padres nobles y acaudalados, estudió Humani- 
dades en Sevilla, estuvo poco tiempo en la corte, Valladolid, 
donde se ve por un soneto que anduvo enamorado, y sentando 
plaza de soldado pasó á Italia, Alemania, Suiza y Francia, "que 
no fué menos soldado que extremado' poeta, siéndole tan agra- 
dable la caja de Marte como la vihuela de Apolo", según cuenta 
de él Pacheco. Tiene sonetos escritos á orillas del Po y del Reno 
ó Rhin. Durante sus correrías y más de su estancia en Italia, 
dedicó el tiempo que pudo ail estudio' de los poetas toscanos, en 
especial de Petrarca, á quien imitó frecuentemente y glosó y 
tradujo alguna vez, pareciéndosele más que ningún otro poeta 
español ; aunque el amor, que es lo que su lira comúnmente can- 
taba, fué en él más mundano y menos ideal que en el cantor de 
Laura. Cargos de cuenta hubo de tener en la milicia, según lo 
eran las amistades que se conocen por sus obras. Así, en 1543 
escribió á don Diego Hurtado de Mendoza como á familiar 
amigo y con él había estado en 1542 en Trente Todavía lo fué 
más íntimo del príncipe de Ascoli Antonio de Leyva, á quien 
dirigió una epístola y diez sonetos, y no menos de la Princesa 
de Molfelta, á quien además de un soneto dirigió dos epístolas, 
una desde Vigere (1545), confiándole sus amorosas quejas y 
felicitándola por el nacimiento de una hija. Otros sonetos diri- 
gió á la condesa Laura Gonzaga, á Lucía Plarriela, al Conde 
de Feria, al Duque de Alba, al de Sessa, á la Marquesa del Vas- 
to, á Luis Pérez de Vargas, maestre de campo; al obispo de 
Empurias, don Luis de Cotes ; á don Juan de Guevara, á Gon- 
zalo Pérez, secretario del Emperador ; á don Pedro de Sosa, et- 
cétera, etc. Fué amigo en Italia del soldado y poeta Jerónimo de 
Urrea. Pero "llamándole su divino ingenio, dice Pacheco, se 
volvió á su patria, á la quietud de las Musas". Por entonces 
debió de escribir la Paradoja en alabanza de los cuernos, para 
leerla en casa del marqués del Valle, Hernán Cortés. En la 
aldea trabó amistad con Baltasar del Alcázar, que le elogió en 
cuatro sonetos. Partióse (1547) para Méjico, llamado de uno de 



1 68 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

sus hermanos, que había sido conquistador con Cortés y era de 
■los poderosos de aquella ciudad. Tres hermanos y su tío Gonzalo 
López le habían allá precedido (i 530-1 535). Volvió á Sevilla 
á la quietud de las musas, donde escribió mucho, y tornó á Nueva 
España, donde por error, en una levada nocturna, recibió de 
Hernando de Nova una herida en 1554; en 1571 estaba en Se- 
villa, falleciendo antes de 1575. Juntáronse en Méjico por aque- 
llos años Cetina, Cervantes de Salazar y Eugenio de Salazar, 
tres ¿lustres poetas. Hizo famoso á Cetina el madrigal de todos 
conocido Ojos claros, serenos; pero escribió otras muchas com- 
posiciones : sonetos, canciones, epístolas, etc., cuyo fondo casi 
siempre es el amor arcádico, la desgraciada pasión de Vandalio, 
nombre en que se encubría el poeta, por Amarilis, etc., etc. Al- 
gunas composiciones no son más que traducciones libres del 
Petrarca, de Ariosto, de Ansias March. Fué poeta italianizante 
de la escuela de Garcilaso, ganándole en la maestría con que 
maneja el soneto y en la sinceridad y hondura, algunas veces, 
del sentimiento amoroso. Argote de Molina le califica de terso. 
Aventajó á todos los poetas españoles en los madrigales. 

121. Cetina, con el seudónimo de Vandalio, canta sus amores con 
Amarillida y con Dórida; Lavinio es el Príncipe de Ascoli; Sesen'w, el 
Duque de Sessa ; Iberio, Jerónimo de Urrea; Damon, Baltasar del 
Alcázar; Carithco, un poeta desconocido. Quéjase de lo que sus amores 
le hicieron padecer, queriendo morir amando, á pesar de todo, y que 
le pongan por epitafio : "Aquí yace un pastor que amó viviendo : | 
Murió entregado á Amor con pensamientos | tan altos, que, muriendo, 
á más espera..." En Flores de ruarla poesía, códice escrito en Méjico, 
en 1577, no se sabe por quién, acaso por Juan de la Cueva, hay 330 
composiciones de 31 autores; de Cetina son 69 sonetos, 2 canciones, 
2 estancias, una elegía, un madrigal y 3 octavas; esto es 78 compo- 
siciones; después, del que más hay es de Juan de la Cueva: 26 sonetos, 
2 odas, 2 madrigales y una sextina. Herrera, Anotac. á Garcilaso: "En 
cetina, cuanto á los sonetos particularmente, se conoce la hermosura 
i gracia de Italia: i en número, lengua, terneza i afetos ninguno le 
negará lugar con los primeros, mas fáltale el espíritu i vigor, que tan 
importante es en la poesía; i así dize muchas cosas dulcemente, pero 
sin fuercas. i parece me que se ve en él i en otros lo que en los pin- 
tores i maestros de labrar piedra i metal; que afetando la blandura i 
policía de un cuerpo hermoso de un mancebo, se contentan con la 
dulcura i terneza, no mostrando alguna señal de niervos i músculos; 
como si no fuesse tanto más diferente i apartada la belleza de la 
muger, de la hermosura i generosidad del ombre, que cuanto dista el 




VTIE.RRE DE CETINA 



(Pacheco, Libro de Retratos.) 



S. XVI, 1543. FRANXISCO DE ENZINAS 1 69 

río I pañis del Erídano. porque no se á de enternecer i umillar el 
estilo de suerte, que le fallesca la vivacidad, i venga á ser todo des- 
mayado i sin aliento, aunque Cetina muchas vezes ; ó sea causa de 
imitación, ó otra cualquiera, es tan generoso i lleno, que casi no cabe 
ensi, i si acompañara la erudición i destreza de 1' arte al ingenio i 
trabajo; i pusiera intención en la fuerqa como en la suavidad i pureza, 
ninguno le fuera aventajado."' F. co Pacheco. Libro de Retratos: "Poe- 
ta Lírico, de maravilloso ingenio, é invención de grande elegancia i 
suavidad, de mucha agudeza i soltura en el lenguaje... estuvo retirado 
gran tiempo en un Aldea fuera de Sevilla, adonde hizo gran parte de 
las obras que oi parecen suyas á diferentes propósitos, i entre ellas 
aquella famosissima Comedia en Prosa de la bondad Divina, en cuya 
representación se gastó una gran suma, desde allí se comunicava con 
su íntimo amigo Baltasar del Alcázar, i se escrevían varias canciones i 
Epístolas familares el uno al otro : llamándole él en sus versos Damón, 
i él correspondiéndole con el nombre de Vandalio... Algún tiempo des- 
pués, passó á las Indias de la nueva España, llamado de un ermano suyo, 
que avía sido conquistador con el Marqués del Valle: ...adonde estuvo 
algunos años, i hizo muchas obras, i en particular un libro de Come- 
dias Morales, en prosa i verso ; i otro de Comedias profanas, con otras 
muchas cosas, que por su temprana muerte se perdieron; quedando 
las obras sueltas que él emendó i puso en orden. En este tiempo de 
su felice quietud la invidiosa muerte le aguardó en México, al que 
anduvo vagando por tantos riesgos de mar i tierra, según él dize en 
una Canción que haze á la Marquesa de Molfeta... últimamente de su 
muerte ai diferentes opiniones, pero la más cierta es (o infelicidad 
umana) que se acostó bueno i amaneció muerto; sin saber de qué 
ocasión, á los 40. años de su edad, el de 1560.'' 

Gutierre de Cetina, Obras, ed. J. Hazañas y La Rúa, Sevilla, 1895, 
2 vols. Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. XXXII. Paradoja... de los cuer- 
nos, Gallardo, Bibl., t. I, col., 1250, Consúltense: M. Menéndez y Pe- 
layo, Historia de la poesía hispano-americana, Madrid, 191 1, t. I, pá- 
ginas 26-27, F. Savj-López, Un petrarchista spanuolo, Trani, 1896. 
Juan Pérez de Guzmán, Cervantes Solazar, Solazar de Alarcón, Gu- 
tierre de Cetina, los tres patriarcas de la poesía castellana en Méjico, 
en Ilustr. Esp. y Americana, 1890. E. Gautier y Arriaza, Gutierre de 
Cetina, apuntes biográficos comparativos, en Ilustr. Esp. y Amcr., 1890. 
Rodr. Marín, Barahona, págs. 131-132. F, co Pacheco, Libro de Retratos. 

122. 'Año 1543. Francisco de Enzinas (i520?-i552) ó 
Dryander, como él se llama en griego, ó Du chesne entre los 
franceses, y aun de Hou.v (acebo) ó Aquifolium, Van Eick, 
como se firmaba en Flandes, ó Eichinann, como lo hacía en 
Alemania, nació en Burgos de noble y rica familia, estudió en 
Lovaina, donde bebió la herejía de Lutero, así como de su 



170 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

pariente el abad Pedro de Lerma en las vacaciones de 1537,. 
mientras hacía otro tanto su hermano Jaime, estudiante en Pa- 
rís. Fué á Witemberg para oir á Melanchton, en cuya casa se 
hospedó, matriculándose en aquella Universidad (1541). Por su 
consejo tradujo el Ntievo Testamento, acabado en 1543, y volvió 
á Flandes para publicarlo, y desde entonces comenzó á escribir 
sus Memorias. En su traducción sigue mucho á Erasmo ; sabía 
muy bien el griego; las notas son breves; no alteró el texto, de- 
jando toda aclaración para el margen, y es bastante literal; el 
lenguaje hermoso, con algún galicismo; la dedicatoria noble y 
discreta. Fué preso por la traducción en Bruselas (1543), ha- 
biendo mandado Carlos V se recogiesen los ejemplares, todo á 
persuasión de fray Domingo de Soto, que la examinó, y aunque 
le -alabó el trabajo, sospechó de él por su estada en Witemberg 
y sólo deseaba alejarle de la herejía, apreciando su ingenio y 
natural, que "á estar mejor empleados, le darían no ínfimo 
lugar en las letras", y así, por salvarle, no dejó pasar la cau- 
sa á España, sino que se sustanciase en Bruselas. Escapóse, 
sin embargo, de la cárcel (1545), habiéndole los mismos jueces 
abierto las puertas sin saberlo él, y el presidente dijo al carce- 
lero: "Dejadle ir, no os apuréis, y cuidad sólo de que nadie sepa 
nada. " Era muy querido de todos y le hicieron puente de plata. 
Estuvo en Amberes con toda libertad y volvió á Witemberg, y 
el mismo año (1545) escribió De statu Bélgico, deque religión? 
Hispánica: Historia Francisci En.zinas Burgensis; pero no se 
sabe se imprimiese, conociéndose sólo una traducción francesa 
de 1558. Narra dramáticamente su persecución, con brío. y co- 
lor, en elegante latín. En 1546 estaba en Strasburgo, en casa de 
Bucero; luego salió para Constanza; estuvo en Zurich, Lindau, 
Basilea, y pasó los años 1547 y 1548 danzando por tierras pro- 
testantes. Casóse en Strasburgo con Margarita Elter; fueron á 
Inglaterra, donde le dio Crammer una cátedra de griego en 
Cambridge; pero en 1550 volvieron á Strasburgo, donde publi- 
có el mismo año y el de 1551 en Amberes, el Tito Livio y el 
Plutarco, traducidos en parte por él, atendiendo más "á la gra- 
vedad de las sentencias" que al "número de las palabras", de 
manera que más es paráfrasis que traducción. También se le 
atribuye, y con razón, la versión de varias obras de Luciano, 
impresas los mismos años de 1550 y 1551. Enzinas traduce en 



S. XVI, I543. FRANCISCO DE ENZINAS I 7 1 

galano lenguaje castellano, aunque con libertad y á veces para- 
fraseando. En 1552 fué á conocer á Calvino en Ginebra, luego 
á Ausburgo; vuelto á Strasburgo murió de la peste el mis- 
mo año. 



123. El nuevo testamento De nuestro Redetnptor y Salvador Jesu 
Christo, traducido de Griego en lengua Castellana... dedicado á la 
Cesárea Magestad, Amberes, 1543: libro rarísimo (Bibliot. Maglia- 
becchiana de Florencia, de Wolfembüttel, Ulm, Halle). Se publicó el 
De statu Bélgico..., por una de las dos copias que hay, pues no parece 
lo imprimió su autor: una en la Vaticana; otra en la Bibl. del Gim- 
nasio de Altona, de la que se sacó la edición: Memoircs de Francisco 
de Enzinas. Texte latín inédit avec la traduction francaíse du xvi sic- 
cle en regará, 1543-1545. Publiés avec noticc ct annotations par 
Ch.-Al.-Campan, Bruxelles, 1862. La traducción publicada en el si- 
glo xvi es: Histoire de l'estat du Pais Bas ct de la religión d'Espagne. 
Par Francois du Chcsne, -1558. En 1546 publicó Acta Concilii Triden- 
tini (Univers. de Jena), invectiva brutal. Todas las décadas de Tito 
Livio Paduano, que hasta el presente se hallaron y fueron impressas 
en latín, traducidas en Romance Castellano, agora nuevamente reco- 
noscidas y emendadas y añadidas de más libros sobre la vieja trasla- 
ción, Amberes. Desde la pág. 1 á la 84 se halla el Compendio de las 
catorze décadas de Tito Livio Paduano... escrito en latín por Lucio 
Floro, Argentina, 1550. Este Compendio, de Floro, y los cinco libros 
posteriores de la 5. a década de Livio, son de Enzinas; las demás dé- 
cadas son de fray Pedro de Vega, cuya traducción se imprimió por 
primera vez en Zaragoza, 1519. Enzinas retocó el estilo, modernizán- 
dolo á veces. Las vidas de los dos illustres varones Simón griego, y 
Lucio Lucidlo, romano, puestas en parangón la una de la otra, 1547, 
traducción de Plutarco, sin fecha ni lugar de impresión : es más bien 
paráfrasis. El primer volumen de las vidas de illustres y excellentes 
varones Griegos y Romanos, Argentina (Strasburgo), 1551 ; Colonia, 
1553; hay ejemplares variada la portada. Son suyas las de Teseo, Ró- 
mulo, Licurgo, Numa, Solón y Valerio ; las de Temístocles y Camilo 
créese que son de Diego Gracián de Alderete. y se ve por lo que éste 
dice en el prólogo de la edic. de sus Morales, de Salamanca, 1571 : 
"Como yo he mostrado á personas doctas, en algunas (vidas) que yo 
he traducido del griego, que andan agora impresas de nuevo con otras 
seis sin nombre de intérprete." Como algunos ejemplares llevan el 
nombre de Juan Castro de Salinas, seudónimo ó testaferro de Enzi- 
nas, parece hemos de atribuir á éste Los ocho libros de Thucydides 
Atheniense, que trata de las guerras griegas entre los Athenicnses y 
los pueblos de la Morca, traducido por Juan Castro de Salinas (ras. 
Nic. Ant.). Historia verdadera de Luciano, traducida de griego en 
lengua castellana, Argentina, 1551 : el 1. i.° de los dos de las Historias 



172 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

verdaderas, de Luciano. También deben de ser suyos los Diálogos de 
Luciano, no menos ingeniosos que provechosos, Lyon, 1550; Madrid, 
1621. Son cinco diálogos: Toxaris, Charón, el Gallo, Menippo, Icaro- 
Menippo y El Amor fugitivo, de Mosco, en cuartetos de arte mayor. "En 
todas estas versiones, dice M. Pelayo (Heterod., t. II, pág. 244), es de 
aplaudir la gallardía unida á la precisión del lenguaje (no exento, sin 
embargo, de galicismos), y es de censurar la poca exactitud con que 
el autor traslada, y no porque dejase de saber, y muy bien, el griego, 
sino por la manía de amplificar y desleir." Es muy importante su co- 
rrespondencia : Francisci Dryandri Hispani epistolac quinquaginta, 
Gothae, 1870, en el Zcitschrift für die historische Theologie (1870), 
págs. 387-442. 

Consúltense: Memoires de Francisco de Encinas, ed. Campan, 1863; 
D. J. A. Pellicer, Ensayo de una Biblioteca de traductores, españoles, 
Madrid, 1778; Gallardo, Bibliot., II, págs. 923-929; Adolfo de Castro, 
Historia de los protestantes españoles, Cádiz, 185.1, págs. 115-118; La 
Serna Santander, Catalogue des limes de la Bibliothcquc de M. C. de 
La Serna Santander, Bruselas, t. I, pág. 19; Richard Simón, Nouvclles 
observations sur le texte et les versions du nouveau tcstament, Pa-*, 
ris, 1695, pte. II, cap. II, pág. 151; G. Th. Strobel, en el Nene Bcitrage 
sur Literatur besonders des sechszehnten Jahrhunderts, Nürnberg, 1794, 
t. V; Prosper Marchand, Dictionnairc historique, pág. 228; Boehmer, 
Bibliotheca Wiffeniana, págs. 131-184; M. Pelayo, Heterodoxos es- 
pañoles, t. II, pág. 223. 

12 4. Año 1543. El bachiller Francisco Thamara, catedrático de 
Cádiz, publicó Apotegmas y dichos graciosos y notables de muchos 
Reyes y Principes ilustres, traducción de Erasmo, Amberes, 1543; 
Sevilla, 1548; Amberes, 1549; Zaragoza, 1552; Amberes, 1553. En 
1549 salieron en Amberes dos ediciones de este libro: la titulada 
Apothegmas que son dichos graciosos y notables de muchos reyes y 
príncipes ilustres y de algunos philósophos insignes y de otros varones 
antiguos, reproducción del texto de Támara ; y el Libro de vidas y 
dichos graciosos, agudos y sentenciosos, de muchos notables varones 
Griegos y Romanos, ansy reyes y capitanes como philósophos y ora- 
dores antiguos, que parece nueva traducción ó refundición de la ante- 
rior, hecha por Juan Jarava, que añadió al fin la Tabla de Cebes. Esta 
edición es mejor; pero yo la tengo sin dicha Tabla. Libros de Marco 
Tulio Cicerón en que tracta De los Officios. De la Amicicia y De 
la Senectud. Con la Económica de Xenophon... Los Paradoxos... 
Sueño de Scipión, Sevilla, 1545; Alcalá. 1549; Amberes, 1549, 1550; 
Salamanca, 1582; Valencia, 1774. Los Paradoxos y el Sueño de Sci- 
pión son versiones de Juan Jarava. Libro de Polidoro Verguío, que 
tracta de la invención y principio de todas las cosas, Amberes, i55°í 
Medina, 1551. Grammatices rudimento, Amberes, 1550. Suma y erudi- 
ción de Gramática en metro castellano, Amberes, 1550; Madrid, 1892. 



S. XVI, 1543. FR. ALONSO DE LA ISLA 173 

Suma y compendio de todas las Crónicas del mundo (de Juan Carión), 
Medina, 1553. De las costumbres de todas las gentes (de Juan Bohemo), 
Amberes, 1556. 

Pedro de Medina, célebre matemático sevillano, publicó Libro de 
las Grandezas y cosas memorables de España, Sevilla, 1543; Alcalá, 
1548; Sevilla, 1549; Valladolid, 1555; Alcalá, 1566, 1568, 1590, 1595. 
Arte de navegar, Sevilla, 1545, 1552, 1561, 1562; traducción alemana 
reimpresa seis veces de 1576 á 1633; inglesa, 1581; francesa, 1554, 
reimpresa unas seis veces; i-tal., 1555: por mucho tiempo sirvió de 
texto en todas las escuelas de Europa. Libro de la verdad sobre la 
conversión del Pecador, Valladolid, 1545; Sevilla, 1563; Alcalá, 1570; 
Sevilla, 1576*; Medina, 1584; Sevilla, 1592; Málaga, 1620. Chrónica 
breve de España por mandado de la Rcyna Doña Isabel año de 
MDXLII, Sevilla, 1548 (¡nota anacronismo!). Regimiento de nave- 
gación, Sevilla, 1552, 1563 (mejorada). Tabula Hispaniae Geographica, 
Sevilla, 1560 (Nic. Ant.). Suma de Cosmografía > 1561. 

Juan Bautista Agnes, valenciano, publicó Apología in defensionem 
vhorum illustrium equestrium, honor tanque civium Valentinorum in 
civilem Valentini populi seditioncm, quam vulgo Gcrmaniam olim appel- 
larunt, Valencia, 1543. Apologéticas Panegyricus de laudibus D. Hiero- 
nymi, 1550; en verso elegiaco contra Erasmo. De SS. Luciae, Magda- 
lenae, etc vita, 1554, en verso. Epistolae. Y otras obras. — Fray Luys 
de Alcalá, de la Orden de San Francisco de la observancia, publicó el 
Tractado en que á la clara se ponen y determinan las materias de los 
prestamos que se usan entre los que tractan y negocian : y de los logros 
y conpras adelantadas y ventas al fiado, etc., Toledo, 1543; añadido, 
1546. — En 1543 se escribió, por anónimo, lo más antiguo que hay de 
minas, Relación del sitio de la mina del Azogue que está en el Almadén, 
con la manera del distillarse el azogue y hacerse el bermellón. — Las 
cient novellas de micer Juan Bocado... Agora nuevamente impressas: 
corregidas y enmendadas, Medina, 1543. — El presbítero de Baeza 
Francisco de la Cueva escribió la Relación de la guerra del reino de 
Tremeccn, 1543 (Bibl. Nac), en Guerras de los españoles en África, 
ISA 2 , !543 y J 632, Madrid, 1881 (Libr. rar. y cur.). — Cruz de Christo y 
visión lugent, Sevilla, 1543. — Fernando Díaz de Valdepeñas publicó 
Suma de Notas copiosas según el estilo y uso destos reynos, Toledo, 
1543, 1544, 1546; Medina, 1548; Burgos, 1590.— Fray Juan de Dueñas, 
franciscano, publicó Espejo de consolación de tristes, 2 vols., Sevilla, 
1543; Medina, 1546, 1570; Barcelona, 1580; Alcalá, 1589; Medina, 
1 591; Toledo, 1591. Remedio de peccadores, por otro nombre llamado 
confessionario, Valladolid, 1545; Toledo, 1546. Espejo del Pecador y 
Tesoro del Alma, del lat., Valladolid, 1553.— Alfonso Guerrero pu- 
blicó De bello insto et iniusto, 1543. — Diego de Hermosilla, capellán 
de Carlos V, publicó el Diálogo entre Medrano paje y Juan de Lorza 
mercader, en que se trata de la vida y tratamiento de los Pajes de Pa- 
lacio y del galardón de sus servicios, 1543. — Fray Alonso de la Isla, 



174 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

franciscano portugués, publicó el Libro llamado Thesoro de virtudes 
muy útil y copioso, Medina, 1543. Lengua de vida, ibid., 1552. — Leyes 
y ordenancas nuevamente por su Magestad para la governación de las 
Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios: que se han 
de guardar en el consejo y audiencias reales, Alcalá, 1543. — Noticia 
de la milicia y poder de los Turcos, Barcelona, 1543, traducida de 
Paulo Jovio. — Pedro Xúñez de Avendaño publicó De Exequendis 
mandatis Regum Hispaniae, Alcalá, 1543; Madrid, 1593. Aviso de 
Cazadores y de Caza, ibid., 1543. Responso quadraginta y cuatro Tra- 
ctatus y Dictionarium Hispanum vocum antiquarum, quibus Partitarum 
Leges et caeterae Regiae Constitutiones utuntur, Salamanca, después 
de morir el autor, y allí mismo, en 1576; Madrid, 1593. — Relación de 
Oran, Sevilla, 1543. Desafío de Oran, ibid., 1554. — Francisco Satorre, 
sacerdote de Balaguer, publicó Delphinum Comocdia, Barcelona, 1543. 
— Fray Juan Suárez publicó Libro de la Verdad de la Fe, 1543. — 
Historia de la doncella Teodor, Toledo, 1543; y antes en Medina, 1533. 
— Alonso de Zorrilla, benedictino en Oña, natural de Espinosa de los 
Monteros, publicó De Sacris Concionibus recte formandis, Roma, 1543. 

125. Año 1544. Dox Antonio Agustíx (i 5 17-1586), zara- 
gozano, hijo del vicecanciller de Aragón Antonio Agustín y de 
Isabel, duquesa de Cardona, estudió en Alcalá y Salamanca, y 
desde 1535 en Bolonia y Padua. A los veintiséis años publicó 
Emcndationum et opinionwm liber y Ad Modestinum, libros que 
aclararon la confusa jurisprudencia romana en la forma en que 
ha pasado á los Códigos modernos. Auditor de la Rota, Legado 
pontificio para las diferencias entre Felipe de España y Enri- 
que de Francia, Nuncio en Inglaterra y Embajador cerca del 
emperador Fernando I, Obispo de Alífano y Lérida, Arzobispo 
de Tarragona, asistiendo como tal á Trento, donde con Covarru- 
bias redactó los acuerdos del Concilio. Gran jurisconsulto, en 
derecho romano de los más sobresalientes del mundo, gran ca- 
nonista, arqueólogo, filólogo y humanista, de las mayores glo- 
rias de la cultura española. 

12 6. Emendationum et Opinionum Inris civilis libri IV, con Ad 
Modestinum, Lyon, 1544, 1560, 1574; Venecia, 1543; Basilea, 1544. 
In M. Ter. Varronem de lingua latina, Roma, 1557. Familiae Romano- 
rum XXX, Roma, 1557; Lyon, 1594. Constitutionum Codicis Insti- 
nianei collectio, Lérida, 1567. Xovcllantm luliani Antecessoris Epi- 
tome, Lérida, 1567. In Scxt. Pomp. Festum, París, 1575. Antiquae Col- 
lectioncs Dccretalium, Lérida, 1576; Roma, 1583; París, 1609, 1621. 
Antiquitatum romanarían hispanarumque in nummis veterum dialo- 



- 




^fl ffij WfW llMtiuuuMiu ii iii iiJ i aM H w ii imumiiiini ii mmw 

l> ANTÓN LO AGUSTÍN. 

"<0, >/"//,/, // . /'S<>/:'.t/','./ y/,/rr,/,//".',/: ,. //■',' .'/////.• ■ 




{Joseph Maca lo dibuxó. Francisco Muntaner lo gravó 1791.) 



S. XVI, 1544. JUAN DE JARAVA 175 

gi II, Antuerpiae, 1618. De propriis nominibus ~ r ^ vavUxxw Floren- 
tini, seu Pandectarum notis, Tarragona, 1579. Constitutionum Pro- 
vincialium Tarraconensium Hbri V, Tarragona, 1580. Cañones Poeni- 
tentiales, ibid., 1581. De Legibus ct Senatus consultis, Roma, 1583; 
París, 1585; Lyon, 1592. Epitome Inris Pontificii veteris, Tarragona, 
1586; Roma, 1614. Dialogi XL De Emendatione Gratiani, Tarragona, 
1586. Los Diálogos de las Medallas, inscripciones y otras antigüeda- 
des, Tarragona, 1587; en ital., Roma, 1592; Madrid, 1744. Fragmenta 
veierum Historie orum, Amberes, 1595, etc., etc. Diálogos de las armas 
y linajes de la nobleza de España, Madrid, 1734, postuma. 

127. Año 1544. Francisco Cervantes de Salazar, cro- 
nista de Méjico, tradujo de L. Vives la Yntroducción para ser 
sabio, Sevilla, 1544; Alcalá, 1546. Obras, Alcalá, 1546; Madrid, 
1772. Comprenden el Apólogo de la ociosidad y del trabajo..., 
del Protono tari o Luis Mexia, glosado y moralizado..., un diá- 
logo de la dignidad del hombre... comencado por el maestro Oli- 
11a y acabado por Francisco Ceñíanles de salazar..- y la intro- 
ducción y camino para la sabiduría... compuesto en latín por... 
Luys mués buelta en castellano con muchas adiciones. Crónica 
de Nueva España, editada en Madrid, 19 14. Fué discípulo del 
maestro Alejo Venegas, y uno de los fundadores en 1553 de 
la Universidad de Méjico, donde en 1554 imprimió comen- 
tados los coloquios ó manual de conversación de Vives, aña- 
diéndoles siete más de su propia cosecha : Tres Diálogos la- 
tinos que Francisco Cervantes de Salazar escribió é imprimió 
en México, 1554;... Los reimprime con traducción castellana 
y notas Joaquín García Icazbalceta, México, 1875. 

Francisco Cervantes de Salazar. Obras que F. C. de S. ha hecho 
glosado i traducido, Madrid, 1772. Crónica de Nueva España, Madrid, 
1914 (dos ediciones, de Huntington y de Francisco del Paso y Tron- 
coso). Consúltese: J. García Icazbalceta. Obras, México, 1897, t. IV, 
págs. 17-52. 

128. Año 1544. Juan de Jarava, médico, que vivió algunos años 
en Lovaina, donde conoció á su paisano Sebastián Fox Morcillo. Pro- 
blemas, ó preguntas problemáticas, ansí de Amor, como naturales, y 
acerca del Vino : bueltas nueuamente del Latín en lengua Castellana : 
y copiladas de muchos y graves authores... Y un Diálogo de Luciano, 
que se dize Icaro Menippo, ó Menippo el Botador. Más un Diálogo del 
Viejo y del Mancebo que disputan del Amor. Y un Colloquio de la. 
Moxca y de la Hormiga, Lovaina, 1544; Alcalá, 1546. Libros de Marco 
Tulio Cicerón, en que tracto De los Off icios, De la Amicitia, y De 



176 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

la Senectud. Con la Económica de Xenophon. Todo rutenamente tra- 
ducido de Latín en Romance Castellano. Los Paradoxos que son cosas 
admirables. Sueño de Scipión, Sevilla, 1545. Solamente los Paradoxos 
y el Sueño son de Jarava; las otras traducciones son de Támara. 
Otras ediciones: Alcalá, 1549; Amberes, 1549, 1550; Salamanca, 1582; 
Valencia, 1774. Nótense estas ediciones: Traducción de los Oficios, 
Amicicia, Senectud de M. T. Cicerón; Amberes, 1549. Los Paradoxos 
y el Sueño de Scipión de Cicerón; ib-ideara. La Philosophia natural 
brevemente tratada y con mucha diligencia copilada de Aristotiles, 
Plinio, Platón..., Amberes, 1546; en ital., Venecia, 1565. Libro de 
vidas y dichos graciosos, agudos y sentenciosos de muchos notables 
varones griegos y romanos, Amberes, 1549. Es la traducción) del li- 
bro de Erasmo: Apothcgmata lepideque dicta Principian, Philoso- 
phorum ac diversi generis homhutm, ex Graecis pariter ac Latinis 
Auctoribus selecta, cum interprctatione commoda, dicti argutiam ape- 
riente, 1531. Véase Támara. "Añadióse la tabla de Cebetes philosopho." 
Libro de Iesus Hijo de Sirach, qu' es llamado, el Ecclesiástico, tradu- 
cido de Griego en lengua Castellana, León, 1550. Exemplo de la Pa- 
ciencia de Iob, León, 1550. Historia de las yernas y plantas sacadas 
de Dioscoride Anazarbeo y otros insignes autores Griegos, Latinos 
y Españoles, traducida nuevamente en español, por Juan Jarava, Mé- 
dico y Philosopho..., Amberes, 1557. 

Alonso de Alvarado, peruano, publicó In Ciceronis Orationes, Ba- 
silea, 1544. Artium disserendi ac dicendi indissolubili vinculo iuuctaruní, 
libri II, ibid., 1600. — En 1544 se tradujo del francés, de Paris de Puteo, 
el Libro llamado batalla de dos (duelo), Sevilla, 1544. — Juan Clemente, 
aragonés, publicó Supcr Praedicamcnta Aristotclis, Alcalá, 1544. — Pe- 
dro de Gante, riojano, secretario del tercer Duque de Nájera, y otros 
escribieron, en 1544, las Relaciones, que abrazan de 1520 á 1544, del 
reinado de Carlos V, y que publicó la Sociedad de Bibliófilos Espa- 
ñoles, Madrid, 1873. — Pedro Gutiérrez de Santa Clara escribió la 
Historia de las guerras civiles del Peni (1544-1548) (1603), Madrid, 
1904-10, Vic. Suárez, 4 vols. — El bachiller Antonio Martín publicó 
Tractado de Arithmctica y Geometría... Con un diálogo disputatorio, 
Alcalá, 1544. — Juan de Medina (i490?-i54Ó), burgalés, maestro de 
Teología en Alcalá, publicó De Poenitentia, Alcalá, 1544; Salamanca, 
1550; Ingolstadt, 15S1 ? De Restitutione et contractibus, Alcalá, 1546; 
Salamanca, 1550. Ambas obras juntas en Salamanca, 1553. — Francisco 
de Monzón, madrileño (t 1575), publicó Espejo del Príncipe Chris- 
tiano, Lisboa, 1544, 1571. Norte de Confesores, ibid., 1546. — Don Juan 
de Roxas Sarmiento publicó Oración consolatoria, Lovaina, 1544. 
Commcntarium in Astrolabium, quod Planisferium roocant, París, 1551. 
— Diego Sánchez publicó Recopilación en metro de diferentes obras 
morales, Sevilla, 1544. En el Abeced. de Colón: Jacobi Sánchez: Repre- 
sentación de la Pasión, en coplas castellanas. Hay otro Diego Sánchez, 
médico (año 1576), que acaso sea este mismo autor, pues también 



S. XVI, 1545. FRAY DOMINGO DE SOTO 1 77 

imprimió en Sevilla; y otro fray Diego Sánchez, que publicó Pasión 
de N. S. en versos, Madrid, 1589. — El doctor Saravia de la Calle 
publicó la Instrucción de mercaderes, Medina, 1544, 1547. — Melchor 
de Torres, maestro de capilla de Alcalá, publicó el Arte ingeniosa de 
música, Alcalá, 1544, 1559. — Juan Vilches, de Antequera, publicó 
Bernardina de illustris donii ac Strenuissimi Ducis Domini Bernar- 
dini e Mendoza navali certamine adversus Turcas apud insulam Ar- 
bolanum victoria..., Sevilla, 1544. — Villagracia publicó Arte de con- 
fesar, Medina, 1544. 

129. Año 1545. Fray Luis de Escobar, franciscano, pu- 
blicó Las quatrocientas Respuestas á otras tantas preguntas, que 
el Illustryssimo señor don Fadrique Enrriquez, Almirante de 
Castilla y otras personas en diversas venes enibiaron á pregun- 
tar al autor, Valladolid, 1545; Zaragoza, 1545; Córdoba, 1545; 
Yalladolid, 1550; obra de más de 20.000 versos. La segunda 
parte de las Quatrocientas respuestas, etc., Valladolid, 1552, 
en prosa y verso. También publicó el Officium transfixionis 
beate Marie, Zaragoza, 1522. Fué fraile menor de la orden fran- 
ciscana de los Escobares de Sahagún, gran amigo y protegido 
del almirante de Castilla don Fadrique Enríquez. Tiene 500 
proverbios y 50 glosas. Esto de preguntas y respuestas viene 
desde Juan de Mena y se reduce al género didáctico' en el si- 
glo xvi, habiendo sido antes acertijos ó quisicosas. El asunto 
es vario : religión, moral, historia, medicina, magia, cuanto pue- 
de ocurrir á un ocioso cortesano. Así, el libro- muestra la vida 
de los de la Corte de Carlos V. 

Fray Domingo de Soto (i 494- i 560), segoviano, catedrá- 
tico de Filosofía en Alcalá (1520), se entró dominico en Bur- 
gos (1525) y enseñó Teología (1532) en Salamanca, siguiendo 
á Santo Tomás. Con Carranza asistió al Concilio Tridentino 
(1545) por orden de Carlos V, de donde pasó á Alemania en 
busca del Emperador, de quien fué confesor, y del cual se dice 
no admitió el obispado de Segovia. Volvió á Salamanca, donde 
falleció admirado de todos por su saber, diciéndose como pro- 
verbio Qui scit Sotum, scit totum. Es uno de nuestros mayores 
teólogos, si no el primero de todos. 

Publicó Domingo de Soto: Deliberatio in causa paupcrum, en latín 
y castellano, Salamanca, 1545. De extremo Indicio, concio ad Tridenti- 
nos PP., 1546; Lovaina, 1567. De Natura et Gratia, Amberes, 1550; 
Salamanca, 1570, 1577; Medina, 1579. In Ep. Pauli ad Romanos, Ambe- 



178 ÉPOCA DE CARLOS V fs. XVl) 

res, 1550; Salamanca, 1551. De ratione tegendi ct detegcndi secretum, 
Salamanca, 1552, 1574.. De cavendo iuramentorum abusu, ibid., 1552; en 
castellano, Toledo, 1551. Annotationcs in commcntarios Ioannis Feri 
supcr Evangclium Ioannis, Salamanca, 1554. Apología contra R. Patr. 
Ambr. Catharinum, qua ipsi de ceríitudine gratiae rcspondet, Amberes, 
1556: Salamanca, 1574. De Iustitia et Jure, Salamanca, 1556, 1569; 
Medina, 1580, 1589. In Quartitm librutn Sentcntiarum, Salamanca, 1557, 
1560; Medina, 1579, 1581. Catecismo, Salamanca, 1563. Super VIII 
libros Physicorum, Salamanca, 1545, 1572, 1582, 1613. In Libros Pos- 
teriorum, Yenecia, 1574. Summulae, Salamanca, 1575. In Dialecticam 
Aristotelis, 1580. In Categorías Aristotelis, Yenecia, 1583. Consúltese 
Colmenares, Hist. Segov. 

13 0. Año 1545. Franxisco de Guzmán, capitán (1556), publicó 
Glosa sobre la obra que hizo D. Gcorge manrrique á la muerte del 
Maestre de Santiago, León, 1545; Amberes, 1594; Lisboa, 1633; Ma- 
drid, 1779. Flor de Sentencias de Sabios, glosadas en verso castellano, 
Amberes, 1557. Triunfos morales, Amberes, 1557; Alcalá, 1565; Sevilla, 
1575, 1581; Medina, 1587. Decreto de sabios, Alcalá, 1564; Valladolid, 
1581. Sentencias generales, Lérida, 1576; Lisboa, 1598; Salamanca, 
1599. Yéase Gallardo, Bibh, III, col. 155. Alábale Cervantes como 
guerrero y poeta en el Canto de Calíopc (1585) : "De aquel que la 
christiana poesía j tan en su punto ha puesto en tanta gloria, | haga 
la fama y la memoria mía | famosa para siempre su memoria..." 

131. Año 1545. Tratado que se dice el Alborayque: en el qual 
trata de las condiciones y malas propriedades que tienen los conversos 
judayzantcs, Sevilla, 1545. — Arpa de David, Medina, 1545. — Beatriz 
Berxal, de Valladolid, publicó La hystoria de los inultos y magnáni- 
mos caualleros Don Cristalian de España príncipe de Trapisonda y 
del Infante Luzescanio..., Valladolid, 1545; Alcalá, 1586. — Guillermo 
Cassador, barcelonés, publicó Decisiones aureae, quotidianac materics 
praesertim beneficióles ct praxis ac stilus Curíac Romanac concernen- 
tes, París, 1545. De Rcstitutione in integrum, Lyon, 1586. — Jerónimo de 
Chaves, sevillano publicó Tractado de la Sphcra. Que compuso el doctor 
Ioannes de sacrobusto con muchas additiones..., Sevilla, 1545. Crono- 
graphía ó repertorio de los tiempos, ibid., 1554, 1561, 1566, 1572, 1576, 
1580, 1581, 1584. Tablas Geográphicas hizo varias. — Pedro de Esco- 
bar Cabeza de Vaca, de la Orden de los Caballeros Templarios, pu- 
blicó el Luzero de la Tierra-sancta y grandezas de Egipto y Monte 
Sinaí, Valladolid, 1545, 1587, 1594. — D. Florando de Inglaterra, Lisboa, 
1545. — Martín* García Cerezeda, soldado cordobés, escribió, en iS45> 
el Tratado de las Campañas y otros acontecimientos de los ejércitos del 
Emperador Carlos V, en Italia, Francia, Austria, Berbería y Grecia 
desde 15^1 hasta 1545, publicado en Madrid, 1873, 1874, 1876, 3 vols. 
(Biblióf. Españ.) — El padre Diego Láinez (t 1565), de Almazán, 



S. XVI, I545. BERNARDO DE VARGAS 1 79 

compañero de San Ignacio y general de la Compañía, fué teólogo más 
aplaudido en Trento (1545) que lo que por sus escritos, poco ha publi- 
cados, parece: De Providentia, De Trinitate, De Regno Dei, De Usu 
C aliéis, etc. — Fray Marcelo de Lebrija, nacido hacia 1476, el hijo úni- 
co legítimo y el mayor de los cinco que dejó Antonio de Lebrija, gentil- 
hombre en la casa de Alba, retirado, desde 1517, al volver de Flandes 
en la armada de Carlos V, á la Encomienda de la Puebla, que ya 
poseía, en la Orden de Alcántara, desempeñó algunos encargos del 
Emperador, así en la judicatura de la Orden, cuyo visitador general 
era al propio tiempo, como en lo tocante á las obras del convento de 
la misma y de reedificación del puente de Alcántara, que fué acabado 
en 1543. Impidiéronle estas comisiones dar la última mano á sus 
peregrinas poesías, que tenía acabadas en 1543 y publicó hacia 1545: 
Triaca del alma, Triaca de amores, Triaca de tristes, en un volumen, 
sin fecha ni lugar de impresión. La primera, en 8.000 versos cortos, 
tiene forma dramática representable, como un auto de la Encarnación. 
— Miguel Jerónimo de Ledesma, valentino, médico y profesor de 
Griego en Valencia, publicó Instituciones breves linguae Graecac, 1545, 
con dos opúsculos griegos. De Pleuritide, 1546. Prima primi Canonis 
Avicenae sectio ad Arabicam veritatem, 1547. — Fray Luis de Ma- 
luenda, mínimo húrgales, publicó Leche de la fe en favor del Príncipe 
cristiano, Burgos, 1545. — Juan Martínez de Alegría publicó Epitome 
de Diis Gentium, Valencia, 1545. — Fray Juan de Medina, franciscano, 
impugnador de Soto, publicó De la orden que en algunos pueblos de 
España se ha puesto en la limosna para el remedio de los verdaderos 
pobres, 1545. — Bartolomé Moles, médico aragonés, publicó Speculum 
sanitatis, Salamanca, 1545. — Cristóbal de Morales publicó Misas 
músicas, Lyon, 1545. 1546; Venecia, 1563. Magníficat omnitonum cum 
IV vocibus, Venecia, 1562 ó 1564. Lamentationes Hieremiae, Venecia, 
1564. — Baltasar Pérez del Castillo, canónigo burgalés, publicó El 
Teatro del Mundo, Sevilla, 1545; Alcalá, 1564, 1569; Sevilla, 1574; 
Valladolid. 1585. Discurso de la excelencia y dignidad del Hom- 
bre, Alcalá, 1566; ibid., 1574; Valladolid, 1585, del francés, del mismo 
Pedro Bovistán que el anterior. Estado en que Dios llama á cada 
uno, Salamanca, 1578. Los discursos de la religión, castrametación, 
assiento del Campo, Baños y excrcicios de los antiguos Romanos y 
Griegos del II. Guillermo de Choíd, Lyon, 1579. — Constantino Ponce 
de la Fuente, conquense, predicador de Carlos V, magistral de Se- 
villa, antes de caer en la herejía publicó Summa de doctrina chris- 
tiana, Sevilla, 1545; ibid., 1551. Exposición del primer Salmo de Da- 
vid, en seis sermones, 1546, 1556; Bonn, 1881 (Reform. Esp.). En 1550 
publicó otro Cathecismo más breve, Amberes. Fué quemado en Sevilla, 
año 1559. Luis Cabrera, Hist. Felipe II, 1. V, cap. III. M. Pelayo, He- 
terod., t. II, pág. 422. — Antonio Valcázal Menestril publicó la Muerte 
de la Princesa, 1545. — Bernardo de Vargas publicó Los quatro libros del 
Valeroso Cavallero Don Cirongilio de Tracia, Sevilla, 1545, 1547 (?), 



1 80 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

1555. — En 1545 fué nombrado arzobispo de Valencia Santo Tomás de 
Villanueva (t 1555), nacido en Fuenllana, que escribió Condones, 
2 vols., Alcalá, 1572, 1581. — Pedro Juan Villuga, valenciano, escri- 
bió Repertorio de todos los caminos de España, 1545. 

132. Año 1546. Ambrosio de Morales (1513-1591) nació 
en Córdoba. Fué su padre Antonio, médico, y el primero que 
enseñó Filosofía aristotélica en Alcalá; su tío, Hernán Pérez de 
Oliva. Su hermana Cecilia casó con Luis de Molina y tuvo por 
hijo á Luis de Molina, del Consejo Real; su hermano Antonio 
fué obispo de Tlascala. Estudió en Alcalá y en Salamanca las 
Humanidades con su tío ; la Teología, con Juan de Medina en Al- 
calá y con Melchor Cano en Salamanca. Se ordenó de sacerdote 
y enseñó Letras humanas en Alcalá, entre otros, á don Juan de 
Austria, al futuro arzobispo toledano Bernardo de Sandoval y 
Rojas, á Francisco Escrivá, á Diego de Guevara. Continuó la 
Coronica general de España, donde la dejo Ocampo, hasta 1037, 
en tres tomos. Felipe II le nombró cronista de Castilla, facili- 
tándole además los medios para revisar cuantos documentos 
necesitase. Acabó su obra á los setenta de su edad el año 1583 
y vivió hasta el 1 591. Compuso además otras varias obras. Fué 
un sabio conocedor de nuestras antigüedades, uno de los más 
eruditos historiadores, escritor corriente y castizo, aunque sin 
brío ni color, como sin pretensiones artísticas. 

133. Obras de A. Morales: Discurso sobre la Lengua Castellana, 
1546, entre las obras de Fernando Pérez de Oliva, que editó, y des- 
pués entre las de Francisco Cervantes de Salazar. La Vida, el Mar- 
tyrio, la Invención, las grandezas y translaciones de los gloriosos niños 
mártyrcs S. Justo y Pastor, Alcalá, 1568. Coronica general de España. 
Que continuaba Ambrosio de Morales... Prossiguicndo adelante de 
los cinco libros, que el AI. Florión de Ocampo... dexó escritos. Todo 
lo de las antigüedades de España y la manera de entenderlas y ave- 
riguarlas, va puesto al cabo en otra obra por sí, 2 vols., Alcalá, 1574. 
Divi Eulogii... opera, ibid., 1574. Las Antigüedades de las Ciudades de 
España. Que van nombradas en Coronica, con la averiguación de sus 
sitios y nombres antiguos... Con un Discurso general, donde se enseña 
todo lo que á estas averiguaciones pertenece... Con otras cosas, Alcalá, 
1575. Los otros dos libros undécimo y duodécimo de la Coronica 
general de España, que continuava Ambrosio de Morales... Van juntas 
con esta parte de la coronica las Antigüedades de España que hasta 
agora se han podido cscrevir, Alcalá, 1577. Quince Discursos, con las 




(Joscf del Castillo le dibuxó. Francisco Muntaner le grabó añ. i/Sg.) 



S. XVI, I546. BARTOLOMÉ CARRANZA l8l 

obras de Oliva, Córdoba, 15S5. Los cinco libros postreros de la Co- 
ronica General de España. Que continuava Ambrosio de Morales... 
Prossiguiendo adelante la restauración de España, desde que se co- 
mencé á ganar de los Moros..., Córdoba, 1586. Hay en este tomo un 
Discurso de la verdadera descendencia de... S. Domingo y cómo tuvo 
su origen de la iliistríssima casa de Guarnan. Declaración con certidum- 
bre por averiguación de Historia para la S. Iglesia de Santiago de 
Galicia que la puede presentar en juicio y valerse de ella como le 
conviniere, Córdoba, 1589, 1607. De festo translationis S. Iacobi 
Apostoli per universam Hispaniam celebrando, Córdoba, 1590. Epístola 
brevis ad Andream Resendium, 1600. Apología por los Anuales de 
Gerónimo de Zurita, Zaragoza, 1610. Relación del viaje que hizo en 
1572 ó Viaje Santo, 1765. La Tabla de Cebes. Anotaciones al Conde 
D. Pedro. Tratado de la Casa de Cordova y Aguilar. Cor duba, sive 
huius Urbis descriptio, t. II de la Hispania illustrata. Opúsculos cas- 
tellanos cuyos originales se conservan inéditos en la R. Bibl. del Mon. 
del Escorial, Madrid, 1793, 2 vols. 

Ambrosio de Morales, Coronica general de España que continuaba 
A. de M., Madrid, 1791-1792, 6 vols; Cartas de Francisco de Figucroa 
al maestro A. de M. sobre el hablar y pronunciar la lengua española 
y Apuntamiento de A. de M. para la contestación á la carta de F. de 
Figucroa, en Memorias de la Real Academia Española (1912), t. VIII, 
págs. 285-292; E. Redel, Ambrosio de Morales, estudio biográfico, 
Córdoba, 1909; C. Pérez Pastor, Bibliografía madrileña, pte. III, pá- 
gina 432; Ramón Cobo Sampedro, A. de Morales. Apuntes biográficos, 
Córdoba, 1879; P. Flórez, Vida de A., de Morales, en su edic. del 
Viaje Santo, 1765. 

13 4. Año 1546. Julián de Almagro revisó, añadió y corrigió el 
Reportorio de los tiempos ó Lunario, de Sandio de Salaya y otros, 
Toledo, 1546. — Reprobación de la Astrología judiciaria ó divinatoria, 
sacada de Toscano en lengua castellana, anónimo, Salamanca, 1546. — 
Bernardino de Avellaneda, sacerdote del partido de Aranda, cape- 
llán del deán don Pedro Juárez de Figueroa y beneficiado en Gamonal, 
publicó Coplas, 1546. — El bachiller Juan Bravo, de Ciudad Reaí, 
maestro de los pajes de la Emperatriz ntra. señora, publicó El vellocino 
dorado y la historia de la orden del Tusón, que primero compuso en 
verso Latino Alvar Gómez, señor de Pioz, etc. Traduzido agora nue- 
vamente en muy elegante prosa Castellana, Toledo, 1546. — Bartolomé 
Carranza (1503-1576), nacido en Miranda de Ebro, dominico, fué 
á Trento, en 1543, por mandado del Emperador; en 1547, á su vuelta, 
fué Provincial de su Orden y confesor del príncipe don Felipe, á quien 
acompañó á Inglaterra, donde estuvo hasta 1557, en que fué nombrado 
Arzobispo de Toledo. Envidiosos le acusaron á la Inquisición por al- 
gunas cosas de sus Comentarios sobre el catecismo cristiano, Bruselas, 
T 55^ y este mismo año fué llevado preso á Valladolid, donde lo estuvo 



1 82 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

ocho años, dando informe favorable la Congregación del índice ; 
después nueve años en Roma, en Santangelo, y en 1576 fué dado por 
sin culpa de actual herejía; pero condenado á abjurar como luterano 
16 proposiciones de sus libros, y le suspendieron de sus funciones de 
Arzobispo por cinco años, pasándolos en un convento de Roma, en 
el cual murió dos meses después, declarando antes que en toda su 
vida tuvo el sentir de la Iglesia ni profesó en sentido herético las 
condenadas proposiciones y se sometió al fallo dado. Concio habita 
ad Synodum Tridentinam, año de 1546. Summa conciliontm et ponti- 
ficum, Venecia, 1546. Controversia de necessaria personan praesentia 
episcoporum, ibid., 1547; Medina, 1550. Instrucción para oir missa. 
Amberes, 1555. Catecismo, Bruselas, 1558, libro que le causó su des- 
gracia. — Fray Vicente de las Casas (1500-1586), dominico sevillano, 
que fué á Méjico con las primeras Misiones, continuó la Historia de 
Santo Domingo, de la provincia de Méjico, comenzada por Andrés 
de Moguer, y que se publicó en Madrid, 1596. Se le atribuyen un 
Cancionero Spiritual, con una farsa..., El misterio del juicio final, 
Méjico, 1546. Gayangos, en Ticknor, Adic., t. III, pág. 519. — Anto- 
nio Castellanos publicó, como anónimo, Coronica del Maestre de 
Santiago D. Alvaro de Luna, Milán, 1546. — Juan Díaz, luterano, publi- 
có Christianae religionis Summa, Neuburgo, 1546. Consúltese M. Pela- 
yo, Heterod., t. II, pág. 216. — Fray Agustín Esbarrosa publicó Puri- 
ficador de la conciencia, Alcalá, 1546, 1552. — Alfonso Gómez, doctor 
complutense y médico sevillano, publicó De Humorum praeparatione 
adversus Árabes, Sevilla, 1546. — Alvar Gómez de Castro, de Santa 
Eulalia, en Toledo, publicó Publica Laetitia, qua D. Joannes M. Sili- 
caeus, ...ab Schola Complutensi susceptus est, Alcalá, 1546. Las fiestas 
con que la Universidad de Alcalá... algo los pendones por el Rey 
D. Phelipe N. S., ibid., 1556. Edillia ó Poematia, Lyon, 1558. Recebi- 
miento que la Universidad de Alcalá hizo á los Reyes, Alcalá, 1560. 
Recebimiento que la Imperial Ciudad de Toledo hizo á la Reyna Doña 
Isabel, Toledo, 1561. De Rebus gestis Francisci Ximenii S. R. E. Car- 
dinalis, Alcalá, 1569; Francfort, 1581. In S. Isidori Origines, fué 
suyo el principal trabajo de la edición de 1599. Emendalioiium ca- 
pita CVI in qnibus varia loca S. Librorum atque Scriptorum Ec- 
clesiasticorum illustrantur. Véase Nic. Antonio. — El beneficiado Fer- 
nán -Xuárez, vecino y natural de Sevilla, publicó Los Comentarios del 
Veneciano de las cosas del Turco, del ital., Sevilla, 1546. Coloquio de 
las damas del famoso y gran demostrador de vicios y virtudes Pedro 
Aretino, i." edic, acaso en Salamanca ó Lyon; 2. a , 1548; Medina, 
1549; 1607, sin lugar. Las dos primeras jornadas de la primera parte las 
ha publicado Joaquín López Barbadillo, 2 vols., Madrid, 1914. Prohibido 
en el índice, de Valdés de 1559. Es la 3. a jornada ó coloquio de la 
i* parte de / ragionamenti di M. P tetro Aretino (París, 1534), coloquio 
en edición suelta de Ñapóles, 1534. La obra tiene tres partes: la i." de 
tres jornadas: 1. a , coloquio de las monjas; 2. a , coloquio de las casadas; 



S. XVI, I546. GASPAR DE TEJEDA l83 

3. a , coloquio de las damas ó cortesanas. De esta traducción procedió la 
francesa del siglo xvn. Con la reimpresión del Coloquio publicóse, en 
1900, La Cortesana, del Aretino, escrita en Venecia el año 1534. tra- 
ducida por J. M. Llanas Aguilaniedo. — Alonso López de Soto, pres- 
bítero, publico, en verso, Antidotum contra Venerem, Estella, 1546. — 
Don Diego López de Ayala, vicario y canónigo de Toledo, publicó, 
"á hurtadas", esto es, sin su nombre, el Laberinto de amor: que hizo en 
toscano el famoso Juan bocacio, Sevilla, 1546. La Arcadia de Jacobo 
Sannazaro... en prosa y metro, Toledo, 1547, 1549; Salamanca, 1578; 
los versos son de Diego de Salazar, toledano, autor del Dialogo de Re 
militar i, etc. (véase año 1536). Trcze questiones muy graciosas sa- 
cadas del Philoculo del famoso Juan Bocacio traducidas..., Toledo, 
1549; ayudóle el capitán Diego de Salazar, traductor de Apiano (véase 
año 1536). Consúltese en Romanía, t. XXXI, un estudio de Rajna, 
L' episodio dclle questioni d'amorc nel F ¿locólo del Boccaccio. — Pedro de 
Lujan, sevillano de origen, criado del virrey de Aragón, don Juan 
Claros de Guzmán, publicó Comicnca la dozena parte del inuencible 
cauallero Amadís de Gaula que trata de los grandes hechos en armas 
del esf oreado cauallero D. Silzcs de la Selua..., Sevilla, 1546, 1549. 
(Hállase su nombre en la segunda parte del Lepolemo y en cierta 
epístola dedicatoria de su Leandro el Bel, 1563.) Coloquios matrimo- 
niales, Sevilla, 1550; Toledo, 1552; Sevilla, 1552; Valladolid, 1553; 
Sevilla, 1555; Zaragoza, 1555, 1563, 1571; Alcalá, 1577, 1579; Zara- 
goza, 1589. Libro del inuencible cauallero Lepolemo hijo del empe- 
rador de Alemana, y de los hechos que hizo llamándose el Cauallero 
De la Cruz, Toledo, 1562, 1563. Leando (sic) el Bel, Libro segundo del 
esforcado cauallero de la Cruz Lepolemo Príncipe de Alemania. Que 
trata de los grandes hechos de armas del alto príncipe y temido caua- 
llero Ideando el Bel su hijo..., Toledo, 1563 (dos edic). — Alonso 
Mudarra publicó Tres libros de Música de Cifra para Vigüela, Sevi- 
lla, 1546. — Blas Ortiz, de Villarrobledo, canónigo toledano, publicó 
Itinerarium Adriani VI P. M. ab Hispania, Toledo, 1546, 1548. Sum- 
mi Templi Toletani graphica descriptio, Toledo, 1549. — Francisco de 
la Reina, nacido hacia 1520, albéitar de Zamora, publicó el Libro de 
Albcytería, 1546 (sin lugar); Mondoñedo, 1552; Burgos, 1564; Sala- 
manca, 1580; Alcalá, 1582, 1583; Zaragoza, 1583; Burgos, 1590?, 
1602 (con notas de Calvo) ; Aloalá, 1603, 1623, 1647. — Diálogo en verso 
intitulado "Centiloquio de problemas, en el qual se introducen dos 
philósophos, el uno Pamphilo llamado, que cicnt philosóphicas pre- 
guntas propone, y el otro Protidemo, que respondiendo suscintamente 
las disuelve, Alcalá, 1546, 1548. Juntando las iniciales de los versos 
de ciertas octavas del principio, sacó Gayangos: El Licenciado Agus- 
tín de Rruescas, médico segoviense, hizo este centiloquio. — Andrés 
Servet de Aniñón, zaragozano, publicó Ad Tit. Instit. De Actionibus, 
Bolonia, 1546. De ObUgationibus, ibid., 1548. De Succesionibus ab 
Intestato secundum Leges Aragoniae, ibid., 1558. — Gaspar de Tejeda 



184 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

publicó Suma de aritmética práctica, Valladolid, 1546. Estilo de escri- 
bir cartas, Zaragoza, 1547; Valladolid, 1549, 1552 y 1553. Memorial 
de crianca y Banquete virtuoso para criar hijos de grandes y otras 
cosas, Zaragoza, 1548; edic. Reirne Hispanique, t. XXIII, pág. 477. — 
Fernando de Villarreal, presbítero de Ubeda, publicó, en verso, Em- 
blema ó escritura de la Justicia, Salamanca, 1546. Traducción de las 
Imágenes de la Muerte, Alcalá, 1557. — En 1546 solicitó Carlos V de 
los teólogos de Lovaina una lista de libros heréticos, y la Inquisición 
hizo con ellos el primer índice expurgatorio de libros prohibidos pu- 
blicado en España, añadiendo otros, imprimiéndolo en Valladolid, 1551 ; 
Toledo, 1551. La Universidad de Lovaina hizo segunda edición, aumen- 
tada en 1556: la de París publicó otro en 1551. El primer índice ro- 
mano fué de Paulo IV ¡ Pío V mandó á los teólogos de Trento hiciesen 
otro, y lo autorizó en 1564. Los Reyes Católicos hicieron pragmática 
sobre examen y prohibición de libros en 1502 (Recopil., 1. 23, 1. 1, 
t. VII). En 1554 hizo un índice de Biblias don Fernando de Valdés, 
Valladolid, y el nuevo índice de libros en Valladolid. 1559, piedra an- 
gular de los restantes. 

135. Año 134/. El bachiller Sebastián Fernández publicó 
la Tragedia Polician.a. En la qital se tractan los muy desdicha- 
dos amores de Policiano c Philomcna Executados por industria 
de la diabólica vieja Claudina Madre de Parmeno é maestra de 
Celestina, Toledo. 1547, 1548; Madrid, 1910, en los Orígenes 
de la novela, t. III. de M. Pelayo. Hay un epílogo de Luis Hur- 
tado (de Toledo) "Al lector'*', en que se declara autor de la obra. 
Es, pues, una imitación y como preámbulo de la Celestina, con 
los mismos personajes, intriga y aun razonamientos y senten- 
cias. Es más casta en escenas y palabras que las otras imita- 
ciones, más recatada; pero tan realista como ellas, de elegante 
composición y rico lenguaje, como obra de un estudiante que 
admirando la primera Celestina no se atreve á salir de ella, pero 
tiene ingenio y gusto para remedarla, lográndolo bien en el rea- 
lismo, en el dialogado y en el lenguaje, en el que es de notar el 
villanesco de algunos personajes. 

El Bachiller Bartolomé Palau, natural de Burbáguena. pro- 
vincia de Teruel, estudiante de Salamanca, publicó en el primer 
tercio del siglo xvi la Farsa Llamada Custodia del hombre. As- 
torga, 1547. Farsa llamada Salamantma, 1552 (Bibl. real de 
Munich) ; entremés de estudiantes, tomadas las escenas de la 
realidad, con recuerdos de la Celestina. Historia de Santa Oro- 
sia. Dedicó al arzobispo don Hernando de Aragón (1529- 1577) 



S. XVI, 1547. LORENZO DE SEPÚLVEDA 1 85 

la comedia Victoria Christi, é imprimióse en Zaragoza, 1569. 
Y el mismo año Historia de Santa Librada y de sus ocho her- 
manas, Zaragoza, 1569. 

13 6. Palau debió de ser contemporáneo de Carvajal. Efectiva- 
mente, la Farsa Salamantina es del primer tercio del siglo xvi. Llámase 
el autor "subdito capellán" de un prelado de "real prosapia", esto 
es, de don Fernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza desde 1529. 
Además: "¿Por qué, veamos, no asentáis | con los nobles de valía? | 
Que en Salamanca hoy día | hartos hay, si los buscáis. ¡ ; Con quién 
puedo? ¡ Con un don Diego Acebedo | ó un señor don Bernardino... ¡ 
con don Rodrigo Mejía." Ahora bien, Pedro González de Trasmera, 
en el Triunfo Raimundiiw (ms. Bibl. Nac.) : "De Acebedo, gran so- 
lar, I salió don Diego esforqado, | que en Salsas fué señalado | con 
esfuerzo militar.''' Aquella acción fué en 1503, luego á principios del 
siglo xvi se escribió la Farsa Salamantina, siendo mozo su autor, y 
más tarde, ya de edad, escribió la Victoria Christi, cuya primera 
edición conocida es: Victoria Christi nuevamente compuesta por el 
Bachiller Bartolomé Palau, natural de Burbáguena. La materia de la 
qual es una alegoría. Representación de la captividad espiritual, en 
que el Linaje humano estubo por la culpa original debaxo del poder 
del Demonio, hasta que Christo nuestro Redentor con su muerte re- 
dimió nuestra libertad, y con su Resurrección reparó nuestra vida. 
Fué impresa la presente Obra con licencia del Excmo. Sr. D. Her- 
nando de Aragón, arzobispo de Zaragoza..., Zaragoza, 1589. Así la 
transcribe Latassa {Escritor, arag., t. I, pág. 280). Aquí hay error en 
poner 1580, en vez de 1569, como ha demostrado Juan M. Sánchez, 
Bibliografía aragonesa del siglo xvi, <t. II, pág. 183. Hay además las 
ediciones de 1570; Barcelona, 1577; Valencia, 1583. La Historia de 
S. Librada se cita en Nic. Antonio y en el Museo ó Biblioteca selecta 
del excelentísimo señor don Pedro Xúñez de Guzmán, marqués de 
Montealegre, al v.° del fol. 61. 

Bartolomé Palau, Historia de la gloriosa Santa Orosia, ed. A. Fer- 
nández Guerra y Orbe, Madrid, 1883; Farsa llamada Salamantina, ed. 
A. Morel-Fatio, en Bullctin Hispanique (1900), t. II, págs. 237-304; 
L. Rouanet, Una edición desconocida de la "Victoria de Cristo", del 
Bachiller Bartolomé Palau, en Revista Critica, etc. (1899), t. IV, pá- 
ginas 430-435; L. Rouanet, Bartolomé Palau y sus obras: "Farsa 
llamada Custodia del hombre", en Archivo de investigaciones histó- 
ricas (191 1). t. I, págs. 267-303, 356-390, 535-5 6 4; (191 1). t. II, pági- 
nas 93-154. 

137. "Año 1547. Lorenzo de Sepúlveda, célebre roman- 
cerista popular, imitador de los romances viejos, vecino de Se- 
villa y escribano, publicó la Comedia de Sepúlveda, reimpresa 
por Emilio Cotarelo, Madrid, 1901, en Revista Española de ¡i- 



1 86 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

teratura, historia y arte. Parece fundada en 77 Negromantc, de 
Ariosto, y en GV Inganni, de Niccolo Secchi. Publicó además 
Romances nuevamente sacados de historias antiguas, Amberes, 
1551; pero parece hubo' edición ó ediciones anteriores; ibid., 
1566, 1580; insertólos casi todos Duran en su Romancero. 
Ebert cita ediciones de 1563, 1566, 1580 y 1584. Recopilación 
de romances viejos, sacados de las coronicas españolas, roma- 
nas y troyanas, Alcalá, 1563; diferente en algunas partes de la 
de Amberes de 1551. Romances sacados de la Historia de Es- 
paña del rey don Alonso, Medina, 1562; Amberes, 1580. Can- 
cionero de Romances sacados de las Coronicas antiguas de, 
España con otros hechos por Sepúlveda..., Medina, 1570. Otros 
Romances sacados de la Historia y de los 4 Cantos de Alonso 
de Fuentes, Burgos, 1579. 

Lorenzo de Sepúlveda, Romances nuevamente sacados de historias 
antiguas de la crónica de España, etc. [facsímile de la ed. de 1551, por 
Archer M. Huntington], New- York, 1903. 

138. Año 1547. Antonio de Torquemada sirvió de secre- 
tario al Conde de Bena vente más de cuarenta años, desde 1530, 
hombre de feliz y agudo ingenio, poeta no vulgar y muy versa- 
do en los conocimientos de su tiempo. Publicó El ingenio ó jue- 
go de Marro, de punta ó Damas, Valencia, 1547; los Colloquios 
satíricos, con un colloquio pastoril al cabo, Mondoñedo, 1553. 
Son seis diálogos, que tratan: i.°, de los daños del juego; 2°, 
de lo que los médicos y boticarios han de hacer para cumplir 
el deber ; 3. , de las excelencias de (la vida pastoril ; 4. , del des- 
orden en el comer y el beber; 5. del desorden en el vestir; 
6.°, del pundonor mundano. Es una verdadera sátira social en 
prosa dialogada, que toca las principales tonterías y vicios del 
mundo con donaires castizos, anécdotas y chistes, pinturas de 
costumbres y honda, pero amena moral. El Coloquio pastoril, 
así como el tercer diálogo, publicados antes de la Diana, de Mon- 
temayor (1559), fué la primera muestra de la novela pastoril, 
no quedando por bajo de él, á no ser en la extensión. Describe 
la vida campestre con el apacible y dulce estilo, que fué desde 
entonces propio de este género de novelas. Más tarde publicó la 
Historia del invencible caballero don Olivante de Laura, prín- 
cipe de Macedonia, Barcelona, 1564. Después el Jardín de fio- 



S. XVI, 1547. ANTONIO DE TORQUEMADA 1 87 

res curiosas, en que se tratan algunas materias de Humanidad. 
Philosophia, Thelogia y Geographia con otras cosas, Salaman- 
ca, 1570. Es la colección, dice La Barrera, más extraordinaria 
de absurdos, patrañas, ridiculas consejas y casos extravagantes 
inventados por la credulidad más supersticiosa y apoyados por 
las ideas científicas más equivocadas que puede haberse compi- 
lado y publicado jamás. Tiene seis diálogos. Su agradable es- 
tilo y el gracejo con que están narrados los cuentos y casos raros 
contribuyeron á la aceptación que tuvo 1 de un público ganoso 
de lecturas fantásticas y espantables. 

En 1547 se escribieron la Carta del Bachiller de Arcadia y 
la Respuesta del Capitán Salazar, no se sabe por quién, aunque 
se han atribuido á don Diego Hurtado de Mendoza. Pero pa- 
sajes hay que no dicen con el valor y cargos de aquel procer; 
antes parecen dichos por algún eclesiástico, bachiller en Artes 
por París, que en Roma pretendía algo para Granada, su pa- 
tria, y no había escrito nada. El capitán Salazar debía de ser 
algún Salazar granadino que como capitán anduvo- con el Em- 
perador y acaso sin ser cronista escribió de aquella guerra. 
Esto, si ya no fué un tercero el que todo esto finge ó parte de 
ello. Tampoco parece sea Pedro de Salazar el aquí llamado capi- 
tán Salazar, y cuya obra se publicó en Ñapóles, 1548, un año 
después de Carta y Respuesta. 

139. Antonio de Torquemada, Colloqnios satíricos con un collo- 
quio pastoril al cabo, Mondoñedo, 1553; Bilbao, 1584; Madrid, 1907, 
por M. Pelayo, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. VII. Quijote: "¿Quién es 
ese tonel?, dijo el Cura. Este es, respondió el barbero, don Olivante 
de Laura. El autor dése libro, dijo el Cura, fué el mismo que compuso 
á Jardín de Flores; y en verdad que no sepa determinar cuál de los 
dos libros es más verdadero ó, por mejor decir, menos mentiroso; 
sólo sé decir que éste irá al corral por disparatado y arrogante." 
Por lo hinchado y arrogante le llamaría tonel, no por el tomo, que 
no es excesivo, con sus 253 hojas foliadas. Tradújose el Jardín al 
italiano, al francés y al inglés, The Spanish Maundeville of Miracles, 
Londres, 1600. Tuvo en castellano estas ediciones: Salamanca, 1570; 
Zaragoza, 1571 ; Amberes, 1573; Lérida, 1574; Amberes, 1575; Sala- 
manca, 1577; Medina, 1587, 1599; Barcelona, 1621. 

La batalla de Mulhberg se dio en 1547, y poco después de ella y en 
breves horas escribió el capitán Salazar la relación de ella. Véase 
Lucas de Torre, Carta del Bachiller de Arcadia y Respuesta del Ca- 



1 88 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

pitan Solazar, edición crítica con introducción y notas, en Revue His- 
panique, 1913. ¿Será el capitán Diego de Salazar? (véase año 1536). 
La Bibliografía véase al tratar de Mendoza, núm. 97. 

140. Año 1547. El licenciado Jerónimo Fernández, húr- 
gales, hijo de Toribio Fernández y hermano de Andrés Fer- 
nández, que fué licenciado en Derecho y vivió en Madrid, pu- 
blicó el Libro primero del Valeroso & invencible Príncipe 
don Belianis de Grecia (1." y 2. a partes), Burgos, 1547; Este- 
lia, 1564; Burgos, 1579; Zaragoza, 1580; Burgos, 1587. Ter- 
cera y quarta parte del imbencible príncipe don Belianis de 
Grecia, Burgos, 1579, 1587; dio á luz estas partes su hermano 
Andrés, por muerte de su autor. "Aquí se acaba la tercera y 
quarta parte de don Belianis de Grecia, compuesta por el licen- 
ciado Jerónimo Fernandez, así mismo autor de la primera y 
segunda", Burgos, 1587. Véase Quijote, I, 6. Tradújolo al 
francés Cl. du Bueil, París, 1625 (i. a parte); al italiano, Oratio 
Rinaldi Bolognere, 2 vols. Ferrera, 1586, y Verona, 1587; al 
inglés, en 1587 y en la Biblioteca de Lowndes, 1834, etc. 

Luis Hurtado de Toledo (1532-1579), rector de la pa- 
rroquia de San Vicente, de aquella ciudad, de donde era natu- 
ral, fué escritor fecundo y castizo en prosa y verso>. El portu- 
gués Francisco de Moraes Cabral había escrito en portugués 
el año 1544 la Crónica de Palmeirim de Inglaterra, primeira 
e segunda parte, como se lee en la edición de 1592. Luis Hur- 
tado tradujo este libro con el título de Libro del muy esforgado 
cauallero Palmerin de Inglaterra, y do imprimió en Toledo, libro 
primero, 1547, y libro segundo, 1548. Tradújolo al francés 
Jaques Vincet, Lyón, 1553; París, 1574; aH italiano, Mam- 
brino Roseo, Venecia, 1553 ó 1555, 1584, 1609; al inglés, An- 
thony Monday, Londres, 1602, 1609, 1639, 1664, 1691, y Ro- 
berto Southey, 1807. En 1553 publicó el mismo Luis Hurtado 
de Toledo la égloga representable en coplas de arte mayor, 
titulada Comedia Tibalda ó de Preteo y Tibaldo ó Disputa y re- 
medio de amor, Toledo, segunda edición; Valladolid, sin fe- 
cha, cuando ya "su anciano y sabio autor" había muerto. El 
editor pondera con razón la " facilidad de vocablos y vivacidad 
de sentencias", aunque es poco dramática. Fué su autor el co- 
mendador Peral varez de Ayllón, de quien hay en el Cancio- 



S. XVI, I547. LUIS HURTADO DE TOLEDO 1 89 

ñero general (núm. 884) un testamento de amores. En 1557 pu- 
blicó Cortes d' casto amor: y cortes de la muerte con algunas 
obras en metro y prosa. Toledo, Las Cortes de casto amor son 
una novela alegórica en prosa. Las Cortes de la Muerte fueron 
compuestas por "Michael de Caruajal y Luys Hurtado de To- 
ledo", como allí se dice. Las otras obras son: Coloquio de la 
prueva de leales; dos composiciones latinas ; Hospital de Gala- 
nes enamorados... en verso; Hospital de Damas de amor he- 
ridas, en verso; Espejo de gentileza para damas y galanes cor- 
tesanos, en verso; otros versos: Ficción deleytosa y trinmpho de 
amor; Tres epístolas en tercetos. En 1582, á imitación del La- 
berinto, de Mena, teniendo cumplidos cincuenta años, publicó 
Las Trecientas de Luis Hurtado, Poeta Castellano, en defensa 
de Illustres mujeres, llamadas Triumpho de Virtudes; contiene 
además el Theatro Pastoril, novela pastoril en prosa; el Templo 
de Amor, el Hospital de necios, en décimas; la Escuela de ali- 
sados, la Sponsalia de Amor. (Véase Ant. Neira Nosquera, Se- 
manario pintoresco Español, 1853.) También, en papel volan- 
te : Romance nuevamente hecho por Luis Hurtado, en el cual 
se contienen las treguas que hicieron los troyanos y la muerte 
de Héctor y como fué sepultado. También van aquí los amo- 
res de Aquiles con la linda Policena. Historia de San Joseph, 
en octavas, Toledo, 1598. Las metamorphoses de Ovidio, en 15 
libros, Toledo, 1578; Amberes, 1595; Madrid, 1622. Égloga 
Silviana del galardón de Amor, Valladolid. Memorias de algu- 
nas cosas memorables que tiene la Imperial ciudad de Toledo, 
al rey don Felipe II (Ms. de la Acad. Hist.), para responder 
al interrogatorio que el Rey envió á los pueblos de Castilla en 
1572, escrito en 1576. Un romance suyo* en el Cancionero de 
Amberes, 1550, y en Duran (t. I, núm. 474). 

141. Palmerín de Inglaterra, ed. A. Bonilla y San Martín, Nueva 
Bibl. de Aut. Esp., t. XI. Consúltense: W. E. Purser, Palmerín of 
England, Dublin-London, 1904; señora C. Michaélis de Vasconcellos, 
Versuch über den Ritterroman Palmeirim de Inglaterra, Halle, 1883; 
M. Pelayo, Oríg. nov., t. I. pág. cclxx ; Quijote, I, cap. VI. Comedia 
Tibalda, edic. y estudio de A. Bonilla, Bibl. Hispánica, t. XIII. Me- 
morial..., ms. en la Academia de la Historia. Las Cortes de la Muerte, 
en el t. XXV de la Bibl. de Aut. Esp. 



190 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

142. Año 1547. El magnífico cavallcro Alonso de Fuentes, sevi- 
llano, publicó Summa de Philosophía natural en la qual assimismo se 
tracta de astrulugía y astronomía y otras sciencias. En estilo nunca 
visto, Sevilla, 1547; Venecia, 1569 (en ital.). Al fol. vj se lee: "Nota 
lector el artificio de esta obra que toda la prosa en que pregunta y 
habla Ethrusco es verso suelto Italiano: Y la prosa en que responde 
y habla Vandalio es verso suelto castellano." Quarenta cantos de di- 
itersas y peregrinas historias, declarados y moralizados, Sevilla, 1550; 
Granada, 1563; Zaragoza, 1564; Granada, 1567; Burgos, 1579; Al- 
calá, 1587. Es obra importante para conocer nuestros antiguos roman- 
ces. Tradujo el Asno de oro, de Apuleyo, en 1564. 

Fray Luis de Alarcón, de la Orden de San Agustín, publicó el 
Camino del Cielo, en que se demuestra cómo se busca y halla Dios 
de todo corazón cristiano, y se declara la maldad y ceguedad de este 
mundo, Alcalá, 1547; Granada, 1550. — Compendio de toda la Filosofía 
natural de Aristóteles, Estella, 1547; por un benedictino tal de Ca- 
nales, en coplas de arte mayor. — Fernando Díaz, con el doctor Agui- 
lera y el doctor Victoria, publicó El Repertorio de las Leyes de to- 
dos los Reynos de Castilla, Valladolid, 1547. Acaso es Fernando Díaz 
de Valdepeñas, de quien se trata en el año 1543. — Enrique Enríquez 
de Valderrábano, de Peñaranda, publicó Libro de música de vihuela, 
intitulado "Silva de Sirenas", Valladolid, 1547. — En 1547 se pu- 
blicó Regla de la orden y cavallería de S. Santiago de la Espada 
con la glosa y declaración del maestro Isla, freile de la misma 
orden, Alcalá. — El licenciado Andrés Martínez de Burgos, veci- 
no de Astorga, publicó Repertorio de todas las Premáticas y capítulos 
de cortes, hechos por su ma gestad, desde el año de 1523 hasta el año 
de 1544, Medina, 1547, 1555 (llega hasta 1555). — Fray Andrés de Ol- 
mos, franciscano burgalés, escribió en 1547, Arte de la lengua mexi- 
cana (ms.), traducida al francés, París, 1875. Ars et vocabularium 
mexicanum, Méjico, 1555. — Libro del infante don Pedro de Portugal, 
el qual anduvo las cuatro partidas del mundo, compuesto por "Gomes 
de Sant Esteban, uno de los doze que anduvieron con el dicho infante 
á la vez", Salamanca, 1547; Burgos, 1563; Zaragoza, 1570; Barcelona, 
1595. Se reimprimió mucho y todavía se imprime como libro de lite- 
ratura de cordel. Tradújose al portugués en 1644. Véase Cesáreo Fer- 
nández Duro, Viajes del infante D. Pedro de Portugal en el siglo xv, 
Miadrid, 1903, y Oliveira Martins, Os filhos de D. Joao I, Lisboa, 
1891 ; Carolina Michaélis, en el Homenaje á M. Pelayo, t. I, págs. 637- 
732. Parece imitación del Mandcville castellano (véase año 1515 de 
nuestra Literatura). — Antonio de Segovia publicó la Murmuración de 
vicios, á manera de Diálogo, Valladolid, 1547. — Fray Domingo de 
Valtanas Mexía (1488- i 560?), dominico de Villanueva del Arzobispo, 
publicó Aristóteles: Compendio de la Filosofía natural, Sevilla, 1547- 
De la Justificación, ibid., 1550. Confesionario: Tratado de Excomunio- 
nes, Usura, Matrimonio y Votos, ibid., 1554; Burgos, 1555. Margarita 



S. XVI, I548. EL LIC. SEBASTIÁN DE HOROZCO igi 

seu Summa Confessorum olim ab monacho praedicatorum ordinis His- 
palenses coenobii composita, Alcalá, 1554. Doctrina Christiana, Sevilla, 
1555. Vita Christi ó Flos Sanctorum, ibid. Epítome y sumario de 
la vida y excelencias de trece Patriarcas del Testamento nuevo y de 
nueve muy esclarecidas Santas, ibid., 1555. Compendio de sentencias 
morales y de algunas cosas notables de España, ibid., 1555; ibid., 1558. 
Exposición sobre los Evangelios, ibid., 1555. Enchiridion de Estados, 
1555. Concordancias de muchos pasos difíciles de la divina Historia, 
ibid., 1555, 1556. Apologías sobre ciertas materias morales, ibid., 1556. 
Satyra contra los Tahúres, ibid., 1557. La vida y hechos admirables 
del Real Profeta David, ibid., 1557. Paradoxas y sentencias escogidas, 
ibid., 1558. 

143. Año 1348. El licenciado Sebastián de Horozco, ve- 
cino de Tdledo, y natural probablemente de la misma ciudad ó 
■de Salamanca, fué hijo de Juan de Horozco, uno de los que 
firmaron con Alonso de Covarrubias y con Antonio de Egas, 
en 1 5 12, la declaración y parecer sobre el modo de construir la 
catedral de Salamanca. Casó con María Valero y Covarrubias, 
hija de Marcos de Covarrubias y sobrina del Alonso de Cova- 
rrubias citado. Tuvo de ella dos hijos y una hija, Sebastián, 
Juan de Horozco y Covarrubias y Catalina. El un hijo, don 
Juan, fué canónigo de Sevilla y obispo de Agrigento y de Gua- 
dix, autor de los Emblemas morales; el otro, don Sebastián, 
fué canónigo de Cuenca y autor del famoso- Tesoro de la lengua 
■castellana; doña Catalina casó con Diego de Alarcón, secretario 
y mayordomo del bailío de Lora. Vivió por lo menos hasta 
1578, y fué jurisconsulto en Toledo, desempeñando el cargo 
■de asesor de un alcalde de Hermandad y el de abogado del Mu- 
nicipio ó consultor del Ayuntamiento, como se decía entonces. 
Fué escritor incansable de todos los acontecimientos que hubo 
durante su larga vida, mayormente de los que atañen á Toledo, 
y además, y sobre todo, uno de los mejores poetas españoles 
de su tiempo. "Hay en los tratados suyos que conozco, dice 
Martín Gamero, una riqueza tal de detalles, que inútilmente se 
buscará cosa parecida en ning-ún escritor toledano de su cen- 
turia. El describe los sucesos y pinta las costumbres y se co- 
dea con los hombres principales del siglo xvi." Sus obras 
conocidas en verso son el Cancionero, poco ha impreso, y los 
Refranes glosados en verso, que preparó para publicarlos y que 
á haberse publicado "no cabe duda que á él se hubiese tributado 



192 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

con preferencia el aplauso y la honra que mereció la Filosofía 
vulgar, de Mal-lara. Gracia, discreción é ingenio, dice Gamero, 
derramó sin medida en esa miríada apotegmática, donde el buen 
juicio y la profundidad y sana intención de la idea disputan el 
campo á la ligereza de la frase, á la sal terenciana y al buen 
humor que no le abandonó nunca. El filósofo, el historiador y 
el poeta aparecen allí juntos en una persona, para darnos á co- 
nocer lo que valía el hombre oscuro á quien no apreciaron sus 
contemporáneos lo bastante, porque extremó siempre la modes- 
tia de escritor". Sus obras en prosa son: primero, la Recopila- 
ción de refranes y adagios coniuncs y vulgares de España. El 
volumen tiene 8.31 1 refranes y empieza en la E y es la Tercera 
parte; ¿cuántos serían los de la obra completa? En Hernán 
Xúñez sólo hay 6.000. Está el manuscrito en la Biblioteca Na- 
cional. Colección de varios sucesos, dos tomos, autógrafos, el 
uno en la Biblioteca Nacional, el otro en la Biblioteca Real. El 
índice puede verse en las Cartas impresas en el Cancionero. 
Horozco se muestra en su Cancionero poeta enteramente cas- 
tizo en los asuntos, manera y metro. Son los asuntos de cir- 
cunstancias ; la manera epigramática, en cierto modo, esto es, 
ail modo de Marcial, cuando describe y burla tipos y costum- 
bres, aunque de ordinario más dilatadamente; el metro es el 
octosílabo, comúnmente en décimas antiguas ó sean dos quin- 
tillas. Sigue, pues, la tradición de los poetas cortesanos del si- 
glo xv, por ejemplo, los del Cancionero de Baena. Son coplas 
castellanas, decires españoles. Pero ¡qué diferencia en la sin- 
ceridad, en la gracia, en el donaire! Como que en Baena 
rara vez sopla á los poetas la Musa popular, y á Horozco es la 
única que le sopla. Había ahondado en el refranero vulgar y 
así muchas veces no hace más que glosar refranes ó cantarci- 
llos. Es satírico sin mordacidad, riéndose bonachonamente de 
las necedades humanas, con una punta de socarronería deli- 
cadísima, un gusto tan fino y una tan ática elegancia, que de- 
rrama la belleza hasta en los asuntos más sucios. Erasmista, 
como los más de su tiempo, carga lindamente la mano á clérigos 
y frailes andariegos y mundanos. Cita á muchas personas de la 
corte toledana y aun fechas, como en la composición "El auctor 
quando en el año de 1552 vino á Toledo por Juez de residencia 
el Ldo. Castro, oydor de Yalladolid y escogió para alcaldes 



S. XVI, I548. EL LIC. SEBASTIÁN DE HOROZCO Iü3 

ordinarios quatro xrnos viejos, todos cofadres de San Pedro, 
que fueron Juan de Villaquirán, Juan Martínez de Mora..." 
Hay coplas, preguntas, canciones, diálogos, el Coloquio de la 
muerte con todas las edades y estados, un Entremés, Coloquios 
en Eco y tres Representaciones, la de la parábola de San Mateo 
á los XX capítulos del sagrado Evangelio, la qual se hizo y 
representó en T.° en la fiesta del Smo. Sacramento por la 
Sta. Iglia. Año de 1548 años; la de la historia Evangélica del 
cap. X de S. Joan y la de la famosa historia de Ruth. Estas 
Represente ~ ; oncs son del género sagrado, con el elemento hu- 
mano lleno de realismo y el donaire y gallarda versificación 
propia de Horozco. Han de compararse con la Tragedia Jose- 
fina, de Carvajal, sino que son del género cómico. El editor 
moderno del Cancionero pone las Representaciones antes del 
año 1548 y Fitzmaurice-Kelly advierte que "las puso en escena 
antes que Lope de Rueda". De todos modos la escena de la 
segunda de ellas, en que condensado se halla el cuento del La- 
zarillo con su amo el ciego, se representó antes de 1554, en que 
se publicó el Lazarillo de Tormes, obra que probabilísimamente 
fué compuesta por Sebastián de Horozco. 

144. "Vecino de Toledo" se llama siempre, no añadiendo "natu- 
ral de 1 " 1 , aunque ya para entonces ponían natural ó vecino, indistinta- 
mente. Don Tomás Tamayo de Vargas, el primero que citó á Seb, 
Horozco en la Junta de libros la mayor que España ha visto en 
su lengua hasta el año 1624, dice que fué "toledano y jurisconsul- 
to"; los demás le califican de "famoso jurisconsulto"'. En la de- 
claración y parecer, que firmaron á 3 de Setiembre de 1512 varios 
maestros de arquitectura, sobre el modo de construir la catedral de 
Salamanca, figura con el famoso Alonso de Covarrubias, tío de la 
mujer de nuestro Sebastián de Horozco, otros dos maestros, Antón 
de Egas y Juan de Horozco. Sabemos que el Alonso casó con una nieta 
del Egas, *y es probable que, estrechadas desde entonces, y por la 
igualdad de profesión, sus relaciones con Juan de Horozco, hubiese 
lugar y ocasión para que su sobrina María, hija de su hermano Mar- 
cos, se desposase con un hijo del mismo Juan de Horozco. Hácelo 
presumir el haber dado el mismo Sebastián Horozco á uno de sus 
hijos su propio nombre, Sebastián, y á otro el del abuelo, Juan, siguien- 
do la costumbre de aquella época. Si así fuese, vendría á resultar que 
cuatro troncos de artistas: los dos Covarrubias (Alonso y Marcos), 
Egas y Horozco, mezclados y confundidos por sus enlaces, pro- 
dujeron los cinco ingenios más eminentes que salieron de Toledo en 

i3 



194 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

él siglo xvi. A estas observaciones, que tomo de la carta de Antonio 
Martin Gamero á don José María Asensio y se halla al frente del 
Cancionero de Sebastián de Horozco {Bibliófilos Andaluces, 1S74), no 
me parece demás añadir dos palabras, recordando quiénes fueron los 
Covarrubias así enlazados con nuestro Sebastián Horozco. Alonso de- 
Covarrubias, nacido en Covarrubias, provincia de Burgos, en 1570, 
tomó su apellido por el lugar probablemente, y lo llevaron igualmente 
sus hermanos Juan y Marcos ; pero el de la familia hubo de ser Leiva, 
usado por sus hijos Diego y Antonio. Estudió arquitectura en la es- 
cuela del alemán Simón de Colonia y después con el flamenco Enrique 
de Egas. Nombrado en 1534 maestro mayor de las obras de la cate- 
dral de Toledo, labró la capilla de los Reyes nuevos, los dos patios y 
fachadas del palacio arzobispal de Alcalá y la portada del Colegio 
Mayor de Salamanca. Nombróle su arquitecto Carlos V en 1537, y 
reedificó los alcázares de Toledo y Madrid con Luis de Vega. El y 
Diego de Siloe introdujeron en España el estilo greco-romano. Su 
hermano Marcos de Covarrubias fué famoso bordador en Toledo, 
donde, en 1514, bordó el terno del cardenal Cisneros. Su hija María 
fué la esposa de nuestro Sebastián de Horozco. El otro hermano de 
Alonso y Marcos fué el doctor Juan de Covarrubias, magistral de 
Cuenca, con quien parece se educaron los hijos de su hermano Alonso. 
Estos fueron Diego y Antonio de Covarrubias y Leiva, á cual más 
famosos jurisconsultos y teólogos toledanos. El don Antonio, después 
de acompañar á su hermano al Concilio de Trento, fué canónigo y 
maestrescuela de la metropolitana de Toledo y miembro del Consejo 
de Castilla. Helenista y anticuario y autor del Derecho que el señor 
rey Felipe II tuvo á la corona de Portugal. Dos retratos suyos, hechos 
por el Greco, su gran amigo, se guardan en la Biblioteca Provincial 
y en el Museo de Toledo. Mayor fama tuvo todavía su hermano don 
Diego, discípulo de Martín de Azpilcueta Navarro y profesor de De- 
recho canónico en Salamanca y organizador de aquella Universidad, 
llamado el Bartolo Español, catedrático también en la Universidad de 
Oviedo, juez en Burgos y oidor en Granada. Propúsole, en 1549, para 
él Arzobispado de Santo Domingo, el emperador Carlos V, y luego 
fué nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo. En Trento redactó, con el 
cardenal Buoncompagni (después Gregorio XIII), los famosos decretos 
De Reformatione. Nombrado miembro del Consejo de Castilla en 1572, 
dos años después fué su presidente. Sus obras son muchas y muy 
celebradas. El Greco le retrató varias veces. El fué quien adoctrinó k 
sus sobrinos Sebastián y Juan de Horozco y Covarrubias. hijos de nues- 
tro Sebastián de Horozco. El don Juan fué canónigo de Sevilla y 
obispo de Agrigento y de Guadix y autor de los Emblemas morales 
(Segovia, 1589) y otras obras eruditas y literarias. El don Sebastián 
fué canónigo de Cuenca, capellán de Felipe III y consejero del Santo 
Oficio. Canonista distinguido, muy versado en la historia antigua, 
docto en las lenguas latina, griega y hebrea y uno de los filólogos á 



S. XVI, 1548. EL LIC. SEBASTIÁN DE HOROZCO 195 

quien más debe la lengua castellana. Pues suyo es el famoso Tesoro 
de la lengua castellana (Madrid, 161 1), lo mejor que se escribió hasta 
el Diccionario de Autoridades, de la Academia. Nicolás Antonio tomó 
de Tamayo de Vargas cuanto escribió de Sebastián de Horozco, del 
cual trataron don José Maria Asensio en 1847 y Gallardo en el último 
número de El Criticón y, sobre todo, don Antonio Martín Gamero en 
dos cartas á Asensio, insertas en la única edición del Cancionero, 
1874. Que Sebastián de Horozco vivía en 1578 se ve por su Ms. del 
Palacio Real (fol. 198), donde escribió la muerte del príncipe don 
Fernando, hijo de Felipe II y de su cuarta y última mujer doña Ana 
de Austria, muerto en Madrid el 18 de Octubre de 1578. Véase una 
muestra de sus Refranes glosados en verso : 

"A rocín viejo, cauchadas nueuas. 
Sea hombre ó sea muger, 
en pasando de sesenta, 
¿para qué quiere entender 
en polir ni componer 
ni tener con esto quenta? 

Lo que yo les aconsejo, 
sin andar en otras prueuas, 
que busquen buen vino añejo: 
lo al es á rocín viejo 
poner cabezadas nuenas." 

Doscientos y pico versos gasta en glosar el Andad, que allá os lo 
dirán, sacando á plaza los vicios de todas las clases y sexos, apostro- 
fando al religioso, al clérigo, al casado, al mancebo, al caballero, al 
juez, al procurador, al letrado, al médico, al boticario, al oficial, á la 
monja, al tabernero, al carnicero, á la beata, á la casada, á la viuda, 
á la alcahueta, á la doncella, á la ramera y á la vieja. En el códice de 
la Bibl. Real, en la foja 193 : "En otro cavo la tengo más por estenso 
con todo lo demás en un volumen por sí, véase allí." Trátase de la 
batalla de Lepanto (1571). Ese volumen se ha perdido. Ahora bien, don 
Tomás Tamayo de Vargas dice haber visto un volumen en que se 
hallaban las siguientes obras, que copia Nic. Antonio: "Relación ver- 
dadera del levantamiento de los Moriscos en el reyno de Granada y 
Historia de su guerra. Cosas que pasaron muerta la Reyna Cató- 
lica, y lo particular de las Comunidades. Consejos y Proverbios en 
verso para sus Hijos, que después glosó. Refranes vulgares glosados. 
Libro de Cuentos. Del Número septenario. Suma de la Coronica de 
Portugal desde su principio hasta el Rey D. Juan, sacada de autores 
Portugueses, el primer libro de Duarte Galbán, el II. de Ruy de Pina 
Secretario y Coronista de D. Juan el II." ¡ Es extraño lo de la Histo- 
ria de la guerra de Granada! Mendoza escribió otra, y á él se atribuyó 
el Lazarillo, que es, probablemente, de Horozco ! 

Sebastián de Horozco, Cancionero, Soc. de biblióf. andaluces, 1. a 



I96 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

serie, t. VII, Sevilla, 1874. Algunas relaciones y noticias toledanas que 
en el siglo xvi escribió, publícalas el Conde de Cedillo, Madrid, 1905. 
Consúltese: J. M. Asensio y Toledo, Sebastián de Horozco, Noticias y 
obras inéditas de este autor dramático desconocido, Sevilla, 1867. 



145. Año 1548. El M. Juan de Mal-Lara (1524-1571),, 
hijo de Diego de Mal-Lara, pintor, nació en Sevilla, donde es- 
tudió griego y latín con Pedro Fernández en el colegio de San 
Miguel, fué después paje de los sobrinos del cardenal de Se- 
villa don fray Jofre de Loaysa, y con ellos pasó á Salamanca y 
después á Alcalá, donde se quedó estudiando Cánones; pero 
en breve abandonó la carrera para entregarse á las letras hu- 
manas. Fué á oir á un célebre humanista francés en Barcelona, 
donde aún estaba en 1545, y nombrado maestro' del Barón de la 
Laguna, salió de allí y estuvo á su servicio ; luego volvió á Sa- 
lamanca, donde en el estudio de León de Castro hizo de repe- 
tidor con Francisco Sánchez el Brócense. Regresó á Sevilla 
(1548) para socorrer á sus viejos padres y abrió clase pública 
de Gramática, asociándose á poco con el M. Medina, llamado el 
Griego, y por su ausencia ocupó su cátedra en la calle de Cata- 
lanes, de donde pasó á la Laguna, hoy alameda de Hércules, 
donde tuvo brillantes discípulos y escribió las obras que por 
su temprana muerte no pudo perfeccionar. En su casa se jun- 
taban en academia literaria Juan de la Cueva, Fernando de 
Herrera, el canónigo Pacheco, el M. Francisco de Medina, 
Cristóbal de las Casas y otros. Casó, muertos sus padres, con 
doña María Hojeda, sin tener sucesión ; murió á los cuarenta y 
cuatro años, en Sevilla. Sucedióle en la cátedra su discípulo- 
Diego Girón. Pacheco escribió su biografía en el Libro de Re- 
tratos. Herrera dice de él que en su "muerte perdieron las bue- 
nas letras mucha parte de su valor y nobleza". Fué con sus 
trabajos el principal autor de la escuela sevillana y uno de 
nuestros folkloristas del siglo xvi. "No hay arte ó ciencia en 
letras apartada, | que el vulgo no la tenga decorada. " Fué, como 
dice Cristóbal Mosquera de Figueroa en su Prefación á la 
Descripción de la galera, "varón de singular erudición en di- 
versas lenguas y en la (lición de poesía y oratoria, y maestro 
mío". De las mil tragedias que Juan de la Cueva generosa- 
mente le cuelga no conocemos más que los títulos de la Tra- 




*1 EL MAESTRO IVA Ni DE MAL-YKA 



y 
J á 



_i 



(Pacheco, Libro de Retratos.) 



S. XVI, I548. EL M. JUAN DE MAL-LARA 1 97 

gcdia de Absalon, de la Comedia en elogio de Nuestra Señora 
de la Consolación, representada por sus discípulos en Utrera, 
año 1 56 1, y de la Comedia Locusta, que fué representada en 
1548 por los estudiantes de Salamanca. En 1567 publicó In 
Aphtonii Progymnasmata Scholia, Sevilla, é In Syntaxin 
scholia, Sevilla, 1567. Pero su más famosa obra es la de los 
refranes, salpicada de apólogos, cuentecillos, agudezas y todo 
linaje de erudición greco-latina y popular. Intitulase La Filo- 
sofía vulgar: primera parte, que contiene mil refranes glo- 
sados, Sevilla, 1568; Madrid, 1619; Lérida, 1621; ambas edi- 
ciones con los Refranes de H. Núñez, pero sin los importan- 
tísimos preámbulos de Ma'1-Lara. En 1569 escribió la Descri- 
ción de la galera real del serenísimo señor don Juan de Aus- 
tria, capitán general de la mar (Ms. Gallardo). En 1570 publicó 
el Recebimiento que hizo la muy Noble y muy Leal ciudad de 
Sevilla á la Católica Real Majestad del Rey D. Felipe N. S... 
Con una breve Descripción de la ciudad y su tierra..., Se- 
villa. La Psyche de Juan de M aliara (Ms. de la Bibl. Real. 
Gallardo), poema en doce libros, con su Argumento en prosa 
al frente de cada uno y luego su Moralidad, y después la Tras- 
lación de la Psique de Hycronimo Frascatorio, por Fernando 
de Herrera. Hércules, poema heroico. Peregrinación de la vida. 
El Martyrio de las Santas Vírgines Justa y Rufina, en verso 
latino y castellano. 

146. En 1566 tenía cuarenta y dos años, según los Progymnas- 
mata, de modo que nació en 1524, no en 1515, como saca Gallardo. 
Rodrigo Caro, Claros varones: "Usaban en aquel tiempo por España 
representar comedias en prosa, y yo tuve un libro de ellas que im- 
primió Lope de Rueda. Mas de Juan de Malara, para imitar los antiguos 
Poetas Cómicos, hay la primera comedia que hizo, que se representó 
en España, en verso toda, acomodando todos los personajes de ella y 
sus nombres á que debajo de la figura que representaba, se entendiese, ó 
alguna virtud, ó lo contrario, algún vicio, para que no quedase la co- 
media en términos solos de una fábula, sino que aquello mismo tuviese 
oculto misterio moral, ó divino; como lo hizo Homero en aquella 
celebradísima Iliada y Odisea. Esta Comedia la representaron estu- 
diantes en el convento de N. a S. a de Consolación, de Utrera, de quien 
Juan Malara fué muy devoto; y yo tuve mucho tiempo el original 
desta comedia entre mis libros. Compuso muchos Poemas y Epigramas 
latinos que no sé si se imprimieron... Estando en Salamanca, cuando 



198 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

mozo, fué tan estudioso y aficionado al Arte Retórica, que oyendo 
decir que en Barcelona leía Retórica Francisco de Escobar, fué 
allá á comunicarle. Y habiendo éste escrito un libro cuyo título 
era In Aphtonii Sophistae Progymnasmata Scholia, lo sacó á luz 
á sus expensas." Se matriculó en Artes en Sevilla el año 1548 (Ga- 
llardo, Bibl., t. IV, col. 1360). Privilegio de los Progymnasmata: "Por 
cuanto por parte de vos Juan de Hallara, vecino desta ciudad de Se- 
villa, nos ha sido hecha relación diciendo que vos habíades escripto 
tres libros intitulados, el uno Introduciones de Gramática en romance; 
y el otro Anotaciones sobre el Sintaxis y Frasis; y el otro Principios- 
de Retórica que hizo A f ionio, con sus Anotaciones... os damos licen- 
cia y facultad para que por tiempo de seis años... podáis imprimir los 
dichos libros. — Fecha en el Scurial á 29 días del mes de deciembre de 
1566 años... Yo el Rey. — Por mandado de S. M. Pedro de Hoyo." 
Prefación, de Crist. Mosquera de Figueroa á la Descrip. de la galera 
(reproducida por F. c0 Pacheco) : ''Una de las obras del maestro Mal- 
lara, de que primeramente se puede hacer mención, serán ciertos Ru- 
dimentos ó principios de gramática, para informar al discípulo en el 
primer fundamento della. Las útilísimas Anotaciones para los ya más 
aprovechados en esta arte, que añadió al Sintaxis, que perfeccionó 
Erasmo. Hizo demás de esto Scolios de Retórica, que él enseñó muchos- 
años sobre los progimnasmas ó introductiones de Aftonio. Ilustró con 
curiosos y peregrinos lugares los artificiosos Emblemas de Alciato. 
Hizo dos cuerpos de interpretación y origen de Refranes castellanos, 
donde por acomodarse á la llaneza del sujeto, no quiso levantar e7 
estilo que él pudo, porque éste guardó él para obras mayores, mos- 
trándolo con arte poético en el divino Hércules, que con tanta fertili- 
dad del estilo heroico describió sus doce trabajos en cuarenta y ocho 
cantos, donde tanta historia de antiguos capitanes y señalados varones 
y tanta filosofía natural y moral se esparce y resplandece por ellos. 
Escribió otro volumen de la hermosísima Psique, por cuyos amores 
ardió en su mesmo fuego Cupido, mostrando en rima suelta mucha 
extrañeza y variedad, que aumentaron la gracia y perfección desta 
fabulosa historia llena de admirable suavidad. Compuso tragedias di- 
vinas y humanas, adornadas de maravillosos discursos y ejemplos, con 
muchos epigramas, odas y versos ¿legos, así latinos como españoles, 
imitaciones y traslaciones de muchos epigramas griegos, y el libro I 
de la divina Iliada de Homero traducido en lengua latina con grani 
fidelidad y elegancia. Y no es justo dejar de hacer aquí memoria del 
florido y discreto libro que hizo de la Entrada del rey Felipe II nues- 
tro señor en Sevilla el año de setenta, que en poco espacio de días dio 
orden y traza en muchas invenciones y pinturas en la ciudad, y á la 
par las dispuso con mucho aplauso de todos en este libro que hizo. 
Tradució también la gravísima Historia de Scander Bego rey de Epiro, 
escogido capitán de Cristo. Y últimamente hizo un volumen llamado 
Tesoro de elocuencia, donde se halla todo el artificio y figuras de re- 



S. XVI, I548. D. LUIS DE ÁVILA Y ZÚÑIGA 1 99 

tórica, colores y lumbres de la oración y de elocución. Había hecho 
ya gran parte de la Coránica de los Apóstoles de nuestro Redentor, 
obra piadosísima y de mucho estudio; que á este ejercicio de devoción 
se daba con mayor delectación de ánimo, por ser de su naturaleza 
aficionado á religión y cristiandad, como viviendo entre los hombres 
lo mostró con muchas obras de piedad. Y todos estos libros la ace- 
lerada muerte le defendió que no pudiese sacar de los originales pri- 
meros, para limarlos y ponerlos en aquel punto de perfección que 
pudiera; y así por haberle prevenido la muerte, no puso última mano 
en ellas..." Dedicatoria de La Psyche: "El Alma, que los Griegos 
llaman Psyche con mejor significación que suavidad y compostura de 
letras; en su nombre llámase este libro La hermosa Psyche: trata de 
qué manera el Anima racional es más hermosa que cuantas cosas hay 
criadas, y cómo todas las naciones concurren á querer los beneficios 
que deila le pueden venir, y el trabajo que se pasa con el amor hu- 
mano, y el fin del divino, qué peligros subceden á los que usan de los 
ojos corporales para sus deseos. Está todo trabado de tal manera, 
aunque sea fábula fingida de Apuleyo, ó dilatada por él, como gran 
filósofo, sabiamente, que la cuenta con su gracioso estilo en el libro 
de su Transformación, que meresce tener buen lugar en las mejores 
naciones. Par escióme ser obra digna de sacarla de la bajeza de aquellas 
personas que la cuentan ; y ponerla según yo pudiese, en aquella dig- 
nidad, que un alma tan hermosa merescía." 

Juan de Mal Lara, Obras (Descripción de la Galera Real del 
Scrmo. Sr. D. Juan de Austria), Soc. de biblióf. andaluces, Sevilla, 
1876; Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. XLII. Consúltense: J. Gestoso y 
Pérez, Nuevos datos para ilustrar las biografías del Maestro Juan de 
Matara y de Mateo Alemán, Sevilla, 1896; B. J. Gallardo, Ensayo, 
etcétera, t. IV, cois. 1359-1360; Aceves, Biografía de Mal-Lava, en 
Revista de Cien., Literat. y Artes de Sevilla; F. co Pacheco, Libro de 
Retratos, con el suyo, su biografía y una elegía de Herrera. 

147. Año 1548. Don Luis de Avila y Zúñiga (' después 
de 1572), nacido en Flasencia, fué hijo del Conde de Risco y 
hermano del Marqués de las Navas, comendador mayor de la 
nrden ele Alcántara y embajador en Roma, donde persuadió al 
Papa convocase el Concilio de Trente Muy querido de Car- 
los V, á quien acompañó á Yuste después de abdicar. Publicó 
el Comentario de la Guerra de Alemana hecha de Cario V 
Máximo Emperador Romano, Rey de España. En el año 
De MDXLVI y MDXLVII, Venecia, 1548; Amberes, 1548; 
Salamanca, 1549; Toledo, 1549; Amberes, 1550 (tres ediciones 
en castellano, latín y francés); Zaragoza. 1550, 155 1 ; París, 
1551 (en francés); Venecia, 1552; Sevilla, 1552. Como dijo 



200 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Matamoros, es músicamente elegante en su ceñida brevedad y 
propio y castizo en los vocablos. Comentarios de la guerra 
que hizo en África el Emperador Carlos V , que no se publica- 
ron y de los que habla Ginés de Sepúlveda en la epístola XVI, 
que le dirigió. 

148. Acerca de Luis de Avila, dicen que dijo Carlos V: "Mis 
hazañas no igualan á las de Alejandro; pero... no tenía un cronista 
como el mío." Su devoción al Emperador le pone en la pluma frases 
de exageradas alabanzas; pero no es parcial, sino honrado y verídico. 
Prudencio de Sandoval dice que el segundo libro lo tomó de un ma- 
nuscrito que hizo un soldado; pero se engañó ó le engañaron, pues 
el estilo es el mÍ9mo, y al hacer la traducción latina de los dos libros 
Guillermo Van Male, en 1550, dice claramente haber seguido el ori- 
ginal de Avila y Zúñiga, conservado en la cámara del emperador. 
(Véase Pedro de Salazar.) Comentario de la guerra de Alemania, Bibl. 
de Aut. Esp., t. XXI. 

149. Año 1548. El capitán Pedro de Salazar ( t 1576?), 
natural y vecino de Madrid, sirvió al emperador don Carlos V 
y á don Felipe II en España, Ñapóles y otras partes, como ca- 
pitán y cronista : casó con doña Aldonza Vázquez de Carrión y 
tuvo por hijo á Eugenio de Salazar, que le aventajó en ingenio 
de escritor. Publicó Historia y primera parte de la Guerra: 
que don Carlos: Quinto: Emperador de los Romanos: Rey 
de España: y Alemania: monió: contra los Príncipes: y Ciu- 
dades rebeldes del Reyno de Alemania: y sucessos que tuvo, 
Ñapóles, 1548. Contra esta Historia se escribió la famosa pun- 
zante sátira y su réplica, atribuida aquélla á Diego Hurtado de 
Mendoza y ésta al capitán Pedro de Salazar. La segunda edi- 
ción: Coronica de nuestro inuictissimo emperador don Car- 
los V... En la qual se tracto de laj'ustissima guerra que su Ma- 
gestad mouió contra los luteranos y rebeldes del Imperio y los 
sucessos que tuuo, Sevilla, 1552. Hystoria de la guerra y pressa 
de África : con la destruyeión de la villa de Monazler, y ysla 
de Gozo, y pérdida de Tripol de Berberia..., Ñapóles, 1552. 
Hispania Victrix. Historia en la qual se quentan muchas gue- 
rras succedidas entre Christianos y infieles... desde 1546 hasta 
el de 63, Medina, 1570, 1576. 



S. XVI, I548. FR. PEDRO DE SOTO 201 

15 0. Según Lucas de Torre, en su edición de la Carta del Bachi- 
ller de Arcadia (sátira á que hemos aludido), en Revue Hispaniqíie, 
1913, la segunda parte de la Coronica de Carlos V, de Pedro de Salazar, 
que prometió, quedó manuscrita y se halla en la Biblioteca de El Es- 
corial, junto con la primera: Historia de la guerra que..., y parece 
ser el ras. original. Dice, además, que el editor de Sevilla, 1552, aña- 
dió, por no haberse publicado este manuscrito, otra segunda parte, 
obra de otro autor, la misma que forma el segundo comentario de los 
publicados por don Luis de Avila y Zúñiga, el cual, según manifiesta 
Sandoval, no fué escrito por el Confendador Mayor de Alcántara, 
sino que es la relación de un soldado (Sandoval, Vida del Emp. Car- 
los V, 1. XXIX) ; pero parece ser realmente obra de don Luis de 
Avila, pues ésta apareció completa antes que la del tal soldado, esto es, 
en 1548 en Venecia, 1549 en Salamanca; mientras que la del solda- 
do, dice Sandoval que se publicó en 1549, Granada. 

151. Año 1548. Don Cristóbal Cabrera, presbítero palentino y 
maestro en Teología, excelente poeta latino y castellano, tierno y sen- 
tido, en el decir galano y fácil, tanto en los metros italianos como en 
los castellanos, vivió largo tiempo en Roma, donde dejó muchas obras 
que trae Nic. Antonio. Publicó Flores de consolación, Valladolid, 1548; 
Venecia, 1562 (en ital.) ; Roma, 1590. Instrumento Espiritual, escrito 
^ n 1555 y publicado en parte por don Marcelo Macías y García, Poe- 
tas religiosos inéditos del siglo xvi, La Coruña, 1890, y contiene 250 
sonetos de devoción, 250 al Salvador, á la Virgen y Santos; 150 á 
los salmos, varios metros de mediaciones, canciones y cancioncitas 
espirituales. Rosarium B. Mariae, Roma, 1584, en verso y en latín, 
cast. é italiano. Notas notables morales de metros espirituales... que 
es suplemento de la obra intitulada Instrumento Espiritual. Escuela 
■de doctrina. Y otras obras latinas y castellanas que trae N. Antonio. 

Juan de Segura es el autor del Processo de Cartas de Amores, 
que entre dos amantes passaron y una Quexa y aviso contra Amor 
traducido del estilo griego en nuestro pulido castellano, Toledo, 1548; 
Alcalá, 1553; Estella, 1563; Venecia, 1553 (sin nombre de autor), 
edic. en que se lee: Quexa y aviso de un caballero llamado Luzindaro. 

Fray Pedro de Soto, dominico cordobés, confesor de Carlos V, 
•defensor del dogma en Dilinga y Oxford, celebrado en Trento, como 
príncipe de los teólogos, donde falleció en 1563, publicó Institutionum 
Christianarum Ubri III, Augustae, 1548. Adversas Ioanem Brentium, 
Amberes, 1552. Defensio Catholicac Confessionis et schoHorum circa 
Confessionem II. Ducis Wirtembergensis nomine editam, adversus 
Prolegómeno Brentii, Amberes, 1557. De Saccrdotum Institutione, 
Dilinga, 1560. Doctrinae Catholicae compendium, ibid., 1560. Methodus 
Confessionis, con la Historia Evangélica, de Cornelio Jansenio, Dilin- 
ga, 1576. 

Año 1548. Libro de la cosmographta de Pedro Apiano, Amberes, 



202 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

1548, 1575; traducción de la obra del famoso cosmógrafo alemán. — Ber- 
nardino de Bordalva, natural de Calatayud, doctor en ambos Derechos,, 
publicó el Rubricarlo y repertorio de los Estatutos y Ordinacioncs de la 
Cesárea y ínclita ciudad de Caragoca, Zaragoza, 1548. — Micer Jaime 
Agustín del Castillo y Hospital, aragonés, doctor en ambos Dere- 
chos, acompañante del príncipe don Felipe en su viaje á Flandes y 
chanciller de Aragón, publicó, por comisión de los jurados de Zarago- 
za, el Sumario del origen y principio de los privilegios estatutos y or- 
dinaciones del Collegio de los notarios del número de quarenta vul- 
garmente dichos de caxa de la^ciudad de Caragoca, Zaragoza, 1548. — 
Fray Ángel Cornejo, del Cistel, publicó el Libro llamado Arte de- 
Amistad, Medina, 1548; el de Cicerón, y el de Luciano. — De 1548 á 1584,. 
Manuel da Costa, el gran romanista portugués, profesor de Derecho 
romano en Coknbra y Salamanca, publicó Selectarum ínter pretationum : 
y otras muchas obras, Coimbra y Salamanca, Opera omnia, 2 vols., 
Salamanca, 1582. — García Escalante de Alvarado escribió Relación del 
viaje de Ruy de Villalobos al descubrimiento de las islas de Poniente 
desde... 1542 que salió del puerto de la Navidad en las costas del mar 
del Sur y de su muerte en el puerto de Ambón el año de 1546, escrita; 
en Lisboa á i.° de Agosto de 1548 (Depós. hidrográfico de Madrid). — 
De la época de Mal Lara es Jaime Ferruz (t 1594), canónigo de Va- 
lencia y autor del Auto de Caín y Abel (véase núm. 156). — Joan de 
Godoy, Comentarios de la guerra contra los rebeldes de Alemania, Ve- 
necia, 1548. — Juan de Iciar, calígrafo durangués, vecino de Zaragoza, 
publicó Recopilación subtilíssima : intitulada Ortographía práctica, Za- 
ragoza, 1548. 1550, 1553, 1555, 1559, 1563, 1564, 1566. Aritmética prác- 
tica, Zaragoza, 1549 y 1555. Nuevo estilo de escribir cartas mensajeras, 
Zaragoza, 1*552 y 1569. Libro en el cual hay muchas suertes de letras 
historiadas, Zaragoza, 1555. — Libro de quatuor novissimis... que com- 
puso en Latín el religioso... Dionysio Rikel monje Cartuxano y lo 
tradujo en esta nuestra lengua un monge de la mesma professión 
Cartuxana, Toledo, 1548. Está en el índice de Quiroga, 1583, y en el 
portugués de 1626. — Juan Lorenzo Otevanti publicó El triumpho 
de la Cruz, de Hieronimo Savonarcla de Ferrara, Valladolid, 1548. 
Las obras que se hallan romanzadas, Amberes, 1550. La Circe que hizo 
el Gelo florentino, Medina, 1551. Los Discursos de Nicolao Machiavcli, 
Medina, 1552, 1555. — Libro de los honestos amores de Peregrino y 
Ginebra, 1548. — Diego Pizarro publicó Sobre los Censos, Puebla de 
Guadalupe, 1548; Medina, 155 1.— Miguel Juan Pascual, de Castellón, 
publicó Práctica de Cirugía, 1548; Zaragoza, 1581. Praxis medica, 
Valencia. 1555; Lyon, 1585. 1664. De Morbo Gallico.— Juan Quinada 
de Reayo, de Olmedo, publicó Doctrina del arte de la caballería. Me- 
dina, 1548. — Fray Antonio de Vera publicó Justa en alabanza de los- 
muy gloriosos sanct Juan Bautista y sanct Juan Evangelista, Alcalá, 
!^48. — Juan de Vigo publicó el Libro ó práctica en Cirugía, Toledo ; . 
1548, del latín; Zaragoza. 1581. 



S. XVI, 1549. EL DR. F. SÁNCHEZ DE LAS BROZAS 



203 



152. Año 1549. El doctor Francisco Sánchez de las ■ 
Brozas, en Extremadura, ó el Brócense (i523?-i6oi) cursó 
Gramática en 1553 en Salamanca, era allí bachiller en 1 55 1, re- 
gente de Retórica del Colegio' Trilingüe en 1554, enseñaba 
griego en 1559, era casado y licenciado en 1574. Publicó De- 
claración y uso del Reloj Español, Salamanca, 1549, traducción. 
Puso el prólogo á la Sylva Eutrapelias, de Juan Pérez de Moya, 
en 1557. De arte dicendi, Salamanca, 1556, 1569, 1573; Aon- 
beres, 1592. Publicó en latín la edición de Horacio en 1560. 
Pomponii Melae de situ orbis, Salamanca, 1574. Obras del ex- 
celente Poeta Garci Lasso de la Vega: Con Anotaciones y en- 
miendas del M. Francisco Sánchez, Salamanca, 1574, 1 577- 
Organum Dialecticum et Rhctoricum, Lyon, 1579; Salamanca, 
1588. Sphaera mundi, Salamanca, 1579. Paradoxa, 1581 ; Am- 
bcres, 1582. Grammaticac Graccac Conipcndiuin, Amberes, 
1581; Salamanca, 1592. De Partibus orationis et de Constru- 
ctione, Salamanca. De Interpretandis Auctoribus sivc de Exer- 
citatione, Amberes, 1582, 1592. Las obras del famoso poeta- 
Juan de Mena; nuevamente corregidas y declaradas, Salamanca. 
1582. Minerva, de causis linguae latinae, Salamanca, 1587. Ve- 
rae brevesque Grammatices Latinae Institutiones, Salamanca, 
1587; con "Arte para saber Latín, ibicl., 1595. De nonnuUis 
Porphyrii aliorumque in Dialéctica erroribiis Scholae Dialecti- 
cae, 1588. Editó las Bucólica, de Virgilio (1591); el Ibis, de 
Ovidio (159o); Pcrsio con escolios (1599), según iba interpre- 
tando estos autores en la cátedra. Doctrina de Epiciclo, Ma- 
drid, 1612. Universi divisio, 1612 (Ms. Bibl. Nac). 

153. M. Pelayo, Heterod., t. II, pág. 693: "El Brócense (Fran- 
cisco Sánchez). Aquí la cuestión varia de especie. Tenemos, afortu- 
nadamente, el proceso (vid. Documentos inéditos, t. II), que no llegó 
á sentenciarse por muerte del procesado. Nadie admira más que yo 
al Brócense: le tengo por padre de la gramática general y de la filo- 
sofía del lenguaje. Como humanista es para mí hombre divino, como 
lo era para Gaspar Scioppio. Pero no vaya á creer el candido lector 
que le llevó á las audiencias inquisitoriales su saber filológico, ni el 
haber escudriñado las causas de la lengua latina, sino su incurable manía 
de meterse á teólogo y de mortificar á sus compañeros, los teólogos de 
la Universidad, con pesadas zumbas, que les herían en lo vivo. Atrájole, 
además, no pocas enemistades su fervor antiaristotélico y ramista, 



204 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

manifiesto sobre todo en el tratado de Los errores de Porfirio. Era 
hombre de espíritu vivo, arrojado é independiente, enemigo de la 
autoridad y de la tradición, hasta el punto de declarar en una ocasión 
solemne que sólo "captivaba su entendimiento en las cosas que son 
de fe", y que tenía por cosa mala el creer á los maestros, si con evi- 
dencia matemática no probaban lo que decían. Entre los cargos acu- 
mulados contra el Brócense hay infinitas puerilidades de estudiantes 
ociosos ó mal inclinados; hay verdaderos atrevimientos y caprichos 
del maestro, y en el fondo de todo, una rivalidad filosófica y una cues- 
tión de escuela. Yo creo que la Inquisición, que con tanta benignidad 
le había tratado siempre, hubiera acabado por absolverle, recomendán- 
dole más cautela y recato en hablar. Lo cierto es que sus libros no se 
pusieron en el índice, ni había motivo, puesto que Francisco Sánchez, 
aunque poco amigo de la escolástica y acérrimo odiador de la barbarie 
literaria y algo erasmista en sus aficiones, limitó siempre sus auda- 
cias á materias opinables, y fué buen católico é hijo sumiso de la 
Iglesia." Alabóle Cervantes en el Canto de Calíope: "Aunque el 
ingenio y la elegancia vuestra, | Francisco Sánchez, se me conce- 
diera, | por torpe me juzgara y poco diestra ] si á querer alabaros me 
pusiera. | Lengua del cielo única y maestra | tiene de ser la que por 
la carrera ] de vuestras alabancas se dilate, | que hazerlo humana lengua 
es disparate." 

Francisco Sánchez de las Brozas, Opera omnia una cuín eiusdem 
scriptoris vita, ed. Gregorio Mayans, Genevae, Tournes, 1766, en 
4 vols. ; Minerva, ed. Bauer, Lipsiae, 1793-1801. Consúltense: Colección 
de documentos inéditos para la historia de España (1843), t. II. Gó- 
mez Cortina, Catalogus librorum... qui in aedibus suis exstant, Ma- 
drid, 1859, t. V, págs. 669-804. Pedro Urbano González de la Calle, 
Oración inaugural del curso académico de 1912 á 1913, Madrid, 1912. 
Marqués de Morante, Biografía del M. Fr. Sánchez el Brócense, con 
algunas poesías suyas inéditas, Madrid, 1859. 



154. Año 1549. Mosén Pedro Valles, sacerdote, natural 
de Sariñena, en Aragón, maestro en Artes, publicó el Libro de 
refranes, C opilad o por el orden del A. B. C. En el qual se con- 
tienen. Quatro mil y trecientos refranes. El más copioso que 
hasta oy ha salido, Zaragoza, 1549. Los 555 primeros los co- 
mentó eruditamente con infinidad de refranes de otras lenguas 
en castellano y alemán Joseph Haller : Altspanische Sprichzvórter 
und sprichwortliche Red ensarten, Regensburg, 1883. Historia 
del fortissimo y prudentissimo capitán don Hernando de Ava- 
las, Marqués de Pescara, con los hechos memorables de otros 
siete excelentissimos capitanes del Emperador don Carlos V ... 



S. XVI, 1549. EL LIC. MARTÍN DE REINA 2o5 

Prospero Colona, el Duque de Borbon, Don Carlos Lanoy, Doyt 
Hugo de Moneada, Philiberto principe de Orange, Antonio de 
Leyva, el Marqués del Guasto, Zaragoza, 1555; Valladolid, 
1555; Zaragoza, 1557; Amberes, 1558; Sevilla, 1562; Zarago- 
za, 1562; Amberes, 1570. Breve y compendiosa Adición hecha 
por el maestro Valles á la Crónica de los católicos y esclareció- 
dos Reyes don Hernando y doña Isabel de felice memoria, que 
fué por Hernando del Pulgar recopilada, y compuesta en latín 
por el maestro Antonio de Nebrissa, y ahora en romance tradu- 
cida por su nieto (Ms. en Gallardo), Zaragoza, 1567, 1576. En 
el Trilogio, de fray Domingo del Pico, Zaragoza, 1549, hay 
una composición latina de Valles. 



155. Año 1549. Fray Juan Bermudo, franciscano, natural de 
Ecija, publicó Comienga el libro primero de la declaración de instru- 
mentos. Osuna, 1549; Granada, 1555. Comienga el arte Tripharia, 
Osuna, 1550; reproducida modernamente. — Cancionero espiritual... 
por un religioso de la orden del bienav. Sant Hieronymo..., Valladolid, 
1549 (Gayangos en Ticknor, Adic., t. III, pág. 519). — Fray Andrés 
Flores, dominico de Torrijos, publicó Diálogo de la Doctrina Chris- 
tiana, con Devocionario, Arte para bien leer y escribir, Suma de toda 
la Escritura en verso mayor y Catálogo de todos los Pontífices y Em- 
peradores, Toledo, 1549. — La Historia belli sacri principibus christianis 
in Palaestina et in Oriente gesti, por Guillermo, arzobispo de Tiro, en 
el siglo xi, Basilea, 1549, es uno de los libros más famosos de su tiem- 
po. — Pedro Ximexo, palentino, publicó Diálogos de Anatomía, 1549. — 
Diego Losa publicó Arte de pelear contra los Turcos, Medina, 1549. — 
Fray Francisco Ortiz (t 1544), franciscano, oriundo de Valladolid. 
que escribía en Torrelaguna, escribió De Ornatu Animae, Alcalá, 1549, 
Homiliarum super noveni versus Psalmi 14 per totam quadragesimam, 
Alcalá, 1549. Instrucción de la vida cristiana (ms. Bibl. Real, en tiempe 
de fray Juan de San Antonio). Epístolas familiares... algunas otras 
obras del mesmo padre, obra postuma, Zaragoza, 1552; Alcalá, 1552. — 
El licenxiado Diego Pérez, de Salamanca, publicó Pragmáticas y Le- 
yes hechas y recopiladas por mandado de los... Cathólicos... don Fer- 
nando y... doña Ysabel... las Leyes de Madrid y las de Aranzcles y... 
de los paños y lanas y Capítulos de Corregidores y leyes de Toro y 
leyes de Hermandades... con las leyes y pragmáticas... del Emperador 
don Carlos, Medina, 1549; Salamanca, 1576. — Fray Domingo del Pico, . 
de Sariñena, publicó Trilogium... condones, Zaragoza, 1549. — El li- 
cenciado Martín de Reina, vecino de Aranda, publicó Dechado de la 
vida humana, moralmente sacado del juego del ajedrez, Valladolid, 1549; 
Salamanca, 1549. — Relación de las fiestas que doña María ha hechc 



206 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

al Príncipe en Flandcs, Medina, 1549. — Pedro Rhua. Cartas de Rhua, 
Lector en Soria, sobre fas obras del R. Sr. Obispo de Mondoñcdo, 
dirigidas al mesmo, Burgos, 1549. Pedro Rhua, Cartas censorias, y 
prudente crítica, sobre las epístolas, y obras historiales de Antonio de 
Guevara, etc., ed. P. I. Montero, Madrid, 1736; Bibl. de Aut. Esp., 
t. XIII. 

156. Año 1550. El Códice de los autos viejos de la Bibl. Nacio- 
nal de Madrid, como suelen llamarlo algunos (M. 273), proviene de 
don Antonio Porcel, á quien para la Biblioteca se lo compró su direc- 
tor, don Eugenio de Tapia, en 1844; ha sido impreso por Leo Rouanet, 
Colección de Autos, Farsas y Coloquios del siglo xvi, Madrid, 1901, 
4 vols. Contiene 96 piezas en unos 50.000 versos; la más corta, de 178; 
la más larga, de 1.186. Tres (34, 49, 59) en prosa. Las hay de asunto 
bíblico, de leyendas ó vidas de santos, ambas llamadas autos, y alegó- 
ricas ó farsas. Auto llamaron á fines del siglo xvi y comienzos 
del xvii á los dramas históricos, bíblicos ó legendarios; esto es, de 
. hechos que se encerraban en un solo acto. Después se distinguieron 
los autos sacramentales, los del Corpus y los del Nacimiento. El auto 
fué el origen de la comedia divina, que después nació, en varias jor- 
nadas. Hay además dos coloquios y el Entremés de las esteras. La 
mayor parte comienzan por la loa ó el argumento, en prosa ó en verso, 
que nada tienen que ver con el introito de Torres Naharro y Sánchez 
de Badajoz, pues sólo tratan del asunto de la representación. Córtase 
por lo menos una vez) con una canción, y acaba la pieza con un 
villancico ó un salmo. Faltan en todas las piezas el movimiento, in- 
triga y resortes dramáticos. El diálogo reproduce bastante fielmente 
el texto bíblico; pero los personajes son españoles en todo, y populares. 
La quintilla es la más usada, aunque también hay sextillas ó redondillas 
de seis versos, romances, redondillas comunes, coplas de pie quebrado, 
redondillas de ocho versos (abbaacca), octavas de arte mayor, etc. 
En el ms. sólo parece la fecha del 28 de Marzo de 1578, debajo de 
la licencia del auto 60; pero la escritura pudiera ser posterior á la 
colección. El auto 59, de Naval y Abigail, es el de Lope de Rueda, 
hedho en 1559; el Colloquio de Fenisa se hizo antes, pues Moratín 
reconoce una edición de 1540. Pudiera, pues, fijarse la fecha de la 
mayor parte de las piezas entre 1550 y 1575, aunque haya algunas 
más viejas. Sólo conocemos tres nombres de autores de ellas: el maestro 
Ferruz, que firma el auto 41, de Caín y Abel; Alonso de Torres, á 
•quien Cañete atribuye el auto 29 del martirio de S. Justo y Pastor, y 
el citado Lope de Rueda. Hay dos copias: una en la Nacional (Ms. 306), 
Autos, farsas y otras obras dramáticas del siglo xvi; otra en la bibl. 
• de M. Pelayo, y es la mejor. Rouanet, Autos..., Introd.: "Si le 
drame religieux espagnol est alié se perfectionnant pendant l'espace 
de cinq siécles il conserva toujours sa structure et son caractére es- 
sentiels... Les piéces qu'il contient établissent une transition toute na- 



S. XVI, 1550. MELCHOR CANO 207 

turelle entre celles de Pedro de Altamira, López Rangel, Bartolomé 
Aparicio, Fernando Díaz, etc., et celles de Valdivielso et de Lope de 
Vega y pour aboutir a Calderón, que porta á l'apogée ce genre de 
■spectacle." 

15 7. A fio 1550. Gonzalo Pérez, de Monreal, aragonés de origen, 
secretario de Carlos V y de Felipe II, antes de serlo su hijo Antonio 
Pérez, publicó, en verso, La Odisea de Homero, Salamanca, 1550; 
Venecia, 1553; Amberes, 1556; Venecia, 1562. 

Martín de Santander publicó, en 1550, la Comedia llamada Rosa- 
bella (Gallardo, núm. 4495) ; es de la escuela de La Celestina, junto 
con la de Naharro. Un ejemplar se vendió en Roma, en 1884. 

Célebre libro es la Primera parte de la Silva de varios romances, 
Zaragoza, 1550; Barcelona, 1550, 1557, 1578 (dos ed.), 1582, 1587. 
Segunda parte, Zaragoza, 1550, 1552. Tercera parte, Zaragoza, 1551. 
No se confunda esta Silva anónima con la de Juan de Mendaño. 
Además Sylva de varios romances. Agora de nuevo recopilados los 
mejores Romances de los tres libros de la Sylva y añadidos losi de 
la Liga, Barcelona, 1675, 1696. 

Don Jerónimo Jiménez de Urrea, natural de Epila, en Aragón, 
del linaje de los Condes de Aranda, hijo natural del Vizconde de 
Viota, fué poeta á la vez que guerrero. Publicó Orlando Furioso, 
traducido del Ariosto, en octavas, Lyon, 1550, 1556; Medina, 1572; 
Bilbao, 1583; Toledo, 1583, 1586; Salamanca, 1587; Toledo, 1588. 
Discurso de la vida humana y aventuras del Cavallero determinado 
de Micer Oliver de la Marca, Cavallero Borgoñón, en tercetos; Am- 
peres, 1555; Medina, 1555; Barcelona, 1566. Diálogo de la verdadera 
honra militar, que trata cómo se ha de conformar la honra con la 
■conciencia, Venecia, 1566; Madrid, 1575; Zaragoza, 1642, 1661. Des- 
afío del Emperador y Rey Francisco y Juicios del según el duelo, 
Venecia. Carlos victorioso, en verso suelto (ms.). D. Clarissel de las 
Flores, 3 partes, Sevilla, 1879, en Biblióf. Andal. Las partes 2. a y 3. a , 
ms. en la Universidad de Zaragoza. Véase Borao, Noticia de D. Jer. 
Jim. de Urrea y de su novela caballeresca inédita D. Clarisel de las 
Flores, Zaragoza, 1866. 

158. Año 1550. Melchor Cano (1509-1560) nació en Tarancón, 
-entró dominico en Salamanca (1523), estudió con Francisco de Vi- 
toria y, ordenado (1531), pasó á Valladolid; en 1536 fué nombrado 
lector en Teología y obtuvo el grado de bachiller; en 1542, en Roma, 
•el de maestro de Teología ; el año siguiente obtuvo la cátedra de 
prima de Teología en Alcalá, y en 1546, la de Francisco de Vitoria, 
en Salamanca; la cual desempeñó hasta 1552. En 1551 fué enviado 
por Carlos V al Concilio de Trento con Domingo de Soto. Preconi- 
zado en 1552 obispo de Canarias, renunció y retiróse á Piedrahita. 
En 1553 volvió como rector al Colegio de San Gregorio, de Valla- 



208 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

colid; en 1557 fué elegido prior del de San Esteban, de Salamanca, y 
luego provincial. Murió en Toledo. De carácter franco, recio y va- 
liente, no vio con buenos ojos el modo de ser contrario de la Com- 
pañía de Jesús. Su obra más famosa, reformando el estudio de la 
Teología, fué De Locis Theologicis libri XII, Salamanca, 1563, edi- 
tada por el arzobispo de Sevilla, Valdés, á quien la dejó Cano en le- 
gado para publicarla; Venecia, 1567; Lovaina, 1569; Colonia, 1574,. 
1585, hasta 30 ediciones, 9 españolas; la mejor, la de Serry, Padua, 
1714. "In quibus (libris) non modo vera refellendi universos Christia- 
nae religionis hostes, confirmandique sacra dogmata ratio ac usus 
exacte ostenditur, verum etiam omnia fere quae hodie in controver- 
sia habentur, luculentissime examinantur." Obra maravillosa para, 
este intento y no menos por la elegante latinidad que con ella quiso 
introducir en la Teología. Relectio de Poenitentia (1548), Alcalá, 1558, 
1563. Relectio de Sacramentis, Alcalá, 1558, 1563; Milán, 1580. Iu- 
dicium de Secta Iesuitarum (según el seudónimo Alonso de Vargas, en 
Relationc ad Reges et Principes Christianos, cap. VII). Adversus Sta- 
tutum Ecclesiae Toletanae. Annotationes in 2 am 2 ae S. Thomae, Ms.,. 
con otros, en Salamanca. Tratado de la victoria de sí mismo, Valla- 
dolid, 1550, del italiano; Toledo, 1551, 1553: en una edición reciente 
se dice ser éste Cano, sobrino del célebre teólogo del mismo nombre- 
Fermín Caballero publicó de él 6 pequeños escritos, 21 cartas y 
otros 55 documentos (Conquenses ilustres). 

Iñigo Abarca de Bolea publicó Báculo de nuestra peregrinación,, 
en que se trata cómo se ha de unir nuestra voluntad con la ¡divina, 
Zaragoza, 1550, en verso; asunto tomado de una copla de don Fran- 
cisco de Castilla, que empieza: Dexa á Dios hacer tus hechos. Tratado 
para disponer á la oración mental, Zaragoza, 1552. Tratado de unión 
del alma con Dios mediante entendimiento y amor de su perfección 
por vía de soliloquios, Zaragoza, 1570. — Hernando Alcocer, toledano, 
publicó el Orlando furioso de Ludivico Ariosto, nuevamente traduzido 
de verbo ad verbum del vulgar Toscano en el nuestro Castellano! 
Con una moral exposición en cada canto y una breve declaración en 
prosa al principio para saber de dónde la obra se diriva, Toledo, 1550.. 
— En 1550 se publicaron, de San Francisco de Eorja, Praecipuae ac 
máxime necessariae divi Thomae Aquinatis materiae in Litaniarum 
rationem redactae, Valencia, 1550. Segunda Parte de las Obras del 
limo. Sr. D. Francisco de Borja, Diique de Gandía, Medina, 1552.; 
Las Obras Muy Devotas..., Amberes, 1556. Opuscula quaedam pia...,. 
de hispánico sermone in Latinum conversa, Tipis Georgii Melantri- 
chi de Abentino, 1577; Salamanca. 1579. — Benito Bustamante publicó- 
Methodus in Vil Aphorismorum libris ab Hippocrate observatus, Ve- 
necia, 1550. — Jerónimo Campan, clérigo de Onteniente, publicó Varii 
carminis líber, 1550. — En 1550 escribió Carlos V, en castellano, los 
Comentarios de su reinado (1515-1550), que se han perdido, y sólo se 
conserva la traducción portuguesa, hecha hacia 1620. Commcntaires de 




Carlos V 
(Ticiano, Museo del Prado. Ferdin. Selma incidit anuo ijj8.) 



S. XVI, I55O. ANTONIO LULL 209 

Charles-Quint, publiées pour la premiére fois par le Barón Kervyn 
de Lettenhove, Bruselas, 1862. Traducción al castellano, por Luis de 
Olona, Madrid, 1862. Instrucciones y consejos del emperador Carlos V 
á su hijo Felipe II al salir de España en 1543, Madrid, 1908. — 
Francesillo, de Zúñiga, como añaden algunas copias de su obra, ó 
de Navarra, como escribió Mayans en su Rhetórica, acaso por venir de 
Navarra los Zúñigas, ó Don Francesejo de Viamonte (mss. Bibl. Im- 
per., Viena, núm. 5941, y bibl. del Barón de Tettau), probablemente 
por equivocación, truhán ó bufón de Carlos V, escribió una Crónica 
escandalosa ó burlesca (1504-1527) y Epistolario, con chocarrerías y 
chistes, pero de bastante valor histórico para conocer aquella Corte. 
Epistolario y Crónica, Bibl. de Aut. Esp., t. XXXVI. Consúltense: 
F. Wolf, Ueber den Hofnarren Kaiser Karls V. genannt el Conde 
don Francés de Zúñiga und seine Chronik, en Sitzungsberichte der 
Kaiserlichen Akademie der Wisscnschaften (Wien, 1850), t. VI, pá- 
ginas 21-63; A. Morel-Fatio y H. Léonardon, La "chronique scanda- 
teuse" d'un bouffon du temps de Charles-Quint, en Bulletin Hispa- 
nique (1909), t. XI, págs. 370-396; J. Menéndez Pidal, Don Francesillo 
de Zilñiga, bufón de Carlos V: carias inéditas, en Revista de Archivos, 
etcétera (1909), t. XX, págs. 182-200; t. XXI, págs. 72-95. — En 1550 
se imprimió el primer Cathecismo castellano calvinista, Ginebra; ibid., 
1559. — De mediado el siglo xvi es el poema Conquista de la nueva 
Castilla, publicado por J. A. Sprecher de Bernegg, París, 1848. 
(ms. Bibl. Imper. Viena) ; véase Anuario de literatura, t. CXXI, 1848. 
— Fray Martín de la Cueva, franciscano de Carmona, publicó 
De corrupto docendae Grainmaticae Latinae genere et de ratione 
eiusdem recte breviterque tradendae, Amberes, 1550. Totius latinitatis 
lexicón. — Pedro de la Cueva publicó Diálogo de la Rebelión de 
Times, Sevilla, 1550. — Remigio de Goñi, navarro, publicó De Immu- 
nitate Ecclesiarum, Tolosa, 1550; Barcelona, 1574. De Charitativo 
Subsidio, Lyon, 1550. — Dox Juan Hurtado de Mexdoza, natural de 
Madrid, pariente de los Mendozas de Guadalajara, señor del Fresno 
de Torote, publicó Buen placer trobado en trece discantes de cuarta 
rima castellana, colección de poesías, Alcalá, 1550. El Tragitriumpho, 
Alcalá (Véase D. J. Hurtado de Mendoza, 1570). — Don Fernando de 
Jarava, capellán de Leonor de Austria, reina de Francia, y tío de 
Juan de Jarava, publicó Las Liciones de Job con los nueve Psalmos, 
que con ellas se cantan en las horas de los finados, Amberes, 1550. 
Lo que en este libro está traducido de latín en lengua Castellana, con 
tina breve exposición, es lo siguiente. Los siete psalmos penitenciales. 
Los quince psalmos d 'el caniicumgrado- Las lamentaciones de Hiere- 
mias, Amberes, 1556; París, 1603; Málaga, 1625. — Antonio Lull, ma- 
llorquín, publicó Progymnasmata Rhetórica, Basilea, 1550. De Oratione, 
ibid. Praeparatio Graeca in Basilü M. libellum De exercitatione Gram- 
matica, 1553. Menéndez Pelayo le atribuye Philosophia Rationalis. — 
Una obra muy provechosa de los mandamientos, 1550. — Tractado lia- 

'4 



210 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

mado Manipuhis curatorum, en el qital se tracto, de los siete sacra- 
mentos, de Guido de Monte Rotherio, Medina, 1550. — Pedro Metía, 
vecino de Toledo, publicó Diálogo de la pena y gloria perpetua, con 
que se alcanza la bienaventuranza, Tractado de los grados de la vida 
espiritual, y Declaración del Pater-noster, Toledo, 1550. Es escritor 
puro y castizo. — El licenciado Luis de Molina publicó la Descrip- 
ción del Reino de Galicia, Mondoñedo, 1550, 1553; Madrid, 1675. Es- 
crita en octavas y comento en prosa. — Libro de la Historia y Milagros 
liechos á inuocacióu de nuestra Señora de Monscrrat, Barcelona, 1550. 
— Juan de Nabasqués, de Sangüesa, publicó Joannis Mesue Damasccni 
líber I sen methodus medicamento purgantia Simplicia deligendi et casti- 
gandi, Zaragoza, 1550. — Fray Andrés de Ortega, franciscano, pu- 
blicó Libro de Via Spiritus abreviado de nuevo, Toledo, 1550. — Tra- 
tado de devotissimas y muy lastimosas contemplaciones de la passión 
del hijo de Dios: y compassión de la virgen S. María su madre. Por 
esta razón llamado Passio duorum..., Sevilla, 1550; Toledo, 1567; Al- 
calá, 1568, 1579, 1597. El autor, un franciscano anónimo. — Muestra de 
la pena y gloria perpetua. Declaración del Pater noster en diálogo, 
Toledo, 1550. — Comedia Ramnusia, Venecia, 1550, hoy desconocida. — 
Los Proverbios de Salomón, Lyon, 1550, anónimo. Rodríguez de Cas- 
tro cita además traducciones de Josué y de los P salmos. — Saludable 
y devoto diálogo entre un penitente y un confesor, Sevilla, 1550. — ■ 
Fernando de Sepúlveda, médico segoviano, publicó Manipulns Medi- 
cinarum, Valladolid, 1550, y hubo edición anterior. — Rodrigo Suákez 
escribió Lectura legum aliquarum huius regni, Medina, 1550. Consilia 
B. Rodorici Suárez Juris Considti celeberrimi et Vallisoletani Regii 
Senatus quondam Auditoris, post eius obitum inventa, Madrid, 1599. 
Allegationes, Medina, 1555. — Juan Bautista de Villalobos, toledano, 
publicó Aerañum communium opinionum, Venecia, 1550, 1564; Sala- 
manca, 1569. Antinomia Juris Regni Hispaniarum et Civilis, m qua 
practica forensium causarían versatur, Salamanca, 1569. 

159. Año 1 551. Antonio de Villegas ("" después de 1577), 
nacido en Medina del Campo, buen poeta, llano y natural, de la 
antigua escuela castellana, aunque hizo* algunos versos á la 
italiana. Publicó sus poesías por lo menos el año 155 1, con el 
titulo de Inventario, entre ellas : Ausencias y soledad de amor, 
en prosa y verso. Fantasía y comparaciones de amor. Guerra de 
amor. Definición de los celos. Historia de Píramo y Tisbe, en 
tercetos. Once sonetos. Canción. El abencerraje, corta novela, 
en prosa, pieza curiosa y preciosísima, que pica en historia, har- 
to diferente del cuento de Chateaubriand. En otra edición de 
1577 añadió la Disputa entre Aia.r y Ulives sobre las armas de 
Aquiles, y otras obras. 



S. XVI, 1551. ANTONIO DE VILLEGAS 211 

160. Otras ediciones, Medina, 1565, 1577, y El moro Abindarraez 
y la bella Xarifa; novela, Toledo, 1562. No sabemos si es la primera la 
edición de 1551, que no conozco sino por la Licencia y petición de la 
edición de 1565, que dice: "C. R. M. Antonio de Villegas dice que él 
compuso un libro de ciertas obras en metro castellano, intitulado Inven- 
tario de Antonio de Villegas; y habiendo suplicado el año pasado de 51 
se le diese licencia para imprimir, V. M. se la concedió por su cédula; 
y porque no ha usado de ella, suplica á V. M. que, rasgando aquélla, 
se le dé otra de nuevo, por ser pasado el término que se le dio." 
{Real decreto :) "Que lo vea fray Francisco de Villalba." (En efecto, 
la víó y aprobó en Madrid, 13 de Junio de 1565.) Priv. por diez años: 
"El Rey. — Por cuanto por parte de vos Antonio de Villegas, vecino 
de la villa de Medina del Campo... Madrid, 15 junio 1565.'' El título 
de esta edición es: Inventario de Antonio de Villegas, dirigido á la 
Magestad Real del Rey D. Felipe nuestro señor..., Medina, 1565. 
Otra edición, con el mismo título: Inventario... D. Phclipe nuestro 
señor. Va agora de nuevo añadido un breve retrato del Excmo. Duque 
de Alva. Y una questión y disputa entre Aiax Telamón y Ulixes sobre 
las armas de Achiles, Medina, 1577. Repítese en esta edición la petición 
de nueva Real cédula, en los mismos términos que la copiada de la 
edición de 1565, la Aprobación, suscrita por fray Francisco de Villalva, 
Madrid, 13 Junio 1565 y Privilegio por ocho años al autor: Madrid, 
20 Julio 1574. Aprob. de la "Disputa entre Aiax y Ulixes y demás 
obras que están con ella", suscrita por Juan López de VelasCo: Madrid, 
20 Octubre 1576. Real privilegio para añadir la "questión y disputa 
entre Ayax y Vlixes", etc., 1576. Se reimprimió la novelita en el tomo 
de Rivadeneyra de Novelistas anteriores á Cervantes, y fotolitográfi- 
camente, por José Sancho Rayón. Es el magnífico cuento morisco de 
Abindarraez y Jarifa, "dechado de afectuosa naturalidad, de delica- 
deza, de buen gusto, de nobles y tiernos afectos, en tal grado, que 
apenas hay en nuestra lengua escritura corta de su género que la 
supere" (M. Pelayo, Orig. novela, t. I, pág. ccclxxvi). Hállase, con 
más retórica, en el libro IV de la Diana, de Jorge de Montemayor, 
en las ediciones posteriores á Febrero de 1561, incluido por impresores 
interesados. El libro de Villegas estaba impreso desde 155 1, y así 
alguno lo metió en la Diana de Valladolid de 1 561- 1562. M. Pe- 
layo cree que tampoco fué autor del cuento Antonio de Villegas, 
sino que lo tomó de la Crónica del ínclito infante D. Fernando que 
ganó á Antequera: en la qual trata cómo se casaron á hurto el Aber- 
darraxe (sic) Abindarraez con la linda Xarifa, hija del Alcayde de 
Coin y de la gentileza y liberalidad que con ellos usó el noble Caballero 
Rodrigo de Narvaez, Alcaide de Antequera y Alora, y ellos con él. 
Es anónima y hallóla Gallardo encuadernada con una Diana de Cuen- 
ca, 1561. La Historia de Narváez está también citada en los Claros 
varones, de Pulgar (tít. XVII) ; en Argote {Nobleza, fol. 296) ; en 
Conde {Historia, t. III, pág. 262) ; en el Romancero de Padilla (1583, 



212 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

fols. 1 17-127); en Lope (Remedio de la desdicha, Comedias, t. XIII, 
1620) ; en El Quijote (1, 5) ; en Timoneda, Historia del enamorado 
moro Abindarraez (Fuster, Bibl., t. I, pág. 162), y en su Rosa espa- 
ñola (1573, 1846, pág. 107). y sobre ella, Francisco Balbi de Corregió 
hizo un poema (1593). Gayangos dice que la Historia del moro Abin- 
darraez corría ya impresa en edición que él vio, sin año ni lugar, pero 
que le parece ser del 1535. 

Historia del Abencerraje y la hermosa Xarifa, ed. C. Pérez Pastor, 
en La Imprenta en Medina del Campo, Madrid, 1895, págs. 209-218; 
Bibl. de Aut. Esp., t. III. Consúltese: M. Menéndez y Pelayo, Orígenes 
de la novela, t. I, págs. ccclxxv-ccclxxx. 



161. Año 1551. Francisco de Avexdaxo publicó, en 155 1, 
la Comedia Florisea (ejemplar en la Biblioteca Nacional), reim- 
presa en 1553 (ejemplar en la Bibl. Real de Munich). "No carece 
de interés dramático, dice Bonilla, aunque no pueda señalarse 
ningún pasaje verdaderamente artístico y poético. El autor se 
precia de haber buscado el nuevo primor de dividir la obra en 
tres jornadas." Pertenece á la manera de Torres Xaharro, con 
influjos de la novela italiana. 

En 1 55 1 también se publicó la Comedia hecha por Juan 
Rodrigo Aloxso (que por otro nombre es llamado de Pedra- 
za), vecino de ¡a ciudad de Segovia, en la cual por interlocución 
de diversas personas, en metro se declara la historia de santa 
Susana á la letra. Hay ejemplar en la Biblioteca Nacional de la 
edición de Alcalá, 1558; Medina, 1603, reproducido por Bonilla 
en Revue Hispanique, 1912. Moratín cita otro de la Biblioteca 
Real de París. Está en redondillas bastante correctas y fáciles. 
El autor, dice Bonilla, "dio pruebas, no sólo de ser muy apre- 
ciable poeta, sino de poseer notable instinto dramático, puesto 
que supo dar interés á la acción y expresar con cierta elocuen- 
cia los afectos". La Barrera cree muy posible que Juan Rodrigo 
Alonso de Pedraza sea el mismo Juan de Pedraza, tundidor, 
vecino de Segovia, que compuso é imprimió en 1551 para la 
fiesta del Corpus de aquella ciudad la Farsa llamada Danca de 
la Muerte, en que se declara como á todos los mortales, desde 
el Papa Jiasta el que no tiene capa, la muerte hace en este mi- 
sero suelo ser xguales y á nadie perdona; ejemplar en la Biblio- 
teca Real de Munich y reimpresa por E. Wolf en Mena, 185:. 
y por Salva y Sáinz de Baranda en el t. XNII de la Colección 



S. XVI, 155 1. FRANCISCO VALLES 2l3 

de documentos inéditos para la historia de España, 1853. Come- 
dia hecha por Juan Rodrigo Alonso, que por otro nombre es 
llamado de Pedraza, vecino d' la ciudad de Segovia... la livstoria 
de sancta Susana, Alcalá, 1558 (dos ediciones). La Barrera y 
Duran citan edición de 1551, que no se conoce. 

162. Francisco de Avendaño, Cinco obras dramáticas anteriores 
á Lope de Vega, ed. A. Bonilla y San Martín (Revue Hispanique, 
1912; comprende la Comedia Florisea, de Avendaño; la Comedia de 
Sancta Susana, de Juan de Rodrigo Alonso; la Farsa de Lucrecia, 
de Juan Pastor; el Auto de Clarindo, de Antonio Díaz, y la Comedia 
Fenisa. 

Juan de Pedraza. Farsa llamada Danza de la Muerte [Ein spetnis- 
ches Frohnleichnamsspicl von Todtentanz, nach einem aitón Druck], 
ed. F. Wolf, en Sintzungsbcrichtc der Kaiserlichen Akademie der 
Wissenschaften (1S52), t. VIII, págs. 1 14-150; Colección de docu- 
mentos inéditos para la historia de España, t. XXII (1853), págs. 539- 
562; Bibl. de Aut. Esp., t. LVIII. Consúltese: J. Mariscal de Gante, 
Los autos sacramentales, etc., Madrid, 191 1, págs. 60-63. 

163. Año 1 551. Francisco Valles (i 524- i 592), llamado El Di- 
vino ó El Galeno español, nació en Covarrubias, provincia de Burgos; 
estudió en Alcalá, donde fué catedrático de Prima de la Facultad de 
Medicina en 1554; médico de Cámara de Felipe II desde 1572 hasta 
su muerte. Casó con Juana de Vera, de quien tuvo seis hijos. Su 
más famosa obra es In libros Hyppocratis (Epidemiorum sen) de 
morbis popularibus, Madrid, 1577. De locis patientibus, Lyon, 1551, 
de Galeno. Controvcrsiarum medicarían et philosophicarum libri X, 
Alcalá, 1556. Commcntaria in quartum Hbrum Mete orólo gicorum Ari- 
stotelis, Alcalá, 1558. In Aphorismos et libellum de alimento, de Hi- 
pócrates, Alcalá, 1561. Controversiarum naturalium ad tyrones pars 
prima, Alcalá, 1563. De urinis, pulsibus et febribus, Alcalá, 1565. In 
tertium de temperamentis Galeni et IV priores libros de simpli- 
cium medicamentorum facúltate, Alcalá, 1567. In Galeni Artem 
medicinalem, Alcalá, 1567. In Prognosticum Hyppocratis, Alcalá, 1567. 
Methodus medendi, Madrid, 1588. Tratado de las aguas destiladas, 
pesos y medidas de que los boticarios deben usar, Madrid, 1592. Ade- 
más tradujo al latín, con comentarios, los ocho libros de la Física, de 
Aristóteles, Alcalá, 1562. De iis quac scripta sunt physice in libris 
sacris, sive de sacra Philosophia liber singularis, Turín, 1587; Lyon, 
1588, 1592, 1595, 1622; Francfort, 1590, 1608: obra escrita en 1574. 
Consúltense: Ignacio Oliver, Francisco Valles, Madrid, 1866. Bonilla, 
Prólogo á Francisco Valles, Madrid, 1914 (obra capital, donde se 
hallará la demás bibliografía sobre Valles, etc.) : "Es un pensador 
de mérito, muy amigo del término medio, discreto y equilibrado; más 



214 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

aristotélico que platónico, de tendencias eclécticas y conciliadoras, 
y en el fondo de su pensamiento, escolástico...'" "Es un pensador 
muy distinguido, pero no un gran filósofo." 

Loores del digníssimo lugar del Calvario, Alcalá, 1551. — Martín- 
Cortés, aragonés, de Bujaraloz, morador de Cádiz, publicó Breve 
Compendio de la Sphera y de la arte de navegar, Sevilla, 1551. Según 
Márquez, es mejor que la obra de Pedro de Medina, y fué la predilecta 
de los marinos ingleses; tiene una teoría del magnetismo terrestre; 
escribióla en 1545. — Don Fernando Chacón publicó De la Cavallería 
de la Gineta, Sevilla, 1551. — Pedro Jaime Esteve (t 1556), de Morella, 
publicó In Hippocratis librum secundum 'EtciStjui'íuv, Valencia, 1551,. 
1582. Nicandri Colophonii... Theriaca heroyco carmine, ibid., 1551. — 
Relación del camino y buen viaje que hizo el Príncipe de España Don 
Phclipc..., Medina, 1551. — Leyenda de los santos que vulgarmente 
Flos sanctorum llaman: agora de nuevo corregida..., Zaragoza, 1551, 
anónimo. — Pedro de Frago, nacido en Uncastillo, teólogo eminente en 
Trento, poeta latino, primer obispo de Jaca y de Huesca (1577), pu- 
blicó Oratio ad Patres ConciUi Tridentini, Venecia, 1551. Dialogus de 
Carminibus, Valencia, 1560. Ad Elisabctham Valesiam, poema latino 
(ms. Escor.). Diario de las cosas más notables ocurridas en el Concilio 
de Trento desde 1542 al 1600 (ms. de don Juan Orencio Lastanosa). 
Liber statutorum pucrorum in Seminario degentium, Huesca, 1582. 
Constitutiones synodalcs oscenses, Huesca, 1582. Eucharistiae meditatio, 
ibid., 1582. — Francisco de Fuensalida publicó Breve Summa, llamada 
Sosiego y descanso del ánima, Baeza, 1551 ; Alcalá, 1589. — Andrés 
García de Lovas publicó Tratado del cómputo, Salamanca, 1551. — 
Comedia La Sancta, Venecia, 1551, hoy desconocida. — Comedia Tri- 
nusia, Venecia, 1551, hoy desconocida. — Roque di Huerta ó de Gue- 
rra, notario, publicó Recopilación de Notas y escrituras públicas de 
España, Salamanca, 1551. — En 1551 se publicó Index librorum pro- 
hibitorum, Toledo. — Fernando de las Infantas, presbítero cordobés, 
publicó De Praedestinationc, París, 1551. De Libero arbitrio, ibid., 
1601, etc. — Juan Infante publicó De Forma libcllandi ó Práctica, 
Sevilla, 1551. — Fray Diego Ximénez Arias (t 1579), dominico de 
Alcántara, publicó Sermón de la Magdalena y exposición del salmo L, 
Lisboa, 1551; Pamplona, 1568; Toledo, 1570; Salamanca, 1578. Ma- 
nual de doctrina cristiana, Salamanca, 1567. Lexicón Ecclcsiasticum 
Latino-Hispanum, Salamanca, 1572, 1578, 1583; Zaragoza, 1583; 
Lisboa, 1588; Medina, 1601 ; Barcelona, 1631; no es plagio del Vo- 
cabularium ecclcsiasticum, de Rodrigo Fernández de Santaella. — Juan 
de Molina, malagueño, publicó Tractatus Differentiarum inter Ius 
Commune ct Regium, Valladolid, 1551. — Bernardino Montaña de Mon- 
serrate, médico de Carlos V, publicó Libro de la anatomía del Hombre 
y Un Coloquio del Marqués de Mondéxar D. Luis Hurtado de Mendosa 
con el autor acerca de un sueño que soñó el Marqués, de la generación, 
nacimiento y muerte del Hombre, Valladolid, 1551. — Tractado del... 



S. XVI, 1552. FRANXISCO DE FIGUEROA 21 5 

poeta F. co Petrarcha que trata de la excelencia de la vida solitaria 
(del licenciado Peña?), Medina, 1551, 1553. — Refranes y avisos por 
vía de consejos hechos por uno de Morella, Valencia, 1551. — Don Pe- 
dro Rodríguez Nieto de Fonseca publicó Los Asolónos de M. Petro 
Bembo, nuevamente traducidos de lengua Toscana, Salamanca, 1551. 
Según otros, el autor fué Andrés de Portonariis. — Juan Ruiz de Bus- 
tamante publicó Adagiales ac Metaphoricc formule et ad dicendum: 
et ad scribendum valde útiles: et necessaric Hispano sermone, Zara- 
goza, 1551. — Fray Alonso de Sanzoles, franciscano, nacido en Burgos 
hacia 1530, muerto septuagenario, publicó Tabula rcmissionum rcrum 
omnium, qnae continentur in tribus libris R. P. F. Didaci Stellae... 
de Vanitate secidi, Alcalá, 1551 ; Zaragoza, 1583; Salamanca, 1584, 
1587, 1588; Alcalá, 1597. Elenchus rerum omnium quae in libris 
L. Granatensis continentur, Salamanca, 1584. Funcrale in exequüs 
defunctorum, Salamanca, 1585. Epitome sive Compcndium spiritualiitm 
conceptuum omnium Evangeliorum quae in Missali Romano conti- 
nentur, Medina, 1592. In Symbolum Apostolorum, Medina, 1593. Silva 
espiritual de varias consideraciones. Arte de servir perfectamente á 
Dios. Discursos sobre el Credo. — El padre Francisco de Torres (Tu- 
rrianus), jesuíta, publicó Dogmaticum de Iustificatione, Roma, 1551. 
De Residcntia Pastorum. De Summi Pontificis supra ConcUium aucto- 
ritate. De Actis veris Sextae Synodi, Florencia, 1551. De Dogmaticis 
caracteribus Verbi Dei, ibid., 1561. De Commendatione perpetuae ad- 
ministrationis Ecclcsiarum vacantium, Roma, 1554. Otros muchos 
opúsculos y traducciones del griego, en Nic. Antonio. — Juan Vázquez 
publicó Villancicos y canciones, Osuna, 1551. Recopilación de Sonetos 
y Villancicos, Sevilla, 1559; ibid., 1569. — Cancionero llamado Vergel 
de amores recopilado de los más excelentes poetas Castellanos assi 
antiguos como modernos, Zaragoza, 1551, por Stevan G. de Nágera. — 
La Zueca del Don i En Spañol, Venecia, 1551, colección de anécdotas, 
chistes, burlas, donaires: traducción del italiano. — Fray Diego de 
Zúñiga, de la Orden de San Jerónimo, publicó Estímulo de humildad 
y caridad, Alcalá, 1551. Instrucción y refugio del ánima c conciencia, 
escrupulosa y temerosa de Dios, Salamanca, 1552. 

164. Año 1552. Francisco de Figueroa (i 536-161 7?), 
amigo y muy semejante en el estilo de Francisco de la Torre y 
como él de la escuela salmantina, nació en Alcalá, de casa 
noble, tan modesto que no admitió Regimiento ni otro cargo 
público. Siendo mancebo pasó á Italia, donde parte fué soldado 
y parte prosiguió su intento en las letras en Roma, Boloña, 
Sena y acaso en Ñapóles, señalándose en la poesía castellana 
y toscana con tanta maravilla de aquella nación, tan poco afi- 
cionada á la gloria española, que por sus versos adornados de 



2l6 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

graves y sutiles conceptos y admirable propiedad en lenguaje 
y disposición, no le pudo negar el epíteto de divino. De este 
buen reconocimiento italiano le quedó otro no menor con to- 
dos los extranjeros, de tal suerte que tenían en él un patrón 
general, que con entrañas de padre los honraba y favorecía, 
por donde de todas naciones vino á ser poco menos que adora- 
do. De su residencia en Sena y fama de su poesía, Juan Ver- 
zosa, aragonés y entretenido del Emperador y de don Felipe II 
en Roma para negocios importantes, hace mención en una de 
sus Epístolas, y le tuvo allí, antes de 1554. grande amistad, 
dirigiéndole en el primer libro la cuarta, que se sigue tras la 
del Rey. Don Luis de Avila y Zúñiga y Gonzalo Pérez, secre- 
tario de Estado, no le estimaron menos. Vuelto á Alcalá, ca- 
sóse en 1575 con doña María de Vargas, dejando sucesión. En 
1579 dio vuelta con don Carlos de Aragón, primer duque de 
Terranova, á Flandes, persuadido de aquel señor, que sin duda 
le estimó por sus letras, prudencia y ánimo generoso y cortés. 
Retiróse á Alcalá, entregado á materias de diferente punto, 
según la madureza de su edad, dejando la poesía como cosa de 
la edad lozana. Mandó á la hora de su muerte quemar sus 
obras ; aunque se salvaron las poesías que tenemos por haber 
venido antes á las manos de don Antonio de Toledo, señor del 
Pozuelo, grande amigo suyo y habérselas éste comunicado á 
Luis Tribaldos de Toledo, y éste á su discípulo el malogrado 
señor don Juan de Tassis, segundo conde de Villamediana, el 
cual las presentó al señor don Vicente Noguera, del Consejo 
de S. M. en la suprema suplicación de los Reinos de Portugal, 
que por haberle otra vez hecho cortesía de ellas á Luis Tribal- 
dos, se las dedicó, imprimiéndolas luego y añadiendo algunos 
apuntes de su vida, que hemos aquí resumido. Sobreviven, 
pues, más de 70 poesías, compuestas por la mayor parte antes 
de 1573 y publicadas en 1625. Gran poeta en italiano y caste- 
llano, aficionado á lo pastoril, como los italianizantes, sobre 
todo Garcilaso. á quien se le allega mucho en la poesía Entre 
doradas flores, y en otras le aventaja, por ejemplo, en la can- 
ción cuarta Sale la Aurora, de su fértil manto, una de las más 
hermosas canciones escritas en castellano, imitada por Bara- 
hona de Soto y por 'otros. Admirable en el verso suelto, com- 



S. XVI, 1552. FRANCISCO DE FIGUEROA 217 

puso la Égloga pastoral (Thyrsi, pastor del más famoso río), 
género de metro en que ninguno le igualó hasta su tiempo, 
connaturalizando verdaderamente el verso suelto en España. 
Tirsi se llamó él mismo en poesía y le llamó Cervantes en la 
Calatea, y Fui á su amada, que lo fué desde niño (sonetos 37 
y 44), luego ó después de sus viajes Dafne (Galatea, de Cer- 
vantes). 

165. Hay una dedicatoria suya al M arques de Salinas en los 
Commentarii ¡11 libros Arist... de Coeló ct Mundo, de Ant. Rubio (1615) ; 
cuatro sonetos inéditos en el ms. Ricardiano (3358), señalados por 
E. Melé y A. Bonilla en Dos Cancioneros esp., 1904, pág. 6; espinelas, 
en Flores, de Espinosa (1896), pág. 183; otras composiciones, en el 
ms. 2-F-3 de la Bibl. Real (Bolet. Acad. Esp., I, 1, pág. 43). En el 
t. IV (Madrid, 1770) del Parnaso español, Sedaño reprodujo tres 
poesías suyas, ya conocidas, y añadió, según cierto códice original de 
la Bibl. Real, dos inéditas (págs. 82 y 89), que reimprimió don Ramón 
Fernández (P. Estala) en su ed. de las Poesías de F. co de Figueroa, 
Madrid, 1785 (hay ejemplares que llevan la fecha de 1804 y se nume- 
ran "tomo XX" de la Colección, de Fernández), donde toma por base 
la de Lisboa de 1626. Alabóle Cervantes en el Canto de Calíope (al 
fin). Obras de Francisco de Figueroa. Laureado Pindaro hespañot. 
Publicadas Por el Licenciado Luis Tribaldos de Toledo, Lisboa, 1625 
(Bibl. Xac.) ; Emendadas i mui añadidas en esta segunda edición, Lis- 
boa, 1626; Coimbra, 1661. En el Parnaso español, t. IV, Madrid, 1776, 
hay 5 poesias. Endecha de 56 versos, en la 2. a edic. de Poesías pos- 
tumas de D. José Iglesias, Salamanca, 1798. Poesías de Francisco de 
Figueroa, llamado el Divino, Madrid, 1804. Poesías, en Bibl. de 
Autor. Esp., ts. XXXII y XLII, Madrid. Facsímile de la edición de 
1626, por Archer M. Huntington, New- York, 1913. Poésies inedites, 
de F. de F '., ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue Hisp., 191 1, con índice 
de todas sus poesías. La canción Sale la Aurora, de su fértil manto, 
ha salido siempre con 17 versos menos, "por buenos respetos" ; pero 
está entera en el ms. 2864 de la Bibl. Rieardiana, descrito por E. Melé 
y A. Bonilla en Dos Cancioneros Españoles, Madrid, 1904, pág. 12; 
y se imprimió antes de la ed. de 1625, en la Silva curiosa, de Julián 
de Medrano, París, 1583, 1608; Madrid, 1878, al final de la 1. a pte. 
del 1. I. Véase reproducida en la ed. de la Galatea de Madrid, 1914, 
de Schevill y Bonilla, t. I, pág. 247. Todas las poesías publicadas por 
Tribaldos son anteriores á 1573, pues el manuscrito que le sirvió de 
original pone al fin 1572 y después de este año sólo hay un madrigal; 
aunque Tribaldos asegura que la imitación de Horacio Cuitada na- 
vecilla, fué escrita en 1579 ó después. Pongo á este poeta en el año 
1552 por lo dicho de que Juan Verzosa le trató en Sena íntimamente 



21 8 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVI J 

y de allí pasó á Inglaterra, cuando Felipe II fué á casarse con doña 
María de Tudor, lo cual fué el 1554, y ya antes de Sena era famoso 
como poeta en Roma y Boloña. 

166. Año 1552. Francisco López de Gomara (i 5 i i- 
1557 ?), sevillano, capellán ele Hernán Cortés y su panegirista 
en la parte principal de su Híspanla victrix; Primera y Segun- 
da Parte de la historia general de las Indias con todo el des- 
cubrimiento y cosas notables que han acaescido dende que se 
ganaron hasta el año ijji. Con la conquista de México y de 
la nueva España, Zaragoza, 1552. Es historiador de tesis que 
trata de demostrar, acomodando á ella los hechos, aunque sea 
retorciéndolos y haciéndoles decir lo contrario de lo que ellos 
dicen de suyo. El estilo es claro, ligero y pintoresco en anéc- 
dotas. También escribió Descripción y traza de todas las In- 
dias, Amberes, 1553. Choronica de los muy nombrados Omiche 
y Haradin Barbarrojas, inédita hasta 1853. Anales del Empe- 
rador Carlos V, Ms., comprenden de 1500 á 1556. De la misma 
letra se lee á continuación en el mismo volumen: Comenta- 
rios de un Caballero y soldado viejo de los de la Cesárea Mah 
gestad del Emperador Carlos V, de la "Guerra de Túnez" y 
"Sucesos del año de 1535". 

16 7. Xic. Antonio: "Stilo quidem eleganti et luculento..., falsis 
íamen relationibus credens, non bona prorsus fide argumentum tra- 
ctasse visus est." Refutó su historia á menudo Bernal Díaz, y el Con- 
sejo de Indias prohibió su obra, según cuenta Antonio León en su 
Epitome Bibliothccac Iudicae. La primera parte trata de la América 
meridional; la segunda, de la septentrional. Martín Fumet la tradujo 
al francés, 1606, y en italiano, antes de Agustín Cravalia, salió en 
Venecia, 1560, 1565. Veinte ediciones tuvo la Hispania victrix, á pesar 
de su prohibición, y se leyó por toda Europa y la aprovechó Mon- 
taigne. Quien la puso en olvido fué Bernal Díaz del Castillo con su 
Historia verdadera, 1632, que durante un siglo nadie volvió á mentarla, 
de tal manera la hundió. Cuando, vuelto Cortés por última vez á 
España, hizo á Gomara capellán suyo y le tuvo en su casa, escribió 
según Cortés le dijo. Así lo asegura Las Casas, Historia de Indias, 
pte. 3, cap. CXIII (ms.). La Historia general de las Indias tiene ade- 
más en algunas ediciones la de México ; en otras, no ; otras añaden 
la del Perú. Edic. : Zaragoza, 1552, 1553; Medina, 1553; Zaragoza, 
1554; Amberes, 1554 (4 edic); Zaragoza, 1555; Roma, 1556 (en ital.); 
Venecia, 1560 (ital.) ; París, 1569 (en fr.) ; Venecia, 1576 (ital.) ; París, 



S. XVI, 1552. FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS 210, 

1578 (fr.) ; Londres, 1578 (ingl.) ; París, 1580, 1584, 1587 (todas en fr.) - 
Londres, 1596 (ingl.); 1597 (f r 0- 

Francisco López de Gomara, Primera y segunda parte de la Histo- 
ria general de las Indias, Bibl. de Aut. Esp., t. XXII ; Choronica de 
los muy nombrados Omiche y Haradin Barbarrojas, en Memorial 
histórico español, Madrid, 1853, t. VI, págs. 327-439; Annals of the 
Empcror Charles V [texto, trad. inglesa y buena introducción], ed. 
R. R. Merriman, Oxford, 1912; Historia y vida de Hernando Cortés r 
ed. Bustamante, México, 1826 (es la Crónica de Nueva España). 

168. Año 1552. Fray Bartolomé de las Casas ó Ca- 
saus (1475-1566), sevillano, parece fué con Colón, de mozo, á 
América en 1493, y vuelto en 1498 con su padre, estudiados 
cánones en Sevilla, tornó á Santo Domingo, donde se ordenó. 
Trató en España en 15 10 de la defensa de los indios, y se hizo 
dominico en Santo Domingo; volvió á España, pasó á Méjico 
y Guatemala y tornó á la defensa de los indios con Sepúlveda 
(1 5 19), delante de Carlos V, el cual consultó el asunto en Va- 
Uadolid con graves teólogos y logró se diesen las leyes del año 
1553 en favor de ellos. No aceptado el obispado del Cuzco, 
hubo de aceptar el de Chiapa, que administró varios años, 
hasta renunciarlo, muriendo en Madrid. Opusiéronse á su pre- 
tensión Ginés de Sepúlveda, Bartolomé Frías Albornoz, Fer- 
nández de Oviedo y otros muchos. Sobre esta defensa y con- 
tienda versan casi todas sus obras. Brcuiss'una relación de la 
destruyción de las Indias, 1552; Barcelona, 1646; escrita en 
1542, como él lo dice al principio, es un alegato cristiano, pero 
exagerado, en pro de los indios de América, que aprovecharon 
los enemigos de España para dar color de verdad á la llamada 
leyenda" negra que sobre ella han formado. Aiidiatur et altera 
pars, como en toda causa, esto es, las Leyes de Indias y los 
efectos de nuestra colonización. Otras naciones no ofrecerán 
tal abogado de los indios ni tales leyes protectoras, porque tam- 
poco los miraron como 1 á hijos de Dios, cual los miraban los es- 
pañoles. El efecto de nuestra colonización ha sido cristianizar á 
los indios ; el de otras naciones, hacerlos desaparecer entera- 
mente. De los españoles, sólo algunos particulares comenderos 
abusaron de la encomienda contra las leyes ; las otras naciones, 
por ley y sistema acabaron con ellos. El remedio que Las Casas 
aprobó fué tan malo como la enfermedad, como hijo del celo 



220 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

indiscreto: la llevada á América de los negros africanos, que 
paró en esclavitud, aunque después lo desaprobó y le pesó de 
ello. Tradújose la Relación al latín, francés, italiano, alemán. 
Como historiador, escribió la Historia de las Indias, inédita 
hasta 1 875- 1 876; perdida la primera redacción en vida del 
autor, que la había comenzado en 1527, sólo quedan tres dé- 
cadas de la segunda, empezada en 1552 y no terminada. Su 
deseo, según puso en el testamento, fué quedase sin publicar 
hasta cuarenta años después de su muerte ; pero no se sabe cómo 
Antonio de Herrera (1 559-1625) la aprovechó en las cuatro 
primeras décadas de su Historia de los hechos de los Castella- 
nos en las Islas i Tierra firme del mar océano, 1601. Llega su 
historia desde 1492 hasta el año 1520, y es verídico cuando 
narra acontecimientos que él vio ó de Colón, cuyos papeles 
tuvo en sus manos; pero no es narración completa, dejándose 
otras cosas, y aunque su intención es cristiana y de razón, la 
polémica le lleva á exagerar lo que va contra sus principios. 
Admírale su adversario Sepúlveda (1490-1573) como polemis- 
ta ; como historiador es mediano en su Historia de las Indias 
y en su Apologética Historia, y siempre exagerado por su cele 
religioso. 

169. Otras publicaciones de Las Casas: Aquí se contienen unos 
azisos y reglas para los confesores de los espartóles que son ó han 
sido en cargo á los indios, Sevilla, 1552. Aquí se contienen 30 pro- 
posiciones muy jurídicas sobre el derecho que la Iglesia tiene sobre 
los infieles, ibid., 1552. Entre los remedios que Fr. B. de las Casas 
refirió por mandado del emperador, donde se asignan 20 razones, por 
las cuales prueba no se deben dar los indios á los españoles, ibid., 
1552. Aquí se contiene una disputa ó controversia entre el obispo 
Fr. B. de las Casas y el Dr. Ginés de Sepúlveda sobre la conquista 
de las Indias, Valladolid, 1552. Este es un tratado que el obispo de 
Chiapa Fr. B. de las Casas compuso sobre la materia de los indios 
que se han hecho en ellas esclavos, 1552. Principia quaedam ex quibus 
procedendum est in disputatione ad manifestandam et defendendam 
mstitiam indorum, Sevilla. 

Véanse, según X. Antonio, algunas de sus obras: Disputa ó con- 
troversia entre el Obispo y el Doctor Ginés de Sepúlveda sobre que 
el Doctor contendía, que las conquistas de las Indias contra los Indios 
eran lícitas, y el Obispo por el contrario defendió, y afirmó haver 
sido, y ser imposible no ser ilícitas, tyránicas, injustas, y iniquas; la 
qual questión se ventiló, y disputó en presencia de muchos Letrados, 




(/. L. Engullíanos lo dibuxó. T. L. Engullíanos lo grabó.) 



S. XVI, 1552. JUAN LORENZO PALMIRENO 221 ' 

Teólogos, y Juristas en una congregación, que mandó su Magcstad 
juntar el año de MDXL1I, en Valladolid. Entre los Remedios que el 
Obispo refirió por mandado del Rey en los a juntamientos que mandó 
hacer su Magestad de Prelados y Letrados y personas graves en 
Valladolid el año de 1542 para reformación de las Indias, el octavo 
en orden es el siguiente, donde se asignan veinte razones por las 
guales prueba no deberse dar los Indios á los Españoles en encomienda, 
ni en feudo, ni en vasallage, ni de otra manera alguna, si su Magestad, 
como desea, quiere librarlos de la tiranía y perdición que padecen, etc. 
Avisos para los Confesores de las Indias. Tratado comprobatorio del 
Imperio Soberano y Principado universal, que los Reyes de Castilla y 
León tienen sobre las Indias. Todos estos tratados salieron por separado 
en Sevilla, 1552, y comienzo de 1553. Véanse sus Títulos en Tipografía 
Hispalense, 1894. Además se trajeron á El Escorial: Apologética 
Historia sumaria quanto á las calidades, disposición, descripción, Cielo, 
y suelo de estas tierras y condiciones naturales, políticas, repúblicas, 
maneras de vivir y costumbres de estas gentes de las Indias Occiden- 
tales y meridionales, cuyo imperio soberano pertenece á los Reyes de 
Castilla. Una Historia general de las Indias, la que aprovechó Herrera. 
Diez y seis remedios contra la peste que entonces comenzaba y á toda 
priesa iba destruyendo las Indias, de los cuales el octavo se imprimió, 
según Remesal, en Sevilla, 1552. De Thesauris. De Cura Regibus 
Hispaniarum habenda circa Orbem Indiarum et de único vocationis 
modo omnium gentium ad veram religionem. Sumario de lo que el 
Dr. ScpiUveda escrivió contra los Indios. Doce quadernos de las dispu- 
tas que tuvo con el Obispo de Darien y el Dr. Sepúlveda. De iuridico 
et Christiano ingressu et progressu Regum nostrorum in regno In- 
diarum, etc., etc. 

Bartolomé de las Casas, Colección de obras, ed. con traducción 
francesa, J. A. Llórente, París, 1822; Historia de las Indias, 5 vols., 
en Documentos inéditos para la historia de España, Madrid, 1875- 
1876, ts. LXII á LXVI ; De las antiguas gentes del Peni, en Libr. 
rar. y cur., t. XXI ; Apologética Historia Sumaria, etc., en Nueva 
Bibl. de Aut. Esp., t. XIII. Consúltense: Quintana, Vidas, t. III, 1833; 
A. M. Fabié, Vida y escritos de don Fray Bartolomé de las Casas, 
Madrid, 1879; F. A. Mac Nutt, Bartholomew de las Casas, etc., New- 
York and London, 1909; M. Serrano y Sanz, Noticias psicológicas de 
Fr. Bartolomé de las Casas, en Revista de Archivos, etc. (1907), 
t. XVII, págs. 59-75 ; Carlos Gutiérrez, Fr. B. de las Casas, su tiempo, 
su apostolado. 

170. Año 1552. Juan Lorenzo Palmireno (i5i4?-i584?), 
sobrenombre que él se puso y se lo censuró Domingo Andrés, 
nació en Alcañiz; fué discípulo en Gramática de Pedro Puig, 
de Beceite; enseñó Humanidades en Alcañiz, Zaragoza y Va- 



222 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

leticia; fué bachiller en Medicina por la última ciudad, donde 
se graduó entre 1562 y 1564; casóse y tuvo dos hijos, Argesilao 
y Arsenio; quedó viudo en 1579 y debió de morir en Valencia. 
Hombre de mucha lectura, apasionado por el latín y el griego, 
extraordinario pedagogo práctico y aun teórico, de sus aulas 
en Zaragoza y Valencia salieron escritores eminentes, en quie- 
nes supo entrañar la afición á las Humanidades. 

171. Obras de Palmireno: Aphtonii clarissimi rhctoris progym- 
nasmata, Valencia, 1552. Lamentación de la Virgen María sobre la- 
Pasión de su Hijo, traducida, ibid., 1554. Ori Apollinis Niliaci hie- 
roglyphica, ibid., 1556. Vida de Fr. Juan Mico, ibid., 1556. Enchiridion 
graccac linguae, Lyoñ, 1558; Valencia, 1563. De vera et facili imita- 
tione Ciceronis cni aliquot opuscula, studiosis adolcsccntibus utilissima 
adiuncta sunt, Zaragoza, 1560; los opúsculos son: De ratione syllaba- 
rum, De orthographia, De notis distinguendac orationis, De notis 
arithmcticis Ciceronis, Dialogas Hispanice de ratione styli, De imita- 
tionc Ciceronis, Lexicón Pncrile, Ratio facile perveniendi ad veram 
dialecticam et utramque philosophiam, Adagiorum Hispanice et Latine 
¡oquentium centuriac quinqué. Las elegancias, de Paulo Manucio, 
Barcelona, 1645. Etimología latina, ¿Valencia, 1560?; ibid., 1562, 
I 57°> I 57 I > 1573. Silva de vocablos y frases de moneda y medidas, 
Valencia, 1563, 1566, 1573. Rhetoricae prolegomena una cum einsdem 
parte prima, Valencia, 1564, 1567, 1573, 1578. Rhetoricae secunda 
pars, Valencia, 1565, 1567, 1573, 1576, 1578. Catecismo ó suma de 
la religión cristiana, traducido del que escribió el P. Edmundo Auger, 
Valencia, 1565; Caller, 1566; Tudela, 1573; Madrid, 1575. Rhetoricae 
tertia pars, Valencia, 1567, 1573, 1578. De ratione syllabarum. Valen- 
cia, 1568, 1578, 1579, 1591. El estudioso de la aldea, Valencia, 1568, 
1 57 1 > J 578? Vocabulario del humanista, con 200 refranes, Valencia, 
1569, 1575. Phrases Ciceronis obscuriores in hispanicam Unguam con- 
versae, Valencia, 1572, 1574. Hypotyposcs clarissimorum virorum, Va- 
lencia, 1572, 1573, 1574, 1578. Ortographia, Valencia, 1573. Dialogo de 
imitatione Ciceronis, Valencia, 1573. El latino de repente, Valencia, 
1573 (dos ed.), 1577; Barcelona, 1575, 1578; Valencia, 1578; Sevilla, 
1578; Valencia, 1582; Bilbao, 1583; Sevilla, 1583; Barcelona, 1588; 
Zaragoza, 1588; Madrid, 1592; Valencia, 1599. Eloqucntia iuvenilis 
ubi elogia et exempla continentur, Valencia, 1573, 1578. Descuidos de 
los latinos de nuestro tiempo, Valencia, 1573, 1578. De arte dicendi 
libri V, Valencia, 1573. 1577, 1578. Ecpaña abreviada (Geografía), 
Valencia, 1573. El estudioso cortesano, Valencia, 1573; Alcalá, 1587. 
Campi eloquentiae, Valencia, 1574; Perpiñán, 1597. Camino de la Igle- 
sia, Valencia, 1575, 1580. Oratorio de enfermos, Valencia, 1578, 7580. 
Descanso de estudiosos ilustres, Valencia, 1578. Vocabularios d-e las 
partes más principales del mundo..., Valencia, 1578. 



S. XVI, 1552. EL DR. PEDRO JUAN XÚÑEZ 223 

172. Año 1552. Juan Cristóbal Calvete de Estrella (t 1593?), 
de Sariñena, elegante escritor en latín y castellano, en prosa y verso, 
cronista de las Indias, publicó Viage que el Príncipe D. Felipe hizo 
desde Valladolid hasta los estados de Flandes, Amberes, 1552. Aphro- 
disium expugnatum, cuya versión castellana hizo Diego Gracián, 
con el título de La Conquista de la Ciudad de África, Salamanca, 
1558; con A T otas publicó la obra latina Bartolomé Barrientos, en 1566. 
Encomium ad Carolum V, Amberes, 1555. Ad Ferdinandum Alvarum 
Toletum... Encomium, ibid., 1573. Munúsculo ad Didacum Espinosam, 
ibidem. El Túmulo Imperial, Valladolid. 1559. De Rebus Indicis... 
Libri XX (de los viajes de Colón, Magallanes, Vasco Xúñez, Pizarro, 
etcétera). 

El doctor Juan de Vergara (1492-1557), toledano, erasmista, cate- 
drático de Filosofía en Alcalá (1502), canónigo y secretario de Cis- 
neros un año antes de su muerte, quien se había valido de sus conoci- 
mientos para la Políglota; después secretario del arzobispo Alonso de 
Eonseca. el cual se gloriaba de tener en su casa quien respondiese en 
tan elegante latín á León X, como en el que le escribían, en nombre 
del Papa, Bembo y Sadoleto, viajó por España, Francia. Flandes 
y Alemania. Tradujo al latín, por orden de Cisneros, para la edición 
que proyectaba de Aristóteles, los tratados De Anima, de Física y 
Metafísica, y se hallan los ms. en Toledo. Salomonis libri ct Iesii 
Sirach, traducidos al latín, por orden de Cisneros. Las ocho Cuestiones 
del Templo, respondiendo á Iñigo de Mendoza, Toledo, 1552. Epigram- 
inata. Escribió sobre la Universidad de Alcalá y la vida de Cisneros, 
y cartas, que se hallan entre las de Marineo Sículo. Según Tamayo 
y Vargas y otros, fué también autor de la Historia ó descripción de 
la imperial ciudad de Toledo, Toledo, 1554; Madrid, 1641; obra que 
salió á nombre de un Pedro Alcocer. Relación de algunas cosas que 
pasaron en estos Reinos de Castilla desde que murió la reina doña 
Isabel, hasta que se acabaron las comunidades, Toledo, por Pedro de 
Alcocer (ms. de la Colombina). Descripción de la Universidad de Al- 
calá (ms., Xic. Antonio). Vida del cardenal Cisneros (ms. sin acabar). 
Consúltense: A. Bonilla y San Martín, Clarorum Hispanicnsium Epi- 
stolae, Parisiis, 1901 (Reme Hispaniquc, VIII) ; M. Serrano y Sanz, 
Juan de Vergara y la Inquisición de Toledo, en Revista de Archivos, 
etcétera (1901), t. V, págs. 896-912; (1902), t. VI, págs. 29-42 y 466- 
486; A. Bonilla, Anales de la lit. csp., Madrid, 1904, pág. 172; M. Pelayo, 
Heterod., II, pág. 6t¡. 

El doctor Pedro Juan Xúñez (t 1602), insigne filólogo, crítico 
y comentarista de textos greco-latinos, valenciano, que enseñó en 
Zaragoza, Barcelona y Valencia griego. Filosofía y oratoria, seguidor 
primero de Ramus, á quien oyó en París, luego aristotélico clásico, publi- 
có Institutiones Oratoriae collectae methodicos ex Institutionibus Ando- 
mari Talad, Valencia, 1552. Anonymi Compcndium de Syllogismis, 
íbid., 1553. De causis obscuritatis Aristoteleac et de illarum remediis. 



224 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Eiusdcni Liber de constructione Artis Dialecticae... Einsdcm Com- 
mcntarius in constitutionem Artis Dialecticae, ibid., 1554, 1558. In- 
stitutionum Phisicatum quatuor libri, Valencia, 1554. Apposita M. 7\ 
Ciceronis collecta, ibid., 1556; Venecia, 1570; Lyon, 1571 ; Colonia, 1571 ; 
Barcelona, 1588. De situ Orbis explanationes in Dionysium Afrum, ibid., 
1562. Tabulae Institutionnm Rhetoricarum, Barcelona, 1578. Institutio- 
niun Rhetoricarum l. V. Editio altera multo correctior et locuplcúor, 
ibid., 1585, 1593; traducción al romance, por Miguel Sebastián, en 1624. 
Grammatistica, seu de genuina graecarum literarum pronuntiatione y 
Libcllus de mutatione linguae graecae in Latinam, Barcelona, 1589. De 
Studio Philosophico, 1594; Lyon, 1621, con In Vitam Aristotelis No- 
tae. Progymnasmata, id est, praeludia quaedam oratoria ex progym- 
nasmatis potissimum Aphtonii (es una parte de las Instit. Rhetor.), 
Zaragoza, 1596, con la Ratio brevis et expedita conscribendi genera 
epistolarum illustriora, reimpresa aparte en Valencia, 1607. Gramma- 
ticae Graecae Institutiones. Phrynici Epitoma Dictionum Atticarum, 
Augustae, 1601. Rhetórica de Hermógencs, de Griega hecha Latina 
y mejorada muchísimo por el clarísimo Dr. Pedro Núñez Valenciano... 
y vertida en vulgar castellano por Miguel Sebastián, Presbítero, Rec- 
tor que fué de Galve y discípulo de Núñez y cathedrático de Rhetórica 
en la universidad de Zaragoza, año 1624 (en el códice B. 4. a , 445-5 
de la Colombina). Sobre Núñez: Specimen bibliothecae majansianae, 
págs. 79-81 ; Notas al Canto del Turia, 1778. El Omer Talón ó Ando- 
maro Talaeo era un francés discípulo de Pedro Ramus. Imprimió su 
Retórica en 1544. Bartolomé Gavilá, de Elche, compendió las Institucio- 
nes, Oscae, 1604; así como Vicente Ferrer, de Gandía, Valencia, 1655. 

173. Año 1552. Fray Pedro Alfonso, benedictino de Monserrat, 
burgalés, publicó De Inmensis Dei bcncficiis, Barcelona, 1552. De 
Eucharistia. De Vita solitaria. De Religionc. De Iumortalitate Animac. 
De Vita Mariae Virginis: todo ello en Barcelona, 1562. De Praepara- 
tione ad mortem, ibid., 1568. Diálogos entre Christo y el Alma, ibid., 
1569. — Luis de Aranda, de Ubeda, publicó La Glosa de Moral sentido 
en prosa á las coplas de D. Jorge Manrique, Valladolid, 1552. Avisos 
sentenciosos, Granada, 1575. Glosa á los Proverbios de D. Iñigo López 
de Mendoza y á xxiv Coplas de las Trecientas de Juan de Mena, en 
verso, Granada, 1578. Glosa Peregrina, porque va glosando pies de- 
diversos Romances, Sevilla, 1607. — Auto agora nuevamente hecho so- 
bre la quinta angustia que N. S* pasó al pie de la Cruz...; Romance 
muy devoto en contemplación de la pasión de N. Rcdcmptor Jcsu- 
christo, MDLII, Burgos (Gayangos en Ticknor, Adic, t. III, pág. 518). 
— La Institución: Definiciones y actos capitulares de la ínclita cava- 
Hería de la orden de Calatrava, Toledo, 1552. — Luis de Centellas 
publicó Cartas al Dr. Manresa sobre la ciencia oculta y piedra philo- 
sophal, 1552. Coplas sobre la piedra filosofal. — Despertador del alma 
dormida, Zaragoza, 1552. — Fray Antonio de Espinosa, dominico, 



S. XVI, 1552. ALONSO DE ULLOA 



225 



publicó Reglas de bien vivir y menosprecio de mundo y Lecciones de 
Job, 1552. In summulas. — Fray Andrés Flórez publicó la Doctrina 
Christiana del Ermitaño y Niño, Valladolid, 1552. Primer tratado de 
tres. Es doctrina para grandes, Granada, 1557. — Bartholomei Fumi 
Placentini, ordinis praedicatorum ac haereticae prazñtatis Inquisi- 
toris Summa: qiiae Áurea Armilla inscribitur (de casos de con- 
ciencia), Medina, 1552. — Antonio Gómez de Tala vera, publicó Varia- 
rum Resolutionum Juris Civilis, Communis et Regii Hbri III, Salamanca, 
1552. In leges Tauri, ibid., 1555. Ambas obras, 2 vols., Lyon, 1661. 
— El doctor Alfonso García, deán de Santiago y Segovia y oidor 
del Rey, tradujo los dos últimos libros de la traduoción hecha por 
Pero López de Ayala de la Cay da de Príncipes, de Boccaccio, Alca- 
lá, 1552. — Alexo de Herrera publicó el Espejo de la conciencia, Me- 
dina, 1552. — Fray Cristóbal Mansilla, dominico, publicó Invectiva 
contra el heresiarcha Luthero, Burgos, 1552. — Francisco Juan Mas, 
valenciano, publicó Epitome Copiae verborum, Valencia, 1552. Com- 
pendium libelli Hadriani Cardinalis de sermone Latino, ibid., 1554. 
— Alonso Muñoz de Pamplona publicó Recopilación y elucidación 
de los Fueros de Aragón, Zaragoza, 1552. Publicáronse después los 
Fueros y observancias de las costumbres escripias del Reyno de 
Aragón, en Zaragoza, 1576, 1586, 1593, 1623, 1624, 1627, etc. — Alonso 
Núñez de Reinoso, de Guadalajara, publicó la Historia de los amores 
de Clareo y Florisea y de los Trabajos de Isea..., Venecia, 1552. Fué 
traducida al francés y está tomada, en parte, de los Ragionamenti 
(1546), de Ludovico Dolce, y por ellos, del Leucipe y Clitofonte, de 
Aquiles Tacio, alejandrino. Tiene el mérito de ser acaso la más anti- 
gua imitación de las novelas griegas publicada en Europa. — Diálogos 
de Diego Núñez Alva de la vida del Soldado, en que se quenta la 
conjuración, y pacificación de Alemana con todas las batallas, recuen- 
tros y escaramugas que en ello acontecieron en los años de mil y qui- 
nientos y quarenta y seys y siete, y juntamente se descrive la vida del 
Soldado, Salamanca, 1552; Cuenca, 1589. Reeditado en Madrid, 1890 
(Libr. de antaño). — Diego Pisador, vecino de Salamanca, publicó el 
Libro de música de vihuela, Salamanca, 1552. — El doctor Antonio de 
Porras, canónigo de Plasencia, publicó el Tratado de la oración, Al- 
calá, 1552. — Juan de Quirós, toledano y cura de Sevilla, publicó 
Cristopathia, Toledo, 1552, 1555; en 7 cantos. Ms., en la bibl. Osuna, 
con fecha de 1591. — El obispo Don Diego de Simancas, cordobés, pu- 
blicó Institutiones Catholicae, Valladolid, 1552; Alcalá, 1569. Enchi- 
ridium Iudaicum violatae Rclig'wnis y Annotationes in Zanchini librum 
de Haereticis y De Dignitatc Episcoporum, Amberes, 1573. Liber 
Disceptationum, Salamanca, 1556; Amberes, 1575. De Episcopis Iu- 
risperitis, Amberes, 1574. Defensio Statuti Toletani, ibid., 1575. De 
República Collectanea, Valladolid, 1565; Venecia, 1569. — Alonso de 
Ulloa, que vivió en Venecia y tradujo al italiano muchos libros es- 
pañoles, publicó en castellano El Duelo de Mucio JustinopoUtano.. 

i5 



226 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Venecia, 1552. Diálogo de las Empresas militares y amorosas de 
Paulo Jovio, ibid., 1558; Lyon, 1561, 1562, 1602. Suceso de la Jomada 
que se comenzó para Tripol año de 1559, ibid., 1569. Comentarios 
de la guerra del duque de Alva contra Guillermo de Nasau, año 1568, 
Venecia, 1569. — Juan de Valverde de Amusco publicó De Aniña ct 
Corporis sanitate tuenda, París, 1552; Venecia, 1553. De la compo- 
sición del Cuerpo humano, Roma, 1556. — Cristóbal de Vega (t 1573), 
alcalaíno, publicó De Curatione Caruncularum, Salamanca, 1552. In 
Hippocratis Prognostica é In Aphorismos Hippocratis, ibid., 1552. 
In Galeni de Differentia Febrium, Alcalá, 1553. De Urinis, ibid., 
1553. De pulsibus atque Urinis, ibid., 1565. De Arte medendi, Lyon, 
1565; Alcalá, 1580. Todas las obras en Lyon, 1580, 1626. — Diego de 
Villalpando, leonés, publicó Repctitio Legis XXII, Tit. I. Partí- 
tae VII, León, 1552. Repertorium, Valladolid, 1574. — Francisco de 
Villalpando, architecto, publicó Tercero y Quarto Libro de Architec- 
tura de Sebastián Serlio Bolones, Toledo, 1552, 1563, 1573. 

17 4. Año 1553. Este año se imprimió en Ferrara la famosa Bi- 
blia de Ferrara: Biblia en lengua Española traducida palabra por 
palabra de la verdad Hebraica por muy excelentes letrados, vista y 
examinada por el oficio de la Inquisición, con privilegio del ilus- 
irísimo señor Duque de Ferrara. En otros ejemplares se lee año 5313 
de los judíos, que equivale al 1553 de Cristo. Se reimprimió en Am- 
beres, 5371 (161 1 de J. C.) ; ibid., hacia 1620; ibid., 5606 (errata, por 
5406) ó sea 1646 de J. C...; ibid., 5421 (1661 J. C.) ; ibid., 5486 (1726 
J. C.) ; ibid., 5522 (en hebreo y castellano iuxtalineal.) Nótese que 
en cada nueva edición se van modernizando algunas voces; pero siem- 
pre es importantísima obra para el conocimiento del viejo castellano. 
De la Biblia, de Ferrara, hay dos clases de ejemplares: unos dirigidos 
á Hércules de Este, cuarto duque de Ferrara, por Duarte Pinel y 
Jerónimo de Vargas, en 1553; otros á doña Gracia Xasi, por Jom 
Tob Athias y Abraham Usque, en el mismo año. Doña Gracia era 
una judía portuguesa muy rica, que estuvo en Italia en 1553, según 
cuenta Villalón (Viaje de Turquía, fol. 122) y, pasando por Ferrara, 
le dirigieron el libro, contribuyendo quizá ella á los gastos. 

Agustín de Almacán, madrileño, hijo del doctor Almaqán, médico 
de su Majestad, publicó El Momo. La moral é muy graciosa historia 
del Monw: compuesta en Latín por el docto varón León Baptista 
Alberto Florentín. Trasladada en Castellano, Alcalá, 1553; Madrid, 
1598. — Pedro Altamirando, el Mozo; natural de Hontiveros, publicó 
el auto de La aparición que X. S. Jesucristo hizo á los discípulos 
que iban á Emaus, en metro de arte mayor, Burgos (ejemplar de La 
Barrera). — Don Juan de Borja, duque de Gandía, hijo de San Fran- 
cisco de Borja y de doña Leonor de Castro y Meló, comendador de 
Re;, na, embajador de Portugal y Alemania, mayordomo mayor de 
doña María de Austria, mujer del emperador Maximiliano II é hija 




PARTE PRIMERA 
2^elaefc>:ontea Deti>eru .&ue traetalaDemarca* 
cion De fus p:ouincu ts:la Deferí pcion Sellas ♦ )Las 
fimdaeiones De las imeuaseíudadesXosrítos £ 
coftumbzesDe los indios ♦ y otras eofas eftrañas 
Dignas De fer fabídas, *f cefca poz Pedro $ Cieea 
fce S^eon ve3íno De Seuilla* 

fTCo np2iuilfegiQ Real 




(Sevilla, 1553. Del ejemplar firmado por el autor.) 



S. XVI, 1553. JUAN DE SEGURA 227 

de Carlos V, publicó la Via Spiritus, agora nuevamente abreviado, 
Toledo, 1553. Cien Empresas morales, Praga, 1581; Bruselas, 1680, 
aumentada la segunda parte. Tratado de las cosas de la Samarilana. 
— Baltasar Manuel Bou publicó De Sphera Mundi. Access ^runt 
duodecim tabulae coelestium domiciliorum et earum praeceptio ad 
elationem atque altitudinem poli Valentiae, 1553. — Tractado llamado 
Cruz de Christo con otro tractado de mística theología de S. Buena- 
ventura, llamado Viae Syon lugent, con otra obra dicha Praeparatio 
mortis. Compuesto por un frayle de la orden de los menores, Medina 
1553. — Pedro de Qeza de León (1518-1560), sevillano, publicó Primera 
parte de la Crónica del Perú, Sevilla, 1553; Amberes, 1554; Rorna, 
1555; Venecia, 1556, 1560, 1576. Tercer libro de las guerras civiles del 
Perú, el cual se llama la Guerra de Quito, Madrid, 1877. Segunda 
parte de la Crónica del Perú, Madrid, 1880. Guerra de las Salinas, 
t. LXVIII de la Colecc. de doc. para la Hist. de Esp. Guerra de Chupas, 
t. LXXVI de la misma. — Fray Antonio de Córdoba, franciscano 
de la provincia de Castilla, publicó Annotaüones in Dom. Sotum circa 
secretum, Alcalá, 1553. De detractione et famae restitutione, ibid., 
1553. De indulgentiis , Alcalá, 1554; Ingolstad, 1582. Expositio regulae 
fratrum Minorum, Lovaina, 1554; Madrid, 1616. Arma Fidei, Alcalá, 
1562. In quatuor libros Magistri Sententiarum, Alcalá, 1562, 1569. 
Tratado de los casos de consciencia, Toledo, 1573, 1575, 1578; Zaragoza, 
1581; Barcelona, 1581 ; Zaragoza, 1583; Toledo, 1584; Alcalá, 1589, 
1590, 1592; Zaragoza, 1593; Breslau, 1599 ; (ital). Quaestionarium 
íheologicum, sive Silva Casuum Conscientiae, 5 partes, Toledo, 1578; 
Ingoldstad, 1593. Additiones in compendium privilegiorum fratrum 
Minorum Alphonsi de Casarrubios, Ñapóles, 1595. — Alonso Díaz de 
Osma, canónigo burgalés, publicó La Vida y algunos milagros de S. Ca- 
silda, 1533. — Francisco Galles publicó Epitome troporum et schema- 
tum, 1553. — Del inquisidor, pesas y medidas, de los vestidos y otras 
cosas, Zaragoza, 1553. — Fray Pablo de León, dominico, publicó Guía 
del Cielo, Alcalá, 1553; enérgica y elocuentísima censura de los des- 
órdenes públicos. — Fernando de Mena publicó Claudii Galeni de Pul- 
sibus, del griego; Alcalá, 1553. De Urinis, ibid., 1553. De ratione per- 
■miscendi medicamenta, Alcalá, 1555; Turín, 1587. In libros de sangui- 
nis missione et purgatione Cl. Galeni, Alcalá, 1558; Turín, 1587, etc. 
Methodus febrium omnium y De Septimestri partu et purgantibus 
medicamentis, Amberes, 1568, "te. — Cristóbal Méndez, médico de 
Jaén, publicó Del exercicio y de sus provechos, Sevilla, 1553. — Diego 
Ortiz publicó El primo libro de Diego Ortiz Tolletano, nell quale si 
tratta delle Glosse sopra le cadenze ed altre sorte de punti, é la música 
del Violone, Venecia, 1553. Hymni, Magníficat, Salve, Psalmi et alia 
diversa Cántica IV vocum, Venecia, 1565. — Miguel Sagaun publicó Con- 
cordia aromatariorum Caesaraugustanensium, Zaragoza, 1553. — Juan 
de Segura, rector del Colegio de Valladolid, mártir en la Florida, pu- 
blicó, probablemente, si no fué otro autor sinónimo, el Libro de la ins- 



228 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

titución Cristiana en Ejercicios espirituales, Burgos, 1553, 1554. Pero 
con certeza, el Tratado de la Humildad y Obediencia, Madrid, 1600. — 
Francisco Tarrafa, canónigo barcelonés, publicó De Origine ac rebus 
gestis Regum Hispaniae, Amberes, 1553; Colonia, 1577; en castellano, 
Barcelona, 1563. — Fray Alonso de Traspinedo, Jerónimo, publicó 
Tratado de la Vida de Christo con los Mysterios del Rosario, Ambe- 
res, 1553, con el anónimo Fasciculus Myrrhae. — Samuel Usque, hebreo, 
publicó Consolación á las tribulaciones de Israel, Ferrara, 1553. — Fray 
Gabriel de Vaca, franciscano, publicó Sermonario Quadragesimal 
medicinal, Valladolid, 1553. — Gaspar Jerónimo Valle publicó De 
Prosodia, Alcalá, 1553. — Fray Juan Viguera, dominico granadino, pu- 
blicó Opusculum de consolatione Agonizantium, París, 1553. Institu- 
tiones ad naturálem et Christianam Philosophiam y Commentaria i/^ 
D. Pauli Epistolam ad Romanos, París, 1558. — Blas de Villafranca 
publicó Mcthodus refrigerandi vini et aquae per salnitrum, etc., Vene- 
cia, 1553. Varia rerum naturalium problemata, Venecia, 1553. 

. 175. Año 1554. El Lazarillo de Tormes. Sin nombre ele 
autor y sin punta, al parecer, de intencionado propósito, ni me- 
nos de vanas pretensiones, salió á la estampa hacia los últimos 
años del reinado de Carlos V un librejo, tan corto en tomo, 
cuan largo en biena fortunado suceso. Corrió dentro y fuera de 
España con tan buena estrella y general aplauso, cual no se 
recordaba de otro alguno desde que se publicó la Celestina ni 
había algún otro de sonarse hasta que Guzmanillo y Don Qui- 
jote vinieran al mundo. Como aquélla había sido la más fa- 
mosa obra de ingenio en tiempos de los Reyes Católicos y ha- 
bían de serlo éstas en el de los Felipes, fuélo el Lazarillo en el 
del Emperador. Fué el libro de todos : de la gente letrada y de 
la gente lega, de eclesiásticos y seglares, del pueblo bajo y de 
las personas de cuenta. Aventureros y merchantes llevábanlo 
sin falta en la faltriquera, como en la mochila trajineros y 
soldados. Veíase en el tinelo de pajes y criados no menos que 
en la recámara de los señores, en el estrado de las damas como 
en el bufete de los letrados. Los españoles solazábanse con su 
leyenda, hallando pintadas al vivo en diminuto cuadro las cos- 
tumbres, sobre todo, del pordiosero, del clérigo y del hidalgo, 
á que se reducían las maneras de vivienda en la España de 
aquellos tiempos; los extranjeros aprendían en él la lengua 
castellana, como en la más sencilla Cartilla de entonces y en el 
más entretenido Catón. Los más de los lectores modernos, que 



S. XVI 1 , 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 229 

en corto espacio de tiempo recorran las siete aventuras que 
cuenta Lázaro, extrañarán la increíble fama que alcanzó libro 
tan llano, tan sin pretensiones, tan poco erudito, tan desprovisto 
de trama, enredo y desenlace, y, á lo que parece, de tan poco 
momento en el fondo como descuidado en la forma. Y con 
todo, esta increíble fama tiene su porqué y no tan á trasmano, 
que no dé con éi cualquiera que atentamente lo leyere. Es una 
sátira viva y mordaz de la sociedad española de la primera 
mitad del siglo xvi, tanto más picante y sangrienta cuanto más 
rebozada, que ni se trasluce la menor intención; cuanto más 
«desinteresada y desapasionada, que ni rastro del autor se halla 
en ninguna parte ; finalmente, cuanto más á la pata la llana 
escrita y hasta descuidada en estilo y lenguaje. Un pobre dia- 
blo, sin letras ni caudal, obedeciendo al mandado de un señor, 
á quien debe mercedes, narra los casos que le han sucedido, de 
tan poco momento como el narrador que pasó por ellos. Llega 
á tal punto la naturalidad y verdad de esta autobiografía, na- 
rrada por un hombre vulgar y lego, que muchos han creído 
á pies juntillas que, así como suena, el que escribió el libro 
fué lego y vulgar y lo que escribió fué su propia autobiografía. 
"My impresión, dice Fonger de Haan (An Outline of the his- 
iory of the novela picaresca in Spain, 1903, pág. 13), is that 
the author, whose ñame \ve can only hope some happy discovery 
may reveal, was a person who may have gone through preci- 
sely those adventures that he describes, being of humble birth 
and later of modest position, in which he became known as 
relating interesting things that liad befallen him in his youth, 
and that he was requested by a person of rank to put his ex- 
periences on record for the amusement of the general public." 
No soy yo de este parecer, ni mucho menos; pero de él puede 
sacar el lector la veracidad y puntualidad con que en este ii- 
brito se halla retratada la sociedad española de aquella era, 
tan grande en acontecimientos políticos, cuan poco conocida 
en la vida interna de los españoles y en la literatura que de 
ella nos queda y que nos la pudiera dar á conocer. Aquella li- 
teratura va aclarándose poco á poco con la publicación de obras 
antes desconocidas ; pero todavía no se ha descorrido el velo 
que sobre ella echó el cambio repentino que en el pensar his- 



23o ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

paño trajo el advenimiento de Felipe II. Todos los grandes 
pensadores del reinado del Emperador eran más ó menos eras- 
mistas y renacentistas en ideas y en arte, participando de ello 
hasta las gentes sin letras, el pueblo, los señores y el mismo 
Carlos V, grande amigo de Erasmo. Pero con Felipe II (1555), 
los pocos retrasados que quedaban y que arrinconados no ha- 
bían cejado en su porfía, diríase que, envalentonados ahora con 
el modo de pensar del Rey y de la Corte, que tras el Rey va 
siempre, ganaron la batalla, y tan ganada, que á poco no quedó, 
al parecer, otro rastro de renacimiento en España que el italiano 
de pura forma. No conozco sentencia de más monta y alcance en 
el arte que aquella de Maese Pedro: "Llaneza, muchacho, no te 
encumbres, que toda afectación es mala." {Quij., 2, 26.) Prosa 
más llana y sin afectación no se había escrito en castellano 
hasta que se escribió el Lazarillo. Hallaréis trozos tomados del 
natural en el Arcipreste de Talavera y en la Celestina; pero 
entre otros amanerados, latinizantes, campanudos, propios del 
escritor renacentista, que teniendo ante los ojos el período la- 
tino y creyendo además que el arte de escribir es cierta manera 
de expresarse más levantada y rimbombante que la usada entre 
vecinos, en casa ó en la plaza, soplaba su péñola, estufaba su 
período, ahuecaba su voz, para no escribir como se hablaba. 
El autor de Lazarillo escribía como hablaba, y esta novedad y 
esta verdad encantó á los lectores, como encantan siempre y 
traen cogidos de pies y manos á los lectores la verdad y la 
novedad en cualquier obra de arte. "Le type le plus pur de la 
prose castillane du genre familier, que n'ont point encoré al- 
térée ni la pompe et le clinquant des periphraseurs andalous, ni 
la période alambiquée et enchevétrée des latinistes, ni les poin- 
tes ou autres roueries du conceptisme. " (Morel-Fatio, Etad. 
sur l'Espagne.) Hasta los descuidos propios del habla familiar 
hallaremos en el trabar de palabras y cláusulas, que á veces 
hacen flojo y no bien atado el estilo, cual suele procurarlo el 
delicado artista de la palabra. Pero acaso aquí estos descuidos 
y flojedad sean virtudes, ya que el que habla es un muchacho 
sin letras, en quien la menor afectación abultara y desdijera 
mucho más que en otros escritores. Pintar bien las costumbres 
y en lenguaje llano y sin pizca de afectación cualidades son 



S. XVI, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 2Í3l 

que debieron de contentar á los lectores de Lazarillo; pero, 
para mí tengo que, si más no hubiera en la obra, jamás alcan- 
zara la boga y renombre que alcanzó. Como eso pudiéralo ha- 
ber escrito un pregonero toledano, que hubiera sido adestrador 
de ciego, mozo de un clérigo, de un escudero, de un buldero, 
con todo lo demás que Lázaro fué. Lo que el tal Lázaro no 
pudo haber escrito es el libro del Lazarillo. Digo, según á mí 
se me entiende, pues ya hemos visto que tal cree De Haan, á 
quien acaso sigan otros autores. La razón es por que á ese libro 
de costumbres bien pintadas y en estilo llano y sin afectación, 
que pudiera haber escrito Lázaro, como escribió la Conquista 
de Méjico un simple soldado del ejército de Cortés, le faltaría 
el alma, que es la que al Lazarillo da su verdadero valor y por 
la cual logró tan envidiable nombradía. El Lazarillo no fué 
obra de Lázaro ni de ningún pregonero toledano que algo más 
no fuese; es obra de un hombre harto sesudo, es obra harto 
madura, de harto hondo juicio crítico, de ironía harto delicada 
y refinada para pensada y escrita por un lazarillo, un aguador 
ó un pregonero. La erudición es corta; pero todavía es dema- 
siada para un ganapán de Zocodover. Plinio, Marco Tulio, Ga- 
leno, Alejandro, el conde Alarcos, Marías, Ovidio, Santo To- 
más, Penélope, Massuccio, la Sagrada Escritura: pocas citas 
y lecturas eruditas nara un letrado del siglo xvi ; pero dema- 
siadas para un pregonero. Por más que se pondere la cultura 
de aquellos tiempos, no creo que la hez del pueblo fuera mu- 
cho más erudita que la de hoy, y no creo haya hoy lazarillo, 
aguador, mozo de servicio ni pregonero que alcanzara á traer 
esos nombres ni á citar con la puntualidad que en el Lazarillo 
se citan. Mayor erudición no cabía, so pena de ser afectado el 
pobre lego, que su vida narraba; mas aun la que tiene, si no 
desdice del que se supone escribir, dice bien á las claras que 
otro escritor más letrado es el que le menea la pluma. Pero, 
además, no hubo tal Lazarillo en el mundo, fuera de la cabeza 
del que ingenió la traza del libro. El nombre Lázaro basta para 
probarlo. ¿Por qué no se llamó Diego ó Miguel? Porque Lá- 
zaro era nombre tradicional del hombre de desdichas, y así lo 
escogió el autor del libro para su protagonista. Llevaba este 
significado en su misma etimología popular de sonsonete, de 



232 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

lacerar, lazrar, padecer. A ello aluden los refranes, que trae 
Correas, pág. 394: Por Lázaro laceramos, por los Ramos bien 
andamos. Id. 444: Más pobre que Lázaro. Id. 618: Más pobre 
que Lázaro y que Job. Id. 535 : Estar hecho un San Lázaro 
(de uno que tiene muchas llagas). Id. 618: Más llagado que 
disciplinante, que San Lázaro. Era, además, nombre y como 
adjetivo del que padece la lepra ó San Lázaro. Burgos, Pro- 
piedad, 6, 6: "Algunas vezes nacen corrompidos, quando sus 
padres son no menos por alguna gran enfermedad gastados; 
como parece en los lazaros, que comunmente engendran sus 
fijos corrompidos." Del que se hace ó parece bobo, pero es 
taimado y sabe hacer de las suyas, corren varios refranes. 
Correas, pág. 588: Como el bobo de Perales. (Dícese por 
bobo, malicioso y bellaco. Es el cuento que hubo en Perales 
de Zamora, digo en Extremadura, un criado de monjas, que 
las burló á todas. Más parece matraca que verdad.) En la 
Picara Justina: Como el bobo de Plasencia, que, escondido de 
una dama debajo de la cama, luego que vio entrar al galán, 
salió de donde le había metido la dama, y dijo: Acá tamo toro. 
En Correas, pág. 88: El bobo de Coria, que empreñó á su 
madre y á sus hermanas, y preguntaba si era pecado. Y el otro, 
pág. 493: Hágome bobo y como de todo. A\ cual alude la copla. 

A mí me llaman el bobo | el bobo de mi lugar; ¡ todos co- 
men trabajando, | yo como sin trabajar." 

No sólo escogió el autor el nombre de Lázaro para su pro- 
tagonista por ser nombre de desdichas y pobreza, sino además 
por serlo del bobo bellaco, que dice Correas. Es, de hecho, 
Lazarillo un simple; pero también un picaro redomado, inge- 
nioso, como en estos refranes del bobo. Lo que al de Coria 
atribuye el refrán de Correas, atribuye á un Lazarillo aquel 
otro que trae la Lozana andaluza (Libr. Raros, vol. I, pá- 
gina 180) : "Porque aquella mujer no ha de mirar que yo no soy 
Lazarillo, el que cavalgó á su agüela, que me trata peor." La 
Lozana andaluza se escribió en 1524 y se imprimió en 1528. 
El Lazarillo es posterior, y así no alude á él Delicado, autor 
de aquella obra; además de que nuestro Lazarillo no cabalgó 
á su abuela; finalmente, no sólo trae Correas el refrán del 
bobo de Coria, sino también Sebastián Horozco en su Refreí 



S. XVI?, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 233 

ñero, hecho á mediados del siglo xvi. El refrán de la Lozana 
andaluza es, pues, variante del de Coria, Plasencia y Perales, 
y bien antiguo, á fuer de refrán. Túvolo, pues, el autor del 
Lazarillo en cuenta al pintar su protagonista, llamándole Lá- 
zaro por ser pobre y desdichado, y no menos por ser bobo, 
bellaco y picaro, que son los dos caracteres del Lazarillo de 
Tormes. Todo lo cual prueba que Lázaro nunca fué en el 
mundo, sino que es el Lázaro tradicional de los refranes, to- 
mado por el autor para personaje principal de su novela. 

Otro carácter de Lazarillo es haber sido mozo de muchos 
amos, y esta es cabalmente la traza del libro, como lo dice 
su título: La vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas 
y adversidades. Esto es, de un mozo de muchos amos, que con 
todos ellos padece desdichas, y él es bobo marrullero, por todo 
lo cual le cuadraba bien el nombre tradicional de Lázaro. Pero 
esto del mozo de muchos amos no parece era menos tradicio- 
nal. En el Menechmos (esc. n), publicado el 1559, el médico 
Averroes dice de su criado Lazarillo: "Es el más agudo rapaz 
del mundo y es hermano de Lazarillo de Tormes, el que tuvo 
trecientos y cincuenta amos." Habiéndose publicado el Laza- 
rillo pocos años antes y no habiendo tenido ni una docena de 
amos, es de creer que este dicho de Timoneda aluda más bien 
á un Lazarillo tradicional de muchos amos, que por eso llamó 
así al criado del médico Averroes. El mismo hecho de los mu- 
chos amos toca Agustín de Rojas en el Viaje entretenido (año 
1603), donde dice (págs. 5-6): "¿Qué azuda de Toledo ha 
dado más bueltas, qué Guzmán de Alfarache ó Lazarillo de 
Tormes huvieron más amos ni hicieron más enredos, ni qué 
Plauto tuvo más oficios, que yo en el discurso deste tiempo?" 
Hubo, por consiguiente, un autor que recogió en un haz estos 
tres tradicionales caracteres atribuidos al legendario Lázaro, 
cuyo origen es el Lázaro mendigo del Evangelio (Lucas, 
16, 20), el Lázaro resucitado por Jesús (Juan, 11, 2), el San 
Lázaro, de donde se dijo lazareto, y no menos la etimología 
popular, de lacerar, lazrar. Los tres caracteres tradicionales 
son el ser pobre y desdichado, el ser bobo bellaco y el ser mozo 
de muchos amos. Tal fué la traza del libro de Lazarillo de 
Tormes, el cual, por tanto, nunca fué en el mundo, fuera de 



234 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

la cabeza que ingenió el libro, amañando los Lázaros etimo- 
lógico-históricos de los refranes y del habla castellana. 

¿Para qué tramó así su novela el autor? Claro se ve que 
para hacer un cuadro de las costumbres del pueblo español de 
su tiempo, de los de arriba y de los de abajo, de los amos po- 
derosos, ricos, apretados y miserables, y de los criados ó mo- 
zos que con tales amos tenían que padecer mil lacerias, miseria 
y hambre en el cuerpo y humillación y vileza en el ánimo. 
Mil lacerias laceró y padeció el lacerado Lázaro, cifrando en 
sí lo que padecían y laceraban todos los que servían á amos 
en España. De niño tuvo que vivir con su madre, viuda y aba- 
rraganada con un negro ladrón, y que acabó en la horca. Sir- 
vió de adestrar á un ciego, que "ganaua más en un mes que 
cien ciegos en un año" ; pero "jamás tan avariento ni mez- 
quino hombre no vi, tanto que me mataua á mí de hambre". 
Pasó á servir á un clérigo, que "cinco blancas de carne era su 
ordinario para comer y cenar"; pero "el primero trayame 
muerto de hambre, y dexandole, topé con estotro, que me tiene 
ya con ella en la sepultura". Siguióse un escudero, á quien 
hubo de mantener el criado con lo que pordioseaba, en vez de 
mantenerle á él el finchado y puntoso amo. Después el calle- 
jero del fraile de la Merced y el tuno del buldero, el capellán, 
el alguacil y el arcipreste de San Salvador, con quienes se 
tuvo que rebajar para poder vivir, llegando hasta sufrir pa- 
cienzudamente los cuernos. ¡Y á esto último de la cornamenta 
llama su prosperidad y la cumbre de toda buena fortuna! 
La ironía corre tan honda y encubierta por todo el libro, que 
no la han visto los que lo han creído escrito por un pobre 
pelagatos. Ella es el alma de la crítica social de la novela, que 
á las veces rompe afuera en quejidos de tanta potencia filo- 
sófica como éstos: "E todo va desta manera." "¡Quántos deue 
de auer en el mundo, que huyen de otros, porque no se veen 
á sí mesmos!" "No nos marauillemos de un clérigo ni frayle, 
porque el uno hurta de los pobres y el otro de casa para sus 
devotas y para ayuda de otro tanto, quando á un pobre es- 
clauo el amor le animaua á esto." Y así otras al mismo tenor. 
Dígase ahora si estas honduras filosóficas, si esta delicadísima 
ironía, si esta traza ingeniosa para criticar á toda la sociedad en 



S. XVI, I554. EL LAZARILLO DE TORMES 235 

pocos personajes, si este recoger en uno los tipos legendarios,, 
son cosas que ocurran á un pregonero, tan con cuernos cuan sin 
letras. Y el lenguaje llano y tan acomodado á un hombruco de 
ese jaez y los medios tan sencillos para tan cumplidamente lograr 
tan grandes efectos, ¿no dicen á voz en grito que el autor fué tan. 
discreto como filósofo, tan artista como castizo escritor? Atri- 
buido antes el libro á don Diego Hurtado de Mendoza, es muy 
probablemente de Sebastián de Horozco, escritor erasmista. 
ducho en refranes y en cosas del pueblo, y que, por la elevada 
condición de toda su parentela, ni publicó sus versos ni este 
libro, que pudo sustraérselo alguno de sus amigos, imprimién- 
dolo fuera de Toledo, donde él vivía. 

176. Que hubo del Lazarillo una edición príncipe de Amberes, 
1553, lo insinuó Brunet (Manual, 1862): "Hurtado de Mendoza: La- 
zarillo de Tormos, 1553, in-16, Anvers, que nous n'avons pas vue." 
Ni ha visto nadie tal edición. Que la bubo, sin embargo, de aquel año 
ó anterior, parece sacarse de lo que dice la de Alcalá de 1554: "nue- 
vamente impresa, corregida y de nuevo añadida en esta segunda im- 
presión." ¿A qué primera alude, pues ésta de Alcalá salió el 26 de 
Febrero de 1554 y no parece ser reimpresión de la de Burgos del 
mismo año, pues ni tiempo, material parece que hubo para que de 
Burgos llegara á Alcalá y allí se corrigiese, añadiese é imprimiese, 
aun en el caso que en Burgos se hubiese impreso á principios de año? 
Véanse las primitivas ediciones: Burgos, Juan de Junta, 1554; Alcalá, 
Salzedo, 26 de Febrero de 1554; Amberes, Nució, 1554; Amberes, 
Simón, 1555 (con la Segunda Parte). La de Amberes, Nució, 1554, 
parece reproducción de la de Burgos, 1554. La de Alcalá no parece 
ser reproducción de la de Burgos, sino de otra edición anterior. 

El año de 1555 salió de las prensas de Martín Nució, de Amberes, 
con privilegio imperial, la Segunda parte del Lazarillo de Tormes 
y de sus fortunas y adversidades, que comienza con la última frase 
del primer Lazarillo : "En este tiempo estaba en mi prosperidad v en 
la cumbre de toda buena fortuna." Sus andanzas debajo del mar, 
convertido en atún, encierran en símbolo alusiones que no podemos 
descifrar; pero que ponen al libro en otro género muy diferente' 
de crítica simbólica que la del Lazarillo de Tormes primitivo. Des- 
conócese su autor. En 1620, un español que vivía en París hizo 
otra Segunda parte de Lazarillo, publicada en castellano y en francés. 
Llamábase H. Luna, intérprete de lengua española, y debe de ser 
el Juan Luna que en 1619 publicó otro libro bilingüe : Diálogos fami- 
liares, en los cuales se contienen los discursos, modos de hablar, 
proverbios y palabras españolas más comunes, muy útiles para los que 
quieran aprender la lengua castellana, pues no era raro escribir Juan 



2 36 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

con H. "Se imprimió dos veces, dice Menéndez y Pelayo (Heterod., 
II, 519): una en París, 1620, y otra también en el extranjero, aunque 
dice falsamente Zaragoza, en 1652." El lenguaje es tan castizo como 
el del primer Lazarillo y más corrido, mejor construida la frase. Si 
no hizo ruido fué por no haberse impreso en España, ser muy libre 
contra el Santo Oficio y no tener la originalidad del librito, que imitó 
tan galanamente, pues de suyo es una verdadera joya literaria y pin- 
tura real y viva de la sociedad de su tiempo. También imitó al Lazarillo 
Juan Cortés de Tolosa en el Lazarillo de Manzanares, con otras nove- 
las, publicado en Zaragoza, 1617, y en Madrid, 1620. Fué el primitivo 
Lazarillo prohibido por la Inquisición, índice de Valdés de 1559, á 
causa de sus críticas clericales ; pero como seguía leyéndose y trayén- 
dose del extranjero, se imprimió, expurgado, en Madrid, 1573; Tarra- 
gona, 1586; Zaragoza, 1599; Medina del Campo y Valladolid, 1603. 

Desconócese el autor de Lazarillo. El primero que habló de él 
fué el padre Sigüenza, en la Tercera parte de la Historia de su Orden 
(1. I, cap. XXXV), atribuyendo la obra al padre Jerónimo fray Juan 
de Ortega, elegido general en 1552. Cuenta que se decía haberlo com- 
puesto en su juventud, estudiando en Salamanca, y que se halló en 
su celda el borrador. Esto escribía el padre Sigüenza el año de 1605. 
Dos años después, en 1607, se publicó el Catalogus clarorum Hispaniae 
scriptorum... opera ac studio Valcrii Andrcac Taxandri, donde se lee 
(pág. 44) : "Diego Hurtado de Mendoza, persona noble y embajador 
-de César cerca los venecianos dicen que escribió un comentario de 
Aristóteles y la guerra de Túnez que él mandó en persona. Poseía 
rica biblioteca de autores griegos, que dejó al morir á Felipe II. 
Compuso también poesías en romance y el libro de entretenimiento 
llamado Lazarillo de Tormes." Este Catalogus era como un índice de 
la obra de Schott, Hispaniae bibliotheca, en cuya edición de 1608, 
pág. 543, se dice: "Eius (Mendoza) esse putatur satirycum illud ac 
ludicrum Lazarillo de Tormos, cum forte Salmanticae civili iuri ope- 
ram daret." El se dice muestra que corría tal opinión, como la otra 
del padre Sigüenza, á principios del siglo xvii; pero ni el editor de 
las poesías de Mendoza (1610) ni Baltasar de Zúñiga, que escribió 
su biografía (1627), hacen la menor mención de ello. 

Tamayo de Vargas fué el que la propaló, tomando la noticia de 
Andrés y Schott y poniéndola en su Junta de libros, 1622, y al mismo 
tiempo cita el pasaje del padre Sigüenza. Ambas opiniones las repitió 
.Nicolás Antonio en la Bibliotheca hispana nova, 1783, t. I, pág. 291. 
De aquí provino el tener por autor de Lazarillo al ilustre y aristo- 
crático don Diego Hurtado de Mendoza, nacido el 1503 en Granada, 
muerto, según se cree, en 1575. Morel-Fatio (Etud. sur l'Espagne, 
1, 156), dice que un tal personaje era incapaz de rebajarse á escribir 
ni conocer siquiera estas pequeneces y villano asunto de nuestra 
novela, y que de estudiante en Salamanca no lo pudo escribir, por 
la amargura satírica en que está empapado, cosa impropia de un 



S. XVI, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 207 

mozo, é insinúa que ha de buscarse al autor entre los heterodoxos, los- 
hermanos Juan y Alonso Valdés y sus amigos, tolerados en tiempo' 
de Carlos V, tan entendidos en cosas de Estado, religiosas y sociales, 
y en literatura discípulos de Luciano y Erasmo : "Je chercherais aux 
alentours des fréres Valdés... N'y aurait-il pas aussi quelque lointain 
cousinage entre notre nouvelle et un livre bizarre, mal composé, mais 
plein de détails de moeurs curieux, El Crotalon...? l'esprit en est á 
bien des égards le méme." {Prefac, págs. xvi-xvii). 

De entre los erasmistas españoles más famosos fueron Juan de 
Valdés, autor, según se cree, del Diálogo de la lengua, y que acabó 
haciéndose protestante; su hermano Alonso Valdés, secretario de 
Carlos V, queridísimo de Erasmo, como se ve por las cartas que este- 
le escribió {Apéndice á la edición londinense de las Consideraciones, 
1855), y que, como Erasmo, se mantuvo en la fe católica; finalmente, 
el amigo de entrambos, y hasta poco ha desconocido Cristóbal de 
Villalón, de cuya biografía y obras ha tratado con la erudición que 
suele Serrano y Sanz, en su edición de la Ingeniosa Comparación 
{Bibliófilos españoles, t. XXXIII). Hasta M. Pelayo le tuvo por he- 
terodoxo, aunque después rectificó, probando lo que es clarísimo para^ 
el que lea sus obras. Varón de singular entereza, que supo como 
nadie en España decir las verdades, manteniéndose firme y limpio 
en el dogma católico, á pesar de sus infinitos viajes, aventuras ex- 
traordinarias, variadísimas lecturas y singular conocimiento de len- 
guas, doctrinas y pueblos. Los hermanos Valdés apenas escribieron 1 
más que en materia de religión, y el estilo es harto conocido, por 
lo escogido y llano á la vez, por lo severo y suelto; en una palabra: 
por lo erudito y poco popular, tan diferente del estilo de Lazarillo. 
El Diálogo de la lengua se escribió antes de 1536, y su autor murió 
el 1540; imprimióse por primera vez el 1737. Villalón era muy capaz 
de escribir el Lazarillo; pero su estilo y prosa es más compuesta y hu- 
manista y suele preferir el diálogo. 

Se alude en el Lazarillo á las Cortes de Toledo, que las hubo en 1525 
y en 1538. No pudo escribir el Lazarillo, según esto, antes de 1526, 
y nótese que en el tiempo de estas Cortes, después de la batalla de 
Pavía, Hurtado de Mendoza era probablemente soldado y no estudiante,. 
Menos lo era por los años de 1538, cuando las segundas Cortes de To- 
ledo. En este año de 1538 había allí un pregonero, que se llamaba Lope 
de Rueda, según halló De Haan, al cual fué á quien primero le ocurrió 
si sería Lope de Rueda autor del Lazarillo, aunque no sé que haya- 
nada escrito sobre ello. El famoso Lope de Rueda, el dramaturgo, 
murió en 1565, y debió de nacer entre el 15 10 al 1520, de modo que 
en 1538 tendría de diez y ocho á veinte años. 

En favor de Lope de Rueda hay las siguientes razones. El vivió, 
y tenía su residencia ordinaria, cuando no andaba de un lugar para 
otro, en Toledo. Basta leer su testamento, donde se ve que ni en 
Sevilla tenía tantas obligaciones. El pregonero, llamado Lope de 



238 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Rueda, y que lo era en Toledo en 1538, según halló De Haan, podía 
ser nuestro autor, y cabalmente en la época en que se escribió el 
Lazarillo, que acaba siendo de este oficio, y lo era aquel año. Lope 
de Rueda es inferior á Torres N abarro y á otros poetas de su tiempo 
cuanto á la traza y manera de enredar, rodear y desenlazar sus co- 
medias, y el Lazarillo tampoco tiene otra traza que la tradicional le- 
yenda del criado de muchos amos, ni otro desenlace que el acabarse 
los pasos, en que toda la obrilla consiste. En cambio, donde Lope de 
Rueda no tiene igual es en pintar tipos cómicos, en ridiculizar un 
vicio, en dar vida á un carácter popular. Los juguetes con estos per- 
sonajes bajos son los famosos pasos de Lope de Rueda. Ahora bien, 
el Lazarillo es una colección de pasos en que el personaje principal es 
un bobo socarrón, aunque los bobos de Lope suelen serlo sin soca- 
rronería. El habla se parece bastante en los dos autores, bien que 
en Lope sea más limpia y mejor construida que en Lazarillo. Ambos 
autores vivieron en la misma época, y en Toledo, y Lázaro acaba 
siendo pregonero toledano, como lo era el Lope de Rueda que halló 
De Haan. Es irwucha casualidad el que, en una misma época y en la 
misma ciudad, hubiese un pregonero llamado Lope de Rueda, un autor 
de pasos del mismo nombre y otro pregonero, que tanto se parece 

• como escritor en el Lazarillo al Lope de Rueda de los pasos. He exa- 
gerado, adrede, este cotejo, porque, á pesar de todo, yo estoy en que el 
Lope de los pasos no escribió el Lazarillo. Ni en los asuntos ni en la 
ironía ni en la prosa se parecen estas obras. 

He querido recorrer los autores que pudieran haberlo sido del 
Lazarillo, ya por haber vivido en aquel tiempo, ya por la libertad y 
desenfado en el criticar y pintar las costumbres, ya por otras circuns- 
tancies externas. Queda otro autor, que, no sólo por ellas, sino mucho 
más por las internas, por los asuntos y materias tratadas, por las alu- 
siones particulares, por la ironía, modo de ver y criticar las cosas, 
por el estilo y lenguaje, si no puede darse enteramente por cierto, á 
falta de autoridad que lo testifique, es, á lo menos, el que mayores 
probabilidades ofrece de haber sido el que escribió el Lazarillo. Es- 
cribiólo, fuera quien fuera, en Toledo, aunque ponga el comienzo 
de la acción en Salamanca y se muestre bien enterado de aquella 
ciudad. Nada de esto compete de lleno más que á Sebastián de Ho- 
rozco, de quien hemos tratado el año 1548. Escritor más libre y des- 
enfadado que Sebastián de Horozco en criticar y reirse irónicamente 
de todos los vicios y miserias sociales, mayormente de clérigos y frailes, 
no lo hubo en aquellos tiempos, aun entrando en cuenta el mismo 
Villalón, si exceptuamos el famoso canto 17. No hay más que leer 
el Cancionero. Fuera de él no quedan más que el citado canto del 
Crotalón y el Lazarillo. Ahora bien; el autor del Crotalón escribía 
una prosa que con la del Lazarillo nada tiene que ver. 

En cambio, cuanto es de elegante y bien redondeado el lenguaje 

• 2n los versos de Sebastián de Horozco, tanto es de descuidada, llana 



S. XVB, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 23o, 

y floja la prosa de sus Colecciones de varios sucesos, aunque tan 
•castizo y toledano como el del Lazarillo sea su lenguaje. No sabe 
Horozco rodear un buen período en todos sus escritos y abusa de la 
conjunción y como en el Lazarillo, donde la y tanto se menudea y 
donde no hay un solo período bien rodeado. No dijera nadie ser uno 
el autor del Cancionero y el de las Colecciones: es tan acicalado versi- 
ficador cuan descuidado prosista. 

Dejado el lenguaje, si al estilo atendemos y al alma del escritor, 
uno es el espíritu satírico del Lazarillo y del Cancionero. No hay 
mordacidad expresa; va siempre muy honda. La ironía es tan delicada 
y fina, que no se parece. Diriase un escéptico, que cuenta por contar, 
que se ríe por reir; un verdadero equilibrado discípulo de Erasmo, 
que sólo sé repunta algún tanto cuando se acuerda de los clérigos, por 
el daño que sus malas costumbres acarreaban á la religión cristiana. 
Fuera de esto, el mismo espíritu escéptico de Erasmo; la misma blan- 
dura, condescendencia y caridad hasta con los que critica, se halla en el 
Lazarillo y el Cancionero. Pero también la misma libertad y despar- 
pajo para sacar los más sucios trapillos á la colada, y con la misma 
elegancia y risueña manera, sobredorando lo más grosero y torpe 
con el rodeo con que lo expresa. No hay escritor más sucio ni des- 
envuelto en el fondo, ni más elegante y delicado en la forma, que el 
autor del Cancionero, igualando en esto á Cervantes. Véase en La- 
zarillo cómo se dice que el arcipreste de San Salvador le ponía los 
cuernos. Solos Cervantes y Horozco alcanzaban tan elegante, irónica 
y risueña manera de decirlo. 

Ahora los asuntos y alusiones. La madre de Lázaro, con sus 
mocos de cauallos y sus estudiantes, no es más que la Puta vieja 
alcahueta del Cancionero (pág. 24), tomada de La Celestina, pero 
con los ribetes que el autor le añade, y son los de la madre de Lázaro: 

Puta vieja embaidora, 
ponzoñosa, serpentina, 
maldita encandiladora, 
heredera y sueesora 
de la vieja Celestina. 

Hasta aquí es la de Rojas; pero en ella, injerta, aparece 
Sonsacando mil mocuelas 
y albergándolas á todas, 
frailes y mogos de espuelas, 
dando casa, cama y helas 
para hazer torpes bodas: 
no hay moqo ni despensero 
que á tu casa no se acorra, 
cayendo con su dinero; 
pues guarte del rocadero 
y aqotes con miel y borra. 



24° ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

'"Mi biuda madre, como sin marido y sin abrigo se viesse, deter- 
minó arrimarse á los buenos por ser uno dellos y vínose á viuir á 
la ciudad é alquiló una casilla y metióse á guisar de comer á ciertos 
estudiantes é lauaua la ropa á ciertos mocos del Comendador de la 
Magdalena, de manera que fué f requemando las cauallerizas... á mi 
madre pusieron pena por justicia, sobre el acostumbrado centenario." 

Pues lo de dar pupilaje á estudiantes, véase (pág. 5) : 

Yo os quiero, señor, dezir 
qu' es la vida pupilar, 
y espantaros eis de oir 
de cómo puede vivir 
el triste del escolar. 
Veréis venir á comer 
al cuitado del pupilo 
aguijando á más correr, 
que de hambre al parecer 
su alma cuelga de un hilo. 

Pues á la mesa sentados 
las tripas cantan de hambre; 
pónenles á los cuitados 
los manteles tan cagados, 
que hieden bien á cochambre. 
Como piedras de cimientos 
son los panes que les dan; 
mas los pupilos hambrientos, 
gargantas de picavientos, 
de las piedras hazen pan. 

Y aún se les hazen bodigos 
masados con mantequillas, 
y luego entre dos amigos 
un plato con sendos higos 
ó en invierno seis pasillas. 
De carne pocas tajadas, 
que no puedan malhazer, 
tan sotilmente cortadas, 
qu' en el plato á dos entradas 
no ay más para qué volver. 

No hayáis miedo qu' el tocino 
de la olla haga mal; 
después tres vezes de vino 
muy azedo y muy malino, 
medidas con un dedal. 
Viene dos vezes aguado 
del dueño y del tabernero, 
y después, mal de su grado, 



S. XVI, 1554- EL LAZARILLO DE TORMES 24 1 

otra vez rebaptizado 

del ladrón del despensero. 

Pues no hagáis por echar mano 
á la sal para salar : 
hago voto al Soberano, 
con el más pequeño grano 
os pueden descalabrar. 
Y después por despedida 
con qu' el triste se derrostre, 
le dan por sobrecomida 
una manqana podrida, 
qu' entre ellos se llama el postre. 

Y si no, algún ravanillo 
de antenoche, si hay sobrados, 
ó tajada de quesillo, 
que con el más ruin soplillo 
volará por los tejados. 
La cocina es singular : 
una agua con yerbezillas, 
qu' está puesta á escallentar 
en la olla sin fregar 
para lavar escudillas. 

Y nótese la exagerada manera de ponderar, casi caricaturesca, pues 
es la del Lazarillo, sobre todo al pintar al clérigo y al escudero ma- 
tándole de hambre. Lo de los Gelves lo cuenta Horozco en el manus- 
crito de la Biblioteca Nacional. Cómo rezan los demás ciegos, "sin 
hazer gestos ni visajes con boca ni ojos" lo dice el Cancionero (pá- 
gina 226) : 

"Que tengáis algún sosiego, 
y no os deis á todos luego, 
aleando el tono á porfía, 
como de oración de ciego." 

Pero todo el cuento del ciego pasó del Cancionero (pág. 157) al 
Lazarillo, acomodándolo á las nuevas circunstancias. Véase allí el 
embrión: 

Lazarillo. Es llamar al rey compadre 

vozear. 
Ciego. Escucha, que oygo llamar; 

mira si hay quien algo dé. 
Laz. Más débeseos antojar. 

Ciego. Traidor, ¿quieslo tú sisar? 

¿es torrezno, dime, ó qué? 

Yo lo güelo, por mi fe ; 

dalo acá. 

16 



'242 



ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 



Lazarillo. Creo que mal os hará : 

que también yo he menester, 
andando acá y acullá, 
del rocío que Dios da 
guardar algo que roer. 

Ciego. ¿Yo no te doy de comer? 

Laz. ¿ Qué he comido ? 

Dístesme un güeso roídc 
; Pensáis que soy algún tocho ? 
¿No veis qué negro partido? 
Y aun en todo hoy no he bebido 
sino solo un escamocho. 

Ciego. Bebes y comes más que ocho, 

y malcontento. 

Laz. Pardiós, siempre ando hambriento ; 

porque un moqo de mi estofa 
no se mantiene del viento, 
ni basta el mantenimiento 
que me dais de la gallofa. 

Ciego. ¿No avéis visto quien ya mofa? 

Di, malvado, 

¿no es verdad que te has hartado 
de berqas, tocino y vaca? 

Laz. Aqueso ya es olvidado, 

después qu' anda el hombre atado 
como dicen, asno á estaca. 

Ciego. ¡O de la casta bellaca, 

si te apaño ! 
Saquete de ser picaño, 
que andabas roto y desnudo, 
y dite un sayo de paño, 
y llévasme quanto araño. 
y malcontento y sañudo. 

Laz. Bien lo trabajo y lo sudo, 

pues os travo 
por las calles como un rayo. 

Ciego. Así. pues, ¿qué te pensabas? 

Por eso te di un buen sayo. 

Laz. Dexad venga el mes de Mayo, 

qrando comienzen las habas. 

Ciego. Tornarás á lo que andabas, 

don refino. 

Laz. Sus, vamos nuestro camino. 

Ciego. Aguija, vamos ayna. 

¡ Ay, que m'e dado, mezquino ! 



S. XVI, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 248 

Lazarillo. Pues que olistes el tocino, 

¿cómo no olistes la esquina? 

Adviértase que el ciego no muere aquí, porque Jesús le ha de dar 
después vista, y que aquí se pone tocino y en el Lazarillo longaniza 
por el chasco de ella y el nabo, y por la esquina se pone allí el poste, 
por el soportal adonde le llevaba á guarecerse de la lluvia. Además, 
las frases de este paso del Cancionero se hallan esparcidas en el Tra- 
tado primero del Lazarillo. 

Las pullas contra clérigos menudean tanto en el Cancionero como 
en el Tratado segundo, así como las del escudero pobre y puntoso del 
Tratado tercero. Las damas interesadas, que "tienen por estilo yrse 
á las mañanicas del verano á refrescar y almorzar sin lleuar qué por 
.aquellas frescas riberas" del Tajo, están bien pintadas en el Cancio- 
nero (266-267): "Silv. : Pues qué estilo se ha de tener con las damas 
para que quieran bien sin se mudar? — Eco.: Dar." Ese es el estilo 
que tienen, frase del Lazarillo y del Cancionero. Ahora puede leerse 
el "almuerzo qu' él y otros dos licenciados y otro amigo suyo lego 
hizieron en una guerta una mañana á la orilla de Tajo, con tres pollos 
rellenos y un jamón de tocino y una bota de vino" (Cancionero, pá- 
gina 210), cosas que el escudero echaba menos en el Lazarillo. Bastará 
la primera estrofa: 

Al tiempo que el sol salía 
con sus rayos orientales, 
en la guerta con la fría 
por donde el Tajo corría, 
estaban quatro zagales: 
Todos muy listos andaban 
aguzando bien los dientes, 
y tres pollos desguataban, 
que bien rellenos estaban 
con todos sus aderentes. 

El Lazarillo alude á la canción Señor Gómez Arias, como notó 
Morel-Fatio, el cual no supo que Horozco la glosó en su Cancionero y 
se picaba de haberla entendido mejor que nadie: no es extraño se 
acordase de ella al escribir el Lazarillo. Por no alargarme, no copio 
más que el título (pág. 68) : "El auctor sobre la canción vieja y mal 
entendida, que dize ansí..." 

En el Tratado quarto del Lazarillo no está más que encentado lo 
del frayle de la Merced; pero en el Cancionero (pág. 152) se introduce 
«éste mismo con el buldero, que viene tras él en el Tratado quinto: 

. Mercenario. ¡ Santo Dios, si hallaría 

quien me diese una pitanca ! 
Que juro, por vida mía, 
desde ayer á mediodía 



244 



ÉrOCA DE CARLOS V (s. XVl) 



QUESTOR. 



Merc. 

QUEST. 

Merc. 



Q'HÍST. 



ayuna mi pobre panqa; 

maldigo mi mala andanqa, 

que sin vicio 

no puedo haber un servicio, 

aunque sea en una aldea, 

de algún pobre beneficio. 

Quiero buscar otro oficio 

donde algún provecho vea. 

Yo no sé quién ser desea 

mercenario, 

pues su mayor ordinario 

es ganar medio real 

de pitanza por salario: 

así que le es necesario 

vivir en el hospital. 

Del clérigo sin caudal 

y sin renta 

se hace muy poca cuenta, 

aunque sea un Salomón. 

Mas ¿quién es este qu' enfrenta? 

Quiero, porque no me sienta. 

meterme en este rincón. 

Si dais para sant Antón, 

gente honrada, 

alguna cosa sobrada, 

algún lechón ó borrego. 

porque guarde la posada 

y todo el hato y manada 

señor sant Antón, de fuego. 

Por vuestro provecho os ruego 

ved si dais, 

y los perdones ganáis 

con cualquier cosa ó dinero. 

Buen hombre, ¿qué demandáis? 

¿Para qué lo preguntáis? 

¿Vos sois el alcabalero? 

No os enojéis, compañero, 

en preguntar, 

que poco os questa hablar. 

Digo que tenéis razón. 

Mandad, señor, perdonar, 

y mi vivienda es echar 

la questa de sant Antón. 

Y hay tan poca devoción 

en la gente, 

qu' aunque ande diligente 



S. XVI, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 



24S 



y corra más qu' una posta, 
é aunque trabaje y reviente, 
aún no puedo amargamente 
allegar para la costa. 
Parece que la langosta 
lo ha llevado, 

y desde ayer no he llegado 
una blanca para vino. 

Mercenario. Yo también soy desdichado, 

que maldito sea el cornado 
e visto en este camino. 

Quest. Si soys cchacucrvo fino, 

dad acá; 

esta questa predica; 
decid que venís de Roma: 
desta manera quiqá 
alguna persona avrá 
que caiga, con que hombre coma. 

Merc. Pues ves aquí donde asoma 

un buen viejo : 
quiero tomar tu consejo, 
y con muy grand vehemencia, 
pues que se ofrece aparejo, 
en alta voz de consejo 
publicar esta indulgencia. 

Quest. ¡ Sus !, póngase diligencia 

sin tardar. 

Merc. Señor, si nos queréis dar, 

por Dios, para sant Antón, 
con poco podéis ganar 
y fácilmente alcanzar 
plenísima remissión, 
concedida por León, 
y después 

confirmada: si querés, 
verlo por bula patente. 

Padre de las comp. Hermanos, mejor harés 
trabajar, pues que podes, 
que andaros ociosamente. 

Quest. Este, mi fe, bien nos siente. 

Pues, señor, 

yo os pregunto: ¿no es mejor 
pedillo, que no hurtar? 

Padre Hurtarlo será peor; 

pero buscad, por mi amor, 
en qué lo podáis ganar. 



246 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Mercenario. Aunque fuese á sarmentar, 

lo haría, 

pues que por la clerezía 

no me puedo mantener. 
Padre. Pues id á una viña mía. 

Alúdese aquí á la bula de indulgencia de 1517, concedida por 
León X á los dominicos y que dio origen á la secta luterana; bula- 
que fué confirmada por decreto del mismo Pontífice de 7 de Diciembre 
de 15 18, en el cual se condenaban ya los errores luteranos. Si este 
suceso era reciente, como parece, cuando Horozco escribía, quizá esta 
parábola es mucho más antigua de lo que indica la fecha de su 
representación, que dice ser el año 1548. De todos modos es anterior 
al Lazarillo, donde metió estos dos mismos personajes: el mercenario 
callejero y el buldero ó echacuervo, cuyo oficio bien se ve por aquí 
que consistía en sacar dinero predicando indulgencias y bulas. 

Pero en otro lugar entremete Horozco (pág. 171) otro fraile ca- 
llejero, continuación del mercenario: 

Fraile. ¿Quién quiere, señores, dar 

limosna para sacar 

ánimas del Purgatorio? 
Villano. ¡ O cuerpo de san Grigorio, 

con el fraire, 

si no viene como un aire 

pensando llevar branquillas. 
Fraile. No habléis ansí al desgaire. 
Vill. ¡ Pardiós, que tiene donaire ! 

No me espanto de capillas. 
Pregonero. ¿ Salís de las tabernillas, 

reverendo ? 
Vill. Juro á mí que así lo entiendo 

que lo debe de hazer. 
Fraile. Al diablo os encomiendo : 

¿no veis que vengo pidiendo? 
Preg. ¿Pedís también de beber? 

Vill. En todo debe entender 

este padre, 

y aun si viere la comadre 

adonde la pueda aver, 

ó si tiene mal de madre, 

melezina que le quadre 

le sabrá también poner. 
Preg. No, que las entra á asolver. 

Vill. Por deseo 

haze el padre este paseo. 
Fraile. i Anden las lenguas malditas ? 



y 



S. XVI, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 



247 



Villano. A la mi fe, segund veo, 

no se gana el jubileo 

visitando las ermitas. 
Preg. No se llegan las blanquitas 

á pie quedo. 

No dexa en todo Toledo 

calle, iglesia ni capilla 

por vergüenza ni por miedo; 

no queda, en fin, tarde ó cedo, 

bodegón ni tabernilla; 

y aun no será maravilla 

algún día 

visitar la putería, 

si le toma tentación, 

y ganar la romeria 

so color que les quería 

predicar algún sermón. 
Vill. Será por recreación. 

Fraile. Dios loado. 

que es el hombre así juzgado, 

aunque haga lo que debe: 

¿no veis que estáis en pecado? 
Preg. Más de cierto lo habrá estado 

quien las limosnas se bebe. 
Fraile. Ya cualquier necio se atreve. 
Vill. Pues andando 

tan cansado y trabajando, 

echarse ha sus vezes ciertas. 
Preg. Y aun también de quando en quando 

podrá descansar, hallando 

sus devotas á las puertas. 
Fraile. Dexaos de aquesas rehiertas; 

dad por Dios. 
Preg. Mas mejor haríades vos 

convidarnos á beber. 
Vill. Aqueso sí, juro á ños 

que cierto para los dos 

harto poco es menester. 
Fraile. Yo no tengo tal poder 

para dar. 
Vill. ¿ Pues sólo para tomar 

aves de tener licencia? 
Preg. ¡ Y también para colar 

y comadres visitar 
y oirías de penitencia ! 



248 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

Y así prosigue, corriendo el fraile con ellos su juerguecita y di- 
ciendo : 

Todo lo haze, en paciencia 
sufrir una penitencia 
de lo que aquí malgastamos. 

Pero por no quererles pagar le mantean, y acaban yéndose todos 
á beber á la taberna. Sirva todo esto para que se vea qué tal trataba 
Horozco á los clérigos y frailes y si desdice de como los trata el La- 
sarillo. 

El pregonero es otro personaje del Cancionero (pág. 167) y oficio 
que tomó Lázaro. Y por cierto, el tal pregonero pregona "un virgo 
que se perdió" y 

¿ Quién vido una rapazeja 
bienvestida, 

dende ayer acá perdida, 
de poco más de veinte años? 

De abades y clérigos amancebados y de gentes de cuernos, como 
Lázaro con el arcipreste, el mejor pintor de entonces fué Horozco. 

Acaba el Lazarillo mentando las Cortes de Toledo de 1538, insi- 
nuando ser ésta la fecha en que se acabó de escribir la obra. Horozco 
escribió una Memoria acerca de estas Cortes, y se conserva en la 
Colección de sus manuscritos de la Biblioteca Nacional. 

Compréndese que un mismo asunto haya sido tocado por dos au- 
tores; pero dificultosamente acaece que hayan sido tocados y tratados 
tres, cuatro y más asuntos, cuando no son lugares comunes ó morales, 
sino escenas y personajes particulares y raros. Por ejemplo, el ciego 
y su lazarillo no hay autor que los pinte si no es el Lazarillo y el 
Cancionero, y mucho menos el caso particular del engañarle que se 
dé contra una esquina. El mercenario y el echacuervo y buldero, 
seguidos en el Lazarillo, no sé que haya autor que así los pinte; en el 
Cancionero están juntos. ¿Hay autor que hable á la vez de gentes 
de cuernos y clérigos amancebados, de pregoneros, de mercenarios, de 
ciegos con su lazarillo, de mocos de cauallos, de estudiantes pupilos, 
de damas busconas y de almuerzos junto al Tajo? Tan sólo el Can- 
cionero y el Lazarillo, ¿Y pudieran tratarse todas estas cosas por dos 
autores tan con el mismo espíritu é irónica crítica como en estas dos 
obras? No creo puedan concederse juntas tantas casualidades. 

Voces y frases, de las poco comunes y propias de cada autor, las 
hay, bastantes, en Lazarillo y el Cancionero. En ambos se menudean 
malas lenguas, adestrar al ciego, dar ó darse á los diablos, negro por 
malo, topar y toparse con, cabo por lado, y como preposición, qu' , etc. 
Raros son, y hállanse en ambos, gerigonca, ser un águila, rezumarse, 
darle los huesos roídos, mortuorio, cofadría, bodigo, vezar, gallofa 
y gallofero, ensilar, manga por maleta, alquilarse una persona, re- 



S. XVI, 1554. EL LAZARILLO DE TORMES 249 

cordar por despertar á uno. Algunas voces, que se hallan en el La- 
zarillo y en el Cancionero, son rarísimas en otros autores. De los sa- 
ledizos de Toledo no sé quien hable, fuera del Cancionero y del La- 
zarillo, así como de anexar, de entregarse de una cosa, de los bancos 
de la cama y de armar como intransitivo. 

Hemos visto los escrúpulos literarios de Horozco en punto á publi- 
car sus obras. ; No influiría en algo el estar emparentado con tan 
elevados personajes eclesiásticos, dado el desenfado y asuntos de sus 
escritos? Yo creo que esto da razón del no haber salido el Lazarillo 
con nombre de autor y el desconocerse éste enteramente. ¿Quién sabe 
si, para despistar al público, se hizo correr la especie de haberlo sido 
Hurtado de Mendoza? El Lazarillo, si lo escribió Horozco, según creo, 
debió publicarlo alguno de los que poseían copia del manuscrito, pues 
manuscrito corrió y se leyó antes de publicarse, según supone Morel- 
Fatio. Publicóse probablemente sin saberlo Horozco, el cual, por mo- 
destia literaria y en atención á su encumbrada parentela, no diría á 
nadie ser suya la obra. Sólo así se explica el silencio, verdaderamente 
extraordinario, de los contemporáneos acerca del autor de Lazarillo. 

Los tiempos eran de gran cautela; tanto, que presto fué puesto en 
el índice. ¿ Cómo iba Horozco á darse por su autor, siendo su pariente 
el que fué Presidente del Consejo de Castilla y de los más íntimos de 
Felipe II, don Diego de Covarrubias y Leiva, siendo hijo suyo el 
obispo don Juan de Covarrubias y Horozco, á quien se acusó por una 
parte del Clero y del pueblo de su diócesis, á causa de algunos libros 
que había publicado, y tuvo que presentarse en Roma para sincerarse, 
formándole un proceso que duró varios años? No estaba la Magda- 
lena para tafetanes ni los escritos erasmistas de Horozco, entre ellos 
el erasmista Lazarillo, para publicarse en plena Corte. Y aun por eso 
el que lo publicó lo hizo en Burgos, Alcalá y Amberes, y no en To- 
ledo, donde sin duda alguna se escribió y vivía su autor. 

El erudito capitán de Infantería don Lucas de Torre ha dado con 
una novelita del corte del Lazarillo en la Biblioteca de la Academia 
de la Historia. Intitúlase Diálogo del Capón, compuesto por el incóg- 
nito. Encima dice: vachillcr Narváez. Revue Hisp., t. XXX, 1914. 
El estilo es más corrido y limpio que el del Lazarillo; pero los per- 
sonajes y escenas, todo toledano, excepto el comienzo, que trata del 
pupilaje de los estudiantes en Salamanca. Personajes, lugares, escenas, 
modo irónico y delicado de tratar las cosas, convienen en gran parte 
con el Lazarillo y con el Cancionero de Horozco. La obra es algo 
posterior, pero del mismo reinado de Felipe II, en que Horozco vivía. 
Del cual fué muy propio hablar de pupilos y más de capones (págs. 16, 
39, 232), de los cuales tratan rarísimos autores. Dos veces nada me- 
nos se cita el Lazarillo en esta novela: "Cap.: ...luego me contaréis 
vuestra vida, que tengo gran deseo de saberla, y por qué queríais huir 
de mí al principio, que no puede ser mala la historia. — Velasquillo: 
¿Mala? No fué tal la de Lazarillo con mil leguas." {Capón, fol. 55 v.) — 



2 5o ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

" Velasquillo : ...saldré quando la hambre me diere garrote haqia la 
venta del Moral ó á Azuqueica y encomendarme á Dios y á la buena. 
gente como Lazarillo de Tormes, que nunca nadie murió de hambre." 
(Capón, fol. 52.) 

¿Escribiría Sebastián de Horozco el Diálogo del Capón en los 
últimos años de su vida, cuando, por el continuo uso, se hubiera 
soltado más en la prosa? ¿O fué su autor el Luna, que escribió la 
Segunda parte del Lazarillo, pues en el estilo y lenguaje hay toda- 
vía mayor semejanza? De todos modos, las circunstancias externas, 
y mucho más el estudio interno, llevan al ánimo la persuasión de que 
Sebastián de Horozco fué el que escribió el Lazarillo, mientras nuevos, 
documentos, con testimonios claros, no convenzan otra cosa. De esta 
fuerte probabilidad, que es cuanto puede esperarse del estudio interno 
de una obra, participan los grandes eruditos españoles don Francisco 
Rodríguez Marín y don Adolfo Bonilla y San Martín, como de palabra- 
me lo tienen comunicado, y con cuyo autorizado parecer he querido 
dejar aquí corroborado el mío. 

El Lazarillo fué traducido al francés en 1561 por Jean Sangrain; 
al flamenco, en 1579; al inglés, en 1586, por David Rowland; al ale- 
mán, en 1617, por Nicolás Ulenhart; al italiano, en 1622, por Barrezzo 
Barrezzi ; al latín, por Gaspar Ens, en la traducción del Guzmán. 

Vida de Lazarillo de Tormes, ed. R. Foulché-Delbosc, Bibliotheca 
Hispánica, t. III; ed. H. Butler Clarke, London, 1897; Bibl. de Aut. 
Esp. [donde el libro se atribuye á Diego Hurtado de Mendoza], t. III; 
ed. J. Cejador, con introducción y notas, Madrid, 1914, véase Literature- 
Notes, Marzo, 1915. Consúltense: A. Morel-Fatio, Etudcs sur l'Espa- 
gne, i ére serie, 2 e ed., París, 1895, págs. 109-166; R. Foulché-Delbosc. 
Remarques sur Lazarillo de Tormes, en Revue Hispanique (1900), 
t. VII, págs. 81-97; F. De Haan, An outline of the History of the 
Novela picaresca in Spain, The Hague-New-York, 1903 ; F. W. Chand- 
ler, The literature of Roguery, Boston, 1907; W. Lauser, Der erste 
Schelmenroman, Lazarillo von Tormes, Stuttgart, 1889; A. Schultheiss, 
Der Schelmenroman der Spanier und seine Nachbildungcn, Hamburg, 
1893; H. Rausse, Znr Geschichte des spanischen Schelmcnromans in 
Deutschland, Münster i. W., 1908; A. Bonilla y San Martín, Una imi- 
tación de Lazarillo de Tormes en el siglo xvu, en Revue Hispanique 
(1906), t. XV; Le garqon et l'aveuglc: jeu du xiii" siecle, ed. M. Ro- 
ques, París, 1912. 

177. Novela picaresca es la real ó fingida autobiografía 
de un picaro, esto es, de uno que, no queriendo sujetarse á 
trabajar ni someterse á nadie, gusta de buscarse la vida á 
costa de los demás. Como parece que á semejante briba le 
lleva en parte la misma sociedad, ó al menos se lo permite, sa- 
tiriza el picaro, irónica é indirectamente, á la misma sociedad 



S. XVI, I554. LA NOVELA PICARESCA 23 1 

en que vive. Como, por otro lado, va arrastrado por su genio y 
carácter y el público goza de ver pintada la manera de ser de 
tantos que así viven, resulta que todos reconocen sin querer ser 
el modo picaresco una de las cualidades de la raza española, que, 
por demasiados humos, quijotismo y sentimientos nobles, lle- 
vados al extremo, prefiere padecer por no someterse ni tra- 
bajar, hallando un particular goce en ostentar la sutileza del 
ingenio, en darse maña cómo poder vivir á sus anchas á costa 
de los demás. Es género novelesco enteramente español, que 
comenzó con el Lazarillo, dejóse de cultivar en el severo rei- 
nado de Felipe II y volvió á brotar al comenzar el de Fe- 
lipe III con Guarnan de Al f orache, de Mateo Alemán, que le 
añadió las moralidades propias de aquella más grave época. 
Cervantes inventó un nuevo género: la novela rufianesca y 
hamponesca. Quevedo urbanizó la picaresca, haciéndola novel'a 
de buscones con este nuevo matiz de la picardía urbana, y fué 
cultivada variamente después, aunque más raramente, hasta 
nuestros días. 

17 8. A. Morel-Fatio, prefacio al Lazarillo, París, 1886: "Deux 
procedes ont concouru á la formation de ce genre...: le récit autobio- 
graphique et la satire des mceurs contemporaines." La autobiografía 
puede y suele ser fingida en la mayor parte de los casos; pero está 
tan fundada en la realidad de la manera de vivir de muchos y lleva- 
mos los españoles tan en el corazón esta manera de ser, que las novelas 
picarescas parecen verdaderas autobiografías, aunque sólo haya de 
hecho en ellas algunos rasgos y acontecimientos de la vida de sus 
autores, exagerados é idealizados con lo que en los verdaderos picaros 
ven alrededor de sí. Todo ello lo hallamos en el Lazarillo, "el verdadero 
padre de los libros picarescos" (Navarrete, Bosquejo histórico sobre 
la novela española, pág. 67). Morel-Fatio (1. c. pág. 2): "L'histoire 
littéraire voit a juste titre dans notre román le prototype de la nouvelle 
picaresque ; elle fait du Lazarille le pére de toutes ees gueuseries." 
M. Pelayo (Heterod., t. II, pág. 518) : "el Lazarillo de Tormes, príncipe 
y cabeza de la novela picaresca entre nosotros". El picaro es el ver- 
dadero héroe en esta novela, porque para los españoles el ideal y 
dechado de la vida es el picaro, el ser tan agudo y tracista, que, sin 
someterse más de lo que uno quiera y sin trabajar, se dé maña para 
vivir á sus anchas. En otros pueblos donde eso fuera deshonroso no 
se tendría por héroe al picaro, y no habría literatura que le ensalzase. 
La voz picaro aplicóla el vulgo á Guzmán de Alfarache, sin habérsele 
llamado su autor, lo cual comprueba lo nacional que era el fundamente 



252 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

de este género literario y cuanto acabamos de decir. Picaro, como 
picaño, es el holgazán ducho en la briba, en vivir á costa de otros 
mediante su ingenio. La primera vez que sale el nombre en la novela 
picaresca es en el Guzmán (i, 2, 2, 3) : "creyeron ser algún picaro la- 
droncillo." Rinconete: "muy descosidos, rotos y maltratados... la 
ventera admirada de la buena crianza de los picaros". 11 frcg.: "en 
Carriazo vio el mundo un picaro virtuoso, limpio, biencriado." Tan 
español es el ser picaro, tan gustoso y honroso le parece serlo, como 
Cervantes lo pinta en el noble Carriazo, que de propia voluntad se 
desgarra de su casa y se da á la picardía. Claro está que picaro se 
llamó antes al que ayudaba en la cocina y en el traer como ganapán 
bastimentos y otras cosas para ella, y dijose del picar y tomar en ella 
golosinas; pero generalizóse para el desharrapado que vive picando acá 
y acullá, y luego para designar al bribón que anda á la briba. Fué 
primero el ganapán, de los hermanos del trabajo, y pinche de cocina; 
pero del picar y pinchar salió el valor que tiene en la novela picaresca 
y en el uso hoy corriente. Covarrubias, Ganapán: "Ninguna cosa 
da cuidado al ganapán, no cura de honra, y así de ninguna cosa se 
afrenta: no se le da nada de andar malvestido y roto, y así no le eje- 
cuta el mercader... come en el bodegón el mejor bocado y bebe en 
la taberna donde se vende el mejor vino, y con eso pasa la vida 
contento y alegre": es pintura puntual del picaro. Guzmán: "comencé 
á tratar el oficio de la florida (astuta) picardía; la vergüenza que tuve... 
perdíla por los caminos... ; era bocado sin hueso, lomo descargado, ocu- 
pación holgada y libre de todo género de pesadumbre." Mateo Lujan: 
"eché de ver en mi vida picaresca que muchos hijos de buenos padres 
que la profesaban, aunque después los quisieron recoger, no hubo 
remedio: tal es el bebedizo de la libertad y propia voluntad." Véase 
La vida del picaro (1601). La etimología de picaro, en Cejador, Te- 
soro, Labiales, I. Sobre la inclinación española á la vida aventurera y 
picaresca, véase Navagiero, Viajes por España {Libros de antaño, 
t. VIII, años 1525-1528) : "Los españoles, lo mismo aquí (Granada) 
que en el resto de España, no son muy industriosos, y ni cultivan ni 
siembran de buena voluntad la tierra, sino que van de mejor gana 
á la guerra ó á las Indias para hacer fortuna por este camino más 
que por cualquier otro." Conviene la novela picaresca con el Libro de 
buen Amor, con La Celestina, con El Quijote, con el Criticón, en ser 
obra satírica, que critica las costumbres sociales, de intento moral, 
que es la nota de toda la literatura española. Desde Séneca y Marcial 
hasta Juan Ruiz sobresalió España en la sátira, y Juan Ruiz es el 
progenitor español de la ficción picaresca, siguiéndole Rojas en la 
pintura que en La Celestina hace de la gente baja. La filosofía de la 
novela picaresca es la filosofía española, la manera que tienen los 
españoles de ver la vida. Los picaros de nuestra literatura "son otros 
tantos filósofos estoicos, con sus puntas y ribetes de cínicos, dice 
Bonilla (Hist. filos, esp., t. I, pág. 159). El picaro, aunque hombre de 



S. XVI, 1554. LA NOVELA PICARESCA 



253 



sutil ingenio, es poco amigo de estudios doctrinales; también el cínicc 
rechaza como un mal la ciencia y la cultura. El cínico desprecia las 
reglas artificiosas de la llamada urbanidad, y es un rebelde contra 
las leyes del Espado; también el picaro es autónomo é individualista, y 
no respeta nada que no sea su particular provecho. El estoico des- 
precia las especulaciones demasiado abstractas, y entiende que no es 
ciencia la que no sirve para la vida; el picaro no tiene tampoco otra 
filosofía que ésta que se aprende en la ruda y dolorosa escuela de la 
experiencia, á fuerza de caídas y de tropezones. El estoico es, ó pro- 
cura ser, impasible; el picaro no llora jamás, ni se altera en demasía 
por los sucesos de la vida, porque, como Guzmán de Alfarache, cree 
en la predestinación, y, como Don Pablos, entiende que la Fortuna 
gobierna y rige el mundo. Por eso, al leer las reflexiones de Gucmán, 
parécenos tener á la vista los pensamientos y las sentencias del autor 
de los libros De bcneficüs. La filosofía picaresca (que filosofía es, y 
tan alto nombre merece) es una derivación del cinismo; su entronque 
español no es otro que Séneca". Fouillée, en su Esquisse psychologique 
des peuples enropéens, ha escrito: "El genio áspero de los españoles, 
como el de los romanos, es acomodado á la sátira; pero por ser de 
su natural graves gustan de burlarse con amarga socarroneria. El 
despiadado realismo de sus novelas picarescas no nace de lástima que 
tuvieran de los desgraciados, sino de puro desprecio." Aviesas enten- 
dederas, por cierto. ¡ El autor del Lazarillo, según esto, despreciaba 
á Lazarillo ! ¡ Y se ha creído que es autobiografía ! Cervantes debía d€ 
odiar á Rinconete y Cortadillo, á Lope, el rufián dichoso, á los ga- 
leotes, á maese Pedro. Espinel despreciaba al escudero Marcos de 
Obregón, y Mateo Alemán, á Guzmanillo ! También estas dos obras 
tienen no poco de autobiográficas. ¿ Es posible que se despreciasen 
estos señores á sí mismos, ni á las pobres criaturas que nos pintan tan 
simpáticas, listas, agudas, tan buenas, en una palabra, á pesar de sus 
picardihuelas, hijas de la necesidad en que se hallaban? Sólo escritores 
tan ligeros de cascos, como lo estuvo Fouillée al escribir semejante 
cosa, pudieran despreciar á esos pobres muchadhos. En varones tan 
graves de su natural como aquellos autores españoles no cupo tal 
desprecio. ¡ Valiente manera de despreciarlos, haciéndolos amables á 
los lectores ! La amargura de la burla sobre quienes recae en la novela 
picaresca es sobre los demás, que tan mala vida daban, por razones 
sociales, á los infelices mancebos, y cabalmente para que el mal pro- 
ceder de la sociedad resaltase más, los pintaron á ellos tan agradables. 
Fouillée no ha leído ó no ha entendido nuestras novelas picarescas, 
Pero aun sin leerlas, bien se le podía haber ocurrido que sus autores 
no iban á ser tan zafios y desmañados que despreciasen á sus héroes 
y los hiciesen despreciables. Se figuró sin duda que los picaros es- 
pañoles eran como los personajes ruines y de malas entrañas del 
teatro de Shakespeare, ó que en nación tan cruel, como los franceses 
suponen serlo España, la hez de ella, los golfos de la calle, serían 



2 54 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

-crueles y los más dignos de desprecio. Xo sé yo que haya español 
que no se lastime, y hasta quiera y cobre cariño á los golfillos esos 
de por ahí. Pues ésos son los picaros que nuestros autores quisieron 
pintar, y nuestros autores fueron de tan blandas entrañas por lo menos 
como los españoles de hoy, que hasta nos encariñamos con los golfos. 
La igualdad y democracia española no cabe en la cabeza de franceses 
y demás gentes de raza germánica, entre quienes encajó el feudalismo 
v donde es imposible se dé la familiaridad de trato entre altos y bajos 
que aquí se dio siempre y quedó retratada en la que hubo entre don 
Quijote y Sancho. El realismo de la picaresca pintó lo que España 
era, con el natural propio de la raza; pero nuestra raza debe de ser tan 
incomprensible para los franceses, que ni la han sabido ver pintada 
en la picaresca. El picaro español encierra sentimientos nobilísimos; 
lleva metido en su corpezuelo un espíritu de rey; jamás hace el mal 
por serlo ni por aviesas y torcidas intenciones, sino por chunga, to- 
mando á broma las miserias del vivir y convirtiéndolas en fuentes de 
donaire. Guzmanillo se hacía querer de todos, hasta de los que, antes 
de conocerle, le hacían sufrir teniéndole por malo. Y este desenga- 
ñarse de las gentes, ó por lo menos de los lectores, respecto á los 
picaros del arroyo, que pareciendo escoria de la sociedad, son almas 
de oro, que la suerte arrastra por el fango, es una de las fuen- 
tes de la filosofía y de la belleza que encierra la picaresca española. 
Cornudo y todo, se deja y se hace querer -Lazarillo de cuantos le co- 
nocemos, cabalmente porque somos graves los españoles y distinguimos 
lo que pueden las circunstancias y apuros en que los pobrecillos se 
ven. Acaso algunos franceses, más cercenados de colodrillo, los des- 
precien y tengan por basura y canalla, que así suelen juzgarlos algu- 
nos infatuados señores, halagados de la fortuna, de allende. Por 
España no suele gastarse tan soplada fatuidad ni la gastaban nuestros 
nobles de antaño, ni aun los hidalgos, con todos sus humos y linajerías 
á cuestas. Dígalo, si no, don Quijote. 

Sobre la novela picaresca, consúltense: Aribau, La novela picaresca, 
en el Discurso preliminar, vol. III de la Bibl. Autor. Esp., Madrid, 
1846, págs. 21-28; F. Wolf, en Jahrb'úcher der Ltieratur, Band 122, 
Wien, 1848, págs. 98-106; Ernest Lafond, Les humoristes espagnols, 
en Revue Contcmporainc, 15 Junio 1858; Karl Stahr, Mendoza' s La- 
zarillo und die Bcttler und Schchnenromanc der Spanicr, en Deutsche 
Jahrbücher für Politik und Literatur, Bd. III, Berlín, 1S62, págs. 411- 
444; Emile Chasles, L'Espagne picaresque, en Miguel de Cervantes, 
par E. C, 2 ¿me éd., París, 1866, págs. 254-286; (anónimo) Picaresque 
Romances, en The Southern Rcviczc, vol. II, Baltimore, 1867, pági- 
nas 146-171 ; O. Coliman, Gil Blas und die Novela Picaresca, en 
Hcrrig's Archiv, vol- XLVI, 1870, págs. 219-250; A. Morel-Fatio, 
Proface á la Vie de Lazar Ule de Tormes, París, 1886, págs. i-xxn ; 
D. Jan ten Brink, Gerbrand Adriacnsz, Bredcro, vol. III, De Kluchtcn 
en de blijspclen, Leiden, 1889, págs. 182-212; A. Morel-Fatio, Laza- 



£. XVI, 1554- LOPE DE RUEDA 255 

rule de Tormos, en Etudcs sur l'Espagnc, i ere serie, págs. 114-140, 
171-176; Dr. Juan ten Brink, Dr. Nicolaos Hehisius Jun., cene studie 
over den Hollandschen schelmenr ornan der ij e ecnw., Rotterdam, 1888; 
Karl von Reinhardstóttner, Aegidius Albertinus, der Valer des dent- 
schen Schehnenromans, en Jahrbuch für Münchencr Geschichte, II, 
Jahrgang, 188S, págs. 13-16; Arvéde Barine, Les gueu.r d'Espagne. 
Lazarillo de Tormes, en Revue des Deux Mondes, 15 Avril, 1888, 
págs. 870-904; Leo Claretie, en Lcsagc romancier, París, 1890, pági- 
nas 175-425 ; José Giles y Rubio, El origen y desarrollo de la novela 
picaresca, discurso leído en la apertura del curso académico de 1S90 
á 1891, Oviedo, 1S90; Wilhelm Lauser, Der erste Schelmenr ornan, La- 
zarillo von Tormes, 2" d ed. Stuttgart, 1892; Albert Schultheiss, Der 
Schelmenr ornan der Spanicr und scine Nachbildungen, Sammlung 
gemeinverstándlicher wissenschaftlicher Vortráge, Heft, 165, Ham- 
burg, 1893; F. W. Ohandler, Romances of roguery. Part. I. The pi- 
car esque novel in Spain, 1899; Fonger de Haan, Picaros y ganapanes, 
en Homenaje á M. Pelayo, Madrid, 1899; id. An ouiline of the Hisiory 
of ¡lie novela picaresca in Spain, The Hague-New-York, 1903; Re- 
vista España Moderna, Madrid, 1913, Lnero, pág. 76; Febrero, pág. 5; 
Marzo, pág. 51; Abril, pág. 157; Mayo, pág. 85; donde hay un concien- 
zudo estudio sobre La novela picaresca en España, de Wadleigh 
Ohandler (Franck). 

'179. Año 1554. Lope de Rueda (i5io?-i5Ó5) nació en 
Sevilla, tuvo por padre á Juan de Rueda y fué de oficio bati- 
hoja, ó sea fabricador de panes de oro. Era cuando Oropesa, 
Hernando de Vega, Juan Rodríguez y otros actores recorrían 
los pueblos haciendo sus églogas, farsas y coloquios, de Juan 
-del Enzina, Lucas Fernández, Gil Vicente, etc. A alguna de 
estas compañías se pegó Rueda, y no contento con ser actor 
se hizo autor, variando primero las piezas y haciendo luego 
otras originales. El nombre de comediante se halla por pri- 
mera vez en una pragmática de Toledo, 9 de Marzo de 1534, 
por don Carlos y su madre doña Juana, mandando que vistan 
de suerte que se les distinga á los comediantes de los demás, 
lo cual indica que se les tenía por gentes de mediana fama, y 
de hecho sus costumbres no eran muy de alabar, aunque ha- 
bría excepciones, como Rueda, elegido en 1554 por el conde 
de Benavente, don Antonio Alonso Pimentel, para realzar las 
fiestas que hizo al pasar Felipe II por Benavente al embar- 
carse para Inglaterra. Era ya, pues, autor y director de com- 
pañía y hacía piezas bastante largas, aderezadas con pasos ó 



256 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

escenas cómicas de costumbres, en que de ordinario salían el 
bobo, el vizcaíno, la negra, el rufián, etc. Hacia 1552 se había 
casado con Mariana, comedianta que algunos años (1 545-1 551) 
distrajo la solitaria ociosidad del tercer duque de Medinaceli, 
don Gastón de la Cerda, que no le debió pagar bien, pues dio 
lugar á un pleito en Valladolid de Lope de Rueda contra sus- 
herederos (1554-1557). En 1558 llamaron á Rueda para fies- 
tas en Segovia, según cuenta Colmenares. El año siguiente es- 
tuvo en Sevilla y dos años después en Toledo (1561), repre- 
sentando en ambas ciudades en la fiesta del Corpus; después- 
pasó á Madrid, donde se había ido la Corte, y allí estuvo hasta 
fines de 1561, que se fué á Valencia, de donde era su mujer,, 
quizá la segunda que tuvo. En Madrid debió de conocerle en- 
tonces Cervantes, que tenía catorce años de edad ; en Valencia 
dice Timoneda que Rueda corrigió, al echarlas, algunas de sus- 
comedias. Con la valenciana Angela Rafaela estaba ya casado 
en segundas nupcias en 1561. De Valencia pasó en 1564 á 
Sevilla, y después á Córdoba, donde murió, hecho su testa- 
mento el 21 de Marzo de 1565, y fué enterrado en la cate- 
dral, en el sepulcro de su hija. El librero Juan Timoneda pu- 
blicó Las quatro comedias y dos colloquios pastorales del exce- 
llente pacta y gracioso representante Lope de Rueda, Valen- 
cia, 1 567-1 576, reformándolas algo, que no seria mucho, y 
añadiendo varios elogios poéticos al autor. 

180. Viage de Felipe II á Inglaterra, por Andrés Muñoz, Zarago- 
za, 1554 (Biblióf. Españ., Madrid, 1877, pág. 47) : "Y estando algún 
tanto despejado el patio (el 1554 en Benavente, en las fiestas del Conde 
al Rey) salió Lope de Rueda con sus representantes y representó un 
auto de la Sagrada Escritura, muy sentido, con muy regocijados y 
graciosos entremeses, de que el Príncipe gustó muy mucho, y el in- 
fante don Carlos, con los grandes y caballeros que al presente estaban, 
que eran éstos: Duque de Alba (don Fernando el Grande), Duque de 
Nájera (don Juan Manrique de Lara), Duque de Medinaceli (don Juan' 
de la Cerda), Condestable de Castilla (don Pedro Fernández de Ve- 
lasco), Almirante (don Fernando Enríquez), Conde de Luna, Conde de 
Chinchón, Conde de Monterrey, Conde de Agamón (Egmont), Marqués 
de Pescara (dnn Francisco Dávalos de Aquino), con otros grandes que 
de su nombre no me acuerdo. Concluido esto, los ministriles tocaron 
de nuevo con las trompetas y atabales." "Don Gastón de la Cerda, dice 
Cotarelo (Pról. á la edic. de Rueda), nacido en 1504, débil, enfermizo; 




{El Deleytoso, 1567.) 



S. XVI, 1554. LOPE DE RUEDA '¿57 

y cojo, y á más segundo de su casa, fué destinado á la Iglesia, pro- 
fesando como fraile en el convento de San Bartolomé de Lupiana. 
Murió sin sucesión su hermano mayor, y entonces trató de exclaus- 
trarse, y aun obtuvo licencia pontificia para ello, y solicitó que su 
padre le declarase inmediato superior; pero opúsosele su hermano 
menor, don Juan de la Cerda, apoyado por su madre, que no lo era 
de don Gastón, y el padre pudo transigir estas diferencias, conviniendo 
todos en que don Gastón heredaría la casa y la poseería durante su 
vida, pero no se casaría, y á su muerte le sucederían su hermanastro 
ó sus hijos. Murió luego, en" 20 de Enero de 1544, el duque viejo; 
entró don Gastón en posesión de los estados paternos, y á la vez 
profesó en la Orden de Malta ó de San Juan, siendo Gran Prior de 
Castilla; asignó una buena parte de las rentas á su hermano, que en 
realidad empezó á representar la casa ducal, y él se retiró á Cogolludo, 
donde pasaba su vida, llena de enfermedades, en recreos y deportes 
poco fatigosos. En el año 1545 acertaron á pasar por la villa de Co- 
golludo dos mujeres que iban camino de Aragón, y, según manifestaron, 
sabían cantar y bailar. Oirlo el Duque y mandarlas venir á su pre- 
sencia fué todo uno, y satisfecho de la habilidad de la llamada Mariana, 
le dijo se quedase en su compañía; aceptó la cómica, y su compañera 
siguió el camino que llevaba. Seis años bien cumplidos estuvo Mariana 
en la casa del Duque, divirtiéndole en cantar, bailar y "decir gracias"', 
y tan imprescindible llegó á serle, que le hizo cortar el cabello y vestir 
de paje, "con un jubón y unos zaragüelles á manera de calzas", y así 
le acompañaba en las cacerías y viajes, porque "el Duque se holgaba 
"mucho de vella estar en el hábito de hombre". Respecto de la habi- 
lidad de la dama, todos los testigos del pleito, y todos competentes, 
por ser músicos y maestros de enseñar á bailar y danzar, convienen 
en que era extremada. Alguno asegura "que la dicha Mariana es en 
''extremo única é sola en lo que hace". Otro añade "que era una 
"mujer muy graciosa é gran cantadora é bailadora". Pero aunque el 
Duque le había dicho que le pagaría muy bien sus servicios y aun la 
casaría de su mano y con buena dote, falleció sin cumplirlo en su 
palacio de Cogolludo el 29 de Diciembre de 1551. Salió entonces Ma- 
riana de aquella casa, con toda la servidumbre del difunto magnate, 
y muy poco después debió de contraer matrimonio con Lope de Rueda, 
pues en 14 de Julio de 1554 uno de los testigos declara haber ya "más 
"de dos años" que estaban casados y velados ambos recitantes. Rueda, 
en demanda presentada en Valladolid el 6 de Julio de 1554, pedía al 
nuevo duque, don Juan de la Cerda, los salarios de su mujer, á razón 
de 25.000 mrs. cada año, y obtuvo tres sentencias favorables, la última 
en 16 de Marzo de 1557, condenando al Duque á pagarle 60.000 mrs. 
por todo. Por cierto que dos de los testigos que declaran en este pleito 
merecen particular recuerdo. Es el primero Pedro de Montiel, "hilador 
"de seda", pero que entonces andaba en la compañía de Lope de Rueda, 
ayudándole en la representación de sus comedias y farsas. Montiel 

«7 



258 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

era cómico desde 1551, ó antes, pues dice en su declaración haber re- 
presentado ante el Duque (acaso ya con Rueda) "algunas comedias é 
''obras graciosas, é se las pagó muy bien". En estas funciones traba- 
jaría la Mariana, y entonces la conocería también Lope. Es el otro 
Alonso Getino de Guzmán, "danzante y tañedor'', de veinticinco años, 
casado y residente en Corte. Este personaje siguió muchos años su 
oficio de danzante y maestro de poner danzas en Madrid; fué, por 
último, alguacil de la Corte y muy unido á la familia de Cervantes, 
muy amigo de éste en 1569 y fiador de su madre en 1576 en las dili- 
gencias hechas para el rescate del cautivo de Argel." Colmenares, 
Histor. de Segovia, 1640, pág. 516: "A la tarde, celebradas solemnes 
vísperas, en un teatro que estaba entre los coros, el maestro Valle, 
preceptor de Gramática, y sus repetidores, hicieron á sus estudiantes 
recitar muchos versos latinos y castellanos en loa de la fiesta y Prelado 
que había propuesto grandes premios á los mejores. Luego la compañía 
de Lope de Rueda, famoso comediante de aquella edad, representó una 
gustosa comedia, y, acabada, anduvo la procesión por el claustro, que 
estaba vistosamente adornado." Rueda otorgó testamento en Córdoba 
el 21 de Marzo de 1565, y ni aun pudo firmarlo; puede verse extractado 
en la edición de sus obras, por Cotarelo. Los inventarios muestran 
que Rueda vivió bastante en Toledo. 

181. Timoneda publicó en Valencia (1567) las cuatro úni- 
cas comedias, en prosa, que conocemos de Rueda: la Eufemia, 
la Armelina, la de Los engañados y la Medora; además, los 
dos coloquios pastoriles Camila y Tymbria, y el diálogo en 
verso Sobre la invención de las cahas. El mismo año de 1567 
publicó el mismo Timoneda la colección de siete pasos ó entre- 
meses para intercalar en la representación de las comedias y co- 
loquios, titulada El Deleitoso; y en 1570 otra de seis pasos y un 
coloquio, Prendas de amor, titulada Registro de Representan- 
fes. Hay mención de otros coloquios. Se le atribuyen, no con 
toda certeza, Los desposorios de Moisén y la Farsa del Sordo ; 
pero parecen ser suyos el Auto de Naval y Abigail y el opús- 
culo en prosa Flor de medicina, donde se burla de los malos 
médicos (Ms. de M. Pelayo). Otras muchas obras escribió Lope 
de Rueda, hoy perdidas. 

Lo que Lope de Rueda trajo al teatro español de su propia 
cosecha son los que él llamó pasos, ó díganse cuadros de cos- 
tumbres y de tipos vulgares de su tiempo y grandemente có- 
micos. Introdúcelos en sus comedias, las cuales más parecen 
.ser como trama para presentarlos que no obra principal. Las 



S. XVI, 1554. LOPE DE RUEDA 25p 

comedias 110 las dejó preparadas como para publicarse; los 
pasos son obrillas acabadas y que podían meterse en cualquier 
comedia, y así Timoneda publicó sueltos los más. Es famoso 
el conocido por Las aceitunas. Los criados, aldeanos, ladro- 
nes, mujerzuelas, hablan su propio estilo y lenguaje. Este es 
el verdadero teatro cómico popular español, creado por Lope 
de Rueda, y en esto está su mérito verdadero : pintura de tipos 
villanescos, diálogo vivo y chispeante, lenguaje tan popular, 
elegante y castizo como el de Cervantes y Rojas. 

Como poeta alaba Cervantes á Rueda por sus versos pas- 
toriles, y nos quedan de ellos el trozo que cita el Príncipe de 
nuestros Ingenios en Los baños de Argel y el Colloquio llamado 
Prendas de amor. Otras clases de versos hay en el Diálogo 
sobre la invención de las calzas, y en la Comedia llamada Dis- 
cordia y Question de amor, en quintillas, si es obra suya. Co- 
noció Rueda el teatro de Planto, pues el valentón Sigüenza 
está tomado del Miles gloriosas ; pero mucho más el teatro 
italiano de su tiempo, del cual tradujo, imitó y tomó asuntos 
para las cuatro comedias que conocemos. No tiene, pues, en 
esto ninguna originalidad. 

182. Las primeras dos elegantes y graciosas comedias del exce- 
diente poeta y representante Lope de Rueda, sacadas á luz por Juan 
de Timoneda: éstas son Comedia Eufemia; Comedia Armelina, Va- 
lencia, 1567. Las segundas dos comedias del... Comedia de Los En- 
gañados; Comedia Medora, Valencia, 1567. Los colloquios pastoriles 
de muy agraciada y apacible prosa por el excelente... son el Colloquio 
de Timbria y el Cotloquio de Camila... Diálogo sobre la invención 
de las calcas que se usa;i agora... Tabla de los pasos graciosos que 
se pueden sacar de las presentes comedias y colloquios y poner en otras 
obras. Las cuatro comedias y dos coloquios pastoriles del excelente 
poeta y gracioso representante Lope de Rueda, sacadas á luz por 
Juan de Timoneda, Segunda impresión, Valencia, 1570; Sevilla, 1576. 
El Deleitoso, compendio llamado: El Deleitoso, en el qual se contienen 
muchos pasos graciosos del excelente poeta y gracioso representante 
Lope de Rueda, por poner en principios y entremedias de colloquios 
y comedias: recopilados por Joan de Timoneda (siete pasos y un co- 
loquio), Valencia, 1567; Logroño, 1588. Registro de representantes, 
Valencia, 1567 (son diez, de ellos siete de El Deleitoso). Farsa llamada 
del Sordo, 1549; Alcalá, 1616. Coloquio pastoril, Valencia, 1567. La 
Comedia llamada discordia y question de Amor, en la qual se trata 
jen subido metro y conceptos muy sentidos la inconstancia de Amor y 



2Ó0 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

sus variables efetos, Barcelona, 1617; fué hallada en París, en 1902, por 
Francisco R. de Uhagón, y reprodújola en Rev. de Archivos, 1902, 
con tirada aparte. A ella aludió Gracián en Agudeza y arte de ingenio, 
cap. XLV. El Auto de Naval y Abigail está en el ms. del siglo xvi, 
que tiene 96 piezas dramáticas anteriores á Lope de Vega, y está en 
la Bibl. Nacional, y fué publicado por Rouanet : el estilo y lenguaje 
son de Rueda. En el mismo códice se halla el Auto de los desposorios 
de Moisén, que también sabe á Rueda, aunque no tanto; menos aún la 
Farsa del Sordo, Valladolid (hacia 1549?); Alcalá, 1568, reimpresa por 
Gallardo (I, pág. 1147); Sevilla, 1616. 

Las fuentes de algunas comedias de Rueda fueron señaladas por 
L. A. Stiefel, Zeitscrift für rom. Philologie, 1893, t. XV. La Eufemia 
arraiga en el Decamcrón (II, IX) y es el mismo asunto que el de 
Cymbcline, de Shakespeare. La Armclina tiene bastante que ver con 
la Altilia (1550), de Antón Francesco Raineri, y con el Servigiale 
(1561), de Giovan Maria Cecohi (1516-1587) : las tres parecen derivarse 
de una misma fuente. La Comedia de los engañados es imitación de 
Gl' Ingannati (1531), de Alessandro Piccolomini, ó quizá de algunos de 
los Intronati, academia literaria de Siena, y en la misma fuente bebió 
Shakespeare al componer Twclfth Night. La Medora es traducción, 
á veces literal, de la Zingana (1545), de Gigio Artemio Giancarli. La 
Eufemia, en ocho escenas é introito, que no suponen entrada ó salida 
de personajes, sino mudanza importante en la acción ó intercalación 
de algún paso episódico, se representó en la plaza pública antes del 
mediodía. De mayor enredo son Eos engañados, comedia fundada en 
la semejanza de hermano y hermana, en diez escenas con introito. En 
la Armelina hay aventuras novelescas y personajes españoles, en seis 
escenas. La Medora tiene seis escenas y varios pasos. Stiefel, no ha- 
llando á los Pasos precedentes en España, supone que en ellos pudo 
imitar la Comedia alia villanesca de los venecianos; pero los Pasos 
estaban ya esbozados en Juan del Enzina, por ejemplo, en el Auto 
del Repelón y en las farsas de Carnaval, en Lucas Fernández y aun 
en casi todo el teatro de la primera mitad del siglo xvi, por ejemplo, 
en la Farsa del soldado, de Lucas Fernández; en las de Clérigo de 
Beira, Las Ciganas, dos Físicos, dos Almocrcves y otras de Gil Vi- 
cente; en el entremés del Procurador y el litigante, de Sebastián de 
Horozco; en las más de Diego Sánchez de Badajoz, y hasta en las obri- 
lias menudas publicadas por Rouanet. Los pasos son los autos anterio- 
res llevados á perfección por Lope de Rueda. 

183. Lope de Rueda, Obras, ed. Real Academia Española, E. Co- 
tarelo y Mori, Madrid, 1908, 2 vols. [véase Alonso de San Martín. 
Silba de varia lección, etc., Madrid, 1909; E. Cotarelo y Mori, Sa- 
tisfacción á la Real Academia Española, etc., Madrid, 1909; Alonso de 
San Martín, Sepan quantos... Coroza crítica, etc., Madrid, 1910] ; 
Obras ed. Marqués de la Fuensanta del Valle, en Colección de libros 



S. XVI, I554. LOPE DE RUEDA 26 1 

raros ó curiosos, ts. XXIII y XXIV; Entremés del mundo y no nadie \ 
ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue Hispanique (1900), t. VII, págs. 251- 
255 [atribución dudosa] ; Comedia llamada Discordia y qucstión de 
amor, ed. F. R. de Uhagón, en Revista de Archivos, etc. (1902), t. VI, 
págs. 341-354. Consúltense : A. L. Síiefel, Lope de Rueda und das 
italienische Lustspiel, en Zeitschrifi für romanische Philologie (1891), 
t. XV, págs. 183-216 y 318-343; R. Ramírez de Arellano, Lope de 
Rueda y su testamento, en Rezñsia Española de Literatura, Historia y 
Arte (1901), t. I, págs. 9-12; X. Alonso Cortés. Un pleito de Lope de 
Rueda, nuevas noticias para su biografía, Madrid-Valladolid, 1903; 
L. Rouanet, Intermedes espagnols (entremeses) du xvn* siécle; 
S. Salazar, Lope de Rueda y su teatro, Santiago de Cuba, 191 1 ; E. Co- 
tarelo, María Ladvenant. Estudios sobre la historia del arte cómico en 
España, Madrid, 1896. 

18 4. Sobre lo que era el teatro en España antes de Rueda y el 
punto en que él lo puso dan luz varios testimonios. Juan de la Cueva, 
en su Ejemplar poético (Parn. españ., de Sedaño, t. VIII. pág. 24) : 
"El singular en gracia, el ingenioso j Lope de Rueda, el cómico ta- 
blado I hizo ilustre con él y deleitoso." Juan Rufo, en Las seiscientas 
apotegmas..., Toledo, 1596: "¿Quién vio apenas ha treinta años I de 
las farsas la pobreza | de su estilo la rudeza | y sus más humildes pa- 
ños? j ¿Quién vio que Lope de Rueda, | inimitable varón, | nunca salió 
de un mesón | ni alcanzó á vestir de seda? j Seis pellicos y cayados, | 
dos flautas y un tamborino, j tres vestidos de camino | con un fieltro jiro- 
■nados. | Una ó dos comedias solas ¡ como camisas de pobre; | la en- 
trada á tarja de cobre j y el teatro casi á solas. | Porque era un patio 
cruel, ! fragua ardiente en el estío, I de invierno un helado río ' que aun 
agora tiemblan del." Agustín de Rojas, en el Viaje entretenido, escrito 
hacia 1600 y publicado en 1603 (edic. 1793, t. I, pág. 110): "Y porque 
yo no pretendo i tratar de gente extranjera, | sí de nuestros españoles, | 
digo que Lope de Rueda, | gracioso representante, | y en su tiempo gran 
poeta, ! empezó á poner la farsa | en buen uso y orden buena, | porque 
la repartió en actos, j haciendo introito en ella, | que ahora llamamos 
loa, I y declaraba lo que eran | las marañas, los amores, | y entre los 
pasos de veras ! mezclados otros de risa, ¡ que, porque iban entre me- 
dias [ de la farsa, los llamaron I entremeses de comedias. ¡ Y todo 
aquesto iba en prosa | más graciosa que discreta; ¡ tañían una guitarra | 
y ésta nunca salía fuera, | sino adentro y en los blancos, | muy mal 
templada y sin cuerdas | bailaba á la postre el bobo | y sacaba tanta 
lengua | todo el vulgacho embobado ¡ de ver cosas como aquellas." 
(Ibidem, edic. 1901, t. I, pág. 150): "Solano: Habéis de saber que hay 
bululú, ñaque, gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, farándula 
y compañía. El bululú es un representante solo, que camina á pie y 
pasa su camino, entra en el pueblo, habla al cura y dícele que sabe 
una comedia y alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la 



262 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

dirá, porque le den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse éstos y 
él súbese sobre una arca y dice: Ahora sale la dama, y dice esto y 
esto, y va representando, y el cura pidiendo limosna en un sombrero, 
y junta cuatro ó cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de 
caldo que le da el cura, y con esto sigue su estrella y prosigue su 
camino hasta que halla remedio. Ñaque es dos hombres (que es lo que 
Ríos decía ahora poco de entrambos) ; éstos hacen un entremés, algún 
poco de un auto, dicen unas octavas, dos ó tres loas, llevan una barba 
de zamarro, tocan el tamborino y cobran á ochavo, y en esotros reinos 
á dinerillo (que es lo que hacíamos yo y Ríos) ; viven contentos, duer- 
men vestidos, caminan desnudos, comen hambrientos y espúlganse el 
verano entre los trigos y en el invierno no sienten con el frío los 
piojos. Gangarilla es compañía más gruesa; ya van aquí tres ó cuatro 
hombres: uno que sabe tocar una locura; llevan un muchacho que 
hace la dama; hacen el auto de la Oveja Perdida; tienen barba y ca- 
bellera; buscan saya y toca prestada (y algunas veces se olvidan de 
devolvella) ; hacen dos entremeses de bobo; cobran á cuarto, pedazo de 
pan, huevo y sardina y todo género de zarandaja (que se echa en 
una talega) ; éstos comen asado, duermen en el suelo, beben su trago 
de vino, caminan á menudo, representan en cualquier cortijo y traen 
siempre los brazos cruzados. — Ríos : ¿ Por qué razón ? — Solaxo : Por- 
que jamás cae capa sobre sus hombros. Cambaleo es una mujer que 
canta y cinco hombres que lloran; éstos traen una comedia, dos autos, 
tres ó cuatro entremeses, un lío de ropa que le puede llevar una araña; 
llevan á ratos á la mujer acuestas y otras en silla de manos; represen- 
tan en los cortijos por hogaza de pan, racimo de uvas y olla de berzas; 
cobran en les pueblos á seis maravedís, pedazo de longaniza, cerro 
de lino y todo lo demás que viene aventurero (sin que se deseche ripio) ; 
están en los lugares cuatro ó seis días, alquilan para la mujer una 
cama, y el que tiene amistad con la huéspeda dale un costal de paja, 
una manta y duerme en la cocina, y en el invierno el pajar es su ha- 
bitación eterna. Estos, á mediodía, comen su olla de vaca y cada uno 
seis escudillas de caldo, siéntanse todos á una mesa y otras veces sobre 
la cama. Reparte la mujer la comida; dales el pan por tasa; el vino, 
aguado y por medida, y cada uno se limpia donde halla, porque entre 
todos tienen una servilleta ó los manteles están tan desviados que no al- 
canzan á la mesa con diez dedos. Compañía de garnacha son cinco ó 
seis hombres, una mujer, que hace la dama primera, y un muchacho 
la segunda; llevan un arca con dos sayos, una ropa, tres pellicos, barbas 
y cabelleras y algún vestido de la mujer, de tiritaña. Estos llevan 
cuatro comedias, tres autos y otros tantos entremeses; el arca, en un 
pollino; la mujer, en las ancas, gruñendo, y todos los compañeros de- 
trás arreando. Están ocho días en un pueblo, duermen en una cama 
cuatro, comen olla de vaca y carnero y algunas noches su menudo 
muy bien aderezado. Tienen el vino por adarmes, la carne por onzas,, 
el pan por libras, y la hambre por arrobas. Hacen particulares á ga- 



S. XVI, 1554. LOPE DE RUEDA 263 

Hiña asada, liebre cocida, cuatro reales en la bolsa, dos azumbres de 
vino en casa y á doce reales una fiesta con otra. En la bojiganga van 
dos mujeres y un muchacho, seis ó siete compañeros y aun suelen ga- 
nar muy buenos disgustos, porque nunca falta un hombre necio, un 
bravo, un mal sufrido, un porfiado, un tierno, un celoso ni un enamorado: 
y habiendo cualquiera déstos no pueden andar seguros, vivir contentos 
ni aun tener muchos ducados. Estos traen seis comedias, tres ó cuatro 
autos, cinco entremeses, dos arcas: una con hato de la comedia y otra 
de las mujeres. Alquilan cuatro jumentos: uno para las arcas, dos 
para las hembras y otro para remudar á los compañeros á cuarto de 
legua (conforme hiciere uno la figura y fuere de provecho en la cha- 
cota). Suelen traer entre siete dos capas, y con éstas van entrando de 
dos en dos, como frailes. Y sucede muchas veces, llevándoselas el 
mozo, dejarlos á todos en cuerpo. Estos comen bien, duermen todos 
en cuatro camas, representan de noche, y las fiestas de día; cenan las 
más veces ensalada, porque como acaban tarde la comedia hallan la 
cena fría. Son grandes hombres de dormir de camino debajo de las 
chimeneas, por si acaso están entapizadas de morcillas, solomos y lon- 
ganizas, gozar dellas con los ojos, tocallas con las manos y convidar 
á los amigos, ciñéndose las longanizas al cuerpo, las morcillas al 
muslo y los solomos, pies de puerco, gallinas y otras menudencias en 
unos hoyos en los corrales ó caballerizas; y si es en ventas, en el 
campo (que es lo más seguro), poniendo su seña para conocer dónde 
queda enterrado el tal difunto. Este género de bojiganga es peligrosa, 
porque hay entre ellos más mudanzas que en la luna y más peligros 
que en frontera (y esto es si no tienen cabeza que los rija). Farándula 
es víspera de compañía; traen tres mujeres, ocho y diez comedias, 
dos arcas de hato ; caminan en mulos de arrieros y otras veces en 
carros; entran' en buenos pueblos; comen apartados, tienen buenos 
vestidos; hacen fiestas de Corpus á doscientos ducados; viven con- 
tentos (digo los que no son enamorados). Traen unos plumas en los 
sombreros, otros veletas en los cascos y otros en los pies el mesón de 
Cristo con todos. Hay Laumedones de ojos, decídselo vos, que se 
enamoran por debajo de las faldas de los sombreros, haciendo señas 
con las manos y visajes con los rostros, torciéndose los mostachos, 
dando la mano en el aprieto, la capa en el camino, el regalo en el 
pueblo, y sin hablar palabra en todo el año. En las compañías hay 
todo género de gusarapas y baratijas, entreban cualquiera costura, 
saben de mucha cortesía, hay gente muy discreta, hombres muy esti- 
mados, personas bien nacidas, y aun mujeres muy honradas (que 
donde hay mucho, es fuerza que haya de todo) ; traen cincuenta co- 
medias, trescientas arrobas de hato, diez y seis personas que represen- 
tan, treinta que comen, uno que cobra y Dios sabe el que hurta. Unos 
piden muías, otros coches, otros literas, otros palafrenes, y ningunos hay 
que se contenten con carros, porque dicen que tienen malos estómagos. 
Sobre esto suelen tener muchos disgustos. Son sus trabajos excesivos, 



264 ÉPOCA DE CARLOS V (S. XVl) 

por ser los estudios tantos, los ensayos tan continuos y los gustos 
tan diversos (aunque desto Ríos y Ramírez saben harto), y así es 
mejor dejallo en silencio, que á fe que pudiera decir mucho.'" Cer- 
vantes, Prólogo á sus Comedias: "Los días pasados me hallé en una 
conversación de amigos, donde se trató de comedias y de las cosas 
á ellas concernientes; y de tal manera las sutilizaron y atildaron, que 
á mí parecer, vinieron á quedar en punto de toda perfección. Tratóse 
también de quién fué el primero que en España las sacó de mantillas 
y las puso en toldo, y vistió de gala y apariencia. Yo, como el más 
viejo que allí estaba, dije que me acordaba de haber visto representar 
al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y en el en- 
tendimiento. Fué natural de Sevilla, y de oficio batihoja, que quiere 
decir de los que hacen panes de oro. Fué admirable en la poesía pas- 
toril; y en este modo, ni entonces, ni después acá, ninguno le ha llevado 
ventaja; y aunque, por ser muchacho yo entonces, no podía hacer 
juicio firme de la bondad de sus versos, por algunos que me quedaron 
en la memoria, vistos agora en la edad madura que tengo, hallo ser 
verdad lo que he dicho ; y si no fuera por no salir del propósito de 
prólogo, pusiera aquí algunos que acreditaran esta verdad. En el tiem- 
po de este célebre español, todos los aparatos de un autor de comedias 
se encerraban en un costal, y se cifraban en cuatro pellicos blancos, 
guarnecidos de guadamecí dorado; y en cuatro barbas y cabelleras, y 
cuatro cayados, poco más ó menos. Las comedias eran unos coloquios 
como églogas, entre dos ó tres pastores y alguna pastora. Aderezá- 
banlas y dilatábanlas con dos ó tres entremeses, ya de negra, ya de 
rufián, ya de bobo ó ya de vizcaíno; que todas estas cuatro figuras y 
otras muchas hacía el tal Lope, con la mayor excelencia y propiedad 
que pudiera imaginarse. No había en aquel tiempo tramoyas ni desafíos 
de moros y cristianos, á pie ni á caballo. No había figura que saliese 
ó pareciese salir del centro de la tierra por lo hueco del teatro, al 
cual componían cuatro bancos en cuadro, y cuatro ó seis tablas en- 
cima, con que se levantaba del sue'.o cuatro palmos; ni menos bajaban 
del cielo nubes con ángeles ó con almas. El adorno del teatro era una 
manta vieja, tirada con dos cordeles de una parte á otra, que hacía 
lo que llaman vestuario, detrás de la cual estaban los músicos can- 
tando sin guitarra a!gún romance antiguo." 



185. Año 1554. Alonso de Villegas Selvago (1534- 
después de 161 5), cuyo segundo sobrenombre se lo puso tan sólo 
en la Comedia S'elvagia, nació en Toledo, y á los veinte de su 
edad escribió esta comedia. Veintidós años después era cape- 
llán de los mozárabes de Toledo, con el aditamento de Licen- 
ciado, probablemente en Teología, y dedicó toda su larga vida 
á escribir graves y aun populares libros hagiográficos : el Flos 



S. XVI, 1554. ALONSO DE VILLEGAS SEL VAGO 2Ó5 

Sanctorum, en cinco partes ó tomos, que se leyó por toda 
España, aun después del de Rivadeneyra, y cuya primera parte 
salió en Toledo (1578). En 1600, "siendo de edad de sesenta 
y seis años", acabó la Vitoria y Triunfo de Iesu Cristo, y pu- 
blicóse en Madrid, 1603. En 1592 dedicó á Madrid la Vida 
de San Isidro labrador, que viene á ser la del Flos Sanctorum. 
En 1595 publicó la Vida de San Tirso, Toledo. En 1600 tra- 
dujo el libro ascético de don Florencio Harleman, cartujo de 
Lovaina (Ms.). Entre los Sermones predicados en la beatifica- 
ción de la B. M. Teresa de Jesús, Madrid, 161 5, hay uno de 
Villegas, pronunciado en la catedral de Toledo, y es la última 
noticia que tenemos de su persona. La prosa de Villegas es 
sencilla, pura, castiza, llena de piedad y devoción. Escribió la 
Comedia Selvagia en servicio de su señora Isabel de Barrio- 
nuevo (Toledo, 1554), imitando la primera Celestina, la de 
Feliciano de Silva, y la Tragicomedia de Lisandro y Roselia, 
acabando en festivas bodas. Es más dramática que todas, ex- 
cepto la de Rojas, con ingenioso principio é inopinado desen- 
lace, agradables peripecias y con más hábil desarrollo del plan 
que no lo hicieron Sepúlveda, Lope de Rueda, Timoneda y 
demás imitadores de los italianos. Es corta, en cinco actos y 
casi representable. Puede decirse, añade M. Pelayo, que adi- 
vinó mejor que ninguno lo que había de ser la futura comedia 
de capa y espada. Es de amor y de intriga, dos parejas enamo- 
radas, confusión de damas, galantes coloquios por la ventana, 
historias novelescas de hijos perdidos y hallados, intervención 
de indianos, anagnorisis ó reconocimiento final. Algo de pe- 
dantería en las citas y de énfasis en los trozos aparatosos se le 
coló al joven estudiante, ya de sus años, ya de los dechados 
que imitaba ; pero los personajes secundarios siguen hablando el 
idioma castizo y rico del pueblo, fresco, gallardo y natural. 

186. Comedia Selvagia en servicio de su señora Isabel de Ba- 
rrionuevo, siendo de edad de veinte años en Toledo, su patria. Según 
esto, que se lee en los versos acrósticos de la Comedia Selvagia, pu- 
blicada el año 1554 en Toledo, si acababa entonces de componerla, su 
autor nació en 1534, lo cual se confirma por otras sus obras. En un 
ms., de 236 páginas, se lee: Via vite. Libro que contiene instituciones y 
exortaiiones espirituales para el christiano ; en que se enseña de que 



266 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

manera ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta 
llegar á ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje 
cartuxo en Lovayna. Tradúxole de lengua teutónica en latín, Tácito 
Nicolao Zegero, del orden de menores; y en español el maestro Alon- 
so de Villegas Toledano. En el prólogo: "aviendo, pues, yo acabado 
los seis libros y partes del Flos Santorum y siendo Dios servido de 
darme vida sobre sesenta y seis años, determiné, por no estar ocioso, 
que siempre desde la primera edad aborrecí y evité, traducir en nues- 
tra lengua española el libro de Florencio." Y en otro códice de la 
Nacional: Coronyca de las antigüedades despanna... Luego se lee: 
"este es mi parecer y doyle en 18 días de Julio, año de 1594, en que 
la acabé de leer, siendo de edad de sesenta años. m.° Alonso de Ville- 
gas." En 1602 firmó una aprobación de El Poema de S. José, de Val- 
divieso. En un cuadro de Blas de Prado, del Museo Nacional, está 
retratado Villegas (Pedro Madrazo, Catálogo descr. é hist. de los 
cuadros del Museo del Prado, pte. I, pág. 519). La Selvagia se reim- 
primió con la Serafina en la Colé ce. de libr. raros y curiosos, Madrid, 
1873. Según Tamayo, en su Junta de libros, hizo lo que pudo por re- 
coger y destruir la Selvagia. Las ediciones más conocidas del Flos 
Sanctorum son: 1. a pte., Toledo, 1578, 1583, 1591 ; Zaragoza, 1580, 
1585; Madrid, 1595: Flos Sanctorum... van añadidas las vidas de San- 
tos, que de nuevo han mandado summos Pontífices se reze dcllos... y 
juntamente corregido conforme á los Anales de César Baronio, Ma- 
drid, 1595 (es la 1. a parte) ; 2. a pte., Toledo, 1589, 1594; Venecia, 1596; 
Toledo, 1609; 3. a pte., Toledo, 1588, 1589, 1595; Valladolid, 1614; 
4. a pte., Madrid, 1589, 1593 (dos edic.) ; Cuenca, 1591, 1592, 1593, 
I 594>* 5- a P te -> Cuenca, 1594, 1604. Otras ediciones: Barcelona, 1608; 
Alcalá, 1616; Zaragoza, 1616; en ital. Venecia, 1592 (i. a pte.). Pero 
la bibliografía de esta obra está por hacer, y los ejemplares son muy 
raros. Vida de S. Isidro Labrador, Madrid, 1592. Favores de la Virgen. 
Valencia, 1635. Un sermón de Villegas, en Sermones, Madrid, 1615. 
Sobre Villegas: Pérez Pastor, Bibliografía Madrileña, III, pág. 516. 

187. Año 1554. Timoneda publicó Las tres famosissimas 
Comedias del ¡Ilustre Poeta y gracioso representante Alonso 
de Vega, Valencia, 1566. Fué Alonso de Vega representante- 
de la compañía de Lope de Rueda, y parece falleció antes que 
él, pues ya era difunto cuando en 1566 se publicaron estas sus 
comedias, cuyos títulos son : Comedia Thotomea, Tragedia Se- 
rafina y Comedia de la Duquesa de la Rosa, tomadas del ita- 
liano, como lo indican los lugares de la acción, los nombres de 
los personajes y el carácter del argumento. Están en prosa y 
son del gusto de su maestro, pero más desordenadas é inveri- 
símiles y con algo del fantástico y alegórico. En las dos pri- 



S. XVI, 1554. FR. DIEGO DE ESTELLA 267 

meras hay algo de la Arinclina, de Rueda; la tercera está to- 
mada de una de las Novelle (II, 44), de Bandello, muy bien 
entendida. 

Contemporáneo de Lope de Rueda y de Sebastián de Ho- 
rozco es Diego de Nogueruela, que compuso la Farsa lla- 
mada Ardamisa, editada por L. Rouanet, Biblioteca hispa- 
nica, t. IV. 

De Pedro Navarro ó Naharro, que Cervantes pone des- 
pués de Rueda, no queda más que una de las seis obras, cono- 
cidas por Lope de Vega : La Marquesa de Saluzia, llamada 
Griselda, comedia en verso y siete jornadas, impresa algo des- 
pués, en 1603 (Bibl. Nac.) : el asunto está tomado de la Suma 
de todas las Crónicas, 15 10. 

188. Cervantes, Prólogo á las Comedias: "Sucedió á Lope de 
Rueda, Naharro, natural de Toledo, el cual fué famoso en hacer la 
figura de un rufián cobarde. Este levantó algún tanto más el adorno 
de las comedias, y mudó el costal de vestidos en cofres y baúles; sacó 
la música, que antes cantaba detrás de la manta, al teatro público; 
quitó las barbas de los farsantes, que hasta entonces ninguno repre- 
sentaba sin barba postiza, y hizo que todos representasen á cureña 
rasa, si no era los que habían de representar los viejos ú otras figuras 
que pidiesen mudanza de rostro; inventó tramoyas, nubes, truenos y 
relámpagos, desafíos y batallas; pero esto no llegó al sublime punto 
en que está agora." 

Alonso de la Vega, Tres comedias, ed. M. Menéndez y Pelayo, 
Halle, 1905; Amor vengado, paso, ed. E. de Ochoa, en Tesoro del 
teatro español, París, 1838, t. I, págs. 200-201 (Colección de los mejores 
aut. esp., t. X). Consúltese: F. Sánchez Arjona, Noticias referentes á 
los anales del teatro en Sevilla desde Lope de Rueda hasta fines del 
siglo xvii, Sevilla, 1898, pág. 18. 

Pedro Navarro, La comedia muy ex em piar de la marquesa de Sa- 
luzia llamada Griselda, ed. C. B. Bourland, en Revue Hispanique 
(1902), t. IX, págs. 331-354- 

189. Año 1554. Fr. Diego de Estella (i 524-1 578), fran- 
ciscano y navarro de nación, escribió en dos partes el Libro de 
la vanidad del mundo (1574), obra llena de fervor ; scético, 
que encantaba á San Francisco de Sales, cuajada de palabras 
de la Sagrada Escritura y en estilo que parece se ie pegó de 
sus Libros sapienciales, sentencioso y cortado, que hastía á la 



268 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

larga por la falta de variedad. El lenguaje es castizo y co- 
rriente; pero sin lumbres particulares que varíen la tonalidad, 
siempre igual y algún tanto áspera y de asceta cejijunto. "Obra 
— dice M. Pelayo — árida y prolija, más de edificación que de 
literatura, erizada de textos y de lugares comunes." De la va- 
nidad del mundo, Alcalá, 1597 (Privilegio de 1591 para Cas- 
tilla, y 1574 para Aragón); Madrid, 1673, 1759. Colección de 
los mejores autores españoles, t. XLIV. Meditaciones devotí- 
simas del amor de Dios, Salamanca, 1578, 1582; Alcalá, 1597; 
Madrid, 1781. De la vida, loores y excelencias del B. Evange- 
lista San Juan, Lisboa, 1554; Valencia, 1595. Sus obras latinas 
en Nic. Antonio. 

190. Año 1354. El doctor Gómez Pereira, médico y filósofo inde- 
pendiente, publicó la notabilísima obra Antoniana Margarita, opus 
Physicis, tnedicis ac theologis utile et necessarium, Medina, 1554; 
Francfort, 1610. El doctor Sosa publicó Endecálogo contra Antoniana 
Margarita, Medina, 1556. También Miguel de Palacios, Novae veteris- 
que medicinae experimentis ct ezñdcntibus rationibus comprobatae 
primam partem sive Antonianae Margaritae secundam, quae qnidem 
medica est post priorem Mam philosophicam. De Pereira es Novae 
veraeque Medicinae... Prima pars, Medina, 1558. 

Gregorio Hernández de Velasco, poeta toledano, tradujo del ita- 
liano, en octavas reales, el poema de Sannazaro El Parto de la Virgen, 
Toledo, 1554; Madrid, 1569; Salamanca, 1569. La Eneida, de Virgilio, 
Toledo, 1555; Amberes (1556?), 1557; Alcalá, 1563; Amberes, 1566, 
1572; Toledo, 1574, 1577; Alcalá, 1585, con las Églogas I y IV; Za- 
ragoza, 1586, "aora en esta última impressión reformada y limada 
con mucho estudio y cuy dado... Hase añadido á la primera impres- 
sión lo siguiente: Las dos Églogas de Virgilio, Primera y Quarta. El 
libro tredécimo de Mapheo Veggio Poeta Laúdense, intitulado, Suple- 
mento de la Eneida, de Virgilio. La moralidad de Virgilio sobre la 
letra de Pytágoras. Una tabla, que contiene la declaración de los nom- 
bres propios y vocablos y lugares dificultosos..."; Lisboa, 1614, 1627; 
Valencia, 169S, 1777, 1795. 

Juan Martín Cordero nació en Valencia, donde fué cura de la 
parroquia de Santa Catalina desde 1580, y de Puzol desde 1588 á 1591, 
y tuvo los títulos de maestro en Artes y doctor en Teología, habiendo 
estudiado en la Universidad de Lovaina, donde residía por los años 
de 1553, "acaso uno de los pupilos españoles que se criaron en casa 
de su famoso paisano Luis Vives" (Pellicer). Los Christiados de Hye- 
ronimo Vida, Amberes, 1554. En el mismo lugar é imprenta de Martín 
Nució publicó en castellano el tratado Be la manera de desafío, de 
Alciato. Flores de L. Anneo Séneca, traduzidas del latín en romance 



S. XVI, 1554. PEDRO DE ALCOCER 269 

Castellano, Amberes, 1555: ele las Flores sea sententiae insign. ex-- 
cerptae p. D. Erasmo Rot. Suma de la Doctrina Christiana, 1556, 
traducción de la que, por mandado de Felipe II, se imprimió en latín 
para los católicos de Inglaterra y que no hay que confundir con el 
Summario de doctrina Christiana, hecho por el doctor Juan Pérez y 
prohibido en los índices inquisitoriales. Las quexas y llanto de Pom- 
peyo (el Pompeius fugiens, de Vives)... Y el hecho horrible... de la 
muerte d'el hijo d'el gran Turco Solimano dada por su mismo padre 
(de Erasmo). ...Declamación de la muerte por consolación de un ami- 
go... Exortación á la virtud... Modo de escrivir en Castellano, todo 
ello en un tomo, Amberes, 1556. Los siete Libros de Flauio José f o, los 
guales contienen las guerras de los Judíos y la destruición de Hieru- 
salem y d'l templo, Amberes, 1557; Perpiñán, 1608; Madrid, 1616, 
1657, 1791 ; Bibl. Clásica, ts. CXLV y CXLVI, Madrid. La historia 
de Eutropio, Amberes, 1561. Promptuario de las medallas de todos los 
más insignes varones que ha auido desde el principio del mundo, con 
sus vidas contadas brevemente, Lyon, 1561 : es obra de Guillaume le 
Rouille ó Rovilio. El successo lamentable del fuego de Santa Catha- 
rina... 1584; Valencia, 1586. Instrucción para confesar, Valencia, 1588. 
Memoria espiritual de devotas oraciones, Barcelona, 1612; Valencia, 
1605, 1613, 1690; Gerona, 1753. 

El bachiller Juan Rodríguez Florián, probablemente vallisole- 
tano, publicó la Comedia Florinea, Medina, 1554, obra de imitación y 
taracea de La Celestina y de la Tebaida, hecha por un talento adoce- 
nado y prolijo. Tiene 43 actos ó escenas larguísimas. El lenguaje, 
tan castizo y rico como en las demás Celestinas y más honesto que 
en las primeras, según pedían los tiempos; el estilo, terso y puro, 
bastante desanimado. Reimpresa en Madrid, 1910, en los Orígenes de 
la novela, t. III, de M. Pelayo. 

Juan Sanz (ó Sáez) de Zumeta, ingenio sevillano, celebrado por 
Juan de la Cueva en el Viaje de Sannio (5, 65), y por Cervantes en eí 
Canto de Calíope, nació algo antes de 1533 (R. Marín, Barahona, 
pág. 155). Un soneto suyo al saco de Cádiz, en 1596, cita Pellicer 
(Vida de Cervantes, 1899, pág. 47), tomándolo del ms. M-163 de la 
Bibl. Real. Herrera, en las Anotaciones á Garcilaso, trae trozos poé- 
ticos de Zumeta, y acaso sea suya la composición latina de Juan Zu- 
meta, al frente de la Orphenica lyra, de Miguel de Fuenllana (1554). 

Cancionero general de obras nuevas nunca hasta aora impressas 
assí por ell arte española como por la toscana y esta primera es el 
triumpho de la muerte traducido por don Juan de Coloma, Zaragoza, 
1554. Consúltese Wolf, Sitzungsberichte der K. Akademie des Wis- 
sench. Pilosoph-histor. Classe, Wien, 1853, t. X, págs. 153-204; Alfred 
Morel-Fatio lo ha editado en L'Espagne au xvi* et au xvii* siécle. 

191. Año 1554. Pedro de Alcocer, toledano, publicó Historia 
ó descripción de... Toledo, ibid., 1554. Tomás Tamayo la atribuye á 



27O ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Juan Vergara, canónigo toledano; pero Gamero (El Tajo) la ha de- 
vuelto á su autor, como se la atribuía Venegas en Diferencia de libros. 
Relación de algunas cosas que pasaron en estos reinos desde que 
murió la reina católica doña Isabel hasta que se acabaron las comu- 
nidades en la ciudad de Toledo, Sevilla, 1872 (Biblióf. andal.). — Co- 
media de Plauto llamada Amphitrión, Toledo, 1554; tomada de Villa- 
lobos y del maestro Oliva. — Juan de Arce y ütaloka, vallisoletano, 
publicó Summa Nobüitatis Hispanicae, lat. y cast., Granada, 1553; 
aumentada en Salamanca, 1559, 1570; Madrid, 1613. — Fray Nicolás 
Coelho, de Amaral, trinitario portugués, publicó De los hechos de los 
Reyes de Portugal, Coimbra, 1554. Chronología de los tiempos. Sermo- 
nes, 3 vols. Carmina. Empresas é Triunfos militares de Lusitania. — Fer- 
nando Díaz publicó la Farsa nuevamente trobada, Burgos, 1554 (Mu- 
nich, Bibl. Real); Madrid, 1913 (Biblióf. Madri).). — Pedro Dueñas, 
salmantino, publicó Regidae Inris utriusque, Salamanca, 1554. — Fray 
Juan de Espinosa (1525-1598), dominico (1544) sevillano, fué gran 
predicador, tres veces prior, de agudo ingenio, soberano espíritu, ele- 
gante, propia y suave lengua, cuyo retrato y biografía trae F. co Pa- 
checo en su Libro de Retratos. — Miguel Ferrer, zaragozano, audi- 
tor en Barcelona, publicó Methodus sive Ordo procedendi iudiciarius 
iuxta stylum et foros Regni Aragonum, Zaragoza, 1554, 1579, enmen- 
dado por Jaime Buyl, y además con un opúsculo suyo. Observantiac 
S. regíi Senatus Cathaloniae, Barcelona, 1608, postuma. — Miguel de 
Fuenllana, de Navalcarnero, publicó el Libro de Música para Vihuela, 
intitulado Orphénica lyra, Sevilla, 1554. — Pedro Gil, valenciano, pu- 
blicó Institutiones Dialecticae, Valencia, 1554. — Fray Arcisio Gre- 
gorio, mercedario, publicó Scholia quaestionesque brevissimae in Isa- 
gogem Porphyr'ú, 1554. De Lógica, sive Aristotelis Organum, Al- 
calá, 1556. In Aristotelis Logicam Institutiones cum expositionibus, 
1562. In Physicam Aristotelis Praefatio, 1562. — Fray Alfonso Gu- 
tiérrez de Veracruz, agustino, publicó, de 1554 á 1557, Cursas Ar- 
tiutn. — El capitán don Luis de Haro fué poeta á la antigua española, 
y tenemos cuatro composiciones suyas en el Cancionero gral., de 
Esteban de Nájera, Zaragoza, 1554 (Bibl. ducal de Wolfenbütel), en 
L'Espagne au xvi et au xvii siecle, de Morel-Fatio, Heilbtonn, 1878. 
— Historia Ethiopica, de Heliodoro, Amberes, 1554; Madrid, 1615. — En 
1554 se escribió la Rebelión de Francisco Hernández Girón en el Perú 
en 1553, publicada en Libr. rar. y cur., Varias relaciones del Perú y 
Chile, Madrid, 1879. — Miguel de Herrera, vallisoletano, revisó y pu- 
blicó Las Chrónicas de los Reyes de Castilla D. Alonso "el Sabio'\ 
D. Sancho "el Bravo" y de D. Femando el Quarto, Valladolid, 1554. 
— Los triumphos de Francisco Petrarcha, ahora nuevamente traducidos 
en lengua castellatia, en la medida y número de versos, que tienen en 
el Toscano, y con nueva glosa, Medina, 1554; Salamanca, 1581. El 
autor, cuyo nombre no aparece en la portada, fué Hernando de Ho- 
„zes, criado del Duque de Medinaceli, como se ve por el privilegio. Es 



S. XVI, 1554. DIEGO PÉREZ DE MESA 27! 

versión fidelísima, en elegante castellano y muy bien versificada. La 
glosa, de muy cumplida erudición. — Josefo de las Antigüedades y de 
su Vida y del Imperio de la Razón, Amberes, 1554. — Fray Gaspar de 
León, predicador franciscano, publicó HomiUae et Sermones pro 
singulis Dominicis ac diebus festivis totius anni, 4 vols., Salamanca, 
1554. — Alonso de Lobera, capellán de Su Majestad, publicó Rissa y 
planto de Demócrito y Heráclito, Traducido de Ytaliano, Valladolid, 
1554, poema épico en 14 cantos, en versos de arte mayor. — Juan Ló- 
pez de Segura, presbítero burgalés, publicó De la Instrucción Chris- 
tiana y exercicios espirituales y preparación para la Misa y S. Co- 
munión, Burgos, 1554. Confesonario, 1555. — Rodrigo de Molina, 
médico granadino, publicó Modo preservativo y curativo de pestilencia 
y de modorra, Granada, 1554. Institución chirúrgica, 1557. — Miguel 
del Molino publicó Repertorium fororum et observantiarum regni 
Aragonum..., Zaragoza, 1554, 1585, Summa de todos los fueros y Ob- 
servancias del Reyno de Aragón, trad., Zaragoza, 1589. — Jerónimo 
Monter, de Huesca, publicó In logicam Aristotelis methodica iniro- 
ductio, Zaragoza, 1554. — Andrés Muñoz publicó Sumario y verdadera 
relación del buen viaje que el invictíssimo Príncipe de las Españas 
don Felipe hizo á Inglaterra..., Zaragoza, 1554; Madrid, 1877 (Bi- 
blióf. Españ.). — El padre Juan de Polanco (1516-1577), jesuíta bur- 
galés, publicó Directorium ad Confessarii et confitentis munus rede 
obeundum, Lovaina, 1554. Fué, puede decirse, autor de las Constitu- 
tiones Societatis Jesu, de la Carta sobre la Obediencia y de otras 
cosas atribuidas á San Ignacio de Loyola; como secretario de la Com- 
pañía, puede decirse que la gobernó él tanto ó más que su fundador. 
Methodus ad eos adiuvandos qui morhintur . . . , Macerata, 1575; Roma, 
1577; Zaragoza, 1577; Venecia, 1577; Dilinga, 1578; Burgos, 1578; 
Lieja, 1579; Venecia, 1579; Lieja, 1587; Lyon, 1590; Dilinga, 1584 (en 
alem.) ; Duai (en fr.). — Andrés Rodríguez de Ebora publicó Senten- 
cias en Latín y en Romance, Coimbra, 1554. Senteniiarum memorabi- 
iium cum ethnicarum tum Chrisúanarum, 2 vols., 1557. — Jerónimo de 
S. Pedro publicó Segunda Parte de la Caballería celestial de las hojas 
de la Rosa fragante, Valencia, 1554. — Cristóbal de Sayas y Alfaro 
(1529-1560), sevillano, muerto de alférez de don Alonso de Arellano 
en la guerra de Granada, hizo un libro de la vida soldadesca; otro 
del riesgo del soldado pobre; otro del trabajo de la ociosidad; una 
invectiva contra los aduladores; otra contra la cisma popular. Escribió 
contra el duelo de Alciato ; hizo un libro de verdadera destreza. Así 
F. c0 Pacheco, que trae su retrato y biografía en su Libro de Retratos. 
— Fray Juan Serrano, franciscano, publicó Información para las 
Viudas Christianas, Medina, 1554. — Pedro Blas Torrellas, valencia- 
no, publicó La Vida y Chronica de Gongalo Hernández de Córdova... 
Por Pablo Jovio... agora traduzida, Zaragoza, 1554; Roma, 1555. 
— A mediados del siglo xvi Diego Pérez de Mesa, de Ronda, pro- 
fesor de Matemáticas en Alcalá y Sevilla, publicó Geometría Práctica. 



27 2 ÉPOCA DE CARLOS V (s. XVl) 

Cosmographia seu de Sphera mundi Geographia. Ars navigandi. De 
Methodo scribendi et docendi ex doctrina Aristotelis. Contra Geoman- 
tiam et Sortilegium. Compendium Physicae Aristotelis. Compcndium 
eiusdem Ubrorum De Generatione. Arithmctica. De Inccrtitudine iudi- 
ciorum Astrologiae. Sermones varios, Alcalá. Historia general de Es- 
paña, ibid. Julio Fulcón de la limosna, Alcalá, 1589. De las grandezas 
de España, ibid., 1605. 

192. p or descuido dejó de ponerse en el año 1527 el siguiente 
artículo : 

Hernando Pérez del Pulgar (1415-1531 ?), señor del Salar, com- 
puso, por orden de Carlos Y, Breve parte de las hazañas del exce- 
lente nombrado Gran Capitán, Sevilla, 1527; Alcalá, 1584; Madrid, 
1834, edic. de Martínez de la Rosa. Fué llamado El de las hazañas, 
por las que llevó al cabo en la vega de Granada, y nació en Pulgar, 
provincia de Toledo. Crónica llamada Las dos Conquistas del Reyno 
de Ñapóles, donde se cuentan las altas y heroyeas virtudes del sermo. 
príncipe Rey don Alonso de Aragón, con los hechos y hazañas mara- 
villosas que en paz y en guerra hizo el gran Capitán Goncalo Hernán- 
dez d' Aguilar y d' Córdoba, Con las claras y notables obras de Jos Ca- 
pitanes don Diego de Mendoca y don Hugo de Cardona, el conde Pe- 
dro Navarro, Diego García de Paredes, y de otros valerosos Capitanes 
de su tiempo, Zaragoza, 1554, 1559; en el fol. ni... Escripta á pedagos 
como acacscieron por Hernando Pérez del Pulgar Señor del Salar; Se- 
villa, 1580, 1582; Alcalá, 1584, 1586. Hernán Pérez del Pulgar, Breve 
parte de las Hazañas del Excelente nombrado Gran Capitán, ed. A. Ro- 
dríguez Villa, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. X. 



ÍNDICE, POR AÑOS, DE AUTORES Y ORRAS ANÓNIMAS 



Abarca de Bolea (Iñigo), 1550. 

Abindarráez y la bella Xarifa (El 
moro), 1551. 

Academias literarias, véase el año 
1522. 

Acuña (D. Hernando de), 1540. 

Adriano... (Las preguntas que el 
emperador), 1540. 

Adriano (Mateo), 1518. 

Agnes (Juan Bautista), 1543. 

Aguayo (Fr. Alberto de), 1518. 

Aguilera (Juan de), 1528. 

Agustín (D. Antonio), 1544. 

Agustín (Doctrina xriana en es- 
pañol, de S.), 1524. 

Alarcón (Fr. Luis de), 1547. 

Alberti (Amoldo), 1528. 

Alborayque (Tratado que se dice 

el), 1545- 

Albornoz (Bartolomé), 1533. 

Alcalá (Fr. Luis de), 1543. 

Alcocer (Hernando), 1550. 

Alcocer (Pedro de), 1552, 1554. 

Alfonso (Fr. Pedro), 1552. 

Almagro (Julián de), 1546. 

Almacán (Agustín de), 1553. 

Alonso de Pedraza (Juan Rodri- 
go), 1551- 

Altamira (Pedro de), 1523. 

Altamirando (Pedro), 1553. 

Alvarado (Alonso de), 1544. 



Alvarez Guerrero (Alfonso), 
1520. 

Amadís de Grecia, 1532. 

Amato Lusitano, 1536. 

Amores (Sermón de), 15 18. 

Amphitrion (Comedia de Planto 
llamada), 1554. 

Andrés (Juan), 1537. 

Ángel (Mosen Juan), 1524. 

Angustia (Auto sobre la quinta), 
1552. 

Apiano (La Cosmographia de Pe- 
dro), 1548. 

Aragón (Fueros de), 1552. 

Aranda (Fr. Antonio de), 1533. 

Araxda (Luis de), 1552. 

Arcadia (Carta del Bachiller de), 

LS39, 1547- 

Arce (Fernando de), 1533. 

Arce y Otalora (Juan de), 1554. 

Arcos (Cristóbal de), 1519. 

Arderique (Historia del Cavalle- 
ro), 1517. 

Argomanas (Fr. Juan de), 1535. 

Arias del Castillo (Juan), 1522. 

Arias de Valderas (D. Francis- 
co), 1533. 

Arles y Andosilla (Martín de), 

I5I7- 
Arredondo y Alvarado (Gonza- 
lo), 1518. 

18 



274 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



Arte de bien confesar (1524). 

Véase año 1523. 
Arte breve y muy provechoso de 

cuenta Castellana y Arismctica. 

1539- 

Arte de confesión breve, I5 2 3- 

Arte para enseñar á leer perfecta- 
mente, 1534- 

Asensio (Miguel), 1525. 

Astrología judiciar'ia ó divinato- 
ria {Reprobación de la), 1546. 

Astudillo (Fr. Diego de), 1530. 

Auxer (Jerónimo de), 1535. 

Aurel (Marco), 1541. 

Aurelio c Isabela. Amorosa his- 
toria de Aurelio e Isabella. hija 
del Rey d' Esc ocia, 1529. 

Autos, Farsas y Coloquios del si- 
glo xvi, 1550. 

Avellaneda (B e r n a r d i no de) , 
1546. 

Avendaño (Francisco de), 1551. 

Avila (B. Juan de), 1530. 

Avila y Zúñiga (D. Luis de), 
1548. 

Azogue (Relación del sitio de la 
mina del), 1543. 

Azpilcueta (Martín de), 1542. 

Balbo de Lillo (Lorenzo), 1524. 

Barba (Antonio), 1541. 

Barcas del Paraíso y del Infierno, 

L534. 
Basurto (Fernando de), 1526. 
Batalla de dos (Libro llamado), 

1544. 
Belianís de Grecia (Don), 1547. 
Benavente (Juan Alfonso de), 

1526. 
Bermudo (Fr. Juan), 1549. 
Bernal (Beatriz), 1545. 
Bernal Díaz de Lugo (Dr. Juan), 

1530. 
Beuter (Per Antón), 1542. 
Bocacio (Las cient novellas de 

micer Juan), 1543. 



Bocacio, que tracta de las (Ilus- 
tres Mugeres {Libro de Juan...), 
1528. 

Bordalva (Bernardino de), 1548. 

Borja (S. Francisco de), 1550. 

Borja (D. Juan de), 1553. 

Boscák (Juan), 1525. 

Bou (Baltasar Manuel), 1553. 

Bravo (Bach. Juan), 1546. 

Bravo (Pedro), 1533. 

Briz (Fernando de), 1527. 

Brócense (El), 1549. 

Bonaventurae Sancti {historia ó 
leyenda mayor de s. Fran. co y s. 
Clara en español), 1526. 

Buenaventura ( E s t í m u lo de 
Amor, de S.), 1529. 

Buenaventura (Soliloquio de S.), 

1525- 
Buenaventura (Tractado llamado 
Cruz de Christo con otro tracta- 
do de mística thcologia de S.), 

1553- 
Buentalante (Maestro), 15 18. 
Bustamante (Benito), 1550. 
Bustamante (Jorge de), 1540. 
Busto (Dr. Bernabé), 1533. 
Busto (Gonzalo), 1534, 1552. 

Cabranes (Diego de), 1529. 
Cabrera, burgalés ( Cristóbal ), 

I539- 

Cabrera, palentino (Cristóbal de), 

1548. 

Caín y Abel (Auto de), 1548. 

Calatrava (La Institución: Defi- 
niciones y actos capitulares de 
la Ínclita cavallcria de la orden 
de), 1552. 

Calvario (Loores del dignissimo 
lugar del), 1551. 

Calvete de Estrella (Juan Cris- 
tóbal), 1552. 

Camino de la Perfección espiritual 
del alma, 1532. 

Campan (Jerónimo), 1550. 

Canales (Fr.), 1547. 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



275 



Cancionero espiritual, 1549- 
Cancionero llamado Vergel de 

amores, 1551. 
Cancionero de obras de barias 

provocantes á risa, 15 x 9- 
Canciones 3/ villancicos, 1534- 
Cano (Juan Sebastián del), 1522. 
Cano (Fr. Melchor), 1550. 
Cañedo (Fr. Pedro de), 1542. 
Capón (Diálogo intitulado El), 

1554. 

Carbón de Mallorca (Dr. Da- 
mián), I54 1 - 

Carlomagno y de los doze pares 
de Francia (Historia del empe- 
rador), 1525. 

Carlos V, 1550. 

Caroli imperatoris, sumario del 
aceptación que tomo con el Rey 
de Francia en Madrid, 1526. 

Carolo Augusto... (Pro invictís- 
imo Caesare), i^ 2 7- 

Carnicer (Juan Lorenzo), 1533. 

Carranza (Bartolomé), 1546. 

Carranza de Miranda (Sancho), 

1523- 

Cartagena (Antonio de), 1530. 

Cartuxa (La institución de la muy 
estrecha y no menos observante 
orden de la), 1520. 

Carvajal (Fr. Luis de), 1528. 

Carvajal (Micael de). 1520, 1547 

Carvajal (Fr. Pedro de), 1533. 

Casas ó Casaus (Fr. Bartolomé de 
las), 1552. 

Casas (Fr. Vicente de las), 1546. 

Cassador (Guillermo), 1545. 

Castañeda (Gabriel de), 1534. 

Castañega (Fr. Martín de), 1529. 

Castellanos (Antonio), 1546. 

Castilla (Conquista de la Nue- 
va), 1550. 

Castilla (D. Francisco de), 15 18. 

Castilla (Ordenanzas reales de), 
1518. 

Castillejo (Cristóbal de), 1518. 

Castillo (Luis del), 1535. 



Castillo y Hospital (Micer Jai- 
me Agustín del), 1548- 

Castillo de Villasante (El doc- 
tor Diego), 1522. 

Castrillo (Fr. Alonso de), 152 1. 

Castro (Fr. Alonso de), 1534. 

Castro (Alvaro), 1526. 

Cathecismo castellano calvinista, 

i55o. 

Cazalla (Fr. Juan de), 1528. 

Cela ya (Dr. Sancho), 1536. 

Celso (Hugo de), 1540. 

Centellas (Luis de), 1552. 

Cervantes de Salazar (Francis- 
co), 1544- 

Cetina (Gutierre de), 1543. 

Cieza de León (Pedro), 1553. 

Cifuentes (Miguel de), 1536. 

Cirongilio de Tracia (Don), 1545. 

Clamades (La Historia del muy 
valiente y esj orzado cavallero), 
1 521. 

Clarian de Laudanis (Don), 1518. 

Clariana (Comedia llamada), 1522. 

Claribalte (Don), 15 19. 

Clarindo (Auto de), 1535. 

Clarisel de las Flores (Don), 

1550- 
Claudina ( Comedia llamada ), 

1528. 
Clemente (Dionisio), 1540. 
Clemente (Juan), 1544. 
Coelho (Fr. Nicolás), 1554. 
Coloma (Juan de), 1554. 
Colón (D. Fernando), 1539. 
Coloquio espiritual de la pasión 

d e nuestro señor Jesucristo, 

1529- 
Collado (Luis). 1555. 
Compendio de la salud humana, 

I5I7- 

Conill (Jaime), 15 17. 
Consuelo de la vejez, 1539. 
Cordero (Juan Martín), 1554. 
Córdoba (Alonso de), 15 17. 
Córdoba (Fr. Alonso de), 15 19. 
Córdoba (Fr. Antonio de), 1553. 



276 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



Córdoba (D. Gonzalo de), 1519. 
Córdova (Juan de), 1534. 
Cornejo (Fr. Ángel), 1548. 
Cornelia (Farsa llamada), 1537. 
Cortés (Hernán), 1522. 
Cortés (Martín), 1551. 
Cortes de la Muerte, 1520, 1547. 
Costa (Manuel da), 1548. 
Covarrubias (Fr. Pedro de), 1517. 
Covarrubias y Leyva (Diego de), 

1534. 
Cristalian de España (Don), 1545 
Cruz, dominico (Fr. Juan de la), 

1541- 
Cruz de Christo y visión lugent, 

1543- 
Cucala (M. Bartolomé), 1524. 

Cucalón (Jerónimo), 1525. 

Cueto (Rodrigo de), 1528. 

Cueva (Francisco de la), 1543. 

Cueva (Gaspar Miguel de la), 

1539- 

Cueva (Fr. Martín de la), 1550. 

Cueva (Pedro de la), 1550. 

Cursus quattuor mathematicarum 
artiiim, 1528. 

Custodia del hombre (Farsa lla- 
mada), 1547. 

Cuzco (Relación del sitio del), 
1540. 

Chacón (D. Fernando), 1551. 

Chaves (Jerónimo de), 1545. 

Dan£a de la Muerte, 1551. 
David (Arpa de), 1545. 
Daza (Bernardino), 1540. 
Delicado ó Delgado (Francisco), 

1528. 
Deseoso ó Espejo de Religiosos 

CEO, 1536. 

Despertador del alma dormida, 
1552. Será el Despertador de pe- 
cadores de 1534? 

Despertador de pecadores, 1534. 

Desprecio del Mundo ó Espejo de 
un dominicano, 1534. 



Dezimbre (Pedro Cándido), 1518. 
Diálogo entre un penitente y un 

confesor (Saludable y devoto), 

1550. 
Díaz (Fernando), 1547. 
Díaz (Fernando), 1554. 
Díaz (Hernando), 1520. 
Díaz (Juan), 1546. 
Díaz (Bach. Juan), 1526. 
Díaz de Isla (Ruy), 1539. 
Díaz de Osma (Alonso), 1553. 
Díaz Paterniano (Fernán), 1520. 
Díaz de Toledo (Pedro), 1538. 
Díaz de Valdepeñas (Fernando), 

1543, 1547- 

Diez (Antonio), 1535. 

Díez (Diego), 1534. 

Directorio para las horas canó- 
nicas, 1539. 

Doctrina xriana en español, 1524. 

Dolz (Juan), 15 18. 

Domínguez (Luis), 1523. 

Doncella de Francia (Historia de 
la), 1530. 

Dueñas (Juan de), 1543. 

Dueñas (Pedro), 1554. 



Eguía (Miguel de), 1529. 
Ejercitatorio de la vida spiritual, 

1534- 

Elcano (Juan Sebastián de) ; véa- 
se Cano {Juan Sebastián del), 
que fué su propio apellido, 1522. 

Emperadores de España (Compi- 
lación en metro de la sucesión de 
los), 1542. 

Eneas y de la Rey na Dido (Tra- 
gedia de los amores de), 1536. 

Enríouez de Valderrábano (En- 
rique), 1547. 

Enzinas (Fernando de), 1521. 

Enzinas (Francisco de), 1543. 

Erasmo (Enquiridio de), 1541. 

Erasmo nuevamente romaneada 
por muy elegante estilo (La 
lengua de), 1533. 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



277 



Esbarrosa (Fr. Agustín), 1546. 
Escalante de Alvabado (García), 

1548. 
Escobar (Cristóbal de), 1541. 
Escobar (Fr. .Luis de), 1545. 
Escobar, Cabeza de Vaca (Pedro 

de), 1545- 
Escrivá (Luis), 1537. 
Esopi Fábulas en español, 1534. 
Esopo (Las F ahilas de), 1526. 
Espejo de bien bivir, 1535. 
Espina (Lie. Alonso), 1518. 
Espinosa (Fr. Antonio de), 1552. 
Espinosa (Juan de), 1520. 
Espinosa (Fr. Juan de), 1554. 
Espinosa, salmantino (Pedro de), 

1534. 

Estella (Fr. Diego de), 1554. 

Esteve (Pedro Jaime), 1551. 

Ethiopica, de Heliodoro (Histo- 
ria), 1554. 

Eusebio Cesariense (La Historia 
Eclesiástica de), 1541. 

Falcón (Juan), 1533. 

Faleiro (Francisco), 1535. 

Farias (Fr. Alberto de), 1542. 

Farsa christiana (La gran), 1532. 

Farsa a manera de Tragedia, 1537. 

Fasciculus Myrrhae, 1536. 

Fee (Excelencias de la), 1537. 

Felipe (Bartolomé), 1536. 

Félix Magno (Los quatro libros 
del muy noble y valeroso cava- 
llevo). 1 53 1. 

Fenisa (Comedia), 1540. 

Fernán González (Historia bre- 
ve d'el muy excelente caballero 
el conde), 1530. 

Fernández (Lie. Jerónimo), 1547. 

Fernández (Juan Francisco), 1534. 

Fernández (Lie. Sebastián), 1547. 

Fernández de Enciso (Martín), 

I5I9- 
Fernández de Madrid (Alonso), 

1527- 
Ferrara (Biblia de), 1553. 



Ferrer (Miguel), 1554. 
Ferruz (Jaime), 1548. 
Figueroa (Francisco de), 1552. 
Philesbian de Candarla, 1542. 
Floramante de Colonia y Lidaman 

de Ganayl, 1528. 
Florambel de Lucea (Historia del 

valiente cavallero don), 1532. 
Florando de Inglaterra (D.), 

1545- 
Flores (Fr. Andrés), 1549. 
Flores (Fernán), 1532. 
Florez (Fr. Andrés), 1552. 
Florindo (Don), 1526. 
Florinea (Comedia), 1554. 
Florisea (Comedia), 1551. 
Florisel de Niquea, 1532. 
Florisenda (Comedia) 1535. 
Flos sanctonim (Leyenda de los 

santos que vulgarmente llaman), 

1551. 
Fox Morcillo (Sebastián), 1536. 
Frago (Pedro de), 1551. 
Francés (Antón), 1520. 
Francesillo de Zúñiga, 1550. 
Frías (Martín de), 1528. 
Fuenllana (Miguel de), 1554. 
Fuensalida (Francisco de), 1551. 
Fuente (Francisco de la), 1541. 
Fuentes (Alonso de), 1547. 
Fumi Placentini (Bartholomei), 

1552. 

Gabriel (El M.), 1523. 
Galíndez de Carvajal (Lorenzo), 

I5I7- 
Galles (Francisco), 1553. 
Gante (Pedro de), 1544. 
Garay (Blasco de), 1541. 
Garcés (Fr. Julián), 1537. 
García (Dr. Alfonso), 1552. 
García (Diego), 1526. 
García Cerezeda (Martin), 1545. 
García de Lovas (Andrés), 1551. 
García Matamoros (Alonso), 1539. 
Garcilaso de la Vega, 1525. 
Gerson (Tripartito de Juan). 1526. 



278 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



Gil (Pedro), 1554. 

Gilberto de Majarrés (Miguel), 

1530. 
Ginés de Sepúlveda (Juan), 1521. 
Godoy (Juan de), 1548. 
Gomara (Francisco López de), 

1552. 
Gomes de Sant Esteban, 1547. 
Gómez (Alfonso), 1546. 
Gómez (Gaspar), 1536. 
Gómez (Juan), 1530. 
Gómez (Luis), 1523. 
Gómez Arias (Fernán), 1542. 
Gómez de Castro (Alvar), 1546. 
Gómez de Ciudad Real (Alvar), 

1522. 
Gómez Pereira (Dr.), 1554. 
Gómez de Talavera ( Antonio ), 

1552. 
Gómez de Toledo (Jorge), 1539. 
González (Gutierre), 1532. 
González de la Torre (Pedro), 

1530. 
Gonzalo (Fr.), 1531. 
Goñi (Remigio de), 1550. 
Gracián de Alderete (Diego), 

1530- 
Granada (Fr. Luis de), 1536. 
Gregorio (Fr. Arcisio), 1554. 
Gregorio papa (Pastoral del bea- 

tis. Padre el grande), 1548. 
Grismaltina v Clariana (Farsas), 

1528. 
Guadalupe (Diego de), 1534. 
Guerra (Roque de, ó de Huerta), 

ISSI. 

Guerrero (Alfonso), 1543. 
Guevara (Antonio de), 1528. 
Guillermo de Tiro, 1549. 
Gutiérrez de Gualda ( Juan ), 

I53i- 

Gutiérrez de Santa Clara (Pe- 
dro), 1544. 

Gutiérrez de Torres (Alvar), 

1524. 
Gutiérrez d e Veracruz (Fray- 
Alfonso), 1554. 



Guzmán (El capitán Francisco de), 
1545- 

Hamusco (Enrique de), 15 19. 

Haro (D. Luis de), 1554. 

Heliodoro (Historia Ethiopica, 
de), 1554. 

Hermosilla (Diego de), 1543. 

Hernández (Diego), 1531. 

Hernández Girón en el Perú (Re- 
belión de Francisco). 1554. 

Hernández de Oviedo y Yaldés 
(El capitán Gonzalo), 1519. 

Hernández de Velasco (Grego- 
rio). 1554. 

Herodiano (Historia de), 1532. 

Herrera (Alexo de), 1553. 

Herrera (Hernando Alfonso de), 

1517. 

Herrera (Lope de). 1531. 
Herrera (Miguel de), 1554. 
Hexameron theologal sobre el 

regimiento Medicinal contra la 

Pestilencia, 15 19. 
Hipólita (Comedia llamada), 1521. 
Hispano (Juan), 1523. 
Honcala (Antonio). 1536. 
Horozco (Cristóbal de), 1536. 
Horozco (Lie. Sebastián de), 1548, 

1554- 
Hozes (Hernando de). 1554. 
Huerta ó de Guerra (Roque de), 

1551. 

Huete (Jaime de), 1525. 
Hurtado de Mendoza (D. Diego), 

1539- 
Hurtado de Mendoza (D. Juan), 

1550- 
Hurtado de Toledo (Luis), 1547 
(n. 135 y 140). 

Iciar (Juan de), 1548. 

Indias (Leyes y ordenanzas para 

el govierno de las), 1543. 
Índices de libros prohibidos, 1546, 

I55L, 1559, i5 6 8» 1583- 
Infantas (Fernando de las), 1551. 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



279 



Infante (Juan), 1551. 
Inquisidor, pesas y medidas (Del), 

1553. 
Isla (Fr. Alonso de la), 1543- 
Isla (Maestro), 1547- 

Jacchino (Leonardo), 1533. 
Jarava (D. Fernando de), 1550. 
Jara va (Juan de), 1544- 
Jerez (Francisco de), 1534- 
Ximénez Arias (Fr. Diego), 1551. 
Jiménez de Urrea (D. Jerónimo), 

1550. 

Ximeno (Pedro), 1549- 

Josefo de las Antigüedades y de 
su Vida y del Imperio de la Ra- 
zón, 1554. 

Josephina (Tragedia llamada), 
1520. 

Juan (Bautismo de San), 1527. 

Juan Bautista (El bachiller en 
Decretos), 1535. 

Xuarez (Fernán), 1546. 

La Sancta (Comedia), 1551. 
Laguna (Dr. Andrés), 1535. 
Lainez (P. Diego), 1545- 
Laredo (Fr. Bernardino de), 1521. 
Laso de Oropesa (Martín), 1541. 
Lazarillo de Tormes (Vida de), 

1554- 
Leandro el Bel (Cauallero), 1546. 
Lebrija (Frey Marcelo de), 1545. 
Ledesma (Miguel Jerónimo de), 

L545- 

León (Fr. Gaspar de), 1554. 

León (Juan de), 1534. 

León (Fr. Pablo de), 1553. 

Leoneo de Ungria y de Vitoriano 
de Pannonia, su hijo (La His- 
toria de), 1520. 

Lepolemo (Crónica de), 1521, 1546. 

Lerma (M. Pedro), 1534. 

Ley de Jesuchristo N. Sr., 1532. 

Liaño (Lie), 1540. 

Lidaman de Ganayl, 1518. 



Lidamor (Cavallero), 1534- 

LlSUARTE, 1526. 

Loazes (D. Fernando de), 1525. 
Lobera (Alonso de), 1554. 
Lobera de Avila (Luis), 154U 
Lopes Raxgel (Pero), 1536. 
López (Jaime), 1527. 
López (Jerónimo), 15 18. 
López de Ayala (D. Diego), 1546. 
López de Castañeda (Fernán), 

1532. 
López de Corella (Alonso), 1539. 
López de Gomara ( Francisco ), 

1552. 

López de Santa Catalina (Pe- 
dro), 1533. 

López de Segura (Juan), 1554. 

López de Soto (Alonso), 1546. 

López de Stúñiga (D. Diego), 

I5i9- 

López de Toledo (Diego), I54 1 - 

López de Yanguas (Bach. Her- 
nán), 1520. 

Losa (Diego), 1549- 

Lucena (Luis de), 1523. 

Lucrecia (Farsa o Tragedia de 
la castidad de), 1528. 

Lujan (Pedro de), 1546. 

Lull (Antonio), 1550. 



Madrid (Fr. Alonso de), 1521. 
Magalona (Historia de la linda), 

L5I9- 

Magdalena (Historia de la ben- 
dita), 1 52 1. 

Maldonado (Juan), 1525. 

Mal-Lara (M. Juan de), 1548. 

Maluenda (Fr. Luis de), 1545. 

Mandamientos (Una obra muy 
provechosa de los), 1550. 

Manipulus curatorum (Tractado 
llamado), 1550. 

Mansilla (Fr. Cristóbal), 1552. 

Manual para la eterna salvación, 

1539- 

Margarita confessorum, 1526. 



280 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



Martín (Alonso). 1529. 
Martín (Bach. Antonio), 1544. 
Martín Cordero (Juan), 1554. 
Martí x Población (Juan), 1526. 
Martínez (Alfonso), 1529. 
Martínez (Antonio), 1529. 
Martínez (Juan), 1532. 
Martínez de Alegría (Juan), 

1545- 

Martínez de Burgos (Lie. An- 
drés), 1547. 

Martínez ó Martín (Esteban). 
1528. 

Martino (Jacobo), 1521. 

Mas (Francisco Juan), 1552. 

Matamoros (Alonso García). 1539. 

Medina (Juan de). 1538. 

Medina, burgalés (Juan de), 1544. 

Medina (Fr. Juan de), 1545. 

Medina (Pedro de). 1543. 

Metaphora medicine e chirurgie, 
1536. 

Metía (Pedro). 1 = 

Melero (Pedro), 1535. 

Mena, médico (Fernando de), 1553 
dez (Cristóbal). 1553. 

Mendoza y Bobadilla (D. Fran- 
cisco de), 1537. 

Meneses (Fr. Francisco de). 1527. 

Mexía (El Protonotario Luis), 
152S. 

Mexia (El Magnífico Caballero 
Pero), 1540. 

Miguel de la Cueva (Gaspar), 

1539- 

Milán (D. Luis). 1531. 
Miranda (Luis de). 1533. 
Miserere (Devotissitna exposición 

sobre el psalmo de), 1532. 
Moles (Bartolomé), 1545. 
Molina (Juan de), 1551. 
Molina (Bach. Juan de), 15 19. 
Molina (Lie. Luis de), 1550. 
Molina (Rodrigo de). 1554. 
Molino (Miguel del), 1554. 
Monardes (Juan Bautista). 1536. 



MONARDES (Nicolás), 1539. 

Moner (Obras assi en prosa como 
en metro de), 1528. 

Monserrat (Historia y Milagros 
¡techos a invocación de nuestra 
Señora de), 1550. 

Montaña de Monserrate (Ber- 
nardino), 155 1. 

Montemayor (Jorge de), 1539. 

Monter (Jerónimo), 1554. 

Montes (Diego), 1537. 

Montes de Oca (Juan), 1523. 

Monvedro (La fundación y des- 
truyeion de la cibdad de), 1520. 

Monzón (Francisco de), 1544. 

Morales (Ambrosio de), 1546. 

Morales (Cristóbal de), 1545. 

Morel (D. Guido). 1536. 

Morcante (Libro segundo), 1535. 

Morcante y de Roldan y Reinal- 
dos (Libro del esforzado gigan- 
te), 1533- 

Mudarra (Alonso), 1546. 

Muestra de la pena y gloria, 1550. 

Muñón (El M. Sancho de), 1542. 

Muñoz (Andrés), 1554. 

Muñoz de Pamplona (Alonso), 
1552. 

Mysterios de la devoción, 1537. 

Nabasques (Juan de). 1550. 
Naharro ó Navarro ( Pedro ), 

1554. 
Xarváez (Luis de), 1530. 
Natas (Francisco de las). 1528. 
Navagero (Andrés). 1525. 
Navarro, canónigo de Sevilla (El 

Maestro), 1525. 
Navarro (Fr. Rodrigo), 1529. 
Navarro ó Naharro (Pedro), 

1554. 
Naveros (Santiago). 1533. 
Nidel (Sermón de amores del 

maestro Bucntalante, llamado 

Fr.), 1518. 
Nogueruela (Diego de), 1554. 
Núñez (Dr. Pedro Juan), 1552. 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



28l 



Núñez Alva (Diego), 1552. 
Núñez de Avendaño (Pedro), 

1543- 
Núñez Cabeza de Vaca (Alvar), 

1542. 
Núñez de Reinoso (Alonso), 1552. 
Núñez Salaciense (Dr. Pedro), 

1537. 

Ocampo (Florián de), 1541. 
Ocaña (Fr. Gonzalo de), 1532. 
Olivante de Laura (Don), 1547- 
Olivares (Diego de), 1531. 
Oliver (Pedro Juan), 1535. 
Olloa (Enrique de). 1521. 
Olmos (Fr. Andrés de), 1547- 
Oráx (Desafío de). 1543. 
Oran (Relación de), 1543- 
Orisea (Comedia), 1535. 
Oropesa (Fernando de), 1526. 
Orozco (Fr. Alonso de). 1534- 
Ortega (Fr. Andrés de), 1550. 
Ortega (Diego), 1539. 
Ortega (Fr. Juan de), 1534. 
Ortiz (Agustín), 1525. 
Ortiz (Blas), 1546. 
Ortiz (Diego), 1553. 
Ortiz (Fr. Francisco), 1549. 
Osuna (Fr. Francisco de), 1528. 
Otevanti (Juan Lorenzo), 1548. 
Oviedo (El capitán Gonzalo Her- 
nández de), 1 5 19. 

Padilla (D. Lorenzo de), 1533. 
Paladina, farsa del nacimiento, 

1535. 

Palau (Bartolomé), 1547. 

Palmerín de Inglaterra. 1547. 

Palmireno (Juan Lorenzo), 1552. 

Panzano (J.), 1540. 

Paraíso 3' d'El Infierno (Tragico- 
media alegórica d'El), 1539. 

París (Juan de), 1536. 

París c d'la hermosa doncella Via- 
na (La Istoria d'l noble caualle- 
ro), 1524. 



Pascual (Miguel Juan), 1548. 

Pasión (Meditación de la), 1534. 

Pasión de N. S. (Coloquio espiri- 
tual de la), 1529. 

Passio duorum, 1550. 

Pastor (Juan), 1522, 1528. 

Pastor (Juan del), 1531. 

Pastoril (Novela), 1539, núme- 
ro 100, etc. 

Pater noster (Declaración del), 

I550- 

Patricio (De Reyno y de la ins- 
titución del que ha de Reynar, 
del ital., de Francisco), 15 19. 

Pauli heremite (Vita beati), 1527. 

Pan (Nicolao de), 15 19. 

Pedraza (Juan Rodrigo Alonso 
de). 1551. 

Pedro de Portugal (Libro del in- 
fante Don), 1547. 

Peña (Lie). 1551. 

Peña (Jerónimo de la), 1537. 

Peral varez de Ayllon, 1547. 

Peregrino 3; Ginebra (Historia de 
los honestos amores de). 1520, 
1548. 

Pereira (Dr. Gómez), 1554. 

Pérez (Bernardo), 1533. 

Pérez (Lie. Diego), 1549. 

Pérez (Gonzalo), 1550. 

Pérez (Fr. Jerónimo). 1525. 

Pérez de Ayala ( D. Martín), 

1537- 

Pérez del Castillo (Baltasar), 

1545- 

Pérez de Chinchón (El M. Ber- 
nardo), 1528. 1533. 

Pérez de Mesa (Diego). 1554. 

Pérez de Morales (García), 1530. 

Pérez de Oliva (M. Hernán), 
1518. 

Pérez ó Petreius (El M. Juan), 

1537- 
Pérez del Pulgar (Hernando), 

1527, 1554 (al fin). 
Pérez de Xerez (Fernando), 1542. 
Perla preciosísima que asegura 



2b2 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



y repara la vida christiana, 

I525- 
Petrarcha, De la vida solitaria 

(Francisco), 1551. 

Picaresca (La novela), n. 177. sig. 

Pico (Fr. Domingo del), 1549. 

Piemonte (Nicolás de), 1525. 

Pintores (Libro artificioso para 
todos los). 1541. 

Pisador (Diego), 1552. 

Pizarro (Diego), 1548. 

Platir {Crónica del muy z 
te y esforzado cavallero), 1533. 

Plove (Nicolás de), 1526. 

Plutarco, contra la codicia de las 
riquezas, 1538. 

Polanco (P. Juan de), 1554. 

Policiaxa (Tragedia), 1547. 

Poliglota Complutense. 1517. 

Polindo (Historia del invencible 
allero don), 1526. 

Polo, de Alfocea (Antonio), 1540. 

Polo, canónigo de Cuenca (An- 
tonio), 1529. 

Ponce de la Fuente (Constanti- 
no), 1545. 

Pontifical (Comedia), 1525. 

Porras (Dr. Antonio de), 1552. 

Poucella de Francia (La histo- 
ria de la), 1530. 

Prado (Alfonso de), 1530. 

Prado (Andrés), 1537. 

Preteo y Tibaldo (Comedia de). 

1547- 
Proaza (Alonso de), 1521. 
Pródiga (Comedia), 1532. 
Psalmo de Miserere (Devotissvma 

exposición sobre el), 1532. 
Psalmos Expositio (Erudita ir da~ 

viticos), 1523. 

Quaestiones logieae sec. viam 
Realium et Normnalium, 1540. 
Quevedo (Andrés de), 1533. 
Quinada de Reayo (Juan), 1548. I 
Quirós (Juan de). 



Radiana (Comedia), 1525. 
Ramírez de Avalos (Lie. Diego). 

1534. 
Ramnusia (Comedia), 1550. 
Rapio (Bernardo), 1534. 
Refranes 31 avisos por vía de con- 

sejos hechos por uno de Morc- 

11a, 1551. 
Reina (Francisco de la), 1546. 
Reina (Lie. Martín de), 1549. 
Reinaldos de Montalbán, 1523. 
Reinosa (Pedro de), 1533. 
Relación de las fiestas que doña 

María ha hecho al Príncipe en 

Flandes, 1549. 
Retraimiento del alma, 1537. 
Reymundo de Grecia (Historia 

del esforzado y muy vitorioso 

cavallero), 1524. 
Rhua (Cartas de Pedro de), 1549. 
Rieera (Dr. Enrique de), 1527. 
Rikel monje Cartuxano (Libro 

de quatuor novissimis... que 

compuso en Latín el religioso... 

Pionysio), 1548. 
Robles (Fr. Francisco de). 1533. 
Robles (Juan de). 1522, 1533. 
Rodrigo Alonso (Juan), 1551. 
Rodríguez (Antonio), 1530. 
Rodríguez de Castello-Branco 

(Juan), 1536. 
Rodríguez de Ebora (Andrés), 

1554- 
Rodríguez Florián (Bach. Juan), 

1554- 
Rodríguez Nieto d e Fonseca 

(D. Pedro), 1551. 
Rodríguez de Pisa (Juan), 1532. 
Rogel de Grecia, 1532. 
Román (Francisco). 1532. 
Romani (D. Baltasar de), 1539. 
Rosabella (Comedia llamada), 

1550. 
Roñas Sarmiento (D. Juan de), 

1544- 
Ruperto de Ñola (Libro de cozina 
compuesto por maestre), 1525. 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



283 



Rueda (Lope de), 1554. 
Ruescas (Lie. Agustín de), 1546. 
Ruiz (Fr. Francisco), 1540. 

RUIZ DE BUSTAMANTE (Jtiail), I55L 

Ruiz de Virués (D. Alonso), 1528, 
1541- 

SÁ de Miranda (Dr. Francisco 

de), 1525. 
Sacramentos (Sumario breve de 

los Sanctos), 1529. 
Sáez ó Sanz de Zumeta (Juan), 

1554- 
Sagaun (Miguel), 1553. 
Sagredo (Diego), 1526. 
Salamanca (Fr. Alejo de), 1528. 
Salamantina ( Farsa llamada ), 

1547- 
Salaya ó Celaya ó Selaya (Dr. 

Sancho), 1536. 
Salazar (Alonso de), 1521. 
Salazar (Diego de), 1536, 1541, 

1546, 1547. 
Salazar (Capitán Pedro de), 1547, 

1548. 
Salinas (Fr. Miguel de), 1541. 
Salomón (Los Proverbios de ), 

1550. 
Saluzia (Comedia), 1554. 
San Antonio (Fr. Cristóbal de), 

1524. 

San Pedro (Diego de), 1534. 

San Pedro (Jerónimo de), 1554. 

Sánchez (Diego), 1544. 

Sánchez (Pedro), 1533. 

Sánchez de las Brozas (Francis- 
co), 1549. 

Sant Esteban (Gómez de), 1547. 

Santander (Martín de), 1550. 

Santiago del Espada (Regla de la 
orden de la cavalleria del señor), 

1529, 1547. 
Sanz (D. Pedro Luis), 1535. 
Sanz ó Sáez de Zumeta (Juan), 

1554. 
Sanzoles (Fr. Alonso de), 1551 



(esta fecha es de Nic. Antonio, 
pero dudo de ella; de Diego de 
Estella sólo se conocen obras 
desde 1554). 

Sara vía de la Calle (Dr.), 1544- 

Sarzosa (D. Francisco), 1525. 

Satorre (Francisco), 1543. 

Savonarola de Ferrara (Hiero- 
nimo), 1548. Obras traducidas. 

Sayas y Alfaro (Cristóbal de), 

1554. 

Sbarroya (Fr. Agustín de), 1533. 

Sedeño, de Arévalo (Juan), 1536. 

Segovia (Antonio de), 1547. 

Segura (Diego de), 1520. 

Segura (Juan de), 1548. 

Segura (Juan de), 1553. 

Segura (Miguel de), 1553. 

Selaya (Dr. Sancho Salaya ó Ce- 
laya ó), 1536. 

Sempere (Jerónimo), 1540. 

Sepúlveda (Fernando de), 1550. 

Sepúlveda (Lorenzo de), 1547. 

Seraphina ( Comedia llamada ), 
1521. 

Serrano (Fr. Juan), 1554. 

Servet (Miguel), 1531. 

Servet de Aniñón (Andrés), 1546. 

Sevilla (Historia de la reina). 
1521. 

Sevilla (Recopilación de las or- 
denanzas de la muy noble y muy 
leal cibdad de), 1527. 

Silva (Feliciano de), 1532. 

Silva de varios romances, 1550. 

Silves de la Selva (Don), 1546. 

Silvestre Rodríguez de Mesa 
(Gregorio), 1541. 

Simancas (D. Diego de), 1552. 

Sineto (Rodrigo), 1523. 

Soler (Jaime), 1525. 

Sosa (Fr. Felipe de), 1539. 

Sossiego y descauso del anima 
(Breve summa lomada), 1541. 

Soto (Fr. Domingo de), 1545. 

Soto (Fr. Pedro de), 1548. 



284 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



Suárez (Fr. Juan), 1543. 
Suárez (Rodrigo), 1550. 



Th amara (Bach. Francisco), 1543. 
Tarrafa (Francisco), 1553. 
Tarraga (Gabriel de), 1524. 
Teagenes y Car idea, 1526. 
Tebaida (Comedia llamada), 1521. 
Tejeda (Gaspar de), 1546. 
Téllez (D. n Mana), 1539. 
Teodor (Historia de la doncella), 
1543. Debiera ¡haberse puesto en 

1533- 
Tesorina (Comedia intitulada ), 

1525- 

Thesoro de pobres (Libro de me- 
dicina llamado), 1532. 

Tibalda (Comedia). 1547. 

Tidea (Comedia llamada), 1528. 

Tierra (Fr. Pedro), 1523. 

Toro (Alonso de), 1530. 

Toro (Fr. Gabriel de), 1536. 

Torouemada (Antonio de), 1547. 

Torquemada (Thomas de), 1537. 

Torre (Francisco de la), 1525. 

Torrellas (Pedro Blas), 1554. 

Torres (D. Francisco de), 1551. 

Torres (Melchor de), 1544. 

Trapesonda (La), 1523. 

Traso (Auto de), 1526. 

Traspinedo (Fr. Alonso de), 1553. 

Tratado de tribulación devoto... 
spiritual y m u y provechoso, 

1530- 

Trejo (Fr. Gutierre de), 1538. 

Trinusia (Comedia). 1551. 

Turcos (Noticia de la milicia y 
poder de los), 1543. 

Turrianus (P. Francisco de To- 
rres), 1551. 



Ulloa (Alonso de), 1552. 
Ulzurrun (Miguel de), 1521. 
Urdaxeta (Andrés), 1536. 



Urrea (D. Jerónimo Jiménez de), 

1550- 
Usoue (Samuel), 1553. 

Vaca (Fr. Gabriel de), 1553. 

Yalcazal (Antonio), 1545. 

Valdés (Alonso de), 1527. 

Valdés (Juan de), 1529. 

Valerian de Hungría (Don), 1540. 

Valtanás Mexía (Fr. Domingo 
de), 1547- 

Valle (Gaspar Jerónimo), 1553. 

Valles (Francisco), 1551. 

Valles (Mosen Pedro), 1549. 

Yalverde de Amusco (Juan de), 
1552. 

Vargas (Bernardo de), 1545. 

A'asseo (Luis), 1540. 

Vázquez (Juan), 1551. 

Vedoya (Juan de), 1522. 

Vega (Alonso de), 1554. 

Vega (Cristóbal de), 1552. 

Velasco (Silvestre), 15 17. 

Velázquez (Diego), 1521. 

Velázouez Minaya (D. Francis- 
co), 1528. 

Venegas (El M. Alejo), 1531. 

Venero (Fr. Alonso), 1526. 

Vera (Fr. Antonio de), 1548. 

Vergara (Francisco de), 1526. 

Vergara (Dr. Juan de), 1552 

Vergel d e amores (Cancionero 
llamado), 1551. 

Vergel de virginidad, 1539. 

Vicente (Fr. Luis), 1529. 

Vidriana ( Comedia llamada ), 

I525- 
Vigo (Juan de), 1548. 
Viguera (Fr. Juan), 1553. 
Vilches (Juan), 1544. 
Villa Rubia (Luis de), 1529. 
Villafranca (Blas de), 1553. 

VlLLAGRACIA. I 544. 

Villalobos (Juan Bautista de), 

1550. 
Villalón (Cristóbal de), 1536. 
Villalonga (Luis de), 1540. 



AUTORES Y OBRAS ANÓNIMAS 



285 



Villalpando (Diego de), 1552. 
Villalpando (Francisco de), 1552. 
Villanova (Libro de medicina lla- 
mado Macer de Arnaldo de), 

I5I9- 
Villanueva (S. Thomas de), 1545. 
Villarreal (Fernando de), 1546. 
Villegas (Antonio de), 1551. 
Villegas (Jerónimo de), 15 19. 
Villegas Sel vago ( Alonso de ), 

1554- 
Villuga (Pedro Juan), 1545. 
Viñao (Juan), 1520. 
Virués (Alonso de), 1528. 



Vitoria (Fr. Francisco de), 1525. 

Vives {Comentarios para desper- 
tamiento del ánimo en Dios, tra- 
ducción de Juan Luis), 1539. 

Vizcaya (Fuero de), 1528. 

Vocabulario para aprender -fran- 
cés, español y flamenco, 1520. 

Zorrilla (Alonso de), 1543. 
Zucca del Doni En Spafiol (La) 

1551- 
Zumárraga (Juan de), 1539. 
Zúñiga (Fr. Diego de), 1551. 
Zurita (Fr. Alonso de), 1533. 



ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO I 



Pág. x, lín. 10. Corríjase: '"macizo". 

Pág. xiii. lín. 10. Corríjase: "el otro, el idealismo". 

Pág. i, lín. 2~. Corríjase "voces". 

Pág. 70, lín. 25. Corríjase: '"los romanos de los romanos que". 

Pág. 100, lín. 38. El nombre de Paulo es mala lectura de la sigla P., pres- 
byter. 

Pág. 106, lín. 28. Añádase: "Isidorus. Etimologiac. Codex Toletanus, 
phototypice editas, por Rudolphus Beer, Leiden, 1909." 

Pág. 109, lín. 19. La desastrosa expedición del año 778 nada tiene que 
ver propiamente con la concuiista de la Marca, que fué posterior (año 785, 
toma de Gerona; 801, de Barcelona, etc.). 

Pág. 113, lín. 26. La Crónica llamada antes del Pacense se juzga hoy es- 
crita en Toledo, y no en Córdoba. 

Pág. 114, lín. 3. Consúltense: Guillermo Antolín, Un códice visigótico de 
¡a Explanación del Apocalipsis por S. Beato de Liébana, en La Ciudad de Dios, 
LXX, págs. 611-621 ; LXXI, págs. 180-191, 620-630. Ant. Blázquez, Los mss. de 
los coment. al Apocalip. de S. Juan por S. Beato de L., en Rev. de Archiz:, XIV, 
págs. 257-273. 

Pág. 119, lín. últ. El libro llamado de Virgilio Cordobés es, por lo demás, 
una falsificación que no merece crédito alguno. 

Pág. 123, lín. 12 (antes de A. Geiger). León Gauthier, Ibn Thofall, sa vic, 
ses wuvres, París, 1909; León Gauthier, La théorie d' Ibn Roch (Averroes) 
sur les rapports de la religión et de la philosophie, París, 1909. 

Pág. 129, últ. lín. En el conocido Praeceptum pro Hispanis, de Cortés el 
Calvo, publicado por Baluze (Capitulares), España Sagrada, tomo XXIX, y 
Monsalvatje, Docs. de Besalú, no se habla propiamente del romance españcl, 
y sólo se dice que los españoles llamaban á sus roturaciones aprisión. 

Pág. 138, lín. 18. Sucedió á la voz romance lo que á la voz griega épos. 
que, valiendo etimológica y prácticamente lo que se dice, palabra, habla, vino 
á significar, además, el verso heroico, el usado antiguamente, de donde epo- 
peya : tan común era el cantar ó hablar en verso. Lo cual corrobora nuestra 
opinión, pues, así como en Grecia, en España, la voz romance ó habla vino 
á significar el verso castellano común, empleado en la epopeya más antigua 
popular, aunque entre los eruditos se prefiriese el metro francés. 

Pág. 159, lín. 33. Corríjase: "valer". 



288 ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO I 

Pág. 165, lín. 9. Corríjase: "bureo''. 

Pág. 181, lín. 15. Libro de los Tres Reyes de Oriente [facsímile del ms. de la 
Bibliot. del Escorial], New-York, 1904; ed. en Bibl. de Aut. Esp., t. LVII. 

Pág. 190, lín. 17. Un ms. de la primera mitad del siglo xm posee Vindel 
de las Historias de Don Rodrigo: Hist. Gothorum, romana {de los unos, vánda- 
los, suevos, alanos y silingos), Ostrogothorum y arabuin. 

Pág. 191. De 1249 (era 1287) es el ms. que posee Vindel: Establecimientos 
de la Orden de Santiago, fechos en cabildo general, fecho en Merida, seyendo 
e don I'ai Pérez Correa en la era de 1287, ms. de la época. 

Pág. 193, lín. 23. Un ms. del Lapidario, del s. xm, tiene Vindel, más com- 
pleto que el de Gallardo (n. 814). 

Pág. 201, Hn. 10. Becerro del repartimiento de tierras, privilegios c otras 
mercedes a los conquistadores e pobladores del Reino de MHtrcia, fecho por" 
el Rey D. Alonso (ms. de Vindel). 

Pág. 201, lín. 25. Alfr. Wegener, Die Alfonsinischcn Tafcln für den Ge- 
brauch cines modernen Rechners, Berlín, 1905. 

Pág. 207, lín. 35. Eugenio Carré Aldao, Influencias de la literatura ga- 
llega en la castellana, Madrid, 1915. 

Pág. 208, lín. antepenúltima. Corríjase: "Carlos V". 

Pág. 214, lín. 20. Doctrinales de las leyes y juicios porque se han de regir 
señores y vasallos, mandados hacer por el Rey D. Alonso X á Jacomc Ruiz y 
á oíros letrados por los años 1210 á 1220, curiosos Códices de letra del pri- 
mer tercio del s. xm, de diferentes materias y escrituras, que posee hoy el 
librero Vindel. 

Pág. 238, lín. 19. Hay aquí equivocación (¡por la coincidencia!) en decir 
que la era de 1301 es el año 1339 de J. C, pues han de quitarse, como es 
sabido, treinta y ocho años de la era para tener los años de J. C. La era 1301 
es el año 1263, y no el 1339- 

Pág. 250, lín. 10. El ms. está en El Escorial. 

Pág. 250, lín. 17. Un ms. de las Leyes de Alcalá tiene Vindel, de la época. 

Pág. 252. La última línea y las primeras de la pág. 253 han de mudarse 
así, para añadir varias ediciones: "Chronica del Sancto Rey Don Fernando III, 
Valladolid, 1555; Medina, 1568; Chronica del rey D. Alonso "el Sabio", Valla- 
dolid, 1554, 1604; la Chronica del rey D. Sancho "el Bravo", impresa con la 
anterior; la Chronica del rey D. Fernando el IV, Valladolid, 1554, etc. 

Pág. 253, lín. 24. De mediados del siglo xiv es el códice De caballos y sus 
dolencias, que dice Gallardo, del Maestre Audalla, ms. Bibl. Escorial, 
Cód. IV-b-31. 

Pág. 254, lín. 1. Trote (ms. Escorial, I-h-6). 

Pág. 254, lín. 44. De ella hay tres códices : el del Escorial (I-h-6), el que fué 
de Santillana... 

Pág. 255, lín. 15. De hacia 1350 es el Espejo eclesiástico, en castellano, 
ms. de Vindel. 

Pág. 258, lín. 3. Sobre Heredia véase el magnífico trabajo de M. Serrano y 
Sanz, Discurso leído en la Solemne Apertura de los Estudios del año académico 
de 1913 á 1914, Zaragoza, 1913. La Grant Crónica de Espanya, escribióla en Avi- 
ñón, año 1385; el libro XVIII del tomio II es De las gestas et memorables fe- 
chos del virtuoso et muy excelent rey don Jayme de Aragón, publicadas por la 
Soc. Biblióf. Madrid, 1909. La Grant Coronica de los Conquiridores está en 
ms. madado copiar por Heredia, con su retrato, en la Bibl. Nac. La Flor de las 
victorias de Orient está en El Escorial, con su retrato, y es versión de un 
libro de Hayton, como se dice en las primeras líneas. 






ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO I 289 

Pág. 263, lín. 2. Sobre la traducción de San Gregorio, véase fray Gonzalo de 
Ocaña, que la hizo (núm. 333). 

Pág. 266, lín. 16. Consúltese el estudio de sus sermones, publicado por 
Chabás en la Rev. de Archivos. 

Pág. 266, lín. 17. Bórrese lo del M. Audallá, que queda puesto antes. 

Pág. 274, lín. 35. Corríjase: "1390". 

Pág. 296, lín. 3. Corríjase: "Schiff". 

Pág. 299, lín. 24. Añádase: "Cancionero (del s. xv, de los Condes de Oñate, 
hoy de la excelentísima señora Condesa) de Castañeda, descrito por Francisco 
R. de Uhagon, en Rev. de Archv., Junio, 1900; tiene obras de Fernán Pérez 
de Guzmán sobre todo, del Marqués de Santillana, de Mena, Gómez Manrique, 
Alvarez Gato, Diego de S. Pedro, Ambrosio Montesino, Guillen de Segovia, 
Antón de Montoro, Jorge Manrique, Pedro Descamas, Pedro de Guzmán. En 
la Bibl. Nacional hay copia de varios Cancioneros de Palacio, hecha á princi- 
pios del s. xix ; consta de 11 vols. en 4. (Ms. 3.755 á 3.765.)" 

Pág. 303, lín. 20. Corríjase: "1398". 

Pág. 312, lín. 29. Corríjase: "Juan". 

Pág. 317, lín. 26. Los Diálogos tradújolos entre 1440 á 1450, á ruegos de 
Fernán Pérez de Guzmán (ms. Escor. y Nac.) ; las Homilías, de orden de la 
reina doña María, mujer de Juan II (ms. Bibl. capit. Toledo). Consúltese: 
P. Luciano Serrano, Traducción castellana de los Morales de San Gregorio, 
en Rev.. de Archiv., 191 1, t. II, pág. 389. Véanse publicados en el año 1532. 

Pág. 318, lín. 8. Las XIV questiones del Tostado, a las quatro aellas por 
maravilloso estilo recopila toda la Sagrada escritura, y las otras diez ques- 
tion£s poéticas son acerca del linaje y sucesión de los dioses de tos gentiles, 
Amberes, 1 55 1 . 

Pág. 322, lín. 4. E. Motta, Giovanni de Valladolid alie corti di Mantova e 
Milano (1458-1473), en Archivio storico Lombardo, serie seconda (Milano, 1890), 
t. XVII, págs. 938-940. 

Pág. 322, lín. 18. La Crónica de los Reyes de Navarra escribióla en 1454; 
un ms. de Vindel de aquella fecha. 

Pág. 341, lín. 2. A. Paz y Melia, El Cronista Alonso de Falencia,, su vida 
y obras, Madrid, 1914. 

Pág. 341, lín. 12. El documento de fundación y reglas del monasterio de 
Calabazanos está en el Archivo Histórico Nacional. 

Pág. 348, lín. 37. Medina, 1542. 

Pág. 350, lín. 30. Reimprimiéronse en Valencia, 1894, por F. Martí Gra- 
jales. Consúltense: J. E. Serrano y Morales, Reseña histórica en forma de 
diccionario de las imprentas que han existido en Valencia desde ¡a introducción 
del arte tipográfico en España hasta el año 1868..., Valencia, 1898-99, págs. 432- 
455. Pero M. Serrano y Sanz acaba de probar evidentemente que La imprenta 
de Zaragoza es la más antigua de España, Zaragoza, 1915, y el primer libro 
que allí imprimió Botel, antes de asociarse con Pablo Hurus, fué, probable- 
mente, el Aristóteles, esto es, Ethica, Económica y Política, y esto* el año 
1473 ó 1474. 

Pág. 369, lín. 3. Los Fueros de Aragón fueron impresos en 1476. 

Pág. 369, lín. 25. El Repertorium, Repertorio alfabético del Derecho, Se- 
villa, 1496. 

Pág. 369, lín. 32. Fuero Real Glosado, 1500; Burgos, 1533; s. 1., 1543; Sa- 
lamanca, 1544; Medina, 1544; Salamanca, 1565. 

Pág. 372, lín. 8. Corríjase: "misa". 

Pág. 374. un. 33. 1500. Añádase: "Sevilla, 1543." 

19 



29O ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO I 

Pág. 375, Hn. 34. Lucas de Torre, Apuntes biográficos seguidos de sus 
poesías y documentos, en Bolet. Acad. Hist.. t. LXIV, 1914. El Memorial debió 
de escribirlo, traduciendo libremente las Décadas, de Palencia, entre 1482 y 
1488. La Crónica de D. Juan II es posterior á la Valeriana, y de ella tomó pa- 
sajes enteros. Según L. de Torre no son suyos ni el Árbol de batallas ni el 
Tratado de los linajes nobles de España. 

Pág. 376, lín. 43. Ars computandi, Zaragoza, 1523, y con el Vocábulariv.m , 
1499 

Pág. 377, Hn. 5 (textos latinos). Alcalá, 1533, 1539- 

Pág. 377, Hn. 7. Crónica de Aragón, Valencia, 1524. De primis Aragoniae 
regibus, Zaragoza, 1509. 

Pág. 378, lín. 1. Publicólo el nieto de Nebrija en Granada, 1545, 1550; Va- 
lladolid, 1565; Zaragoza, 1567. 

Pág. 379, lín. 3. Sobre Gonzalo García de Santa María: Discurso en favor 
de las Estorias, en Rev. de Archiv., 1903, Diciembre. No se hizo cartujo, como 
dijo Latassa. Nació en 1447. testó en 15 19. Era, según el Libro verde de 
Aragón, descendiente de los Levis, judíos de Soria. Uno de ellos, que, al con- 
vertirse, se llamó Tomás, fué hermano del obispoi don Pablo y padre de Gonzalo 
García de Santa María, el cual "fue Accesor del Governador y fue tres veces 
penitenciado por la Inquisición y en la postrera le dieron la cárcel perpetua, 
en la que murió" (Rev. España, t. I, 106, pág. 254). Véase su Testamento en 
Bolet. Acad. Esp., 19 14, Octubre. 

Pág. 379, últ. lín. Según Nicolás Antonio, con la Grammatica se publicaron 
en Logroño, 1506, los Disticha Calonis. Floretun\ Quinqué claves Sapientiac, 
Fabulae Esopi, Hymni (de Nebrija). Eran los cinco Libros menores que se daban 
en los estudios de Gramática, de donde Aula de Menores, y eran Disticha Ca- 
tonis. De contemptu Mundi, Floreto, Cinco claves sapientiae . Fabulae, los cuales 
tengo yo detrás de Áurea hymnorum expositio : una cum te.vfu : per Antonium 
Nebrissensem recognita, Alcalá, 1528. Los Disticha Catonis son de una colección 
de París 2.659, siglo ix : Liber (guarnís) Catonis philosophi, París, 8.320, si- 
glo x. Scaliger habla de un Vetustissimus codex Simeonis Bosii, cuyo título era : 
Dionysii Catonis disticha de moribus ad filium. El nombre de Dionisio se debe 
á haber contenido el ms. la Periegesis de Dionisio (Haupt, De carmín, buc, 
pág. 15). Catón indica aquí lo sabio de las sentencias. La colección es del si- 
glo ni ó iv, y el prólogo es más posterior. 

Pág. 386, últ. lín. Zaragoza (Bibl. Escor.), 1496. Gustav. G. Laubscher, 
"Notes on the Spanish Ysopo of 1496", en Modern Language Notes, XXIV, 
págs. 70-71; H. R. Lang, "Ysopete" in Spanish, ibid., XXIV, pág. 158. 

Pág. 391. La Cárcel de Amor es novela histórica, cosa que no echó de ver 
Menéndez y Pelayo ; los protagonistas son realmente el maestre don Pedro 
Girón y la Reina Católica. 

Pág. 403, lín. 19: "español". Sobre mimos y otras representaciones popula- 
res en España, véase Bances Cándamo, Theatro de los theatros, donde cuenta 
cómo se hacían en varias partes de Toledo y Andalucía todo linaje de re- 
presentaciones rústicas, las más veces con gestos, mientras el músico cantaba, 
lo mismo que sucedía en la pantomima romana. 

Pág. 407, lín. 30. Católico, escritas en 1503 y publicadas en Madrid, 1794. 
Pág. 407, lín. 34. Lo de "parece fué natural de Galicia" es una condes- 
cendencia al señor de la Riega. A personas imparciales paréceles falsificados 
casi todos los documentos con que quiso probarlo, y así, les parece disparate 
la conclusión. No habiéndolos yo estudiado, me abstengo de emitir juicio. 
Pág. 410, últ. lín. Basurto, catedrático salmantino. 



ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO I 29 1 

Pág. 411, lín. 4. Tractatus de natura loci et temporis, Salamanca, 1494. 

Pág. 412, lín. 4. No es Espejo, sino Epílogo, y se imprimió en Burgos. 

Pág. 418, lín. 27. Berta su muger, Sevilla, 1553. 

Pág. 420, lín. 39. Ms. en la Bibl. Nac. 

Pág. 421, lín. s : "astrológicas, Valencia, 1496." 

Pág. 422, lín. 22. En 1497 (?) se publicó Regimiento contra la peste, fecho 
por el insigne doctor Fernán Dalvarez: médico de sus altezas, Salamanca. 

Pág. 428, lín. 4. Corríjase : "divi-". 

Pág. 456, lín. antep. Corríjase: "Nq se sabe." 

Pág. 457, lín. 4. En 1526 fué corrector de Las sergas de Esplandian, Sevilla, 
1526, y añade seis coplas de arte mayor al fin del libro como suyas. En 1501, 
Alonso de Balboa, racionero de Patencia, publicó Dechado de Religiosos, Toledo. 

Pág. 461, lín. 24. Este Tratado no es libro, sino documento, que le colgó 
el P. Las Casas á Palacios; lo hicieron los del Consejo de Indias, y fué au- 
torizado por los dominicos. Palacios Rubios redactó unas curiosas Ordenanzas 
de la Mesta, según consta en un libro rarísimo que debe de tener el Marqués 
de Laurencín. 

Pág. 461, lín. 29. Publicó Recopilación de los establecimientos de ¡a Orden 
de la caballería de Santiago del Spada, Sevilla. 

Pág. 461, lín. 36: Póngase así: "Alonso de Córdoba, médico sevillano 1 , es- 
cribió Tabulae Astronomicae Hellsabeth Regina, in principio quariim sunt ca- 
ñones tabularum eiusdem, Venecia, 1503, 1517. Tabulae astronomicae D. Al- 
fonsi Regís..., Venecia, 1518. Almanac perpetuo de todos los movimientos del 
cielo (Abeced. Colón). Fr. Tomás Duran, dominico valenciano, publicó Praecla- 
rissimum mathematicarum opus, Valencia, 1503. De este año ó del 1502 debe 
de ser la magnífica Carta náutica de Juan Ortiz, que puede verse declarada en 
Picatoste. 

Pág. 463, lín. 9. Añádase: "B. Zimmels, Leone Hebreo, Neue Studien, 
Wien, 1892; S. Munk, Mélanges de philosophie juive et árabe, París, 1859, 
pág. 522." 

Pág. 464, lín. 15. Logroño, 1507; Sevilla, 1512; Toledo, 1513; Logroño, 
1516; Toledo, 1525. 

Pág. 464, lín. 19. La inauguración de la Universidad fué en Julio de 1508; 
la fundación, propiamente, estaba hecha desde 1498, por Alejandro VI, en do- 
cumento que no vio La Fuente. Nótese que ya Sancho IV había fundado Uni- 
versidad en Alcalá. (Vid. Floranes, Antigüedad de los estudios en Patencia, etc., 
en Doc. inéd. Esp.) 

Pág. 465, lín. 35. Burgos, 1547; Zaragoza, 1593. 

Pág. 466, lín. 30. Bórrese: "Murió en 1514." 

Pág. 466, lín. 36, "ibid'., 1520; Amberes, 1552; Madrid, 1793". 

Pág. 466, lín. 39, "y 1572; Alcalá, 1572;". 

Pág. 469, lín. 36. Corríjase: "tradujo de Raimundo de Capua". 

Pág. 469, lín. 40. "Alcalá, 1511; Medina, 1569;". 

Pág. 470, lín. 17. "Juan Dolz, nominalista aragonés, de El Castellar, publicó 
Syllogismí et Disceptationes de Summulis, París, 1511. Cunabula omnium fere 
scientiarum, Montalbán, 15 18. — Juan Terren, sacerdote de Echo, en Navarra, 
publicó Libellus... de indictione Aurei Numeri et Literae Dominicalis..., Zara- 
goza, 1511 ; Oputcul i», clerícis, religiosis et caeteris personis pemecessarium... 
Zaragoza, 1557. — Diego Diest, natural de Bolea, en Aragón, canónigo de la 
Seo, publicó Ouacstioues phisicales super Aristotelis textum, Zaragoza, 15 n. 
En 151 1 se publicó la segunda edición de Monumento ordinis sive de viris 
illustribus, Salamanca, por Fr. Antonio del Rincón, franciscano. 



2g2 ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO I 

Pág. 492, al fin. En 1515, Mosém Juan Andrés, clérigo zaragozano, escribió 
Sumario breve de la pratica de la arithmetica de todo el curso del arte mer- 
ccmtival bien declarado: el qual se llama maestro de cuento, Valencia, 1515. 

Pág. 495. Bórrese: "Alfonso de Córdoba (Martín)." 

Pág. 496. Añádanse: "Andrés de Játiva (Juan), 541. Balboa (Alonso), 496." 

Pág. 497. Añádanse: "Cancioneros, 307. Córdoba (Alonso), 502. Córdoba 
(Martin Alfonso de), 387." 

Pág. 498. Añádanse: "Diest (Diego), 514. Dolz (Juan), 514. Duran (Fr. To- 
más), 502. 

Pág. 498. En Fernández (Alonso) corríjase: "522." 

Pág. 502. Añádase: "Ortiz (Juan), 502." En Pulgar añádase al fin: "Va- 
lencia, 1780." 

Pág. 503. Añádase: "Rincón (Fr. Antonio), 514." 

Pág. 504. Añádase: "Terren (Juan), 514.'' 



ENMIENDAS Y ADICIONES AL TOMO II 



Pág. 2, lín. 22. Latorre y Badillo (M.). Representación de los Autos sa- 
cramentales en el período de su mayor florecimiento (1620-1681), en Rev. de 
Archiv., ion, t. II. págs. 189 y 342; 1912, t. I, págs. 72 y 236. 

Pág. 15, lín. 14. Corríjase: "Gonzalo." 

Pág. 41, lín. 16, "ne' suoi". 

Pág. 41, lín. 17. Accademia delle Science..., t. XL. 

Pág. 43, lín. 12. De Juan Dolz hablamos en las Enmiendas al t. I, pág. 470. 

Pág. 47, antepenúlt. lín. 1519. Del ital... se publicó. 

Pág. 77, últ. lín. Añádase: "Marqués de Laurencín, Documentos inéditos 
referentes al poeta Garcilaso de la Vega, Madrid, 1915." 

Pág. 81, lín. 17. Corríjase: "Cariclea". 

Pág. 102, lín. 23. Corríjase: "Isabela". 

Pág. 106, lín. 35. Corríjase: "en España". 

Pág. 113, lín. 16. Fr. Gonzalo de Ocaña tradujo estos Diálogos, como vimos 
en el t. I (núm. 333) y en las Enmiendas, pág. 317. 

Pág. 117, lín. 32. Corríjase: In Psalnium L. Homiliae XXV. Además, l-i 
Psalmum XXXI. Homiliae XXIV, Salamanca, 1540. Todas sus obras tu- 
vieron varias ediciones. Consúltese : Eloy Bullón, Rev. de Archiv., 1899, pág. 416. 

Pág. 130, lín. 31. M. González de la Calle, Ideas económicas del filósofo 
hispa!. S. F. Morcillo, en Rev. de Archiv., 1913, pág. 217. 

Pág. 131, lín. 16. Bórrese el guión, pues Opuscula son obra del mismo 
Honcala. 

Pág. 147, lín. 13. Corríjase: "Tisbe". 

Pág. 153, lín. 13: "celebrados de su tiempo". 

Pág. 175, Hn. 10. Al fin está la Vida de D. A. A., por Mayáns, con otra 
portada. Consúltense: Maasen, Geschichte dcr Quellen und Literatur des cano- 
nischen Rechts ins Abendlande bis zum Ausgange des Mittclalter, págs. xxni 
y xxiv. Schulte, Die Geschichte der Quellen und Literatur des canonischen 
Rechts ron Gratian bis auf die Gegen-wart. vol. III (Stuttgart, 1880), pági- 
nas 723-28. Stark, Systematik und Geschichte der Archaologie der Kunst, 
vol. I (Leipzig, 1880), págs. 89 y 116. 

Pág. 187, lín. 2. Corríjase: "Theologia". 

Pág. 201, lín. 5. El ms. &-III-7 de El Escorial dice: Historia de la guerra 
que el Emperador Don Carlos quinto de este nombre y primero Rey de España 
con el mismo nombre movió contra los Principes, Caballeros y pueblos rebeldes 
de Alemania... Compuesto por Pedro Salazar. Véase Rev. de Archiv.. 1911, 
t. II, pág. 432. 

Pág. 202, lín. 24. Treynta y seys amonestaciones del Pastoral del beatis. 
Padre el grande Gregorio papa..., Zaragoza, 1548. 

Pág. 210, lín. 19. Fidro de Quiroga escribió á mediados de siglo Coloquios. 
de la conquista del Perú, importantes (ms. II-K-15, Bibl. Escorial). 

Pág. 214, lín. 28. Corríjase: "Roque de Huerta". 



COLOCACIÓN DE LAS LAMINAS 



Gonzalo Hernández de Oviedo 44 

Dr. Andrés Laguna 118 

El M. Fray Luis de Granada 122 

El magnífico cavallero Pero Mexía 154 

Martín de Azpilcueta 164 

Gutierre de Cetina 168 

Don Antonio Agustín 1 74 

Ambrosio de Morales 180 

El M. Juan de Mal-Lara 196 

Carlos V 208 

Don Fray Bartolomé de las Casas 220 

Pedro de Cieza de León 227 

Lope de Rueda 256 



ESTE TOMO SE ACABO DE IMPRIMIR 

EN LA TIPOGRAFÍA DE LA "REVISTA DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS" 

EL DÍA XIV DE JUNIO 

DEL AÑO MCMXV 



Obras de D. Julio Cejador y Frauca 



Gramática Griega, según el sistema histórico comparado. Pesetas 15. — He- 
rederos de Juan Gili : Coartes, 581, Barcelona. 
La Lengua de Cervantes. — Gramática y Diccionario de la Lengua caste- 
llana en el "Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha" . — Tomo I : 
Gramática. En España, pesetas 10. — Tomo II: Diccionario y Comentarios. 
Pesetas 25. — Jubera Hermanos, Campomanes, 10, Madrid. 
Cabos sueltos, Literatura y lingüística. Pesetas 5. — Perlado, Páez y C. a , Su- 
cesores de Hernando, Arenal, 11, Madrid. 
Nuevo método teórico-práctico para aprender la Lengua Latina. — Primer 
curso: Tomo I, Libro de clase; tomo II, Libro de casa. Pesetas 12. — Se- 
gundo curso: Tomo I, Libro de clase; tomo II, Libro de casa. Pesetas 
12. — Victoriano Suárez, Preciados, 48, Madrid. 
El Lenguaje. — Serie de estudios, de los que van ya publicados los tomos 
siguientes : 

Tomo I : Introducción á la Ciencia del Lenguaje. — Segunda edición, 
enteramente refundida y aumentada. Pesetas 6. — Jubera Hermanos, Cam- 
pomanes, 10, Madrid. 

Tomo II : Los Gérmenes del Lenguaje. — Estudio físico, fisiológico 
y psicológico de las voces del lenguaje, como base para la investigación 
de sus orígenes. — En España, pesetas 10. — Jubera Hermanos, Campo- 
manes, 10, Madrid. 

Tomo III : Embriogenia del Lenguaje. — Su estructura y formación 
primitivas, sacadas del estudio comparativo de los elementos demostra- 
tivos de las lenguas. — En España, pesetas 12. — Jubera Hermanos, Cam- 
pomanes, 10, Madrid. 

Tomo IV: Tesoro de la Lengua Castellana, Origen y vida del 
Lenguaje. Pesetas 12. — Tomo A, E, I, O, U. — Perlado, Páez y C", 
Arenal, 11, Madrid. 

Tomo V : Tesoro de la Lengua Castellana, etc., etc. Tomo R. 
Tomo VI: Tesoro de la Lengua Castellana, etc., etc. Tomo N, Ñ. 
Tomo VII : Tesoro de la Lengua Castellana, etc., etc. Tomo L. 
Tomo VIII : Tesoro de la Lengua Castellana. — Silbantes. Primera 
Parte. 

Tomo IX : Tesoro de la Lengua Castellana. — Silbantes. Segunda 
parte. 



Tomo X: Tesoro de la Lengua Castellana. — Silbantes. Tercera 
parte. 

Tomo XI : Tesoro de la Lengua Castellana. — Silbantes. Cuarta 
parte. 

Tomo XII: Tesoro de la Lengua Castellana. — Labiales (B, F). 
Primera parte. 

Tomo XIII : Tesoro de la Lengua Castellana. — Labiales (B, P). 
Segunda parte (en prensa). 
Oro y oropel, novela. Pesetas 3. — Perlado, Páez y C. a , Arenal, 11, Madrid. 
Pasavolantes, colección de artículos. Pesetas 3. — Jubera Hermanos, Campo- 
manes, 10, Madrid. 
Mirando á Loyola, novela. Pesetas 3.50. — "Renacimiento", San Marcos, 42, 

Madrid. 
Arcipreste de Hita, edición, prólogo y comentario : dos tomos. Pesetas 6. 

Paseo de Recoletos, 25, "La Lectura". 
Rojas, "La Celestina", edición, prólogo y comentario: dos tomos. Pese- 
tas 6. — Paseo de Recoletos, 25, "La Lectura". 
El Lazarillo de Tormes, edición, prólogo y comentario: un tomo. Pese- 
tas 3. — Paseo de Recoletos, 25, "La Lectura". 
Mateo Alemán, Guzmán de Alfarache, edición y prólogo: dos tomos. "Re- 
nacimiento". 
Lorenzo Gracián, El Criticón, edición y prólogo: dos tomos. "Renacimiento". 
¡De la tierra...!, colección de artículos. Pesetas 3. — Jubera Hermanos, 

Campomanes, 10, Madrid. 
Trazas del amor, novela. — J. Ratés, plaza de San Javier, 6, Madrid. 
Epítome de Literatura Latina. Pesetas 3. — Victoriano Suárez, Preciados, 

48, Madrid. 
Historia de la Lengua y Literatura Castellana {desde sus orígenes hasta 
Carlos V). Pesetas 10 — En las librerías de Sucesores de Hernando. Victo- 
riano Siiárez y JnLera Hermanos, Madrid. 
Historia de la Lengua y Literatura Castellana (época de Carlos V). Pe- 
setas 10. — En las mismas librerías. 
Historia de la Lengua y Literatura Castellana (época de Felipe II). Pese- 
tas 10. — En las mismas librerías. 
En piensa: Historia de i a Lengua y Literatura Castellana (época de Fe- 
lipe III). 
Diálogos sobre el nacimiento del Castellano. 




Cejador ca, Julio 

Historia de la lengua y 
ratura castellana 



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